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Bienvenidos a la ciudad de Cleveland, donde esta semana se celebró la Convención Nacional Republicana. La Convención Republicana es una fiesta privada minuciosamente guionada y montada, con una puesta en escena calibrada hasta el detalle y con gran despilfarro que se financia con fondos públicos. Aquí, los delegados acreditados, la mayoría de los cuales son activistas del Partido Republicano provenientes de todo el país, circulan en el interior de un perímetro militarizado demarcado para lo que las autoridades han designado como un “evento especial de seguridad nacional”. Por lo tanto, el Servicio Secreto de Estados Unidos ha tomado control total de la zona, en este caso, el centro de Cleveland. La zona está rodeada por un vallado de acero negro, provisorio pero imponente, patrullado por todo el espectro policial, desde la policía local hasta equipos SWAT federales. Aún así, debido a que Ohio cuenta con leyes extremadamente tolerantes para la regulación de las armas de fuego, la gente puede “portarlas libremente” aquí. Y lo hacen. Al caminar por calles del centro de la ciudad, muchos de los simpatizantes de Trump han exhibido con orgullo las armas de fuego que portan en el costado de su cuerpo, incluso armas semiautomáticas como el AR-15.

Sin embargo, no todo se puede portar libremente. Muchas cosas están prohibidas: las pelotas de tenis, los sobres de dormir, los palos para autofotos o selfie sticks y los productos enlatados. Para poner de manifiesto lo absurdo de la situación, la organización pacifista de mujeres Code Pink llevó a cabo una manifestación ante el puesto de control de acceso a la Convención Republicana. Aproximadamente una docena de mujeres vestidas de rosado llevaban en sus carteras 500 pelotas de tenis rosadas y verdes que tenían escrita la frase “Prohíban las armas, no las pelotas”. Frente al puesto de control, las mujeres comenzaron a lanzarse las pelotas entre ellas.

Rápidamente la policía de Cleveland formó un cordón policial que intentó hacer un círculo en torno a las manifestantes. Los agentes procedieron a confiscar las pelotas de tenis. Hubo confusión cuando uno de los agentes consultó a un superior “¿Qué hacemos con las pelotas?”. “Pónganselas en los bolsillos”, fue la exasperada respuesta. La policía amplió con agresividad el cordón, empujando a observadores y periodistas para apartarnos. Logramos esquivarlos y acercarnos a las activistas para preguntar a la integrante de Code Pink Chelsea Byers qué era lo que estaba sucediendo: “Estamos aquí, para decir que es ridículo que la Convención Nacional Republicana haya prohibido las pelotas de tenis y aún así sigan permitiendo que se porten armas libremente por estas calles. Si les preocupa la seguridad, deberían sacar las armas de estas calles en lugar de prohibir los juguetes”. Para apoyar a la policía de Cleveland, llegó un gran contingente de la Policía Estatal de Indiana y luego fue desplegada la policía antidisturbios. Finalmente, llegó un cuerpo de oficiales montados a caballo. Todo este despliegue por quince mujeres y un hombre de Code Pink y sus 500 pelotas de tenis.

La segunda velada de la Convención Republicana estaba por comenzar. Miles de personas ingresaban al Quicken Loans Arena. Por primera vez en la historia, un representante de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) estaba invitado a pronunciar un discurso en el marco de la Convención.

La cofundadora de Code Pink Medea Benjamin nos dijo durante la acción de protesta: “Pensamos que, desafortunadamente, la Asociación Nacional del Rifle ha estado diagramando la agenda de todo el país, en especial la del Partido Republicano. Es lamentable que la NRA tenga tanto poder en este país. Es por eso que observamos armas en nuestras calles y gente baleada cada día, cada hora de cada día”. Finalmente, una vez que todas las pelotas de tenis fueron confiscadas de manera segura, la policía se retiró.

A noventa cuadras de la Convención Republicana, en Cudell, un vecindario mayoritariamente afroestadounidense de Cleveland, se alza en un parque infantil del vecindario un pequeño santuario de peluches y cruces. El 22 de noviembre de 2014, Tamir Rice, de doce años de edad, estaba jugando en ese parque con un arma de juguete en sus manos. Alguien llamó al 911 para denunciar el arma, aunque aclaró en la llamada que era posible que el arma no fuera real. Dos agentes de policía de Cleveland se precipitaron al lugar. Condujeron velozmente por el césped y en cuestión de segundos abrieron las puertas del patrullero y le dispararon a Tamir en el estómago. La muerte de Tamir Rice a manos de la policía reavivó las protestas que se llevaban a cabo desde hacía algunos meses cuando la policía mató a Eric Garner en Staten Island y a Michael Brown en Ferguson, Missouri.

Mientras estábamos realizando nuestra cobertura de la Convención Republicana, visitamos el lugar donde Tamir recibió los fatales disparos. Nuestra guía fue la ex senadora estatal de Ohio Nina Turner. Como madre afroestadounidense, la exsenadora Turner mantuvo esa conversación tan familiar con su hijo acerca de la manera en que tiene que actuar frente a la policía… cuando no lleva puesto el uniforme. Su hijo es agente de policía, al igual que lo fue su esposo, que actualmente está jubilado. De pie en el lugar donde le dispararon a Tamir, justo el día en que fueron asesinados en Baton Rouge tres agentes de policía y una semana después de que otros agentes murieran baleados en Dallas, Nina Turner compartió con nosotros su punto de vista único: “La mayor brecha que tenemos en este país es una brecha de valor, es el hecho de que la vida de un afroestadounidense en realidad no se valora como la de sus hermanas o hermanos blancos de este país. Tenemos que aceptarlo”, nos dijo mientras nos encontrábamos de pie junto al monumento en memoria de Tamir. .

En Cleveland, el Partido Republicano designó oficialmente a Donald Trump como el candidato a la presidencia de Estados Unidos por ese partido. Fuera de la convención, sus simpatizantes fueron libres de desfilar por las calles con rifles de asalto. Tamir Rice habría cumplido catorce años el mes pasado, si la policía simplemente le hubiera dado la posibilidad de soltar su arma de juguete. Esta mortal desigualdad continuará aterrorizando a este país hasta que nos comprometamos verdaderamente a enfrentar el racismo y la violencia armada.

Manifestaciones contra la violencia policial han sacudido Estados Unidos tras el reciente asesinato por parte de la policía de dos hombres afroestadounidenses: Alton Sterling en Louisiana y Philando Castile en Minnesota. Las imágenes en video de sus asesinatos, registradas por ocasionales testigos y publicadas en Internet, provocaron el espanto de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, quienes filman la violencia policial afrontan cada vez más persecución, acoso, detención e, incluso, la cárcel.

El 5 de julio de 2016, Alton Sterling estaba vendiendo CDs frente a la tienda de un amigo en Baton Rouge, Louisiana, cuando la policía lo embistió y lo mató de un disparo. El propietario de la tienda, Abdullah Muflahi, filmó lo ocurrido con su teléfono celular y contó lo que vio ese día en el programa Democracy Now!:

“Él no sabía lo que estaba sucediendo. [Alton] se veía confundido. Les decía todo el tiempo: ‘¿Qué hice? ¿Qué está sucediendo? No hice nada malo’. Cuando salí de la tienda ya lo estaban golpeando encima de un automóvil y le estaban disparando con una pistola Taser. En ese momento, otro oficial corre y lo tira al suelo. Y a continuación ambos policías comienzan a golpearlo en el suelo”.

Alton Sterling estaba tirado de espaldas sobre la acera mientras dos oficiales de policía de Baton Rouge, ambos blancos y corpulentos, lo sujetaban contra el suelo. En cuestión de segundos, los oficiales le dispararon a Alton Sterling a quemarropa y lo mataron.

Abdullah Muflahi añadió: “Después de que le dispararon, no estoy seguro de lo que dijo uno de los policías que estaba allí, pero el otro oficial, el que estaba cerca de mí, le respondió: ‘Que se joda. Déjalo ahí tirado’, en referencia a Sterling. En ese momento me metieron en el asiento trasero del patrullero”.

Abdullah Muflahi estuvo detenido durante seis horas, confiscaron su teléfono y, sin una orden judicial, la policía confiscó la cámara de seguridad de la tienda, además del equipo de grabación. Muflahi entabló una demanda contra la policía.

Una pareja que se encontraba en un automóvil a metros de donde estaba Sterling también grabó lo sucedido. El video llegó a manos de Chris LeDay, un oficial retirado de la Fuerza Aérea de Baton Rouge que ahora vive en Atlanta, que inmediatamente lo publicó en Internet. LeDay es un músico que tiene muchos seguidores en las redes sociales. “Cuando obtuve el video, lo primero que quería hacer era difundirlo porque fue un caso de asesinato a sangre fría. Quería publicar el video para que todo el mundo pudiera verlo, para que los policías dejen de cometer estas atrocidades impunemente”.

El video se volvió viral y, poco después, Chris LeDay fue detenido por la policía. LeDay trabaja en un centro de la Reserva de la Fuera Aérea de Estados Unidos en Dunwoody, Georgia. Lo detuvieron cuando estaba ingresando a la base. Cuando preguntó por qué lo estaban arrestando le dijeron que: “encajaba con el perfil”. Cuando preguntó con qué perfil, no le respondieron. Este ex oficial afroestadounidense de la Fuerza Aérea que mide 1.90 metros y pesa 120 kilos se asustó. Dijo en Democracy Now!:

“Al cabo de media hora vi que venían más oficiales. Cada vez había más oficiales, así que decidí actuar y publicarlo en Facebook. Etiqueté a mi madre y a mi padre para que supieran lo que estaba ocurriendo. Escribí: ‘En este momento estoy rodeado de oficiales de la policía metropolitana y militar. No sé qué está sucediendo, pero quiero que sepan que si sucede algo no me resistiré’”.

Chris LeDay fue esposado, encadenado, lo obligaron a ponerse un overol naranja y lo detuvieron durante 26 horas. ¿La acusación? No haber pagado multas de tránsito.

Esta semana se cumplen dos años del asesinato por parte de la policía de Eric Garner en Staten Island, Nueva York. El 17 de julio de 2014, después de que un oficial de policía le aplicara una llave de estrangulamiento y otros oficiales se pusieran encima de él, Eric Garner logró decir: “No puedo respirar” once veces antes de morir. Sabemos esto únicamente porque un testigo, Ramsey Orta, filmó la agresión con su teléfono celular. El video tuvo amplia difusión. Ninguno de los oficiales del Departamento de Policía de Nueva York fue acusado del asesinato de Eric Garner.

Ramsey Orta nos dijo que la policía lo persiguió y acosó inmediatamente después de que se publicara el video. Una de las veces que lo detuvieron, Orta declaró que le dijeron: “Nos filmaste, ahora te estamos filmando”. Ramsey Orta acaba de llegar a un acuerdo mediante el cual cumplirá una pena de prisión de cuatro años por otras acusaciones no relacionadas con el caso, por lo que es la única persona presente en el momento de la muerte de Garner que irá a prisión.

Filmar un crimen no es un delito, es un servicio a la comunidad. La policía debe dejar de acosar a los ciudadanos que facilitan pruebas de video de la brutalidad policial.

Esta semana se dio a conocer un devastador informe sobre la activa participación del Reino Unido en la invasión y ocupación de Irak, al mismo tiempo que continúan buscándose entre los escombros los cuerpos de las personas fallecidas en el peor atentado suicida con camión bomba que ha tenido lugar en Bagdad desde el inicio de aquella funesta guerra en el año 2003. El documento se conoce como “el informe Chilcot”, por su principal investigador y autor, Sir John Chilcot. La investigación fue encomendada en el año 2009 por el entonces primer ministro Gordon Brown. Chilcot dio a conocer el informe de 6.000 páginas el miércoles por la mañana, tras siete años de trabajo. El informe ofrece una larga lista de críticas al ex primer ministro Tony Blair y su gabinete al dejar al descubierto de qué manera se exageró la amenaza que suponían las presuntas armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, así como la inquebrantable lealtad que Blair demostró al presidente George W. Bush. “Ahora resulta claro que las políticas sobre Irak se elaboraron sobre la base de información de inteligencia y valoraciones infundadas que no fueron contrastadas”, afirma Chilcot en el comunicado que acompañó la publicación del informe.

Un memorando incluido en el informe, enviado por Blair a Bush en julio de 2002, meses antes de la invasión, comienza con la siguiente promesa hecha por Blair a Bush: “Estaré contigo, pase lo que pase”. Muchas personas, entre ellas referentes parlamentarios del propio Partido Laborista, piden que Blair sea llevado a juicio por crímenes de guerra. Mientras el Reino Unido, sumido aún en un caos político a consecuencia del referéndum que derivó en el brexit, reacciona al informe Chilcot, la población de Bagdad no se repone aún del atentado del sábado. La cifra de víctimas fatales del atentado se ha incrementado hasta alcanzar las 250. George W. Bush expresó sin ningún atisbo de arrepentimiento a través de un portavoz que “sigue creyendo que el mundo entero está mejor sin Saddam Hussein en el poder”. Según trascendió, al momento de realizar estas declaraciones, Bush recibía a veteranos heridos en su rancho de Texas.

