Reservista texano mata a 12 en base naval de Washington

Screen Shot 2013-09-23 at 8.19.24 AMWashington— Un ex reservista de la Armada perpetró un ataque ayer por la mañana en el Astillero Naval de Washington, acribillando a oficinistas en la cafetería y un pasillo de la instalación militar fuertemente custodiada en el corazón de la capital estadounidense, dijeron las autoridades. Trece personas murieron, incluido el tirador.
Las autoridades dijeron que buscaban a un posible segundo tirador que podría vestir uniforme de tipo militar.
Los investigadores dijeron que no habían descubierto un motivo para el ataque, que se produjo en el corazón de la capital, a menos de 6 kilómetros de la Casa Blanca.
En cuanto a si se trató de un ataque terrorista, el alcalde Vincent Gray dijo: “No tenemos motivos para creerlo a esta altura”. Pero añadió que no se ha descartado esa posibilidad.
El presidente Barack Obama calificó de “acto cobarde”. Dijo que las víctimas eran “estadounidenses valientes” y prometió que “a quienes perpetraron este acto cobarde se les hará responsables”.
La Casa Blanca pospuso un evento con artistas previsto para la noche.
En el Congreso, el jefe de la bancada mayoritaria en el Senado, el demócrata por Nevada Harry Reid, anunció la suspensión de sesiones y el aplazamiento de
votos hasta hoy martes. El equipo de béisbol Nacionales de Washington también pospuso el partido previsto contra los Bravos de Atlanta y jugará el martes una doble jornada.
Fue el tiroteo más mortífero desde que el mayor Nidal Hasan mató a 13 personas e hirió a otras 30 en 2009 en Fort Hood, Texas. Fue condenado a muerte el mes pasado.
El FBI, que se hizo cargo de la investigación, identificó al tirador muerto como Aaron Alexis, tejano de 34 años, quien murió tras tirotearse con la policía.
Un agente federal, que habló bajo la condición de anonimato, dijo a la Associated Press que Alexis aparentemente entró al complejo naval por medio de un documento de identidad ajeno, pero no estaba claro si ese individuo era cómplice o si le robaron el documento.
Alexis se retiró de la armada, por razones que no estaban claras, el 31 de enero de 2011. Hasta entonces trabajaba en un escuadrón de apoyo logístico de la flota en Fort Worth, Texas. La Armada dijo que tenía domicilio oficial en Nueva York.
La zona atacada, conocida como Edificio 197, es parte de la sede del Comando de Sistemas Navales, que construye, adquiere y mantiene barcos y submarinos de la Marina del país y sus sistemas de combate. Unas 3 mil personas trabajan en la sede, muchas de ellas civiles.
Testigos dijeron que un tirador abrió fuego desde una terraza en el cuarto piso hacia personas que se encontraban en una cafetería en la planta baja. Otros dijeron que un tirador les disparó en un pasillo del tercer piso. No estaba claro si todos los testigos describían al mismo tirador.
Alrededor del mediodía, la policía dijo que buscaba a dos hombres que habrían participado del ataque, uno de los cuales portaba pistola y vestía uniforme color caqui de tipo naval y boina, el otro provisto de arma de fuego larga y uniforme verde olivo. La jefa de la policía capitalina, Cathy Lanier, dijo que no estaba claro si eran militares.
Horas después, la policía tuiteó que el hombre de uniforme caqui había sido identificado y no estaba implicado en los disparos.
A medida que los vehículos de emergencia congestionaron las calles en torno al complejo, un helicóptero voló sobre el lugar, las escuelas cercanas fueron cerradas y los aviones en el cercano Aeropuerto Nacional Reagan fueron brevemente inmovilizados para que no interfirieran con los helicópteros policiales. A menos de tres kilómetros (2 millas) fueron aumentadas las medidas de seguridad en el Capitolio y otros edificios federales, pero las autoridades aclararon que no tenían conocimiento de amenaza alguna.
Las autoridades del Senado dijeron que no se permitiría el ingreso o salida de los edificios mientras continuará la búsqueda del posible segundo sospechoso. Dijeron que no tenían información que sugiriera que el Senado, sus miembros o personal estuvieran en peligro, pero que se tomó la medida por precaución.
