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Internet Slowdown: prepárense para una red más lenta

Si el próximo miércoles 10 de septiembre sus sitios web preferidos demoran mucho tiempo en cargar, puede deberse a la campaña “Internet Slowdown”, un día de acción mundial organizado por Battle for the Net, un grupo que defiende la neutralidad en Internet. Quienes participen en esta acción no enlentecerán realmente la red, sino que colocarán en sus sitios web íconos animados que señalen que la página se está “cargando” para simbolizar lo que pronto podría ocurrir con Internet. Los organizadores de la acción denominan a esta señal “la gran rueda giratoria de la muerte”. Mientras gira la rueda, se están redefiniendo las reglas de funcionamiento de Internet. Las grandes empresas proveedoras de este servicio en Estados Unidos, como Comcast, Time Warner, AT&T y Verizon, están intentando cambiar el modo en que se rige nuestra actividad en la red.

La lucha por estas reglas se está librando ahora mismo. Las empresas proveedoras de Internet quieren crear una red de dos categorías, en la que algunos sitios web o proveedores de contenidos paguen para obtener acceso preferencial a los usuarios. Las grandes proveedoras de contenidos como Netflix, una empresa gigante de transmisión de películas en línea, pagarían más para garantizar que su contenido llegue a los usuarios a través de la vía rápida. Pero si, por ejemplo, una empresa nueva intentara competir con Netflix, pero no pudiera pagar a los grandes proveedores de Internet los elevados costos de utilizar la vía rápida, los usuarios podrían sufrir grandes demoras para acceder al servicio y, por lo tanto, no se suscribirían a él.

Internet está protegida de esta práctica discriminatoria de dos categorías mediante la denominada “neutralidad de la red”, un principio fundamental de navegación por Internet que permite a cualquier usuario acceder libremente a la red sin que ninguna empresa censure el contenido ni enlentezca la conexión. El catedrático Tim Wu fue quien desarrolló el concepto de neutralidad en la red. Actualmente, es candidato a Vicegobernador de Nueva York. “El motivo por el cual un millón de personas se tomaron el trabajo de escribir comentarios al Gobierno federal acerca de la neutralidad de la red es que consideran que la igualdad está siendo amenazada y conciben una Internet abierta, que ha sido siempre la base de la igualdad de expresión, en la que la voz de un bloguero desconocido tiene un peso similar al de un periódico poderoso, y dicen: ‘Queremos una Internet abierta. Creemos en una sociedad más igualitaria’. De algún modo, la pasión que despierta la defensa de la neutralidad de la red en este momento refleja realmente una preocupación más profunda con respecto a la creciente desigualdad en este país. La campaña “Internet slowdown” está pensada para mostrar cómo sería tener una red en la que los ricos obtengan una navegación más rápida y los pobres una más lenta. Es como dividir la acera a la mitad, o algo así. Es tan terrible que la gente se ha comenzado a entusiasmar al respecto”.

Debido a que gran parte del tráfico mundial de Internet pasa por Estados Unidos, el modo en que este país regule Internet afectará al mundo entero. Lamentablemente, la situación de la reglamentación sobre Internet en Estados Unidos, a cargo de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), está en crisis. Tom Wheeler, el presidente de la FCC nombrado por Obama, propuso una nueva reglamentación para Internet que eliminaría la neutralidad de la red y permitiría a las empresas proveedoras de este servicio crear dos vías separadas de transmisión de datos: una rápida y una lenta.

Analicemos el ejemplo de Netflix. La transmisión de video on line requiere un amplio ancho de banda. Los clientes del servicio de Internet para hogares de Comcast se quejaron de que su transmisión de Netflix era muy lenta y que sufría frecuentes interrupciones. De modo que en febrero de este año, Netflix accedió a pagar a Comcast una suma adicional para tener “prioridad de descarga”, lo que significa que la conexión a Internet de Netflix tendrá una velocidad de descarga más rápida que la de otros sitios, es decir, que sus contenidos se transmitirán por la vía rápida. Desde entonces, Netflix ha realizado acuerdos similares con AT&T, Verizon y Time Warner.

