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Bernie Sanders no aparecía en público en Filadelfia desde julio. En esa oportunidad, durante la Convención Nacional Demócrata, vio a su rival de las primarias, Hillary Clinton, alcanzar la nominación como candidata a la presidencia por el Partido Demócrata. Esta semana, desde la histórica Biblioteca Pública de Filadelfia, Sanders participó en un programa de “Democracy Now!” durante el cual discutimos una amplia gama de temas. Ante el entusiasta público reunido en la sala, Sanders dijo: “Me preocupa profundamente el futuro de la democracia estadounidense”. Millones de estadounidenses votaron por Sanders en las primarias. Casi sin ayuda de los medios de comunicación, Sanders transformó la elección presidencial estadounidense de 2016: logró conectarse con la población de una manera especial e inspiró a muchos y muchas a comprometerse con una mirada progresista de cara al futuro.

Las cadenas de televisión continúan haciendo sus “mea culpa” tras el resultado de las elecciones, arrepentidas de haber confiado en encuestas incorrectas. Pero no es común escuchar que alguna de las personalidades destacadas de los noticieros admita la gran equivocación que cometieron con relación a la cobertura de la campaña de Sanders. Los medios de comunicación de Estados Unidos efectivamente dieron la espalda al precandidato de uno de los dos principales partidos que de manera consistente llevó a cabo los eventos de campaña más multitudinarios, incluso sin la difusión de los grandes medios de comunicación.

En cambio, Donald Trump recibió una cobertura total. Las cadenas de televisión siguieron de cerca cada uno de sus movimientos o de sus publicaciones en Twitter y prácticamente todos sus discursos. Fueron los grandes medios de comunicación estadounidenses los que crearon al candidato Donald Trump. Los estimativos del tiempo al aire que recibió de forma gratuita oscilan entre el equivalente a mil millones y tres mil millones de dólares.

¿Y qué pasó con Bernie Sanders? El Informe Tyndall analizó la cobertura de la campaña electoral realizada por las principales cadenas de televisión en 2015. De los más de 1.000 minutos de tiempo al aire dedicados a la campaña electoral en general a nivel nacional, 327 fueron para Donald Trump, es decir, casi la tercera parte de toda la cobertura de campaña. A Bernie Sanders se le destinaron solo 20 minutos. Hillary Clinton recibió 121 minutos de cobertura de campaña, seis veces más de lo destinado a Sanders. El programa “ABC World News Tonight” dedicó 81 minutos al aire a informes sobre Donald Trump, en comparación con solo 20 segundos destinados a Sanders.

Le preguntamos a Sanders qué tuvo que hacer para asegurarse 20 segundos completos de cobertura en ABC y rió a carcajadas: “Tuvimos la mala suerte de intentar hablar de los problemas que verdaderamente enfrenta Estados Unidos y de proponer soluciones reales. Trump publicaba en Twitter lo feos, horribles, desagradables o terribles que eran sus oponentes de una muy mala manera. Y eso era perfecto para los medios de comunicación. Es un buen fragmento de doce segundos. Pero en doce segundos no se puede hablar del declive de la clase media o de por qué tenemos grandes niveles de inequidad en los ingresos y la riqueza. Y en segundo lugar, para ser francos, tampoco están terriblemente interesados en hablar de eso”. Aunque los medios de comunicación pueden no haber estado interesados en el mensaje de Sanders, los votantes sí lo estaban. A pesar del vacío de los medios de comunicación, Sanders ganó 23 elecciones primarias y un 46% de los delegados elegidos por voto popular, comprometidos a votar por él en la Convención del Partido Demócrata.

Una vez que el presidente Barack Obama abandone la presidencia, Sanders bien podría convertirse en el demócrata más poderoso del país, aunque técnicamente no sea demócrata, sino socialista independiente. Su éxito lo ha catapultado a integrar el liderazgo del Partido Demócrata en el Senado. “Acepto esta responsabilidad como Coordinador de Acción Política con muchas inquietudes, pero también con mucho entusiasmo. Es claro que el enfoque actual no está teniendo éxito y que necesitamos un nuevo enfoque. Y creo que ese nuevo enfoque sería generar una estrategia que comprenda a los 50 estados. Eso implica que empecemos a trabajar juntos en estados en los que los demócratas se han dado por vencidos desde hace décadas. Y lo que es más importante aún, que creemos una especie de partido de base, en el que las personas más importantes del partido no sean solo los acaudalados contribuyentes de la campaña, sino los trabajadores, los jóvenes, la gente de la clase media”. Es por ello que Sanders apoya la candidatura de Keith Ellison como presidente del Comité Nacional Demócrata. Ellison es el copresidente del Bloque Progresista del Congreso y es además el primer miembro musulmán del Congreso.

Sanders se cuida de no hablar mal de todos los simpatizantes de Trump. “Sería un trágico error creer que todos aquellos que votaron por Donald Trump son ‘detestables’. No lo son. Son personas que están decepcionadas, enojadas con el poder establecido. Y, desde mi punto de vista, el Partido Demócrata no logró transmitir claramente a esas personas, ya sean blancas, negras, latinas, asiático-estadounidenses, mujeres, homosexuales o lo que sea, que estamos de su lado”.

Bernie Sanders transformó su campaña electoral en un colectivo llamado “Nuestra Revolución” para continuar organizándose. “Ahora nos encontramos en un momento difícil. Pero a lo largo de la historia, la gente seria ha dado batalla… Pensemos en 120 años atrás. Había niños que trabajaban en las fábricas y perdían los dedos. La gente luchó. Luchó para crear sindicatos. Pensemos en el movimiento de las mujeres. Pensemos en el movimiento por los derechos civiles. Pensemos en el movimiento por los derechos de las personas homosexuales. Pensemos en el movimiento ambientalista. Pensemos en todos los obstáculos que esa gente ha tenido que superar… Nadie en esta habitación o en este país tiene derecho a decir ‘me doy por vencido’. Por el contrario, tenemos que comprometernos y empezar a luchar”.

Bernie Sanders ha dedicado su vida a luchar por causas progresistas. Mientras el mundo entero se prepara para la presidencia de Trump, Sanders está decidido a no bajar los brazos.

Los ojos de Sultana Khaya no son exactamente iguales. Uno de ellos es artificial. En 2007, mientras participaba de una manifestación de protesta pacífica junto a otros estudiantes, un agente de policía marroquí le clavó su porra en la cavidad ocular y después le arrancó el ojo con la mano.

Sultana es saharaui, la población originaria del Sahara Occidental. Ocupado por el Reino de Marruecos desde 1975, es común referirse al Sahara Occidental como la última colonia de África. Los saharauis han llevado adelante una larga lucha por la autodeterminación y enfrentan una terrible represión por parte de Marruecos.

Tras años de negociaciones, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas acordó que se lleve a cabo un referéndum para permitir a los saharauis decidir si continuar siendo parte de Marruecos o ser independientes. Sin embargo, desde hace más de 25 años, Marruecos impide que se lleve a cabo la votación.

El Sahara Occidental es un territorio rico en recursos naturales: pesca, fosfatos y, probablemente, petróleo frente a sus costas. Miles de saharauis han sido torturados, encarcelados o asesinados, o han desparecido desde que se inició la ocupación hace más de 40 años. Para comprender el profundo compromiso de los saharauis con su independencia y su valor para enfrentar la brutal opresión que padecen, no se necesita más que mirar a los ojos a Sultana Khaya.

Tras el cierre de la conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático (COP22) que tuvo lugar la semana pasada en Marrakech, Marruecos, visitamos Laayoune, la capital de Sahara Occidental. Fuimos el primer equipo de un noticiero de televisión extranjero que visitó Sahara Occidental en los últimos años. Continuamente nos seguían hombres a pie y también en motos y automóviles. Día y noche, permanecían parados frente a nuestro hotel. En nuestro primer día de estadía allí, la policía secreta marroquí se hizo presente en nuestro hotel a medianoche para una visita “estrictamente de rutina”, según dijeron, “con la finalidad de protegernos”. Con frecuencia, los periodistas extranjeros que ingresan son expulsados de inmediato si los agentes de inteligencia marroquíes los ven entrevistando a saharauis partidarios de la independencia.

Los activistas saharauis que hablaron con nosotros lo hicieron poniendo en alto riesgo su seguridad personal. Mayormente, nos reunimos con ellos en sus apartamentos, donde a lo largo de las paredes se alineaban sofás al estilo tradicional sahariano, junto a un té saharaui preparado sobre brasas.

Nos detuvimos para almorzar en un restaurante prácticamente desierto ubicado casi en las afueras de la ciudad. Repentinamente, llegaron unos 80 hombres y algunas mujeres. La mayor parte de ellos vestían el atuendo tradicional saharaui y muchos portaban la bandera oficial del estado ocupante, Marruecos. Entraron al restaurante y ocuparon todas las mesas cercanas a nosotros de manera tal que quedamos acorralados. Una docena de agentes vestidos de civil, uno de ellos con un gorro del Departamento de Policía de Nueva York, coordinaban y hablaban todo el tiempo por celular. Afuera, los vehículos de los agentes le cerraron el paso al nuestro. Varios de los hombres que se sentaron cerca de nosotros parecían muy agitados y sentimos temor de que ese extraño despliegue pudiera tornarse violento. Cuando nos retiramos, nos rodearon. Casi ninguno de ellos hablaba inglés, pero desplegaron varios carteles brillantes de vinilo que decían frases como “Democracy Now! debería avergonzarse” Los carteles eran idénticos en cuanto al diseño a los desplegados luego de que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificara la presencia marroquí en Sahara Occidental como una ocupación.

Cuando logramos irnos, se tornó evidente la razón por la cual esa multitud de personas se había aproximado a nosotros en ese momento. Sultana y otros activistas saharauis habían organizado una manifestación en el centro de la ciudad. La multitud que nos rodeó nos impidió llegar a la manifestación, que fue objeto de una violenta represión por parte de agentes de policía marroquíes vestidos de civil. Valientes periodistas independientes saharauis que trabajan bajo una extrema amenaza en Sahara Occidental lograron realizar una grabación de video que posteriormente compartieron con nosotros. La violenta represión de ese día fue como la de otros tantos.

En un video, se puede observar a un hombre discapacitado, Mohamed Alouat, director de una escuela para personas discapacitadas, que porta la bandera de Sahara Occidental independiente, un Gobierno en el exilio que tiene su base en el campamento de refugiados saharauis ubicado en Tindouf, Argelia, en el que viven unos 100.000 refugiados saharauis. La policía ataca a Alouat, le saca de las manos la bandera y lo arrastra por el piso.

Sultana y otras mujeres les gritan a los agentes vestidos de civil. Un grupo de al menos veinte hombres rodean a las mujeres saharauis y las empujan hacia una calle lateral, lejos de la avenida principal. Allí atacan conjuntamente a las mujeres. A una de ellas, Aziza Biza, intergante del Foro de Mujeres Saharauis, la golpean con un walkie-talkie en el estómago y los riñones. Biza dijo después que además la habían estrangulado con su melfa, su vestido tradicional, hasta que quedó desmayada en el suelo. La policía sigue empujando a otras mujeres contra una pared y las agrede sexualmente apretándoles y retorciéndoles los senos. Los agentes ven a un hombre que está grabando la agresión desde el techo de un edificio cercano y comienzan a lanzarle piedras.

Esa noche, nos reunimos con los hombres y mujeres heridos y grabamos su relato de lo ocurrido. Las mujeres nos mostraron las heridas que sufrieron y nos contaron que los agentes de policía les habían retorcido los senos y los pezones, lo que les había provocado un intenso dolor y dejado moretones. Aziza se había desmayado y vomitado varias veces.

Más tarde esa misma noche, desde la ventana de nuestro hotel, pudimos observar a agentes de policía antidisturbios que lanzaban piedras contra manifestantes saharauis. El pueblo saharaui está decido a luchar de manera pacífica por su autodeterminación. El compromiso con esa lucha se observa a simple vista en los ojos de Sultana Khaya.

Han transcurrido 140 años desde que Alexander Graham Bell utilizó por primera vez su teléfono experimental para comunicarse a distancia. En aquella ocasión, utilizó el dispositivo para decirle a su asistente de laboratorio: “Señor Watson, venga, quiero verlo”. Su invención transformaría la comunicación humana y el mundo. La empresa creada por Bell creció hasta transformarse en un inmenso monopolio: AT&T. El Gobierno federal consideró luego que era demasiado poderosa y dispuso la desintegración de la gigante de las telecomunicaciones en 1982. Ahora bien, AT&T ha regresado, y hay quienes dicen que para crecer y ser aún más poderosa que en el pasado, ya que ha anunciado que planea adquirir Time Warner, una de las principales compañías de medios de comunicación a nivel mundial, para conformar así uno de los más grandes conglomerados del entretenimiento y las comunicaciones del planeta. Más allá de representar una amenaza a la competencia, la fusión propuesta, que aún debe ser sometida a estudio por las autoridades, representa una significativa amenaza a la privacidad y a la libertad básica de comunicarse.

