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Venas abiertas y heridas que se cierran en América Latina
Por primera vez en más de medio siglo, los presidentes de Estados Unidos y de Cuba se reunieron formalmente. Barack Obama y el presidente cubano, Raúl Castro, mantuvieron una reunión en el marco de la séptima Cumbre de las Américas, celebrada este año en la ciudad de Panamá. La participación de Cuba en estas cumbres había sido bloqueada por Estados Unidos desde que comenzaron a celebrarse en 1994. Este momento histórico, sin embargo, se produce con cierta tristeza: Eduardo Galeano, el gran escritor uruguayo que tanto hizo para explicar las relaciones profundamente desiguales entre América Latina y Estados Unidos y Europa, murió dos días después de la finalización de la cumbre.
El libro más conocido de Galeano es “Las venas abiertas de América Latina: Cinco siglos de saqueo de un continente”. Se publicó en 1971 y fue uno de los primeros en explicar el impacto de la dominación colonial del hemisferio a través de una amplia gama de acontecimientos históricos. El propio Galeano fue parte de muchos de esos acontecimientos fundamentales de la historia. Según contó, escribió el libro “en 90 noches plagadas de cafeína”, en las que trabajó para interconectar las historias que ya se habían contado antes por separado y en el lenguaje codificado de los historiadores, economistas o sociólogos. “Traté de escribir de una manera tal que pudiera ser leído y disfrutado por cualquier persona”, dijo.
Mientras los golpes de Estado promovidos por Estados Unidos en la región derrocaban a los gobiernos democráticos, el éxito del libro iba en aumento. Esto convirtió a Galeano en un blanco de las dictaduras militares. Fue encarcelado en Uruguay y tras su liberación comenzó una vida en el exilio. Se radicó en Argentina, donde fundó y editó una revista cultural llamada Crisis. Después del golpe militar respaldado por Estados Unidos en ese país en 1976, el nombre de Galeano se agregó a la lista de los condenados por los escuadrones de la muerte: “Finalmente me tuve que ir volando de Argentina también. No podía quedarme en Uruguay porque no me gusta estar en la cárcel y no me quedé en Argentina, no podía, porque no quería estar en un cementerio. Porque como dije antes, la muerte es muy aburrida” dijo Galeano a Democracy Now!.
Nuevamente voló, esta vez a España, donde comenzó a escribir su famosa trilogía “Memorias del fuego”, que reescribe la historia de América del Norte y del Sur: “Tenemos una memoria cortada en trozos y yo escribo intentando recuperar nuestra memoria real, la memoria de la humanidad. Lo que yo llamo ‘el arcoiris humano’, que es mucho más colorido y hermoso que el otro arcoiris. Pero el arcoiris humano había sido mutilado por el machismo, el racismo, el militarismo y un montón de otros ismos. Hemos estado matando de forma terrible nuestra grandeza, nuestra grandeza posible, nuestra belleza posible”.
Y ahora, una parte de esa historia, la que tiene como protagonistas a Estados Unidos y Cuba, está en proceso de reescritura. El presidente Obama ha enviado al Congreso un informe del Departamento de Estado que recomienda que Cuba sea eliminada de la lista oficial de países que patrocinan el terrorismo, confeccionada por el gobierno de Estados Unidos. El grupo pacifista CODEPINK aplaudió la medida, declarando en un comunicado: “La tristemente célebre lista de países terroristas de Estados Unidos incluye solamente otros tres países: Irán, Sudán y Siria, y curiosamente omite a Corea del Norte. Muchas personas en el mundo consideran una hipocresía de Estados Unidos señalar a Cuba y por otro lado hacer caso omiso del apoyo al terrorismo por parte de aliados de Estados Unidos como Arabia Saudita, Pakistán, Egipto e Israel, sobre todo porque Cuba es conocida por la exportación de médicos, músicos, maestros, artistas y bailarines… no de terroristas”.
Le consulté a un ex diplomático cubano, Carlos Alsugaray Treto, su opinión acerca de las críticas que recibió el presidente Obama por su propuesta de retirar a Cuba de la lista de países terroristas, especialmente de personas como el senador republicano y ahora candidato a la presidencia Marco Rubio, un cubano-estadounidense de Florida. Marco Rubio dijo: “La decisión tomada por la Casa Blanca hoy es terrible, pero lamentablemente no me toma por sorpresa. Cuba es un estado que auspicia el terrorismo. Alberga fugitivos de la justicia estadounidense, entre ellos una persona que mató a un policía en Nueva Jersey hace más de treinta años. Es también el país que está ayudando a Corea del Norte a evadir las sanciones de armamento impuestas por Naciones Unidas. Deberían haber permanecido en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo y creo que esto envía un mensaje escalofriante a nuestros enemigos en el extranjero, de que esta Casa Blanca ya no se toma con seriedad el hecho de llamar al terrorismo por su nombre”.
El diplomático cubano Carlos Alzugaray respondió: “Bueno, en el primer lugar el señor Rubio no es cubano-americano. No nació en Cuba; es hijo de inmigrantes cubanos y no sabe nada de Cuba”. En segundo lugar dijo que Rubio “debería preocuparse por tener terroristas, un terrorista como Luis Posada Carriles, viviendo en Miami. Tiene al terrorismo muy cerca, en la propia Miami, a mucha menor distancia de su casa que los 145 kilómetros que separan a Cuba de la Florida. Y no se queja”. Luis Posada Carriles fue agente de la CIA y admitió haber sido el autor intelectual del atentado contra un avión de Cubana de Aviación en 1976, en el que murieron las 73 personas que iban a bordo. Venezuela ha procurado su extradición por mucho tiempo, pero el gobierno de Estados Unidos se niega a cumplir, permitiendo que Carriles camine libremente por las calles de Miami.
No obstante, el bloqueo estadounidense contra Cuba, una de las reliquias más perdurables y perjudiciales de la Guerra Fría, sigue vigente. Este pilar central de la política hostil de Estados Unidos hacia Cuba, que ya lleva medio siglo de duración, es cada vez menos popular aquí. El sector empresarial estadounidense está cansado de desaprovechar las oportunidades de las que gozan los inversionistas de Canadá, Europa, Japón y China. La Cámara de Comercio de Estados Unidos elogió la iniciativa del presidente Obama para normalizar las relaciones. Empresas como Facebook y Airbnb ya han desembarcado en Cuba y planifican expandirse tan pronto sea legal hacerlo. El asesor adjunto de Seguridad Nacional estadounidense, Ben Rhodes, dijo recientemente: “Nuestra política hacia Cuba, en lugar de aislar a Cuba, terminó por aislar a Estados Unidos de nuestro propio patio trasero”. Y el presidente Obama, al anunciar su intención de normalizar las relaciones con Cuba el pasado mes de diciembre, admitió: “Creo que podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través de compromisos. Después de todo, estos 50 años han demostrado que el aislamiento no funcionó. Es hora de un nuevo enfoque”.
La Cumbre de las Américas ha terminado y la trayectoria de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba ha tomado un nuevo curso. En la primera cumbre a la que asistió Obama tras ser elegido presidente, en la de 2009, el fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez le entregó una copia de “Las venas abiertas”.
Eduardo Galeano dijo en Democracy Now!: “Fue una acción generosa y, de hecho, el libro se convirtió después de tantos años –casi cuarenta– en una especie de símbolo. Mi estilo ha cambiado mucho. Ahora escribo de una manera muy diferente, pero yo no estoy arrepentido de esa obra en absoluto, ni de una sola coma, ni de un solo punto. Y creo que puede ser un libro útil para entender que la riqueza y la pobreza están íntimamente conectadas, así como también la libertad y la esclavitud. No hay riqueza realmente inocente de causar pobreza y no hay libertades que no tengan algo que ver con la esclavitud. Así que traté de escribir el libro de una manera tal que pudiera ser leído y disfrutado por cualquier persona. Y es por eso que perdió el Premio Casa de las Américas, debido a que el jurado consideró que no era serio. En ese momento, los intelectuales de izquierda estaban seguros de que para ser serios, había que ser aburridos. Y el libro no era aburrido, por lo que no era lo suficientemente serio. Después, afortunadamente para mí, la dictadura militar consideró que era muy serio y lo mandó a la quema. Y esa fue mi mejor publicidad, mi mejor herramienta de mercado”.
Si aún no lo leyó, Obama debería leer el libro. Como dijo el escritor británico John Berger sobre Galeano: “Publicar a Eduardo Galeano es publicar al enemigo: el enemigo de la mentira, de la indiferencia y, sobre todo, del olvido. Gracias a él se recordarán nuestros crímenes. Su ternura es devastadora; su veracidad furibunda”.
Ojalá Eduardo Galeano descanse en paz. Probablemente, pocas cosas lo harían más feliz que el hecho de que el bloqueo a Cuba también sea enterrado.

Pena capital: una política condenada a muerte

Un jurado de Boston halló a Dzhokhar Tsarnaev culpable de los 30 delitos de los que fue acusado por su participación en los atentados de la maratón de Boston. Ahora el jurado deberá decidir a qué pena se lo condenará: si a cadena perpetua o a pena de muerte. La pena capital es ilegal en Massachusetts, pero el juicio contra Tsarnaev se llevó a cabo en un tribunal federal, donde esta pena está permitida. El jurado deberá decidir si vive o muere. El caso brinda un nuevo motivo para analizar la pena de muerte y por qué esta práctica irreversible y extremadamente problemática debería prohibirse

Anthony Ray Hinton está vivo y es un hombre libre hoy, pero la semana pasada estaba condenado a pena de muerte y aguardaba su ejecución en Alabama desde hacía 30 años. Hinton se convirtió en la persona número 152 en Estados Unidos en ser exonerada de la pena de muerte, a la que estuvo condenado durante treinta años por un delito que no cometió. Fue acusado de matar a dos gerentes de un restaurante de comida rápida en 1985. Sin embargo, no hubo testigos ni huellas dactilares que lo incriminaran. Los fiscales alegaron que las balas halladas coincidían con las del revólver de la madre de Hinton. Hinton no estuvo bien asesorado ni tenía dinero para establecer una defensa creíble o contratar a un verdadero experto que contradijera el informe balístico. Le pregunté a Anthony Ray Hinton cómo se siente estar en libertad: “Es maravilloso. Por momentos es aterrador, especialmente cuando voy al centro comercial. No estoy acostumbrado a estar rodeado de tantas personas en un mismo lugar”.

El juicio injusto fue tan solo el comienzo. Bryan Stevenson, fundador y director ejecutivo de Equal Justice Initiative (Iniciativa por una justicia equitativa), que fue el abogado que finalmente logró la liberación de Anthony Ray Hinton, me dijo: “Esta es una clara demostración de la crítica al sistema de justicia penal de Estados Unidos, que nosotros sostenemos que trata mejor a los ricos y culpables que a los pobres e inocentes”. Stevenson continuó: “Presentamos pruebas que demostraron que estas balas no correspondían a una única pistola y que no se trataba de la pistola del Sr. Hinton. El estado se negó durante 16 años a volver a examinar las pruebas. Y, para mí, esa fue la parte más preocupante de este caso. Fue indiferente, fue irresponsable y muy inescrupuloso que decidieran arriesgarse a ejecutar a una persona inocente antes de arriesgase a que se percibiera que de algún modo estaban cometiendo un error o que no estaban siendo firmes a la hora de castigar el delito. Lucharon con uñas y dientes contra nosotros. Realmente fue excepcional e inusual que lográramos que la Corte Suprema interviniera cuando lo hizo. Si no hubiera intervenido, creo que el riesgo de realizar una ejecución errónea habría sido muy, muy alto”, afirmó Stevenson.

No muy lejos de allí, en Louisiana, Glenn Ford fue liberado en marzo de 2014, también después de haber pasado treinta años condenado a pena de muerte. Las pruebas lo absolvieron del asesinato del propietario de una joyería en 1983. Ahora es un hombre libre y afronta una condena a muerte diferente: padece cáncer de pulmón en estado avanzado que se expandió a sus huesos, nódulos linfáticos y columna. Está internado en un centro para enfermos terminales y no tuvo la fuerza suficiente para verme esta semana, pero Marty Stroud sí la tuvo. Stroud es el hombre que procesó a Glenn Ford hace 30 años y hoy lamenta haberlo hecho. Considera que Ford tuvo un juicio injusto, en el cual la policía y los fiscales eliminaron pruebas fundamentales, y que Ford carecía de dinero para tener una defensa adecuada. Además, sostiene Stroud, si él hubiera hecho bien su trabajo en aquel entonces y se hubiesen recopilado todas las pruebas, no habrían podido “arrestar al Sr. Ford y mucho menos enjuiciarlo y condenarlo a la pena de muerte”. Ahora, 30 años más tarde, el fiscal Marty Stroud tiene una opinión diferente sobre la pena capital: “Estoy 100% en contra de la pena de muerte. Es inhumana y el motivo por el cual es inhumana es que es administrada por seres humanos y los seres humanos nos equivocamos, no somos infalibles”.

Además de los argumentos jurídicos, éticos, raciales y de injusticia económica en contra de la pena de muerte, hay un motivo práctico de creciente peso para poner fin a esta práctica: cada vez es más difícil obtener los fármacos utilizados en las inyecciones letales. Las empresas farmacéuticas europeas se niegan a suministrar los fármacos si serán utilizados para matar a personas. La Asociación Estadounidense de Farmacéuticos (APhA, por sus siglas en inglés) se sumó recientemente a las organizaciones de médicos y anestesiólogos que desalientan a sus miembros a participar en ejecuciones. El Dr. Leonard Edloe, un farmacéutico de la APhA, me dijo: “Simplemente no queremos que nuestros farmacéuticos participen en el suministro o uso de los fármacos porque, realmente, las recetas son ilegales. No son recetas, son órdenes de compra”. Debido a la escasez de los fármacos para la inyección letal, en Utah se reinstauraron las ejecuciones mediante el pelotón de fusilamiento y en Oklahoma ahora se utilizan combinaciones de fármacos que no han sido probados y que han provocado ejecuciones malogradas en que los condenados sufrieron una muerte lenta y dolorosa.

