LA PAZ, Bolivia —  De acuerdo a la Prensa Asociada, Aquel pastor de llamas del altiplano de Bolivia es casi un lejano recuerdo. El niƱo creció y se convirtió en cocalero. Creció aĆŗn mĆ”s e incursionó en la polĆ­tica. Ahora, con casi 60 aƱos, Evo Morales podrĆ­a estar a punto de darle un giro mĆ”s a su vida y despedirse del periodo de casi tres lustros que lo llevó a dejar huella en los libros de historia como el primer presidente indĆ­gena del paĆ­s. Con la popularidad mermada, Morales afronta las elecciones mĆ”s reƱidas de su carrera en los comicios del 20 de octubre, pero aĆŗn puede dar sorpresas. Para ganar en primera vuelta debe obtener el 50% mĆ”s un voto o ganar con al menos 40% de los sufragios, pero con una diferencia de diez puntos porcentuales frente al segundo lugar. La impronta de Morales ha estado marcada por contrastes que irónicamente son visibles en su natal Orinoca, un pueblo remoto y pobre de poco mĆ”s de 700 habitantes donde el mandatario mandó a construir un museo de siete millones de dólares para mostrar los aspectos positivos de su legado como parte de una exhibición que rescata la liberación de los indĆ­genas del paĆ­s. Nacido en 1959 en el seno de una familia de indĆ­genas aymaras, Morales emergió al ojo pĆŗblico de los bolivianos defendiendo la coca como sindicalista para despuĆ©s saltar a la polĆ­tica a finales de los 90 como diputado. En su gestión de casi 14 aƱos –de 2006 a la fecha– redujo la pobreza y modernizó el paĆ­s, pero tambiĆ©n se vio salpicado por escĆ”ndalos de corrupción, acusaciones de abuso de poder, despilfarro y ambiciones de poder. Actualmente, cuando la mayorĆ­a de los presidentes de la región llegaron al poder al frente de partidos de derecha –SebastiĆ”n PiƱera en Chile, Jair Bolsonaro en Brasil, Mario Abdo BenĆ­tez en Paraguay– Evo Morales es un sobreviviente de una generación de lĆ­deres de la izquierda latinoamericana. De cara a los próximos comicios presidenciales, el futuro del mandatario es difĆ­cil de anticipar. Las encuestas proyectan que podrĆ­a lograr un margen insuficiente para ganar en primera vuelta y que en un eventual balotaje el triunfo serĆ­a mĆ”s complicado debido a que en ese escenario se unirĆ­an los votos de los opositores contra Ć©l. Las opiniones contrastantes que genera podrĆ­an obedecer a ciertas contradicciones de su gestión. Tras asumir el poder se redujo el salario y prometió austeridad, pero tiempo despuĆ©s compró un avión y construyó un nuevo palacio presidencial de 26 pisos que llamó ā€œCasa grande del puebloā€ y aĆŗn utiliza para que aterrice el helicóptero que lo transporta. A pesar de las crĆ­ticas, el mandatario se ha justificado. ā€œEl helicóptero y el avión ya no son un lujo; son instrumentos de trabajo. Es como para ustedes la yunta y el aradoā€, dijo Morales a los agricultores a finales el aƱo pasado. Durante su gobierno sus decisiones afectaron todos los sectores del paĆ­s. Favorecido por el boom de buenos precios de las materias primas hasta 2012, Morales asfaltó carreteras, envió al espacio el primer satĆ©lite de Bolivia y mantuvo una economĆ­a con baja inflación y tasas de crecimiento promedio anual de 4,9%. ā€œMorales marcó presencia del Estado hasta en el Ćŗltimo rincón. Ha penetrado la base social y ha revalorizado la autoestima del boliviano. Marcó un antes y un despuĆ©sā€, dice Franklin Pareja, profesor universitario de ciencia polĆ­tica en La Paz. Morales tiene gran capacidad de sintonĆ­a con gente de sectores