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Hola que tal amigo lector soy Mariella Godinez-Munoz del programa…

Su hermano Brian relata detalles de la vida de la…

Hola que tal soy Mariella Godinez-Muñoz presentadora del programa Hoy Wisconsin Today, que…

By Robert Miranda Commentary from the editor June 9, 2016…

Hola que tal soy Mariella Godinez-Muñoz presentadora del programa Hoy…

“Es una dulce armita”, dijo Martin Bryant respecto a su rifle de asalto semiautomático AR-15 cuando fue interrogado por la policía. Hace 20 años, el 28 de abril de 1996, Bryant tomó esa arma y llevó a cabo una masacre en el estado australiano de Tasmania. En 24 horas, en lo que se conoció posteriormente como la Masacre de Port Arthur, mató a 35 personas e hirió a otras 23. La violencia e irracionalidad del hecho, la mayor masacre que ha tenido lugar en la historia postcolonial de Australia, impactó de tal manera a ese país que en el transcurso de doce días se acordó una extensa y completa legislación para el control de las armas de fuego. Desde entonces, no ha habido otro tiroteo masivo en Australia. Esto nos lleva a Orlando, Florida, y a otra arma semiautomática.

Aproximadamente diez días antes de cometer la mayor masacre perpetrada por un solo individuo en la historia moderna de Estados Unidos, Omar Mateen ingresó al Centro de Tiro de St. Lucie, en Port St. Lucie, Florida, y compró un rifle semiautomático similar al AR y una pistola semiautomática de 9mm. El propietario del comercio y exagente de policía de Nueva York, Ed Henson, sostuvo que Mateen “pasó el control de antecedentes que debe pasar toda persona que adquiera un arma de fuego en el estado de Florida”. Mateen era ciudadano estadounidense y poseía un documento de identidad con fotografía emitido por el estado de Florida que le permitía portar armas. Entró a Pulse, un discoteca gay de Orlando, donde se celebraba una Noche Latina, y abrió fuego. Mató a 49 personas e hirió a más de 50.

Rebecca Peters, de la Red Internacional de Acción contra las Armas Pequeñas (IANSA, por sus siglas en inglés), dijo en “Democracy Now!”: “En Estados Unidos, el control de antecedentes generalmente consiste en mirar en una computadora si una persona tiene una condena penal. Eso no es un control de antecedentes. En la ciudad de Nueva York, si una persona quiere alquilar un apartamento o si quiere anotarse en la universidad hay un verdadero control de antecedentes. Las autoridades hablan con gente que conoce a esa persona. Le piden su opinión acerca de ella. Y de la misma manera, en Australia y en la mayoría de los países desarrollados, un control de antecedentes consiste en pedir referencias: al médico de la familia, al cónyuge o excónyuge, y se les pregunta si hay algo por lo que preocuparse”.

Si Omar Mateen hubiera sido sometido a un control de antecedentes más completo, podrían haber surgido detalles acerca de que agredía a su primera esposa, Sitora Yusufiy, con tal intensidad que ella lo abandonó solo cuatro meses después de haberse casado. O que Dan Gilroy, un compañero de trabajo de la compañía de seguridad en la que trabajaba Mateen, G4S, sentía que Mateen era “inestable”, que estaba “desquiciado” y “lleno de rabia” y que era racista y homofóbico, según declaró a ABC News. A pesar de ello, los informes indican que Mateen fue visto en Pulse en numerosas oportunidades y que utilizaba aplicaciones de citas gays. Mateen, que era un ciudadano estadounidense nacido en Nueva York, hijo de inmigrantes afganos, fue investigado en dos oportunidades por el FBIpor simpatías o declaraciones potencialmente terroristas. Aún así, adquirió dos poderosas armas semiautomáticas sin problema alguno.

Tras la Masacre de Port Arthur en Australia, Rebecca Peters encabezó la lucha que se libró a nivel nacional por el control de armas. “Para aquel entonces, habíamos luchado durante diez años para reformar las leyes que regulaban las armas, las cuales eran muy débiles en algunos estados y conformaban un desparejo collage a lo largo y ancho del país, como sucede en Estados Unidos. En abril del 96, ocurrió esta tragedia en la que murieron 35 personas y en ese momento, nuestro primer ministro dijo: ‘Llegó la hora. Después de la inacción de todos estos años, vamos a hacer algo’”. El primer ministro australiano de ese momento era el conservador John Howard.

Peters continuó: “Una parte crucial de las nuevas leyes es un adecuado control de antecedentes de las personas que solicitan adquirir armas. No se trata solo de la violencia doméstica, sino también de la depresión y el exceso de alcohol, así como de muchos otros factores que pueden ubicar a una persona en riesgo de cometer actos violentos, sin mencionar a personas que son apasionadamente racistas o resentidas”.

Las armas de fuego son aún legales en Australia, dado que, como dijo Peters: “La autoimagen de Australia es con frecuencia la de un hombre a caballo, al aire libre, con algún tipo de arma, no muy distinta de la imagen tradicional de los estadounidenses”. De hecho, los emblemáticos cazadores australianos al estilo “Cocodrilo Dundee” apoyaron la prohibición de las armas semiautomáticas, alegando que los “hombres de verdad” no necesitaban esas armas para sobrevivir en el campo. Australia cuenta actualmente con controles de antecedentes serios y las armas semiautomáticas son ilegales. Cuando la legislación fue aprobada, se obligó legalmente a los propietarios de armas como el AR-15 a vendérselas al Gobierno, tras lo cual esas armas fueron destruidas.

Esta semana, en Estados Unidos, el senador de Connecticut Christopher Murphy inició una acción obstruccionista en la Cámara Alta y prometió hablar, según dijo, “por todo el tiempo que pueda” para forzar al Congreso a iniciar un debate sobre el control de armas. “Estoy desesperado. Ya he visto suficiente. Ya he visto suficientes matanzas de inocentes y he visto la falta de acción de este organismo. Y es por eso que voy a permanecer en esta Cámara hasta que haya alguna señal, algún indicio de que podemos ponernos de acuerdo respecto a estas dos medidas, de que podemos encontrar el camino que nos permita avanzar para abordar esta epidemia de manera sensata y bipartidaria”.

Hace cuatro años, Christopher Murphy era miembro de la Cámara de Representantes cuando doce niños en edad escolar y seis adultos fueron masacrados en la escuela primaria Sandy Hook ubicada en su distrito. El asesino, Adam Lanza, utilizó un arma semiautomática similar al AR, al igual que lo hizo James Holmes en el tiroteo perpetrado en el cine de Aurora, Colorado, anteriormente ese mismo año. Estas armas habrían sido ilegales en virtud de una prohibición de las armas de asalto que el Congreso dejó expirar hace más de diez años. Es necesario prohibir las armas semiautomáticas, que no son otra cosa que armas de destrucción masiva, diseñadas para matar eficazmente a tanta gente como sea posible.

Esta semana, la justicia de California emitió dos fallos, uno en un caso de violación y otro en un caso de “delito de linchamiento”, que fueron noticia en todo el mundo. En uno de los casos, un estudiante declarado culpable de agresión sexual recibió una sentencia leve, mientras que la declaración que su víctima leyó en el juzgado trascendió rápidamente y fue leída por millones de personas alrededor del mundo. En el otro caso, una joven afroestadounidense que fundó una rama local del movimiento Black Lives Matter y contra quien se habían presentado cargos por “delito de linchamiento” fue declarada culpable y sentenciada a prisión. Estos dos casos no podrían ser más distintos, ni podrían, conjuntamente, ilustrar mejor las numerosas desigualdades por raza y clase social que existen en el sistema judicial estadounidense.

Ambos casos derivan de hechos acaecidos en 2015. El 17 de enero de ese año una joven asistió a la fiesta de una fraternidad de la Universidad de Stanford con su hermana. Bebió demasiado alcohol y no recuerda lo que le sucedió después. Entrada la noche, dos estudiantes de posgrado vieron que se encontraba inconsciente y que estaba siendo sexualmente agredida detrás de un contenedor de basura. Llamaron a la policía universitaria y fueron detrás de Brock Turner, el agresor de la joven y estrella del equipo de natación de Stanford, hasta capturarlo. Turner fue luego arrestado.

El segundo caso involucra a la activista de Black Lives Matter Jasmine Richards. Ella misma describió su activismo en un video publicado en Internet el año pasado:

“Fundé Black Lives Matter Pasadena en enero de 2015. La razón por la que lo hice es que sentía que no había ningún programa comunitario ni nada que se estuviera haciendo en mi comunidad. Y había habido muchos jóvenes asesinados por la policía de Pasadena. Kendrec McDade es el joven por el que actualmente llevo adelante todas estas acciones. Leroy Barnes fue asesinado por la policía de Pasadena. Big homie, conocido como Big BA, también fue asesinado por la policía de Pasadena. Lamentablemente se conoce a nuestra policía por el hostigamiento que ejerce”.

El sábado 29 de agosto de 2015, Jasmine había organizado una marcha pacífica para llamar la atención justamente sobre ese tipo de hostigamiento policial. Y como era de esperar, después de la marcha, como lo documentan grabaciones de video, llegó la policía y los agentes se comportaron de manera abusiva, redujeron a una joven afroestadounidense y la arrastraron por el suelo para arrestarla. A Jasmine se le imputó el cargo de “delito de linchamiento” por intervenir e intentar salvar del arresto a la joven. Uno de los puntos centrales del movimiento Black Lives Matter es la premisa de que los jóvenes de color, en todo momento, pero especialmente cuando son arrestados o se encuentran bajo custodia policial, pueden ser asesinados o gravemente heridos.

La ley que establece el “delito de linchamiento” data de 1933 y fue redactada inmediatamente después del infame linchamiento público de dos hombres afroestadounidenses en San Jose, California. Fue adoptada para disuadir a las multitudes que irrumpían en las estaciones de policía a fin de sacar a los prisioneros para lincharlos. Luego de que otro dirigente de Black Lives Matter estuviera a punto de ser acusado de “delito de linchamiento” en 2015, legisladores consideraron que la palabra “linchamiento” era ofensiva en ese contexto e hicieron que fuera retirada de la ley. Pero los cargos contra Jasmine fueron presentados antes de que el cambio de nombre entrara en vigor.

Nana Gyamfi, abogada de Jasmine, afirmó en el noticiero de “Democracy Now!”: “Lo que había eran niños en scooters y un par de adultos que estaban hablando acerca de la violencia amparada por el estado en Pasadena, acerca de que la policía mata a personas desarmadas en Pasadena. Se trata claramente de una persecución política tramada por la Oficina del Fiscal de Distrito de Pasadena, el Departamento de Policía de Pasadena y la Oficina del Fiscal de la Ciudad de Pasadena, una acción a la que nos estamos refiriendo como el intento de linchamiento de Jasmine Richards”.

Respecto al otro caso, en el Tribunal Superior del Condado de Santa Clara, el juez Aaron Persky entendió en la causa contra Brock Turner, que fue declarado culpable de intento de violación, penetración sexual con un objeto extraño de una persona en estado de ebriedad y penetración sexual con un objeto extraño de una persona inconsciente. Turner se enfrentaba a un máximo de catorce años de prisión. La víctima leyó una declaración de 7.000 palabras profundamente personal en el juzgado. Sin embargo, parecería ser que el juez Persky se sintió más conmovido por una solicitud del padre de Turner en la que redactó que no creía que la vida de Brock debiera ser arruinada por “20 minutos de acción”.

Tras declarar que una “condena a prisión tendría un grave impacto sobre él”, el juez sentenció a Turner a solo seis meses de cárcel y a un período de libertad condicional. Al igual que Turner, el juez Persky fue un deportista estrella de Stanford. El juez enfrenta ahora una campaña que busca su apartamiento del cargo, organizada por la docente de derecho de Stanford Michele Landis Dauber.

Jasmine Richards fue sentenciada a 90 días de prisión, más tres años de libertad condicional. A Brock Turner, a pesar de haber sido condenado por cargos de agresión sexual, probablemente se le de crédito por buena conducta y deba cumplir en prisión aproximadamente el mismo tiempo que Richards. Mientras que, para la víctima de Turner, la condena será permanente. Como le dijo a Turner durante el juicio al leer su declaración como víctima, en la que describió el impacto de la agresión: “Se quedó conmigo, es parte de mi identidad, ha cambiado para siempre la forma en que me comporto, la forma en que voy a vivir el resto de mi vida”.

La mañana del jueves 28 de enero se presentaba fría en Durham, Carolina del Norte. Esa mañana, Wildin David Guillen Acosta salió de su casa rumbo a la escuela pero nunca llegó. En el camino, fue detenido y arrestado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y permanece detenido desde entonces. Wildin tiene actualmente 19 años de edad. Huyó de su casa en Olancho, Honduras hace más de dos años y fue detenido al cruzar la frontera, pero como en ese momento era menor, se le permitió reunirse con familiares que tenía en Carolina del Norte. Comenzó a asistir a la secundaria Riverside High School y estaba previsto que se graduara en junio de este año. Quería ser ingeniero. En lugar de ello, permanece encerrado en el tristemente célebre Centro de Detención Stewart ubicado en la zona rural de Lumpkin, Georgia, gestionado por la compañía con fines de lucro Corrections Corporation of America.