Actualmente, AT&T ocupa el puesto número diez en la lista de la revista Forbes de las 500 compañías más grandes de Estados Unidos. Si se le permitiera adquirir Time Warner, que ocupa el lugar 99 de esa lista, se crearía una enorme compañía “integrada verticalmente” que controlaría una amplia cantidad de contenidos audiovisuales, así como la forma en que la población accede a esos contenidos.

Free Press, una organización que lucha por políticas nacionales que regulen los medios de comunicación y amparen el derecho al acceso a la información, está movilizando a la población para que manifieste su oposición a la fusión. Candace Clement, de Free Press, escribió: “Esta fusión generaría un imperio mediático nunca antes visto. AT&T controlaría el acceso a Internet móvil y por cableado, canales de televisión por cable, franquicias de películas, un estudio de cine y televisión y otras empresas de la industria. Eso significa que AT&T controlaría el acceso a Internet de cientos de millones de personas, así como el contenido que miran, lo que le permitiría dar prioridad a su propia oferta y hacer uso de recursos engañosos que socavarían la neutralidad de la red”.

La neutralidad de la red es esa cualidad esencial de Internet que la hace tan poderosa. El término “neutralidad de la red” fue acuñado por el docente de derecho de la Universidad de Columbia Tim Wu. El año pasado, luego de que la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) aprobara una estricta normativa tendiente a regular la neutralidad de la red, Wu dijo en el programa de “Democracy Now!”: “Es necesario que haya normas básicas que regulen el tráfico en Internet. No podemos confiar en que las compañías de cable y telefonía vayan a respetar la libertad de expresión o a los nuevos innovadores, debido a sus malos antecedentes al respecto”.

Millones de ciudadanos hicieron llegar a la FCC comentarios públicos en apoyo a la neutralidad de la red, al igual que lo hicieron organizaciones como Free Press y The Electronic Frontier Foundation. A ellos se unieron gigantes de Internet como Google, Amazon y Microsoft. A esta coalición se enfrentaron las compañías de cable y telecomunicaciones, el oligopolio de proveedores de servicios de Internet que comercializan el acceso a la red a cientos de millones de estadounidenses. Está por verse si, en la práctica, AT&T violará la normativa que regula la neutralidad de la red creando una vía rápida para acceder a sus contenidos y enlenteciendo el acceso al contenido de sus competidores, entre ellos, el sector no comercial.

Otro problema que presenta AT&T, y que se vería exacerbado con la fusión, es la posibilidad de invadir la privacidad de sus millones de clientes. En 2006, el denunciante de AT&T Mark Klein reveló que la compañía compartía en forma secreta los metadatos de todos sus clientes con la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA, por sus siglas en inglés). Klein, que fue quien instaló el dispositivo de división de fibra óptica que permitió el espionaje en una sala secreta de la planta principal de AT&T ubicada en San Francisco, vio confirmadas sus acusaciones como denunciante varios años después con las filtraciones de Edward Snowden sobre la NSA. Aunque ese programa de vigilancia se cerró supuestamente en 2011, sigue existiendo un programa de vigilancia similar. Se llama “Project Hemisphere” o Proyecto Hemisferio. El mismo fue expuesto por el periódico The New York Times en 2013 y el sitio web de noticias The Daily Beast reveló esta semana documentos que lo prueban.

En el marco del Proyecto Hemisferio, AT&T vende metadatos a organismos policiales usando como escudo la guerra contra las drogas. Un organismo policial envía una solicitud de toda la información relacionada con una persona en particular o un número telefónico y, a cambio de abultados honorarios pero sin necesidad de que medie una orden judicial, AT&T le entrega un sofisticado conjunto de datos, que permite, según The Daily Beast, “determinar la ubicación del objetivo, con quién habla y probablemente sobre qué”.

Los lugares a los que vamos, lo que miramos, los mensajes de texto que enviamos y lo que compartimos, con quién hablamos, todas las búsquedas que realizamos por Internet y nuestras preferencias, toda esa información junta e “integrada verticalmente” es vendida a la policía y quizás, en el futuro, a cierta cantidad de clientes empresariales de AT&T. Imposible saber si al inventar el teléfono Alexander Graham Bell vislumbró este “mundo feliz” de la nueva era digital. Sin embargo, así es el futuro que se aproxima rápidamente, a menos que la población se oponga y detenga esta fusión.

El Huracán Matthew llegó y se fue, dejando tras de sí una gran devastación. Hasta el momento, se han reportado al menos 1.000 personas fallecidas en Haití y al menos 39 en el sureste de Estados Unidos. En Carolina del Norte, sigue en curso la crecida de los ríos. En vistas de la destrucción, uno podría pensar que el cambio climático es un tema central de este año electoral en EE.UU. Sin embargo, casi no ha sido mencionado en los debates presidenciales, vistos por decenas de millones de personas. Es lo que sucede ahí afuera, a nivel de los movimientos sociales a lo largo de todo el país, lo que nos da esperanza.

El movimiento para combatir el cambio climático crece de manera dinámica e impredecible y enfrenta cada vez más represión por parte de la industria de los combustibles fósiles y las autoridades gubernamentales. Tal vez no haya mejor ejemplo que la resistencia de la tribu sioux de Standing Rock al oleoducto Dakota Access.

La tribu ha firmado tratados con Estados Unidos durante más de un siglo y medio y el Gobierno federal los ha quebrantado, a todos y cada uno de ellos. Por eso no debería sorprendernos que un tribunal federal se haya expedido en contra de los sioux de Standing Rock, permitiendo que prosiga la construcción del controvertido oleoducto de 3.800 millones de dólares de costo. Por si fuera poco, la decisión fue anunciada sorpresivamente un domingo y en vísperas del 12 de octubre, considerado por muchos pobladores nativos como el día en que se celebra el comienzo del genocidio contra los pueblos originarios del hemisferio occidental.

“La tribu sioux de Standing Rock no retrocederá en su lucha”, declaró Dave Archambault II, jefe de la tribu sioux de Standing Rock tras la resolucion. “Somos guiados por la plegaria y continuaremos luchando por nuestro pueblo. No descansaremos hasta que nuestras tierras, nuestra gente, nuestra agua y nuestros sitios sagrados queden definitivamente protegidos de este destructivo oleoducto”, añadió. Y agregó durante una entrevista para “Democracy Now!”: “Siempre dijimos que tenemos derecho a los tratados de tierras que hemos suscrito y que tenemos voz. La compañía, el Gobierno de Estados Unidos y las autoridades estatales nunca nos solicitaron autorización para estar en esas tierras, para hacerles esto a nuestras tierras”.

Aún así, rompiendo con la historia y a pesar del fallo judicial, el Ejército de Estados Unidos y los Departamentos de Justicia y del Interior emitieron también un comunicado en el que establecen: “El Ejército no autorizará la construcción del oleoducto Dakota Access en las tierras del Cuerpo de Ingenieros que se encuentran a orillas o por debajo del lago Oahe. Reiteramos nuestra solicitud de que la compañía responsable del oleoducto detenga voluntariamente toda actividad de construcción dentro de los 32 kilómetros al este o al oeste del lago Oahe. Asimismo, pretendemos mantener una discusión seria acerca de si debería realizarse una reforma nacional del proceso de consulta a las tribus para este tipo de proyectos de infraestructura”.

Es en tierras del Cuerpo de Ingenieros del Ejército que se han instalado los principales campamentos de oposición al oleoducto, en los que miles de personas, en su mayoría representantes de pueblos originarios del continente americano de más de 200 tribus de todo Estados Unidos, Canadá y América Latina, se han congregado para proteger a la tierra y al agua del oleoducto. Se trata de tierras ancestrales lakota y dakota que fueron tomadas sin consentimiento de la tribu por el Ejército de Estados Unidos.

En agosto, estos protectores de la Tierra, ya que no se consideran a sí mismos como “manifestantes”, hicieron un llamado internacional a la plegaria y la solidaridad. Cada día, se llevan a cabo creativas y pacíficas acciones directas a lo largo de los más de 1.900 kilómetros del trayecto proyectado para el oleoducto. El miércoles, en Keokuk, Iowa, Krissana Mara, de 31 años de edad, se encadenó a una excavadora en el lugar previsto para que el oleoducto Dakota Access atraviese el río Mississippi. La creciente resistencia que se desarrolla en ese lugar con el nombre #MississippiStand pretende impedir que el oleoducto atraviese el río, al igual que las acciones que se llevan a cabo en Standing Rock están evitando que el oleoducto pase por debajo del río Missouri.

Por otra parte, en una impactante acción coordinada, nueve activistas contra el cambio climático fueron arrestados el martes por intentar cerrar el paso a las arenas alquitranadas que llegan a Estados Unidos desde Canadá, cerrando manualmente oleoductos en los estados de Minnesota, Montana, Dakota del Norte y Washington. Uno de los activistas, Leonard Higgins, expresó en un video publicado posteriormente por Internet desde el oleoducto en Coal Banks, Montana: “Estamos en estado de emergencia para proteger a nuestros seres queridos, a nuestros familiares, a nuestras comunidades. Es necesario que como ciudadanos nos comprometamos y llevemos a cabo acciones cuando nuestros líderes no lo hacen. Eso es lo que me dispongo a hacer al cerrar la válvula”.

Entre los nueve arrestados se encuentra Ken Ward. En 2013, Ward y Jay O’Hara anclaron una pequeña embarcación frente a las costas de Massachusetts, impidiendo así que un buque descargara 40.000 toneladas de carbón para la planta Brayton Point, una de las mayores emisoras de gases de efecto invernadero de la región. En un increíble giro de los hechos, quien debía acusarlos, el fiscal local de distrito Samuel Sutter, retiró los cargos penales presentados en su contra, alegando: “El cambio climático es una de las crisis más graves que le ha tocado atravesar a nuestro planeta. En mi humilde opinión, los líderes políticos han demostrado graves

falencias con respecto a este tema”.

Es probable que el liderazgo político haya actuado de manera insuficiente. Pero desde una pequeña embarcación en el océano hasta los campamentos de resistencia en Dakota del Norte, el movimiento contra el cambio climático crece día a día.

La organización de base, esa ardua tarea de construcción de un movimiento social, puede resultar extenuante. Con frecuencia, la remuneración es baja o inexistente y el éxito no está garantizado. Como dijo Martin Luther King Jr. “Démonos cuenta de que el arco del universo moral es amplio, pero se inclina hacia la justicia”. Aunque no se inclina solo. En este momento, en condiciones que podrían considerarse de las más represivas que existen en Estados Unidos, crece un movimiento nacional por los derechos de los reclusos. Estados Unidos alberga a menos del 5% de la población mundial y a casi el 25% de la población carcelaria del mundo. Este movimiento parte de una celda de reclusión en aislamiento de la Correccional Holman, ubicada en la zona rural de Atmore, Alabama.

Desde la prisión, un hombre llamado Kinetik Justice dijo en mayo a “Democracy Now!”: “Estas huelgas son el método que encontramos para cuestionar el encarcelamiento masivo. El sistema carcelario es la continuación del sistema esclavista”. Justice estaba usando un teléfono celular de contrabando desde el interior de una celda de reclusión en aislamiento en Holman, donde se encontraba recluido como castigo por impulsar la organización de los prisioneros. Él y otros reclusos de Alabama iniciaron una huelga de diez días el 1º de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en el marco de la cual se negaron a participar en labores carcelarias. “La reforma y los cambios por los que luchamos en Alabama hemos intentado conseguirlos a través de la justicia. Hemos intentado ponernos en contacto con nuestros legisladores. Y no hemos logrado nada de esa manera. Consideramos que nuestro encarcelamiento tiene mucho que ver con nuestro trabajo y con el dinero que se genera a partir del sistema carcelario”.

Kinetik Justice es uno de los cofundadores del movimiento Free Alabama Movement (FAM, por sus siglas en inglés), que tiene por objetivo la organización de los reclusos contra los programas de trabajo carcelario en condiciones de explotación. A pesar de no tener acceso a Internet, tienen un sitio web donde se puede descargar un libro del cofundador de FAM Melvin Ray. En el libro, Ray describe las dificultades que enfrentan en el sistema carcelario de Alabama y la manera en que se están movilizando. Ray, que también se encuentra encarcelado, comienza el libro diciendo: “LIBERTAD… No se confundan… Esa es la tarea del movimiento Free Alabama Movement. En algún momento, nosotros (los reclusos) tenemos que llegar no solo al punto en que estemos hartos de las condiciones inhumanas e inconstitucionales en las que estamos recluidos, sino que además tenemos que llegar al punto en que estemos preparados, en que tengamos la voluntad y la capacidad de hacer algo al respecto. Ese ‘algo’ es una huelga a nivel estatal de la mano de obra gratuita, una manifestación de protesta no violenta y pacífica en defensa de los derechos civiles y los derechos humanos”.