populares, bromea en sus apariciones pĆŗblicas y hasta lanza algunos chistes sexistas que le han ganado crĆ­ticas. Un libro recopila sus frases mĆ”s polĆ©micas. Sus crĆ­ticos dicen que a pesar de la bonanza, el paĆ­s no pudo diversificar su economĆ­a y sigue anclado a la exportación de materia prima: gas natural y minerales. En su pueblo, la percepción sobre Ć©l cambió con los aƱos y ya no es visto como el joven sencillo que alguna vez fue. ā€œEra mi amigo. JugĆ”bamos al fĆŗtbol y era buen alumno… Ahora lo veo cambiado, pero cuando llega me reconoceā€, dice el maestro rural jubilado de Orinoca, MoisĆ©s Alvarado. ā€œAntes lo veĆ­a mĆ”s preocupado por el pueblo, ahora no tanto. Si sale o no sale (reelegido) es igual para mĆ­ā€, dice MarĆ­a, propietaria de una pequeƱa tienda en el pueblo natal de Morales. Lejos de Orinoca, seƱalamientos mĆ”s serios salpicaron al gobernante. Aunque sobre su gobierno cayeron dichos de corrupción, logró eludir las investigaciones gracias a que su partido –el Movimiento al Socialismo (MAS)– domina el Congreso. Por otra parte, Human Rights Watch (HRW) lo acusó de ā€œdebilitar seriamente la independencia judicialā€ e influir en la designación de jueces. Al respecto destaca el polĆ©mico fallo judicial que lo habilitó para la reelección a pesar de haber perdido un referendo en el que los bolivianos dijeron ā€œnoā€ a un periodo mĆ”s. Con su nueva postulación, el mandatario ademĆ”s transgredió la Constitución que Ć©l aprobó en 2009 y sólo permite una ā€œreelección de manera continuaā€. En el tiempo que lleva de gobierno, Morales ha trabajado en cultivar su imagen. Con 1,75 es mĆ”s alto que el promedio de sus compatriotas. Nunca se casó, pero tiene dos hijos y le han achacado un amorĆ­o que desató un escĆ”ndalo. A principios de aƱo surgieron rumores sobre su estado salud, pero Ć©l se mostró en pĆŗblico haciendo una rutina de ejercicios y aseguró hacer 2.000 abdominales diarias, lo que disparó memes. ā€œLa derecha no cree, los abdominales son de Evoā€, replicó. El presidente es un fanĆ”tico del fĆŗtbol. Sembró canchas de pasto sintĆ©tico por todo el paĆ­s, que inauguró con un partido, y tiene poleras autografiadas, entre ellas, la de Leonel Messi con la selección argentina. Quienes lo rodean tratan de mantener su aura de infalibilidad y el culto a su personalidad. ā€œEl presidente Evo es un enviado de Diosā€, llego a decir un alcalde. Otro gobernador oficialista dijo que Morales y su gobierno ā€œsiguen el camino de JesĆŗsā€. Lo que pocos ponen en duda es su capacidad de trabajo: arriba a su despacho alrededor de las cinco de la maƱana, viaja todos los dĆ­as y concluye su jornada pasadas las nueve de la noche, dicen sus colaboradores. HĆ”bil diplomĆ”tico, algunos lo ven como defensor de la Pachamama –Madre Tierra en Bolivia– y otros toleran que les llame ā€œhermanoā€, como ha hecho al referirse al presidente ruso, Vladimir Putin, y al francĆ©s, Emmanuel Macron. ā€œHay una visión romĆ”ntica de Morales afuera, sobre todo en Europa. Lo ven como el indĆ­gena que asumió el poder, pero acĆ” vemos a un gobernante contradictorio en su discurso, sobre todo respecto a la Madre Tierraā€, dice Pareja. Precisamente los incendios que arrasaron bosques bolivianos en septiembre podrĆ­an cambiar el curso de los comicios en momentos en que Morales remontaba en las encuestas: sectores ciudadanos en protesta culpan al gobernante de alentar la expansión agrĆ­cola y los agronegocios a costa de los bosques.