VHX es una pequeña nueva empresa de transmisión de video por Internet con sede en Nueva York. Su director ejecutivo, Jamie Wilkinson, expresó su preocupación en el blog de VHX: “Las empresas con las que competimos (Apple, Amazon, Google y las propias empresas de cable) pueden pagar por una ‘vía rápida’ de transmisión de contenidos…Nosotros no podemos darnos ese lujo”. Y añadió que VHX “vivirá o morirá” en función de la fuerza de la reglamentación de la neutralidad en la red.

También preocupa la censura que puedan ejercer las empresas. Supongamos que tenemos un sitio web que defiende los derechos sindicales y apoya a un grupo de trabajadores en huelga. Una gran empresa proveedora de servicios de Internet podría bloquear el sitio web y negar el acceso a información muy importante para la población. No se trata de un caso hipotético. En Canadá, en 2005, los trabajadores de la empresa proveedora de Internet Telus realizaron una huelga. Uno de ellos creó un sitio web denominado ‘Voices for Change’, en apoyo a la huelga. Telus negó a sus clientes de Internet acceso al sitio web hasta que la censura de la empresa se volvió noticia en todo el país. Sin embargo, si los grandes proveedores de Internet logran su objetivo, este tipo de censura se volverá habitual.

Además de la acción “Internet Slowdown” que se realizará el 10 de septiembre, los organizadores prometen “lograr que haya un número sin precedentes de correos electrónicos y llamadas telefónicas a legisladores”. La fundación Sunlight analizó 800.000 comentarios ya presentados ante la FCC sobre este tema, de los cuales un 99% apoyaba normas estrictas para proteger la neutralidad en la red. Los organizadores de la protesta están exigiendo que Internet sea considerado un servicio público, al igual que el teléfono. Lo que podría suceder con Internet si se pierde el principio de neutralidad es equiparable a que una empresa de telefonía pueda disminuir la calidad de sus llamadas telefónicas porque usted no contrató el servicio ‘premium’. Gracias a que los servicios públicos básicos, como el telefónico, están regulados por normas que impiden todo tipo de discriminación, toda la gente obtiene el mismo servicio. En la actualidad, la FCC ha clasificado a Internet como un “servicio de información”, lo que la somete a normas de protección del consumidor menos restrictivas.

Desde hace mucho tiempo se considera que la FCC es un “organismo cooptado”, controlado por las empresas que se supone debe regular. Antes de convertirse en presidente de la FCC, Tom Wheeler era un importante lobista de la industria de la telefonía celular y del cable. En las anteriores luchas por la reglamentación de Internet, las protestas públicas ganaron la batalla. Si el poder de la población no logra superar el poder del dinero de las empresas en Washington, entonces la campaña “Internet Slowdown”, más que un día de protesta, se convertirá en una situación permanente. Más allá de la postura que adopten, envíen un correo electrónico al Presidente Barack Obama y al presidente de la FCC, Tom Wheeler, mientras aún puedan hacerlo.

En su épico libro ganador del Premio Pulitzer “Los Cañones de Agosto”, la historiadora Barbara Tuchman relata cómo comenzó la Primera Guerra Mundial en 1914 y cómo la beligerancia, la vanidad y las políticas mediocres de líderes poderosos llevaron a millones de personas a una muerte sangrienta durante ese conflicto de cuatro años. Antes de que la gente se diera cuenta de que las guerras debían numerarse, a la Primera Guerra Mundial se la llamaba “La Gran Guerra” o “La Guerra que Pondrá Fin a Todas las Guerras”, lo cual no sucedió. Se trató de la primera guerra moderna, con matanzas masivas y tropas mecanizadas en tierra, mar y aire. Podemos mirar esa guerra en retrospectiva, hoy, a 100 años de su comienzo, como a través de un espejo distante. El reflejo de la situación en la que nos encontramos hoy luce desalentador visto desde el país más bélico de la historia de la humanidad, Estados Unidos.