Las deliberaciones sobre la condena que se impondrá a Tsarnaev vuelven a centrar la atención en el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos. Esta práctica está prohibida en dieciocho estados y en el Distrito de Columbia. Sin embargo, aún hay más de 3.000 personas condenadas a la pena de muerte en el país. Como observa Bryan Stevenson: “Hemos podido identificar que cada nueve personas ejecutadas en el país, una es inocente”. Ya es hora de imponer una moratoria a las ejecuciones.

El 7 de agosto de 1930 tres jóvenes aforestadounidenses fueron linchados en Marion, Indiana. El horror del crimen fue capturado por un fotógrafo local. La imagen de los cuerpos colgados y ensangrentados de dos de estos tres jóvenes es una de las más icónicas del sombrío archivo de linchamientos documentados en Estados Unidos. La mayoría de las personas asocia el linchamiento con el sur profundo, los vestigios de la esclavitud y la aplicación de las leyes de segregación racial. Sin embargo, esto sucedió en el norte. Marion está en el norte de Indiana, a mitad de camino entre Indianápolis y Fort Wayne y a alrededor de 240 kilómetros de Chicago. La intolerancia no conoce fronteras.

En la fotografía se ve, parada debajo del árbol de arce de la plaza de los Tribunales de Marion, a la multitud de hombres blancos responsables del linchamiento de los jóvenes. Algunos sonríen a la cámara. Un hombre señala al cadáver de Abran “Abe” Smith, colgado junto al de Thomas Shipp. La tercera víctima, James Cameron, sobrevivió. Era el menor de los tres. Fue golpeado y arrastrado hasta el tronco del árbol, debajo de sus amigos muertos y llevaba una soga alrededor del cuello. Por algún motivo no lo mataron. Posteriormente, fundó cuatro grupos locales de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), así como el Museo del Holocausto Negro de Estados Unidos en Milwaukee. Fue también director de la oficina de derechos civiles de Indiana.

Sin duda, Indiana no quiere ser recordado por este terrible crimen ni como bastión del odio. Entonces, ¿por qué el gobernador de Indiana, Mike Pence, legalizó una nueva ola de intolerancia al promulgar la controvertida “Ley de Restauración de la Libertad Religiosa”?

Quienes apoyan la ley afirman que defiende la libertad religiosa; quienes se oponen la califican de un ataque apenas encubierto a los derechos de las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero (LGBT). La ley permite a individuos, empresas y comercios negarse a atender a personas LGBT únicamente por motivo de su orientación sexual o identidad de género. Ello ha provocado una ola de fuertes reacciones negativas a nivel nacional. Muchas celebridades, grandes empresas y gobiernos de ciudades y estados condenaron y boicotearan a Indiana. Charles Barkley, ex jugador de básquet de la NBA y comentarista deportivo dijo en una declaración: “Mientras exista legislación contra las personas homosexuales en un estado, creo que los grandes eventos como los ‘Final Four’ y el ‘Super Bowl’ no deberían realizarse en ciudades de esos estados”. Indianápolis, capital del estado de Indiana, será anfitrión de las semifinales y de la final del campeonato de básquet universitario, conocidos como ‘Final Four’, que se celebrarán del 4 al 6 de abril.

El entrenador del equipo de básquet masculino de la Universidad de Connecticut, Kevin Ollie, no asistirá a los partidos, en cumplimiento de la prohibición que rige a los empleados públicos del estado de viajar a Indiana con fondos públicos, impuesta por el gobernador Dannel Malloy. Pat Haden, ex jugador de fútbol americano y actual director de deportes de la Universidad del Sur de California, anunció que boicoteará una reunión de fútbol universitario que se realizará en Indianápolis al mismo tiempo que los ‘Final Four’. Haden publicó en Twitter: “Soy padre orgulloso de un hijo homosexual. En su honor, no asistiré a la reunión del comité de CFP en Indiana esta semana. Apoyemos la diversidad (#EmbraceDiversity)”. Si la Asociación Nacional de Deportes Universitarios (NCAA, por sus siglas en inglés) trasladara a otro estado los partidos finales de la liga universitaria de básquet sería un desastre para Indiana desde el punto de vista económico y destruiría la reputación del gobernador republicano Pence.

Hablando de hijos, Asa Hutchinson, gobernador de Arkansas, donde la legislatura siguió los pasos de Indiana al aprobar esta semana una ley similar a la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa, afirmó que no la promulgará. Hutchinson mencionó en su argumentación que su propio hijo firmó una petición en contra de la ley. Supongo que el hecho de que Walmart, la empresa más grande del mundo, se manifestara en contra de la ley debe haber contribuido a su decisión.

La propia Asociación de Deportes Universitarios ha expresado fuerte preocupación con respecto a la ley de Indiana. Pero las reacciones no se limitan al básquet. Hasta la Asociación Nacional de Carreras de Automóviles” (NASCAR, por sus siglas en inglés) anunció que estaba “decepcionada por la legislación recientemente aprobada en Indiana. No apoyaremos ni participaremos en la exclusión ni en la intolerancia. Estamos comprometidos con la diversidad y la inclusión en nuestro deporte”, sostuvoNASCAR.

Nueva York y Washington se sumaron a Connecticut en la prohibición a que se realicen viajes a Indiana financiados con fondos públicos, al igual que los gobiernos de las ciudades de Nueva York, Denver, Seattle y San Francisco. Empresas como Nike, Apple y Marriott denunciaron la ley. Angie’s List, el popular sitio web de recomendación de servicios para el hogar, decidió no avanzar con la expansión de su sede en Indianápolis, un proyecto que estaba valuado en 40 millones de dólares.

Ante la fuerte presión y tras su rechazo inicial, Pence ha solicitado a la legislatura que “enmiende” la ley y “aclare” que su redacción no permite la discriminación por motivos de orientación sexual. Quienes se oponen a la ley afirman que no se conformarán con menos que su derogación absoluta. Como decía un cartel de protesta: “El odio no tiene aclaración”.

La imagen del linchamiento de 1930 en Marion, Indiana, inspiró la canción de Billie Holiday “Strange Fruit”. Bob Dylan comienza su famosa canción de 1965 “Desolation Row” con palabras inspiradas en el incidente: “Están vendiendo postales del ahorcamiento”. El sobreviviente del linchamiento, James Cameron, es citado en el sitio web del Museo del Holocausto Negro: “El odio es un veneno que corroe por dentro al que odia”. Tanto dentro como fuera de Indiana, personas de diversos ámbitos están demostrando que la acción organizada es el antídoto para el odio.

El costo de la guerra, el precio de la paz

¿Qué precio pagaría usted por no matar a otro ser humano? ¿Ante qué circunstancia cometería los delitos de deserción y “mala conducta ante el enemigo”, de los que fue acusado el miércoles el Sargento Bowe Bergdahl?

Bowe Bergdahl era soldado raso cuando abandonó su puesto en Afganistán, en circunstancias que aún no se han dado a conocer públicamente, y fue capturado por el Talibán. Bergdahl estuvo secuestrado durante cinco años hasta que fue liberado como parte de un controvertido intercambio de prisioneros negociado por el Gobierno de Obama. Cinco miembros del Talibán que estuvieron detenidos en Guantánamo durante años fueron liberados de la prisión estadounidense para proseguir su detención bajo arresto domiciliario en Qatar a cambio de la liberación de Bergdahl, que ahora afronta un consejo de guerra y podría ser condenado a cadena perpetua. Mientras los artífices de las desastrosas guerras de Irak y Afganistán siguen sin ser enjuiciados, un nuevo informe afirma que alrededor de 1,3 millones de personas murieron en Irak, Afganistán y Pakistán en los primeros diez años de la llamada guerra contra el terrorismo.

El informe, titulado “Body Count” (Conteo de bajas), fue realizado por la organización ganadora del premio Nobel de la Paz Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear y publicado en Estados Unidos por la organización Physicians for Social Responsibility (Médicos por la responsabilidad social). “Minimizar la responsabilidad de las fuerzas aliadas en la masacre y la destrucción generalizada de la región era un objetivo de gran importancia en términos políticos”, escribió el médico de San Francisco Robert M. Gould en el prólogo del informe. Gould me dijo: “La publicación de este informe en América del Norte nos brinda una explicación mucho más exhaustiva de lo que ha sido el costo humano de esta guerra. Aún podemos ver los impactos de la desestabilización que nosotros, que nuestro gobierno y sus aliados, causaron en Irak y otros países. Creo que de modo similar a nuestra experiencia colectiva con respecto a la información sobre la Guerra de Vietnam ha habido en este caso una verdadera desconexión con respecto al impacto que esta guerra ha tenido en las personas del lugar. Sin duda se ha informado de los muertos y los heridos de nuestro lado, del número de soldados estadounidenses y de fuerzas de la OTAN que han muerto en los diversos conflictos. Pero estas otras muertes, esta destrucción, por una serie de motivos, se ocultan a la población de Estados Unidos, de modo que no vemos el verdadero costo de la guerra. Además, no vemos la conexión entre estas políticas y el grado de muerte y destrucción que provocan la desestabilización de estas regiones y la matanza sistemática que se realiza a través de la guerra con aviones no tripulados, etc. Estamos aislados de estos efectos y no entendemos la ira de la gente que ha sufrido la guerra en Irak durante doce años, o incluso por más tiempo en Afganistán. No sabemos cuáles son los efectos”.

La publicación del informe coincidió con la visita del nuevo presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, a la Casa Blanca para reunirse con el Presidente Barack Obama. Obama anunció que postergará la retirada de los soldados estadounidenses de Afganistán y que dejará a 9.800 soldados en el país al menos hasta finales de 2015. “La fecha de nuestra retirada completa no se modificará, pero en mi opinión —y en la opinión del general [John F.] Campbell y de otras personas que están en el lugar— vale la pena proporcionar este plazo adicional para contribuir al triunfo de las fuerzas de seguridad de Afganistán”. La guerra más larga de la historia de Estados Unidos continúa y no parece vislumbrarse su fin. Durante su estadía en Washington, Ghani también visitó el Pentágono y el Cementerio Nacional de Arlington, donde colocó flores en honor a los soldados estadounidenses caídos.

“Body Count” proporciona una sorprendente actualización del cálculo de muertes generalmente aceptado de la guerra contra el terrorismo en Irak, Afganistán y Pakistán. “La cifra es aproximadamente diez veces más elevada que la cifra manejada por la población, los expertos y los actores políticos. Y se trata apenas de un cálculo conservador”, afirma el informe. Y añade que “el número total de muertes en los tres países podría exceder los dos millones, mientras que una cifra inferior a un millón es muy improbable”. El ex secretario general adjunto de las Naciones Unidas Hans von Sponeck escribe en el prólogo que el informe “debe ser considerado un aporte fundamental para acortar la brecha entre los cálculos confiables del número de víctimas de la guerra, especialmente de víctimas civiles en Irak, Afganistán y Pakistán, y la información tendenciosa, manipulada o incluso fraudulenta que en el pasado ha nublado nuestra visión sobre la magnitud de las muertes y el despojo causados en los tres países”, escribió. Desde su hogar en Friburgo, Alemania von Sponeck me dijo: “Creo que la importancia de todo esto es que utilicemos los datos como base para impulsar el debate postergado durante mucho tiempo en Washington, en Londres y, sin duda, en las Naciones Unidas en Nueva York sobre por qué sucedió todo esto y cómo podemos tratar de evitarlo”. Hans Von Sponeck, que en 1957 fue uno de los primeros objetores de consciencia de Alemania Occidental, se desempeñaba como Coordinador de las operaciones humanitarias de las Naciones Unidas en Irak en el momento en que las fuertes sanciones impuestas por Estados Unidos estaban provocando la muerte de miles de personas en el país y, en oposición a esas medidas, decidió renunciar.

No hemos escuchado la explicación del prisionero de guerra Bowe Bergdahl sobre cómo y por qué abandonó su puesto aquella noche de junio de 2009. Si se lo somete a la misma “justicia” militar que a Chelsea Manning, probablemente se nos niegue la posibilidad de escuchar la declaración de Bergdahl durante el juicio. En el consejo de guerra de Manning, su testimonio pudo escucharse únicamente a través de una grabación filtrada, realizada en forma clandestina. El fallecido periodista de la revista Rolling Stone Michael Hastings publicó varios artículos acerca del caso de Bergdahl, en los que citó correos electrónicos enviados por el soldado a sus padres antes de haber sido capturado, en los que criticaba fuertemente la ocupación de Estados Unidos en Irak y Afganistán. Bowe había escrito: “Me entristece todo lo que sucede aquí”.

El Presidente afgano, Ashraf Ghani, honró a los miles de soldados estadounidenses que están enterrados en el Cementerio Nacional de Arlington. ¿Inspirará su gesto al Presidente Obama o a su sucesor a visitar los muchos cementerios colmados de muertos de las guerras de Irak, Afganistán y Pakistán?