Mientras que las fuerzas británicas perdieron a 179 de sus miembros a lo largo de toda la guerra, las fuerzas estadounidenses tuvieron 4.502 bajas (siete de las cuales sucedieron en 2016). A la invasión y posterior ocupación se destinaron miles de millones de dólares, y se destinarán miles de millones más para el cuidado de por vida de los veteranos heridos y emocionalmente afectados. Sin embargo, la mayor e incalculable pérdida es la que ha sufrido el pueblo iraquí. Como lo demuestra este reciente y devastador atentado, la guerra en Irak no ha llegado a su fin. Se han llevado a cabo varias iniciativas para contabilizar la cifra de víctimas fatales de la guerra. El más bajo de estos estimativos ubica la cifra entre 160.000 y 180.000 fallecidos. Algunos estudios sostienen que el número de víctimas es varias veces mayor. Resulta imposible determinar la cifra exacta, pero el efecto en la población de Irak ha sido devastador y los daños se harán sentir por generaciones.

El pronunciamiento británico fue claro: “Nuestros ejércitos no llegan a sus ciudades o a sus tierras como conquistadores o enemigos, sino como libertadores”. Sin embargo, estas palabras no fueron expresadas en 2003, sino en 1917. La guerra arrasaba Europa y la Marina Británica dependía ampliamente del petróleo proveniente de Irak y el Golfo Pérsico. Como sostiene el detallado anexo histórico que acompaña al informe Chilcot: “Para asegurar ese petróleo para Gran Bretaña, en la primavera de 1914, el Primer Lord del Almirantazgo, Winston Churchill, adquirió para el Gobierno Británico el 51% de las acciones de la Anglo-Persian Oil Company o Compañía de Petróleos Anglo-Persa”. Y fue así como todo un siglo de ocupación, explotación, represión, violencia y dolor se ha grabado a fuego en la vida de los iraquíes y en la historia de Irak.

Para Sami Ramadani todo esto es más que historia. Ramadani nació en Irak pero vive en Londres desde que se convirtió en un exiliado del régimen de Saddam Hussein. Durante mucho tiempo se ha dedicado a impulsar el movimiento contra la invasión y la ocupación de Irak, pero también contra las devastadoras sanciones que las precedieron. Poco después de que el informe Chilcot fuera dado a conocer, Sami Ramadani dijo en “Democracy Now!”: “Irak, como sociedad, como Estado, fue destrozado de la manera más cruel desde la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam, con tácticas como la llamada de ‘conmoción y pavor’ y con crímenes en masa a una escala indescriptible. El verdadero objetivo no era sacar al dictador, sino controlar Irak. Y al no poder controlarlo, lo destruyeron, al igual que están haciendo con Libia, con Siria y demás. Esto entra en esa escala. Pero la peor de las tragedias es la pérdida de vidas”.

Un año después de la invasión, en la cena anual de la Asociación de Corresponsales de Radio y Televisión en Washington, D.C., el presidente Bush bromeó ante los cientos de periodistas presentes en la cena: “Esas armas de destrucción masiva tienen que estar por aquí, en alguna parte. No, por allá no hay armas. Puede que estén aquí debajo”. Imágenes de Bush en el Despacho Oval, en cuclillas, buscando armas de destrucción masiva bajo los muebles, acompañaron la comedia cotidiana de aquellos días. En tiempos en que los miembros fallecidos del Ejército de Estados Unidos eran retornados a la Base de la Fuerza Aérea de Dover, en donde estaba prohibido tomar fotografías de las bolsas en que se transportaban los cuerpos, y en que los cadáveres de los iraquíes se amontonaban en las calles y las morgues, la conducta de Bush resulta incomprensible. La guerra no es broma. Tras el informe Chilcot, debería emprenderse una iniciativa seria para que personas como Bush o Blair rindan cuentas por la muerte y la destrucción que siguen teniendo lugar en Irak y en otras partes del mundo.

Esta semana la Corte Suprema de Estados Unidos hizo historia: resolvió una importante batalla por los derechos reproductivos de la mujer tras derogar la tristemente célebre ley contra el aborto del estado de Texas, conocida como HB 2. La decisión de la Corte en el caso Whole Woman’s Health contra Hellerstedt, por 5 votos a favor y 3 en contra, estableció que la ley de Texas violaba el derecho de la mujer de acceder al aborto. La ley HB 2 es una de las muchas leyes denominadas “TRAP” (trampa, en inglés) que han proliferado en el país. La sigla “TRAP” significa Reglamentación Específica de las Clínicas que Practican Abortos. Estas leyes fueron creadas para cerrar clínicas al obligarlas a realizar renovaciones costosas en sus instalaciones o exigir que sus médicos posean permisos de admisión de pacientes en hospitales cercanos. Las leyes TRAP provocan inevitablemente el cierre de las clínicas en que se practican abortos. Whole Woman’s Health, una organización que gestiona varias clínicas que brindan servicios de aborto en Texas, decidió demandar al estado e impugnar la ley.

Esta importante victoria judicial no se logró solamente en los despachos de las tres magistradas mujeres que integran la Corte Suprema, Ruth Bader Ginsburg, Elena Kagan y Sonia Sotomayor, y de sus colegas del sexo masculino Stephen Breyer y Anthony Kennedy, sino que es el resultado de años de lucha popular, en los medios de comunicación y en los pasillos de la legislatura de Texas.

La ley fue aprobada en julio de 2013, en medio de una polémica sin precedentes. El Senado de Texas se disponía a estudiar el proyecto de ley el 25 de junio de 2013, el último día de una sesión extraordinaria. Wendy Davis, senadora demócrata de Fort Worth de la legislatura de Texas, se puso unas cómodas zapatillas rosas y tomó la palabra pasadas las 11 de la mañana con el objetivo de obstruir la aprobación de la ley. Tenía pensado hablar hasta medianoche, momento en el cual, en virtud de la legislación estatal, la sesión extraordinaria debía terminar. En el Senado de Texas, el senador que toma la palabra debe seguir hablando de pie solo todo el tiempo, a diferencia de lo que ocurre en el Senado de Estados Unidos, donde el senador que decide embarcarse en la teatral táctica del obstruccionismo, como recientemente hizo el senador Chris Murphy tras la masacre de Orlando, puede ser interrumpido con preguntas de sus colegas, que suelen realizar intervenciones prolongadas para permitirle que se tome un descanso. Sin embargo, Wendy Davis habló sola, sin parar, durante todo el día sobre el tema que se estaba tratando. No pudo dedicar tiempo a hablar de otras cuestiones, como hizo el senador Ted Cruz durante una obstrucción en el Senado de Estados Unidos cuando leyó el cuento de Dr. Seuss “Huevos verdes con jamón” para hacer tiempo. La transmisión en vivo de la obstrucción de Davis tuvo amplia difusión en Internet. Miles de personas se dirigieron a la sede del parlamento de Texas para expresar su solidaridad.

La mayoría republicana del Senado de Texas logró sacar a Davis del estrado a las 10 de la noche aduciendo problemas de procedimiento, por lo que los senadores tuvieron dos horas enteras para aprobar la ley HB 2 antes de medianoche. Sin embargo, las miles de personas congregadas fuera del Capitolio del estado habían comenzado a corear: “No nos moverán”. El ruido fue tan molesto que el Senado no pudo realizar una votación nominal. En esa ocasión, venció la obstrucción de la población. Dos semanas más tarde, el entonces gobernador de Texas Rick Perry convocó otra sesión legislativa extraordinaria, en la que se aprobó el proyecto de ley.

En el fallo mayoritario de la Corte a favor de derogar la ley HB 2, el magistrado Stephen Breyer escribió: “Los abortos practicados en una clínica para abortos son seguros. De hecho, son más seguros que muchos procedimientos que se realizan fuera de hospitales y a los que el estado de Texas no aplica los requisitos de que se realicen en centros quirúrgicos…A nivel nacional, hay 14 veces más probabilidades de que un nacimiento termine en una muerte de que eso suceda durante un aborto. Sin embargo, en Texas, la ley permite a una partera asistir un nacimiento en la casa de la paciente”. Breyer también señaló que la colonoscopía, un procedimiento que suele realizarse fuera de un hospital, tiene una tasa de mortalidad 10 veces mayor a la de un aborto y la tasa de mortalidad de una liposucción es 28 veces más elevada que la de un aborto.

Stephanie Toti tenía 37 años cuando presentó los argumentos en defensa de Whole Woman’s Health ante la Corte Suprema de Estados Unidos. Toti es abogada del Centro por los Derechos Reproductivos. Le preguntamos en el programa Democracy Now! cómo había sido su experiencia –como mujer y abogada– de haber presentado un caso por primera vez ante la Corte, a lo que Stephani Toti respondió: “Los demandantes de este caso estaban convencidos de que querían que los representara ante la Corte y creo que fue muy significativo para muchas personas que una mujer en edad reproductiva alegara a favor de su causa ante la Corte”.

La lucha por los derechos de la mujer se ha librado durante varias generaciones. Desde la demandante Amy Hagstrom Miller, fundadora y directora ejecutiva de Whole Woman’s Health, que ha proporcionado servicios de aborto desde 1989, pasando por Stephanie Toti, del Centro por los Derechos Reproductivos, que ha representado a mujeres durante casi 25 años, y las tres magistradas de la Corte Suprema, un número histórico en un tribunal superior, los movimientos sociales son fundamentales. Teniendo en cuenta que existen cientos de proyectos de ley contra el aborto en todo el país, esta victoria histórica es motivo de celebración, pero no de descanso. Como dijo Amy Hagstrom Miller ante la Corte Suprema: “Una victoria no significa que la lucha ha terminado”.

El debate sobre el control de armas dio un giro histórico el miércoles en Estados Unidos cuando miembros demócratas de la Cámara de Representantes llevaron a cabo una ocupación del Congreso por primera vez en la historia, al realizar una sentada en el recinto de la Cámara baja para exigir una votación sobre la denominada restricción “no fly, no buy” a la compra de armas. Esta disposición mínima impediría comprar legalmente armas a los sospechosos de terrorismo que están en la lista de exclusión aérea de Estados Unidos. La protesta fue iniciada por el congresista de Atlanta y legendario defensor de los derechos civiles John Lewis. Lewis habló desde el estrado de la Cámara de Representantes: “A veces hay que hacer algo fuera de lo común. A veces hay que inventar una solución cuando no la hay. Hemos permanecido callados por demasiado tiempo. Llega un momento en el que hay que decir algo. En el que hay que hacer un poco de ruido. En el que hay que dar un paso. Este es el momento. Ahora es el momento para intervenir”. Lewis abandonó el estrado y, junto a varios miembros del Congreso, se sentó en el suelo y se negó a ponerse de pie.

En el Congreso hay cámaras de televisión que transmiten en directo los discursos que tienen lugar allí a través del canal nacional de cable C-SPAN. Pero las cámaras están controladas por los republicanos y fueron apagadas. Al menos dos miembros de la Cámara de Representantes que participaron en la sentada transmitieron en vivo en las redes sociales los discursos de protesta a través de sus teléfonos móviles y las aplicaciones para transmitir videos. A modo de protesta, C-SPAN tomó las imágenes en vivo que se emitían en las redes sociales y las retransmitió y, así, puso a disposición de los televidentes la demanda de control de armas censurada por los republicanos. “No se permite que las cámaras instaladas en el Congreso transmitan la sentada”, señaló C-SPAN mediante una leyenda en la parte inferior de la pantalla.

“Sin Proyecto de ley no habrá receso por vacaciones” coreaban los congresistas, rompiendo con estruendo el decoro habitual del Congreso. Uno tras otro, estos congresistas (todos ellos demócratas), se pusieron de pie para expresar su apoyo a una votación sobre la disposición “no fly, no buy”, que la representante demócrata de Nueva York Nita Lowey propuso el miércoles como enmienda al Proyecto de Ley de Presupuesto para la Seguridad Nacional. Al igual que el proyecto de ley propuesto en el Senado por la congresista Dianne Feinstein, la enmienda de Lowey fue rechazada por los miembros de la mayoría republicana de la comisión. Según Lowey, la enmienda habría otorgado al “fiscal general la facultad de impedir la venta de armas de fuego a terroristas o sospechosos de terrorismo si el fiscal general tiene sospechas razonables de que el arma de fuego podría ser utilizada en actividades relacionadas con el terrorismo”.