Durante los primeros años del siglo XX, los líderes de los países de Europa tejieron una red de alianzas mediante tratados por los que cada país se obligaba a actuar militarmente en defensa de otro en caso de guerra. Cuando el hijo del emperador austríaco, el Archiduque Francisco Fernando, se encontraba de visita en Sarajevo el 28 de junio de 1914, Gavrilo Princip, un nacionalista serbio de diecinueve años de edad, lo asesinó. Como relata Barbara Tuchman en su libro publicado en 1962, el Imperio austrohúngaro atacó a Serbia, lo cual desató una reacción en cadena, que implicó el involucramiento de Rusia, Francia, Bélgica y Gran Bretaña en la guerra contra el Imperio austrohúngaro, Alemania y el Imperio otomano.

Tras fracasar los planes de guerra de las distintas potencias, se inició un período de despiadada guerra de trincheras durante el cual millones de personas perdieron sus vidas bajo el incesante fuego de morteros, ametralladoras, gas mostaza y modernos aviones equipados con ametralladoras y bombas. Se estima que a lo largo de la guerra habrían muerto unos 9.700.000 soldados y 6.800.000 civiles.

¿Qué hemos aprendido del desastre de la Primera Guerra Mundial… si es que hemos aprendido algo? Pensemos en Gaza o en Ferguson, Missouri. Después de los casi 50 días de bombardeos sobre Gaza, por parte de un ejército israelí equipado con las armas más sofisticadas y mortíferas financiadas por Estados Unidos, las autoridades sanitarias de Gaza ubican la cifra de palestinos fallecidos en 2.139, de los cuales más de 490 son niños. Israel reportó 64 soldados fallecidos a consecuencia de su invasión terrestre en Gaza, así como la muerte de seis civiles. La angosta Franja de Gaza es uno de los lugares más densamente poblados de la Tierra y se encuentra sometida a un implacable sitio impuesto por Israel. Actualmente es una pila de escombros en la que las personas hurgan en busca de los cuerpos de sus seres queridos.

En Estados Unidos, la violencia de la policía en Ferguson, Missouri, suscitó manifestaciones y un debate a nivel nacional luego de que el agente Darren Wilson disparara y causara la muerte al adolescente afroestadounidense desarmado Michael Brown, pocos días antes de que éste ingresara a la universidad. El pequeño barrio de Ferguson, en St. Louis, cuenta con una fuerza policial altamente militarizada, con chalecos antibalas, vehículos blindados y armas automáticas. No es una casualidad que las imágenes de Ferguson sean similares a las de las calles de Bagdad o Kabul. El ejército estadounidense tiene un programa por el cual distribuye el excedente de material bélico entre fuerzas policiales municipales. Resulta menos oneroso para un Pentágono justo de presupuesto deshacerse de la artillería pesada que ya no desea y pasársela a la policía local en lugar de mantener un monumental arsenal de material en desuso. Pero, ¿para qué necesita armas de guerra nuestra policía?

Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), Estados Unidos gastó en armamento militar 640 mil millones de dólares en 2013, poco más de un tercio del total mundial, que asciende a 1,7 millones de millones de dólares. El aumento del gasto en armamento por parte de otros países, principalmente China y Rusia, indica que no están conformes con el hecho de que Estados Unidos sea la única superpotencia mundial.