Wildin es solo uno de los cientos de miles de menores que, ya sea solos o con sus madres, han huido de la violencia en América Central en los últimos años. Principalmente provienen de Honduras, Guatemala y El Salvador. Actualmente, Honduras es uno de los países más violentos del mundo y Olancho cuenta con una de las tasas más altas de asesinatos, lo que provoca que muchos huyan del lugar. El Ejército de Estados Unidos y la Administración de Control de Drogas (DEA) tienen fuerzas especiales desplegadas de forma permanente allí, las cuales participan de operativos antinarcóticos que también han provocado la muerte a decenas de hondureños.

Wildin fue arrestado en el marco de una serie de operativos de inmigración llamados “Operación Guardián de la Frontera”. Muchos creen que el objetivo de estos operativos fue generar miedo entre quienes se encuentran aún en América Central y están considerando realizar el peligroso viaje hacia el norte, rumbo a Estados Unidos. “Como he dicho en repetidas oportunidades, nuestras fronteras no están abiertas a la migración ilegal”, dijo el secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, en aquel momento. “Si vienen aquí de forma ilegal, los enviaremos de regreso de conformidad con nuestras leyes y nuestros valores”, afrimó. Inmediatamente después del arresto de Wildin, familiares, amigos, compañeros de clase y profesores de la secundaria Riverside realizaron una contundente manifestación de valores, marchando en apoyo de Wildin y de otros cinco jóvenes arrestados de manera similar. A este grupo de jóvenes encarcelados se le llama con frecuencia “NC6” o “Los 6 de Carolina del Norte”, en español. La Comisión de Relaciones Humanas de Durham solicitó al ICE su liberación, al igual que lo hizo el Concejo Municipal de Durham.

Una profesora de Wildin, Ellen Holmes, sostuvo en un video que realizó en su apoyo: “Hay mucho miedo en nuestra comunidad, porque, desafortunadamente, no es el único menor que han detenido. Esto provoca ausencias y deserciones en nuestras escuelas. Está generando un intenso sentimiento de miedo en el seno de nuestra escuela y de nuestra comunidad”. Existe escasa evidencia de que los arrestos y las deportaciones masivas hayan reducido el flujo de refugiados centroamericanos hacia Estados Unidos, pero ciertamente han atemorizado a los estudiantes y a las familias que actualmente se encuentran aquí, lo que los obliga a mantener a los menores fuera de las escuelas por temor a que sean arrestados como Wildin.

La solicitud de asilo de Wildin fue rechazada y el 19 de marzo un juez de inmigraciones denegó la solicitud de reabrir su caso. El 20 de marzo se dispuso su deportación a Honduras. Sin embargo, debido a la enorme presión pública que ejerció esta organización de base liderada por jóvenes, la directora del ICE, Sarah Saldaña, emitió esa mañana una orden por la que se pospuso su deportación. La solicitud de asilo de Wildin se encuentra ante la Junta de Apelaciones de Inmigración, en un proceso que podría tardar meses e incluso años en resolverse.

Paromita Shah, directora asociada del Proyecto Nacional de Inmigración de la Asociación Nacional de Abogados, dijo en el noticiero de “Democracy Now!: “Debería ser liberado. Noventa días, desde cualquier punto de vista, es un período de tiempo atroz para ser pasado en detención”. Shah estuvo en Washington, D.C., junto a varios estudiantes y a la docente de Riverside High Ellen Holmes, visitando a integrantes del Congreso y al secretario de Educación, John B. King Jr., para solicitarles que apoyen a Wildin.

Axel Herrera es uno de los estudiantes que fue a Washington. Al igual que Wildin, era un estudiante indocumentado de Honduras, pero ingresó a Estados Unidos a los siete años de edad y por tanto tuvo derecho acogerse a la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que otorga ciertas protecciones legales durante un período limitado a los inmigrantes indocumentados que ingresaron a EE.UU. siendo niños. “Hemos hablado con varios legisladores. Hemos hecho llamados. Hemos enviado cartas. Hemos obtenido el apoyo de algunos congresistas de Carolina del Norte, que se comprometieron a solicitar que nuestros compañeros sean liberados. Pero no hemos tenido la respuesta que esperábamos, que es tener a Wildin y a algunos de los demás estudiantes de ‘Los 6 de Carolina del Norte’ de regreso en nuestras escuelas”.

Wildin Acosta permanece detenido en la prisión privada del ICE en Georgia. Su solicitud de que se le enviaran las tareas escolares a la prisión fue inicialmente denegada. Tras las protestas de la población, la guardia cedió. Muchos estudiantes de secundaria son sancionados por negarse a estudiar. Wildin está encerrado en detención permanente y debe luchar por su derecho a estudiar. El secretario Johnson y todos los funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas deberían aceptar que son esa determinación y ese compromiso los que van “de conformidad con nuestros valores”.

“Bienvenidos a Fort McMurray. Aquí tenemos la energía”, es lo que dice el cartel que se ve al ingresar a esa ciudad ubicada en los bosques del norte de Alberta, Canadá, en el corazón de la zona de extracción de arenas alquitranadas. Los bosques que rodean Fort McMurray arden en llamas desde hace más de una semana, lo que ha provocado la suspensión de las operaciones en la vasta zona de arenas alquitranadas. Más de 90.000 personas han sido evacuadas, la mayoría de ellas de Fort McMurray, pero también miles más de los campamentos situados en los yacimientos de arenas alquitranadas, de donde se extrae lo que se considera como el petróleo más sucio del planeta, mediante la remoción de la arena alquitranada en minas a cielo abierto. Mientras tanto, más al sur del hemisferio, la importante compañía petrolera Shell ha iniciado operaciones de limpieza en el Golfo de México, donde hubo filtraciones en una plataforma petrolera que provocaron el vertido de más de 2.000 barriles de petróleo al mar, a unos 150 km de la costa de Louisiana.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica informó esta semana en su índice anual de gases de efecto invernadero que la “actividad humana ha incrementado el efecto directo de calentamiento por dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera en un 50% por encima de los niveles preindustriales durante los últimos 25 años”. La agencia espacial de Estados Unidos, la NASA, informó que este último mes de abril fue el abril más caluroso desde que se lleva registro, por el margen más amplio de la historia. Esto se da tras una sucesión de doce meses en la que cada mes rompió el récord de temperatura establecido para el mismo mes en el pasado.

La respuesta oficial al catastrófico cambio climático tomó forma en el llamado Acuerdo de París, el documento de 31 páginas acordado hasta el momento por 175 países. El acuerdo alcanzado en París en diciembre y firmado en abril fue la culminación de años de negociaciones que muchos criticaron por estar lejos de ser justas, ambiciosas o vinculantes. El acuerdo es supervisado por la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o CMNUCC, que en este momento lleva a cabo una reunión de alto nivel en Bonn, Alemania. Se trata de la primera reunión desde que se alcanzó el Acuerdo de París.

Kumi Naidoo, exdirector de Greenpeace International, nos dijo en París en vísperas de la publicación de la versión definitiva del acuerdo: “Hay tantos vacíos en ese texto que el avión en el que viaja el presidente de Estados Unidos podría pasar por uno de ellos. La conclusión, yo diría, es que hay huellas de la industria de los combustibles fósiles en demasiadas partes de ese texto”. Y agregó: “La mayoría de los que formamos parte de las organizaciones de la sociedad civil, nunca hablamos del ‘camino hacia París’, siempre hablamos del ‘camino que pasa por París’”.

Como parte de ese camino y previo a la cumbre de Bonn, se lanzó la campaña Break Free (Líberate de los Combustibles Fósiles, en español). Coordinadas a nivel internacional, se llevaron a cabo toda una serie de audaces acciones motivadas por la urgencia de la crisis climática. En diferentes partes del mundo se realizaron bloqueos y sentadas, cuelga de pancartas y toda una constelación de acciones de desobediencia civil. La siguiente es solo una muestra de algunas de las manifestaciones llevadas a cabo en las últimas dos semanas, según un resumen de la organización sin fines de lucro de acción contra el cambio climático 350.org:

En el Reino Unido, activistas bloquearon el funcionamiento de la mayor mina de carbón a cielo abierto del país durante un día. Una acción de protesta similar detuvo cargamentos de carbón en Newcastle, Australia. En Estados Unidos, la gente ocupó vías de trenes durante toda la noche para detener los llamados “trenes bomba”, vagones cisterna cargados de petróleo que han explotado en el pasado, provocando la muerte a cientos de personas. En Alemania, 3.500 personas cerraron una mina de lignito y una central eléctrica cercana durante más de 48 horas. En Filipinas, 10.000 personas marcharon contra una planta de carbón proyectada. Organizaciones sociales y comunidades indígenas de Brasil obstruyeron el tránsito frente a las puertas de una de las mayores centrales térmicas de carbón del país. Por tierra y por mar, hubo personas que obstruyeron la entrada a las instalaciones de arenas alquitranadas de Kinder Morgan en Vancouver y, en Turquía, 2.000 personas marcharon hacia un gran vertedero de carbón y lo rodearon con una gigantesca cinta roja.

El reconocido lingüista y disidente político Noam Chomsky escribió recientemente un nuevo libro titulado “Who Rules the World?” (¿Quién gobierna el mundo?, en español). Chomsky afirma que los dos temas críticos que enfrenta actualmente la humanidad son las armas nucleares y el cambio climático y que resulta impactante ver lo poco que se tocan esos temas en la campaña electoral de cara a las elecciones de 2016 en Estados Unidos.

Chomsky dijo a Democracy Now!: “Cuando los republicanos de la Corte Suprema revocaron hace poco una normativa bastante moderada propuesta por Obama para regular la industria del carbón, fue como decirle al mundo: ‘No se molesten en hacer nada’. Al país más grande y más poderoso del mundo no le interesa, así que ‘sigan adelante y hagan lo que quieran’. Todo esto equivale literalmente a decir: ‘Corramos hacia el precipicio’”.

No obstante, mientras haya gente que lleva adelante acciones hay esperanza. En el estado de Massachusetts, hogar del profesor Chomsky, cuatro estudiantes de secundaria demandaron al Departamento de Protección Ambiental del estado, alegando que ese estado estaba infringiendo su propia norma de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% para 2050 al no tomar medidas con la rapidez necesaria. Esta semana, el máximo tribunal del estado estuvo de acuerdo y Massachusetts deberá ahora implementar un plan orientado a reducir las emisiones.

Desde hace tiempo se escucha el llamado a salvar el mundo para las generaciones futuras. Pero resulta cada vez más claro que es la generación de los jóvenes la que nos va a salvar.

Un profeta de la paz se ha ido. Daniel Berrigan, sacerdote católico jesuita, activista por la paz, poeta, abnegado tío y hermano, falleció la semana pasada a los 94 años de edad. Su pasaje de casi un siglo por esta Tierra estuvo marcado por la compasión y el amor por la humanidad, así como por un inquebrantable compromiso con la paz y la justicia. Pasó años en prisión por sus valientes acciones pacifistas contra la guerra. En cada acción de su vida llevó a la práctica el Evangelio que predicaba. Dio impulso a diversos movimientos, inspiró a millones de personas, escribió de una manera hermosa y con una ingeniosa sonrisa compartió su amor por la vida con sus familiares, amigos y con todos aquellos con quienes rezó y luchó por la paz.

Dan y su hermano Philip Berrigan, junto a otros activistas católicos, irrumpieron en un centro de reclutamiento militar en 1967 y derramaron su propia sangre sobre las citaciones de reclutamiento en alusión a la sangre derramada en la guerra. Al año siguiente, el 17 de mayo de 1968, pocas semanas después del asesinato de Martin Luther King Jr., los dos hermanos y otras siete personas se hicieron famosos por retirar citaciones de reclutamiento del centro de reclutamiento de Catonsville, en Maryland, y quemarlas con napalm de fabricación casera en el estacionamiento de las oficinas. Mientras cantaban un himno reunidos alrededor de la fogata fueron finalmente arrestados.

Dan Berrigan expresó en un comunicado emitido por el grupo antes de la acción, dado que sabían que serían arrestados: “Nuestras disculpas, buenos amigos, por quebrantar el buen orden, por quemar papeles en lugar de niños, por despertar la ira de los personeros de la muerte en la antesala del osario”. Y agregó: “No podíamos hacer otra cosa, así que ayúdanos Señor”.

Las acciones de Los Nueve de Catonsville, como se conoció al grupo, hicieron que aumentara la intensidad de las acciones contrarias a la guerra en todo el país. Algunas personas habían quemado sus fichas de reclutamiento antes que ellos, pero después de la acción de Catonsville esto se volvió una táctica emblemática y cada vez más frecuente para demostrar la oposición real y simbólica a la guerra. Dan Berrigan expresó: “Elegimos ser criminales sin poder en tiempos de poder criminal. Elegimos ser etiquetados como criminales de paz por los criminales de guerra”.