Las mayorías republicanas de ambas cámaras del Congreso repiten como loros los argumentos de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés). La principal crítica de la NRA es que personas inocentes pueden ser incluidas en la lista de sospechosos de terrorismo. “Es necesario establecer protecciones para que se pueda eliminar de la lista de sospechosos de terrorismo a los estadounidenses respetuosos de la ley que han sido incluidos en ella por error”, afirmó Chris Cox, director ejecutivo del Instituto para la Acción Legislativa de la NRA. Es sin duda admirable que se plantee la cuestión de estas deficientes “listas de vigilancia” y la preocupación de cómo las personas pueden ser excluidas de ellas. Sin embargo, muchos republicanos están planteando el problema por primera vez ahora, lo que sugiere que lo único que les preocupa es que las listas de vigilancia limiten el número de personas que pueden comprar armas.

En virtud de la enmienda propuesta por Nita Lowey, que incluye hacer seguimiento a las personas que estuvieron en la lista de sospechosos de terrorismo en algún momento en los últimos cinco años, se habría podido detectar al asesino de Orlando, Omar Mateen. Mateen era un ciudadano estadounidense que había sido investigado dos veces por el FBI en los últimos años por sospechas de que simpatizaba con grupos terroristas, pero en ambas ocasiones las sospechas fueron desestimadas. También se sabía que había golpeado a su primera esposa, que lo dejó después de cuatro meses de matrimonio. La violencia doméstica es otro indicio importante en casos de asesinatos masivos. A pesar de las señales de alerta, Mateen compró legalmente un rifle semiautomático del tipo AR, que utilizó pocos días después para matar a 49 personas y herir a muchas más.

El representante John Lewis afirmó justo antes de que comenzara la sentada en el recinto de la Cámara baja: “No podemos seguir haciendo la vista gorda a la violencia masiva con armas de fuego que sacude a nuestro país. Las matanzas se están volviendo cada vez más frecuentes. El momento del silencio y la paciencia se terminó hace tiempo. Instamos a los líderes de la Cámara de Representantes a que propongan a este cuerpo legislativo una legislación sobre el control de armas de sentido común. Dennos una votación. Permítannos votar. Vinimos aquí a hacer nuestro trabajo. Vinimos a trabajar. El pueblo estadounidense exige que se adopten medidas”.

Esta histórica protesta estaba exigiendo lo que tan solo puede considerarse una medida insuficiente, que es postergar la posible compra de armas de fuego por parte de sospechosos de terrorismo. ¿Pero dónde quedó la demanda de reinstaurar la prohibición a las armas de asalto? Estas armas, diseñadas exclusivamente con la finalidad de matar personas, han permitido una y otra vez los asesinatos masivos, de Columbine a Newtown, pasando por Aurora, San Bernardino y Orlando. A lo largo de su vida, John Lewis participó de muchas manifestaciones y ocupaciones y fue golpeado por la policía por exigir un cambio radical, por luchar por los derechos civiles. Quizá esta histórica ocupación del Congreso genere una ley de control de armas auténtica, significativa y duradera.

“Es una dulce armita”, dijo Martin Bryant respecto a su rifle de asalto semiautomático AR-15 cuando fue interrogado por la policía. Hace 20 años, el 28 de abril de 1996, Bryant tomó esa arma y llevó a cabo una masacre en el estado australiano de Tasmania. En 24 horas, en lo que se conoció posteriormente como la Masacre de Port Arthur, mató a 35 personas e hirió a otras 23. La violencia e irracionalidad del hecho, la mayor masacre que ha tenido lugar en la historia postcolonial de Australia, impactó de tal manera a ese país que en el transcurso de doce días se acordó una extensa y completa legislación para el control de las armas de fuego. Desde entonces, no ha habido otro tiroteo masivo en Australia. Esto nos lleva a Orlando, Florida, y a otra arma semiautomática.

Aproximadamente diez días antes de cometer la mayor masacre perpetrada por un solo individuo en la historia moderna de Estados Unidos, Omar Mateen ingresó al Centro de Tiro de St. Lucie, en Port St. Lucie, Florida, y compró un rifle semiautomático similar al AR y una pistola semiautomática de 9mm. El propietario del comercio y exagente de policía de Nueva York, Ed Henson, sostuvo que Mateen “pasó el control de antecedentes que debe pasar toda persona que adquiera un arma de fuego en el estado de Florida”. Mateen era ciudadano estadounidense y poseía un documento de identidad con fotografía emitido por el estado de Florida que le permitía portar armas. Entró a Pulse, un discoteca gay de Orlando, donde se celebraba una Noche Latina, y abrió fuego. Mató a 49 personas e hirió a más de 50.

Rebecca Peters, de la Red Internacional de Acción contra las Armas Pequeñas (IANSA, por sus siglas en inglés), dijo en “Democracy Now!”: “En Estados Unidos, el control de antecedentes generalmente consiste en mirar en una computadora si una persona tiene una condena penal. Eso no es un control de antecedentes. En la ciudad de Nueva York, si una persona quiere alquilar un apartamento o si quiere anotarse en la universidad hay un verdadero control de antecedentes. Las autoridades hablan con gente que conoce a esa persona. Le piden su opinión acerca de ella. Y de la misma manera, en Australia y en la mayoría de los países desarrollados, un control de antecedentes consiste en pedir referencias: al médico de la familia, al cónyuge o excónyuge, y se les pregunta si hay algo por lo que preocuparse”.

Si Omar Mateen hubiera sido sometido a un control de antecedentes más completo, podrían haber surgido detalles acerca de que agredía a su primera esposa, Sitora Yusufiy, con tal intensidad que ella lo abandonó solo cuatro meses después de haberse casado. O que Dan Gilroy, un compañero de trabajo de la compañía de seguridad en la que trabajaba Mateen, G4S, sentía que Mateen era “inestable”, que estaba “desquiciado” y “lleno de rabia” y que era racista y homofóbico, según declaró a ABC News. A pesar de ello, los informes indican que Mateen fue visto en Pulse en numerosas oportunidades y que utilizaba aplicaciones de citas gays. Mateen, que era un ciudadano estadounidense nacido en Nueva York, hijo de inmigrantes afganos, fue investigado en dos oportunidades por el FBIpor simpatías o declaraciones potencialmente terroristas. Aún así, adquirió dos poderosas armas semiautomáticas sin problema alguno.

Tras la Masacre de Port Arthur en Australia, Rebecca Peters encabezó la lucha que se libró a nivel nacional por el control de armas. “Para aquel entonces, habíamos luchado durante diez años para reformar las leyes que regulaban las armas, las cuales eran muy débiles en algunos estados y conformaban un desparejo collage a lo largo y ancho del país, como sucede en Estados Unidos. En abril del 96, ocurrió esta tragedia en la que murieron 35 personas y en ese momento, nuestro primer ministro dijo: ‘Llegó la hora. Después de la inacción de todos estos años, vamos a hacer algo’”. El primer ministro australiano de ese momento era el conservador John Howard.

Peters continuó: “Una parte crucial de las nuevas leyes es un adecuado control de antecedentes de las personas que solicitan adquirir armas. No se trata solo de la violencia doméstica, sino también de la depresión y el exceso de alcohol, así como de muchos otros factores que pueden ubicar a una persona en riesgo de cometer actos violentos, sin mencionar a personas que son apasionadamente racistas o resentidas”.

Las armas de fuego son aún legales en Australia, dado que, como dijo Peters: “La autoimagen de Australia es con frecuencia la de un hombre a caballo, al aire libre, con algún tipo de arma, no muy distinta de la imagen tradicional de los estadounidenses”. De hecho, los emblemáticos cazadores australianos al estilo “Cocodrilo Dundee” apoyaron la prohibición de las armas semiautomáticas, alegando que los “hombres de verdad” no necesitaban esas armas para sobrevivir en el campo. Australia cuenta actualmente con controles de antecedentes serios y las armas semiautomáticas son ilegales. Cuando la legislación fue aprobada, se obligó legalmente a los propietarios de armas como el AR-15 a vendérselas al Gobierno, tras lo cual esas armas fueron destruidas.

Esta semana, en Estados Unidos, el senador de Connecticut Christopher Murphy inició una acción obstruccionista en la Cámara Alta y prometió hablar, según dijo, “por todo el tiempo que pueda” para forzar al Congreso a iniciar un debate sobre el control de armas. “Estoy desesperado. Ya he visto suficiente. Ya he visto suficientes matanzas de inocentes y he visto la falta de acción de este organismo. Y es por eso que voy a permanecer en esta Cámara hasta que haya alguna señal, algún indicio de que podemos ponernos de acuerdo respecto a estas dos medidas, de que podemos encontrar el camino que nos permita avanzar para abordar esta epidemia de manera sensata y bipartidaria”.

Hace cuatro años, Christopher Murphy era miembro de la Cámara de Representantes cuando doce niños en edad escolar y seis adultos fueron masacrados en la escuela primaria Sandy Hook ubicada en su distrito. El asesino, Adam Lanza, utilizó un arma semiautomática similar al AR, al igual que lo hizo James Holmes en el tiroteo perpetrado en el cine de Aurora, Colorado, anteriormente ese mismo año. Estas armas habrían sido ilegales en virtud de una prohibición de las armas de asalto que el Congreso dejó expirar hace más de diez años. Es necesario prohibir las armas semiautomáticas, que no son otra cosa que armas de destrucción masiva, diseñadas para matar eficazmente a tanta gente como sea posible.

Esta semana, la justicia de California emitió dos fallos, uno en un caso de violación y otro en un caso de “delito de linchamiento”, que fueron noticia en todo el mundo. En uno de los casos, un estudiante declarado culpable de agresión sexual recibió una sentencia leve, mientras que la declaración que su víctima leyó en el juzgado trascendió rápidamente y fue leída por millones de personas alrededor del mundo. En el otro caso, una joven afroestadounidense que fundó una rama local del movimiento Black Lives Matter y contra quien se habían presentado cargos por “delito de linchamiento” fue declarada culpable y sentenciada a prisión. Estos dos casos no podrían ser más distintos, ni podrían, conjuntamente, ilustrar mejor las numerosas desigualdades por raza y clase social que existen en el sistema judicial estadounidense.

Ambos casos derivan de hechos acaecidos en 2015. El 17 de enero de ese año una joven asistió a la fiesta de una fraternidad de la Universidad de Stanford con su hermana. Bebió demasiado alcohol y no recuerda lo que le sucedió después. Entrada la noche, dos estudiantes de posgrado vieron que se encontraba inconsciente y que estaba siendo sexualmente agredida detrás de un contenedor de basura. Llamaron a la policía universitaria y fueron detrás de Brock Turner, el agresor de la joven y estrella del equipo de natación de Stanford, hasta capturarlo. Turner fue luego arrestado.

El segundo caso involucra a la activista de Black Lives Matter Jasmine Richards. Ella misma describió su activismo en un video publicado en Internet el año pasado:

“Fundé Black Lives Matter Pasadena en enero de 2015. La razón por la que lo hice es que sentía que no había ningún programa comunitario ni nada que se estuviera haciendo en mi comunidad. Y había habido muchos jóvenes asesinados por la policía de Pasadena. Kendrec McDade es el joven por el que actualmente llevo adelante todas estas acciones. Leroy Barnes fue asesinado por la policía de Pasadena. Big homie, conocido como Big BA, también fue asesinado por la policía de Pasadena. Lamentablemente se conoce a nuestra policía por el hostigamiento que ejerce”.

El sábado 29 de agosto de 2015, Jasmine había organizado una marcha pacífica para llamar la atención justamente sobre ese tipo de hostigamiento policial. Y como era de esperar, después de la marcha, como lo documentan grabaciones de video, llegó la policía y los agentes se comportaron de manera abusiva, redujeron a una joven afroestadounidense y la arrastraron por el suelo para arrestarla. A Jasmine se le imputó el cargo de “delito de linchamiento” por intervenir e intentar salvar del arresto a la joven. Uno de los puntos centrales del movimiento Black Lives Matter es la premisa de que los jóvenes de color, en todo momento, pero especialmente cuando son arrestados o se encuentran bajo custodia policial, pueden ser asesinados o gravemente heridos.

La ley que establece el “delito de linchamiento” data de 1933 y fue redactada inmediatamente después del infame linchamiento público de dos hombres afroestadounidenses en San Jose, California. Fue adoptada para disuadir a las multitudes que irrumpían en las estaciones de policía a fin de sacar a los prisioneros para lincharlos. Luego de que otro dirigente de Black Lives Matter estuviera a punto de ser acusado de “delito de linchamiento” en 2015, legisladores consideraron que la palabra “linchamiento” era ofensiva en ese contexto e hicieron que fuera retirada de la ley. Pero los cargos contra Jasmine fueron presentados antes de que el cambio de nombre entrara en vigor.

Nana Gyamfi, abogada de Jasmine, afirmó en el noticiero de “Democracy Now!”: “Lo que había eran niños en scooters y un par de adultos que estaban hablando acerca de la violencia amparada por el estado en Pasadena, acerca de que la policía mata a personas desarmadas en Pasadena. Se trata claramente de una persecución política tramada por la Oficina del Fiscal de Distrito de Pasadena, el Departamento de Policía de Pasadena y la Oficina del Fiscal de la Ciudad de Pasadena, una acción a la que nos estamos refiriendo como el intento de linchamiento de Jasmine Richards”.

