Sentencian a 30 años al asesino de Stefano

John Anthony Morales López, quien confesó que tras cerrar sus ojos, le hizo el disparo mortal al joven Stefano Steenbakkers para robarle la guagua de su abuela y obtener $1,500 como ganancia, fue sentenciado por el juez federal Jay García Gregory a 30 años de prisión.
El convicto, fue acusado junto a Alexis Amador Huggins, quien fue sentenciado ayer por García Gregory a cadena perpetua. A pesar de que Morales López fue quien haló el gatillo y le cegó la vida del joven de 17 años, fue sentenciado a menor tiempo de cárcel que Amador Huggins debido a que reconoció su culpa y testificó contra
Alexis.
El abogado del convicto Richard Dansoh, solicitó –sin éxito- que su cliente fuera sentenciado a 24 años de cárcel. Morales López se declaró culpable por este caso, tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía Federal para que recomendara una sentencia de entre 24 a 30 años de prisión.
Los padres de la víctima, Zorimar Betancourt y Eric Steenbakkers, pidieron al Juez que sentenciara al convicto a pasar el resto de su vida en prisión, tal y como lo hizo con Amador Huggins. Mirando a Morales López, Betancourt le dijo “una testigo te vio matándolo. Puse mis dedos en los orificios de bala, lo que sentía era un huevo que salía de tu cabeza, creía que la bala estaba ahí, pero no, eran tus huesos lo que estaba tocando y tu tejido cerebral. Todo
esto porque John Anthony Morales decidió que deferías morir por el carro cuando no sabe que fui yo quien te dije que no pararas…espero que el Juez te pueda sentenciar a los 100 años que mi hijo quería vivir”.
“Hoy es un bien día para tener paz, no es un buen día para un “carjacking”. Puerto Rico tiene el derecho de vivir en paz”, agregó llorando Betancourt, quien nuevamente sostenía las cenizas de su hijo y vestía la camiseta de “Seniors” de su colegio Baldwin. La fiscal María Domínguez, en compañía de su colega Jacqueline Novas explicó que cuando un acusado acepta su responsabilidad la ley dispone una baja automática de las guías de sentencia, por lo que no puede ser sentenciado a cadena perpetua.
Destacó que la asistencia de Morales López fue crucial en el caso y afirmó que para el convicto era importante contar la historia de lo que pasó ese 24 de junio del 2012. “Entiendo totalmente cuando Eric Steenbakkers pide la cadena perpetua, pero tenemos que mantener el acuerdo”, dijo sollozando la fiscal Domínguez.
Previo a ser sentenciado el convicto aseguró estar arrepentido por sus actos y pidió perdón a su familia y a la de Stefano. “Sé que no existen las palabras para calmar el dolor de la familia de Stefano. Sé que el dolor nunca se va a calmar. No tengo hijos, pero sé que es un dolor muy grande…Stefano nunca va a regresar y me siento bien arrepentido por el dolor que le causé a su familia. Como dijeron, tuve la oportunidad de decidir y no tomé la decisión correcta. Ante Dios les digo que mi arrepentimiento es de todo corazón”, acotó Morales López de 21 años. La familia del convicto lloraba en sala.
García Gregory reconoció que el convicto admitió los hechos. “Espero que en esta Isla la gente comience a apreciar la dignidad humana, no por lo que tienen, sino por lo que son…espero que esta sentencia envíe un mensaje para personas como tú. Para mí es difícil imponer estas sentencias, espero que todo esto culmine algún día”,
apuntó el Juez.
Al concluir la vista, la fiscal Domínguez indicó que “en mis 28 años como fiscal nunca me había pasado algo así (por llorar en sala)…esto ha sido una pérdida que nos toca a todos en lo personal. Ambas somos madres”.
En un aparte con la prensa, la madre de Stefano, junto a otros familiares dijeron creer en el arrepentimiento de Morales López. “Me duele mucho saber que lo mataron por $1,500. Este caso es un ejemplo para todas las personas que hacen esto todos los días, que sí los pueden coger. Piénselo dos veces. Se daña su vida y la vida de un inocente como Stefano. Esto tiene que parar basta ya”, afirmó.
Dijo estar segura de que Morales López sabe quien fue la persona que le suministró la pistola y le encomendó el “carjacking” a los convictos. “Voy a rezar para que aparezca”, apuntó.

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