Daniel Berrigan fue sentenciado a prisión pero antes de entregarse para cumplir su condena, pasó a la clandestinidad. A pesar de figurar en la lista de los más buscados del FBI, Berrigan aparecía repentinamente en diferentes rincones del país y pronunciaba discursos contra la guerra. Habló durante un gran acto en apoyo a Los Nueve de Catonsville en la Universidad de Cornell, donde era capellán. Luego del discurso, al verse acorralado por el FBI y la policía, Berrigan se escondió dentro de una de las marionetas gigantes de la compañía de teatro con contenido político Bread & Puppet. Disfrazado de esa manera logró salir del Barton Hall de la Universidad de Cornell y evitó ser arrestado. Finalmente, las autoridades dieron con su paradero en Block Island, frente a las costas de Rhode Island, y lo arrestaron. Una famosa fotografía capturó el momento en que dos tristes agentes del FBI que se hacían pasar por observadores de aves en la isla se llevaban esposado al sonriente padre Berrigan.

Berrigan escribió en sus memorias, tituladas “No Bars to Manhood”: “Dado que la maquinaria estadounidense no funciona bien, ni en sus mecanismos internos, ni en sus engranajes con el mundo, los hombres de bien deben tomar medidas”. Y aclaró: “Algunos de ellos han de estar dispuestos a ir a la cárcel”.

En 1980, Berrigan, una vez más con su hermano Phil y otras personas, irrumpió en una planta de misiles de General Electric ubicada en King of Prussia, Pennsylvania. Allí golpearon con martillos cabezas de ojivas nucleares hasta dañarlas de modo que no pudieran ser reparadas y luego derramaron su sangre sobre las partes dañadas. Las acciones que llevaron adelante ese día dieron inicio al Movimiento Plowshares, que creció hasta convertirse en un movimiento mundial. Las acciones de Plowshares se inspiran en un versículo del libro de Isaías, del Antiguo Testamento:

“Convertirán sus espadas en aradosy sus lanzas en hoces. No levantará espada nación contra nación, y nunca más se adiestrarán para la guerra”.

La lucha por la paz de Dan Berrigan desafió al Gobierno de Estados Unidos, al Pentágono y a la jerarquía de la propia Iglesia Católica. Por ese último pecado, fue apartado de su labor eclesiástica en Estados Unidos. Su exilio incluyó viajes a América Latina y Sudáfrica, que lejos de curarlo de su compromiso con la lucha por la justicia, solo lo reafirmaron.

Vimos por última vez a Berrigan, a quien nosotros, al igual que muchos otros, llamábamos cariñosamente “Padre Dan”, hace dos años en un hogar para ancianos jesuitas de la Universidad de Fordham, en el Bronx. A los 93 años de edad, su estado era frágil pero sus ojos brillaron cuando le dimos su comida favorita: helado. Su devoción al helado y a la justicia social lo hicieron acreedor a su propio sabor de la marca de helados Ben & Jerry’s, así como al suministro vitalicio de esos helados para él y para el Movimiento del Trabajador Católico, que tanto amaba.

Daniel J. Berrigan vivió una vida fiel a su vocación y practicó literalmente lo que predicaba. Descansa en paz, Dan Berrigan, de la misma manera en que has vivido.

Mientras los grandes medios se concentran en pocas manos, emerge un fuerte y vibrante mosaico de medios comunitarios

Desde Flagstaff, Arizona. La prensa especializada en asuntos económicos se encuentra completamente alborotada con las últimas noticias sobre fusiones empresariales, dado que se prevé que reguladores federales aprueben un acuerdo de fusión de gran envergadura entre las importantes compañías de cable Charter, Time Warner y Bright House Networks. En virtud de la transacción de 78.000 millones de dólares, se creará “New Charter”, la segunda mayor compañía de televisión por cable e Internet de Estados Unidos, después de Comcast. Tras la operación, quedarán solamente tres grandes proveedores de cable en Estados Unidos. Por otra parte, Gannett Company, propietaria de más de 100 periódicos, entre ellos, USA Today, intenta adquirir Tribune Publishing, propietaria de varios de los principales periódicos del país, entre ellos Los Angeles Times y The Chicago Tribune.

Esta inminente concentración de los medios de comunicación comerciales en unas pocas manos tiene lugar mientras celebramos los 20 años del noticiero de “Democracy Now!”. Nuestro 20º aniversario nos encuentra realizando una gira por 100 ciudades de Estados Unidos. Vamos de ciudad en ciudad, organizando eventos para recaudar fondos para los medios de comunicación comunitarios y transmitiendo noticias mientras viajamos. Nuestros viajes confirman la existencia de un creciente y vibrante sector de medios comunitarios al servicio de los intereses de la población, libre de las exigencias de generar ganancias a cualquier precio.

“Democracy Now!” comenzó a emitirse el 19 de febrero de 1996 y se constituyó en el único programa diario emitido en radios públicas sobre las elecciones presidenciales de ese año. El presidente Bill Clinton se presentaba como candidato a la reelección y enfrentaba al senador de Kansas Bob Dole, candidato por el Partido Republicano, y al candidato conservador Ross Perot. La idea inicial era que el programa fuera transmitido hasta el día de las elecciones. Teníamos la esperanza de que los temas tratados a lo largo de la campaña electoral fueran lo suficientemente importantes y que la audiencia les atribuyera la importancia suficiente como para sintonizar una cobertura que diariamente les llevara voces e ideas que habitualmente no se escuchaban en los medios de comunicación comerciales.

Y fue así como empezamos: dándoles voz a los movimientos de base. Al culminar las elecciones, creímos que “Democracy Now!” llegaría también a su fin. Pero después de las elecciones la demanda por el programa fue mayor de lo que había sido antes. ¿Por qué? Hay ansias de escuchar voces auténticas, de salir del pequeño círculo de supuestos “especialistas” que aparecen a toda hora en todas las cadenas de noticias y que saben tan poco acerca de tantas cosas, que nos explican cómo es el mundo y lo hacen tan mal.

Cuando el programa comenzó a emitirse en 1996, salía al aire en solo nueve radios comunitarias del país. Hoy es emitido por más de 1.400 medios, una extraordinaria constelación de organizaciones de medios públicos y comunitarios que abarca tanto a las emisoras públicas de radio y televisión PBS, NPR y Radio Pacifica, como a emisoras universitarias y comunitarias, estaciones de televisión de acceso público, emisoras de radio FM de baja potencia, así como medios de comunicación online y, por supuesto, los muchos periódicos que publican esta columna.

Cada uno de estos medios tiene un compromiso exclusivo con su comunidad y le proporciona contenidos relevantes producidos y seleccionados localmente. A medida que avanzamos en nuestro viaje, observamos también los vínculos que contribuyen a forjar esos medios locales, tanto en el seno de la comunidad, como a la hora de trascender obstáculos tradicionales como la raza, la clase social o la edad.

Consideremos por ejemplo la nueva emisora de radio FM de baja potencia que se está construyendo en Albuquerque, Nuevo México. Las FM de baja potencia son un servicio radiofónico no comercial que se vio impulsado recientemente por la Comisión Federal de Comunicaciones luego de que activistas pasaran años presionando al Gobierno federal para que habilitara más emisoras. La autorización para operar esta nueva emisora de Albuquerque fue otorgada a un medio de comunicación sin fines de lucro de larga trayectoria llamado Quote…Unquote, que brinda entrenamiento y capacitación en medios de comunicación digitales a fin de brindar a las personas las herramientas necesarias para contar sus propias historias.

Para lanzar la emisora se asociaron con la institución de enseñanza secundaria Robert F. Kennedy High School, una destacada escuela de South Valley, uno de los vecindarios más pobres de Albuquerque, que cuenta con una población estudiantil conformada en gran medida por inmigrantes indocumentados. “Trabajamos con los estudiantes en los que las escuelas tradicionales han perdido la fe”, explicó el director de la secundaria Kennedy.

Y este es solo uno de los cientos de medios de comunicación comunitarios a los que estamos apoyando mientras viajamos por el país. La mayor parte de ellos son instituciones sin fines de lucro que cuentan con el apoyo de entusiastas voluntarios. Tienen además un fuerte arraigo local y son amados por las comunidades a las que sirven.

Comparemos esto con la creciente concentración de los grandes medios de comunicación comerciales. Craig Aaron, de Free Press, una organización que promueve la reforma del sistema de medios de comunicación, considera que “gracias a esta fusión, Charter y Comcast tendrán un control sin precedentes sobre nuestras conexiones de cable e Internet”. Y agrega: “El demoledor poder de su monopolio implica que habrá menos opciones, precios más altos, cero rendición de cuentas y ninguna competencia”.

En esta era de alta tecnología digital, lo que obtenemos de los grandes medios es solo estática: ese velo de distorsiones, mentiras, tergiversaciones y verdades a medias que oscurecen la realidad. Necesitamos que los medios actúen de acuerdo con otra definición de estática: la que hace referencia a una interferencia no deseada que aporta una mirada crítica y plantea desacuerdos con el poder establecido. Necesitamos medios que brinden cobertura sobre el poder y no que realicen una cobertura al servicio del poder. Medios que sean el Cuarto Poder y no medios que sean parte del poder del Estado. Necesitamos medios que nos mantengan informados sobre los movimientos de base que crean estática y hacen historia. Ese es el poder de los medios independientes. Esos son los medios que nos van a salvar.

El desastroso programa de armas nucleares de Obama

“Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”. Estas son las palabras del texto sagrado hinduista Bhagavad-Gita que surcaron el pensamiento del hombre a quien se atribuye la creación de la primera bomba atómica, J. Robert Oppenheimer, cuando la primera explosión nuclear de la historia encendió el oscuro cielo del desierto de Nuevo México en el sitio donde se llevó a cabo la prueba Trinity, el 16 de julio de 1945.

Semanas después, las bombas atómicas lanzadas primero sobre Hiroshima y luego sobre Nagasaki provocaron la muerte a cientos de miles de personas y empujaron al mundo hacia la era atómica. A partir de ese momento, la humanidad ha tenido que vivir con la horrenda perspectiva de una guerra nuclear y la posibilidad de una aniquilación masiva. La creencia popular es que la probabilidad de que estas armas no convencionales sean utilizadas ha disminuido desde el fin de la denominada Guerra Fría. Sin embargo, esa percepción se ha visto desafiada recientemente, especialmente desde que el presidente Barack Obama anunció un programa de 30 años de duración por un valor de un billón de dólares que tiene por objetivo modernizar el arsenal nuclear de Estados Unidos.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, visitó el Museo y Memorial de la Paz de Hiroshima el lunes y se convirtió así en el primer Secretario de Estado de Estados Unidos en ejercicio que visita el lugar. Kerry se encontraba en Japón para participar de una reunión del G7. En las declaraciones públicas que realizó desde el museo, Kerry no pidió disculpas por los ataques nucleares, pero sí afirmó: “[El museo] es un recordatorio de lo profunda que es la obligación que tiene cada uno de los que participamos en el quehacer público, en realidad, de la obligación que tiene cada persona que ocupe una posición de responsabilidad, de trabajar por la paz, de crear y procurar un mundo libre de armas nucleares”.

A pesar de esas nobles palabras, el presidente Obama lanzó lo que la Alianza para la Responsabilidad Nuclear (ANA, por sus siglas en inglés) calificó como “un desastroso programa de un billón de dólares”. Así se titula un reciente informe sobre el ambicioso plan de Obama para modernizar el arsenal nuclear de Estados Unidos. El informe será dado a conocer el próximo lunes. Marylia Kelley es una de las autoras del informe y se desempeña como directora ejecutiva de la organización Comunidades de Tri-Valley Contra un Medioambiente Radioactivo (Tri-Valley CARE´s, por sus siglas en inglés), una organización que trabaja en asociación con la Alianza para la Responsabilidad Nuclear. Sobre la visita de Kerry a Hiroshima, Kelley dijo en el noticiero de “Democracy Now!”: “Kerry fue con las manos vacías. Estados Unidos tiene que ir con un plan concreto que tenga por objetivo reducir su propio programa de armamento nuclear. En lo que respecta a armas nucleares, no se puede predicar la abstinencia desde la barra principal de un bar. Estados Unidos está comenzando una nueva carrera armamentista nuclear, porque los otros Estados que poseen armas nucleares, cuando ven nuestro ‘programa de modernización’ obviamente están empezando el suyo propio. Esto tiene que terminar”. Marylia Kelley vive en Livermore, California, sede de uno de los laboratorios nacionales del Gobierno de Estados Unidos dedicado al desarrollo y fabricación de bombas nucleares.

El presidente Obama pronunció su primer discurso sobre el arsenal nuclear de Estados Unidos el 5 de abril de 2009 en Praga. En esa ocasión, expresó: “Hoy en día, la Guerra Fría ha desaparecido pero miles de aquellas armas no. En un extraño giro de la historia, ha disminuido la amenaza de una guerra nuclear mundial, pero el riesgo de un ataque nuclear ha aumentado. Hoy en día hay más países que han adquirido armamento de este tipo. Las pruebas continúan y el mercado negro de secretos nucleares y materiales nucleares abunda”.

