Declaracion conjunta de los Concejales Ashanti Hamilton, Johnson, Nik Kovac, Robert J. Bauman, Nikiya Dodd, Milele A. Coggs, Khalif J. Rainey, JoCasta Zamarripa, Chantia Lewis, Michael J. Murphy, JosĂ© G. PĂ©rez, Marina Dimitrijevic, y Russell W. Stamper, II “Jefe Morales, Mencione Sus Nombres!”

Joel Acevedo. Sylville Smith. Dontre Hamilton. Derek Williams. Tony Bean. Frank Jude, Jr. Ernest Lacy.; Algo sucede en otra ciudad, otro estado, y es muy muy fĂĄcil unirse a la tendencia y decir que Milwaukee puede hacerlo mejor. DeberĂ­a darles vergĂŒenza. Es una narrativa fĂĄcil. Es una narrativa a la cual es muy fĂĄcil de unirse;.

Jefe, usted tiene razĂłn en que es algo de otra ciudad, de un estado vecino, la causa inmediata de las protestas de la semana pasada. Pero la gente que usted jurĂł proteger en Milwaukee no tomĂł las calles para protestar solamente en contra del Departamento de PolicĂ­a de Minneapolis. SĂ­, el nombre de George Floyd se mencionaba a menudo en respuesta a los cĂĄnticos de "Menciona su Nombre" y el nombre de Breonna Taylor se decĂ­a a menudo en respuesta a ;Menciona su Nombre; – y ambos fueron asesinados por la policĂ­a de otros estados.

Pero si usted hubiera leído los carteles que muchos llevaban, o si hubiera revisado el registro de su propio departamento, usted sabría que los nombres y las vidas de Joel, Sylville, Dontre, Derek, Tony, Frank y Ernest también estaban en nuestras mentes, en nuestros corazones y en nuestros labios.

Esos siete nombres son una lista parcial de aquellos que han muerto o han resultado gravemente heridos mientras estaban bajo la custodia -o a veces, literalmente en las manos-de la policĂ­a de Milwaukee.

Y despuĂ©s de una semana de protestas en nuestra ciudad, no sĂłlo estamos protestando contra el pasado: estamos protestando por el presente y la respuesta de su departamento de policĂ­a hacia estas protestas. Si usted hubiera estado presente en la audiencia del viernes pasado del ComitĂ© de Salud y Seguridad PĂșblica en lugar de haber atendido la conferencia de prensa, usted se hubiera percatado de que lo que estĂĄ en juego estĂĄ aquĂ­ y "no es otra ciudad, ni otro estadot.

DespuĂ©s de llamar a nuestras protestas una “tendencia” en esa conferencia de prensa, su siguiente comentario fue: Hace dos mil años, una multitud enojada vino ante la gente para decirles; Crucifiquen a ese hombre;. Siendo ese hombre Jesucristo. ÂżY quĂ© hacen hoy las multitudes furiosas? Decimos que somos civilizados, pero Âżlo somos de verdad? Hay que pensar en eso.

Dos minutos mås tarde, cuando se le pidió que aclarara a quién se refería que estaba siendo crucificado hoy, usted respondió: La policía en toda nuestra nación. La policía estå siendo crucificada. Eso es lo que quieren. Eso es lo que estas multitudes enojadas estån haciendo.

Hay mucha gente enojada en este momento, pero eso no es lo que quieren. Escuche las demandas. Muchas de esas demandas fueron expuestas en la audiencia que usted se perdiĂł, y en su lugar, fueron comunicadas directamente a su Asistente Michael Brunson y a su Jefe de Personal Nick Desiato. Queremos una fuerza policial que desacelere la intensidad, que respete y que se humanice.

Hay demasiados mĂĄrtires en nuestra naciĂłn de hoy. Hay demasiada violencia y demasiadas muertes. Esto era un hecho antes de que comenzaran estas protestas y continĂșan siendo un hecho.

Hay muchos nombres que mencionar. Matthew Rittner. Michael Michalski. Charles Irvine, Jr. Wendolyn Tanner. Michael Niehoff. William Robertson. Michael Tourmo. Son los nombres de los oficiales de la policĂ­a de Milwaukee que han muerto en el cumplimiento de su deber en las Ășltimas tres dĂ©cadas. Mencionamos todos estos nombres, celebramos sus vidas y lamentamos sus violentas muertes.

El actual momento histĂłrico -en Milwaukee y en toda la naciĂłn- no es una competencia para reclamar el derecho a las analogĂ­as religiosas. Es una demanda de justicia, algo por lo que ya han muerto demasiados. Es una demanda por una reforma estructural significativa e inmediata de todos los departamentos de policĂ­a -incluido el nuestro- para asegurarnos de que el nombre de George Floyd sea el Ășltimo. Dejemos de morir por la justicia y empecemos a conseguirla.