La medida de protesta fue más allá de la huelga del Día de los Trabajadores y pasó a ser de alcance nacional. El 9 de septiembre, reclusos de al menos 24 estados participaron de una huelga coordinada al conmemorarse el 45º aniversario del motín que tuvo lugar en 1971 en la tristemente célebre prisión de Attica en el estado de Nueva York. Los reclusos que actualmente llevan adelante la huelga se manifiestan contra la reclusión en aislamiento por períodos prolongados, la atención médica inadecuada, la superpoblación, las agresiones violentas y el trabajo en condiciones de esclavitud.

El pastor Kenneth Glasgow, de Alabama, fundó la organización T.O.P.S., The Ordinary People Society o La Sociedad de la Gente Común, en español, para apoyar a los reclusos y exconvictos. Siendo él mismo ex-prisionero, nos dijo: “Los que están encarcelados reconocen el hecho de que la población pagó impuestos para su rehabilitación, para que reciban educación y capacitación a fin de reinsertarse en nuestra sociedad, porque el 98% de las personas encarceladas salen, y para que al salir sean capaces de ser ciudadanos productivos tienen que recibir esos conocimientos, educación y todo lo demás. Lo que consideran es que solamente se los alberga. Y los contribuyentes pagan entre 31.000 y 80.000 dólares por año, dependiendo del estado en el que se encuentran, para que los reclusos accedan a rehabilitación y educación que no están recibiendo. En cambio, lo único que se les brinda es la posibilidad de ser usados como mano de obra carcelaria gratuita”.

El pasado sábado por la noche, a la movilización de los reclusos de Holman se unieron aliados inesperados: los propios guardias de la prisión. Casi la totalidad de los guardias se negó a presentarse al inicio de su turno de doce horas. El 1º de septiembre pasado, el agente penitenciario de Alabama Kenneth Bettis, de 44 años de edad, fue apuñalado en Holman y murió dos semanas después. Al ser entrevistado nuevamente por “Democracy Now!” esta semana, Kinetic Justice explicó: “Hemos estado en comunicación entre ambos lados en las últimas semanas. En realidad, esta administración no tiene consideración por la vida humana. Y [los guardias] están empezando a ver que eso no afecta solo a los hombres que están recluidos aquí, sino que la violencia que generan en realidad llega a afectar también a los agentes. Y muchos de ellos están aterrados por lo que está pasando”.

El alcance nacional de la huelga carcelaria, con acciones en 40 o 50 prisiones a lo largo y ancho de Estados Unidos, es verdaderamente histórico, así como la solidaridad que se vio entre reclusos y guardias de Holman esta semana. Encerrados tras las rejas, privados de acceso a Internet e incluso al teléfono, impedidos de comunicarse fácilmente con los medios de comunicación, estos reclusos encabezan su propio movimiento, con la solidaridad de miles de personas desde afuera. “La esclavitud es difícil de exterminar en el sur”, escribe Melvin Ray en su libro. Aún así, con su activismo de base, estos reclusos están inclinando ese arco del universo moral un poco más hacia el lado de la justicia.

El transatlántico MS St. Louis era un buque de pasajeros alemán cuya travesía más famosa pasó a conocerse como “El viaje de los condenados”. Era la primavera de 1939 y 908 refugiados alemanes judíos partieron con destino a Cuba escapando de los nazis. Sin embargo, solo se permitió desembarcar a 22 de los pasajeros judíos. Organizaciones de ayuda humanitaria solicitaron al entonces presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, y al Gobierno de Canadá que aceptaran a los refugiados. Ambos hicieron oídos sordos a la solicitud y el buque retornó a Europa. Cientos de los refugiados repatriados murieron en el Holocausto. La negativa del Gobierno estadounidense a aceptarlos sigue siendo una mancha oscura en nuestra historia. Lamentablemente, el actual accionar del Gobierno de Estados Unidos con relación al reasentamiento de refugiados sugiere que la historia se podría estar repitiendo.

La cifra total de personas que se ven obligadas a desplazarse hoy en día es impactante. Se trata del mayor flujo de refugiados registrado desde la Segunda Guerra Mundial. Según la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), existen en la actualidad 65,3 millones de desplazados por la fuerza en el mundo. A un tercio de ellos, 21,3 millones, se los considera refugiados y casi la mitad de ellos proviene de solo tres países: Somalia, Afganistán y Siria. Cinco millones de personas han huido de Siria y más de seis millones se han visto obligados a desplazarse dentro del país. Se estima que en estos cinco años de guerra civil en Siria han muerto más de 400.000 personas. Por otra parte, la destructiva guerra que se libra en Yemen ha obligado a más de tres millones de personas a huir de sus hogares. La ACNUR prevé que 2016 será el año en que se registrarán más muertes de migrantes que intentan cruzar el Mar Mediterráneo. Oxfam proporciona otra cifra estadística clave: “Los seis países más ricos del mundo [Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Francia y Reino Unido], que representan más de la mitad de la economía mundial, reciben a menos del 9% de los refugiados del mundo, mientras que países y territorios más pobres asumen la mayor parte de esa responsabilidad”.

Es en este contexto que Naciones Unidas convocó a la primera cumbre de alto nivel sobre refugiados esta semana, en el marco de la Asamblea General anual de la ONU, celebrada en la ciudad de Nueva York. El presidente Barack Obama mantuvo posteriormente otra cumbre sobre el mismo tema. Antes del comienzo de la misma, se conoció la noticia de que había sido atacado un convoy de ayuda humanitaria que se dirigía a la arrasada ciudad de Alepo, Siria, donde se esperaba esa ayuda con desesperación. El convoy fue blanco de un ataque aéreo que Estados Unidos atribuye a Rusia, pero que Rusia niega haber llevado a cabo. Antes del ataque, el sábado, un frágil alto el fuego acordado en Ginebra la semana anterior se desplomó cuando Estados Unidos atacó y provocó la muerte de miembros de las fuerzas armadas sirias en un incidente al que el Pentágono calificó como un “error”.

Para sorpresa de muchos, Estados Unidos jugó el rol de saboteador en Naciones Unidas y logró que se modificara el texto de una declaración no vinculante que habría prohibido expresamente la detención de menores refugiados. En lugar de ello, el texto actual dice que los refugiados menores de edad serán enviados a prisión “solo como una medida de último recurso y por el menor período de tiempo posible”. Díganle eso a Estefany Adriana Méndez, de dieciséis años de edad, que se encuentra detenida en el Centro de Detención Familiar del Condado de Berks, una cárcel para familias inmigrantes ubicada en Pensilvania. La adolescente originaria de El Salvador dijo al ser entrevistada por “Democracy Now!”: “La verdad, a todos los que estamos acá, a todos los niños que estamos acá, e incluso a las madres, nos deja una experiencia horrible estar en detención, porque más de un año no es justo para un niño estar encarcelado sin haber cometido ningún delito”.

Mientras se desarrollaba la cumbre de la ONU sobre los refugiados, el hijo de Donald Trump, Donald Jr., publicó en Twitter: “Si tuviera un frasco lleno de caramelos Skittles y te dijera que solo tres de ellos te podrían matar, ¿tomarías un puñado? Así es nuestro problema con los refugiados sirios”. La compañía propietaria de Skittles, Wrigley, respondió: “Los Skittles son caramelos. Los refugiados son personas. Consideramos que la analogía no es apropiada”.

El sufrimiento de los refugiados no es broma para Manfred Lindenbaum, quien asistió a la cumbre de la ONU como observador. Lindenbaum, un octogenario lleno de vida, fue refugiado cuando tenía seis años de edad. Al igual que quienes realizaron el viaje de los condenados, era un alemán judío. En 1939, él y su hermano huyeron de Polonia a Inglaterra en uno de los famosos transportes de niños, días antes de la invasión nazi. Lindenbaum recordó en declaraciones para Democracy Now!: “Estados Unidos dijo en ese momento que no aceptaba a niños judíos. A último momento, cuando el Ejército alemán estaba a punto de invadir, algunos centenares de niños abordamos un buque de guerra polaco. Y así es como mi hermano y yo llegamos a Inglaterra. A mi hermana no le permitieron subir. Tenía catorce años de edad. Como consecuencia, fue asesinada junto al resto de mi familia”.

El filósofo George Santayana redactó hace más de 100 años: “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”. Entre el discurso plagado de odio de los Trump y las dañinas políticas sobre refugiados de Obama penden las vidas de millones de personas. Esperemos que la razón y la compasión prevalezcan ante la xenofobia y el odio.

El jueves pasado se emitió una orden de arresto bajo la cáratula “Dakota del Norte contra Amy Goodman”. La acusación remite al delito de violación de propiedad. ¿El delito que en realidad se cometió? Ejercer el periodismo. Fuimos a la Reserva Sioux de Standing Rock para dar cobertura a la creciente oposición que enfrenta el oleoducto Dakota Access.

Este movimiento de resistencia atrajo atención a nivel mundial después del fin de semana del Día del Trabajo, cuando guardias de seguridad del oleoducto soltaron perros de ataque y lanzaron gas pimienta contra manifestantes pertenecientes a pueblos originarios. Ese sábado, al menos seis palas excavadoras realizaron movimientos de tierra en la ruta por la que se proyecta pasará el oleoducto, en sitios arqueológicos sagrados descubiertos por la tribu. La compañía responsable del oleoducto Dakota Access había tomado conocimiento de la ubicación de dichos sitios el día anterior gracias a un escrito presentado ante la justicia por la tribu. Muchos consideran que la compañía arrasó la zona y destruyó los sitios antes de que se pudiera emitir una medida cautelar que lo impidiera a fin de estudiarlos.

Gran cantidad de personas, en su mayoría nativos americanos, se apresuraron hacia el lugar y reclamaron que la empresa retirara a las excavadoras de los sitios sagrados. Guardias de seguridad lanzaron gas pimienta, golpearon y empujaron a estos defensores de la tierra. También soltaron perros de ataque que mordieron a por lo menos seis personas y un caballo.

El equipo de Democracy Now! estaba ahí y pudimos filmar la violencia de los guardias. Cuando hicimos pública nuestra filmación del incidente, esta se difundió rápidamente y fue vista más de trece millones de veces solamente en Facebook. CNN, CBS, MSNBC y muchos otros medios de comunicación de todo el mundo emitieron nuestras imágenes, en las que se podía observar a uno de los perros con el hocico cubierto de sangre.

Cinco días después del ataque, Dakota del Norte emitió la orden de arresto. La agente especial de la Oficina de Investigación Penal de Dakota del Norte, Lindsey Wohl, se refirió al video de “Democracy Now!” en una declaración jurada. En el escrito afirmó: “En el video se puede observar a Amy Goodman identificándose a sí misma y preguntando a los manifestantes acerca de su participación en la manifestación”. Sí. Precisamente de eso se trata desarrollar la labor periodística amparada por la Constitución.

Delphine Halgand, la directora para Estados Unidos de la organización internacional de defensa de la libertad de prensa Reporteros Sin Fronteras, redactó: “Presentar cargos por violación de propiedad contra una periodista que está dando cobertura a un importante tema ambiental de significativo interés para la población constituye una amenaza directa a la libertad de prensa y resulta totalmente inaceptable en el país de la Primera Enmienda”. Por su parte, Carlos Lauria, del Comité para la Protección de los Periodistas, agregó: “Esta orden de arresto es un claro intento de intimidar a los periodistas para que no informen acerca de manifestaciones de protesta de interés significativo para la población. Las autoridades de Dakota del Norte deberían salir de esta embarazosa situación, retirar los cargos contra Amy Goodman y garantizar que todos los periodistas tengan la libertad de desarrollar su labor”.

Steve Andrist, director ejecutivo de la Asociación de Periódicos de Dakota del Norte, dijo al The Bismarck Tribune: “Resulta lamentable que las autoridades presenten cargos contra una periodista que solamente estaba haciendo su trabajo”. Y agregó: “Esto genera la impresión de que las autoridades intentan silenciar a una periodista para impedirle dar cuenta de una noticia importante”.

Se trata de un tema crucial para el destino del planeta. Se trata del cambio climático y de los derechos de los pueblos originarios frente al poder de las grandes empresas y los gobiernos.

La orden de arresto fue emitida el mismo día en que el gobernador de Dakota del Norte, Jack Dalrymple, convocó a la Guardia Nacional, anticipándose a un fallo judicial que se emitiría el día siguiente. El viernes, el juez se expidió contra la tribu y permitió que prosiguiera la construcción del oleoducto. Quince minutos después, en una medida sin precedentes, el Departamento de Justicia, el del Interior y el Ejército emitieron conjuntamente una carta en la que anunciaron que se negaría la autorización para la construcción del oleoducto en tierras controladas por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército hasta que se realicen “consultas formales de gobierno a gobierno” con las tribus afectadas en relación con “la protección de tierras tribales, recursos y derechos establecidos en tratados”. La construcción y los bloqueos pacíficos continúan en tierras que no pertenecen al Gobierno federal a pesar de la solicitud del Gobierno de que Dakota Access detenga las obras de construcción de manera voluntaria.