El Presidente Barack Obama y los congresistas republicanos están de acuerdo. Sí, leyó bien. No, no están de acuerdo con respecto a la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio, el presupuesto, las negociaciones con Irán o la igualdad salarial para las mujeres, sino en lo que respecta a los denominados tratados de libre comercio, que dan más poder a las empresas y disminuyen el poder de la población de gobernarse a sí misma en forma democrática. Esto ha enfrentado al presidente con sus habituales aliados del Congreso, los demócratas progresistas, que se oponen al Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (conocido como TPP, por sus siglas en inglés), uno de los tratados comerciales de mayor alcance de la historia. El TPPestablecerá reglas que regirán a más del 40% de la economía mundial. Obama lo ha estado negociando en secreto, algo que no cayó bien a los demócratas.
La batalla en torno al TPP y a la TPA se está profundizando. Puede resultar confusa esta proliferación de siglas y, justamente, esa es la intención de las grandes empresas de Estados Unidos y el resto del mundo. Las políticas comerciales son intrincadas, complejas y casi el dominio exclusivo de los economistas y tecnócratas. Sin embargo, los acuerdos tienen fuertes repercusiones en la vida real. El Presidente Obama quiere que el Congreso apruebe el TPP, que es un amplio acuerdo comercial entre Estados Unidos y once países de la costa del Pacífico: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Para acelerar el proceso, el Presidente Obama está intentando que el Congreso le otorgue la llamada Autoridad de Promoción Comercial (TPA, por sus siglas en inglés), también denominada “vía rápida”. La vía rápida delega al presidente la autoridad para negociar un acuerdo comercial y luego presentarlo ante el Congreso para que lo apruebe o lo rechace, sin que exista la posibilidad de proponer modificaciones. Una coalición cada vez más grande se está organizando en contra del TPP y de la solicitud del presidente de utilizar la vía rápida. El resultado de este conflicto tendrá repercusiones a nivel mundial durante varias generaciones.
Las negociaciones sobre el TPP se han mantenido en secreto. Lo poco que conoce la mayoría de las personas acerca del tratado es gracias a que WikiLeaks, el sitio web de divulgación de documentos secretos filtrados por denunciantes anónimos, publicó varios capítulos del acuerdo hace más de un año. Los congresistas tienen un acceso limitado a los informes sobre las negociaciones en virtud de estrictas normas de confidencialidad que, como ha ocurrido en al menos una ocasión, pueden incluir la amenaza de prisión si se filtran detalles.
El TPP es una versión ampliada de acuerdos comerciales anteriores como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) firmado por Estados Unidos, Canadá y México. El TLCAN, también conocido como NAFTA (por sus siglas en inglés), entró en vigor el 1° de enero de 1994 y fue tan perjudicial para la cultura y la economía de los pueblos indígenas de Chiapas, en México, que se rebelaron ese mismo día en lo que se conoció como el Levantamiento Zapatista. El intento de crear un acuerdo comercial de alcance mundial en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio dio lugar a una de las mayores protestas de la historia contra el poder de las empresas organizada en Seattle a finales de 1999. Miles de manifestantes formaron una cadena humana y literalmente impidieron que los delegados ingresaran a la reunión ministerial. La solidaridad sin precedentes que se materializó en las calles entre sindicalistas y activistas por el medio ambiente, a pesar de la violencia policial generalizada, hizo que las negociaciones de la OMC concluyeran en un fracaso absoluto.
De ser aprobado, el TPP pondría en marcha normas comerciales que harían ilegal que los gobiernos aprueben y apliquen leyes sobre todo tipo de asuntos, desde normas medioambientales hasta leyes salariales y laborales, pasando por la duración de los derechos de autor. Por ejemplo, una ley que prohíba la venta de mercancías fabricadas en maquilas en Vietnam podría declararse ilegal por considerársela como un obstáculo al comercio; o podría dejarse sin efecto la normativa que exige requisitos de certificación a los productores de madera en Malasia, para proteger a los bosques primarios de la deforestación.
Lori Wallach, del Observatorio del Comercio Mundial de la organización Public Citizen, es una de las personas más críticas del tratado:
“Lamentablemente, el TPP es un mecanismo de aplicación de muchas de las cosas que quieren [el líder de la mayoría del Senado Mitch] McConnell y los republicanos. Por ejemplo, aumentaría el tiempo de duración de las patentes de las grandes empresas farmacéuticas, lo que significaría que obtengan ganancias excepcionales, pero provocaría un aumento de los precios de los medicamentos. El acuerdo implicaría un retroceso en la regulación financiera de los grandes bancos. Además, podría limitar la libertad del uso de Internet, introduciendo subrepticiamente la Ley para Detener la Piratería en Internet (SOPA, por sus siglas en inglés). Otorgaría privilegios y derechos especiales a las empresas extranjeras para que puedan evitar ser enjuiciadas en nuestros tribunales y puedan demandar al gobierno de Estados Unidos para obtener una indemnización si consideran que las leyes medioambientales o de protección de la salud de los consumidores perjudican sus ganancias futuras, lo que se conoce como el sistema de solución de controversias ‘inversor-Estado’. Además, tendría normas parecidas a las del TLCAN que facilitarían la externalización del empleo, facilitando así que las empresas se trasladen a países donde se pagan salarios bajos. De modo que cabe preguntarse ¿por qué el Presidente Obama quiere el TPP? Está bastante claro por qué McConnell lo quiere. Se negoció con la ayuda de 600 asesores comerciales de empresas de Estados Unidos. El acuerdo se profundizó por iniciativa del Gobierno de Obama. Lo inició [el ex presidente George W.] Bush, pero en lugar de cambiarlo y hacer algo diferente, el Gobierno de Obama lo retomó y, honestamente, lo empeoró”.
Los movimientos sociales se están organizando para oponerse al TPP y a la vía rápida. Su trabajo abarca diversos temas: derechos humanos, libertad en Internet, comercio justo, derechos laborales y medio ambiente. Los intereses económicos en Washington reciben toda la atención del presidente, de modo que apenas tienen que suspirar para que se los escuche. Es hora de que la población alce sus voces al unísono y exija ser escuchada.

Selma, Alabama: El recuerdo del Domingo Sangriento nos convoca a seguir luchando

Han pasado cincuenta años desde el Domingo Sangriento, un acontecimiento trascendental en la historia de los derechos civiles en Estados Unidos, cuando los afroestadounidenses y sus aliados intentaron marchar desde Selma hasta Montgomery, Alabama, en demanda del derecho al voto. Tan pronto como cruzaron el puente Edmund Pettus en Selma, fueron confrontados con violencia por la policía del estado de Alabama y reprimidos con porras, picanas eléctricas, perros policía y gas lacrimógeno. La policía los persiguió desde el puente hasta la capilla Brown de la Iglesia Episcopal Metodista Africana de Selma, donde se había iniciado la marcha.

Las noticias e imágenes de la violencia policial extrema, desatada sin que hubiera ningún tipo de provocación, en contraste con la conducta de los 600 manifestantes, que practicaban una disciplinada no violencia, se extendieron por todo el mundo. En cuestión de meses, el presidente Lyndon Johnson firmaría la Ley de Derecho al Voto de 1965 en respuesta a la indignación pública y la presión ejercida por un movimiento masivo hábilmente organizado. La marcha que se conocería como Domingo Sangriento se organizó en respuesta al asesinato de un joven afroestadounidense por parte de la policía. Esa historia, y cómo se relaciona con la actualidad, fue recordada el domingo pasado en la histórica Capilla Brown.

La capilla desbordaba de históricos activistas por los derechos civiles, altos funcionarios del gobierno de Obama y miembros del Congreso. En su discurso, el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, hizo una conexión con la serie de asesinatos de jóvenes afroestadounidenses desarmados a manos de la policía que tienen lugar hoy en día. Esta conmemoración ocurrió pocos días después de que el Departamento de Justicia diera a conocer su severo informe sobre el racismo sistémico en los departamentos de policía de Ferguson y de otros municipios cercanos en Missouri.

“Alentados por el asesinato de Jimmie Lee Jackson, un joven afroestadounidense desarmado”, dijo Holder desde el estrado. Hizo una pausa y luego repitió: “Un joven afroestadounidense desarmado. Un joven afroestadounidense desarmado”. Tres veces entonó esta frase, ante una multitud que incluía a su propio hijo adolescente, Eric Holder III, afroestadounidense como él, así como a su probable sucesora Loretta Lynch, que será la primera mujer afroestadounidense en ocupar el cargo de fiscal general (siempre y cuando el Senado confirme su designación). Y luego prosiguió:

“Se formó un movimiento y los ciudadanos comenzaron una marcha de Selma a Montgomery, a través de un puente que lleva el nombre de un ex senador de Alabama, general de brigada del ejército confederado durante la guerra de secesión y ‘Gran Mago’ del Ku Klux Klan”. Se refería a Edmund Pettus. El sábado siete de marzo, el presidente Barack Obama habló al pie del puente Edmund Pettus.

“En todas partes del país hay nuevos pasos que necesitan ser dados. Hay nuevos terrenos para cubrir. Hay más puentes que cruzar. Y son ustedes, los jóvenes y valientes de corazón, la generación más diversa y educada de nuestra historia, a los que el país está a la espera de seguir. Porque Selma nos muestra que Estados Unidos no es un proyecto de una persona. Porque la palabra más poderosa de nuestra democracia es la palabra ‘nosotros’. Nosotros, el pueblo. Nosotros venceremos. Nosotros podemos. Esa palabra no es propiedad de nadie. Le pertenece a todos”.

Según las estimaciones, la multitud reunida en Selma ese fin de semana llegaba a 80.000 personas. Entre los invitados especiales se encontraban los padres de Michael Brown, el adolescente afroestadounidense desarmado que fue asesinado el pasado mes de agosto por el oficial de policía de Ferguson Darren Wilson.

Sherrilyn Ifill, presidenta y directora legal del Fondo Educativo y de Defensa Legal de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color, añadió: “Para mí no está claro que esta población de 21.000 personas necesite su propio departamento de policía. Hay 90 jurisdicciones en el condado de Saint Louis. Tenemos que empezar a abordar algunas cuestiones policiales a nivel regional, de manera que podamos obtener algo de control de calidad. No se pueden controlar todas esas pequeñas jurisdicciones”.

Desde que se publicó el informe del Departamento de Justicia muchos funcionarios de Ferguson se vieron obligados a dejar el cargo. Entre ellos, dos policías, un secretario judicial, un juez municipal y, más recientemente, el jefe de policía, Thomas Jackson, quien presentó su renuncia. El pasado fin de semana en Selma, la conmemoración del 50º aniversario del Domingo Sangriento fue una notable mirada al pasado, convertido en historia viva, con muchos de los participantes de aquella marcha que aún viven participando de la conmemoración de hoy en día: todavía hablando, todavía marchando, todavía luchando. También fue un momento para recordar a los mártires del movimiento por los derechos civiles. No solo a Martin Luther King Jr., que fue representado por su hijo Martin Luther King III y por su hija, la reverenda Bernice King, sino también a los mártires menos conocidos. El hijo del Dr. King también habló en la Capilla Brown:

“Hoy deberíamos estar celebrando, pero aún no podemos celebrar. Y algunos dirán que idolatramos al Dr. King y sí, puede ser, pero por desgracia, eso no es lo que él querría que hiciéramos. Cuando idolatras algo lo pones arriba de un estante y cuando llega el día de conmemorarlo lo sacas para mostralo. Lo sacas el Día de Martin Luther King. O lo muestras cuando llega el Mes de la Historia Afroestadounidense, o el cuatro de abril, día de su muerte, o en otros momentos, lo enseñas. Pero verán, papá no querría que lo idolatráramos. Él querría que abrazáramos sus ideales: la verdad, la libertad, la justicia y la igualdad”.

El congresista John Lewis, que hace 50 años, a la edad de 25 años, encabezó la marcha por el derecho al voto a lo largo del puente Edmund Pettus y sufrió una fractura de cráneo tras la represión por parte de la policía del estado de Alabama, abrió su discurso del sábado al pie del puente hablando sobre los mártires menos conocidos: “Nosotros, como país, tenemos mucho que agradecer. Jimmie Lee Jackson, cuya muerte inspiró la marcha de Selma, así como tantos otros, no pudieron llegar a ver este día. Pero ustedes y yo estamos aquí. Podemos dar testimonio de la distancia que hemos recorrido y el progreso que hemos hecho en cincuenta años, y debemos elegir este momento para renovar nuestro compromiso de hacer todo lo posible para terminar el trabajo. Todavía queda trabajo por hacer.”.

Viola Liuzzo, madre de cinco hijos, Jonathan Daniels, seminarista de la Iglesia Episcopal, y James Reeb, ministro de la Iglesia Unitaria, los tres blancos, fueron asesinados en Selma o sus alrededores, junto con muchos otros, por apoyar la lucha por el derecho al voto. En las entrevistas que realicé en la marcha aniversario a lo largo del puente Edmund Pettus, sus nombres fueron recordados con reverencia. También apareció una y otra vez el reconocimiento hacia los mártires recientes: Trayvon Martin, Tamir Rice, Eric Garner, Michael Brown.

Lesley McSpadden, rodeada de un mar de gente que esperaba la llegada del presidente Obama al pie del puente Edmund Pettus, resumió elocuentemente el espíritu del día y la tristeza de su pérdida: “Mi hijo habría podido votar si todavía estuviera vivo”. La conmemoración del 50º aniversario del Domingo Sangriento fue masiva, con una participación que excedió ampliamente las expectativas. Los movimientos por la justicia racial, el derecho al voto y contra la brutalidad policial se están fusionando, combinando el pasado y el presente para dar forma a un nuevo futuro.

Racismo y revolución: de Crispus Attucks a Michael Brown

El cinco de marzo se conmemora un aniversario importante en Estados Unidos, pero que a menudo pasa desapercibido. Un día de invierno de hace 245 años, en 1770, una multitud enfurecida se reunió en las calles de Boston, en ese entonces la capital de la Provincia de la Bahía de Massachusetts. La gente estaba enardecida por los abusivos impuestos fijados por el Parlamento británico. Para aquietar la furia de la población, los británicos enviaron tropas que reprimieron violentamente a los disconformes. La gente ya había soportado demasiado y, en ese gélido día, la noticia de que un oficial británico había golpeado a un joven con la culata de su rifle corrió rápidamente. Más tarde, cientos de bostonianos se congregaron y abuchearon al pequeño grupo de soldados británicos, que se encontraban formados y con sus mosquetes cargados. Los soldados dispararon a la multitud, matando instantáneamente a Crispus Attucks y a dos personas más. Attucks tenía ascendencia africana y nativo-americana, y se considera la primera muerte de la Revolución Estadounidense. Fue el asesinato indiscriminado de un hombre de color, por parte de agentes armados del Estado, lo que inició la revolución. Y esto nos lleva a Ferguson, Missouri.

El miércoles, el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, abrió su conferencia de prensa con las siguientes palabras: “Han pasado casi siete meses desde la muerte a balazos del joven de 18 años de edad Michael Brown en Ferguson, Missouri. Ese trágico incidente provocó manifestaciones generalizadas y despertó emociones realmente fuertes en la población del área de Ferguson y del resto del país”. El objetivo de la conferencia era detallar los resultados de dos investigaciones del Departamento de Justicia sobre el asesinato del joven afroestadounidense desarmado por parte del oficial de la policía de Ferguson Darren Wilson. “Los hechos no justifican que se presenten cargos penales contra el oficial Darren Wilson en este caso. La muerte de Michael Brown, si bien fue una tragedia, no implicó una conducta punible por parte del oficial Wilson”. Con esas palabras, el fiscal general saliente enterró toda posibilidad de que se lleve a cabo el juicio penal procurado por las muchas personas que quieren justicia para Michael Brown. Pero la muerte de Brown continúa provocando ondas expansivas, tanto en su comunidad como más allá.

