MADRID — SegĆŗn la AP, un tribunal espaƱol condenó el viernes a un excoronel salvadoreƱo a mĆ”s de 133 aƱos de prisión por la muerte de cinco sacerdotes jesuitas durante la sangrienta guerra civil de El Salvador hace mĆ”s de tres dĆ©cadas.

Inocente Orlando Montano, quien en el momento de los asesinatos era viceministro de Seguridad Pública de El Salvador, podrÔ apelar la decisión de la Audiencia Nacional de España, que juzgó al exmilitar extraditado por Estados Unidos.

Durante el juicio, Orlando Montano negó haber planeado o participado en la masacre de 1989 que acabó con la vida de ocho personas en el campus de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, o UCA.

Los muertos fueron cinco jesuitas espaƱoles, entre ellos el ideólogo de la llamada ā€œTeologĆ­a de la liberaciónā€, Ignacio EllacurĆ­a, ademĆ”s de un jesuita salvadoreƱo, la cocinera de la universidad y la hija de Ć©sta.

Carlos MartĆ­n Baró, cuyo hermano Ignacio estaba entre las vĆ­ctimas, seƱaló a The Associated Press que la sentencia le trajo ā€œpazā€ y una ā€œperspectiva esperanzadoraā€ sobre el valor de la justicia. Activistas de derechos humanos en El Salvador acogieron el fallo con esperanza de que suscite un proceso judicial en su paĆ­s.

ā€œLa sentencia presenta la verdad que ha sido reconstruida a travĆ©s de muchos testimonios, estudios realizados por investigadores, acadĆ©micos, por peritos, incluso por participantes en el crimen que han tenido el valor de contar la verdadā€, dijo el rector de la UCA, Andreu Oliva en conferencia de prensa.

Por su parte, el padre José María Tojeira, que dirige el Instituto de Derechos Humanos de la UCA, pidió a la Corte Suprema de Justicia que emita un falló para la reapertura del caso para que también en El Salvador se conozca la verdad y se haga justicia a las víctimas.

ā€œHasta ahora ha habido un ocultamiento de la verdadā€, agregó Tojeira, que en 2017 pidió la reapertura del juicio contra los autores intelectuales de la matanza.

La UCA ha dado por cerrado el proceso contra los autores materiales de los crĆ­menes, pero insiste en el esclarecimiento de la autorĆ­a intelectual.

Por su parte, el Fiscal General de El Salvador, Raúl Melara, anunció que tramitarÔn un suplicatorio a España para recibir una copia certificada de la sentencia que sería incorporada al proceso que estÔ congelado en la Corte Suprema.

ā€œGenera un paso histórico e importante para que nosotros podamos obtener mĆ”s informaciónā€, dijo Melara a los periodistas.

La Audiencia Nacional de EspaƱa aplicó el principio de ā€œjusticia universalā€ para juzgar los delitos contra los ciudadanos espaƱoles tras considerar que el proceso en El Salvador no habĆ­a sido ni independiente ni imparcial. El tribunal estadounidense que concedió la extradición de Montano, en 2017, limitó que EspaƱa lo pudiese juzgar por los asesinatos de los tres ciudadanos salvadoreƱos.

Desde una silla de ruedas en el centro de la sala en Madrid, Montano escuchó el viernes la lectura pública de la sentencia que lo condenó a 26 años, 8 meses y un día de reclusión como autor de 5 delitos de asesinato de carÔcter terrorista.

Los hechos se remontan a la noche del 15 al 16 de noviembre de 1989, al final de una década que había enfrentado a fuerzas gubernamentales salvadoreñas con la guerrilla del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN).

Como rector de la UCA, EllacurĆ­a habĆ­a mediado para tratar de acabar con el conflicto civil, algo que segĆŗn los jueces granjeó a los jesuitas ā€œla enemistad de la extrema derecha, quien temĆ­a que en la negociación se les privase de sus privilegiosā€.

La sentencia relata la reunión de oficiales —entre los que se encontraba Montano— en la que se ordenó matar al padre EllacurĆ­a y no dejar testigos, utilizando para ello una unidad del ejĆ©rcito conocida como batallón AtlĆ”catl.

Uno de los miembros de ese batallón, el exteniente del ejército René Yusshy Mendoza, fue clave durante el proceso judicial. Habiendo confesado durante la investigación y puesto que había cumplido condena en su país, Yusshy Mendoza pasó a ser testigo en la primera sesión del juicio en España, testificando ante el tribunal que los ejecutores habían intentado simular que el FMLN fue el autor de los asesinatos.