Hay quienes dicen que el periodismo es el primer boceto de la historia. En los últimos veinte años, el sello distintivo de “Democracy Now!” ha sido la cobertura que realiza de los movimientos sociales, porque esos movimientos hacen historia. La resistencia en Standing Rock es una histórica confluencia de miles de personas pertenecientes a más de 200 tribus de Estados Unidos, Canadá y América Latina que se describen a sí mismas como “defensores, no manifestantes”. Representa la mayor congregación de tribus que ha tenido lugar en décadas.

Hasta el momento, no se han presentado cargos contra ninguno de los guardias de seguridad involucrados, a pesar de que en el video se puede observar claramente que agreden a los manifestantes con perros y gas pimienta. Actualmente, la Junta de Investigación y Seguridad Privadas de Dakota del Norte investiga el uso de la fuerza y de perros de ataque por parte de los guardias de seguridad del oleoducto.

Mientras tanto, vamos a hacerle frente a esta acusación penal. La libertad de prensa resulta esencial para el funcionamiento de una sociedad democrática. Autoridades de Dakota del Norte: amordacen a los perros, no a los periodistas.

El Missouri es el río más largo de América del Norte. Durante miles de años ha provisto a los habitantes originarios de la zona del agua necesaria para la vida. Al día de hoy, millones de personas dependen del río Missouri para acceder a agua potable no contaminada. Pero actualmente se está construyendo un oleoducto, el Dakota Access Pipeline, que amenaza la salud del río. A fin de impedir la construcción del oleoducto se ha gestado un movimiento, encabezado por los pueblos originarios que han vivido a orillas del río Missouri desde tiempos inmemoriales. Integrantes de los pueblos Dakota y Lakota de la Reserva Sioux de Standing Rock instalaron un campamento en la confluencia de los ríos Missouri y Cannonball, a unos 80 kilómetros al sur de Bismarck, en Dakota del Norte. Han declarado que se consideran “protectores, no manifestantes” y así se llaman a sí mismos. El sábado pasado, cuando intentaban frenar el trabajo de enormes excavadoras en un cementerio ancestral, los guardias de seguridad del oleoducto atacaron a los protectores, en su mayoría nativos americanos, con perros y gas pimienta mientras que estos se resistían a la construcción del oleoducto de 3.800 millones de dólares en su lucha por el agua pura, la protección de sus tierras sagradas y el fin de la economía basada en los combustibles fósiles.

Los Sioux de Standing Rock instalaron el primer campamento de resistencia en el mes de abril y lo llamaron Piedra Sagrada. En este momento, hay cuatro campamentos con más de 1.000 personas acampando, la mayoría de ellas pertenecientes a pueblos originarios de Estados Unidos y Canadá. “El agua es vida” es la consigna de esta lucha pacífica contra el oleoducto que se construye para el transporte de crudo desde los yacimientos petroleros de Bakken, en Dakota del Norte, hasta Illinois.

El sábado fue un hermoso día de sol. Junto a Laura Gottesdiener y John Hamilton, de “Democracy Now!”, pasamos la mañana filmando entrevistas. Por la tarde, varias delegaciones realizaron una marcha desde el campamento hasta el lugar donde se proyecta que pasará el oleoducto, con el objetivo de colocar allí las banderas de sus respectivas tribus. Al llegar, se vieron sorprendidos por las enormes excavadoras, que realizaban movimientos de tierra incluso durante el fin de semana largo del Día del Trabajador.

Cientos de personas, en su mayoría nativos americanos, se congregaron en la entrada del predio, pidiendo a gritos que detuvieran la destrucción. Un grupo de mujeres comenzó a agitar el cerco de la propiedad, que cayó sin mayor esfuerzo. Los protectores de la tierra comenzaron a inundar el lugar. Varios hombres jóvenes llegaron desde el campamento a caballo.

Las excavadoras se retiraron, pero los guardias de seguridad intentaron detener a los protectores soltando al menos media docena de perros feroces que mordieron a la gente y a los caballos. Uno de los perros tenía el hocico cubierto de sangre. Sin dudar, la persona que dirigía al perro continuó incitándolo a avanzar contra la multitud. Los guardias rociaron con gas pimienta a los manifestantes, los golpearon y los empujaron. Perros feroces como los mastines se han utilizado para atacar a los pueblos originarios de América desde los tiempos de Cristóbal Colón y los conquistadores españoles que le siguieron. Finalmente, los violentos guardias del Dakota Access se vieron obligados a retroceder.

Este tramo del oleoducto atraviesa sitios arqueológicos, entre ellos, cementerios Lakota y Dakota. La tribu había proporcionado la ubicación de los sitios en un escrito presentado ante la justicia el día anterior a la manifestación en procura de que se detuviera provisoriamente la construcción hasta que se llevara a cabo una completa investigación de los mismos. Con la ubicación de esos sitios en mano, el personal del oleoducto Dakota Acces arrasó literalmente con ellos. El jefe de la tribu sioux de Standing Rock, David Archambault, afirmó en el programa “Democracy Now!”: “Usaron a los perros como armas mortales. Todo esto fue premeditado. Sabían que algo iba a pasar cuando se abalanzaron sobre 25 kilómetros de tierras intactas para destruir nuestros sitios sagrados. Sabían que algo iba a pasar y por eso estaban preparados. Contrataron a una compañía de seguridad con perros guardianes y luego fueron y esperaron. Y sucedió. Cuando vimos lo que estaba pasando ya era demasiado tarde. Habían destrozado todo. Profanaron nuestras tumbas ancestrales. Simplemente destruyeron nuestros sitios de oración”.

En el campamento, entrevistamos a Winona LaDuke, una líder Ojibwe de la nación White Earth del norte de Minnesota. Recientemente lideró una campaña que tuvo éxito a la hora de impedir la construcción de otro ducto que amenazaba territorio del pueblo White Earth. LaDuke realizó comentarios acerca del apoyo del gobernador de Dakota del Norte, Jack Dalrymple, a la represión de las manifestaciones en Standing Rock: “Usted no es George Wallace y esto no es Alabama. Estamos en el año 2016 y no tratarán a los indígenas como lo han hecho durante los últimos cientos de años. Estamos hartos”.

La batalla contra el oleoducto Dakota Access se libra como una renovada afirmación de los derechos y la soberanía de los pueblos originarios, como una lucha para proteger el agua, pero sobre todo, como parte de la lucha mundial contra el cambio climático y para romper con nuestra dependencia de los combustibles fósiles. En Piedra Sagrada, Guerrero Rojo y otros campamentos instalados en la confluencia de los ríos Missouri y Cannonball, los protectores han llegado para quedarse y son cada día más.

El fuego de la antorcha olímpica se ha extinguido en Río de Janeiro y la atención mundial ha abandonado Brasil. A la sombra de los juegos, se desarrollaba un suceso singular que los medios de comunicación estadounidenses ignoraron casi por completo: un golpe de estado contra la presidenta democráticamente electa de Brasil, Dilma Rousseff. Brasil ocupa el quinto lugar entre los países con mayor población del mundo y es una de las principales economías mundiales. Como muchos países latinoamericanos, sufrió una dictadura militar que se extendió durante décadas y emergió con una joven democracia hace solo 30 años. El golpe de esta semana no fue llevado a cabo por militares, sino por el Senado brasileño. El efecto es básicamente el mismo: la presidenta fue destituida y asumió la presidencia Michel Temer, un opositor político que cuenta con escaso respaldo popular y que representa a las elites acaudaladas del país.

En 1964, el Ejército brasileño llevó a cabo un golpe de estado contra otro presidente democráticamente electo. Tras el golpe, una joven Dilma Rousseff se unió a una organización armada para luchar contra la dictadura militar. Fue arrestada en 1970 y torturada en repetidas oportunidades durante sus más de dos años de reclusión. Después de su liberación, continuó políticamente activa pero fuera de las organizaciones de resistencia armada. Finalmente, la dictadura cesó en 1985 con el retorno de un gobierno electo.

Años después, en 2014, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, durante una visita a Brasil en ocasión de la Copa Mundial de Fútbol, entregó personalmente 43 documentos del Gobierno de Estados Unidos que detallan el profundo conocimiento que tenían las autoridades estadounidenses de las numerosas torturas y ejecuciones contra la población brasileña llevadas a cabo por aquella dictadura. Sin embargo, el Gobierno de Estados Unidos continuó apoyando la dictadura de Brasil, al igual que lo hizo con la de Argentina y las de otros países latinoamericanos.

En 2003, el pueblo de Brasil eligió como presidente a Luiz Inacio Lula da Silva, miembro de un partido de izquierda, el Partido de los Trabajadores. Lula ocupó el cargo durante dos mandatos y fue sucedido por su favorita, la primera mujer que ha ocupado la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff. El Partido de los Trabajadores, durante los mandatos de ambos presidentes, implementó significativos y eficaces programas sociales para contribuir a aliviar la pobreza y la desigualdad sistémicas que se viven en Brasil. Es esta confluencia de gasto en programas sociales y desaceleración de la economía lo que ha llevado a Dilma a lo que se describe como un “golpe parlamentario”.

El periodista ganador del Premio Pulitzer Glenn Greenwald es un agudo observador de la política brasileña. Greenwald vive en Río de Janeiro y afirmó durante el programa de “Democracy Now!”:

“La acusación formal contra ella que están utilizando para justificar su destitución se llama en portugués ‘pedaladas’, que significa pedalear. Refiere a una maniobra política por la que el gobierno pide dinero prestado a un banco estatal y luego demora en devolverlo para que parezca que el gobierno tiene más dinero en su haber. Por lo que, básicamente, la acusan de recurrir a trucos presupuestarios para hacer que la situación presupuestal del gobierno parezca mejor a fin de ganar la reelección. Algo que, al hablarlo con europeos o estadounidenses, genera perplejidad porque no se entiende que algo así pueda justificar la remoción del cargo de una presidenta democráticamente electa, dado que es extremadamente común que los líderes políticos del mundo lo hagan, y, de hecho, otros presidentes de Brasil han usado ese método en el pasado”.

La Cámara Baja del Congreso aprobó iniciar el juicio político contra Dilma el pasado mes de abril y a partir de ese momento el Senado dio inicio al procedimiento formal. Dilma Rousseff fue suspendida durante las deliberaciones y sustituida por Michel Temer en calidad de presidente interino. Glenn Greenwald resaltó: “Durante los Juegos Olímpicos, el Sr. Temer rompió con el protocolo al exigir que su nombre no se pronunciara durante la ceremonia de apertura, dado que temía ser abucheado por la multitud. Es impopular y odiado a ese punto. De todos modos, cuando la gente lo vio en las pantallas, aún sin haber sido anunciado, lo abuchearon con bastante saña”.

El miércoles 31 de agosto, el Senado de Brasil aprobó formalmente, por 61 votos a favor y 20 en contra, destituir a Dilma Rousseff. Sorprendentemente, la mayoría de los senadores que votaron a favor de su destitución están siendo investigados por corrupción. Como lo confirma una conversación grabada en secreto, probablemente la razón por la que el Senado quería destituir a Dilma era terminar con las investigaciones por corrupción que se desarrollan contra actuales senadores e integrantes del Congreso.

Dilma Rousseff salió con decisión y, rodeada por sus seguidores, denunció el proceso: “Es el segundo golpe de Estado que enfrento en la vida. El primero, el golpe militar apoyado en la truculencia de las armas, de la represión y de la tortura, me encontró cuando era una joven militante. El segundo, el golpe parlamentario, concluido hoy por medio de una farsa jurídica, me saca del cargo para el cual fui elegida por el pueblo”.

Brasil es un país extraordinario, con una población de más de 200 millones de habitantes, una cultura vibrante y una gigantesca economía. Con la mayor parte de la amenazada selva amazónica dentro de sus fronteras cumple un papel de vital importancia a la hora de luchar contra el cambio climático provocado por la actividad humana. Con todos los desafíos que enfrenta, el pueblo brasileño merece el inmediato repudio de este golpe por parte de todos los gobiernos y más aún, por parte del presidente Barack Obama y de los candidatos presidenciales que aspiran a a sucederlo.

Cuenta la leyenda que la primera maratón tuvo lugar en la Grecia antigua, en el año 490 A.C. Los atenienses habían impedido la invasión de los persas y enviaron a un mensajero a que fuera corriendo a llevar la noticia de la victoria desde el lugar de la batalla, la ciudad de Maratón, hasta la capital, Atenas. Corrió alrededor de 40km, entregó el mensaje y, acto seguido, se desplomó y murió al instante. Los historiadores cuestionan la veracidad de la leyenda, pero sigue siendo un mito fundacional del popular acontecimiento. Ahora, el futuro de la maratón en particular, y de los Juegos Olímpicos en general, podría estar en peligro. Un informe que acaba de publicar la revista médica británica The Lancet da a entender que para el año 2085 casi todas las ciudades que podrían ser anfitrionas de los Juegos Olímpicos serán demasiado calurosas para realizar eventos al aire libre.