Respecto al otro caso, en el Tribunal Superior del Condado de Santa Clara, el juez Aaron Persky entendió en la causa contra Brock Turner, que fue declarado culpable de intento de violación, penetración sexual con un objeto extraño de una persona en estado de ebriedad y penetración sexual con un objeto extraño de una persona inconsciente. Turner se enfrentaba a un máximo de catorce años de prisión. La víctima leyó una declaración de 7.000 palabras profundamente personal en el juzgado. Sin embargo, parecería ser que el juez Persky se sintió más conmovido por una solicitud del padre de Turner en la que redactó que no creía que la vida de Brock debiera ser arruinada por “20 minutos de acción”.

Tras declarar que una “condena a prisión tendría un grave impacto sobre él”, el juez sentenció a Turner a solo seis meses de cárcel y a un período de libertad condicional. Al igual que Turner, el juez Persky fue un deportista estrella de Stanford. El juez enfrenta ahora una campaña que busca su apartamiento del cargo, organizada por la docente de derecho de Stanford Michele Landis Dauber.

Jasmine Richards fue sentenciada a 90 días de prisión, más tres años de libertad condicional. A Brock Turner, a pesar de haber sido condenado por cargos de agresión sexual, probablemente se le de crédito por buena conducta y deba cumplir en prisión aproximadamente el mismo tiempo que Richards. Mientras que, para la víctima de Turner, la condena será permanente. Como le dijo a Turner durante el juicio al leer su declaración como víctima, en la que describió el impacto de la agresión: “Se quedó conmigo, es parte de mi identidad, ha cambiado para siempre la forma en que me comporto, la forma en que voy a vivir el resto de mi vida”.

La mañana del jueves 28 de enero se presentaba fría en Durham, Carolina del Norte. Esa mañana, Wildin David Guillen Acosta salió de su casa rumbo a la escuela pero nunca llegó. En el camino, fue detenido y arrestado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y permanece detenido desde entonces. Wildin tiene actualmente 19 años de edad. Huyó de su casa en Olancho, Honduras hace más de dos años y fue detenido al cruzar la frontera, pero como en ese momento era menor, se le permitió reunirse con familiares que tenía en Carolina del Norte. Comenzó a asistir a la secundaria Riverside High School y estaba previsto que se graduara en junio de este año. Quería ser ingeniero. En lugar de ello, permanece encerrado en el tristemente célebre Centro de Detención Stewart ubicado en la zona rural de Lumpkin, Georgia, gestionado por la compañía con fines de lucro Corrections Corporation of America.

Wildin es solo uno de los cientos de miles de menores que, ya sea solos o con sus madres, han huido de la violencia en América Central en los últimos años. Principalmente provienen de Honduras, Guatemala y El Salvador. Actualmente, Honduras es uno de los países más violentos del mundo y Olancho cuenta con una de las tasas más altas de asesinatos, lo que provoca que muchos huyan del lugar. El Ejército de Estados Unidos y la Administración de Control de Drogas (DEA) tienen fuerzas especiales desplegadas de forma permanente allí, las cuales participan de operativos antinarcóticos que también han provocado la muerte a decenas de hondureños.

Wildin fue arrestado en el marco de una serie de operativos de inmigración llamados “Operación Guardián de la Frontera”. Muchos creen que el objetivo de estos operativos fue generar miedo entre quienes se encuentran aún en América Central y están considerando realizar el peligroso viaje hacia el norte, rumbo a Estados Unidos. “Como he dicho en repetidas oportunidades, nuestras fronteras no están abiertas a la migración ilegal”, dijo el secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, en aquel momento. “Si vienen aquí de forma ilegal, los enviaremos de regreso de conformidad con nuestras leyes y nuestros valores”, afrimó. Inmediatamente después del arresto de Wildin, familiares, amigos, compañeros de clase y profesores de la secundaria Riverside realizaron una contundente manifestación de valores, marchando en apoyo de Wildin y de otros cinco jóvenes arrestados de manera similar. A este grupo de jóvenes encarcelados se le llama con frecuencia “NC6” o “Los 6 de Carolina del Norte”, en español. La Comisión de Relaciones Humanas de Durham solicitó al ICE su liberación, al igual que lo hizo el Concejo Municipal de Durham.

Una profesora de Wildin, Ellen Holmes, sostuvo en un video que realizó en su apoyo: “Hay mucho miedo en nuestra comunidad, porque, desafortunadamente, no es el único menor que han detenido. Esto provoca ausencias y deserciones en nuestras escuelas. Está generando un intenso sentimiento de miedo en el seno de nuestra escuela y de nuestra comunidad”. Existe escasa evidencia de que los arrestos y las deportaciones masivas hayan reducido el flujo de refugiados centroamericanos hacia Estados Unidos, pero ciertamente han atemorizado a los estudiantes y a las familias que actualmente se encuentran aquí, lo que los obliga a mantener a los menores fuera de las escuelas por temor a que sean arrestados como Wildin.

La solicitud de asilo de Wildin fue rechazada y el 19 de marzo un juez de inmigraciones denegó la solicitud de reabrir su caso. El 20 de marzo se dispuso su deportación a Honduras. Sin embargo, debido a la enorme presión pública que ejerció esta organización de base liderada por jóvenes, la directora del ICE, Sarah Saldaña, emitió esa mañana una orden por la que se pospuso su deportación. La solicitud de asilo de Wildin se encuentra ante la Junta de Apelaciones de Inmigración, en un proceso que podría tardar meses e incluso años en resolverse.

Paromita Shah, directora asociada del Proyecto Nacional de Inmigración de la Asociación Nacional de Abogados, dijo en el noticiero de “Democracy Now!: “Debería ser liberado. Noventa días, desde cualquier punto de vista, es un período de tiempo atroz para ser pasado en detención”. Shah estuvo en Washington, D.C., junto a varios estudiantes y a la docente de Riverside High Ellen Holmes, visitando a integrantes del Congreso y al secretario de Educación, John B. King Jr., para solicitarles que apoyen a Wildin.

Axel Herrera es uno de los estudiantes que fue a Washington. Al igual que Wildin, era un estudiante indocumentado de Honduras, pero ingresó a Estados Unidos a los siete años de edad y por tanto tuvo derecho acogerse a la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que otorga ciertas protecciones legales durante un período limitado a los inmigrantes indocumentados que ingresaron a EE.UU. siendo niños. “Hemos hablado con varios legisladores. Hemos hecho llamados. Hemos enviado cartas. Hemos obtenido el apoyo de algunos congresistas de Carolina del Norte, que se comprometieron a solicitar que nuestros compañeros sean liberados. Pero no hemos tenido la respuesta que esperábamos, que es tener a Wildin y a algunos de los demás estudiantes de ‘Los 6 de Carolina del Norte’ de regreso en nuestras escuelas”.

Wildin Acosta permanece detenido en la prisión privada del ICE en Georgia. Su solicitud de que se le enviaran las tareas escolares a la prisión fue inicialmente denegada. Tras las protestas de la población, la guardia cedió. Muchos estudiantes de secundaria son sancionados por negarse a estudiar. Wildin está encerrado en detención permanente y debe luchar por su derecho a estudiar. El secretario Johnson y todos los funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas deberían aceptar que son esa determinación y ese compromiso los que van “de conformidad con nuestros valores”.

“Bienvenidos a Fort McMurray. Aquí tenemos la energía”, es lo que dice el cartel que se ve al ingresar a esa ciudad ubicada en los bosques del norte de Alberta, Canadá, en el corazón de la zona de extracción de arenas alquitranadas. Los bosques que rodean Fort McMurray arden en llamas desde hace más de una semana, lo que ha provocado la suspensión de las operaciones en la vasta zona de arenas alquitranadas. Más de 90.000 personas han sido evacuadas, la mayoría de ellas de Fort McMurray, pero también miles más de los campamentos situados en los yacimientos de arenas alquitranadas, de donde se extrae lo que se considera como el petróleo más sucio del planeta, mediante la remoción de la arena alquitranada en minas a cielo abierto. Mientras tanto, más al sur del hemisferio, la importante compañía petrolera Shell ha iniciado operaciones de limpieza en el Golfo de México, donde hubo filtraciones en una plataforma petrolera que provocaron el vertido de más de 2.000 barriles de petróleo al mar, a unos 150 km de la costa de Louisiana.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica informó esta semana en su índice anual de gases de efecto invernadero que la “actividad humana ha incrementado el efecto directo de calentamiento por dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera en un 50% por encima de los niveles preindustriales durante los últimos 25 años”. La agencia espacial de Estados Unidos, la NASA, informó que este último mes de abril fue el abril más caluroso desde que se lleva registro, por el margen más amplio de la historia. Esto se da tras una sucesión de doce meses en la que cada mes rompió el récord de temperatura establecido para el mismo mes en el pasado.

La respuesta oficial al catastrófico cambio climático tomó forma en el llamado Acuerdo de París, el documento de 31 páginas acordado hasta el momento por 175 países. El acuerdo alcanzado en París en diciembre y firmado en abril fue la culminación de años de negociaciones que muchos criticaron por estar lejos de ser justas, ambiciosas o vinculantes. El acuerdo es supervisado por la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o CMNUCC, que en este momento lleva a cabo una reunión de alto nivel en Bonn, Alemania. Se trata de la primera reunión desde que se alcanzó el Acuerdo de París.

Kumi Naidoo, exdirector de Greenpeace International, nos dijo en París en vísperas de la publicación de la versión definitiva del acuerdo: “Hay tantos vacíos en ese texto que el avión en el que viaja el presidente de Estados Unidos podría pasar por uno de ellos. La conclusión, yo diría, es que hay huellas de la industria de los combustibles fósiles en demasiadas partes de ese texto”. Y agregó: “La mayoría de los que formamos parte de las organizaciones de la sociedad civil, nunca hablamos del ‘camino hacia París’, siempre hablamos del ‘camino que pasa por París’”.

Como parte de ese camino y previo a la cumbre de Bonn, se lanzó la campaña Break Free (Líberate de los Combustibles Fósiles, en español). Coordinadas a nivel internacional, se llevaron a cabo toda una serie de audaces acciones motivadas por la urgencia de la crisis climática. En diferentes partes del mundo se realizaron bloqueos y sentadas, cuelga de pancartas y toda una constelación de acciones de desobediencia civil. La siguiente es solo una muestra de algunas de las manifestaciones llevadas a cabo en las últimas dos semanas, según un resumen de la organización sin fines de lucro de acción contra el cambio climático 350.org:

En el Reino Unido, activistas bloquearon el funcionamiento de la mayor mina de carbón a cielo abierto del país durante un día. Una acción de protesta similar detuvo cargamentos de carbón en Newcastle, Australia. En Estados Unidos, la gente ocupó vías de trenes durante toda la noche para detener los llamados “trenes bomba”, vagones cisterna cargados de petróleo que han explotado en el pasado, provocando la muerte a cientos de personas. En Alemania, 3.500 personas cerraron una mina de lignito y una central eléctrica cercana durante más de 48 horas. En Filipinas, 10.000 personas marcharon contra una planta de carbón proyectada. Organizaciones sociales y comunidades indígenas de Brasil obstruyeron el tránsito frente a las puertas de una de las mayores centrales térmicas de carbón del país. Por tierra y por mar, hubo personas que obstruyeron la entrada a las instalaciones de arenas alquitranadas de Kinder Morgan en Vancouver y, en Turquía, 2.000 personas marcharon hacia un gran vertedero de carbón y lo rodearon con una gigantesca cinta roja.

El reconocido lingüista y disidente político Noam Chomsky escribió recientemente un nuevo libro titulado “Who Rules the World?” (¿Quién gobierna el mundo?, en español). Chomsky afirma que los dos temas críticos que enfrenta actualmente la humanidad son las armas nucleares y el cambio climático y que resulta impactante ver lo poco que se tocan esos temas en la campaña electoral de cara a las elecciones de 2016 en Estados Unidos.

Chomsky dijo a Democracy Now!: “Cuando los republicanos de la Corte Suprema revocaron hace poco una normativa bastante moderada propuesta por Obama para regular la industria del carbón, fue como decirle al mundo: ‘No se molesten en hacer nada’. Al país más grande y más poderoso del mundo no le interesa, así que ‘sigan adelante y hagan lo que quieran’. Todo esto equivale literalmente a decir: ‘Corramos hacia el precipicio’”.

No obstante, mientras haya gente que lleva adelante acciones hay esperanza. En el estado de Massachusetts, hogar del profesor Chomsky, cuatro estudiantes de secundaria demandaron al Departamento de Protección Ambiental del estado, alegando que ese estado estaba infringiendo su propia norma de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% para 2050 al no tomar medidas con la rapidez necesaria. Esta semana, el máximo tribunal del estado estuvo de acuerdo y Massachusetts deberá ahora implementar un plan orientado a reducir las emisiones.