Es importante destacar que el fiscal general Holder pasó a enumerar luego los resultados del segundo estudio, más amplio, titulado “Investigación sobre el Departamento de Policía de Ferguson”. “Las autoridades locales han abordado de forma sistemática la aplicación de la ley no como un medio para la seguridad pública, sino como una fuente de ganancias. [Ferguson es] una comunidad en donde se reveló que las prácticas tanto de la policía como de los tribunales municipales perjudican de forma desproporcionada a los residentes afroestadounidenses. Una comunidad en donde estos perjuicios parecen surgir, al menos en parte, de una discriminación racial, implícita y explícita”. Ferguson es uno de los casi 90 municipios del condado de Saint Louis, en el área suburbana de la ciudad de Saint Louis. Ferguson, como muchas otras ciudades de la región, genera una parte importante del presupuesto anual municipal a partir del cobro de una cantidad sin precedentes de multas por infracciones menores que imponen a la población.

El fiscal general Holder dijo en su conferencia de prensa: “Una vez que el sistema se organizó en función de maximizar los ingresos, a través de la imposición de multas y el cumplimiento del pago de las multas, la ciudad comenzó a utilizar a la policía para servir esencialmente como una agencia de cobro del Tribunal Municipal en lugar de ser una entidad del orden público, centrada principalmente en el mantenimiento y la promoción de la seguridad pública. Entre octubre de 2012 y octubre de 2014 a pesar de representar sólo el 67% de la población, los afroestadounidenses representaron un poco más del 85% de todas las detenciones de tránsito efectuadas por el Departamento de Policía de Ferguson. Entre octubre de 2012 y julio de 2014, 35 personas afroestadounidenses y ninguna persona blanca recibieron cinco o más citaciones por infracciones menores al mismo tiempo. En el mismo período, los afroestadounidenses representaron el 85% de los cargos totales presentados por el Departamento de Policía de Ferguson. Los afroestadounidenses conforman más del 90% de los acusados por una muy discrecional infracción descrita como, y cito, ‘Forma de caminar en la calle’. Forma de caminar en la calle”.

Michael-John Voss, abogado administrador de ArchCity Defenders, representa a muchos de los acosados por estas prácticas policiales. Voss me dijo: “Lo que tenemos en Saint Louis, en los municipios del condado de Saint Louis, son modernas cárceles de deudores. Las personas afroestadounidenses son abordadas en forma desproporcionada por la policía en estos municipios y también reciben mayores abusos debido a su incapacidad financiera para pagar ciertas multas y costos relacionados con esas detenciones por cuestiones de tránsito, esas violaciones de tránsito. Entonces lo que pasa es que una persona es forzada a pagar una enorme cantidad de dinero por el cargo que enfrenta y, si no puede pagar, no se realizan investigaciones respecto a su capacidad de pago; se emite una orden de arresto y luego es encarcelada. A veces es por días o incluso semanas”. Las multas se acumulan generando un círculo vicioso, dejando a las víctimas afroestadounidenses, en su mayoría en nivel de pobreza, atrapadas por las deudas.

El informe de cien páginas del Departamento de Justicia incluye numerosos y alarmantes casos de conducta racista por parte de la policía de Ferguson, desde el uso de la palabra despectiva “nigger” durante los arrestos violentos hasta mensajes de correo electrónico con comentarios sobre el presidente Barack Obama y la primera dama Michelle Obama. En un correo electrónico se representa al presidente como un “chimpancé”; otro predice que no va a durar como presidente porque “no hay negro que mantenga un trabajo estable durante cuatro años”. Otros intercambios de correo electrónico revelaron hasta qué punto los ingresos por las infracciones fueron procurados activamente por el gobierno de la ciudad. En un correo electrónico, el jefe de policía de Ferguson, Tom Jackson, se jacta de que “de los informes de ingresos de los 80 tribunales municipales del Condado de Saint Louis, solo ocho, entre ellos Ferguson, recolectan más de un millón de dólares”.

Eric Holder, en la que podría haber sido su última conferencia de prensa antes de dejar el cargo (lo que depende del momento en que la mayoría republicana en el Senado apruebe la designación de quien fue propuesta para sucederlo, Loretta Lynch, que de ser confirmada sería la primera mujer afroestadounidense en ocupar el cargo de fiscal general), anunció que Ferguson y los municipios circundantes quedarán bajo supervisión federal. Tendrán que cambiar, o el Departamento de Justicia los va a demandar para forzar el cambio.

En una entrevista para Democracy Now, Michelle Alexander, profesora de Derecho de la Universidad Estatal de Ohio, autora de “The New Jim Crow: Mass Incarceration in the Age of Colorblindness” (En español: “El Nuevo Jim Crow: el encarcelamiento masivo en la era de ceguera al color de la piel”), afirmó: “Creo que es común hoy en día que la gente diga, sobre todo en el día de Martin Luther King, que hemos avanzado mucho pero aún nos queda un largo camino por recorrer. Creo que los acontecimientos de los últimos meses, así como las sorprendentes tasas de encarcelamiento y la existencia de este estatus de segunda clase permanente que sufren millones de personas demuestran que no estamos en el camino correcto. Es por eso que digo una y otra vez, que no se trata de hacer pequeñas reformas y seguir un plan en la misma dirección. No. Se trata de tener el coraje de replantearnos dónde estamos parados como sociedad, de tener en cuenta tanto nuestra historia como nuestro presente racial, y construir un amplio movimiento arraigado en la conciencia de la dignidad y la humanidad de todos nosotros. No importa quiénes somos, de dónde venimos o lo que podamos haber hecho”.

De Crispus Attucks a Michael Brown, 245 años después, hay dos cosas que siguen claras: que nunca se sabe qué puede incitar una revolución y que las vidas afroestadounidenses importan.

Los meteorólogos de la TV deberían decirlo fuerte y claro: el cambio climático ya llegó

El presidente Barack Obama emitió su tercer veto en los más de seis años que lleva de mandato, en rechazo del Proyecto de Ley S.1 (Proyecto de Ley del Senado Número Uno), la “Ley de aprobación del oleoducto Keystone XL”. Este fue el primer proyecto de ley aprobado por el nuevo Congreso con mayoría republicana en lo que va del año, en un intento por forzar la construcción de un oleoducto diseñado para trasladar arenas alquitranadas de Canadá a puertos estadounidenses en Texas para su exportación. Hace ya varios años que una amplia coalición internacional lucha contra el proyecto. El científico climático James Hansen, ex director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, escribió en The New York Times que si se construye el oleoducto, el clima tal como lo conocemos “será historia”.

Esta votación y este veto suceden al tiempo que gran parte de Estados Unidos se ve azotada por temperaturas extremadamente frías, con ciudades como Boston sacudidas por nevadas sin precedentes y estados sureños como Georgia experimentando la caída de nieve. Mientras tanto, la mayor parte de California se prepara para una sequía aún más fuerte. Los informativos de los canales de televisión corporativos invierten cada vez más tiempo en la cobertura del cada vez más caótico, costoso y, en ocasiones, letal clima. Pero fallan consistentemente en hacer la conexión entre las condiciones climáticas extremas y el cambio climático.

Los canales vuelcan millones de dólares en llamativos “Centros de monitoreo del clima” televisivos. Estos sets, con sus elegantes presentadores, están siendo convertidos en “Centros de monitoreo de fenómenos climáticos extremos”. Así como destacan de manera sensacionalista la expresión “condiciones climáticas extremas”, ¿por qué no destacan también los conceptos de “cambio climático” o “calentamiento global”? ¿Por qué no explican cómo el calentamiento global puede conducir a nevadas más fuertes o a temperaturas más bajas? La población depende sobre todo de la televisión para informarse, incluso en esta era de Internet. ¿De qué manera se pueden relacionar la sequía en California y el congelamiento de las Cataratas del Niágara, estando a miles de kilómetros de distancia? La gente no es tonta. La avalancha diaria de informes climáticos sensacionalistas debe incluir explicaciones de los cambios más profundos que ocurren en todo el planeta.

Basta con ver la publicidad que acompaña los informativos. A menudo vemos publicidades con gran producción, muy atrayentes, que describen lo limpia y maravillosa que es la industria de los combustibles fósiles. Pero ¿es así realmente? Veamos lo que pasó este mes mientras más de cien ciudades estadounidenses registraron temperaturas bajas récord: una explosión de una refinería de ExxonMobil al sur de Los Angeles sacudió los alrededores con el equivalente de un terremoto de magnitud 1,4. En Virginia Occidental, la “bomba” de un tren que transportaba petróleo se descarriló y explotó, encendiendo el cielo nocturno con enormes llamaradas y forzando la evacuación de dos ciudades. Dos días antes, otro tren se había descarrilado en Ontario, Canadá, y el incendio de sus vagones duró varios días.

Además de estas explosiones están las filtraciones, los derrames, la contaminación con aire tóxico que causa epidemias de asma en las comunidades afectadas. Y todas estas consecuencias de la industria de los combustibles fósiles son pequeñas cuando se las compara con la destrucción constante causada por el cambio climático, que sigue empeorando y podría llegar a ser irreversible.

El debate sobre el cambio climático ha terminado. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, ganador del premio Nobel, publicó un informe redactado por 800 científicos de 80 países, que resume los hallazgos de más de 30.000 ponencias científicas arbitradas y concluye:

“La influencia humana en el sistema climático es clara: cuanto más perturbemos nuestro clima, más nos arriesgamos a impactos graves, generalizados e irreversibles. Y tenemos los medios para limitar el cambio climático y construir un futuro más próspero y sustentable”. Comparemos esto con el puñado de científicos que niegan la realidad del cambio climático. Uno de sus paladines, Wei-Hock “Willie” Soon, del Centro de Investigaciones Astrofísicas Harvard-Smithsonian, recibió 1.200.000 dólares de la industria de combustibles fósiles, entre ellos del barón del petróleo Charles Koch, según una investigación realizada por Greenpeace y el Centro de Investigaciones Climáticas. El Dr. Soon no mencionó estas contribuciones y actualmente está siendo investigado por el Instituto Smithsoniano por posibles violaciones éticas.

Entre los que consideran que la ciencia es clara y que el debate está resuelto está nada menos que el Pentágono. Durante el gobierno de Obama, así como durante el del presidente anterior, George W. Bush, el Departamento de Defensa calificó al cambio climático como una importante amenaza a la seguridad nacional. Del mismo modo, las grandes compañías aseguradoras llevan cuidadosamente la cuenta de los desastres climáticos multimillonarios que suceden cada año, ya que estas catástrofes afectan su balance final.

Justo cuando la población necesita más información sobre estos temas, algunas de las mayores organizaciones de noticias están reduciendo el personal asignado a la cobertura del clima. El pasado mes de octubre, la NPR, la cadena de radios públicas de Estados Unidos, redujo su personal a cargo de la cobertura del ambiente y el cambio climático de cuatro personas a solamente una, que ahora trabaja a medio tiempo. En 2013, The New York Times desarticuló su equipo especializado en temas ambientales, que estaba integrado por nueve personas.

No hay eventos meteorológicos que sean por sí solos prueba del cambio climático, pero las tendencias son claras. Los meteorólogos, particularmente los de los noticieros televisivos, tienen el deber de declarar los hechos tal como son: el cambio climático es real; es una amenaza planetaria y se pueden hacer muchas cosas al respecto.

Del “demos” al “Podemos”: levantamientos populares en Grecia y España

En la antigua Grecia, cuna de la democracia, el poder derivaba del “demos”, el pueblo. Bien, el pueblo de la Grecia contemporánea se ha estado tambaleando bajo las medidas de austeridad por cinco años y ahora votó para ponerle fin. En enero, el partido Syriza, contrario a las medidas de austeridad, obtuvo una victoria arrasadora en las elecciones nacionales. Grecia es miembro de la llamada Eurozona, el grupo de países europeos que se sellaron una unión económica a través de una moneda común en 1999. Tras la crisis financiera de 2009, la economía griega cayó en la ruina. En 2012 entrevisté a Yanis Varoufakis, economista y miembro de Syriza, y actual ministro de Finanzas de Grecia.

“Grecia está atravesando su Gran Depresión, algo similar a lo que pasó Estados Unidos en la década de 1930. No se trata solo de un cambio de gobierno. Se trata de una economía social que ha entrado en un coma profundo. Es un país que está a punto de alcanzar el estatus de Estado fallido”. Para estabilizar la economía griega se propuso un paquete de rescate financiero. El dinero fue prestado por tres instituciones, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, bautizados en Grecia como “La Troika”. A cambio del rescate financiero de más de cien mil millones de euros, Grecia tenía que imponer estrictas medidas de austeridad, entre ellas despidos masivos de trabajadores del sector público y la privatización de recursos públicos, como las instalaciones portuarias del gobierno.

Durante varios años, los principales partidos políticos de Grecia aceptaron las demandas de la Troika y reprimieron las protestas emergentes con violencia policial. El nuevo partido en el poder, “Syriza”, es un acrónimo que significa “Coalición de la Izquierda Radical”, y Varoufakis, junto con su colega Alexis Tsipras, nuevo primer ministro, no tardaron en desafiar las medidas de austeridad.