Kirk Smith, catedrático de salud ambiental mundial de la Universidad de California, Berkeley, encabezó el equipo que redactó el artículo para The Lancet. Smith escribió: “La maratón es la actividad que exige mayor resistencia y, por consiguiente, da una buena idea de si las condiciones serán seguras para otras disciplinas olímpicas”. El científico observó que las temperaturas extremadamente elevadas ya han provocado que se cancelaran maratones, como ocurrió con la maratón de Chicago en 2007. Durante las pruebas de clasificación para elegir al equipo olímpico estadounidense que iría a los Juegos Olímpicos de Río este año, realizadas en Los Ángeles, el 30% de los corredores abandonaron la carrera debido al calor. El informe señala que: “En 2085, solamente 8 de las 543 ciudades fuera de Europa Occidental con capacidad de ser anfitrionas de los Juegos entrarían dentro de la categoría de bajo riesgo. Es decir, sólo el 1,5 por ciento”.

Los investigadores de The Lancet aprovecharon que las miradas de todo el mundo están puestas en los Juegos Olímpicos para plantear un hecho más importante: “Después de 2050, el mundo afrontará graves dificultades debido a que el grado y la velocidad del cambio climático podrían exceder la capacidad de adaptación de la sociedad”, escribieron los científicos. La mitad de los trabajadores del mundo trabajan al aire libre, acotaron, y los espacios exteriores, al igual que los espacios interiores sin refrigeración adecuada, son cada vez menos seguros. Advierten que “los golpes de calor tras realizar esfuerzo físico y sus consecuencias negativas, incluida la muerte, se volverán una parte fundamental del trabajo al aire libre en todo el mundo”. Si tomamos el ejemplo de otro deporte, miles de trabajadores están trabajando en condiciones de calor extremo en Qatar, construyendo estadios para el Campeonato Mundial de Fútbol de 2022 que se realizará en ese país. La Confederación Sindical Internacional estima que “más de 7.000 trabajadores morirán antes de que se patee la primera pelota de la Copa del Mundo de 2022”.

Estas terribles condiciones refuerzan la necesidad urgente de abordar la amenaza del problema climático. El Acuerdo de París alcanzado en diciembre aspira a poner un límite máximo de 1,5 a 2 grados Celsius al aumento promedio de la temperatura mundial. La ciencia sugiere, cada vez con mayor contundencia, que el clima está cambiando más rápido de lo previsto y que es necesario adoptar medidas en forma urgente. Cada día que pasa en que se debate este problema y se adoptan soluciones a medias, el problema se vuelve cada vez más difícil, sino imposible, de resolver.

Estados Unidos ha sido el mayor emisor de gases de efecto invernadero en la historia de la humanidad. Hemos quemado combustibles fósiles en forma desenfrenada durante siglos. Según la Administración de Información Energética del país: “Más del 80% del consumo total de energía en Estados Unidos durante los últimos 100 años han provenido exclusivamente de tres fuentes de combustibles fósiles: pétroleo, gas natural y carbón”. Si bien el uso de fuentes renovables, principalmente la energía solar y eólica, están aumentando, siguen representando una pequeña porción de lo que deberían para cumplir las promesas realizadas durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático celebrada en París.

El Presidente Barack Obama acaba de anunciar lo que probablemente será su última orden sobre estándares de vehículos eficientes. Su legado climático es considerablemente limitado (teniendo en cuenta, por supuesto, que tuvo que enfrentar en estos asuntos la firme oposición de los negadores del cambio climático del partido Republicano). Pero, ¿qué hay de los dos posibles sucesores de Obama? Hillary Clinton reconoce que el cambio climático es un problema urgente, pero ha dado una señal contraria al anunciar, esta semana, que su equipo de transición estaría encabezado por Ken Salazar, ex Secretario del Interior y ex senador de Estados Unidos por Colorado. Salazar ha promovido con entusiasmo la fracturación hidráulica y apoya la construcción del oleoducto Keystone XL y el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés).

Por su parte, Donald Trump ha descrito el cambio climático como un “engaño”. Mientras Trump asistió esta semana a su primera reunión informativa sobre información clasificada de seguridad nacional de Estados Unidos, el Golfo de México está siendo azotado por lluvias torrenciales e inundaciones. Al menos 11 personas han muerto y más de 20.000 fueron evacuadas de sus hogares en Baton Rouge y las zonas aledañas. En el sur de California, siguen los incendios forestales provocados por las graves sequías consecuencia del cambio climático, que han obligado a más de 82.000 personas a abandonar sus hogares. Julio fue el mes más caluroso de la historia desde que se llevan registros. Como parte de la información clasificada, a Trump le deberían mostrar las conclusiones del Pentágono, que durante años ha identificado el cambio climático como una de las peores amenazas a la seguridad nacional.

Cuando Theodore Roosevelt acuñó la expresión “bully pulpit” para expresar que la Casa Blanca era una formidable tribuna de acción política, no imaginó que muchos años después la retórica de campaña de un candidato a la presidencia de su mismo partido podría cambiar radicalmente el sentido de la expresión, haciendo que se tiña de los sentidos más recientes y negativos de la palabra “bullying”. Sin embargo, es lo que parece estar haciendo Donald Trump, a juzgar por el cada vez más irracional y peligroso espiral discursivo de su campaña, a la que bien podría considerarse como una formidable tribuna de intimidación y amenazas. El martes, en Carolina del Norte, Trump dijo acerca de Hillary Clinton y la Segunda Enmienda de la Constitución, que es la que garantiza el derecho a portar armas: “Esencialmente, Hillary quiere abolir la Segunda Enmienda. Y por cierto, si logra designar a los jueces que quiere, no hay nada que puedan hacer, amigos. Aunque los muchachos de la Segunda Enmienda tal vez sí. No sé.”. La sugerencia por parte de Trump de que sus seguidores y defensores de la libre portación de armas podrían asesinar a Hillary Clinton o a los jueces que ella pudiera designar ha provocado indignación, no solo a nivel nacional, sino también alrededor del mundo. Sin embargo, las palabras agresivas y demagógicas de Trump no producen el alejamiento de todos. Si bien cada vez más dirigentes republicanos condenan sus expresiones, aún goza del ferviente apoyo de algunas personalidades en el seno del canal Fox News de Rupert Murdoch y de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés). Esta tríada infame conformada por Trump, Fox y la NRA podría fácilmente provocar violencia política durante esta campaña electoral.

Horas después de efectuar esos comentarios, Trump hizo su primera aparición en el programa “Hannity” de Fox News. En la entrevista, Sean Hannity se adelantó a Trump y compartió su propio razonamiento retorcido para contribuir a mitigar la catástrofe que se profundizaba: “Obviamente, lo que usted está diciendo es que existe un fuerte movimiento político de defensa de la Segunda Enmienda y que si la gente se moviliza y vota se puede impedir que Hillary tenga ese impacto en la Corte Suprema”. Trump coincidió amablemente con esa versión revisionista de su llamado a las armas. Pero la maniobra retórica se desvanece en el aire. Trump no estaba abogando por un movimiento político que impidiera a Hillary Clinton llegar a la presidencia, sino que estaba sugiriendo que “los muchachos de la Segunda Enmienda” podrían tomar medidas si eso sucede, si ella gana las elecciones.

La NRA también salió rápidamente en defensa de Trump y publicó en Twitter: “Donald Trump está en lo cierto. Si Hillary Clinton logra designar a magistrados de la Corte Suprema contrarios a la Segunda Enmienda, no hay nada que podamos hacer”. Mientras iba en aumento la reacción negativa ante los comentarios de Trump, la NRA agregó, anticipándose a la versión de Hannity: “Pero SÍ hay algo que podemos hacer el día de las elecciones: ¡Ir a las urnas y votar por la Segunda Enmienda! Defiendan la Segunda Enmienda. Hillary nunca”. Pocas horas después, la NRAanunció una campaña publicitaria nacional por valor de tres millones de dólares en apoyo a Trump. La campaña incluye un aviso publicitario en el que se ataca a Hillary Clinton, a quien se califica de hipócrita por contar durante sus viajes con la protección de agentes armados del Servicio Secreto.

La Coalición para Detener la Violencia con Armas (CSGV, por sus siglas en inglés) condenó inmediatamente los comentarios de Trump y agregó: “Es un punto de vista que la Asociación Nacional del Rifle ha intentando transformar en mayoritario y que ha sido repetido incesantemente por candidatos a cargos políticos en el pasado”. La organización que trabaja por el control de armas lleva una amplia base de datos en línea de los comentarios efectuados por los líderes de la NRA llamada “NRA on the Record” o “Dichos públicos de la NRA”, en español. Al buscar en el sitio las entradas “Violencia Política” o “Vigilantismo” se pueden encontrar incontables justificaciones para la violencia armada cuyas fuentes han sido citadas de manera impecable. En el sitio, aparecen gran cantidad de citas textuales de Ted Nugent, integrante del directorio de la NRA, guitarrista de rock de edad avanzada, incisivo defensor del derecho a portar armas y simpatizante de Trump. En relación a Hillary Clinton, Nugent comentó en Facebook el pasado mes de mayo: “¡Tengo tu control de armas justo aquí, puta!”. La frase acompañaba un satírico video en el que aparece Bernie Sanders disparándole a Hillary Clinton durante un debate en CNN sobre el control de armas.

En buena parte de la retórica grandilocuente contra Hillary Clinton se refleja un patrón de misoginia, profundamente arraigado, que se evidencia en muchos de los tiroteos masivos, desde el agresor de Orlando, Omar Mateen, que golpeaba a su esposa, hasta Adam Lanza, que mató a su madre en su hogar antes de perpetrar la masacre de la escuela primaria Sandy Hook. En 2010, Glenn Beck, que era entonces presentador de Fox News Channel, inició una campaña para denigrar a la fundación filantrópica progresista Tides y a la Asociación Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés). En julio de ese año, Byron Williams, que dijo haberse sentido inspirado por Beck, se subió a un automóvil lleno de armas, municiones y chalecos antibalas e intentó matar a por lo menos once personas en Tides. En una entrevista mantenida en la cárcel, el periodista John Hamilton le preguntó a Williams si Beck había incitado a la violencia explícitamente. Williams le respondió: “Beck va a negar todo enfoque violento, va a negar todo acerca de conspiraciones, pero proporciona todas las razones para creer en esas cosas. Se protege a sí mismo y no se lo puede culpar por eso”.

Hillary Clinton dijo el miércoles durante un acto de campaña celebrado en Des Moines, Iowa: “Las palabras importan, amigos míos. Si uno es candidato a la presidencia o si es presidente de Estados Unidos, sus palabras pueden tener enormes consecuencias”. Donald Trump ha prometido pagar los honorarios legales de las personas que agraden físicamente a manifestantes opositores durante sus actos de campaña. Ha insultado a las mujeres, a los musulmanes, a los mexicanos y a los mexicano-estadounidenses. Se burló de un reportero discapacitado. Predijo que si es derrotado, será debido a que las elecciones fueron “manipuladas”. Uno de sus más cercanos asesores pronostica que su derrota provocaría un “baño de sangre”.

Trump es un peligroso demagogo que incita a la violencia y el momento de detener todo esto es ahora.

La Ley de Derecho al Voto promulgada por el presidente Lyndon Johnson el 6 de agosto de 1965 contribuyó a que millones de afroestadounidenses puedan ejercer el derecho al voto. Ese día, en un discurso pronunciado durante una reunión con miembros del Congreso de los dos principales partidos, su Gabinete, referentes de la lucha por los derechos civiles y la prensa, Johnson expresó respecto a los afroestadounidenses: “Llegaron encadenados en la oscuridad. Y en el día de hoy hemos logrado romper el último de los grilletes de aquellas violentas y antiguas cadenas”.

La Ley de Derecho al Voto fue renovada y ampliada varias veces en el transcurso de los últimos 50 años. Pero finalmente, en junio de 2013, la Corte Suprema de Estados Unidos, en una votación dividida, redujo la ley a cenizas. Casi de inmediato, varios estados del sur del país comenzaron a aprobar restrictivas leyes electorales que provocaron la privación del derecho al voto de cientos de miles o tal vez millones de votantes. Sin embargo, tres años después, esta nueva generación de leyes segregacionistas, similares a las Leyes de Jim Crow que impusieron la segregación racial en las instalaciones públicas de Estados Unidos, enfrentan demandas judiciales a nivel federal y una a una van siendo dejadas sin efecto o debilitadas significativamente.