Desde hace tiempo se escucha el llamado a salvar el mundo para las generaciones futuras. Pero resulta cada vez más claro que es la generación de los jóvenes la que nos va a salvar.

Un profeta de la paz se ha ido. Daniel Berrigan, sacerdote católico jesuita, activista por la paz, poeta, abnegado tío y hermano, falleció la semana pasada a los 94 años de edad. Su pasaje de casi un siglo por esta Tierra estuvo marcado por la compasión y el amor por la humanidad, así como por un inquebrantable compromiso con la paz y la justicia. Pasó años en prisión por sus valientes acciones pacifistas contra la guerra. En cada acción de su vida llevó a la práctica el Evangelio que predicaba. Dio impulso a diversos movimientos, inspiró a millones de personas, escribió de una manera hermosa y con una ingeniosa sonrisa compartió su amor por la vida con sus familiares, amigos y con todos aquellos con quienes rezó y luchó por la paz.

Dan y su hermano Philip Berrigan, junto a otros activistas católicos, irrumpieron en un centro de reclutamiento militar en 1967 y derramaron su propia sangre sobre las citaciones de reclutamiento en alusión a la sangre derramada en la guerra. Al año siguiente, el 17 de mayo de 1968, pocas semanas después del asesinato de Martin Luther King Jr., los dos hermanos y otras siete personas se hicieron famosos por retirar citaciones de reclutamiento del centro de reclutamiento de Catonsville, en Maryland, y quemarlas con napalm de fabricación casera en el estacionamiento de las oficinas. Mientras cantaban un himno reunidos alrededor de la fogata fueron finalmente arrestados.

Dan Berrigan expresó en un comunicado emitido por el grupo antes de la acción, dado que sabían que serían arrestados: “Nuestras disculpas, buenos amigos, por quebrantar el buen orden, por quemar papeles en lugar de niños, por despertar la ira de los personeros de la muerte en la antesala del osario”. Y agregó: “No podíamos hacer otra cosa, así que ayúdanos Señor”.

Las acciones de Los Nueve de Catonsville, como se conoció al grupo, hicieron que aumentara la intensidad de las acciones contrarias a la guerra en todo el país. Algunas personas habían quemado sus fichas de reclutamiento antes que ellos, pero después de la acción de Catonsville esto se volvió una táctica emblemática y cada vez más frecuente para demostrar la oposición real y simbólica a la guerra. Dan Berrigan expresó: “Elegimos ser criminales sin poder en tiempos de poder criminal. Elegimos ser etiquetados como criminales de paz por los criminales de guerra”.

Daniel Berrigan fue sentenciado a prisión pero antes de entregarse para cumplir su condena, pasó a la clandestinidad. A pesar de figurar en la lista de los más buscados del FBI, Berrigan aparecía repentinamente en diferentes rincones del país y pronunciaba discursos contra la guerra. Habló durante un gran acto en apoyo a Los Nueve de Catonsville en la Universidad de Cornell, donde era capellán. Luego del discurso, al verse acorralado por el FBI y la policía, Berrigan se escondió dentro de una de las marionetas gigantes de la compañía de teatro con contenido político Bread & Puppet. Disfrazado de esa manera logró salir del Barton Hall de la Universidad de Cornell y evitó ser arrestado. Finalmente, las autoridades dieron con su paradero en Block Island, frente a las costas de Rhode Island, y lo arrestaron. Una famosa fotografía capturó el momento en que dos tristes agentes del FBI que se hacían pasar por observadores de aves en la isla se llevaban esposado al sonriente padre Berrigan.

Berrigan escribió en sus memorias, tituladas “No Bars to Manhood”: “Dado que la maquinaria estadounidense no funciona bien, ni en sus mecanismos internos, ni en sus engranajes con el mundo, los hombres de bien deben tomar medidas”. Y aclaró: “Algunos de ellos han de estar dispuestos a ir a la cárcel”.

En 1980, Berrigan, una vez más con su hermano Phil y otras personas, irrumpió en una planta de misiles de General Electric ubicada en King of Prussia, Pennsylvania. Allí golpearon con martillos cabezas de ojivas nucleares hasta dañarlas de modo que no pudieran ser reparadas y luego derramaron su sangre sobre las partes dañadas. Las acciones que llevaron adelante ese día dieron inicio al Movimiento Plowshares, que creció hasta convertirse en un movimiento mundial. Las acciones de Plowshares se inspiran en un versículo del libro de Isaías, del Antiguo Testamento:

“Convertirán sus espadas en aradosy sus lanzas en hoces. No levantará espada nación contra nación, y nunca más se adiestrarán para la guerra”.

La lucha por la paz de Dan Berrigan desafió al Gobierno de Estados Unidos, al Pentágono y a la jerarquía de la propia Iglesia Católica. Por ese último pecado, fue apartado de su labor eclesiástica en Estados Unidos. Su exilio incluyó viajes a América Latina y Sudáfrica, que lejos de curarlo de su compromiso con la lucha por la justicia, solo lo reafirmaron.

Vimos por última vez a Berrigan, a quien nosotros, al igual que muchos otros, llamábamos cariñosamente “Padre Dan”, hace dos años en un hogar para ancianos jesuitas de la Universidad de Fordham, en el Bronx. A los 93 años de edad, su estado era frágil pero sus ojos brillaron cuando le dimos su comida favorita: helado. Su devoción al helado y a la justicia social lo hicieron acreedor a su propio sabor de la marca de helados Ben & Jerry’s, así como al suministro vitalicio de esos helados para él y para el Movimiento del Trabajador Católico, que tanto amaba.

Daniel J. Berrigan vivió una vida fiel a su vocación y practicó literalmente lo que predicaba. Descansa en paz, Dan Berrigan, de la misma manera en que has vivido.

Mientras los grandes medios se concentran en pocas manos, emerge un fuerte y vibrante mosaico de medios comunitarios

Desde Flagstaff, Arizona. La prensa especializada en asuntos económicos se encuentra completamente alborotada con las últimas noticias sobre fusiones empresariales, dado que se prevé que reguladores federales aprueben un acuerdo de fusión de gran envergadura entre las importantes compañías de cable Charter, Time Warner y Bright House Networks. En virtud de la transacción de 78.000 millones de dólares, se creará “New Charter”, la segunda mayor compañía de televisión por cable e Internet de Estados Unidos, después de Comcast. Tras la operación, quedarán solamente tres grandes proveedores de cable en Estados Unidos. Por otra parte, Gannett Company, propietaria de más de 100 periódicos, entre ellos, USA Today, intenta adquirir Tribune Publishing, propietaria de varios de los principales periódicos del país, entre ellos Los Angeles Times y The Chicago Tribune.

Esta inminente concentración de los medios de comunicación comerciales en unas pocas manos tiene lugar mientras celebramos los 20 años del noticiero de “Democracy Now!”. Nuestro 20º aniversario nos encuentra realizando una gira por 100 ciudades de Estados Unidos. Vamos de ciudad en ciudad, organizando eventos para recaudar fondos para los medios de comunicación comunitarios y transmitiendo noticias mientras viajamos. Nuestros viajes confirman la existencia de un creciente y vibrante sector de medios comunitarios al servicio de los intereses de la población, libre de las exigencias de generar ganancias a cualquier precio.

“Democracy Now!” comenzó a emitirse el 19 de febrero de 1996 y se constituyó en el único programa diario emitido en radios públicas sobre las elecciones presidenciales de ese año. El presidente Bill Clinton se presentaba como candidato a la reelección y enfrentaba al senador de Kansas Bob Dole, candidato por el Partido Republicano, y al candidato conservador Ross Perot. La idea inicial era que el programa fuera transmitido hasta el día de las elecciones. Teníamos la esperanza de que los temas tratados a lo largo de la campaña electoral fueran lo suficientemente importantes y que la audiencia les atribuyera la importancia suficiente como para sintonizar una cobertura que diariamente les llevara voces e ideas que habitualmente no se escuchaban en los medios de comunicación comerciales.

Y fue así como empezamos: dándoles voz a los movimientos de base. Al culminar las elecciones, creímos que “Democracy Now!” llegaría también a su fin. Pero después de las elecciones la demanda por el programa fue mayor de lo que había sido antes. ¿Por qué? Hay ansias de escuchar voces auténticas, de salir del pequeño círculo de supuestos “especialistas” que aparecen a toda hora en todas las cadenas de noticias y que saben tan poco acerca de tantas cosas, que nos explican cómo es el mundo y lo hacen tan mal.

Cuando el programa comenzó a emitirse en 1996, salía al aire en solo nueve radios comunitarias del país. Hoy es emitido por más de 1.400 medios, una extraordinaria constelación de organizaciones de medios públicos y comunitarios que abarca tanto a las emisoras públicas de radio y televisión PBS, NPR y Radio Pacifica, como a emisoras universitarias y comunitarias, estaciones de televisión de acceso público, emisoras de radio FM de baja potencia, así como medios de comunicación online y, por supuesto, los muchos periódicos que publican esta columna.

Cada uno de estos medios tiene un compromiso exclusivo con su comunidad y le proporciona contenidos relevantes producidos y seleccionados localmente. A medida que avanzamos en nuestro viaje, observamos también los vínculos que contribuyen a forjar esos medios locales, tanto en el seno de la comunidad, como a la hora de trascender obstáculos tradicionales como la raza, la clase social o la edad.

Consideremos por ejemplo la nueva emisora de radio FM de baja potencia que se está construyendo en Albuquerque, Nuevo México. Las FM de baja potencia son un servicio radiofónico no comercial que se vio impulsado recientemente por la Comisión Federal de Comunicaciones luego de que activistas pasaran años presionando al Gobierno federal para que habilitara más emisoras. La autorización para operar esta nueva emisora de Albuquerque fue otorgada a un medio de comunicación sin fines de lucro de larga trayectoria llamado Quote…Unquote, que brinda entrenamiento y capacitación en medios de comunicación digitales a fin de brindar a las personas las herramientas necesarias para contar sus propias historias.

Para lanzar la emisora se asociaron con la institución de enseñanza secundaria Robert F. Kennedy High School, una destacada escuela de South Valley, uno de los vecindarios más pobres de Albuquerque, que cuenta con una población estudiantil conformada en gran medida por inmigrantes indocumentados. “Trabajamos con los estudiantes en los que las escuelas tradicionales han perdido la fe”, explicó el director de la secundaria Kennedy.

Y este es solo uno de los cientos de medios de comunicación comunitarios a los que estamos apoyando mientras viajamos por el país. La mayor parte de ellos son instituciones sin fines de lucro que cuentan con el apoyo de entusiastas voluntarios. Tienen además un fuerte arraigo local y son amados por las comunidades a las que sirven.

Comparemos esto con la creciente concentración de los grandes medios de comunicación comerciales. Craig Aaron, de Free Press, una organización que promueve la reforma del sistema de medios de comunicación, considera que “gracias a esta fusión, Charter y Comcast tendrán un control sin precedentes sobre nuestras conexiones de cable e Internet”. Y agrega: “El demoledor poder de su monopolio implica que habrá menos opciones, precios más altos, cero rendición de cuentas y ninguna competencia”.

En esta era de alta tecnología digital, lo que obtenemos de los grandes medios es solo estática: ese velo de distorsiones, mentiras, tergiversaciones y verdades a medias que oscurecen la realidad. Necesitamos que los medios actúen de acuerdo con otra definición de estática: la que hace referencia a una interferencia no deseada que aporta una mirada crítica y plantea desacuerdos con el poder establecido. Necesitamos medios que brinden cobertura sobre el poder y no que realicen una cobertura al servicio del poder. Medios que sean el Cuarto Poder y no medios que sean parte del poder del Estado. Necesitamos medios que nos mantengan informados sobre los movimientos de base que crean estática y hacen historia. Ese es el poder de los medios independientes. Esos son los medios que nos van a salvar.

El desastroso programa de armas nucleares de Obama

“Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”. Estas son las palabras del texto sagrado hinduista Bhagavad-Gita que surcaron el pensamiento del hombre a quien se atribuye la creación de la primera bomba atómica, J. Robert Oppenheimer, cuando la primera explosión nuclear de la historia encendió el oscuro cielo del desierto de Nuevo México en el sitio donde se llevó a cabo la prueba Trinity, el 16 de julio de 1945.

Semanas después, las bombas atómicas lanzadas primero sobre Hiroshima y luego sobre Nagasaki provocaron la muerte a cientos de miles de personas y empujaron al mundo hacia la era atómica. A partir de ese momento, la humanidad ha tenido que vivir con la horrenda perspectiva de una guerra nuclear y la posibilidad de una aniquilación masiva. La creencia popular es que la probabilidad de que estas armas no convencionales sean utilizadas ha disminuido desde el fin de la denominada Guerra Fría. Sin embargo, esa percepción se ha visto desafiada recientemente, especialmente desde que el presidente Barack Obama anunció un programa de 30 años de duración por un valor de un billón de dólares que tiene por objetivo modernizar el arsenal nuclear de Estados Unidos.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, visitó el Museo y Memorial de la Paz de Hiroshima el lunes y se convirtió así en el primer Secretario de Estado de Estados Unidos en ejercicio que visita el lugar. Kerry se encontraba en Japón para participar de una reunión del G7. En las declaraciones públicas que realizó desde el museo, Kerry no pidió disculpas por los ataques nucleares, pero sí afirmó: “[El museo] es un recordatorio de lo profunda que es la obligación que tiene cada uno de los que participamos en el quehacer público, en realidad, de la obligación que tiene cada persona que ocupe una posición de responsabilidad, de trabajar por la paz, de crear y procurar un mundo libre de armas nucleares”.