Paul Mason, jefe de la sección de economía del canal de noticias Channel 4 del Reino Unido, ha realizado algunos de los mejores informes en inglés sobre la crisis griega. Cuando lo entrevisté en “Democracy Now!” le pedí que explicara qué significa la llamada “austeridad”: “La austeridad en Grecia significa algo así como un 50% de aumento medible de suicidios masculinos. Significa una caída del 25% del salario real en cinco años. Significa que la economía perdió un cuarto de su capacidad; se redujo en un 25%. Si vas a un café en Atenas, habla con la persona que te está sirviendo: va a ser una persona con estudios universitarios completos, probablemente esté viviendo con más de una persona en una habitación y sus ingresos serán más o menos de 100 euros a la semana, o sea 400 al mes. Si bien el ingreso promedio es de aproximadamente 500 a 600 euros al mes, que es más o menos lo mismo en dólares, un camarero, que probablemente sea un graduado universitario, puede estar ganando unos 400 euros por mes. Esa es la austeridad. Y por otro lado están las 300.000 familias que no pueden pagar la electricidad. Alrededor del 15% de la población ha perdido su cobertura médica o está a punto de perderla. Grecia tiene un sistema de salud basado en el seguro médico. Cuando lo pierdes, te unes a la fila de los inmigrantes indocumentados en la Cruz Roja”. Entrevistado por Der Spiegel, Varoufakis calificó a la austeridad de “ahogamiento fiscal”. A su vez, el pueblo griego no olvida que Alemania, bajo el régimen nazi, ocupó brutalmente su país por cuatro años durante la Segunda Guerra Mundial. El representante de Syriza ante el Parlamento Europeo, Manolis Glezos, de 92 años de edad, fue tomado prisionero por los nazis por arrancar una bandera con la esvástica de la Acrópolis. Mason continúa: “La clase política alemana simplemente no puede hacerse a la idea de que haya sido electo un partido que quiere hacer algo tan radicalmente distinto, algo que no puede hacerse sin romper las reglas con las que fue conformada la eurozona”.

La recesión mundial también dejó en la ruina a España, que tiene actualmente una tasa del 50% de desempleo entre los jóvenes. Las ejecuciones hipotecarias han aumentado desenfrenadamente, dejando a miles de personas en la calle que aún tienen que pagar toda la hipoteca, lo que condujo a varios deudores hipotecarios a suicidarse. En medio de esta ruina financiera creció un movimiento popular que algunos llamaron “los indignados”. Miles de personas ocuparon la principal plaza de Madrid, la Puerta del Sol, en demanda de una verdadera democracia. Nacido en el seno de este movimiento, el pasado mes de mayo se fundó un nuevo partido político llamado “Podemos”.

Pablo Iglesias, de 36 años, profesor de ciencias políticas, es el secretario general de Podemos. Esta semana estuvo de visita en Nueva York y brindó una entrevista a Democracy Now! Le pregunté sobre la crisis en España y qué está haciendo Podemos al respecto: “Creo que los tres grandes problemas son: la deuda, la desigualdad y el desempleo. Y las políticas de austeridad no han servido para mejorar estos tres problemas sino, por el contrario, para empeorarlo. Nosotros decimos que democracia significa que cuando algo no funciona se puede hacer de otra manera y las políticas de austeridad no han funcionado en nuestro país. Hay que apostar por todo lo contrario a lo que han implicado las políticas de austeridad”.

Dos meses después de la formación de Podemos, el partido recibió 1.200.000 votos y logró ingresar a Iglesias y a otros cuatro miembros más de Podemos al Parlamento Europeo. Una encuesta sugiere que Podemos podría ganar las elecciones nacionales el próximo mes de noviembre. Si Podemos gana, Iglesias podría ser el próximo presidente español. De resultar electo, promete poner fin a los desalojos, reestructurar la deuda y promover una reforma impositiva, ya que considera que la clase media y los trabajadores tienen una carga impositiva mucho más elevada que los ricos.

Mientras el futuro de Europa se presenta como incierto, los movimientos populares en Grecia y España ganan poder y desafían a los sistemas políticos y económicos tradicionales. La crisis económica mundial ha provocado un terrible sufrimiento a miles de millones de personas en el mundo. Pero también generó una apertura, permitiendo a los ciudadanos replantearse las reglas sobre las que están asentadas sus vidas y sus trabajos, desafiar a quienes tienen el poder y demostrar que otro mundo es posible.

La llama de la intolerancia aún destella en Alabama

Esta semana, el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Alabama, Roy Moore, emitió la orden de que no se efectivicen matrimonios entre personas del mismo sexo en el estado en respuesta a un fallo de un tribunal federal de distrito que había declarado inconstitucional la prohibición del matrimonio homosexual en Alabama. Cuando la Corte Suprema de Estados Unidos se negó a tratar la apelación del fallo presentada por el estado, la prohibición fue revocada legalmente y Alabama se convirtió en el estado número 37 en reconocer el matrimonio igualitario. Esto fue así hasta que el presidente Moore se involucró. Ahora la legalidad del matrimonio entre personas del mismo sexo en Alabama está en cuestión, con algunos municipios que emiten las licencias de matrimonio y otros que se niegan.

El presidente de la Corte Moore es un conservador radical y un estridente cristiano evangélico En 2003 salió en los periódicos y noticieros de todo el país cuando colocó un enorme bloque de granito con la inscripción de los Diez Mandamientos dentro del Palacio de Justicia de Alabama en Montgomery. Tiempo después desacató la orden de un tribunal federal de retirar el monumento religioso y fue destituido de su cargo. A pesar del desprestigio que sufrió en el momento, fue reelecto en 2012. Recientemente sugirió en un evento cristiano evangélico que la Primera Enmienda protege solamente a los cristianos, ya que, según él, esa era la religión de los fundadores de la nación. En el programa de televisión “Good Morning America” a principios de este mes, especuló lo que podría pasar si se permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo:

“¿Se contentarán con que exista el matrimonio entre un hombre y un hombre, o una mujer y una mujer, o promoverán el matrimonio múltiple? ¿O irán aún más allá, con matrimonios entre hombres y sus hijas, o mujeres y sus hijos?”.

Por suerte, hay parejas enamoradas que desafían la monumental intolerancia de Moore y todavía eligen casarse en Alabama. La primera pareja en casarse en Montgomery esta semana fue la de Tori Sisson y Shante Wolfe, que adoptaron el apellido Wolfe-Sisson. Cuando le pregunté a Tori cómo se sentía ser la primera pareja en casarse allí después de que la prohibición del matrimonio igualitario fuera revocada, ella dijo: “Se siente como si necesitáramos una siesta”.

Shante explicó su insistencia de casarse en Alabama: “Nos dijimos que no íbamos a ir a otro lugar, ya que trabajamos aquí, pagamos nuestros impuestos aquí y no vamos a ir a otro estado para luego volver y que no reconozcan nuestra unión. Varias personas nos dijeron ‘Bueno, vayan a Nueva York u otro lugar y listo’. Pero no, teníamos fe en que de que las cosas se moverían en forma positiva en Alabama. Y así fue”. Tori fue parte de la organización de esta histórica victoria como referente en Alabama de la Campaña de Derechos Humanos, una organización nacional de defensa de los derechos de gays y lesbianas.

Desigualdad, racismo, segregación. Estas injusticias persisten con notable tenacidad. Entrevisté al abogado Bryan Stevenson, radicado en Montgomery, sobre estas valientes mujeres: “Tenemos que aprender a respetar los derechos de las minorías. Alabama es un estado interesante. Nunca hubo un momento en que la mayoría de las personas de este estado votaran para acabar con la segregación racial. De hecho, nuestra Constitución estatal, que ahora es tan invocada en referencia al matrimonio igualitario, aún prohibe que niños negros y blancos vayan juntos a la escuela”. Stevenson es el fundador y director ejecutivo de la organización Equal Justice Initiative (Iniciativa de Justicia Igualitaria, en español), que acaba de publicar un informe titulado “Lynching in America: Confronting the Legacy of Racial Terror” (en español “Linchamiento en Estados Unidos: Confrontar el legado del terrorismo racial”). El informe documenta cerca de 4.000 asesinatos por linchamiento, 700 muertes más que las estimaciones más certeras aceptadas previamente. Stevenson declaró: “Al final de la Guerra Civil había gente que proclamaba el poder de los afroestadounidenses liberados. Fue realmente al principio del fin del período de Reconstrucción donde se vio cómo la violencia, las amenazas y la intimidación comenzaron a afirmarse para sustentar la jerarquía racial. La supremacía blanca no hubiera podido sostenerse en el tiempo sin la imposición de la violencia, la amenaza y el terror”.

La violencia sistemática y masiva, perpetrada con lo que Stevenson calificó de atmósfera “carnavalesca”, fue diseñada y sostenida para aterrorizar a la población afroestadounidense del sur. Sobre esto, Stvenson explicó: “Todo el norte y el oeste de Estados Unidos se pobló de afroestadounidenses que huyeron a Detroit, Chicago, Cleveland y Los Angeles, no como personas en busca de oportunidades sino como refugiados del terror”.

En medio del terror, personas valientes se levantaron y, durante la era de los derechos civiles, cambiaron el curso de la historia. El siete de marzo se conmemora el 50º aniversario del “Domingo Sangriento”, cuando 600 personas, entre ellas un joven John Lewis, ahora un distinguido miembro del Congreso, iniciaron una marcha de Selma a Montgomery para impugnar las “leyes de Jim Crow” que restringían el voto en Alabama para la población no blanca. Cuando los manifestantes se acercaron al puente Edmund Pettus fueron atacados brutalmente por la policía del estado de Alabama. Esto ocurrió solo dos años después de que el racista gobernador de Alabama George Wallace exclamara: “En nombre de las personas más grandes que han caminado en esta tierra, trazo una línea en el suelo, arrojo el guante ante los pies de la tiranía y digo ‘segregación ahora, segregación mañana, segregación para siempre’”.

La intolerancia persiste, pero la gente devuelve el golpe con una fuerza más poderosa: la fuerza de los movimientos, la fuerza de las organizaciones de base. Rosa Parks y miles de personas junto a ella lo hicieron en 1955 con el boicot en los autobuses de Montgomery. Como me dijo Stevenson: “Este es un estado donde a veces hay que ponerse de pie cuando los demás se quedan sentados. Es un lugar donde hay que hablar cuando otras personas se callan. Se necesita coraje para confrontar el abuso y la opresión que se produce cuando la gente no está a tu favor, cuando no te respeta. Es la historia de Estados Unidos, en busca de la justicia. Es la historia del estado para lograr justicia. Y felicito y aplaudo a todo aquel que demuestra ese coraje. Y creo que este es un estado que continuamente debe enfrentar su resistencia a cumplir con la Constitución y a respetar la dignidad y las aspiraciones de todas las personas”.

Por demanda popular, regresa la neutralidad de la red

En enero del año 2011, miles de personas se congregaron en la plaza Tahrir de El Cairo, desafiando por primera vez a la dictadura del presidente egipcio Hosni Mubarak, que llevaba 30 años en el poder. Tanto en las calles, como a través de Internet, se comenzaba a gestar una salida a las décadas de represión y censura de todo intento de oposición al régimen. Seis meses antes, en Alejandría, el joven Khaled Saeed, de 28 años de edad, fue retirado de un cibercafé y golpeado hasta la muerte por la policía. Las fotos de su cadáver, publicadas por su familia, se volvieron un fenómeno viral en Internet, fomentando el descontento. Wael Ghonim, ingeniero informático y activista de Internet, creó una página de Facebook, “Todos somos Khaled Said”, que sirvió como plataforma de organización para cientos de miles de personas.

A medida que se incrementaba la multitud en la plaza Tahrir, el poder de Internet como fuerza para el cambio social quedaba demostrado minuto a minuto. En respuesta, Mubarak bloqueó el acceso a Internet y el funcionamiento del mayor servicio de telefonía celular. La descomunal indignación que eso generó lo obligó a reinstaurar ambos servicios.

Esto nos lleva al concepto de neutralidad de Internet: la idea básica de que cualquier persona puede conectarse con otra persona a través de la web, de que los usuarios pueden acceder de igual manera a un sitio web pequeño puesto en marcha desde un garaje, como a los principales portales de Internet como Google o Yahoo. La neutralidad de la red es lo que garantiza la no discriminación en el servicio de Internet.

Durante las últimas dos décadas, mientras Internet florecía y transformaba nuestra sociedad, varias grandes empresas desarrollaron posiciones dominantes e intentaron asumir el rol de “vigías” de Internet, amenazando la neutralidad de la red. Entre ellas, los principales proveedores de servicios de Internet de Estados Unidos: AT&T, Verizon, Time Warner y Comcast. Estas cuatro empresas de telefonía y cable ganan miles de millones de dólares al tiempo que cobran enormes costos y ofrecen, con suerte, un servicio mediocre.

En 2004, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por su sigla en inglés), presidida en ese entonces por Michael Powell, hijo del secretario de Estado, el general Colin Powell, estableció los principios para la llamada “Internet abierta”. En la práctica, esos principios favorecían a las mismas corporaciones que se estaban beneficiando de una normativa considerada “light”. Powell dejó el cargo para dirigir la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones (NCTA, por su sigla en inglés), uno de los principales grupos de presión de la industria del cable, lo que demuestra claramente la corrupción presente entre los reguladores federales y las industrias que presuntamente supervisan.

Casi diez años más tarde, el presidente Barack Obama nombró a Tom Wheeler, ex director de la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones, como presidente de la FCC. Wheeler fue uno de los principales donantes de las campañas presidenciales de Obama. Después de que un tribunal federal anulara las normas propuestas durante el mandato de Powell, Wheeler anunció que la FCCestablecería otras nuevas. A los defensores de una Internet libre y abierta les preocupó que este ex defensor de las corporaciones pusiera fin a Internet tal como la conocemos y les entregara el poder a las principales empresas de telecomunicaciones y de cable.

El anuncio de Wheeler provocó un masivo movimiento de protesta. Liderados por organizaciones como Free Press y Public Knowledge, un numeroso grupo de personas acampó frente a la FCC durante varios días. Más de cuatro millones de personas enviaron comentarios sobre las normas, convirtiendo a esta solicitud federal de comentario público en la de mayor respuesta por parte de la población de la historia.

Esta semana, en un artículo publicado en el sitio web de la revista Wired, Wheeler hizo una sorprendente revelación. “Originalmente, yo creía que la FCC podía asegurar la apertura de Internet a través de una determinación de ‘razonabilidad comercial’”, escribió. Esto es lo que tenía preocupados a los defensores de la neutralidad de la red. A los principales proveedores de Internet se les permitiría discriminar, favoreciendo algunos sitios web por encima de otros, siempre y cuando estuvieran dentro de ciertos cánones de “razonabilidad”. Wheeler continuó en su artículo de Wired: “Yo propongo que la FCC utilice la autoridad que le confiere el Título II de la Ley de Comunicaciones para implementar y hacer cumplir las protecciones para una Internet abierta”.