El más reciente de los fallos judiciales, y tal vez el de mayor alcance, fue el anunciado el pasado viernes en Carolina del Norte. En ese estado, una polémica ley, promulgada por el gobernador republicano Pat McCrory pocas semanas después de que la Corte Suprema hiciera trizas la Ley de Derecho al Voto, establecía la eliminación de muchas disposiciones de las leyes electorales de ese estado que habían extendido el derecho al voto a muchas personas, la mayoría de ellas afroestadounidenses. La ley promulgada por McCrory imponía un estricto requisito de identificación por fotografía a fin de votar. Eliminó además buena parte de las opciones de votación anticipada de ese estado, entre ellas, las votaciones dominicales, que resultan muy importantes para la comunidad afroestadounidense ya que las congregaciones de las iglesias acuden juntas a votar después de misa en lo que se denomina “almas a las urnas”. El estado también eliminó la posibilidad de votar en cualquier centro de votación, lo que permitía que la gente votase fuera de sus distritos electorales específicos, y eliminó además la posibilidad de registrarse el mismo día de las elecciones, así como también el registro previo de los jóvenes de dieciséis y diecisiete años de edad. Todas estas disposiciones eran mejoras a las leyes de empadronamiento de votantes de Carolina del Norte que habían sido promulgadas cuando el gobierno estatal estaba bajo control demócrata.

En su fallo sobre la impugnación de la ley, el tribunal de apelaciones de Carolina del Norte redactó: “Las nuevas disposiciones afectan a los afroestadounidenses con una precisión casi quirúrgica”. Los jueces concluyeron que el gobierno y el parlamento estatal de Carolina del Norte, ambos bajo control republicano desde principios de 2011, no presentaron pruebas fehacientes de fraude electoral, principal argumento de los republicanos para promulgar estas leyes electorales restrictivas. Como parte de la misma estrategia, el candidato a la presidencia por el Partido Republicano, Donald Trump, suele utilizar argumentos similares. “Puede haber gente que vota hasta diez veces”, ha afirmado Trump sin presentar evidencia alguna.

Esta embestida contra el derecho al voto se ha convertido en una de las principales estrategias electorales de los republicanos, especialmente desde que resultara electo el presidente Barack Obama en el año 2008. Ari Berman, redactor de The Nation y autor del libro de lectura obligada “Give Us the Ballot: The Modern Struggle for Voting Rights in America” (Dennos el voto: La lucha moderna por el derecho al voto en Estados Unidos, en español), resume en su obra más reciente los fallos judiciales que están dejando sin efecto estas restrictivas leyes electorales. Bajo el subtítulo “La guerra de los republicanos contra los derechos electorales está produciendo resultados contrarios a los que esperaban”, Berman escribe acerca de las victorias judiciales de aquellos que impugnaron esas leyes en Carolina del Norte, Wisconsin, Texas, Michigan, Ohio y Kansas.

En el programa de “Democracy Now!”, Berman dijo en relación a Elizabeth Gholar, una de las personas a quienes se negó el derecho a votar:

“Es una mujer mayor que nació en la Carolina del Norte de Jim Crow y que luego se mudó a Texas. Tiene una licencia de conducir de Louisiana que no fue aceptada como documento de identidad válido para votar en Texas. Y su certificado de nacimiento no fue aceptado como documento de identidad válido para obtener un documento de identidad emitido por el Gobierno de Texas. Dado que nació en su hogar en manos de una partera, básicamente tuvo que contratar a un abogado para poder obtener toda su documentación en Louisiana. Su historia es increíblemente emotiva. Al prestar testimonio ante un tribunal federal, dijo: ‘Nací en los tiempos de Jim Crow, antes de que los afroestadounidenses pudieran votar en Louisiana, y ahora vuelvo a no poder votar. Por primera vez en 60 años, no puedo votar en el estado de Texas y esto me rompe el corazón’”.

Para personas como Elizabeth Gholar, esta nueva ola de privación de derecho al voto podría estar revirtiéndose, pero queda por verse si eso sucederá a tiempo para las elecciones presidenciales de noviembre. Como resalta Berman: “Estamos a menos de 100 días de las elecciones y serán las primeras elecciones presidenciales de los últimos cincuenta años en que no estarán vigentes todos los amparos que dispone la Ley de Derecho al Voto. Por primera vez, en diecisiete estados han entrado en vigor nuevas restricciones. La situación es aún muy incierta”.

El fallo judicial de Carolina del Norte, como la aprobación misma de la Ley de Derecho al Voto, estuvo precedido de años de activismo y manifestaciones pacíficas. En 1965, las acciones se centraron en Selma, Alabama, donde manifestantes pacíficos que marchaban hacia la capital del estado fueron brutalmente agredidos por la policía estatal al cruzar el Puente Edmund Pettus, el cual lleva el nombre de un general de la Confederación y Gran Dragón del Ku Klux Klan. En Carolina del Norte, miles de personas se sumaron a la campaña “Moral Mondays” (Lunes Morales, en español) impulsada por la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color y participaron en acciones de desobediencia civil en el marco de esa campaña de protestas semanales. Más de medio siglo después de haberse promulgado la Ley de Derecho al Voto, la lucha continúa.

La Campana de la Libertad que se exhibe en el Independence Mall de Filadelfia, símbolo de la democracia estadounidense, es conocida por su famosa grieta. La campana fue fabricada en Londres en 1751 y se rajó la primera vez que fue golpeada, por lo que se la fundió y volvió a fabricar en Filadelfia, donde sonó durante alrededor de cien años en el Capitolio del estado de Pensilvania, que ahora se conoce como Independence Hall. Años más tarde, la campana se volvió a rajar y finalmente se dejó de utilizar y pasó a tener el significado simbólico que conocemos hoy, de inspiración a los movimientos por la abolición de la esclavitud y el sufragio de la mujer, entre otros. La Convención Nacional Demócrata que se celebró en Filadelfia esta semana también ha inspirado a muchas personas de diferentes movimientos sociales, como los movimientos por el control de armas, la justicia racial y económica y los derechos de las personas LGBTQ. Sin embargo, en el momento en que por primera vez en la historia de Estados Unidos una mujer fue nominada candidata a la presidencia por uno de los principales partidos, se ha suscitado una profunda división en el Partido Demócrata. El senador Bernie Sanders aceptó la derrota ante Hillary Clinton y apoyó su candidatura, pero muchos de sus seguidores no lo han hecho. Cientos de ellos se retiraron de la Convención a modo de protesta cuando se formalizó la candidatura de Clinton el martes por la noche.

La candidatura de Hillary Clinton es histórica. Tiene muchas posibilidades de convertirse en la primera mujer presidenta de Estados Unidos. Al final del proceso de votación llevado a cabo durante la Convención, se llamó a la delegación de Vermont, el estado de donde proviene Sanders, a subir al estrado para anunciar el voto de sus delegados, luego de que hicieran lo suyo los de Wyoming. La portavoz de Vermont enunció los votos de los delegados y, a continuación, Bernie Sanders, cuya insurgente campaña sacudió las estructuras de la monstruosa campaña de Clinton, se puso de pie y tomó la palabra:

“Señora presidenta, propongo que la convención suspenda las normas de procedimiento. Propongo que todos los votos emitidos por los delegados se incluyan en el acta oficial y propongo que se proclame a Hillary Clinton candidata por el Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos”. Tras las palabras de Sanders, se omitió realizar el conteo final de votos que cada candidato había obtenido y Clinton fue nominada “por aclamación”.

El estadio Wells Fargo se colmó de aplausos y ovaciones. Mientras miles de asistentes a la Convención entraron en estado de euforia, algunos cientos simplemente se retiraron. Entonando cánticos y consignas, 300 delegados de Sanders, entre ellos varios de Vermont que momentos antes habían estado en el estrado junto a él, salieron del estadio y se dirigieron a la sala de prensa para expresar su desacuerdo con el proceso y anunciar la campaña “No Voice, No Unity” (Sin voz no hay unidad).

La delegada de Sanders Felicia Teter afirmó ante las cámaras de “Democracy Now!”: “Nunca fuimos bienvenidos aquí, nunca quisieron que estuviéramos aquí. No están escuchando la voz del pueblo y siguen sin tener en cuenta los votos de la población. Le demostraremos al Partido Demócrata que si no nos incluyen y no nos aceptan en su partido, nos iremos y perderán frente a Trump, y no será nuestra culpa, sino la de ellos porque no escucharon a la población, no escucharon a la persona que llegó a la cima desde abajo. Simplemente nos ignoraron, nos excluyeron”.

Muchos delegados de Sanders mencionaron cuestiones en las que discrepan profundamente con Hillary Clinton, desde el apoyo inicial de la candidata al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) y el desconocimiento de su posición actual al respecto, hasta su estrecha relación con Wall Street y su constante y sistemático apoyo a las interminables guerras en Medio Oriente, que continúan expandiéndose.

El acto de protesta de retirarse de la Convención fue también impulsado por la filtración de correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés) publicados por WikiLeaks apenas días antes de la Convención. Algunos de los mensajes demostraron que el DNC y su presidenta, la congresista Debbie Wasserman Schultz, hicieron un gran esfuerzo por perjudicar a Sanders y a su campaña. Los correos electrónicos fueron noticia durante todo el fin de semana. El lunes, Wasserman Schultz había anunciado su renuncia a la presidencia del DNC. Bernie Sanders acusó durante meses al Comité Nacional Demócrata de favorecer a Clinton a lo largo de la campaña. Ahora, sus seguidores tienen pruebas y muchos llevaban carteles con la leyenda “fraude” en el momento en que salieron de la Convención.

La Campana de la Libertad dejó de utilizarse debido a una rajadura apenas visible. La famosa grieta que se ve hoy en la campana se hizo a propósito, en un intento por repararla. El Partido Demócrata tiene un gran desafío por delante: lograr unir a sus miembros para derrotar a uno de los candidatos a la presidencia más intolerantes y divisivos, según algunas personas incluso fascista, de la historia moderna de Estados Unidos, Donald Trump. El partido tiene una grieta profunda y visible. La cuestión radica en si puede repararla a tiempo para derrotar a Trump.

Bienvenidos a la ciudad de Cleveland, donde esta semana se celebró la Convención Nacional Republicana. La Convención Republicana es una fiesta privada minuciosamente guionada y montada, con una puesta en escena calibrada hasta el detalle y con gran despilfarro que se financia con fondos públicos. Aquí, los delegados acreditados, la mayoría de los cuales son activistas del Partido Republicano provenientes de todo el país, circulan en el interior de un perímetro militarizado demarcado para lo que las autoridades han designado como un “evento especial de seguridad nacional”. Por lo tanto, el Servicio Secreto de Estados Unidos ha tomado control total de la zona, en este caso, el centro de Cleveland. La zona está rodeada por un vallado de acero negro, provisorio pero imponente, patrullado por todo el espectro policial, desde la policía local hasta equipos SWAT federales. Aún así, debido a que Ohio cuenta con leyes extremadamente tolerantes para la regulación de las armas de fuego, la gente puede “portarlas libremente” aquí. Y lo hacen. Al caminar por calles del centro de la ciudad, muchos de los simpatizantes de Trump han exhibido con orgullo las armas de fuego que portan en el costado de su cuerpo, incluso armas semiautomáticas como el AR-15.

Sin embargo, no todo se puede portar libremente. Muchas cosas están prohibidas: las pelotas de tenis, los sobres de dormir, los palos para autofotos o selfie sticks y los productos enlatados. Para poner de manifiesto lo absurdo de la situación, la organización pacifista de mujeres Code Pink llevó a cabo una manifestación ante el puesto de control de acceso a la Convención Republicana. Aproximadamente una docena de mujeres vestidas de rosado llevaban en sus carteras 500 pelotas de tenis rosadas y verdes que tenían escrita la frase “Prohíban las armas, no las pelotas”. Frente al puesto de control, las mujeres comenzaron a lanzarse las pelotas entre ellas.

Rápidamente la policía de Cleveland formó un cordón policial que intentó hacer un círculo en torno a las manifestantes. Los agentes procedieron a confiscar las pelotas de tenis. Hubo confusión cuando uno de los agentes consultó a un superior “¿Qué hacemos con las pelotas?”. “Pónganselas en los bolsillos”, fue la exasperada respuesta. La policía amplió con agresividad el cordón, empujando a observadores y periodistas para apartarnos. Logramos esquivarlos y acercarnos a las activistas para preguntar a la integrante de Code Pink Chelsea Byers qué era lo que estaba sucediendo: “Estamos aquí, para decir que es ridículo que la Convención Nacional Republicana haya prohibido las pelotas de tenis y aún así sigan permitiendo que se porten armas libremente por estas calles. Si les preocupa la seguridad, deberían sacar las armas de estas calles en lugar de prohibir los juguetes”. Para apoyar a la policía de Cleveland, llegó un gran contingente de la Policía Estatal de Indiana y luego fue desplegada la policía antidisturbios. Finalmente, llegó un cuerpo de oficiales montados a caballo. Todo este despliegue por quince mujeres y un hombre de Code Pink y sus 500 pelotas de tenis.