A pesar de esas nobles palabras, el presidente Obama lanzó lo que la Alianza para la Responsabilidad Nuclear (ANA, por sus siglas en inglés) calificó como “un desastroso programa de un billón de dólares”. Así se titula un reciente informe sobre el ambicioso plan de Obama para modernizar el arsenal nuclear de Estados Unidos. El informe será dado a conocer el próximo lunes. Marylia Kelley es una de las autoras del informe y se desempeña como directora ejecutiva de la organización Comunidades de Tri-Valley Contra un Medioambiente Radioactivo (Tri-Valley CARE´s, por sus siglas en inglés), una organización que trabaja en asociación con la Alianza para la Responsabilidad Nuclear. Sobre la visita de Kerry a Hiroshima, Kelley dijo en el noticiero de “Democracy Now!”: “Kerry fue con las manos vacías. Estados Unidos tiene que ir con un plan concreto que tenga por objetivo reducir su propio programa de armamento nuclear. En lo que respecta a armas nucleares, no se puede predicar la abstinencia desde la barra principal de un bar. Estados Unidos está comenzando una nueva carrera armamentista nuclear, porque los otros Estados que poseen armas nucleares, cuando ven nuestro ‘programa de modernización’ obviamente están empezando el suyo propio. Esto tiene que terminar”. Marylia Kelley vive en Livermore, California, sede de uno de los laboratorios nacionales del Gobierno de Estados Unidos dedicado al desarrollo y fabricación de bombas nucleares.

El presidente Obama pronunció su primer discurso sobre el arsenal nuclear de Estados Unidos el 5 de abril de 2009 en Praga. En esa ocasión, expresó: “Hoy en día, la Guerra Fría ha desaparecido pero miles de aquellas armas no. En un extraño giro de la historia, ha disminuido la amenaza de una guerra nuclear mundial, pero el riesgo de un ataque nuclear ha aumentado. Hoy en día hay más países que han adquirido armamento de este tipo. Las pruebas continúan y el mercado negro de secretos nucleares y materiales nucleares abunda”.

Al igual que su promesa de cerrar la prisión de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo, su promesa de que Estados Unidos avance hacia el desarme nuclear parece haber sido abandonada. A las organizaciones de base que integran la Alianza para la Responsabilidad Nuclear les gustaría que Obama realizara un viaje histórico a Hiroshima, como el primer Presidente de Estados Unidos en ejercicio que lo hace. Marylia Kelley sostuvo: “Si Obama fuera a Hiroshima, tendría que aprovechar la visita como una oportunidad, no para pronunciar promesas y palabras vacías acerca de un futuro mundo libre de armas nucleares, sino para realizar propuestas concretas acerca de la forma en que Estados Unidos va a dar pasos en esa dirección y la forma en que vamos a cambiar de rumbo, porque en este preciso momento, avanzamos a pasos agigantados en la dirección opuesta”.

Los debates de la actual campaña presidencial estadounidenses casi no han incluido el tema del arsenal nuclear de Estados Unidos y todos los gastos, desechos nucleares e inmensos peligros que constantemente representa. Al día siguiente de haber lanzado su campaña a fines de mayo de 2015, se le preguntó al senador Bernie Sanders acerca del programa de actualización del arsenal nuclear de EE.UU. en una asamblea pública celebrada en New Hampshire: “Todo eso tiene que ver con nuestras prioridades como país. ¿Quiénes somos como pueblo? ¿El Congreso escucha al complejo militar industrial que nunca ha visto una guerra que le desagrade o escucha a las personas de este país que están sufriendo?”.

En 1946, un año después de Trinity, de Hiroshima y de Nagasaki, Albert Einstein, que formuló la teoría de la relatividad que dio a luz a la bomba atómica, hizo al mundo una advertencia que sigue vigente al día de hoy: “El poder desencadenado del átomo lo ha cambiado todo, excepto nuestra forma de pensar y, por lo tanto, vamos a la deriva hacia una catástrofe sin precedentes”.

Enfrenta a tu agresor en defensa propia, salvo si eres una mujer golpeada

Cherelle Baldwin tiene suerte de estar viva. Su expareja la agredió en reiteradas ocasiones. Fue atacada por él en su propio hogar, se defendió y a consecuencia de ello fue a prisión. La violencia doméstica, también llamada violencia de pareja, afecta a millones de personas cada año, en su mayoría, aunque no exclusivamente, a mujeres. Cuando las víctimas se defienden, corren el riesgo de ser doblemente victimizadas: primero por su agresor y luego por parte del sistema de justicia penal. Las mujeres de color se encuentran en una situación particularmente vulnerable, como lo demuestra claramente el caso de Cherelle Baldwin.

Cherelle Baldwin conoció a Jeffrey Brown en Connecticut en 2010, cuando ella tenía diecinueve años de edad. Poco después tuvieron un hijo. Brown se tornó agresivo y para 2013, la pareja se había separado. Según documentos que obran en poder de la justicia, Brown había amenazado a Baldwin en repetidas oportunidades, le había quitado tarjetas de crédito y dinero y la atacaba cuando iba a visitar al hijo de ambos. Finalmente, Cherelle obtuvo una orden judicial que prohibía las amenazas, el acoso y las agresiones durante las visitas, pero Brown siguió amenazándola a través de mensajes de texto. El 18 de mayo de 2013, le envió más de una docena de amenazas vía mensaje de texto, dos de los cuales decían “D.O.A. on sight” (sic), en referencia a la sigla que se usa en inglés para nombrar el ingreso a un hospital de una persona ya fallecida.

El automóvil de Brown estaba estacionado muy cerca de la casa de Charelle. Cuando ella se dio cuenta, él ya estaba en su dormitorio. Brown la golpeó, la estranguló y la azotó con un cinturón. Ella huyó de su casa en camisón, descalza y sin lentes. Corrió hacia su auto. Su abogado defensor, Miles Gerety, explicó en “Democracy Now!”: “Chocó con su automóvil contra un muro de cemento. Se despertó al lado del auto sin saber qué fue lo que realmente pasó porque experimentó amnesia retrógrada”. Lo que sucedió luego no queda claro. Baldwin tenía una pierna rota a causa del accidente. La policía encontró a Jeffrey Brown atascado entre el automóvil y el muro, muerto. Según Gerety, todavía tenía alrededor de la mano el cinturón que había utilizado para azotar a Baldwin.

A pesar de estar herida y a pesar de las órdenes de restricción que la amparaban, a pesar de la cantidad de mensajes de texto amenazantes que Brown le había enviado, Cherelle Baldwin fue acusada de asesinato en primer grado y enviada a la prisión de máxima seguridad de Connecticut con una fianza fijada en un millón de dólares. Después de un juicio que se extendió durante seis semanas, once de los doce miembros del jurado votaron a favor de absolverla, pero un integrante del jurado se opuso y en consecuencia, el juez declaró el juicio nulo. La fiscalía solicitó un nuevo juicio e insistió en que se mantuviera la misma fianza increíblemente alta. Baldwin continuó presa.

La semana pasada, en su segundo juicio, Baldwin fue absuelta de todos los cargos. Aún así, pasó casi tres años en prisión. Su único delito fue no lograr reunir el monto de la fianza. En el mes de marzo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos envió a los tribunales una carta en relación con el problema de encarcelar personas de bajos recursos que no pueden pagar multas o fianzas. Entre otras cosas, la carta dice: “Una fianza que se fije sin tomar en consideración la situación económica del acusado puede resultar en la encarcelación de las personas no porque representen una amenaza para la seguridad pública ni porque exista el riesgo de que escapen, sino más bien porque no pueden hacer frente al monto fijado para la fianza”.

El caso de Baldwin es similar a otro que captó mucho más la atención de los medios de comunicación. Corría el mes de agosto de 2010. En Florida, Marissa Alexander, también afroestadounidense y madre de tres hijos, estaba siendo amenazada en su propio hogar por su esposo, del que se encontraba separada. Marissa se defendió con un disparo de advertencia dirigido al techo, efectuado con una pistola para la que tenía habilitación. El marido huyó, llamó a la policía y Marissa fue arrestada. Se la acusó de agresión agravada, fue declarada culpable y condenada a 20 años de prisión.

En su defensa, Marissa Alexander intentó ampararse en la ley de defensa propia de Florida, que habilita a enfrentar al agresor. La fiscal de su caso, Angela Corey, actuó también en la causa abierta contra el vigilante blanco George Zimmerman por matar al joven de diecisiete años de edad Trayvon Martin en Sanford, Florida. Zimmerman tuvo éxito al invocar esa ley de defensa propia, pero Alexander no. La docente de derecho de la Universidad Estatal de Ohio Michelle Alexander comparó los casos de Marissa Alexander y George Zimmerman en “Democracy Now!”: “[El caso de Marissa] es un claro ejemplo de la aplicación discriminatoria de la ley de defensa propia. En este caso tenemos a una mujer que dispara al aire para defenderse de lo que considera un esposo violento y termina consiguiendo 20 años de prisión, mientras que George Zimmerman es liberado sin castigo tras haber perseguido y matado a una persona basándose en estereotipos raciales y suposiciones de criminalidad”.

Marissa Alexander ganó posteriormente una apelación, pero al enfrentarse a la posibilidad de pasar 60 años en la cárcel tras un nuevo juicio, aceptó un acuerdo de culpabilidad que implica una condena equivalente al tiempo de prisión ya cumplido más dos años de arresto domiciliario. En este momento, transita el segundo de esos dos años.

Volviendo a Connecticut, Cherelle Baldwin intenta, a paso lento pero seguro, rearmar su vida junto a su hijo de cuatro años de edad. Cherelle y Marissa son solo dos de las 12,7 millones de personas que cada año en Estados Unidos sufren agresiones físicas, violaciones o acoso por parte de sus parejas. Esta crisis que afecta a todo el país, al igual que otros temas relacionados, como la encarcelación masiva y la discriminación racial dentro del sistema de justicia penal, merecen atención pública, especialmente este año en que nos encontramos de cara a una nueva elección presidencial.

Derechos LGTB: Carolina del Norte debe tirar por el retrete el proyecto de ley sobre baños

Sus detractores lo llaman “Proyecto de ley sobre baños”. En una sesión extraordinaria la semana pasada, la legislatura del estado de Carolina del Norte aprobó la ley HB2, denominada oficialmente Ley de Privacidad y Seguridad de las Instalaciones Públicas. El gobernador Pat McCrory la promulgó esa misma noche. La nueva ley impide a las personas transgénero utilizar baños o vestuarios que correspondan con su identidad de género. La fuerte resistencia al proyecto de ley aumenta cada día.

La Ley HB2 fue discutida y aprobada a toda prisa como reacción ante la ampliación del decreto contra la discriminación emitido en Charlotte, Carolina del Norte, hace poco más de un mes. Charlotte añadió protecciones relativas a la orientación sexual y la identidad de género de las personas. La ley estatal prohíbe a los gobiernos locales adoptar medidas sobre los baños que contemplen la identidad de género, por lo que hace ilegal el decreto incluyente de Charlotte. Se han propuesto proyectos de ley similares en varios estados “desde Washington hasta Virginia (pasando por los estados que se encuentran en el medio)”, escribió Chase Strangio, abogado de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés). Strangio dijo en Democracy Now!:

“Estas leyes se están aprobando en un contexto mucho más amplio y perturbador. La ley de Carolina del Norte es de las cosas más terribles que hemos visto en los casi 200 proyectos de ley que se presentaron en contra del colectivo LGBT este año”.

La ACLU entabló una demanda para impugnar la constitucionalidad de la ley HB2. Strangio afirmó: “Si se aprueba una ley inconstitucional el miércoles, nosotros entablaremos una demanda para impugnarla el lunes por la mañana”. Hablamos con una de las personas que entablaron la demanda federal, Payton McGarry, un estudiante de la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro, el lugar donde se realizaron las legendarias ocupaciones contra la segregación en el mostrador de la cafetería Woolworth en 1960.

McGarry habló sobre las repercusiones directas de la ley en su vida: “Me exige que utilice el baño de las mujeres. Me preocupa porque utilicé el baño de mujeres hasta que ya no fue posible, hasta que empezaron a empujarme, abofetearme, gritarme cada vez que ingresaba al baño de las mujeres”. El abogado de la ACLU Chase Strangio concordó con las declaraciones de McGarry y amplió: “Pero también significa que las personas trans ahora son totalmente incapaces de participar en la vida pública, porque las personas trans no tienen idea de qué baño deberían utilizar”.