A lo que se refiere Wheeler con “autoridad conferida por el Título II” es que ha hecho un cambio radical de postura y propondrá normas para que Internet sea regulado como un servicio público básico, como otros pilares centrales de nuestra sociedad tales como el servicio eléctrico, el servicio de agua potable y el sistema telefónico. Imaginen si el agua que sale de sus grifos fuera menos limpia que el agua de la casa de un vecino porque el vecino paga por agua de mejor calidad. Los servicios públicos están regulados. La gente obtiene el mismo servicio, sin discriminación.

Los grandes proveedores de Internet no podrán ejercer discriminación sobre ningún usuario de Internet, ya sea alguien que publique o alguien que busque información en la red. Todos deben ser tratados por igual, sin importar el origen étnico, color, creencias y, quizá lo más importante, lo ricos que sean. Las principales empresas proveedoras de Internet han ejercido enorme presión para crear una Internet de varios niveles y sacar más provecho de este tesoro público. Tom Wheeler y los otros comisionados de laFCC han escuchado, no solo al presidente Obama, sino también a la población del país, a los millones de personas que han exigido el derecho fundamental a comunicarse sin discriminación.

Derechos civiles: De Sundance a Selma, pasando por Carolina del Sur

La primera vez que se proyectó una película en la Casa Blanca fue el 21 de marzo de 1915. El presidente Woodrow Wilson se sentó a ver “El nacimiento de una nación” de D.W. Griffith. La película, considerada una de las más abiertamente racistas de todos los tiempos, falsifica la historia de la Reconstrucción y representa a los afroestadounidenses liberados de la esclavitud como dominantes, violentos y opresivos hacia los blancos sureños. El presidente Wilson dijo de la película: “Es como escribir la historia con relámpagos, y lo único que lamento es que sea todo tan terriblemente cierto”. La película serviría como una poderosa herramienta de reclutamiento para el Ku Klux Klan.

Cien años más tarde, la Casa Blanca fue escenario de la proyección de otra película, esta vez por invitación del primer presidente afroestadounidense. La película fue “Selma”. La directora de la película, Ava DuVernay, la miró junto con el presidente y la primera dama. Conocí a DuVernay en el Festival de Cine Sundance en Park City, Utah donde, en 2012, fue la primera mujer afroestadounidense en ganar el premio a Mejor dirección por una película anterior. La entrevisté en las oficinas de Sundance, donde relató sus sentimientos después de la proyección: “Fue hermoso estar en la Casa Blanca en 2015 con una película como ‘Selma’ sabiendo que en 1915 la primera película proyectada en la Casa Blanca fue ‘El nacimiento de una nación’”.

“Selma” relata la historia de uno de los momentos clave del movimiento por los derechos civiles: las marchas de 1965 desde Selma hasta Montgomery, recordadas especialmente por el llamado “Domingo Sangriento” del 7 de marzo de 1965, cuando la marcha fue violentamente atacada por la policía del estado de Alabama en momentos en que estaba atravesando el puente Edmund Pettus. Un joven John Lewis, entonces líder del Comité de Coordinación Estudiantil No Violento, y actualmente miembro del Congreso de larga data, fue uno de los organizadores de la marcha. La policía lo golpeó, al punto de dejarlo todo ensangrentado y con una fractura de cráneo. La película de DuVernay presenta esa marcha en su contexto histórico. DuVernay explicó: “’Selma’ es una historia sobre justicia y dignidad. Es sobre la vida de estas personas corrientes. Eso es lo que me encantó de la película, que no se llama King, que cuando llegué al proyecto se llamaba Selma. Es sobre el poder de la gente. Es sobre voces que empiezan a hacerse oír”.

La historia también es sobre el Dr. Martin Luther King Jr., quien jugó un papel central en la organización de las marchas de respuesta al “Domingo Sangriento”. DuVernay me dijo: “No se había hecho en 50 años. No hay ninguna película producida por un gran estudio, ni de cine independiente, con King como figura central, en los 50 años desde que estos eventos sucedieron, cuando tenemos películas biográficas sobre todo tipo de personajes ridículos. ¿Y ninguna sobre Martin Luther King? No hay ninguna representación cinematográfica que sea significativa y centrada. Así que esto era algo que no podía dejar pasar”.

“Selma” obtuvo atención a nivel nacional, no solo por haber sido nominada al Oscar a la mejor película, sino también porque DuVernay no fue nominada a mejor dirección, lo que desató furor en las redes sociales bajo la etiqueta de Twitter “#OscarsSoWhite” (Qué premios Oscar tan blancos, en español). Una encuesta de 2012 realizada por el periódico Los Angeles Times halló que los votantes de los Oscar son en un 94% blancos y en un 76% hombres, y la edad promedio es de 63 años.

La película también ha desatado controversia debido a su representación del presidente Lyndon Johnson como un político reacio al derecho al voto, en ocasiones, incluso, directamente obstruccionista, ordenando medidas como el seguimiento y acoso de King por parte del FBI. “No estoy aquí para rehabilitar la imagen de nadie ni ser custodio del legado de nadie. De lo que he leído, aprendido y escuchado, y de lo que sé y he hablado con muchas de las personas que estuvieron allí, es que había una relación de respeto por parte de la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano, que lideraba King, pero que constantemente debían estar presionando y presionando”, me dijo DuVernay, y continuó: “Tenemos que trabajar sin pedir permiso. Sobre todo como mujeres que somos parte de esta industria. ¿A quién le estamos pidiendo permiso para hacer lo que queremos hacer? Eso hay que erradicarlo; hay que elegir un camino y empezar a caminar”.

Lejos de Sundance, pero no tan lejos de Selma, un drama de la vida real se desarrolló esta semana en un tribunal de Carolina del Sur, donde fueron anuladas las condenas del año 1961 contra un grupo de activistas de derechos civiles. Los conocidos como los “Friendship Nine” fueron nueve jóvenes afroestadounidenses que se sentaron en un bar solo para blancos en Rock Hill, Carolina del Sur. Fueron condenados a 30 días de trabajos forzados. El miércoles, el juez del Tribunal de Circuito John C. Hayes III revocó sus condenas y afirmó: “No podemos reescribir la historia, pero sí podemos enderezar la historia”. El Juez Hayes es sobrino del juez que condenó a estos hombres hace 54 años. El Procurador del Decimosexto Circuito, Kevin Brackett, agradeció a los Friendship Nine, en su nombre y en nombre de su hija, por hacer del estado de Carolina del Sur y del país un lugar mejor.

En Selma, durante el fin de semana del 7 de marzo, se congregarán personas de todo el mundo para conmemorar el 50o aniversario de la histórica marcha del “Domingo Sangriento”. Barack Obama, presidente de Estados Unidos, también estará allí. El cambio llega; poco a poco, pero llega. ¿Acaso estará cerca el nacimiento de una nueva nación?

Imaginemos algo diferente

“Imaginen si hiciéramos algo diferente”.

Esas fueron tan solo cinco de las casi 7.000 palabras que el presidente Barack Obama pronunció durante su discurso del Estado de la Unión esta semana. Obama pronunció su discurso ante las dos cámaras del Congreso, cuya mayoría está en manos de sus más implacables opositores. Lo más importante, sin embargo, es que se dirigía al país. De forma característica, Obama empleó una retórica muy encendida para transmitir su mensaje a favor del bipartidismo. “La sombra de la crisis ya pasó, y el Estado de la Unión es fuerte”, aseguró.

¿Para quiénes pasó la sombra de la crisis? ¿Y para quién es fuerte esta Nación?

“¿Aceptaremos una economía donde solo a unos pocos de nosotros les va muy bien? ¿O vamos a comprometernos con una economía que genere mayores ingresos y oportunidades para todos los que hagan el esfuerzo?”.

Oxfam, la organización internacional de lucha contra la pobreza, opinó sobre esta cuestión en un informe publicado el día anterior al discurso de Obama, titulado “Riqueza: Tenerlo todo y querer más”. Oxfam analizó los datos del informe mundial sobre riqueza 2014 publicado por el banco de inversiones Credit Suisse y la lista de la revista Forbes de los multimillonarios del mundo para determinar algunos hechos impactantes sobre la desigualdad mundial.

En primer lugar se concluyó que, a partir de 2014, las 80 personas más ricas del mundo son más ricas en conjunto que la mitad de la población mundial. Vale la pena repetirlo: las 80 personas más ricas, un grupo que podría entrar en un autobús, controla más riqueza que 3.500 millones de personas. Los ricos no sólo están acumulando cada año más riqueza, sino que además lo hacen cada vez más rápido. Oxfam informa que entre 2009 y 2014 la riqueza de esas 80 personas se duplicó. Mientras tanto, el resto del mundo estaba sumido en la llamada Gran Recesión, con un desempleo atroz y los ahorros de toda la vida de las personas viéndose esfumados. Si las tendencias actuales continúan, señala Oxfam, en 2016 el 1% más rico de la población mundial controlará más riqueza que el 99% de la población menos favorecida.

Una de las formas en que los ricos logran aumentar su riqueza, informa Oxfam, es a través de grupos de presión o lobby. El informe identifica dos industrias: la de finanzas y seguros, y la de farmacéutica y salud, como las principales fuentes de riqueza de los más ricos y las principales fuentes de financiamiento político. Cada año estas industrias destinan cientos de millones de dólares a influenciar la política pública y salvaguardar sus ingresos.

Obama también habló sobre este tema en su discurso del Estado de la Unión: “Durante demasiado tiempo, los grupos de presión han manipulado el código impositivo con lagunas tributarias que permiten que algunas empresas no paguen nada mientras las demás pagan toda la carga. Lo han llenado de concesiones para los más ricos, que no las necesitan, y han negado un recorte a las familias de clase media que sí lo necesitan.”.

Obama ha propuesto aumentar los impuestos a los más ricos: “Vamos a eliminar las lagunas tributarias que fomentan la desigualdad al permitir que el 1% más rico evite pagar impuestos sobre su riqueza acumulada”.

David Cay Johnston, periodista ganador del premio Pulitzer, es un experto en impuestos. Lo entrevistamos en “Democracy Now!” poco después del discurso del Estado de la Unión. “La idea de que no hay que ajustar las tasas impositivas para las personas más ricas, y que hacerlo de alguna manera constituye una lucha de clases, es absurda. El presidente está proponiendo que las personas que constituyen la mitad superior del 1% más rico paguen una tasa de impuesto sobre las ganancias de capital similar a la tasa vigente durante el gobierno de Ronald Reagan, que era del 28%. Casi todo el dinero lo pagaría solo la décima parte superior del 1%, que son personas que ganan más de dos millones de dólares. Y los republicanos están diciendo que eso es una barbaridad. Bueno, lo siento, pero siempre nos dijeron que Ronald Reagan era un santo”.

¿Para qué se usaría el dinero de estos impuestos? Entre otras cosas, Obama se comprometió a hacer el cuidado infantil más asequible y prometió educación terciaria gratuita. Estas son buenas ideas, genuinas. Tras su discurso, los republicanos en repetidas ocasiones afirmaron que Obama está abogando por la “redistribución de la riqueza”, es decir, en sus códigos, por el socialismo. Pero la riqueza ya está siendo actualmente redistribuida por el gobierno: solo que de abajo hacia arriba, de los pobres a los ricos, a través de políticas promovidas por los dos grandes partidos, como las lagunas fiscales y los acuerdos de “libre comercio”, que protegen los beneficios de las empresas antes que los derechos de los trabajadores.

¿Y quiénes promulgan estas leyes? El Centro para la Política Receptiva (CRP, por sus siglas en inglés), un observatorio sobre el financiamiento político, informa que, por primera vez en la historia, más de la mitad de los miembros del Congreso son millonarios. El grupo sostiene que esto “representa un punto de inflexión en un momento donde los legisladores están debatiendo cuestiones como prestaciones por desempleo, cupones de alimentos y salario mínimo, que afectan a las personas de menores recursos, además de evaluar la revisión del código tributario”.

Como dijo el presidente Obama en su discurso del Estado de la Unión: “A todos los que todavía se niegan en este Congreso a aumentar el salario mínimo, les digo: ‘Si realmente creen que podrían trabajar a tiempo completo y mantener una familia con menos de 15.000 dólares al año, inténtenlo’”.

La creciente desigualdad económica no sólo perjudica a los pobres y a la clase media y obrera, sino que también desestabiliza a la sociedad en su conjunto. Sí, como dice Obama, “imaginemos si hiciéramos algo diferente”. Todo el mundo debe interesarse por el estado de la nación.

Los otros Charlie

La masacre de Charlie Hebdo, el posterior asesinato de una policía y la matanza en el supermercado kosher Hyper Cachet conmocionaron al mundo. Jóvenes fanáticos con armas automáticas desataron un torrente de violencia y muerte, alimentado por una ferviente intolerancia. En la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo en París, doce personas fueron asesinadas y once resultaron heridas. La única culpa que podía caberle a las víctimas era la de expresar ideas. Sin duda, fiel a la sátira, varias de las ideas eran muy ofensivas para muchas personas; en este caso, las caricaturas del profeta Mahoma.

Tras la masacre, personas de todo el mundo expresaron su solidaridad con las víctimas y con el pueblo de Francia. Entre los líderes mundiales que acudieron a París a condenar los ataques se encontraban algunos de los mayores responsables de represión contra periodistas del mundo, en particular de periodistas árabes y musulmanes.

