Demanda al Gobernador para que haga recortes en las agencias.
¿Quién tiene la última palabra sobre el destino de los empleados públicos? Pues no serÔ ni el gobernador Ricardo Rosselló, ni los miembros de la Junta de Supervisión Fiscal, sino la jueza de Quiebras, Laura Taylor Swain.
Ayer la pugna por la reducción de la jornada laboral y la reforma de pensiones de empleados públicos escaló al foro de quiebras federal cuando la Junta demandó a Rosselló para que le ordene implementar las duras medidas de austeridad.
Según el recurso legal -que se presentó como extraordinario para atenderse lo mÔs pronto posible-, la reducción de jornada fue una de las condiciones de la Junta para aprobar el plan fiscal del gobierno el pasado 13 de marzo. La Junta entiende que el gobierno no ha cumplido las expectativas de recaudación de fondos y que estÔ abajo por unos $218 millones.
Y aunque se trató de una enmienda al plan, si el gobernador no estaba de acuerdo con la condición, tenĆa 90 dĆas para presentar alternativas y no lo hizo, reza la demanda.
Ahora serĆ” Taylor Swain quien ponga punto final a la controversia. El anuncio podrĆa llegar en cualquier momento.
De darle la razón a la Junta, eso significarĆa dos cosas, segĆŗn expertos consultados por Primera Hora: la prueba mĆ”s contundente de que somos una colonia que no puede regir su futuro y un impacto enorme en la economĆa ya deprimida.
Martha QuiƱones, economista y catedrĆ”tica de la Universidad de Puerto Rico, dijo que de concretarse la reducción mucha gente bajarĆ” drĆ”sticamente su consumo, buscarĆ” artĆculos en pulgueros y otros lugares en los que no tengan que pagar IVU, lo que a su vez afectarĆ” mĆ”s aĆŗn los recaudos del gobierno. A mediano plazo no se puede descartar que aumenten mĆ”s las quiebras y la migración.
QuiƱones criticó que al mismo tiempo los legisladores āparece que viven en āLa-la-landia y siguen radicando medidas de alivios contributivos a gruposā que afectarĆan todavĆa mĆ”s las metas del gobierno de recaudar dinero para cumplir con la liquidez que le exige la Junta.
āPor eso el pueblo tiene que abrir los ojos y actuar: pedirle al gobierno que reduzca los salarios de todos los jefes de agencia y de todos los ayudantes, que recorte contratos de servicios, de lo contrario, es la gente la que va a pagarā, alertó.
Alejandro Torres Rivera, presidente del Colegio de Abogados, señaló que hay alta probabilidad de que la jueza conceda los remedios que pidió la Junta tomando en consideración que la Ley federal Promesa establece que va por encima de leyes, reglas o reglamentos de Puerto Rico.
āLa Junta se ha convertido en un supragobierno. Todo esto saca al desnudo de la manera mĆ”s cruda que se pueda imaginar la condición colonial del paĆsā, seƱaló.
Pero el abogado y analista Jay Fonseca dijo que el gobierno tiene hasta finales del aƱo fiscal para recaudar los $218 millones que la Junta dice que se necesitan. Por ende, no hay un peligro inminente y la decisión podrĆa no ser inmediata.
Fonseca señaló que una vez el tribunal decida a favor de la Junta, el ente puede justificar pedir dinero al Congreso con la excusa de que ellos impusieron medidas drÔsticas y el dinero no da.
El mandatario por su parte se juega el control de la caja de recaudos de Hacienda.
āEn tĆ©rminos polĆticos, si el gobernador pierde el caso como quiera gana porque le puede echar la culpa a la Junta de esto y de cualquier otra medida impositiva y de reducción de gastos, que sin lugar a dudas vienen mĆ”s por ahĆā, afirmó.
MĆ”s temprano ayer, el presidente de la JSF, JosĆ© Carrión, envió una carta dirigida al gobernador y a los presidentes legislativos, Carlos āJohnnyā MĆ©ndez y ThomĆ”s Rivera Schatz, recomendando enmendar la Ley 3 de 2017 para limitar la discreción del primer ejecutivo en la remoción de miembros en las juntas de gobierno de cualquier corporación o instrumentalidad pĆŗblica.
āHacemos esta recomendación para asegurar el cumplimiento de los planes fiscales certificados para la Autoridad de EnergĆa ElĆ©ctrica y la Autoridad de Carreteras y Transportaciónā, reza el documento.