Al igual que su promesa de cerrar la prisión de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo, su promesa de que Estados Unidos avance hacia el desarme nuclear parece haber sido abandonada. A las organizaciones de base que integran la Alianza para la Responsabilidad Nuclear les gustaría que Obama realizara un viaje histórico a Hiroshima, como el primer Presidente de Estados Unidos en ejercicio que lo hace. Marylia Kelley sostuvo: “Si Obama fuera a Hiroshima, tendría que aprovechar la visita como una oportunidad, no para pronunciar promesas y palabras vacías acerca de un futuro mundo libre de armas nucleares, sino para realizar propuestas concretas acerca de la forma en que Estados Unidos va a dar pasos en esa dirección y la forma en que vamos a cambiar de rumbo, porque en este preciso momento, avanzamos a pasos agigantados en la dirección opuesta”.

Los debates de la actual campaña presidencial estadounidenses casi no han incluido el tema del arsenal nuclear de Estados Unidos y todos los gastos, desechos nucleares e inmensos peligros que constantemente representa. Al día siguiente de haber lanzado su campaña a fines de mayo de 2015, se le preguntó al senador Bernie Sanders acerca del programa de actualización del arsenal nuclear de EE.UU. en una asamblea pública celebrada en New Hampshire: “Todo eso tiene que ver con nuestras prioridades como país. ¿Quiénes somos como pueblo? ¿El Congreso escucha al complejo militar industrial que nunca ha visto una guerra que le desagrade o escucha a las personas de este país que están sufriendo?”.

En 1946, un año después de Trinity, de Hiroshima y de Nagasaki, Albert Einstein, que formuló la teoría de la relatividad que dio a luz a la bomba atómica, hizo al mundo una advertencia que sigue vigente al día de hoy: “El poder desencadenado del átomo lo ha cambiado todo, excepto nuestra forma de pensar y, por lo tanto, vamos a la deriva hacia una catástrofe sin precedentes”.

Enfrenta a tu agresor en defensa propia, salvo si eres una mujer golpeada

Cherelle Baldwin tiene suerte de estar viva. Su expareja la agredió en reiteradas ocasiones. Fue atacada por él en su propio hogar, se defendió y a consecuencia de ello fue a prisión. La violencia doméstica, también llamada violencia de pareja, afecta a millones de personas cada año, en su mayoría, aunque no exclusivamente, a mujeres. Cuando las víctimas se defienden, corren el riesgo de ser doblemente victimizadas: primero por su agresor y luego por parte del sistema de justicia penal. Las mujeres de color se encuentran en una situación particularmente vulnerable, como lo demuestra claramente el caso de Cherelle Baldwin.

Cherelle Baldwin conoció a Jeffrey Brown en Connecticut en 2010, cuando ella tenía diecinueve años de edad. Poco después tuvieron un hijo. Brown se tornó agresivo y para 2013, la pareja se había separado. Según documentos que obran en poder de la justicia, Brown había amenazado a Baldwin en repetidas oportunidades, le había quitado tarjetas de crédito y dinero y la atacaba cuando iba a visitar al hijo de ambos. Finalmente, Cherelle obtuvo una orden judicial que prohibía las amenazas, el acoso y las agresiones durante las visitas, pero Brown siguió amenazándola a través de mensajes de texto. El 18 de mayo de 2013, le envió más de una docena de amenazas vía mensaje de texto, dos de los cuales decían “D.O.A. on sight” (sic), en referencia a la sigla que se usa en inglés para nombrar el ingreso a un hospital de una persona ya fallecida.

El automóvil de Brown estaba estacionado muy cerca de la casa de Charelle. Cuando ella se dio cuenta, él ya estaba en su dormitorio. Brown la golpeó, la estranguló y la azotó con un cinturón. Ella huyó de su casa en camisón, descalza y sin lentes. Corrió hacia su auto. Su abogado defensor, Miles Gerety, explicó en “Democracy Now!”: “Chocó con su automóvil contra un muro de cemento. Se despertó al lado del auto sin saber qué fue lo que realmente pasó porque experimentó amnesia retrógrada”. Lo que sucedió luego no queda claro. Baldwin tenía una pierna rota a causa del accidente. La policía encontró a Jeffrey Brown atascado entre el automóvil y el muro, muerto. Según Gerety, todavía tenía alrededor de la mano el cinturón que había utilizado para azotar a Baldwin.

A pesar de estar herida y a pesar de las órdenes de restricción que la amparaban, a pesar de la cantidad de mensajes de texto amenazantes que Brown le había enviado, Cherelle Baldwin fue acusada de asesinato en primer grado y enviada a la prisión de máxima seguridad de Connecticut con una fianza fijada en un millón de dólares. Después de un juicio que se extendió durante seis semanas, once de los doce miembros del jurado votaron a favor de absolverla, pero un integrante del jurado se opuso y en consecuencia, el juez declaró el juicio nulo. La fiscalía solicitó un nuevo juicio e insistió en que se mantuviera la misma fianza increíblemente alta. Baldwin continuó presa.

La semana pasada, en su segundo juicio, Baldwin fue absuelta de todos los cargos. Aún así, pasó casi tres años en prisión. Su único delito fue no lograr reunir el monto de la fianza. En el mes de marzo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos envió a los tribunales una carta en relación con el problema de encarcelar personas de bajos recursos que no pueden pagar multas o fianzas. Entre otras cosas, la carta dice: “Una fianza que se fije sin tomar en consideración la situación económica del acusado puede resultar en la encarcelación de las personas no porque representen una amenaza para la seguridad pública ni porque exista el riesgo de que escapen, sino más bien porque no pueden hacer frente al monto fijado para la fianza”.

El caso de Baldwin es similar a otro que captó mucho más la atención de los medios de comunicación. Corría el mes de agosto de 2010. En Florida, Marissa Alexander, también afroestadounidense y madre de tres hijos, estaba siendo amenazada en su propio hogar por su esposo, del que se encontraba separada. Marissa se defendió con un disparo de advertencia dirigido al techo, efectuado con una pistola para la que tenía habilitación. El marido huyó, llamó a la policía y Marissa fue arrestada. Se la acusó de agresión agravada, fue declarada culpable y condenada a 20 años de prisión.

En su defensa, Marissa Alexander intentó ampararse en la ley de defensa propia de Florida, que habilita a enfrentar al agresor. La fiscal de su caso, Angela Corey, actuó también en la causa abierta contra el vigilante blanco George Zimmerman por matar al joven de diecisiete años de edad Trayvon Martin en Sanford, Florida. Zimmerman tuvo éxito al invocar esa ley de defensa propia, pero Alexander no. La docente de derecho de la Universidad Estatal de Ohio Michelle Alexander comparó los casos de Marissa Alexander y George Zimmerman en “Democracy Now!”: “[El caso de Marissa] es un claro ejemplo de la aplicación discriminatoria de la ley de defensa propia. En este caso tenemos a una mujer que dispara al aire para defenderse de lo que considera un esposo violento y termina consiguiendo 20 años de prisión, mientras que George Zimmerman es liberado sin castigo tras haber perseguido y matado a una persona basándose en estereotipos raciales y suposiciones de criminalidad”.

Marissa Alexander ganó posteriormente una apelación, pero al enfrentarse a la posibilidad de pasar 60 años en la cárcel tras un nuevo juicio, aceptó un acuerdo de culpabilidad que implica una condena equivalente al tiempo de prisión ya cumplido más dos años de arresto domiciliario. En este momento, transita el segundo de esos dos años.

Volviendo a Connecticut, Cherelle Baldwin intenta, a paso lento pero seguro, rearmar su vida junto a su hijo de cuatro años de edad. Cherelle y Marissa son solo dos de las 12,7 millones de personas que cada año en Estados Unidos sufren agresiones físicas, violaciones o acoso por parte de sus parejas. Esta crisis que afecta a todo el país, al igual que otros temas relacionados, como la encarcelación masiva y la discriminación racial dentro del sistema de justicia penal, merecen atención pública, especialmente este año en que nos encontramos de cara a una nueva elección presidencial.

Derechos LGTB: Carolina del Norte debe tirar por el retrete el proyecto de ley sobre baños

Sus detractores lo llaman “Proyecto de ley sobre baños”. En una sesión extraordinaria la semana pasada, la legislatura del estado de Carolina del Norte aprobó la ley HB2, denominada oficialmente Ley de Privacidad y Seguridad de las Instalaciones Públicas. El gobernador Pat McCrory la promulgó esa misma noche. La nueva ley impide a las personas transgénero utilizar baños o vestuarios que correspondan con su identidad de género. La fuerte resistencia al proyecto de ley aumenta cada día.

La Ley HB2 fue discutida y aprobada a toda prisa como reacción ante la ampliación del decreto contra la discriminación emitido en Charlotte, Carolina del Norte, hace poco más de un mes. Charlotte añadió protecciones relativas a la orientación sexual y la identidad de género de las personas. La ley estatal prohíbe a los gobiernos locales adoptar medidas sobre los baños que contemplen la identidad de género, por lo que hace ilegal el decreto incluyente de Charlotte. Se han propuesto proyectos de ley similares en varios estados “desde Washington hasta Virginia (pasando por los estados que se encuentran en el medio)”, escribió Chase Strangio, abogado de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés). Strangio dijo en Democracy Now!:

“Estas leyes se están aprobando en un contexto mucho más amplio y perturbador. La ley de Carolina del Norte es de las cosas más terribles que hemos visto en los casi 200 proyectos de ley que se presentaron en contra del colectivo LGBT este año”.

La ACLU entabló una demanda para impugnar la constitucionalidad de la ley HB2. Strangio afirmó: “Si se aprueba una ley inconstitucional el miércoles, nosotros entablaremos una demanda para impugnarla el lunes por la mañana”. Hablamos con una de las personas que entablaron la demanda federal, Payton McGarry, un estudiante de la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro, el lugar donde se realizaron las legendarias ocupaciones contra la segregación en el mostrador de la cafetería Woolworth en 1960.

McGarry habló sobre las repercusiones directas de la ley en su vida: “Me exige que utilice el baño de las mujeres. Me preocupa porque utilicé el baño de mujeres hasta que ya no fue posible, hasta que empezaron a empujarme, abofetearme, gritarme cada vez que ingresaba al baño de las mujeres”. El abogado de la ACLU Chase Strangio concordó con las declaraciones de McGarry y amplió: “Pero también significa que las personas trans ahora son totalmente incapaces de participar en la vida pública, porque las personas trans no tienen idea de qué baño deberían utilizar”.

La prohibición del uso de baños según la identidad sexual es un síntoma de la discriminación sistémica e institucionalizada contra las personas transgénero. El año pasado, fueron asesinadas más personas transgénero en Estados Unidos que en cualquier otro año. Chad Griffin, el presidente de Human Rights Campaign escribe y puntualiza al respecto: “Las mujeres transgénero de color están afrontando una epidemia de violencia que es una superposición del racismo, el sexismo y la transfobia”. Una encuesta en la que participaron alrededor de 6.450 personas de Estados Unidos que se identifican como transgénero, realizada por el National LGBTQ Task Force y el Centro Nacional para la Igualdad de las Personas Transgénero, concluyó que los encuestados tenían cuatro veces más probabilidades de vivir en la pobreza que el ciudadano estadounidense promedio. Un sorprendente 41% había intentado suicidarse.

Al tiempo que el proyecto HB2 se convertía en ley, Charlotte conmemoraba un año del suicidio de Blake Brockington, el primer rey transgénero de la ceremonia de bienvenida de la secundaria en Carolina del Norte. En un video filmado antes de su muerte, Brockington, de 18 años, dijo: “Crecí en Charleston, Carolina del Sur, en un hogar de religión Bautista del Sur. Siempre he sido diferente y siempre era mal visto en mi familia. Ha sido muy difícil. La secundaria ha sido muy difícil también”. Blake Brockington habló sobre lo que significó haber sido nombrado rey de la ceremonia de bienvenida a los ex alumnos de la institución.

Blake Brockington: “Por primera vez me hizo sentir que podía simplemente ser un adolescente normal. Simplemente un adolescente normal, haciendo las cosas que hace un adolescente normal, como ser el rey de la ceremonia de bienvenida”.

El fiscal general de Carolina del Norte, Roy Cooper, es candidato a gobernador y se enfrenta al actual gobernador, Pat McCrory, en las elecciones. Cooper anunció que no defendería la nueva ley a nivel judicial. Más de 90 presidentes de importantes empresas como Apple, Google, Facebook, Marriott International y Bank of America, que tiene sede en Charlotte, enviaron una carta al gobernador McCrory que dice: “Nos decepciona su decisión de promulgar esta legislación discriminatoria. Toda la comunidad empresarial ha comunicado consistentemente a los legisladores de todos los niveles que esas leyes son nocivas para nuestros empleados y malas para los negocios”, escribieron. La NBA ha dicho que podría cancelar el Juego de las Estrellas de 2017 en Charlotte. Ante una presión similar, el gobernador republicano de Georgia, Nathan Deal, vetó un proyecto de ley muy parecido esta semana.