La prohibición del uso de baños según la identidad sexual es un síntoma de la discriminación sistémica e institucionalizada contra las personas transgénero. El año pasado, fueron asesinadas más personas transgénero en Estados Unidos que en cualquier otro año. Chad Griffin, el presidente de Human Rights Campaign escribe y puntualiza al respecto: “Las mujeres transgénero de color están afrontando una epidemia de violencia que es una superposición del racismo, el sexismo y la transfobia”. Una encuesta en la que participaron alrededor de 6.450 personas de Estados Unidos que se identifican como transgénero, realizada por el National LGBTQ Task Force y el Centro Nacional para la Igualdad de las Personas Transgénero, concluyó que los encuestados tenían cuatro veces más probabilidades de vivir en la pobreza que el ciudadano estadounidense promedio. Un sorprendente 41% había intentado suicidarse.

Al tiempo que el proyecto HB2 se convertía en ley, Charlotte conmemoraba un año del suicidio de Blake Brockington, el primer rey transgénero de la ceremonia de bienvenida de la secundaria en Carolina del Norte. En un video filmado antes de su muerte, Brockington, de 18 años, dijo: “Crecí en Charleston, Carolina del Sur, en un hogar de religión Bautista del Sur. Siempre he sido diferente y siempre era mal visto en mi familia. Ha sido muy difícil. La secundaria ha sido muy difícil también”. Blake Brockington habló sobre lo que significó haber sido nombrado rey de la ceremonia de bienvenida a los ex alumnos de la institución.

Blake Brockington: “Por primera vez me hizo sentir que podía simplemente ser un adolescente normal. Simplemente un adolescente normal, haciendo las cosas que hace un adolescente normal, como ser el rey de la ceremonia de bienvenida”.

El fiscal general de Carolina del Norte, Roy Cooper, es candidato a gobernador y se enfrenta al actual gobernador, Pat McCrory, en las elecciones. Cooper anunció que no defendería la nueva ley a nivel judicial. Más de 90 presidentes de importantes empresas como Apple, Google, Facebook, Marriott International y Bank of America, que tiene sede en Charlotte, enviaron una carta al gobernador McCrory que dice: “Nos decepciona su decisión de promulgar esta legislación discriminatoria. Toda la comunidad empresarial ha comunicado consistentemente a los legisladores de todos los niveles que esas leyes son nocivas para nuestros empleados y malas para los negocios”, escribieron. La NBA ha dicho que podría cancelar el Juego de las Estrellas de 2017 en Charlotte. Ante una presión similar, el gobernador republicano de Georgia, Nathan Deal, vetó un proyecto de ley muy parecido esta semana.

Payton McGarry considera que la respuesta que ha habido, tanto en su propia Universidad como a lo largo y ancho del país, es esperanzadora: “Esto realmente está uniendo a las personas, haciéndoles ver que se trata de una amenaza a nuestra lucha por aceptarnos y nuestra lucha por amarnos”.

Celebremos el amor, la aceptación y la igualdad. Saquemos a la política estadounidense del retrete.

Fascismo: ¿puede suceder aquí?

Cuando el fascismo llegue a Estados Unidos lo hará envuelto en la bandera y portando una cruz” reza la cita ampliamente atribuida al primer estadounidense ganador del Premio Nobel de Literatura, Sinclair Lewis. En 1935, Lewis escribió una novela denominada “No puede suceder aquí”, en la que plantea el posible ascenso del fascismo en Estados Unidos. En la escuela nos enseñan que el fascismo fue derrotado en 1945, con la capitulación de Alemania y Japón en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, las sombras de aquella época oscura se ciernen sobre la campaña presidencial de este año, con estallidos de violencia y promesas de lealtad a través del saludo nazi, todo ello encabezado por la retórica violenta del candidato republicano favorito, Donald Trump.

El filósofo del siglo XX George Santayana escribió: “Quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”. Santayana vivió en Europa en la época de la Primera y la Segunda Guerra Mundial y experimentó de primera mano el fascismo italiano. El fascismo fue el movimiento político violento fundado por Benito Mussolini, que asumió el control de Italia en 1922. Mussolini ordenaba que se golpeara, encarcelara, torturara y matara a sus opositores políticos, y gobernó con mano dura hasta que fue derrocado cuando Italia se rindió a los Aliados en 1943. Era conocido como “el duce” y ofreció su apoyo al movimiento Nazi de Alemania desde sus comienzos y cuando Adolf Hitler asumió el poder en la década de 1930.

¿Por qué es esto pertinente en la actualidad? Donald Trump recientemente publicó en Twitter una cita de Mussolini: “Es mejor vivir un día como un león que 100 años como una oveja”. Cuando NBC confrontó a Trump por haber publicado palabras fascistas en su cuenta de Twitter, el candidato respondió: “Está bien saber que la cita de es Mussolini. Mussolini era Mussolini…Es una muy buena cita, es una cita muy interesante”.

Ojalá las comparaciones con el fascismo se limitaran solo a sus tuits. Sus actos políticos se han vuelto el centro de enfrentamientos violentos, avivados sistemáticamente por la acalorada retórica de Trump desde el estrado. Después de que un manifestante de Black Lives Matter fuera pateado y golpeado en uno de sus actos, Trump dijo en señal de aprobación: “Quizá deberían haberlo molido a palos”. En un acto en Las Vegas en febrero, después de que un manifestante contrario a Trump interrumpiera el evento y fuera expulsado del lugar, Trump vociferó: “¿Saben lo que solía pasarles a tipos como ese cuando estaban en un lugar así? Salían en camilla”. Y añadió: “Me gustaría darle un puñetazo, eso es seguro”.

Semanas más tarde, en otro acto de Trump, un manifestante recibió un puñetazo en la cara. Cuando los guardias de seguridad estaban sacando a Rakeem Jones, un afroestadounidense de 26 años de edad, del estadio en el que se llevaba a cabo el acto en Fayettesville, Carolina del Norte, John McGraw, un seguidor blanco de Trump, le dio un puñetazo en la cara a Jones. A continuación, los policías locales redujeron al hombre en el suelo, no a McGraw, que fue quien lanzó el puñetazo, sino a Jones, la víctima. El programa de televisión “Inside Edition” entrevistó a McGraw inmediatamente después de la agresión.

“La próxima vez que lo veamos, quizá tengamos que matarlo”, dijo McGraw, que fue arrestado al día siguiente. Trump se comprometió a pagar personalmente los gastos de defensa de sus seguidores que sean acusados de agresión contra manifestantes, incluido McGraw. Trump también respondió con evasivas cuando se le pidió que repudiara el apoyo del Ku Klux Klan y su antiguo “gran mago”, David Duke. Trump respondió en una entrevista con el periodista de CNN Jake Tapper: “No sé, sinceramente no conozco a David Duke. Creo que nunca lo conocí”.

Para encontrar una explicación a todo esto entrevistamos en el programa Democracy Now! al catedrático Robert Paxton. Paxton es considerado el padre de los estudios sobre el fascismo y es profesor emérito de ciencias sociales de la Universidad de Columbia. Paxton sostuvo: “Donald Trump exhibe una predisposición muy alarmante a utilizar temas y estilos fascistas. La respuesta positive que logra es preocupante”.

En la entrevista, Paxton relató brevemente la historia del ascenso del fascismo en Alemania: “En las elecciones de 1924, [a Hitler] le fue muy mal, era el candidato de un partido marginal. Después ocurrió la Crisis del ’29 y de 1930, la Gran Depresión. Y ocurrían dos cosas: había una terrible crisis económica, decenas de millones de personas estaban sin empleo y el gobierno estaba paralizado. No se podía aprobar ninguna ley. La República alemana de Weimar realmente dejó de funcionar como república en 1930 porque no era posible aprobar nada. Y el Presidente actuaba dentro del marco del artículo 48 de la Constitución, que le otorgaba facultades para gobernar por decreto en caso de emergencia. De modo que, entre 1930 y 1933 el Presidente von Hindenburg gobernó por decreto y las élites políticas estaban desesperadas por salir de esa situación. Y en este contexto estaba Hitler que, para ese entonces había logrado cosechar con su partido más votos que ningún otro candidato. Tenía más del 37%. Nunca logró una mayoría, pero tenía más del 37% de los votos. La élite política quería lograr un apoyo multitudinario contundente y, entonces, lo llevaron a sus filas”.

Donald Trump está avivando la llama de la intolerancia y el racismo. Está sacando provecho de los temores de los votantes blancos de clase trabajadora, cuya situación económica se ha deteriorado. Si la Convención republicana que se celebrará en julio en Cleveland no llegara a lograr un acuerdo con respecto a su candidatura, Trump advirtió el miércoles a la CNN: “Creo que habrá disturbios. Represento a muchas millones de personas”.

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El senador Bernie Sanders ganó las elecciones primarias demócratas de Michigan. Con su victoria, no solo derrotó a Hillary Clinton sino también a todas las empresas encuestadoras. El especialista en estadísticas electorales Nate Silver escribió que la victoria de Sanders en Michigan “pasará a la historia como uno de los peores errores de las encuestas en las elecciones primarias”. Imaginen si tuviéramos una campaña electoral sin encuestas. La energía, la investigación y el dinero tendrían que volcarse a estudiar la trayectoria de los candidatos, ya sea que se trate de empresarios como Donald Trump o políticos como Hillary Clinton y Bernie Sanders. Esto generaría un electorado mejor informado y más participativo.

¿Por qué habría de importar a quién votarán nuestros vecinos o las personas que viven en otra parte del estado? Dejemos que cada persona decida cómo votar no en función de las encuestas, sino en función de las posturas que realmente adoptan los candidatos. Las elecciones primarias, las asambleas electorales y la elección general son las encuestas definitivas. Estas instancias proporcionan los números fiables, los datos irrefutables sobre cómo votaron los ciudadanos, esperemos, bien informados. Entonces, en lugar de especular sobre cómo actuarán votantes imaginarios, los comentaristas políticos podrían hablar basados en la realidad.

Es sorprendente que Bernie Sanders haya llegado a donde está hoy. Analicemos el resumen del informe Tyndall sobre la cobertura de la campaña de 2016. Desde finales de la década de 1980, Andrew Tyndall ha realizado un análisis independiente diario de los principales programas de noticias de la noche en CBS, NBC y ABC. Tyndall señala que, en el año calendario 2015, estas cadenas de noticias produjeron más de 17 horas de información sobre la campaña presidencial, es decir, que la televisión nacional le dedicó a la campaña más de 1.000 minutos de su tiempo de aire. Donald Trump recibió 327 minutos de cobertura, o alrededor de un tercio de toda la cobertura de la campaña, mientras que Bernie Sanders recibió apenas 20 minutos. Por su parte, Hillary Clinton obtuvo 121 minutos de cobertura, seis veces más que Sanders. En un ejemplo sorprendente de cobertura desigual, el programa “ABC World News Tonight” transmitió 81 minutos de noticias sobre Donald Trump, frente a apenas 20 segundos de noticias sobre Bernie Sanders.

Los canales de televisión comerciales tienen también un conflicto de interés inherente. Las campañas de los partidos y los súper PAC gastan cientos de millones de dólares en comprar tiempo publicitario en la televisión para promover a un candidato o tema. Cuanta más información sobre la campaña transmitan las cadenas, menos necesidad sentirán los candidatos de comprar tiempo de publicidad para informar a sus posibles seguidores acerca de sus posiciones. Dado que la televisión sigue siendo la principal fuente de noticias para la mayoría de los estadounidenses, este conflicto de interés representa un gran obstáculo para mantener una población bien informada.

Las elecciones primarias determinan cuáles serán los candidatos de los dos principales partidos. Dejemos de lado, por ahora, que la inexistente cobertura sobre terceros partidos garantiza que sus candidatos, ya sean del Partido Verde o Libertario, por ejemplo, no tengan ninguna injerencia en las elecciones nacionales. La participación en las elecciones primarias de este año ha sido históricamente elevada, pero en términos absolutos, lamentablemente baja. El Pew Research Center informa que, en las 12 primeras elecciones primarias de este año, un 17,3% de electores votó en las elecciones del partido Republicano, frente a un 11,7% de personas que votó en las primarias del partido Demócrata. Según Pew, estas son cifras históricamente elevadas, sin contar las elecciones de 2008, pero extremadamente bajas: más del 82% de los republicanos y más del 88% de los demócratas no votó.

Sin duda, los nuevos impedimentos al voto, como los requisitos de formas específicas de identificación con fotografía, disminuyen la participación. Algunas personas sostienen que gran parte de la nueva legislación electoral fue diseñada específicamente para desalentar la participación de la población pobre y de las minorías étnicas de color en el proceso electoral, y favorecer, de este modo, a los candidatos republicanos. En un gran acto de campaña realizado el martes por la noche en Miami, y antes de enterarse de su victoria en Michigan, Sanders dijo: “Siempre nos va bien cuando la participación de los votantes es elevada, y nos va mal cuando menos gente acude a votar”.