¿A dónde nos llevan esos millones y millones de dólares invertidos en armas? En pocas palabras: a la guerra. Gaza es solamente uno de los tantos ejemplos. La guerra civil en Siria atraviesa su tercer año y lleva ya más de 200.000 personas fallecidas. El grupo de combatientes islámicos conocido como ISIS ha tomado el control de extensas zonas de Siria e Irak. Su éxito cruel constituye otro ejemplo de lo que salió mal tras la desastrosa invasión y ocupación de Irak por parte de Estados Unidos y se ha visto enardecido además por la ira generada ante la devastación que Israel deja a su paso en Gaza. La Libia “liberada” por los ataques aéreos de la OTAN se encuentra en un estado de violenta anarquía. Siguen estallando conflictos, de los que prácticamente no se informa, en Sudán del Sur y en los lugares en los que, tal como informa Jeremy Scahill en su libro “Dirty Wars”, Estados Unidos sigue librando aún sus “guerras sucias”, por ejemplo Yemen, Somalia y Afganistán. La violencia se ha incrementado también en Ucrania, donde, según Naciones Unidas, han fallecido 1.200 personas a causa del conflicto armado, tomando en cuenta tan sólo el mes pasado.

Los millones de personas que murieron en vano durante la Primera Guerra Mundial han sido mayormente olvidadas un siglo después. Próximo a cumplirse el 50 aniversario de aquella guerra, Barbara Tuchman finalizó “Los Cañones de Agosto” con estas palabras: “Los países se vieron acorralados en una trampa… una trampa de la que no hubo y no ha habido salida”. Sin embargo, existe una fuerza más poderosa que la de los gobiernos de todos esos países: el poder de la gente que en todas partes dice “no”. La guerra no es la respuesta a los conflictos en el siglo XXI.

Espionaje y amenazas a la libertad de prensa en EE.UU.

El fantasma de Dred Scott recorre las calles de Ferguson. Miles de personas han participado esta semana en las manifestaciones contra el asesinato por parte de la policía de Michael Brown, un joven afroestadounidense que estaba desarmado, en el barrio de Ferguson, en St. Louis, Missouri. Pocos días antes de comenzar sus estudios universitarios, Brown murió desangrado a causa de los disparos policiales. Fue a plena luz del día. La policía dejó el cadáver del joven tirado en medio de la calle durante cuatro horas, detrás de la cinta policial, mientras los vecinos se acercaban a observar la escena horrorizados. Los ciudadanos protestaron, indignados, y la policía los reprimió con brutalidad. Vestidos con equipos paramilitares y desde vehículos blindados, los policías lanzaron gases lacrimógenos, balas de acero revestidas en goma y granadas de mano, y apuntaron armas automáticas contra los manifestantes. Una gran cantidad de periodistas y de manifestantes que protestaban pacíficamente fueron arrestados.

Las manifestaciones ocurrieron en la Avenida West Florissant, en Ferguson. A 6,5 kilómetros al sur del epicentro de las protestas, en la misma calle, en la tranquilidad del Cementerio de Calvary, yacen los restos de Dred Scott, un hombre que nació esclavo y que se volvió famoso por haber luchado ante la justicia para obtener su libertad. El fallo del caso de Dred Scott, emitido en 1857, fue ampliamente considerado el peor de la historia de la Corte Suprema de Estados Unidos. La Corte falló que los afroestadounidenses, esclavos o libres, jamás podrían ser ciudadanos.

Dred Scott nació en la esclavitud en Virginia alrededor del año 1799 (el mismo año en que murió el Presidente George Washington, un conocido propietario de esclavos de Viriginia). El dueño de Scott se mudó a Virginia y lo llevó a Missouri, un estado esclavista. Fue vendido a John Emerson, un cirujano del Ejército de Estados Unidos. En 1847, Scott entabló una demanda contra Emerson ante un tribunal de St. Louis para exigir su libertad. Scott y su familia ganaron el juicio y su libertad en primera instancia, pero esta decisión más tarde fue revocada por la Corte Suprema de Missouri. El caso luego pasó a consideración de la Corte Suprema de Estados Unidos.