Payton McGarry considera que la respuesta que ha habido, tanto en su propia Universidad como a lo largo y ancho del país, es esperanzadora: “Esto realmente está uniendo a las personas, haciéndoles ver que se trata de una amenaza a nuestra lucha por aceptarnos y nuestra lucha por amarnos”.

Celebremos el amor, la aceptación y la igualdad. Saquemos a la política estadounidense del retrete.

Fascismo: ¿puede suceder aquí?

Cuando el fascismo llegue a Estados Unidos lo hará envuelto en la bandera y portando una cruz” reza la cita ampliamente atribuida al primer estadounidense ganador del Premio Nobel de Literatura, Sinclair Lewis. En 1935, Lewis escribió una novela denominada “No puede suceder aquí”, en la que plantea el posible ascenso del fascismo en Estados Unidos. En la escuela nos enseñan que el fascismo fue derrotado en 1945, con la capitulación de Alemania y Japón en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, las sombras de aquella época oscura se ciernen sobre la campaña presidencial de este año, con estallidos de violencia y promesas de lealtad a través del saludo nazi, todo ello encabezado por la retórica violenta del candidato republicano favorito, Donald Trump.

El filósofo del siglo XX George Santayana escribió: “Quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”. Santayana vivió en Europa en la época de la Primera y la Segunda Guerra Mundial y experimentó de primera mano el fascismo italiano. El fascismo fue el movimiento político violento fundado por Benito Mussolini, que asumió el control de Italia en 1922. Mussolini ordenaba que se golpeara, encarcelara, torturara y matara a sus opositores políticos, y gobernó con mano dura hasta que fue derrocado cuando Italia se rindió a los Aliados en 1943. Era conocido como “el duce” y ofreció su apoyo al movimiento Nazi de Alemania desde sus comienzos y cuando Adolf Hitler asumió el poder en la década de 1930.

¿Por qué es esto pertinente en la actualidad? Donald Trump recientemente publicó en Twitter una cita de Mussolini: “Es mejor vivir un día como un león que 100 años como una oveja”. Cuando NBC confrontó a Trump por haber publicado palabras fascistas en su cuenta de Twitter, el candidato respondió: “Está bien saber que la cita de es Mussolini. Mussolini era Mussolini…Es una muy buena cita, es una cita muy interesante”.

Ojalá las comparaciones con el fascismo se limitaran solo a sus tuits. Sus actos políticos se han vuelto el centro de enfrentamientos violentos, avivados sistemáticamente por la acalorada retórica de Trump desde el estrado. Después de que un manifestante de Black Lives Matter fuera pateado y golpeado en uno de sus actos, Trump dijo en señal de aprobación: “Quizá deberían haberlo molido a palos”. En un acto en Las Vegas en febrero, después de que un manifestante contrario a Trump interrumpiera el evento y fuera expulsado del lugar, Trump vociferó: “¿Saben lo que solía pasarles a tipos como ese cuando estaban en un lugar así? Salían en camilla”. Y añadió: “Me gustaría darle un puñetazo, eso es seguro”.

Semanas más tarde, en otro acto de Trump, un manifestante recibió un puñetazo en la cara. Cuando los guardias de seguridad estaban sacando a Rakeem Jones, un afroestadounidense de 26 años de edad, del estadio en el que se llevaba a cabo el acto en Fayettesville, Carolina del Norte, John McGraw, un seguidor blanco de Trump, le dio un puñetazo en la cara a Jones. A continuación, los policías locales redujeron al hombre en el suelo, no a McGraw, que fue quien lanzó el puñetazo, sino a Jones, la víctima. El programa de televisión “Inside Edition” entrevistó a McGraw inmediatamente después de la agresión.

“La próxima vez que lo veamos, quizá tengamos que matarlo”, dijo McGraw, que fue arrestado al día siguiente. Trump se comprometió a pagar personalmente los gastos de defensa de sus seguidores que sean acusados de agresión contra manifestantes, incluido McGraw. Trump también respondió con evasivas cuando se le pidió que repudiara el apoyo del Ku Klux Klan y su antiguo “gran mago”, David Duke. Trump respondió en una entrevista con el periodista de CNN Jake Tapper: “No sé, sinceramente no conozco a David Duke. Creo que nunca lo conocí”.

Para encontrar una explicación a todo esto entrevistamos en el programa Democracy Now! al catedrático Robert Paxton. Paxton es considerado el padre de los estudios sobre el fascismo y es profesor emérito de ciencias sociales de la Universidad de Columbia. Paxton sostuvo: “Donald Trump exhibe una predisposición muy alarmante a utilizar temas y estilos fascistas. La respuesta positive que logra es preocupante”.

En la entrevista, Paxton relató brevemente la historia del ascenso del fascismo en Alemania: “En las elecciones de 1924, [a Hitler] le fue muy mal, era el candidato de un partido marginal. Después ocurrió la Crisis del ’29 y de 1930, la Gran Depresión. Y ocurrían dos cosas: había una terrible crisis económica, decenas de millones de personas estaban sin empleo y el gobierno estaba paralizado. No se podía aprobar ninguna ley. La República alemana de Weimar realmente dejó de funcionar como república en 1930 porque no era posible aprobar nada. Y el Presidente actuaba dentro del marco del artículo 48 de la Constitución, que le otorgaba facultades para gobernar por decreto en caso de emergencia. De modo que, entre 1930 y 1933 el Presidente von Hindenburg gobernó por decreto y las élites políticas estaban desesperadas por salir de esa situación. Y en este contexto estaba Hitler que, para ese entonces había logrado cosechar con su partido más votos que ningún otro candidato. Tenía más del 37%. Nunca logró una mayoría, pero tenía más del 37% de los votos. La élite política quería lograr un apoyo multitudinario contundente y, entonces, lo llevaron a sus filas”.

Donald Trump está avivando la llama de la intolerancia y el racismo. Está sacando provecho de los temores de los votantes blancos de clase trabajadora, cuya situación económica se ha deteriorado. Si la Convención republicana que se celebrará en julio en Cleveland no llegara a lograr un acuerdo con respecto a su candidatura, Trump advirtió el miércoles a la CNN: “Creo que habrá disturbios. Represento a muchas millones de personas”.

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El senador Bernie Sanders ganó las elecciones primarias demócratas de Michigan. Con su victoria, no solo derrotó a Hillary Clinton sino también a todas las empresas encuestadoras. El especialista en estadísticas electorales Nate Silver escribió que la victoria de Sanders en Michigan “pasará a la historia como uno de los peores errores de las encuestas en las elecciones primarias”. Imaginen si tuviéramos una campaña electoral sin encuestas. La energía, la investigación y el dinero tendrían que volcarse a estudiar la trayectoria de los candidatos, ya sea que se trate de empresarios como Donald Trump o políticos como Hillary Clinton y Bernie Sanders. Esto generaría un electorado mejor informado y más participativo.

¿Por qué habría de importar a quién votarán nuestros vecinos o las personas que viven en otra parte del estado? Dejemos que cada persona decida cómo votar no en función de las encuestas, sino en función de las posturas que realmente adoptan los candidatos. Las elecciones primarias, las asambleas electorales y la elección general son las encuestas definitivas. Estas instancias proporcionan los números fiables, los datos irrefutables sobre cómo votaron los ciudadanos, esperemos, bien informados. Entonces, en lugar de especular sobre cómo actuarán votantes imaginarios, los comentaristas políticos podrían hablar basados en la realidad.

Es sorprendente que Bernie Sanders haya llegado a donde está hoy. Analicemos el resumen del informe Tyndall sobre la cobertura de la campaña de 2016. Desde finales de la década de 1980, Andrew Tyndall ha realizado un análisis independiente diario de los principales programas de noticias de la noche en CBS, NBC y ABC. Tyndall señala que, en el año calendario 2015, estas cadenas de noticias produjeron más de 17 horas de información sobre la campaña presidencial, es decir, que la televisión nacional le dedicó a la campaña más de 1.000 minutos de su tiempo de aire. Donald Trump recibió 327 minutos de cobertura, o alrededor de un tercio de toda la cobertura de la campaña, mientras que Bernie Sanders recibió apenas 20 minutos. Por su parte, Hillary Clinton obtuvo 121 minutos de cobertura, seis veces más que Sanders. En un ejemplo sorprendente de cobertura desigual, el programa “ABC World News Tonight” transmitió 81 minutos de noticias sobre Donald Trump, frente a apenas 20 segundos de noticias sobre Bernie Sanders.

Los canales de televisión comerciales tienen también un conflicto de interés inherente. Las campañas de los partidos y los súper PAC gastan cientos de millones de dólares en comprar tiempo publicitario en la televisión para promover a un candidato o tema. Cuanta más información sobre la campaña transmitan las cadenas, menos necesidad sentirán los candidatos de comprar tiempo de publicidad para informar a sus posibles seguidores acerca de sus posiciones. Dado que la televisión sigue siendo la principal fuente de noticias para la mayoría de los estadounidenses, este conflicto de interés representa un gran obstáculo para mantener una población bien informada.

Las elecciones primarias determinan cuáles serán los candidatos de los dos principales partidos. Dejemos de lado, por ahora, que la inexistente cobertura sobre terceros partidos garantiza que sus candidatos, ya sean del Partido Verde o Libertario, por ejemplo, no tengan ninguna injerencia en las elecciones nacionales. La participación en las elecciones primarias de este año ha sido históricamente elevada, pero en términos absolutos, lamentablemente baja. El Pew Research Center informa que, en las 12 primeras elecciones primarias de este año, un 17,3% de electores votó en las elecciones del partido Republicano, frente a un 11,7% de personas que votó en las primarias del partido Demócrata. Según Pew, estas son cifras históricamente elevadas, sin contar las elecciones de 2008, pero extremadamente bajas: más del 82% de los republicanos y más del 88% de los demócratas no votó.

Sin duda, los nuevos impedimentos al voto, como los requisitos de formas específicas de identificación con fotografía, disminuyen la participación. Algunas personas sostienen que gran parte de la nueva legislación electoral fue diseñada específicamente para desalentar la participación de la población pobre y de las minorías étnicas de color en el proceso electoral, y favorecer, de este modo, a los candidatos republicanos. En un gran acto de campaña realizado el martes por la noche en Miami, y antes de enterarse de su victoria en Michigan, Sanders dijo: “Siempre nos va bien cuando la participación de los votantes es elevada, y nos va mal cuando menos gente acude a votar”.

Las cadenas de televisión suelen tener la política de no revelar los datos de las encuestas a boca de urna hasta que se cierra la votación, a fin de no desalentar a los votantes de participar. Las encuestas a boca de urna pueden indicar que un candidato tiene pocos votos o lleva una gran ventaja, y la gente puede sentir que su voto no cambiará el resultado. Se debe extender esta política a todo el proceso electoral.

Necesitamos un enérgico debate en el país acerca de la guerra y la paz, acerca de la creciente desigualdad entre los ricos y el resto de la población, sobre la inmigración, la educación, el encarcelamiento masivo, el racismo y muchos temas más. Y necesitamos un electorado comprometido, darle el poder a cada ciudadano a través de la información y la capacidad de voto. Es lo mínimo que exige la democracia.

Privar del derecho al voto es un crimen

Ahora que ha quedado atrás el “supermartes” y que se ha reducido la cantidad de candidatos a la presidencia con la suspensión de la campaña del Dr. Ben Carson, se avecina una elección general que probablemente rompa con todos los paradigmas. “En estas elecciones hay más en juego que nunca antes”, dijo la candidata demócrata Hillary Clinton en el discurso que pronunció después de haberse declarado su victoria sobre el senador Bernie Sanders en siete de los once estados que tuvieron elecciones en el supermartes. Mientras Donald Trump se aproxima a paso firme a alcanzar la nominación republicana para la presidencia, coleccionando una victoria tras otra además de un insulto tras otro, el Partido Republicano se encuentra en caos y hay quienes pronostican que el tradicional partido va camino a una histórica escisión. La campaña electoral hasta la fecha ha sido muy bien descrita por una línea del subtitulado del reciente debate republicano: “Gritos ininteligibles”. La atmósfera circense enmascara las declaraciones profundamente inquietantes que han realizado varios candidatos que avivan la llama del racismo, la supremacía blanca y la xenofobia. Ello desvía además la atención de un déficit crucial presente en nuestra democracia, que se continúa agravando: el ataque al derecho al voto y, en especial, la masiva privación del derecho al voto a casi cinco millones de estadounidenses, la mayoría de ellos, personas de color.

La raza ha sido un tema decisivo en la campaña de cara a las elecciones 2016. Del lado republicano, hay declaraciones abiertamente racistas del candidato favorito Donald Trump, que ha despotricado contra los mexicanos, a quienes calificó de “violadores”, y que se ha negado a condenar al ex “gran mago” del Ku Klux Klan David Duke luego de que Duke expresara que lo apoya. En relación a un manifestante afroestadounidense atacado por sus simpatizantes durante uno de sus actos, Trump solo tuvo para decir: “Tal vez deberían haberle dado una paliza”. Trump defiende además con orgullo su reiterada publicación en twitter de una cita del dictador italiano Benito Mussolini. Cuando Chuck Todd de NBC le preguntó si quería que se lo asociara con un fascista, Trump le respondió: “Quiero que me asocien con las citas interesantes”.

