Una esencial estrategia Anti-Terrorista Global

Por Roberto A. Nodal

A medida que ván pasando los dias, luego de las recientes y despiadas barbaries cometidas por el “Estado Islamico” (ISIS)  la prensa sigue dedicando grandes espacios a la denominada guerra contra el terrorismo, y particularmente al grupo aludido, a medida que el mismo, y lamentablemente así, parece ir tomando impulso, logrando nuevos adeptos y esparciendose mas aún.

Lo cierto es que es “ISIS” es solo parte de un problema mayor y mas complejo.   El terrorismo es una amenaza global y en gran parte una guerra de carácter ideológico.   Y es que estamos siendo atacados por un enemigo fanático, extremista y bien organizado, que a veces actua independientemente y sin aparente afiliación a ningún grupo.   Un enemigo, de molde fanático religioso -por lo general basandose en un Corán interpretado a su modo y conveniencia, y en gran parte con motivaciones políticas,- que promete a sus jihadistas una vida llena de gozos en el cielo, a la diestra de Aláh, donde disfrutarían de una felicidad sin fin.   Mueren contentos por lo que ellos consideran su causa, sin importarles que en cada atentado perezcan, o salgan heridos de gravedad, cientos o miles de civiles inocentes, como sucedió en las Torres Gemelas o no hace mucho atrás en Boston con los terroristas chechenios, y ahora con ISIS y otros grupos afines.

Los sondeos demuestran que han habido miles de victimas del terrorismo en el mundo entero y que las cifras ván en creciente aumento.   En Irak los diversos grupos insurgentes han causado miles de muertos entre civiles iraquies y soldados de la coalición, al igual que en Afghanistan, donde la presencia de los Talibanes parece ir en escalada a medida de que estos se han ido gradualmente re-agrupando a pesar del poderio militar norteamericano y la presencia de fuerzas de la OTAN.

Los musulmanes constituyen casi el treinta por ciento de la población mundial y lo cierto es que la inmensa mayoría conviven en perfecta paz y armonía en muchos paises del mundo.  Los mismos son trabajadores, pacificos y devotos a su religión y su familia.  Tan solo un relativamente pequeño grupo activista forma parte de grupos militantes o de celulas terroristas diseminadas por el mundo entero, y que constituyen una especie de ejercito invisible y fantasma, casi imposible de detectar y enfrentar.  Y ahora igualmente estamos atestiguando ahora una nueva y lamentable modalidad de terrorismo entre los mismos musulmanes: shiitas contra sunnis y viceversa, tan solo por intransigencias religiosas o ambiciones políticas, con el mismo grado de violencia, salvajismo y barbarie, y como hemos atestiguado recién.

Se ha sugerido la creación de un organismo mundial, al estilo de la Interpol -la policia internacional- que esté dedicado por entero a enfrentarlos.  Dicho organismo uniría los esfuerzos de los departamentos y servicios de inteligencia y contra-inteligencia de todos los paises “infieles” y emplearía los medios tecnológicos mas avanzados así como otras estrategias aptas para enfrentar tal desafio.   Inclusive hasta las mismas Naciones Unidas debía tomar una acción mas energica y mas coordinada ya que este es un problema que nos afecta a todos en forma global.    La denominada “Cumbre en Contra del Extremismo Violento,” organizada por la Casa Blanca esta semana es un paso en la dirección correcta pero de la misma no deben salir solo nobles y vacias palabras sino acciones y estrategias concretas.   Para su credito, el Presidente Obama ha estado acertado igualmente en presentar el proyecto de ley que, con la aprobación del Congreso, oficializaría el uso de la fuerza militar contra “ISIS” en Irak y Syria.

La eventual destrucción del terrorismo organizado se ha convertido en un enorme desafio y en una meta casi monumental.   Es necesaria la unidad de todas las naciones por el objetivo común de lograr un frente estrátegico anti-terrorista conjunto.   Creemos que a pesar de los muchos obstaculos de por medio esta es una propuesta que los lideres mundiales deben ponderar cuidadosamente, quizás antes de que sea demasiado tarde.    Perder el impulso anti terrorista global podría traer consecuencias nefastas.

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