En el fallo de la Corte, el Presidente, Roger Taney, defensor de la esclavitud, escribió: “Un negro libre de raza africana, cuyos ancestros fueron traídos a este país y vendidos como esclavos, no es un ‘ciudadano’ en el sentido en que lo establece la Constitución de los Estados Unidos”. Fue así que la Corte falló que todas las personas afroestadounidenses, libres o esclavas, no eran ciudadanos y jamás lo serían.

El fallo también declaraba inconstitucional el Compromiso de Missouri, un acuerdo que convertía a Missouri en estado esclavista, pero establecía que los territorios del norte de Estados Unidos, un país que experimentaba una rápida expansión, serían territorios libres donde la esclavitud estaría prohibida. El fallo del caso Dred Scott abrió estos nuevos territorios a la esclavitud y fue considerado una victoria para los estados esclavistas del sur. La decisión sorprendió a todo el país. Abraham Lincoln invocó la decisión en su famoso discurso conocido como “Casa dividida”: “Una casa dividida contra sí misma no puede mantenerse en pie. Creo que este gobierno no puede continuar de forma permanente siendo mitad esclavo y mitad libre”, afirmó Lincoln. El fallo Dred Scott ayudaría a que Lincoln fuera elegido presidente y contribuiría a empujar al país a la guerra civil.

El catedrático john a. powell (que escribe su nombre en minúscula) dicta cursos sobre Dred Scott. powell es profesor de derecho y estudios afroestadounidenses de la Universidad de California, Berkeley y considera que existe un vínculo entre ese terrible fallo y los problemas que atraviesa actualmente Estados Unidos. Powell me dijo: “Aún no hemos reconocido plenamente a los negros y a otras personas como ciudadanos plenos, como personas plenas”. Las manifestaciones en Ferguson surgen en parte, según afirma, debido a que “la comunidad negra tiende a sufrir en forma excesiva el control policial y está desprotegida”.

Ferguson simboliza las profundas divisiones raciales que persisten hoy en día en Estados Unidos. Desde la década de 1980, la ciudad ha pasado de tener una población mayoritariamente blanca a una mayoritariamente negra. Sin embargo, el alcalde es blanco. El concejo municipal de la ciudad está integrado mayoritariamente por personas de raza blanca, al igual que la junta escolar. Quizá el hecho más significativo para las protestas sea que 50 de los 53 oficiales de policía son blancos. El Pastor Michael McBride, de Berkeley, California, ha estado en Ferguson organizando a la comunidad tras el asesinato de Michael Brown. Parado de pie a tan solo unos metros de un vehículo militar Humvee, afirmó que la violencia policial sistémica es consecuencia del “miedo irracional a los hombres de raza negra…Y si le temen tanto a los hombres negros, no deberían ser policías en las comunidades negras”.

Los habitantes de Ferguson exigen justicia para Michael Brown y el arresto de Darren Wilson, el oficial de policía que lo mató. Varios grupos están exigiendo que un fiscal especial se haga cargo del caso, que se retire de Ferguson a la Guardia Nacional y que el Departamento de Justicia inicie una investigación de todos los casos en que la policía ha disparado a personas no blancas que no portaban armas.

Dred Scott perdió el juicio ante la Corte Suprema de Estados Unidos en 1857, pero con el tiempo ganó su libertad de otro dueño. Lamentablemente, Scott murió de tuberculosis un año más tarde, en 1858. A pocos kilómetros del lugar donde yacen sus restos, en medio de la nube de gases lacrimógenos, aún resuena el eco de su vida y de su lucha.

Espionaje y amenazas a la libertad de prensa en EE.UU.

Según lo previsto, pronto se iniciará el juicio en la causa por espionaje iniciada por el gobierno de Obama contra el presunto informante de la CIA Jeffrey Sterling, seis años después de la presentación de cargos en su contra. Aparte de Sterling, se llevará a juicio además a uno de los principales pilares de nuestra sociedad democrática: la libertad de prensa. Los fiscales federales alegan que Sterling filtró información confidencial al autor y periodista del New York Times, James Risen. Risen ha escrito varios artículos en los que saca a la luz asuntos de seguridad nacional. En uno de ellos, publicado en su libro de 2006 “State of War” (en español: “Estado de Guerra”), Risen detalla una operación fallida de la CIA cuyo objetivo era hacer entrega de planos defectuosos de bombas nucleares al gobierno de Irán a fin de perjudicar el supuesto programa de armamento de ese país.