Los republicanos temen que la posible candidatura de Donald Trump le cueste a su partido no solo la pérdida de la Casa Blanca sino también el control del Senado y de la Cámara de Representantes. Es allí donde entra en juego la avalancha de leyes que limitan el derecho al voto. La Unión Estadounidense por las Libertados Civiles ha señalado que diez estados implementarán nuevas leyes que restringen el derecho al voto, las cuales afectarán a unos 80 millones de votantes y podrían resultar determinantes en la asignación de 129 votos electorales de los 270 que se necesitan para ganar las elecciones. Dale Ho, de la ACLU, escribió: “Estas leyes van desde la imposición de nuevos obstáculos para el registro en los padrones electorales a limitaciones a la votación temprana o a estrictos requisitos de identificación del votante”.

Negarle el derecho a votar a aquellas personas que han sido condenadas por cometer delitos es otra forma de impedir la participación de votantes a gran escala. Si bien cuenta con solo el 5% de la población mundial, Estados Unidos alberga al 25% de los prisioneros del mundo. Las leyes varían de un estado a otro. Maine y Vermont permiten que los prisioneros voten, pero desde 2014, según The Sentencing Project, todos los demás estados y el Distrito de Columbia cuentan con alguna forma de privación del derecho al voto a consecuencia de un delito grave. En doce estados, el derecho a votar se revoca de forma definitiva. Lo que significa que la persona no podrá volver a votar, ni siquiera una vez que haya cumplido su sentencia y pagado su deuda a la sociedad. Esos estados son Alabama, Arizona, Delaware, Florida, Iowa, Kentucky, Mississippi, Nebraska, Nevada, Tennessee, Virginia y Wyoming.

Según un estudio desarrollado en 2002 por los sociólogos Christopher Uggen y Jeff Manza, “si se hubiera permitido votar a los convictos a quienes se revocó el derecho al voto en Florida, el candidato presidencial demócrata Al Gore habría sin duda ganado en ese estado y, por lo tanto, en las elecciones nacionales”. En un informe de 2014, la organización The Sentencing Project resumió: “A nivel nacional, uno de cada trece adultos afroestadounidenses no puede votar a consecuencia de una condena por delito grave y en tres estados, Florida, Kentucky y Virginia, a más de uno de cada cinco adultos afroestadounidenses se les ha revocado el derecho al voto”.

Ari Berman, autor de “Give Us the Ballot: The Modern Struggle for Voting Rights in America” (en español: “Dennos el voto: La lucha moderna por el derecho al voto en Estados Unidos”), dijo en el noticiero de “Democracy Now!”: “Más de cinco millones de estadounidenses no pueden votar debido a las leyes que imponen la suspensión del derecho al voto a los convictos. La privación del derecho a votar es otro legado de Jim Crow contra el que todavía estamos luchando hoy en día”.

Este es solamente uno de los muchos impactos devastadores de la encarcelación masiva en Estados Unidos. Y los republicanos no son los únicos responsables. Es por eso que los activistas del movimiento Black Lives Matter han interrumpido actos de campaña de candidatos presidenciales demócratas. Durante un reciente evento privado de recaudación de fondos para Hillary Clinton llevado a cabo en Charleston, Carolina del Sur, Ashley Williams desplegó una pancarta en la que podía leerse: “Debemos llamarlos al orden”, en alusión a los polémicos comentarios efectuados por Hillary Clinton en 1996 acerca de un sector de la juventud a la que calificó como “jóvenes superdepredadores”. Clinton expresó en ese momento: “Generalmente son el tipo de jóvenes a quienes llaman superdepredadores. No tienen conciencia ni empatía. Podemos hablar de los motivos por los que terminaron así pero primero debemos llamarlos al orden”. Ashley Williams enfrentó a Clinton y le dijo: “No soy una superdepredadora”. Tras su intervención, Williams fue rápidamente expulsada del lugar. Durante el llamado supermartes, una joven somalí-estadounidense también confrontó a Clinton en Minneapolis a propósito de los mismos comentarios.

Las luchas por la justicia racial y por el derecho al voto están estrechamente vinculadas. En este año de elecciones con la mira puesta en la Casa Blanca, la cuestión racial es, sin lugar a dudas, un tema central.

Albert Woodfox, el último de “Los Tres de Angola”, es libre al fin

Albert Woodfox cumplió 69 años el viernes. Ese día también fue liberado de prisión, después de haber estado detenido durante 43 años en confinamiento solitario, más tiempo que ninguna otra persona en la historia de Estados Unidos. En la primera entrevista televisada tras su liberación, brindada a Democracy Now!, Albert Woodfox dijo sobre la coincidencia de fechas: “Es un gran regalo de cumpleaños”. Woodfox es un testimonio vivo del poder de resistencia del espíritu humano cuando se lo somete al castigo cruel e inusual del confinamiento solitario. Su caso también es un importante recordatorio de la injusticia que atraviesa el sistema de justicia penal de Estados Unidos.

Woodfox era un veinteañero cuando fue enviado a prisión por robo a mano armada en 1971. Fue enviado al centro penitenciario estatal de Louisiana (Louisiana State Penitentiary, en inglés), un complejo carcelario conocido con el nombre de Angola y uno de los más duros de Estados Unidos. La cárcel alberga a 5.000 reclusos y se sitúa en una zona rural de Louisiana, donde antiguamente había una plantación que utilizaba esclavos. Se la denomina popularmente “Angola” porque ese era el país de origen de la mayoría de esos esclavos.

Las condiciones en la prisión Angola en 1971 eran tan violentas y terribles que Woodfox, junto a otro prisionero, Herman Wallace, fundó una de las primeras secciones del partido de las Panteras Negras de Estados Unidos en prisión. En 1972, Woodfox y Wallace fueron acusados de asesinar al guardia de prisión Brent Miller, a pesar de que no había pruebas físicas que vincularan a los hombres con el delito. Una huella dactilar ensangrentada hallada en la escena del crimen, que no coincidía con las huellas dactilares de Wallace ni con las de Woodfox, no fue considerada por las autoridades. Robert King, otro prisionero que se sumó a las Panteras Negras en la cárcel, fue acusado de cometer otro delito dentro de la prisión. Los tres fueron enviados a confinamiento solitario, donde permanecieron durante décadas, siempre afirmando su inocencia.

Cuando hablé con Albert Woodfox apenas días después de su liberación, recordó aquellas primeras épocas en que se estaban organizando dentro de Angola: “Ver a un espíritu humano abatido es lo más triste del mundo. Y eso es básicamente lo que les sucedía a los jóvenes que llegaban a Angola. Decidimos que si realmente creíamos en lo que estábamos intentando hacer, valía la pena adoptar las medidas que fueran necesarias para detener eso”.

Incluso en aquel entonces, “Los tres de Angola”, como se los llamaba, conocían muy bien los posibles efectos del confinamiento solitario. Woodfox recordó durante la entrevista: “Cuando nos colocaron por primera vez en el régimen de aislamiento, en el ’72, a mí, a Herman Wallace y a Robert King, sabíamos que si queríamos tener la mínima posibilidad de mantener la cordura y no permitir que el sistema de cárceles nos abatiera, debíamos seguir centrándonos en la sociedad y no volvernos prisioneros”. Le pregunté a Albert Woodfox qué leía en la cárcel: “Libros de historia, libros sobre Malcolm X, el Dr. Martin Luther King, Frantz Fanon, James Baldwin. Toda la literatura que pudiera conseguir”.

Pronto comenzó a crecer un movimiento a nivel mundial para pedir la liberación de “Los tres de Angola”. Amnistía Internacional y otras organizaciones solicitaron su liberación. Se hicieron muchos documentales sobre el caso. En uno de ellos, la viuda de Brent Miller se sumó al pedido de liberación y afirmó: “Estos hombres, si no son culpables, y creo que no lo son, han vivido una pesadilla durante 36 años”.

Dos impedimentos fundamentales para su liberación fueron el director de la cárcel, Burl Cain, y el fiscal general de Louisiana, James “Buddy” Caldwell. Cain era el responsable de tomar la decisión de mantener a los prisioneros en régimen de confinamiento solitario. En una deposición realizada en 2008 en el en la causa por la liberación de Woodfox, Cain afirmó: “Sé que aún está tratando de ejercer el activismo con las Panteras Negras”. Si bien el juicio contra Woodfox fue anulado en tres ocasiones y un juez federal ordenó su liberación, el fiscal general Caldwell insistió varias veces en que se realizara un nuevo juicio. Cain renunció en diciembre, tras haber sido acusado de violar la ética del estado y afrontar una investigación penal por negocios realizados durante su mandato como director de la cárcel, cargo que ocupó durante más tiempo que ningún otro director en la historia de la cárcel de Angola. El fiscal Caldwell perdió la reelección ante otro republicano, Jeff Landry, que permitió que Woodfox saliera de la cárcel con la condición de que no impugnaría el cargo de homicidio culposo.

Mientras hablaba en el programa Democracy Now!, sentado frente a la cámara, Albert Woodfox entrecerraba los ojos. Los años de confinamiento solitario en una celda de 2 por 2 dañaron su visión. Está orgulloso de su activismo. “Hemos sensibilizado a la población estadounidense, a la población del mundo acerca del problema del confinamiento solitario. Y esto es solo el comienzo. Hemos llegado al punto en que no se trata solo de “Los 3 de Angola”, sino también del confinamiento solitario”.

Robert King fue liberado en 2001. Su condena fue anulada después de haber pasado 29 años en régimen de aislamiento. Herman Wallace fue liberado en 2013, únicamente después de que un juez federal amenazara con enviar a Cain a prisión si se negaba a liberarlo. Wallace murió de cáncer de hígado al día siguiente de ser liberado. El lunes, le preguntamos a Albert Woodfox sobre sus planes para el futuro: “Estuve tanto tiempo encerrado en una cárcel dentro de otra cárcel que tengo que aprender a vivir como una persona libre. Estoy tratando de aprender a ser libre”.

Crisis del agua en Flint: voces desde el frente de batalla

Los sucesivos administradores de emergencia designados por el gobernador de Michigan, Rick Snyder, ya se han ido de Flint, pero el desastre que provocó su gestión en la ciudad todavía contamina muchos hogares. De manera visible, la crisis en Flint tiene que ver con el agua. En abril de 2014, la ciudad cambió la fuente de suministro de agua potable del sistema de Detroit, que se había usado durante más de 50 años, al río Flint, presuntamente para ahorrar dinero. El agua contaminada del río Flint causó enfermedades y muy probablemente también la muerte de algunos residentes. El agua corrosiva del río, que circulaba en el sistema de agua de la ciudad sin recibir ningún tipo de tratamiento, desprendió y arrastró hasta los hogares los metales pesados que tenían las viejas cañerías. El veneno más tóxico que se desprendió fue plomo, que puede causar daño cerebral permanente. El daño a la gente de Flint, el daño a los niños que bebieron y se bañaron en el agua envenenada, es incalculable. El agua todavía se considera tóxica al día de hoy.

Pero la debacle que afecta a Flint también se trata de la democracia. Mientras viajábamos a Flint con un equipo de Democracy Now! el fin de semana pasado para cubrir la crisis, recibimos un mensaje de texto de un hijo nativo de esa ciudad, el cineasta ganador del Oscar Michael Moore. El mensaje decía: “El veneno de Michigan no es el plomo. Es el fascismo. ¿Cómo se puede arrojar a la basura una elección democrática sin que haya consecuencias?”, escribió.

Michael Moore acababa de visitar Flint para ayudar a organizar una manifestación en demanda del arresto del gobernador. Rick Snyder presentó su candidatura a gobernador en 2010 con la promesa de mantener una política fiscal conservadora y ganó en la serie de victorias electorales del Tea Party de ese año. Luego presionó para que se vote una ley de administradores de emergencia más abarcativa y obtuvo amplias facultades para quedar a cargo de los gobiernos locales y los distritos escolares que eran considerados (por una junta consultiva que el propio Snyder había nombrado) como en estado de “emergencia económica”. El gobernador podía entonces nombrar a un administrador de emergencia con amplios poderes, ignorando a concejos y alcaldes electos, para imponer severas medidas de austeridad, la venta de bienes públicos y la anulación de los convenios laborales mantenidos con los sindicatos. Esto lo hizo principalmente en las comunidades afroestadounidenses.