La segunda velada de la Convención Republicana estaba por comenzar. Miles de personas ingresaban al Quicken Loans Arena. Por primera vez en la historia, un representante de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) estaba invitado a pronunciar un discurso en el marco de la Convención.

La cofundadora de Code Pink Medea Benjamin nos dijo durante la acción de protesta: “Pensamos que, desafortunadamente, la Asociación Nacional del Rifle ha estado diagramando la agenda de todo el país, en especial la del Partido Republicano. Es lamentable que la NRA tenga tanto poder en este país. Es por eso que observamos armas en nuestras calles y gente baleada cada día, cada hora de cada día”. Finalmente, una vez que todas las pelotas de tenis fueron confiscadas de manera segura, la policía se retiró.

A noventa cuadras de la Convención Republicana, en Cudell, un vecindario mayoritariamente afroestadounidense de Cleveland, se alza en un parque infantil del vecindario un pequeño santuario de peluches y cruces. El 22 de noviembre de 2014, Tamir Rice, de doce años de edad, estaba jugando en ese parque con un arma de juguete en sus manos. Alguien llamó al 911 para denunciar el arma, aunque aclaró en la llamada que era posible que el arma no fuera real. Dos agentes de policía de Cleveland se precipitaron al lugar. Condujeron velozmente por el césped y en cuestión de segundos abrieron las puertas del patrullero y le dispararon a Tamir en el estómago. La muerte de Tamir Rice a manos de la policía reavivó las protestas que se llevaban a cabo desde hacía algunos meses cuando la policía mató a Eric Garner en Staten Island y a Michael Brown en Ferguson, Missouri.

Mientras estábamos realizando nuestra cobertura de la Convención Republicana, visitamos el lugar donde Tamir recibió los fatales disparos. Nuestra guía fue la ex senadora estatal de Ohio Nina Turner. Como madre afroestadounidense, la exsenadora Turner mantuvo esa conversación tan familiar con su hijo acerca de la manera en que tiene que actuar frente a la policía… cuando no lleva puesto el uniforme. Su hijo es agente de policía, al igual que lo fue su esposo, que actualmente está jubilado. De pie en el lugar donde le dispararon a Tamir, justo el día en que fueron asesinados en Baton Rouge tres agentes de policía y una semana después de que otros agentes murieran baleados en Dallas, Nina Turner compartió con nosotros su punto de vista único: “La mayor brecha que tenemos en este país es una brecha de valor, es el hecho de que la vida de un afroestadounidense en realidad no se valora como la de sus hermanas o hermanos blancos de este país. Tenemos que aceptarlo”, nos dijo mientras nos encontrábamos de pie junto al monumento en memoria de Tamir. .

En Cleveland, el Partido Republicano designó oficialmente a Donald Trump como el candidato a la presidencia de Estados Unidos por ese partido. Fuera de la convención, sus simpatizantes fueron libres de desfilar por las calles con rifles de asalto. Tamir Rice habría cumplido catorce años el mes pasado, si la policía simplemente le hubiera dado la posibilidad de soltar su arma de juguete. Esta mortal desigualdad continuará aterrorizando a este país hasta que nos comprometamos verdaderamente a enfrentar el racismo y la violencia armada.

Manifestaciones contra la violencia policial han sacudido Estados Unidos tras el reciente asesinato por parte de la policía de dos hombres afroestadounidenses: Alton Sterling en Louisiana y Philando Castile en Minnesota. Las imágenes en video de sus asesinatos, registradas por ocasionales testigos y publicadas en Internet, provocaron el espanto de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, quienes filman la violencia policial afrontan cada vez más persecución, acoso, detención e, incluso, la cárcel.

El 5 de julio de 2016, Alton Sterling estaba vendiendo CDs frente a la tienda de un amigo en Baton Rouge, Louisiana, cuando la policía lo embistió y lo mató de un disparo. El propietario de la tienda, Abdullah Muflahi, filmó lo ocurrido con su teléfono celular y contó lo que vio ese día en el programa Democracy Now!:

“Él no sabía lo que estaba sucediendo. [Alton] se veía confundido. Les decía todo el tiempo: ‘¿Qué hice? ¿Qué está sucediendo? No hice nada malo’. Cuando salí de la tienda ya lo estaban golpeando encima de un automóvil y le estaban disparando con una pistola Taser. En ese momento, otro oficial corre y lo tira al suelo. Y a continuación ambos policías comienzan a golpearlo en el suelo”.

Alton Sterling estaba tirado de espaldas sobre la acera mientras dos oficiales de policía de Baton Rouge, ambos blancos y corpulentos, lo sujetaban contra el suelo. En cuestión de segundos, los oficiales le dispararon a Alton Sterling a quemarropa y lo mataron.

Abdullah Muflahi añadió: “Después de que le dispararon, no estoy seguro de lo que dijo uno de los policías que estaba allí, pero el otro oficial, el que estaba cerca de mí, le respondió: ‘Que se joda. Déjalo ahí tirado’, en referencia a Sterling. En ese momento me metieron en el asiento trasero del patrullero”.

Abdullah Muflahi estuvo detenido durante seis horas, confiscaron su teléfono y, sin una orden judicial, la policía confiscó la cámara de seguridad de la tienda, además del equipo de grabación. Muflahi entabló una demanda contra la policía.

Una pareja que se encontraba en un automóvil a metros de donde estaba Sterling también grabó lo sucedido. El video llegó a manos de Chris LeDay, un oficial retirado de la Fuerza Aérea de Baton Rouge que ahora vive en Atlanta, que inmediatamente lo publicó en Internet. LeDay es un músico que tiene muchos seguidores en las redes sociales. “Cuando obtuve el video, lo primero que quería hacer era difundirlo porque fue un caso de asesinato a sangre fría. Quería publicar el video para que todo el mundo pudiera verlo, para que los policías dejen de cometer estas atrocidades impunemente”.

El video se volvió viral y, poco después, Chris LeDay fue detenido por la policía. LeDay trabaja en un centro de la Reserva de la Fuera Aérea de Estados Unidos en Dunwoody, Georgia. Lo detuvieron cuando estaba ingresando a la base. Cuando preguntó por qué lo estaban arrestando le dijeron que: “encajaba con el perfil”. Cuando preguntó con qué perfil, no le respondieron. Este ex oficial afroestadounidense de la Fuerza Aérea que mide 1.90 metros y pesa 120 kilos se asustó. Dijo en Democracy Now!:

“Al cabo de media hora vi que venían más oficiales. Cada vez había más oficiales, así que decidí actuar y publicarlo en Facebook. Etiqueté a mi madre y a mi padre para que supieran lo que estaba ocurriendo. Escribí: ‘En este momento estoy rodeado de oficiales de la policía metropolitana y militar. No sé qué está sucediendo, pero quiero que sepan que si sucede algo no me resistiré’”.

Chris LeDay fue esposado, encadenado, lo obligaron a ponerse un overol naranja y lo detuvieron durante 26 horas. ¿La acusación? No haber pagado multas de tránsito.

Esta semana se cumplen dos años del asesinato por parte de la policía de Eric Garner en Staten Island, Nueva York. El 17 de julio de 2014, después de que un oficial de policía le aplicara una llave de estrangulamiento y otros oficiales se pusieran encima de él, Eric Garner logró decir: “No puedo respirar” once veces antes de morir. Sabemos esto únicamente porque un testigo, Ramsey Orta, filmó la agresión con su teléfono celular. El video tuvo amplia difusión. Ninguno de los oficiales del Departamento de Policía de Nueva York fue acusado del asesinato de Eric Garner.

Ramsey Orta nos dijo que la policía lo persiguió y acosó inmediatamente después de que se publicara el video. Una de las veces que lo detuvieron, Orta declaró que le dijeron: “Nos filmaste, ahora te estamos filmando”. Ramsey Orta acaba de llegar a un acuerdo mediante el cual cumplirá una pena de prisión de cuatro años por otras acusaciones no relacionadas con el caso, por lo que es la única persona presente en el momento de la muerte de Garner que irá a prisión.

Filmar un crimen no es un delito, es un servicio a la comunidad. La policía debe dejar de acosar a los ciudadanos que facilitan pruebas de video de la brutalidad policial.

Esta semana se dio a conocer un devastador informe sobre la activa participación del Reino Unido en la invasión y ocupación de Irak, al mismo tiempo que continúan buscándose entre los escombros los cuerpos de las personas fallecidas en el peor atentado suicida con camión bomba que ha tenido lugar en Bagdad desde el inicio de aquella funesta guerra en el año 2003. El documento se conoce como “el informe Chilcot”, por su principal investigador y autor, Sir John Chilcot. La investigación fue encomendada en el año 2009 por el entonces primer ministro Gordon Brown. Chilcot dio a conocer el informe de 6.000 páginas el miércoles por la mañana, tras siete años de trabajo. El informe ofrece una larga lista de críticas al ex primer ministro Tony Blair y su gabinete al dejar al descubierto de qué manera se exageró la amenaza que suponían las presuntas armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, así como la inquebrantable lealtad que Blair demostró al presidente George W. Bush. “Ahora resulta claro que las políticas sobre Irak se elaboraron sobre la base de información de inteligencia y valoraciones infundadas que no fueron contrastadas”, afirma Chilcot en el comunicado que acompañó la publicación del informe.

Un memorando incluido en el informe, enviado por Blair a Bush en julio de 2002, meses antes de la invasión, comienza con la siguiente promesa hecha por Blair a Bush: “Estaré contigo, pase lo que pase”. Muchas personas, entre ellas referentes parlamentarios del propio Partido Laborista, piden que Blair sea llevado a juicio por crímenes de guerra. Mientras el Reino Unido, sumido aún en un caos político a consecuencia del referéndum que derivó en el brexit, reacciona al informe Chilcot, la población de Bagdad no se repone aún del atentado del sábado. La cifra de víctimas fatales del atentado se ha incrementado hasta alcanzar las 250. George W. Bush expresó sin ningún atisbo de arrepentimiento a través de un portavoz que “sigue creyendo que el mundo entero está mejor sin Saddam Hussein en el poder”. Según trascendió, al momento de realizar estas declaraciones, Bush recibía a veteranos heridos en su rancho de Texas.

Mientras que las fuerzas británicas perdieron a 179 de sus miembros a lo largo de toda la guerra, las fuerzas estadounidenses tuvieron 4.502 bajas (siete de las cuales sucedieron en 2016). A la invasión y posterior ocupación se destinaron miles de millones de dólares, y se destinarán miles de millones más para el cuidado de por vida de los veteranos heridos y emocionalmente afectados. Sin embargo, la mayor e incalculable pérdida es la que ha sufrido el pueblo iraquí. Como lo demuestra este reciente y devastador atentado, la guerra en Irak no ha llegado a su fin. Se han llevado a cabo varias iniciativas para contabilizar la cifra de víctimas fatales de la guerra. El más bajo de estos estimativos ubica la cifra entre 160.000 y 180.000 fallecidos. Algunos estudios sostienen que el número de víctimas es varias veces mayor. Resulta imposible determinar la cifra exacta, pero el efecto en la población de Irak ha sido devastador y los daños se harán sentir por generaciones.

El pronunciamiento británico fue claro: “Nuestros ejércitos no llegan a sus ciudades o a sus tierras como conquistadores o enemigos, sino como libertadores”. Sin embargo, estas palabras no fueron expresadas en 2003, sino en 1917. La guerra arrasaba Europa y la Marina Británica dependía ampliamente del petróleo proveniente de Irak y el Golfo Pérsico. Como sostiene el detallado anexo histórico que acompaña al informe Chilcot: “Para asegurar ese petróleo para Gran Bretaña, en la primavera de 1914, el Primer Lord del Almirantazgo, Winston Churchill, adquirió para el Gobierno Británico el 51% de las acciones de la Anglo-Persian Oil Company o Compañía de Petróleos Anglo-Persa”. Y fue así como todo un siglo de ocupación, explotación, represión, violencia y dolor se ha grabado a fuego en la vida de los iraquíes y en la historia de Irak.

Para Sami Ramadani todo esto es más que historia. Ramadani nació en Irak pero vive en Londres desde que se convirtió en un exiliado del régimen de Saddam Hussein. Durante mucho tiempo se ha dedicado a impulsar el movimiento contra la invasión y la ocupación de Irak, pero también contra las devastadoras sanciones que las precedieron. Poco después de que el informe Chilcot fuera dado a conocer, Sami Ramadani dijo en “Democracy Now!”: “Irak, como sociedad, como Estado, fue destrozado de la manera más cruel desde la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam, con tácticas como la llamada de ‘conmoción y pavor’ y con crímenes en masa a una escala indescriptible. El verdadero objetivo no era sacar al dictador, sino controlar Irak. Y al no poder controlarlo, lo destruyeron, al igual que están haciendo con Libia, con Siria y demás. Esto entra en esa escala. Pero la peor de las tragedias es la pérdida de vidas”.

