SAN SALVADOR ā De acuerdo a la Prensa Asociada, el presidente salvadoreƱo Nayib Bukele ha impuesto algunas de las medidas mĆ”s duras del continente contra el nuevo coronavirus: cerró las fronteras, impuso una cuarentena nacional y envió a la policĆa y al ejĆ©rcito a detener a los infractores.
Una abrumadora mayorĆa de salvadoreƱos aprueba el desempeƱo de Bukele, pero los defensores de los derechos humanos se quejan de que el lĆder de 38 aƱos ha ignorado la Constitución y a la Corte Suprema de Justicia.
El tema mĆ”s polĆ©mico son los ācentros de contenciónā donde miles de salvadoreƱos han permanecido detenidos durante mĆ”s de un mes sin un proceso judicial. Entre quienes han sido llevados ahĆ se encuentran personas que salieron a la calle a comprar comida para sus familias. Otros tuvieron la mala suerte de viajar fuera del paĆs cuando Bukele impuso la cuarentena y fueron encerrados a su regreso.
En mĆ”s de 90 hoteles alquilados, centros de convenciones y gimnasios convertidos a toda prisa en refugios vigilados por la policĆa, el gobierno mezcló a los enfermos con personas sanas, a menudo esperando semanas antes de examinar a las personas para detectar el virus, segĆŗn grupos de derechos humanos y personas que han sido detenidas.
La Corte Suprema ha dictaminado reiteradamente que las detenciones son inconstitucionales ya que ninguna ley las autoriza. Pero Bukele ha ignorado la orden y ha acusado a los crĆticos de buscar la muerte de miles de salvadoreƱos.
āPor supuesto en todos los centros de contención hay riesgo de (contraer) la enfermedad, porque estĆ”n diseƱados para captar a población, mantener a la población que tiene el mayor riesgo de padecer la enfermedadā, dijo a The Associated Press el ministro de Salud, Francisco AlabĆ, quien se disculpó por los āinconvenientesā si hubo detenciones que duraron mĆ”s de 30 dĆas.
La ministra de Turismo, Morena Valdez, que forma parte del equipo de contención del gobierno, dijo que unas 10.000 personas en la nación de casi 6,4 millones de habitantes han sido detenidas en los refugios. Las autoridades no han revelado cuÔntos de los detenidos han dado positivo por la enfermedad, ni cuÔntos han muerto. A nivel nacional, el gobierno ha reportado 1,413 casos y 30 muertes.
Bukele anunció el 11 de marzo que el cierre de fronteras a los extranjeros y que los salvadoreƱos que regresaban al paĆs estarĆan sujetos a una cuarentena forzada de 30 dĆas en los nuevos centros, una estadĆa dos veces mĆ”s larga que la recomendada por la Organización Mundial de la Salud.
Al dĆa siguiente, Carlos HenrĆquez Cortez, de 67 aƱos, gerente salvadoreƱo de una empresa siderĆŗrgica que hizo un viaje de negocios de dos dĆas a Guatemala, se comunicó con la embajada de su paĆs. Le dijeron que debido a que tenĆa mĆ”s de 60 aƱos y padecĆa hipertensión, tendrĆa que estar en cuarentena en su hogar, no en un centro gubernamental, segĆŗn un informe detallado del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana JosĆ© Simeón CaƱas (Idhuca) y sus familiares.
Un dĆa despuĆ©s, HenrĆquez llegó al aeropuerto internacional de El Salvador en medio del caos. DespuĆ©s de horas de confusión, fue llevado en autobĆŗs con docenas de personas a un complejo deportivo conocido como la Villa OlĆmpica o Villa Centroamericana que se estaba utilizando para albergar a los detenidos por el decreto de cuarentena del presidente.
Las fotografĆas que envió a su familia muestran un mar de personas apiƱadas en un gran salón, inodoros obstruidos, lavabos rotos y duchas con moho. Las personas procedentes de todo el mundo, incluidos los paĆses mĆ”s infectados, fueron llevadas a una habitación en camarotes de dos niveles que estaban muy cerca.
HenrĆquez les dijo a sus familiares que se sentĆa rodeado de personas enfermas. La gente tosió toda la noche.