Claire McClinton, reconocida activista afroestadounidense de Flint, me dijo: “No tenemos solo un problema con el agua. Tenemos un problema con la democracia. Tenemos un problema con una dictadura”. Ella ha vivido en la ciudad toda su vida, proviene de una familia con fuerte activismo sindical, y es una de las principales referentes de la Liga de Defensa de la Democracia. Hace pocos días, Claire estaba reunida con su grupo en un restaurante del municipio de Flint, que nunca se desconectó del agua de Detroit, justo frente al límite de la ciudad de Flint. Mientras estaban reunidos se les acercó una mujer. Kawanne Armstrong estaba visiblemente alterada, desesperada por obtener agua limpia para su nieto recién nacido. Audrey Muhammad, una de las participantes de la reunión, le ofreció agua que acababa de comprar para ella misma, que tenía guardada en su coche. Estas dos mujeres, ambas afroestadounidenses, al igual que el 60% de los residentes de Flint, salieron al frío de la calle para trasladar los pesados bidones de agua del maletero de un coche al otro. Kawanne Armstrong nos comentó: “Es para mi nieto. Es para mi primer nieto. Nació el seis de febrero. Esa es mi preocupación. Y es una vergüenza, estamos en 2016 y vivimos así. Y este hombre nos quiere hacer pagar por esto”.

Dejamos esa reunión y fuimos a una iglesia católica en Flint, donde decenas de personas se preparaban para salir de puerta en puerta para distribuir agua y filtros de agua, y para evaluar las necesidades de cada hogar. Trabajadores sindicalizados de Detroit, trabajadores sociales y plomeros de Ann Arbor, y muchos residentes de Flint se ofrecieron como voluntarios para trabajar esta fría tarde de sábado en medio de este crudo invierno.

Una de las voluntarias, Laurie Carpenter, nos contó sobre el trabajo que hacen: “Soy de Crossing Water, una pequeña ONG ubicada en Ann Arbor, Michigan. Entramos en acción según lo que nos informan los voluntarios que salen a la calle. Si hallan que hay necesidades en los hogares, es decir, si necesitan agua o filtros, si están confinados en sus casas, si son mayores, si tienen cualquier otra necesidad de servicio social, estamos vinculados con un equipo de trabajadores sociales, la sede en Michigan de la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales. Y son todos voluntarios. Somos todos voluntarios. Tenemos plomeros, personal de mantenimiento. Tenemos paramédicos, bomberos. Vamos por las casas en equipos y brindamos los servicios requeridos”.

En octubre pasado, bajo una enorme presión, el gobernador de Michigan se vio obligado a cambiar nuevamente la fuente de suministro de agua de Flint a Detroit, pero el daño a las cañerías ya estaba hecho y las toxinas continúan filtrándose en el agua. Melissa Mays también estaba presente en la iglesia. Es una de las fundadoras del grupo activista Water You Fighting For (juego de palabras en inglés a partir de la frase “Por qué estás luchando” y la palabra “agua”). Melissa nos contó: “Mis tres hijos ahora están anémicos. Todos los días les duelen los huesos. Se pierden muchos días de clase porque están constantemente enfermos. Sus sistemas inmunológicos están comprometidos. Yo tengo convulsiones. Ahora tengo diverticulosis. Tengo hora el 25 de febrero para una biopsia de hígado. Casi todos nuestros órganos fueron dañados”. A pesar de su enfermedad, salió a ayudar a los demás.

El administrador de emergencia ya no está y el pueblo de Flint eligió a una alcaldesa, Karen Weaver, que realmente pueda representarlos. Ella inmediatamente declaró un estado de emergencia y centró la atención de los medios nacionales en la crisis. Ha exigido 55 millones de dólares para poner en marcha la reparación inmediata del sistema de agua de Flint. El gobernador Snyder contrarrestó la solicitud con un fondo de 25 millones de dólares, e insiste en que se invierta en contratistas de su elección, condiciones que Weaver rechaza. Weaver declaró: “Vamos a deshacernos de estas cañerías de plomo casa por casa, calle por calle, vecindario por vecindario, hasta que no quede ninguna. No podemos darnos el lujo de seguir esperando”.

Hay dos investigaciones paralelas en marcha, una estatal y otra federal, en un intento de determinar si se ha cometido algún delito. No obstante, ya se ha dado el primer paso para la curación de Flint: la restauración del control democrático. Todo lo demás irá fluyendo, como el agua, a partir de eso.

Beyoncé anota para Black Lives Matter en el Super Bowl

El Super Bowl 50 fue tal vez la final de la Liga Nacional de Futbol Americano más politizada de la historia. No por el juego en sí, sino por la extraordinaria e intensa actuación que realizó en el entretiempo la superestrella de la música Beyoncé. Este gran espectáculo deportivo, más que ningún otro, es considerado como la cúspide de la fama y del deporte comercial en Estados Unidos, con una audiencia estimada de 110 millones de espectadores en todo el mundo. Beyoncé presentó ante esa gigantesca audiencia una actuación magistral de canto y baile con contenido político que superó ampliamente al juego en sí. La canción que interpretó, “Formation”, ya ha sido consagrada como un himno del black power por una nueva generación, confirmando así a cualquiera que tuviera dudas que el movimiento Black Lives Matter resiste, y con renovado vigor.

Beyoncé no era la estrella central del espectáculo. La atracción principal era la banda británica Coldplay, cuyas melodías pop de años pasados resultaron algo empalagosas en comparación con lo que vino después. En medio de fuegos pirotécnicos, vestida con una chaqueta negra ajustada al cuerpo, dos cinturones de balas cruzados en el pecho y medias de red, Beyoncé irrumpió en el centro de la cancha acompañada de unas 25 bailarinas, mujeres afroestadounidenses que, vestidas de manera similar y con boinas negras, evocaron el recuerdo de las Panteras Negras en la década de 1960. El simbolismo del show se dio a entender cuando las bailarinas formaron una enorme “X” en la cancha, a modo de conmemoración de Malcom X, el ícono del black power asesinado en 1965.

El Super Bowl tuvo lugar el 7 de febrero. Beyoncé lanzó el video de esa canción el día anterior y el 5 de febrero, el día en que habría cumplido 21 años Trayvon Martin, el estudiante de secundaria afroestadounidense asesinado por el vigilante blanco George Zimmerman hace cuatro años, el esposo de Beyoncé, Jay Z, anunció que su servicio de emisión de música on line, Tidal, donará 1,5 millones de dólares a una fundación para que lo distribuya entre diversas organizaciones cuyo trabajo se centra en la justicia social y que apoyan o se inspiran en los objetivos del movimiento Black Lives Matter.

El periodista deportivo Dave Zirin dijo sobre el video en Democracy Now!:“La gente tendría que ver el video. Hay más imágenes inolvidables en los cinco minutos de este video que en cualquier película de Hollywood que haya visto. Es radicalmente audaz. Es un video cuyas raíces yacen en la experiencia negra del sur. No se trata solamente del movimiento Black Lives Matter, sino que se trata de cientos de años de resistencia de las mujeres negras frente a la violencia estatal con un enfoque centrado en las madres que protegen a sus hijos y también en mujeres negras homosexuales que se ponen de pie para poder decir: ‘Aquí estamos. También importamos’”.

El videoclip de “Formation” incluye imágenes de una ciudad inundada, que recuerda a Nueva Orleans tras el paso de Katrina, con Beyoncé cantando sobre una patrulla de policía parcialmente sumergida. El video finaliza con un paneo sobre una pared en la que se ve un grafiti que dice “Paren de dispararnos”. Dave Zirin elogió a Zandria Felice Robinson, una docente de sociología de la Universidad de Memphis, por su explicación de las imágenes del video: “Superpuestos en el paisaje de una Nueva Orleans negra, dura y encantadora a la vez, pasada y presente, los significantes del sur negro surgen constantemente”, redactó Robinson en su blog “New South Negress” o “Negra del Nuevo Sur”, en español. Robinson continúa diciendo que Beyoncé “se convierte en cada una de las mujeres negras del sur que le es razonablemente posible encarnar, a través del tiempo, la clase y el espacio”.

El Super Bowl fue fundado en 1966, el mismo año que el Partido de las Panteras Negras. El juego por la obtención del campeonato ha crecido hasta transformarse en un evento característico de la NFL, con ganancias anuales estimadas en más de 7.000 millones de dólares. Por el contrario, las Panteras Negras fueron blanco del FBI por medio de COINTELPRO y sus integrantes fueron acosados, arrestados, encarcelados y en algunos casos hasta asesinados. COINTELPRO fue el “programa de contrainteligencia” del FBI que incursionó en actividades ilícitas bajo la directa supervisión del entonces director del FBI J. Edgar Hoover. Se trata del mismo programa que intentó perjudicar a Martin Luther King Jr. elaborando pruebas falsas de infidelidad y luego presionándolo para que se suicidara a fin de evitar la vergüenza.

Tras la impresionante actuación de Beyoncé, activistas de Black Lives Matter lograron entregar a algunas de sus bailarinas un cartel pintado a mano que decía “Justicia para Mario Woods”. Se han difundido ampliamente un video y una foto de las bailarinas sosteniendo el cartel y haciendo el característico saludo del black-power con los puños en alto. Mario Woods era un afroestadounidense que vivía en San Francisco. Fue baleado por la policía de esa ciudad el 2 de diciembre de 2015. La policía dijo que estaba armado con un cuchillo y que arremetió contra los agentes, versión que fue desmentida por imágenes de video captadas con un teléfono celular por un testigo presencial. En respuesta a la indignación de la comunidad, luego de que no se presentaran cargos contra ninguno de los agentes involucrados, el Departamento de Justicia de Estados Unidos dará inicio a una “exhaustiva revisión independiente”.

En medio del incesante despliegue comercial que gira en torno al Super Bowl 50, se abrió camino hasta el centro de la cancha la expresión pura y visceral de un poderoso movimiento social. Ecos de otros tiempos encuentran un renacer artístico y reafirman en este año electoral que las vidas de las personas negras importan.

El terror generado por el agua contaminada de Flint

Menos de un mes después de los atentados del 11 de septiembre, un alto funcionario del FBI, Ronald Dick, le dijo al Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara de Representantes: “Debido a la importancia crucial del agua para todas las formas de vida…el FBIconsidera un peligro grave amenazar con atacar el suministro de agua”. En 2003, un artículo de United Press International informaba que un agente de al-Qaeda “(no descarta) utilizar gas sarín y envenenar el agua potable de Estados Unidos y ciudades de Occidente”. El ataque contra el suministro de agua que los terroristas no lograron realizar, lo realizó con éxito el estado de Michigan. Los hogares y oficinas de la ciudad de Flint han estado abastecidos con agua contaminada con plomo desde 2014, lo que ha provocado enfermedades generalizadas y posible daño cerebral permanente a los habitantes más jóvenes.

Michigan cuenta con una de las leyes de “manejo de emergencias” más extremas del país, que permite al gobernador nombrar a funcionarios no elegidos para hacerse cargo del gobierno local cuando se considera que esos lugares o instituciones atraviesan una “emergencia económica”. El gobernador republicano de Michigan, Rick Snyder, promovió y logró que se aprobaran dos proyectos de ley que fortalecieron esa legislación, que ha utilizado agresivamente para imponer su versión de austeridad fiscal en ciudades como Detroit, Benton Harbor, varios grandes distritos escolares y ahora en el sonado caso de Flint. En todos los casos, excepto en uno, el director de manejo de emergencias asumió el control de ciudades con población mayoritariamente afroestadounidense. El cargo le da amplias facultades por encima de los gobiernos locales electos democráticamente para recortar el presupuesto, vender bienes públicos, anular o renegociar contratos laborales y básicamente gobernar como en una dictadura.

En abril de 2014, Darnell Earley, el cuarto de cinco directores de manejo de emergencias de Flint nombrados por Snyder, decidió unilateralmente cambiar la fuente de agua de Flint del sistema de suministro de Detroit, que utilizaba como fuente el lago Huron desde hacía 50 años, al extremadamente contaminado y corrosivo río Flint. Los habitantes de Flint notaron de inmediato descoloración y mal olor en el agua, además de experimentar una serie de efectos en la salud, como sarpullidos y pérdida del cabello. En octubre de 2014, General Motors decidió que ya no utilizaría el agua de la ciudad de Flint en sus plantas porque estaba corroyendo las piezas de automóviles. Más tarde, se hallaron trihalometanos en el agua, derivados tóxicos del tratamiento de agua. A pesar de ello, funcionarios declararon que el agua era segura para el consumo. Al mismo tiempo, como se reveló en un correo electrónico obtenido más tarde por Progress Michigan, el estado comenzó a enviar refrigeradores con agua potable limpia al edificio de la oficina del estado en Flint, más de un año antes de que el gobernador Snyder admitiera que el agua estaba contaminada.

El persistente activismo de los habitantes de Flint, cuyos hijos se enfermaron, atrajo la participación de investigadores de Virginia Tech especializados en la calidad del agua, que concluyeron que 10.000 habitantes habían sido expuestos a altos niveles de plomo. Fue necesario que investigadores de otro estado, Virginia, viajaran a Michigan para realizar los exámenes exhaustivos necesarios. Más adelante, la Dra. Mona Hanna-Attisha intervino en el proceso. Es directora del programa de residencia en pediatría de la Universidad de Michigan. Descubrió una alarmante vinculación entre el aumento de los niveles de plomo en la sangre de los niños de Flint y la utilización del río Flint como fuente de agua.