Las cadenas de televisión suelen tener la política de no revelar los datos de las encuestas a boca de urna hasta que se cierra la votación, a fin de no desalentar a los votantes de participar. Las encuestas a boca de urna pueden indicar que un candidato tiene pocos votos o lleva una gran ventaja, y la gente puede sentir que su voto no cambiará el resultado. Se debe extender esta política a todo el proceso electoral.

Necesitamos un enérgico debate en el país acerca de la guerra y la paz, acerca de la creciente desigualdad entre los ricos y el resto de la población, sobre la inmigración, la educación, el encarcelamiento masivo, el racismo y muchos temas más. Y necesitamos un electorado comprometido, darle el poder a cada ciudadano a través de la información y la capacidad de voto. Es lo mínimo que exige la democracia.

Privar del derecho al voto es un crimen

Ahora que ha quedado atrás el “supermartes” y que se ha reducido la cantidad de candidatos a la presidencia con la suspensión de la campaña del Dr. Ben Carson, se avecina una elección general que probablemente rompa con todos los paradigmas. “En estas elecciones hay más en juego que nunca antes”, dijo la candidata demócrata Hillary Clinton en el discurso que pronunció después de haberse declarado su victoria sobre el senador Bernie Sanders en siete de los once estados que tuvieron elecciones en el supermartes. Mientras Donald Trump se aproxima a paso firme a alcanzar la nominación republicana para la presidencia, coleccionando una victoria tras otra además de un insulto tras otro, el Partido Republicano se encuentra en caos y hay quienes pronostican que el tradicional partido va camino a una histórica escisión. La campaña electoral hasta la fecha ha sido muy bien descrita por una línea del subtitulado del reciente debate republicano: “Gritos ininteligibles”. La atmósfera circense enmascara las declaraciones profundamente inquietantes que han realizado varios candidatos que avivan la llama del racismo, la supremacía blanca y la xenofobia. Ello desvía además la atención de un déficit crucial presente en nuestra democracia, que se continúa agravando: el ataque al derecho al voto y, en especial, la masiva privación del derecho al voto a casi cinco millones de estadounidenses, la mayoría de ellos, personas de color.

La raza ha sido un tema decisivo en la campaña de cara a las elecciones 2016. Del lado republicano, hay declaraciones abiertamente racistas del candidato favorito Donald Trump, que ha despotricado contra los mexicanos, a quienes calificó de “violadores”, y que se ha negado a condenar al ex “gran mago” del Ku Klux Klan David Duke luego de que Duke expresara que lo apoya. En relación a un manifestante afroestadounidense atacado por sus simpatizantes durante uno de sus actos, Trump solo tuvo para decir: “Tal vez deberían haberle dado una paliza”. Trump defiende además con orgullo su reiterada publicación en twitter de una cita del dictador italiano Benito Mussolini. Cuando Chuck Todd de NBC le preguntó si quería que se lo asociara con un fascista, Trump le respondió: “Quiero que me asocien con las citas interesantes”.

Los republicanos temen que la posible candidatura de Donald Trump le cueste a su partido no solo la pérdida de la Casa Blanca sino también el control del Senado y de la Cámara de Representantes. Es allí donde entra en juego la avalancha de leyes que limitan el derecho al voto. La Unión Estadounidense por las Libertados Civiles ha señalado que diez estados implementarán nuevas leyes que restringen el derecho al voto, las cuales afectarán a unos 80 millones de votantes y podrían resultar determinantes en la asignación de 129 votos electorales de los 270 que se necesitan para ganar las elecciones. Dale Ho, de la ACLU, escribió: “Estas leyes van desde la imposición de nuevos obstáculos para el registro en los padrones electorales a limitaciones a la votación temprana o a estrictos requisitos de identificación del votante”.

Negarle el derecho a votar a aquellas personas que han sido condenadas por cometer delitos es otra forma de impedir la participación de votantes a gran escala. Si bien cuenta con solo el 5% de la población mundial, Estados Unidos alberga al 25% de los prisioneros del mundo. Las leyes varían de un estado a otro. Maine y Vermont permiten que los prisioneros voten, pero desde 2014, según The Sentencing Project, todos los demás estados y el Distrito de Columbia cuentan con alguna forma de privación del derecho al voto a consecuencia de un delito grave. En doce estados, el derecho a votar se revoca de forma definitiva. Lo que significa que la persona no podrá volver a votar, ni siquiera una vez que haya cumplido su sentencia y pagado su deuda a la sociedad. Esos estados son Alabama, Arizona, Delaware, Florida, Iowa, Kentucky, Mississippi, Nebraska, Nevada, Tennessee, Virginia y Wyoming.

Según un estudio desarrollado en 2002 por los sociólogos Christopher Uggen y Jeff Manza, “si se hubiera permitido votar a los convictos a quienes se revocó el derecho al voto en Florida, el candidato presidencial demócrata Al Gore habría sin duda ganado en ese estado y, por lo tanto, en las elecciones nacionales”. En un informe de 2014, la organización The Sentencing Project resumió: “A nivel nacional, uno de cada trece adultos afroestadounidenses no puede votar a consecuencia de una condena por delito grave y en tres estados, Florida, Kentucky y Virginia, a más de uno de cada cinco adultos afroestadounidenses se les ha revocado el derecho al voto”.

Ari Berman, autor de “Give Us the Ballot: The Modern Struggle for Voting Rights in America” (en español: “Dennos el voto: La lucha moderna por el derecho al voto en Estados Unidos”), dijo en el noticiero de “Democracy Now!”: “Más de cinco millones de estadounidenses no pueden votar debido a las leyes que imponen la suspensión del derecho al voto a los convictos. La privación del derecho a votar es otro legado de Jim Crow contra el que todavía estamos luchando hoy en día”.

Este es solamente uno de los muchos impactos devastadores de la encarcelación masiva en Estados Unidos. Y los republicanos no son los únicos responsables. Es por eso que los activistas del movimiento Black Lives Matter han interrumpido actos de campaña de candidatos presidenciales demócratas. Durante un reciente evento privado de recaudación de fondos para Hillary Clinton llevado a cabo en Charleston, Carolina del Sur, Ashley Williams desplegó una pancarta en la que podía leerse: “Debemos llamarlos al orden”, en alusión a los polémicos comentarios efectuados por Hillary Clinton en 1996 acerca de un sector de la juventud a la que calificó como “jóvenes superdepredadores”. Clinton expresó en ese momento: “Generalmente son el tipo de jóvenes a quienes llaman superdepredadores. No tienen conciencia ni empatía. Podemos hablar de los motivos por los que terminaron así pero primero debemos llamarlos al orden”. Ashley Williams enfrentó a Clinton y le dijo: “No soy una superdepredadora”. Tras su intervención, Williams fue rápidamente expulsada del lugar. Durante el llamado supermartes, una joven somalí-estadounidense también confrontó a Clinton en Minneapolis a propósito de los mismos comentarios.

Las luchas por la justicia racial y por el derecho al voto están estrechamente vinculadas. En este año de elecciones con la mira puesta en la Casa Blanca, la cuestión racial es, sin lugar a dudas, un tema central.

Albert Woodfox, el último de “Los Tres de Angola”, es libre al fin

Albert Woodfox cumplió 69 años el viernes. Ese día también fue liberado de prisión, después de haber estado detenido durante 43 años en confinamiento solitario, más tiempo que ninguna otra persona en la historia de Estados Unidos. En la primera entrevista televisada tras su liberación, brindada a Democracy Now!, Albert Woodfox dijo sobre la coincidencia de fechas: “Es un gran regalo de cumpleaños”. Woodfox es un testimonio vivo del poder de resistencia del espíritu humano cuando se lo somete al castigo cruel e inusual del confinamiento solitario. Su caso también es un importante recordatorio de la injusticia que atraviesa el sistema de justicia penal de Estados Unidos.

Woodfox era un veinteañero cuando fue enviado a prisión por robo a mano armada en 1971. Fue enviado al centro penitenciario estatal de Louisiana (Louisiana State Penitentiary, en inglés), un complejo carcelario conocido con el nombre de Angola y uno de los más duros de Estados Unidos. La cárcel alberga a 5.000 reclusos y se sitúa en una zona rural de Louisiana, donde antiguamente había una plantación que utilizaba esclavos. Se la denomina popularmente “Angola” porque ese era el país de origen de la mayoría de esos esclavos.

Las condiciones en la prisión Angola en 1971 eran tan violentas y terribles que Woodfox, junto a otro prisionero, Herman Wallace, fundó una de las primeras secciones del partido de las Panteras Negras de Estados Unidos en prisión. En 1972, Woodfox y Wallace fueron acusados de asesinar al guardia de prisión Brent Miller, a pesar de que no había pruebas físicas que vincularan a los hombres con el delito. Una huella dactilar ensangrentada hallada en la escena del crimen, que no coincidía con las huellas dactilares de Wallace ni con las de Woodfox, no fue considerada por las autoridades. Robert King, otro prisionero que se sumó a las Panteras Negras en la cárcel, fue acusado de cometer otro delito dentro de la prisión. Los tres fueron enviados a confinamiento solitario, donde permanecieron durante décadas, siempre afirmando su inocencia.

Cuando hablé con Albert Woodfox apenas días después de su liberación, recordó aquellas primeras épocas en que se estaban organizando dentro de Angola: “Ver a un espíritu humano abatido es lo más triste del mundo. Y eso es básicamente lo que les sucedía a los jóvenes que llegaban a Angola. Decidimos que si realmente creíamos en lo que estábamos intentando hacer, valía la pena adoptar las medidas que fueran necesarias para detener eso”.

Incluso en aquel entonces, “Los tres de Angola”, como se los llamaba, conocían muy bien los posibles efectos del confinamiento solitario. Woodfox recordó durante la entrevista: “Cuando nos colocaron por primera vez en el régimen de aislamiento, en el ’72, a mí, a Herman Wallace y a Robert King, sabíamos que si queríamos tener la mínima posibilidad de mantener la cordura y no permitir que el sistema de cárceles nos abatiera, debíamos seguir centrándonos en la sociedad y no volvernos prisioneros”. Le pregunté a Albert Woodfox qué leía en la cárcel: “Libros de historia, libros sobre Malcolm X, el Dr. Martin Luther King, Frantz Fanon, James Baldwin. Toda la literatura que pudiera conseguir”.

Pronto comenzó a crecer un movimiento a nivel mundial para pedir la liberación de “Los tres de Angola”. Amnistía Internacional y otras organizaciones solicitaron su liberación. Se hicieron muchos documentales sobre el caso. En uno de ellos, la viuda de Brent Miller se sumó al pedido de liberación y afirmó: “Estos hombres, si no son culpables, y creo que no lo son, han vivido una pesadilla durante 36 años”.

Dos impedimentos fundamentales para su liberación fueron el director de la cárcel, Burl Cain, y el fiscal general de Louisiana, James “Buddy” Caldwell. Cain era el responsable de tomar la decisión de mantener a los prisioneros en régimen de confinamiento solitario. En una deposición realizada en 2008 en el en la causa por la liberación de Woodfox, Cain afirmó: “Sé que aún está tratando de ejercer el activismo con las Panteras Negras”. Si bien el juicio contra Woodfox fue anulado en tres ocasiones y un juez federal ordenó su liberación, el fiscal general Caldwell insistió varias veces en que se realizara un nuevo juicio. Cain renunció en diciembre, tras haber sido acusado de violar la ética del estado y afrontar una investigación penal por negocios realizados durante su mandato como director de la cárcel, cargo que ocupó durante más tiempo que ningún otro director en la historia de la cárcel de Angola. El fiscal Caldwell perdió la reelección ante otro republicano, Jeff Landry, que permitió que Woodfox saliera de la cárcel con la condición de que no impugnaría el cargo de homicidio culposo.

Mientras hablaba en el programa Democracy Now!, sentado frente a la cámara, Albert Woodfox entrecerraba los ojos. Los años de confinamiento solitario en una celda de 2 por 2 dañaron su visión. Está orgulloso de su activismo. “Hemos sensibilizado a la población estadounidense, a la población del mundo acerca del problema del confinamiento solitario. Y esto es solo el comienzo. Hemos llegado al punto en que no se trata solo de “Los 3 de Angola”, sino también del confinamiento solitario”.

Robert King fue liberado en 2001. Su condena fue anulada después de haber pasado 29 años en régimen de aislamiento. Herman Wallace fue liberado en 2013, únicamente después de que un juez federal amenazara con enviar a Cain a prisión si se negaba a liberarlo. Wallace murió de cáncer de hígado al día siguiente de ser liberado. El lunes, le preguntamos a Albert Woodfox sobre sus planes para el futuro: “Estuve tanto tiempo encerrado en una cárcel dentro de otra cárcel que tengo que aprender a vivir como una persona libre. Estoy tratando de aprender a ser libre”.