Reporteros Sin Fronteras, organización también conocida como Reporters Sans Frontieres o RSF, tiene su sede central en París, no muy lejos de la redacción de Charlie Hebdo. La noticia del ataque llegó rápidamente a sus oficinas. Lucie Morillon, directora de programas de RSF, fue una de las primeras personas en llegar a la escena después de la masacre contra los periodistas de Charlie Hebdo. La entrevisté en la ciudad de Nueva York, al día siguiente de que ella participara en la marcha solidaria del pasado domingo en París, que congregó a más de un millón de personas. Ella recordó así los acontecimientos del miércoles siete de enero:

“Estábamos en una reunión tratando temas importantes, cuando un colega entró a la oficina haciendo gestos como si pasara algo importante y nos quisiera interrumpir. Yo le di una mirada dura como diciéndole ‘Más vale que esto sea importante’. Y él dijo: ‘Pasó algo grave. Parece que hubo disparos contra Charlie Hebdo y podría haber muertos’. Fue completamente conmocionante, totalmente surrealista. Agarramos nuestros bolsos, cuadernos y teléfonos y corrimos a las oficinas de Charlie Hebdo. Son cinco estaciones de metro desde nuestra oficina, por lo que llegamos pronto. No había nadie, excepto por los vecinos congregados en las áreas restringidas, hasta que llegaron el Ministro del Interior, el Alcalde de París y un montón de oficiales. Uno de los oficiales nos reconoció a mí y al Secretario General de Reporteros Sin Fronteras, Christophe Deloire, y pudimos entrar al área restringida con ellos. Terminamos al frente de la oficina. No entramos porque era la escena del crimen, pero igual podíamos ver las balas en el suelo y personas llorando. Un hombre salió de la oficina y se arrojó a los brazos del Presidente [François] Hollande, que ya había llegado, y dijo entre lágrimas, ‘Charb est mort’, ‘Charb está muerto’”. Se refería a Stephane Charbonnier, caricaturista principal y director editorial de Charlie Hebdo.

El domingo, día de las marchas de solidaridad en toda Francia, donde se congregaron cerca de cuatro millones de personas, el grupo declaró en un comunicado de prensa: “Reporteros Sin Fronteras celebra la participación de muchos líderes extranjeros en la marcha de hoy en París, en homenaje a las víctimas de los ataques terroristas de la semana pasada y en defensa de los valores de la república francesa; pero le genera indignación la presencia de autoridades de países que restringen la libertad de información”. El grupo declaró que estaba “consternado por la presencia de los líderes de países donde periodistas y blogueros son perseguidos sistemáticamente, como Egipto, Rusia, Turquía y Emiratos Árabes Unidos”.

A lo largo de todo el planeta fueron difundidas fotos y videos de los líderes mundiales de pie, tomados del brazo, encabezando la multitudinaria marcha. Mucho ruido hubo en Estados Unidos con respecto a la ausencia de autoridades del gobierno de Obama de alta jerarquía. A pesar de que el fiscal general Eric Holder estaba en París ese día, inexplicablemente no asistió a la marcha. Por otra parte, sí asistió el Ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Sameh Shoukry, cuyo gobierno ha encarcelado a muchos periodistas; particularmente a tres periodistas de Al Jazeera, que permanecen detenidos hace más de un año: Peter Greste, Mohamed Fahmy y Baher Mohamed.

El embajador de Arabia Saudí en Francia también participó de la manifestación. Dos días antes, su gobierno había azotado al bloguero Raif Badawi, quien fue condenado a mil latigazos que la monarquía saudí administra a un ritmo de cincuenta por semana. Delphine Hagland, directora de Reporteros Sin Fronteras en Estados Unidos, explicó: “Decidieron dividir los mil azotes en varias sesiones porque tenían miedo de matarlo”.

Ahora se ha informado que los líderes mundiales no estaban en la marcha, sino que se reunieron en una calle cerrada, lejos de la manifestación y bajo vigilancia para hacer la sesión de fotos, de la que salió la imagen que el mundo vio. En pocas palabras, fue el pueblo el que tomó el liderazgo ese día, no los líderes. “Je Suis Charlie” o “Yo soy Charlie”, fue el grito de batalla de muchos. Otros publicaron en Twitter fotos o portaron carteles que decían “Yo no soy Charlie”, condenando la violencia sin apoyar las caricaturas de Charlie Hebdo. Una musulmana tenía un cartel que decía “Je Suis Juif” (“Yo soy judía”, en español), en solidaridad con las víctimas judías. Otras personas tenían pancartas que decían “Yo soy Ahmed” por Ahmed Merabet, el policía francés-musulmán que fue asesinado frente a las oficinas de la revista.

Cerca de cuatro millones de personas salieron a las calles de Francia el pasado domingo exigiendo una sociedad más pacífica, en la que la libertad de prensa y la tolerancia religiosa sean más fuertes que la violencia y el odio.

Hay que cerrar Guantánamo y devolverle el territorio a Cuba

Esta semana se cumplen trece años de la llegada de los primeros prisioneros tras el atentado del 11 de septiembre de 2001 a la prisión de la Bahía de Guantánamo, la cárcel más tristemente célebre del planeta. Este sombrío aniversario, y el comienzo de la normalización de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, sirven como recordatorio de que tenemos que cerrar definitivamente esta cárcel y devolverle el territorio a sus propietarios legítimos: el pueblo cubano. Es hora de poner fin a este capítulo oscuro de la historia estadounidense.

“El centro de detención de Guantánamo para los individuos contemplados en esta orden ejecutiva se cerrará tan pronto como sea posible”. Eso dijo el presidente Barack Obama cuando anunció hace casi seis años una de sus primeras órdenes ejecutivas, el 22 de enero de 2009. A pesar de eso, la cárcel sigue abierta, con 127 prisioneros que permanecen allí luego de que Kazajstán aceptara recibir a cinco ex prisioneros que fueron puestos en libertad el pasado 30 de diciembre. Según la información pública, ha habido 779 presos retenidos en la base desde 2002, algunos de los cuales permanecieron detenidos por más de diez años sin que se presentaran cargos en su contra ni fueran sometidos a juicio. Gracias a WikiLeaks y a su presunta fuente, Chelsea Manning, sabemos la mayoría de sus nombres.

El coronel Morris Davis fue el fiscal general de Guantánamo entre 2005 y 2007. Dimitió después de que un funcionario designado por George W. Bush anulara su decisión de prohibir el uso de las pruebas obtenidas bajo tortura. En una entrevista, Davis me dijo: “Yo estaba convencido de que no estábamos comprometidos a celebrar juicios completos, justos y abiertos, y que iba a predominar el teatro político más que la justicia”. Obama nombró un enviado especial para el cierre de Guantánamo, aunque la persona que más recientemente ocupó el cargo, Cliff Sloan, renunció abruptamente a finales de diciembre, sin dar motivos. En un artículo de opinión recientemente publicado en el periódico New York Times, Sloan escribió: “Como me dijo una vez un funcionario de seguridad de alto rango de uno de nuestros más firmes aliados en la lucha contra el terrorismo (no de Europa): ‘La mejor medida que puede tomar Estados Unidos para luchar contra el terrorismo es cerrar Guantánamo’”.

Estados Unidos ha impuesto un aplastante bloqueo a Cuba desde hace más de medio siglo, con el pretexto de castigar al pequeño país por su forma de gobierno. ¿Qué tipo de alternativa les mostramos a los cubanos en esa esquina de su isla controlada por Estados Unidos? Una cárcel militar infernal, que está fuera del alcance de las leyes de Estados Unidos, donde cientos de hombres han sido retenidos, la mayoría sin cargos, y muchos de los cuales han sido golpeados y torturados.

El presidente Obama critica con toda razón a Egipto por el encarcelamiento de tres periodistas de Al Jazeera: Peter Greste, Mohamed Fahmy y Baher Mohamed. “Tanto de forma pública como privada fuimos claros respecto a que deben ser liberados”. Eso dijo el presidente Obama a la prensa el pasado mes de agosto. Sin embargo, y por desgracia, basta con que Egipto mire a Estados Unidos para determinar cuál es el tratamiento aceptable de los periodistas de Al Jazeera. Sami al-Hajj era camarógrafo de esta cadena de noticias y se hallaba cubriendo la invasión estadounidense de Afganistán en 2001 cuando los militares paquistaníes lo apresaron y entregaron a las fuerzas estadounidenses. Tras diecisiete días brutales en la Base Aérea de Bagram fue trasladado a Guantánamo, donde estuvo detenido sin cargos durante más de seis años. Fue torturado, golpeado y humillado. Al-Hajj inició una huelga de hambre de 480 días y fue sometido a alimentación forzada a través de tubos nasales. Quedó en libertad en mayo de 2008.

En diciembre de 2012 estuve con Sami al-Hajj en la sede de Al Jazeera en Doha, Qatar, donde dirigía la oficina de Derechos Humanos y Libertades Públicas de la cadena. Me dijo que durante el tiempo que permaneció en Guantánamo, Estados Unidos intentó forzarlo a convertirse en espía:

“Empezaron a hacerme la oferta de darme la nacionalidad estadounidense y cuidar de mi familia si trabajaba para ellos en la CIA mientras continuaba con mi trabajo de periodista para Al Jazeera. Querían que les envíe información sobre el vínculo entre Al Jazeera y Al Qaeda y otros grupos terroristas y algunas personas en Medio Oriente. Por supuesto que me negué a hacerlo. Les dije: ‘Yo soy periodista, y moriré siendo periodista'”.

Estados Unidos sabía que Sami al-Hajj era inocente pero quería que espiara a Al Jazeera, y por ello lo sometió a varios años de duro encarcelamiento en un intento de quebrarlo.

Estados Unidos tomó la Bahía de Guantánamo por la fuerza en 1898 durante la Guerra hispano-estadounidense y obtuvo de parte de Cuba la cesión y usufructo indefinido de la propiedad en 1903. Devolverle la Bahía de Guantánamo a Cuba significaría comenzar a remediar más de un siglo de agravios perpetrados por el gobierno de Estados Unidos allí. Y más importante aún: la devolución de la base naval y prisión de la Bahía de Guantánamo hará que sea más difícil que los futuros criminales de guerra, ya sea que estén liderando la Casa Blanca, el Pentágono o la CIA, y sus partidarios en el Congreso, utilicen Guantánamo como un calabozo fortificado y remoto para infligir tortura y terrorismo contra los prisioneros, muchos de ellos inocentes, lejos de los ojos del pueblo estadounidense y lejos del alcance de la justicia.

Negación del cambio climático: la industria de la cortina de humo de la duda

Hace poco más de 50 años, el entonces Director General de Salud Pública de Estados Unidos, Luther Terry, hacía público el revolucionario informe “Tabaco y salud”. El informe concluía: “Fumar cigarrillos es un riesgo de salud de suficiente importancia en Estados Unidos como para ordenar la aplicación de medidas restrictivas oportunas”. Tras la publicación del informe, la industria tabacalera intensificó la campaña para defender el cigarrillo, por medio de la financiación de institutos de investigación fraudulentos y pseudociencia. Actualmente, se está desatando una guerra similar contra la verdad, esta vez por parte de la industria de los combustibles fósiles, con el objetivo de desacreditar a la ciencia del cambio climático.
“Nuestro negocio es la duda”, afirma un memorando de 1969 de la tabacalera Brown and Williamson, “ya que es la mejor forma de competir con el ‘conjunto de hechos’ que tiene en la mente la población”. Brown and Williamson era parte del grupo de gigantes tabacaleras –conocido como “Big Tobacco” en Estados Unidos– junto con Philip MorrisUSA, R.J. Reynolds, Lorillard Tobacco Company, U.S. Tobacco, Liggett Group y American Tobacco. En 1994 los directores ejecutivos de estas siete empresas mintieron ante el Congreso, declarando que la nicotina no era adictiva, aún cuando una investigación secreta realizada por sus corporaciones había demostrado lo contrario. La imagen de los siete ejecutivos con la mano derecha en alto, jurando decir la verdad, se volvió el ícono de una industria engañosa y letal.
A mediados de la década de 1990, algunos estados comenzaron a demandar a las tabacaleras para recuperar los miles de millones de dólares que se estaban gastando para tratar las enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Para noviembre de 1998 los casos se habían resuelto en el marco del “Acuerdo Transaccional Principal” del tabaco, por el que las empresas se comprometieron a pagar a los estados 206.000 millones de dólares a lo largo de 25 años. También acordaron dejar de realizar campañas publicitarias de cigarrillos destinadas a los niños. Gran parte del dinero del acuerdo se ha invertido en educar a la población, especialmente a los niños, sobre los riesgos de vida que conlleva fumar.
En 1999, el gobierno federal presentó una demanda contra las gigantes tabacaleras bajo la Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por el Crimen Organizado (RICO, por su sigla en inglés). El Departamento de Justicia alegó que “los acusados han participado y realizado, y lo siguen haciendo, de una gran conspiración de 50 años para defraudar a la población, sobre todo a los consumidores de cigarrillos”. A pesar de estas pérdidas jurídicas locales, estas grandes tabacaleras aún prosperan a nivel mundial, gracias a mecanismos como la Organización Mundial del Comercio, que usan para frustrar las medidas antitabaco en otros países por ser impedimentos para el “libre comercio”. Y todavía están investigando formas de generar nuevos adictos a la nicotina, recientemente con los cigarrillos electrónicos.
Hoy en día, la industria de los combustibles fósiles ha sembrado una cortina de humo de duda, al igual que las gigantes tabacaleras. Greenpeace Estados Unidos publicó un informe en 2013, “Dealing in Doubt” (Comerciando con la duda, en español), que traza la historia de la industria de la refutación del cambio climático, con sus participantes clave y sus financiadores. Curiosamente, hay una relación directa entre las grandes tabacaleras y los desacreditadores del cambio climático. Muchos de los más antiguos detractores de la ciencia sobre el cambio climático comenzaron como voceros en favor de las grandes tabacaleras, argumentando en contra de los riesgos planteados por el humo de segunda mano.
Estos “escépticos” del cambio climático se encuentran diseminados en varios de los autodenominados “think tanks” del libre mercado, tales como Americans for Prosperity, Cato Institute, American Petroleum Institute, Competitive Enterprise Institute y Heartland Institute. Guiados por las empresas globales de relaciones públicas como Hill and Knowlton, estas instituciones organizan campañas mediáticas para rebatir informes respetados sobre el cambio climático, con poco o ningún respaldo científico que respalde sus afirmaciones. Si bien las gigantes de los combustibles fósiles como ExxonMobil tradicionalmente financian a estos refutadores profesionales, la publicidad negativa ha conducido a los patrocinadores a refugiarse en las sombras. Por ejemplo, los hermanos Koch –Charles y David– que obtienen sus miles de millones de dólares a partir de la industria de los combustibles fósiles y financian agresivamente las acciones para bloquear su regulación, además de financiar directamente a estos grupos e instituciones, también realizan donaciones encubiertas. Ellos y otros más hacen contribuciones caritativas a una organización sin fines de lucro llamada “Donors Trust” y a otra organización asociada, “Donors Capital Fund”, que a su vez hacen llegar los fondos a las instituciones que se encargan de desmentir el cambio climático, otorgando el anonimato a los donantes originales.
Los Koch y otros actores de la industria de los combustibles fósiles también invierten dinero en las elecciones estadounidenses, y esa es una de las razones por las que el Senado de Estados Unidos pasó a tener mayoría republicana tras las elecciones del pasado mes de noviembre. En consecuencia, una comisión clave del Senado que trata directamente el tema del cambio climático ahora estará presidida por el senador republicano de Oklahoma James Inhofe. Este senador sostiene que el cambio climático inducido por la humanidad es un mito y ha comparado a la Agencia de Protección Ambiental con la Gestapo.
Al igual que los impactos del tabaco sobre la salud, la ciencia del cambio climático es sólida. Cerca de 2.000 científicos que participan del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas han generado una gran cantidad de investigaciones que documentan la grave amenaza que significa para el clima la tasa actual de emisiones de carbono generadas por la humanidad. Los líderes mundiales se reunirán en París el próximo mes de diciembre, con la esperanza de que se comprometan a un acuerdo vinculante que reduzca las emisiones y limite el aumento de la temperatura media mundial a dos grados Celsius.
La industria de la negación del cambio climático seguirá trabajando a toda máquina para hacer fracasar cualquier progreso, haciendo uso de su principal estrategia de marketing: sembrar la duda. En el pasado, el objetivo de los refutadores profesionales era generar una cortina de humo para las gigantes tabacaleras. Ahora hacen eso mismo para la industria del petróleo y el carbón. Esta vez, las consecuencias de su mentira profesional sobre el clima podría fácilmente causar muertes y desastres para los miles de millones de personas que estamos aquí en el planeta Tierra.