“El porcentaje de niños con altos niveles de plomo se duplicó en toda la ciudad y en algunos barrios se triplicó, y estaba directamente correlacionado con los lugares donde los niveles de plomo eran más elevados”, nos dijo en el programa Democracy Now!

En lugar de ir tras el problema que identificó la doctora, el estado fue tras ella. “Nos atacaron. Me llamaron ‘investigadora deplorable’, dijeron que prácticamente estaba provocando histeria colectiva, que estaba inventando números y que las cifras estatales no se correspondían con mis datos. Y como científica, como investigadora, como profesional, verificas una y otra vez. Los números no mentían y lo sabíamos, pero cuando el estado, con un equipo de 50 epidemiólogos, te dice que te equivocas, te cuestionas”. En algunas semanas, las autoridades se vieron obligadas a reconocer que la Dra. Mona Hanna-Attisha tenía razón. Poco después comenzó a aparecer junto al gobernador y la acaban de nombrar encargada de una nueva iniciativa de salud pública para ayudar a las personas que fueron expuestas a la contaminación.

Un grupo de habitantes de Flint y sus aliados están exigiendo que se adopten medidas de inmediato para garantizar el suministro de agua limpia y segura a la población de Flint. Muchos están pidiendo que el gobernador Snyder renuncie o incluso que sea arrestado. El FBI y el Departamento de Justicia están investigando si se violó la ley. Esta semana, la Cámara de Representantes realizó una audiencia sobre la crisis, durante la cual la congresista de Houston Sheila Jackson Lee comparó el envenenamiento de los habitantes de Flint con el suicidio y homicidio múltiple de 1978 en Jonestown, Guyana. “Mientras estoy aquí hoy, me viene a la memoria Jim Jones dando un brebaje con veneno a niños. Me hace pensar que hay un Jim Jones en Michigan, envenenando a los niños y sus familias”. En Guyana, el líder de un culto, Jim Jones, ordenó a sus 900 seguidores, 300 de ellos niños, que tomaran Kool-Aid con cianuro. Las víctimas murieron al instante. En Flint, la tragedia continuará durante décadas.

Atrapadas: sin acceso a abortos legales y seguros

Esta semana, un gran jurado de Houston presentó una acusación que provocó sorpresa. Se le había encomendado la investigación de videos que aparentemente dejaban al descubierto que la organización especializada en planificación familiar y derechos reproductivos Planned Parenthood vendía partes del cuerpo de fetos abortados. El gran jurado no halló actos ilícitos por parte de Planned Parenthood. En cambio, acusó a los productores David Daleiden y Sandra Merritt, de la organización contraria al aborto The Center for Medical Progress, de alterar registros gubernamentales, un delito grave.

Por otra parte, esta semana tuvo su presentación pública otro video; en este caso es uno que muestra de manera precisa la amenaza que se cierne sobre los derechos reproductivos de la mujer en todo el país. “TRAPPED” (“Atrapadas”, en español) es un conmovedor documental que se estrenó el domingo por la noche en el Festival de Cine de Sundance aquí, en Park City, Utah. El documental evidencia de qué manera la aprobación en varios estados del país de las llamadas “leyes TRAP”, que imponen reglamentaciones selectivas sobre los centros de salud que practican abortos, implica un ataque al acceso al aborto legal y seguro para las mujeres estadounidenses. Las “leyes TRAP”, sigla que en inglés significa “trampa” o “atrapar”, han proliferado desde que el Tea Party arrasara en las legislaturas estatales en 2010 y dicen proteger la salud de las mujeres; sin embargo, provocan en realidad la clausura de clínicas de atención de la salud de la mujer. El estreno de la película a nivel nacional coincidirá con el momento en que el derecho de una mujer a elegir si practicarse o no un aborto se enfrente a un desafío crucial ante la Corte Suprema de Estados Unidos, el 2 de marzo.

Dawn Porter es la galardonada realizadora que escribió, dirigió y produjo “TRAPPED”. Mientras se encontraba en Mississippi filmando otra película, Porter se enteró de que en ese estado quedaba una sola clínica donde se practicaban abortos. Decidió entonces acercarse a la clínica, donde encontró al Dr. Willie Parker, obstetra y ginecólogo.

Tras la presentación de “TRAPPED” en el Festival de Cine de Sundance, el Dr. Parker expresó en el noticiero de Democracy Now!: “Hace 21 años que soy obstetra y ginecólogo y 25 años que soy médico. Cuando tomé conciencia de que una de cada tres mujeres necesitará asistencia médica para realizarse un aborto a lo largo de su vida reproductiva y que, de forma desproporcionada, las mujeres de bajos recursos y las mujeres de color tendrán dificultades para acceder a dicha atención, se tornó prioritario para mi garantizar el acceso a esos servicios de salud tan importantes, por lo que regresé a mi pueblo natal de Birmingham para brindar asistencia médica en el sur”.

La película “TRAPPED” sigue al Dr. Parker y a varios otros proveedores de aborto de Alabama, donde se aprobaron leyes TRAP que imponen onerosas modificaciones a las clínicas en que se practican abortos. La mayoría de esas leyes se basan en una legislación modelo redactada por una organización contraria al aborto llamada Americans United for Life. Las mismas obligan a clínicas que proveen el servicio de interrupción del embarazo que funcionan de manera segura y legal a efectuar reformas costosas e innecesarias en sus instalaciones. En muchos casos, las clínicas no pueden financiar la realización de las reformas y se ven obligadas a cerrar sus puertas.

En una escena de la película “TRAPPED”, se muestra al Dr. Parker con una paciente. Parker le está transmitiendo la información que la ley TRAP de Alabama exige que se les haga saber a las pacientes antes de practicarse un aborto:

“La ley me exige que le diga que al practicarse un aborto, puede incrementarse el riesgo de padecer cáncer de mama. No existe evidencia científica que lo compruebe. El estado me exige que le informe que al practicarse este procedimiento existen riesgos de complicaciones. Considero que es bueno conocerlo, al riesgo. El estado me exige que le diga que usted puede presentar hemorragias que podrían poner en riesgo su vida y que puede ser necesario trasladarla a un hospital y recibir una transfusión de sangre. Si usted presentara una hemorragia que solamente pudiera ser contenida mediante la extirpación de su útero, se le practicaría una histerectomía y no podría tener hijos en el futuro. Esos son los riesgos asociados, pero adivine qué. Son exactamente los mismos riesgos asociados a tener un bebé. Lo que quiere decir que no se está enfrentado a ningún riesgo extra en lo que refiere a su salud. Es decir que el aborto es un procedimiento extremadamente seguro”.

En Texas, la ley TRAP —conocida allí como HB2— fue aprobada en 2013. Antes de la entrada en vigor de dicha ley había 40 clínicas de abortos en funcionamiento en Texas. Quedan diecinueve. Una clínica de San Antonio entabló una demanda judicial en oposición a las restricciones impuestas por la ley HB2. Ese juicio, llamado Whole Woman’s Health contra Hellerstedt (anteriormente contra Cole), se presentará el 2 de marzo ante la Corte Suprema de Estados Unidos, cuyo fallo sobre el caso se prevé para el próximo mes de junio.

Los videos editados y manipulados con el objetivo de abatir a Planned Parenthood no lograron su cometido y sus creadores se enfrentan a años de prisión. Si bien “TRAPPED” se emitirá en junio en el ciclo de documentales “Independent Lens” de PBS, se pasará también en cines, con proyecciones comunitarias en simultáneo. Dawn Porter espera que su más reciente película logre involucrar, sensibilizar y movilizar a personas de todo el país mientras la Corte Suprema se encuentre examinando este tema crucial en materia de salud.

Historia de dos abuelas

En una nevada noche de enero hace algunos días atrás, en el norte del estado de Nueva York, una abuela se entregó a las autoridades del centro penitenciario de Jamesville para cumplir una condena de seis meses de prisión. ¿Su delito? Tomar fotografías. Mary Anne Grady Flores estaba tomando fotografías de otras ocho personas que se estaban manifestando en la entrada de la Base Aérea de la Guardia Nacional Hancock Field, en las afueras de Syracuse, Nueva York. El grupo, denominado Upstate Coalition to Ground the Drones and End the Wars (Coalición del norte de Nueva York para enterrar a los drones y terminar la guerra) se congregó allí el Miércoles de Ceniza de 2013, un 13 de febrero, para manifestarse contra los drones armados utilizados en el programa de asesinatos dirigidos del Gobierno de Obama. Fue una de las tantas protestas pacíficas del grupo.

Horas antes de entregarse a las autoridades, Mary Anne Grady Flores dijo en el programa Democracy Now!: “Era Miércoles de Ceniza, un día de expiación de acuerdo con nuestra tradición de trabajadores católicos. Y para nosotros era realmente importante difundir lo que estaba sucediendo en la base, que son crímenes de guerra”. Hancock Field alberga la 174ª división de ataque de la Guardia Nacional Aérea que opera una flota de aviones no tripulados MQ-9 Reaper, “un persistente cazador-asesino de blancos emergentes”, en las propias palabras de la Fuerza Aérea.

Grady Flores se mantuvo alejada de la protesta, tomando fotos, en parte porque un juez había emitido “una orden de restricción” contra ella y otros manifestantes por una manifestación de 2012, en la que el grupo logró bloquear tres entradas de la base durante una hora. La orden fue emitida a pedido del comandante del Grupo de Apoyo a la Misión de la 174ª división de ataque, el Coronel Earl A. Evans. Infringir la orden de mantenerse alejada de la casa, escuela o “lugar de trabajo” de Evans constituye un delito punible con hasta siete años de prisión. Mary Anne Grady Flores se enteró al ser arrestada de que la propiedad de la base abarcaba más que los confines de la entrada, e incluía el otro lado de la calle, donde ella se encontraba.

“Tomar fotografías es, por supuesto, una actividad que está protegida por la Primera Enmienda. Manifestarse es una actividad protegida por la Primera Enmienda”. Esto dijo el abogado Jonathan Wallace, en su aparición en Democracy Now! junto a Grady Flores. Wallace es un abogado que ha trabajado mucho con el movimiento de resistencia a los drones: “Estas órdenes de restricción son un formulario pre-impreso con espacios en blanco que la policía y los fiscales completan todos los días para proteger a los cónyuges víctimas de maltrato”.

Otro coronel dio su opinión sobre el caso. Ann Wright sirvió durante 29 años en las fuerzas armadas. Posteriormente, se desempeñó como funcionaria de alto nivel del Departamento de Estado. En 1997 recibió la medalla de heroísmo del Departamento de Estado por ayudar a evacuar a miles de personas en la guerra civil de Sierra Leona. Era subjefa de misión cuando la embajada de Estados Unidos reabrió en Afganistán en 2001. En 2003, renunció a su cargo en protesta contra la guerra en Irak. Wright escribió en apoyo a Grady Flores: “Me resulta bastante vergonzoso y absurdo que un comandante del ejército de Estados Unidos establezca que su seguridad personal se ve amenazada por manifestantes pacíficos, no violentos, que protestan contra las políticas de aviones no tripulados de Estados Unidos. Hubiera esperado que un comandante de Estados Unidos tuviera el valor de reunirse con el grupo de ciudadanos preocupados en lugar de obtener cobardemente una orden de restricción”.

Dos meses después de la protesta del Miércoles de Ceniza en la que Grady Flores fue acusada de violar la orden, el 23 de mayo de 2013, el Presidente Obama pronunció un discurso en la Universidad de Defensa Nacional en apoyo del programa: “Antes de lanzar un ataque, debe haber certeza casi absoluta de que ningún civil morirá ni resultará herido. Es el máximo estándar que podemos establecer”. A pesar de las promesas de Obama, el número de muertes civiles en los ataques de Estados Unidos con aviones no tripulados continúa aumentando.

Rara vez se dan a conocer los nombres de las víctimas. El 24 de octubre de 2012, la CIA lanzó un ataque con avión no tripulado en Waziristán del Norte, Pakistán. Mamana Bibi, una abuela de 67 años de edad que estaba recolectando ocra, fue asesinada. Su nieto, Zubair Rehman, de 12 años de edad, y su hermana de 8, Nabila, fueron algunos de los heridos. Tras varias cirugías, Zubair y Nabila viajaron a Estados Unidos con su padre, Rafiq, un maestro de escuela, para declarar ante una audiencia del Congreso. Después de dar su testimonio en el Congreso vinieron a nuestros estudios en Nueva York, donde los entrevistamos. En su declaración ante el Congreso, el pequeño Zubair dijo: “Ya no me gusta el cielo azul, de hecho prefiero el cielo gris. Los drones no vuelan cuando el cielo está gris…pero cuando el cielo está despejado, los drones regresan y con ellos el miedo”.

Mary Anne Grady Flores llevaba una bufanda el día que fue a prisión, pero no para protegerse de la nieve: “Llevo una bufanda azul hoy. Los niños de Afganistán enviaron este trozo de tela para que algún día podamos vivir con la visión de un futuro de cielo azul, de paz”.