El atacante muerto es un empleado de la armada cuya asignación laboral fue cambiada a principios de año, dijo un funcionario federal que habló a condición de guardar el anonimato por no estar autorizado a hacerlo oficialmente. Aunque ello podría sugerir que el ataque tuvo motivaciones laborales, las autoridades no han descartado alternativa alguna, incluyendo el terrorismo, agregó el funcionario. Lanier indicó que no creía que los otros atacantes eran miembros de las fuerzas armadas.
Todd Brundidge, sub asistente del Comando de Sistemas Navales, dijo que él y otros trabajadores se toparon con un atacante en un largo pasillo del tercer piso del edificio. El atacante vestía de azul, agregó.
“Se volvió y comenzó a disparar”, contó Brundidge.
Terrie Durham, asistente ejecutiva de la misma agencia, dijo que también vio al pistolero disparando hacia ella y Brundidge.
“Apunto alto y falló”, narró la mujer. “No dijo nada”, agregó.
Rick Mason, analista de programas y empleado civil de la marina, dijo que el pistolero estaba disparando desde una terraza del cuarto piso, que apuntaba a las personas que estaban en la cafetería del edificio en el primer piso. Mason podía escuchar los disparos, pero no vio al hombre.
Poco después del tiroteo, Mason dijo que alguien indicó a los empleados por un altavoz que buscaran refugio y luego que se encaminaran a las puertas del complejo.
La policía y los agentes federales de varios organismos de seguridad respondieron al ataque. Las ambulancias quedaron estacionadas fuera, las calles aledañas fueron cerradas y los vuelos del aeropuerto Reagan fueron temporalmente suspendidos por razones de seguridad.
Una persona murió en el hospital de la Universidad George Washington de una sola herida de bala a la sien izquierda, dijo el doctor Babak Sarani, director de atención quirúrgica aguda. En cuanto a los tres heridos –un agente de policía y dos civiles– que eran tratados en el hospital, se prevé que sobrevivirán.
Parientes y amigos angustiados aguardaban noticias de sus seres queridos en el complejo.
El Comando de Sistemas Navales es el mayor de los cinco que tiene la armada y acapara un cuarto del presupuesto naval. Solamente el personal de seguridad está autorizado a portar armas en el complejo, pero eso incluye a los agentes de seguridad, contratistas civiles y miembro del Servicio Naval de Investigaciones Criminales.
El capitán Timothy Jirus dijo que está autorizado a portar un arma en el lugar y tiene una tarjeta electrónica que le da acceso a las oficinas.
“Hasta hoy creía que la seguridad era realmente buena”, dijo Jirus.
Todos deben mostrar un documento de identidad para pasar la puerta principal, y en el edificio hay que pasar una tarjeta electrónica en la puerta.
Eso “me hace pensar que pudo haber sido alguien que trabaja aquí”, dijo Mason,
El Astillero Naval tiene tres puertas de acceso, según su página de internet. Una está abierta las 24 horas, toda la semana, y debe ser usada por los visitantes. Una segunda puerta es solamente para militares y empleados civiles del Departamento de Defensa y la otra es para el tránsito de autobuses.
El Astillero Naval forma parte de un barrio de rápido crecimiento junto al Río Anacostia, en el sudeste de Washington, a pocas cuadras del Parque de las Naciones.
La Policía dijo que la identidad de Alexis fue confirmada por sus huellas digitales y que había servido en la Naval de EU entre mayo 5 de 2007 y enero 31 de 2011.
Un portavoz de la Marina dijo que Alexis era “compañero electricista de la aviación” clasificado como un tercer suboficial y que sirvió en la Estación Aérea Naval de Fort Worth, Texas.
Según los informes, se enlistó en Nueva York y el nativo de Brooklyn se graduó en el campo de entrenamiento en Great Lakes, Illinois como un recluta aviador.
Hacia finales de los 90 y hasta el 2002, vivió en Manhattan y Queens adentro de la Ciudad de Nueva York y mantuvo su número neoyorquino del Seguro Social y estaba registrado como votante en Nueva York.
Un ex compañero de él en Forth Worth, el dueño del restaurante Happy Bowl Thai, le dijo a la NBC que tenía tres meses que no lo veía.

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