Mark Udall, el senador demócrata saliente por Colorado, está a punto de dejar su cargo en menos de una semana, pero podría tener aún por delante su tarea más importante como senador. Durante la semana que le queda en el cargo, todavía será miembro de la Comisión de Inteligencia del Senado, dato que no es menor, dado que como miembro del comité trabajó en el épico informe de 6.700 páginas sobre el programa de detención e interrogatorios de la CIA, también conocido como “Informe sobre la tortura”, que aún permanece en secreto. La Comisión de Inteligencia ha publicado recientemente un resumen desclasificado del informe, redactado bajo estricta censura, en el que se han hecho públicos por primera vez nuevos y terribles detalles de la tortura llevada a cabo durante el gobierno de Bush y Cheney.

Udall está furioso por el programa de tortura de Estados Unidos y por la gran censura que hubo sobre el resumen ejecutivo. También está furioso por la interferencia de la CIA y la Casa Blanca en la labor de supervisión de la Comisión de Inteligencia y quiere que el informe completo esté a disposición de la población. Aunque todavía tiene calidad de secreto, Udall podría publicar el documento clasificado en su totalidad. Para poder entender cómo es útil volver a 1971 y recordar la publicación de los Papeles del Pentágono y a un senador de Alaska llamado Mike Gravel.

Los documentos conocidos como “Los Papeles del Pentágono” son una crónica secreta de la participación de Estados Unidos en Vietnam, escrita por orden del entonces Secretario de Defensa Robert McNamara. Daniel Ellsberg, uno de los analistas de inteligencia que trabajaron en el proyecto, filtró los Papeles del Pentágono al periódico The New York Times. Ellsberg me dijo: “Me encontré ante 7.000 páginas de documentos altamente secretos que demostraban comportamiento inconstitucional por parte de una sucesión de presidentes, la violación de su juramento y la violación del juramento de cada uno de sus subordinados [incluyéndome], que habían participado en ese fraude horrible e indecente a lo largo de los años en Vietnam, que nos arrojó a una guerra inútil”.

El New York Times publicó su primera crónica sobre los Papeles del Pentágono el 13 de junio de 1971. Un tribunal federal ordenó al periódico que dejara de publicar notas sobre el tema, por lo que Ellsberg buscó un senador federal cercano a su causa que pudiera hacer incluir los Papeles del Pentágono en el Registro del Congreso. Por esta vía lograría además que todos los documentos quedaran a disposición de la población en su versión completa, no solamente los extractos seleccionados por el Times y otros periódicos. Ellsberg encontró a Mike Gravel.

Gravel se oponía a la guerra en Vietnam y había realizado maniobras obstruccionistas en el Senado para bloquear el servicio militar obligatorio. Ellsberg le había entregado una copia de los documentos secretos del Pentágono a Ben Bagdikian, editor del Washington Post, bajo la condición de que le diera una copia al senador Gravel. Bagdikian se reunió con Gravel una medianoche frente al Hotel Mayflower y trasladó los documentos del baúl de un coche a otro. Para lograr incluir estos documentos clasificados en el Registro del Congreso, Gravel halló un vacío legal sobre el que me habló recientemente en “Democracy Now!”:

“Como era el presidente del Subcomité de Edificios y Terrenos del Senado, yo podía convocar ese subcomité a sesión en cualquier momento, tomando como precedente a la Comisión de Actividades Antiestadounidenses de la Cámara de Representantes, que se llamaba a sesión en cualquier lugar del país y a cualquier hora con el objetivo de lograr que la gente testificara, muchas veces bajo engaño. En ese momento eran cerca de las 11 [pm] y decidí convocar de manera urgente al subcomité. Habíamos podido conseguir un congresista de Nueva York, [John G.] Dow, que se presentó ante el comité a testificar. Él quería que se construyera un edificio federal en su distrito. Y yo le dije, ‘Bueno, lo comprendo y me encantaría autorizar la construcción de un edificio federal en su distrito, pero no tenemos el dinero. Y la razón por la que no tenemos el dinero es que estamos malgastándolo en el sudeste de Asia. Permítame que le lea cómo nos metimos en ese lío’. Y luego procedí a leer en voz alta los Papeles del Pentágono”.

Exhausto, conmocionado y sin certezas sobre las consecuencias jurídicas de sus acciones, Gravel comenzó a leer el registro de los horrores de la guerra de Vietnam de los que dan cuenta los Papeles del Pentágono. Y si bien no pudo seguir leyendo porque rompió en llanto, ya no importaba: al haber leído una parte del documento, el resto se podía entregar al registro público del Congreso para su divulgación completa. Sin embargo, los intentos para lograr que la población conociera el contenido de los Papeles del Pentágo no habían terminado. Gravel procuró que fueran publicados por el brazo editorial de la Iglesia de la Asociación Unitaria Universalista, Beacon Press, pero el gobierno de Nixon hizo todo cuanto estaba en su poder para detener la publicación, al punto de casi llegar a destruir la Iglesia. La edición de los Papeles del Pentágono, dividida en varios tomos, finalmente vio la luz, con la cara de Gravel en la portada.

Recientemente, Dick Cheney respondió preguntas sobre el uso de la tortura en “Meet the Press”. Allí dijo: “Lo haría de nuevo en un minuto”. ¿En serio? ¿El submarino? ¿Muerte por hipotermia o golpes? ¿Alimentación rectal? ¿Privación del sueño? Tal vez al ex vicepresidente le gustaría que la práctica de la tortura continúe, pero no es algo que dependa de él. Depende del pueblo estadounidense. Y para ello, el pueblo necesita información.

Ahí es donde entra en juego el senador Mark Udall. Él puede publicar el informe completo sobre la tortura. Como senador, está protegido por la cláusula de Discurso y Debate de la Constitución y no puede ser procesado. El ex Senador Mike Gravel tiene un consejo para el todavía Senador Mark Udall. Dado que el informe secreto sobre la tortura ya forma parte del Registro del Congreso, Gravel afirmó: “Lo único que tiene que hacer es (…) tomar este documento de 6.000 páginas, publicar un comunicado de prensa que detalle por qué lo va a hacer público y presentarlo a la población. Es así de simple”.

La política infructuosa de Estados Unidos contra Cuba, que ha clausurado por más de medio siglo las relaciones entre estos países vecinos e inflingido daño a varias generaciones del pueblo cubano, podría finalmente estar llegando a su fin. El miércoles por la mañana nos enteramos de que Alan Gross, un contratista del gobierno estadounidense condenado en Cuba por espionaje, había sido puesto en libertad después de cinco años de prisión. Otra persona, un cubano no identificado encarcelado en Cuba desde hace veinte años por espiar para Estados Unidos, también fue liberado. Este acontecimiento ha sido noticia a nivel mundial. No tan bien explicada en los medios estadounidenses fue la liberación de tres presos cubanos en Estados Unidos. Son los tres miembros de los Cinco de Cuba que seguían encarcelados. Los Cinco fueron detenidos a finales de 1990 bajo cargos de espionaje, pero no estaban espiando al gobierno de Estados Unidos. Estaban en Miami con el objetivo de infiltrarse en los grupos paramilitares cubano-estadounidenses instalados allí con la finalidad de lograr la destitución violenta del gobierno cubano.

Al mediodía del miércoles, el presidente Barack Obama dio oficialmente la noticia: esto no fue un simple intercambio de prisioneros. “El día de hoy, Estados Unidos de América está cambiando su relación con el pueblo de Cuba. Estamos produciendo los cambios más significativos de nuestra política hacia Cuba en más de cincuenta años. Vamos a dar por terminado el enfoque obsoleto que durante décadas no ha logrado promover nuestros intereses y, en su lugar, comenzaremos a normalizar las relaciones entre nuestros dos países. A través de estos cambios, tenemos la intención de crear más oportunidades para el pueblo estadounidense y para el pueblo cubano y comenzar un nuevo capítulo entre los países de las Américas. He instruido al Secretario [de Estado John] Kerry a que inicie de inmediato el diálogo con Cuba para restablecer las relaciones diplomáticas que fueron interrumpidas en enero de 1961”.

Fue el presidente Dwight Eisenhower quien rompió relaciones con Cuba el 3 de enero de 1961, dos años después de que Fidel Castro tomara el poder. Más adelante, el presidente John F. Kennedy extendería el bloqueo. Pocos meses después de que Kennedy asumiera el cargo, la invasión de la CIA a la Bahía de Cochinos, con la intención de derrocar al gobierno de Fidel Castro, tuvo un resultado desastroso. Es universalmente considerado como uno de los mayores fiascos militares de la era moderna. Decenas de personas fueron asesinadas, y Cuba encarceló a más de 1.200 mercenarios de la CIA.

Cuba se convirtió en una zona caliente, sobre todo cuando la Unión Soviética intentó emplazar misiles nucleares de corto alcance en la isla, lo que precipitó la llamada crisis de los misiles en octubre de 1962. Este episodio es ampliamente considerado como lo más cerca que han estado estas dos potencias mundiales de embarcarse en una guerra nuclear. Estados Unidos intentó también asesinar a Castro. Mientras el Comité Church del Senado de Estados Unidos identificó ocho intentos de ello, Fabián Escalante, ex jefe de la contrainteligencia cubana, descubrió al menos 638 intentos de asesinato.

La revolución cubana tiene sus detractores, pero la transformación de la vida cotidiana allí no se puede negar. A lo largo de la década de 1950, durante el gobierno del dictador Fulgencio Batista, la mayoría de los cubanos padecieron pobreza extrema, con acceso escaso a la educación, a la salud y a puestos de trabajo bien remunerados. El régimen de Batista era brutal, con detenciones arbitrarias, tortura y ejecuciones. Batista se alió con la mafia estadounidense, beneficiándose personalmente de la corrupción generalizada, especialmente de los opulentos hoteles y casinos de La Habana. Actualmente, los cubanos disfrutan de la misma esperanza de vida que sus vecinos estadounidenses y tienen una menor tasa de mortalidad infantil. Cuba tiene una de las tasas de alfabetización más altas del mundo, superada solamente por Finlandia, Dinamarca, Nueva Zelanda y Australia, según el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, que ubica a Estados Unidos en el lugar 21 del ranking mundial, dos niveles por encima de Kazajstán.

Cuba, a menudo azotada por huracanes, ha desarrollado uno de los mejores sistemas de respuesta médica a desastres naturales en el mundo. Recientemente ha desplegado 250 médicos en África Occidental para combatir el ébola. En el año 2005, el entonces presidente Fidel Castro ofreció enviar 1.500 médicos a Estados Unidos tras el huracán Katrina. El gobierno de George W. Bush nunca respondió.

El bloqueo ha sido durante mucho tiempo central para la política electoral estadounidense, ya que la comunidad cubana en Miami, buena parte de la cual es histórica y resueltamente anticastrista, se ha considerado crucial para ganar el estado de Florida en una elección presidencial. Miami también ha servido como refugio para los grupos terroristas anticastristas. Uno de los Cinco, René González, fue liberado en 2011 después de trece años de cárcel. Lo entrevisté en 2013, poco tiempo después de su regreso definitivo a La Habana. Me dijo: “Formó parte de la experiencia común de mi generación ver que gente proveniente de Miami asaltaba nuestras costas, disparaba a los hoteles, mataba gente aquí en Cuba y atentaba contra aviones cubanos”.

En 1976, un atentado terrorista hizo estallar un vuelo de Cubana de Aviación. El avión explotó en el aire y las 73 personas que iban a bordo murieron en el acto. En 1997, una serie de atentados con bomba en hoteles de La Habana provocaron la muerte de un turista italiano. El ex agente de la CIA Luis Posada Carriles reconoció su participación en los atentados a los hoteles, y existen pruebas que lo vinculan fuertemente con el atentado del avión. Los Cinco de Cuba fueron declarados culpables de investigar las actividades terroristas de estos hombres y de los grupos sin fines de lucro que les servían como fachada de apoyo, como la Fundación Nacional Cubano Americana y Hermanos al Rescate. Posada Carriles vive actualmente en Florida como un hombre libre.

La guerra fría ha terminado. El gobierno de Cuba es comunista, pero también lo son los gobiernos de China y Vietnam, con los cuales Estados Unidos mantiene fuertes lazos. Los once millones de ciudadanos de Cuba, así como todos los que vivimos aquí, en Estados Unidos, merecemos un vínculo fluido y abierto como vecinos, sobre la base de la igualdad y arraigado en la paz.