Un año después de la invasión, en la cena anual de la Asociación de Corresponsales de Radio y Televisión en Washington, D.C., el presidente Bush bromeó ante los cientos de periodistas presentes en la cena: “Esas armas de destrucción masiva tienen que estar por aquí, en alguna parte. No, por allá no hay armas. Puede que estén aquí debajo”. Imágenes de Bush en el Despacho Oval, en cuclillas, buscando armas de destrucción masiva bajo los muebles, acompañaron la comedia cotidiana de aquellos días. En tiempos en que los miembros fallecidos del Ejército de Estados Unidos eran retornados a la Base de la Fuerza Aérea de Dover, en donde estaba prohibido tomar fotografías de las bolsas en que se transportaban los cuerpos, y en que los cadáveres de los iraquíes se amontonaban en las calles y las morgues, la conducta de Bush resulta incomprensible. La guerra no es broma. Tras el informe Chilcot, debería emprenderse una iniciativa seria para que personas como Bush o Blair rindan cuentas por la muerte y la destrucción que siguen teniendo lugar en Irak y en otras partes del mundo.

Esta semana la Corte Suprema de Estados Unidos hizo historia: resolvió una importante batalla por los derechos reproductivos de la mujer tras derogar la tristemente célebre ley contra el aborto del estado de Texas, conocida como HB 2. La decisión de la Corte en el caso Whole Woman’s Health contra Hellerstedt, por 5 votos a favor y 3 en contra, estableció que la ley de Texas violaba el derecho de la mujer de acceder al aborto. La ley HB 2 es una de las muchas leyes denominadas “TRAP” (trampa, en inglés) que han proliferado en el país. La sigla “TRAP” significa Reglamentación Específica de las Clínicas que Practican Abortos. Estas leyes fueron creadas para cerrar clínicas al obligarlas a realizar renovaciones costosas en sus instalaciones o exigir que sus médicos posean permisos de admisión de pacientes en hospitales cercanos. Las leyes TRAP provocan inevitablemente el cierre de las clínicas en que se practican abortos. Whole Woman’s Health, una organización que gestiona varias clínicas que brindan servicios de aborto en Texas, decidió demandar al estado e impugnar la ley.

Esta importante victoria judicial no se logró solamente en los despachos de las tres magistradas mujeres que integran la Corte Suprema, Ruth Bader Ginsburg, Elena Kagan y Sonia Sotomayor, y de sus colegas del sexo masculino Stephen Breyer y Anthony Kennedy, sino que es el resultado de años de lucha popular, en los medios de comunicación y en los pasillos de la legislatura de Texas.

La ley fue aprobada en julio de 2013, en medio de una polémica sin precedentes. El Senado de Texas se disponía a estudiar el proyecto de ley el 25 de junio de 2013, el último día de una sesión extraordinaria. Wendy Davis, senadora demócrata de Fort Worth de la legislatura de Texas, se puso unas cómodas zapatillas rosas y tomó la palabra pasadas las 11 de la mañana con el objetivo de obstruir la aprobación de la ley. Tenía pensado hablar hasta medianoche, momento en el cual, en virtud de la legislación estatal, la sesión extraordinaria debía terminar. En el Senado de Texas, el senador que toma la palabra debe seguir hablando de pie solo todo el tiempo, a diferencia de lo que ocurre en el Senado de Estados Unidos, donde el senador que decide embarcarse en la teatral táctica del obstruccionismo, como recientemente hizo el senador Chris Murphy tras la masacre de Orlando, puede ser interrumpido con preguntas de sus colegas, que suelen realizar intervenciones prolongadas para permitirle que se tome un descanso. Sin embargo, Wendy Davis habló sola, sin parar, durante todo el día sobre el tema que se estaba tratando. No pudo dedicar tiempo a hablar de otras cuestiones, como hizo el senador Ted Cruz durante una obstrucción en el Senado de Estados Unidos cuando leyó el cuento de Dr. Seuss “Huevos verdes con jamón” para hacer tiempo. La transmisión en vivo de la obstrucción de Davis tuvo amplia difusión en Internet. Miles de personas se dirigieron a la sede del parlamento de Texas para expresar su solidaridad.

La mayoría republicana del Senado de Texas logró sacar a Davis del estrado a las 10 de la noche aduciendo problemas de procedimiento, por lo que los senadores tuvieron dos horas enteras para aprobar la ley HB 2 antes de medianoche. Sin embargo, las miles de personas congregadas fuera del Capitolio del estado habían comenzado a corear: “No nos moverán”. El ruido fue tan molesto que el Senado no pudo realizar una votación nominal. En esa ocasión, venció la obstrucción de la población. Dos semanas más tarde, el entonces gobernador de Texas Rick Perry convocó otra sesión legislativa extraordinaria, en la que se aprobó el proyecto de ley.

En el fallo mayoritario de la Corte a favor de derogar la ley HB 2, el magistrado Stephen Breyer escribió: “Los abortos practicados en una clínica para abortos son seguros. De hecho, son más seguros que muchos procedimientos que se realizan fuera de hospitales y a los que el estado de Texas no aplica los requisitos de que se realicen en centros quirúrgicos…A nivel nacional, hay 14 veces más probabilidades de que un nacimiento termine en una muerte de que eso suceda durante un aborto. Sin embargo, en Texas, la ley permite a una partera asistir un nacimiento en la casa de la paciente”. Breyer también señaló que la colonoscopía, un procedimiento que suele realizarse fuera de un hospital, tiene una tasa de mortalidad 10 veces mayor a la de un aborto y la tasa de mortalidad de una liposucción es 28 veces más elevada que la de un aborto.

Stephanie Toti tenía 37 años cuando presentó los argumentos en defensa de Whole Woman’s Health ante la Corte Suprema de Estados Unidos. Toti es abogada del Centro por los Derechos Reproductivos. Le preguntamos en el programa Democracy Now! cómo había sido su experiencia –como mujer y abogada– de haber presentado un caso por primera vez ante la Corte, a lo que Stephani Toti respondió: “Los demandantes de este caso estaban convencidos de que querían que los representara ante la Corte y creo que fue muy significativo para muchas personas que una mujer en edad reproductiva alegara a favor de su causa ante la Corte”.

La lucha por los derechos de la mujer se ha librado durante varias generaciones. Desde la demandante Amy Hagstrom Miller, fundadora y directora ejecutiva de Whole Woman’s Health, que ha proporcionado servicios de aborto desde 1989, pasando por Stephanie Toti, del Centro por los Derechos Reproductivos, que ha representado a mujeres durante casi 25 años, y las tres magistradas de la Corte Suprema, un número histórico en un tribunal superior, los movimientos sociales son fundamentales. Teniendo en cuenta que existen cientos de proyectos de ley contra el aborto en todo el país, esta victoria histórica es motivo de celebración, pero no de descanso. Como dijo Amy Hagstrom Miller ante la Corte Suprema: “Una victoria no significa que la lucha ha terminado”.

El debate sobre el control de armas dio un giro histórico el miércoles en Estados Unidos cuando miembros demócratas de la Cámara de Representantes llevaron a cabo una ocupación del Congreso por primera vez en la historia, al realizar una sentada en el recinto de la Cámara baja para exigir una votación sobre la denominada restricción “no fly, no buy” a la compra de armas. Esta disposición mínima impediría comprar legalmente armas a los sospechosos de terrorismo que están en la lista de exclusión aérea de Estados Unidos. La protesta fue iniciada por el congresista de Atlanta y legendario defensor de los derechos civiles John Lewis. Lewis habló desde el estrado de la Cámara de Representantes: “A veces hay que hacer algo fuera de lo común. A veces hay que inventar una solución cuando no la hay. Hemos permanecido callados por demasiado tiempo. Llega un momento en el que hay que decir algo. En el que hay que hacer un poco de ruido. En el que hay que dar un paso. Este es el momento. Ahora es el momento para intervenir”. Lewis abandonó el estrado y, junto a varios miembros del Congreso, se sentó en el suelo y se negó a ponerse de pie.

En el Congreso hay cámaras de televisión que transmiten en directo los discursos que tienen lugar allí a través del canal nacional de cable C-SPAN. Pero las cámaras están controladas por los republicanos y fueron apagadas. Al menos dos miembros de la Cámara de Representantes que participaron en la sentada transmitieron en vivo en las redes sociales los discursos de protesta a través de sus teléfonos móviles y las aplicaciones para transmitir videos. A modo de protesta, C-SPAN tomó las imágenes en vivo que se emitían en las redes sociales y las retransmitió y, así, puso a disposición de los televidentes la demanda de control de armas censurada por los republicanos. “No se permite que las cámaras instaladas en el Congreso transmitan la sentada”, señaló C-SPAN mediante una leyenda en la parte inferior de la pantalla.

“Sin Proyecto de ley no habrá receso por vacaciones” coreaban los congresistas, rompiendo con estruendo el decoro habitual del Congreso. Uno tras otro, estos congresistas (todos ellos demócratas), se pusieron de pie para expresar su apoyo a una votación sobre la disposición “no fly, no buy”, que la representante demócrata de Nueva York Nita Lowey propuso el miércoles como enmienda al Proyecto de Ley de Presupuesto para la Seguridad Nacional. Al igual que el proyecto de ley propuesto en el Senado por la congresista Dianne Feinstein, la enmienda de Lowey fue rechazada por los miembros de la mayoría republicana de la comisión. Según Lowey, la enmienda habría otorgado al “fiscal general la facultad de impedir la venta de armas de fuego a terroristas o sospechosos de terrorismo si el fiscal general tiene sospechas razonables de que el arma de fuego podría ser utilizada en actividades relacionadas con el terrorismo”.

Las mayorías republicanas de ambas cámaras del Congreso repiten como loros los argumentos de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés). La principal crítica de la NRA es que personas inocentes pueden ser incluidas en la lista de sospechosos de terrorismo. “Es necesario establecer protecciones para que se pueda eliminar de la lista de sospechosos de terrorismo a los estadounidenses respetuosos de la ley que han sido incluidos en ella por error”, afirmó Chris Cox, director ejecutivo del Instituto para la Acción Legislativa de la NRA. Es sin duda admirable que se plantee la cuestión de estas deficientes “listas de vigilancia” y la preocupación de cómo las personas pueden ser excluidas de ellas. Sin embargo, muchos republicanos están planteando el problema por primera vez ahora, lo que sugiere que lo único que les preocupa es que las listas de vigilancia limiten el número de personas que pueden comprar armas.

En virtud de la enmienda propuesta por Nita Lowey, que incluye hacer seguimiento a las personas que estuvieron en la lista de sospechosos de terrorismo en algún momento en los últimos cinco años, se habría podido detectar al asesino de Orlando, Omar Mateen. Mateen era un ciudadano estadounidense que había sido investigado dos veces por el FBI en los últimos años por sospechas de que simpatizaba con grupos terroristas, pero en ambas ocasiones las sospechas fueron desestimadas. También se sabía que había golpeado a su primera esposa, que lo dejó después de cuatro meses de matrimonio. La violencia doméstica es otro indicio importante en casos de asesinatos masivos. A pesar de las señales de alerta, Mateen compró legalmente un rifle semiautomático del tipo AR, que utilizó pocos días después para matar a 49 personas y herir a muchas más.

El representante John Lewis afirmó justo antes de que comenzara la sentada en el recinto de la Cámara baja: “No podemos seguir haciendo la vista gorda a la violencia masiva con armas de fuego que sacude a nuestro país. Las matanzas se están volviendo cada vez más frecuentes. El momento del silencio y la paciencia se terminó hace tiempo. Instamos a los líderes de la Cámara de Representantes a que propongan a este cuerpo legislativo una legislación sobre el control de armas de sentido común. Dennos una votación. Permítannos votar. Vinimos aquí a hacer nuestro trabajo. Vinimos a trabajar. El pueblo estadounidense exige que se adopten medidas”.

Esta histórica protesta estaba exigiendo lo que tan solo puede considerarse una medida insuficiente, que es postergar la posible compra de armas de fuego por parte de sospechosos de terrorismo. ¿Pero dónde quedó la demanda de reinstaurar la prohibición a las armas de asalto? Estas armas, diseñadas exclusivamente con la finalidad de matar personas, han permitido una y otra vez los asesinatos masivos, de Columbine a Newtown, pasando por Aurora, San Bernardino y Orlando. A lo largo de su vida, John Lewis participó de muchas manifestaciones y ocupaciones y fue golpeado por la policía por exigir un cambio radical, por luchar por los derechos civiles. Quizá esta histórica ocupación del Congreso genere una ley de control de armas auténtica, significativa y duradera.