Esa experiencia fue compartida por el ejecutivo de negocios Ernesto SĆ”nchez, de 38 aƱos, quien viajó a El Salvador el 12 de marzo despuĆ©s de un viaje de negocios de 36 horas a PanamĆ” y tambiĆ©n fue trasladado en autobĆŗs a la Villa OlĆmpica.
āNo nos hicieron exĆ”menes, lo mĆ”s que hicieron fue tomarnos la temperaturaā, dijo a la AP
Dijo que entre 50 y 55 hombres fueron asignados a su unidad, en la que compartĆan baƱos y duchas comunitarias sucias. Dijo que estaba aterrorizado de los que lo rodeaban.
āYo sabĆa que venĆan de paĆses con contagios y tenĆa miedoā, dijo SĆ”nchez, quien pidió que sólo se usara una parte de su nombre para evitar represalias. āCreo que este sĆ era mĆ”s un centro de contaminaciónā.
DespuĆ©s de cinco dĆas el centro, HenrĆquez tuvo fiebre y comenzó a toser. Esperó en la fila durante horas para ver a un mĆ©dico que le dio medicamentos para la fiebre.
āNosotros como familia identificamos despuĆ©s de una semana los sĆntomas uno por uno, mĆ”s que la gente que estaba allĆ supuestamente atendiĆ©ndolosā, dijo su hijo Carlos.
La condición de HenrĆquez empeoró y el 22 de marzo fue trasladado a un pequeƱo hotel, segĆŗn el informe. Un mĆ©dico lo vio al dĆa siguiente y le diagnosticó colitis y deshidratación. Bajo la presión de su familia, el Ministerio de Salud envió a otro mĆ©dico a verlo. Ese mĆ©dico ordenó su traslado inmediato a un hospital.
Muy pronto ya no pudo hablar y envió mensajes de texto desesperados a su familia. āSĆ”came de aquĆā, āTengo miedoā y āAyudaā, mientras permanecĆa en una sala rodeado de pacientes con COVID-19. HenrĆquez no se hizo la prueba hasta el 27 de marzo. El resultado fue positivo.
Una semana despuĆ©s, antes de dirigirse a su segundo hospital, HenrĆquez le escribió a su esposa para despedirse. Fue la Ćŗltima comunicación que su familia tendrĆa con Ć©l, porque el hospital tomó su telĆ©fono. Unos dĆas despuĆ©s, el mĆ©dico tratante le dijo a su familia que estaba entubado y en cuidados intensivos.
En un tercer hospital, los mĆ©dicos le dijeron a la familia que los riƱones de HenrĆquez estaban fallando y que necesitaba diĆ”lisis. Pero la mĆ”quina de diĆ”lisis nunca llegó.
HenrĆquez murió el 22 de abril.
El Idhuca concluyó que la detención de HenrĆquez habĆa sido arbitraria, no estaba respaldada por ninguna ley y probablemente condujo a su muerte.
El caso āes un ejemplo claro de la improvisación y desorganización del Gobierno en la gestión de las medidas determinadas a la contención y prevención de la pandemia de COVID-19ā, concluyó el informe.
Los familiares de HenrĆquez dijeron que no han recibido respuesta del gobierno desde que se publicó el informe de derechos humanos la semana pasada, ni ha proporcionado información sobre las personas enfermas dentro de sus centros de contención. Creen que fue infectado durante la detención.
āMi suegro era una buena persona, muy buena, de mucha fe, y siempre peleó contra las injusticias y era una persona que ayudaba mucho al prójimoā, dijo Ćscar Monedero. āEso nos motivó a sacar a la luz las injusticias que Ć©l vivióā
El ministro de Turismo, Valdez, dijo a la AP que las condiciones han mejorado y que los centros ahora separan a los que dan positivo.
SĆ”nchez, mientras tanto, finalmente fue trasladado a otro centro y fue evaluado tres veces, resultando negativo. Pero los funcionarios lo retuvieron durante 48 dĆas.
āHan violado mis derechosā, dijo SĆ”nchez. āMe dijeron que serĆa por 30 dĆas y fueron 48, me quitaron 18 dĆas de mi libertad y no me dieron explicaciones. Yo no habĆa cometido ningĆŗn delito y tenĆa derecho a que me dijeran que estaba pasando, si era positivo o negativoā.