Los fiscales consideran que fue Sterling quien filtró los detalles de esa operación a Risen y pretenden que éste haga pública su fuente ante la justicia. Risen se ha negado hasta el momento a divulgar su fuente, amparándose en las protecciones a la libertad de prensa establecidas en la Primera Enmienda y ha jurado ir a la cárcel antes que “renunciar a todo aquello en lo que creo”, según sus propias palabras.

El rol que juegan las fuentes confidenciales en el periodismo de investigación tal vez haya sido demostrado de manera fehaciente por los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein. Woodward y Bernstein tenían una fuente confidencial apodada “Garganta Profunda” que les dio pistas, les confirmó información y les sugirió “rastrear la ruta el dinero”. Con ayuda de esa fuente descubrieron actos ilícitos llevados a cabo en las más altas esferas del gobierno, los cuales posteriormente llevaron a presentar su renuncia al Presidente Richard Nixon hace más de 40 años, en 1974, a fin de evitar un juicio político.

Aproximadamente en el mismo momento, revelaciones acerca de hechos ilícitos y rotundos delitos en el seno delFBI, la CIA y la NSA suscitaron investigaciones por parte del Congreso que derivaron en la aprobación de nuevas leyes, como la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA, por sus siglas en inglés), la cual se suponía debía controlar los abusos, al exigir órdenes judiciales para la vigilancia.

Pero luego tuvieron lugar los ataques del 11 de septiembre de 2001, y como da cuenta actualmente el sentido común, “todo cambió”. El gobierno de George W. Bush dio inicio a una amplia gama de actividades, entre ellas, tortura, secuestros, escuchas telefónicas sin orden judicial y, por supuesto, la invasión y ocupación de Irak sobre la base de información de inteligencia falsa y de una extensa campaña propagandística, llevada a cabo con amplia complicidad de los medios masivos de comunicación.

Estos abusos salieron a la luz gracias a la labor de periodistas de investigación como James Risen y de informantes que corrieron grandes riesgos, a nivel personal y profesional, para llamar la atención de la población sobre los abusos de poder cometidos. Risen llevó su caso ante la justicia y logró que un juez de distrito dejara sin efecto la citación que pendía sobre él. El Tribunal de Apelaciones del Cuarto Circuito, que tiene jurisdicción sobre Virginia y Maryland, donde la CIA y la NSA tienen sus respectivas sedes principales, reinstauró la citación. Posteriormente, la Corte Suprema de Estados Unidos, a instancias del gobierno de Obama, se negó a tratar el caso. Risen agotó entonces sus posibilidades de apelación y deberá testificar en el juicio de Sterling o enfrentar cargos por desacato, que podrían implicar importantes multas y tiempo de reclusión.

“Mientras sea Fiscal General”, sostuvo el Fiscal General Eric Holder, “ningún periodista que esté haciendo su trabajo irá a la cárcel”. Pero si los fiscales federales del caso Sterling obligan a Risen a atestiguar, no queda claro de qué servirá la promesa de Holder.

Uno de los motivos por los que el juez federal dejó sin efecto la citación de Risen fue que, según razonó el juez, los fiscales ya tenían un caso firme contra Sterling y no necesitaban que Risen confirmara que Sterling fue la fuente. Las evidencias contra Sterling incluyen los estados de cuenta de las tarjetas de crédito y cuentas bancarias de James Risen, así como sus registros telefónicos y otra información que presuntamente los vincularía. He aquí otra profunda amenaza al periodismo: el nivel sin precedentes de vigilancia de todas las personas, incluidos los periodistas. Paradójicamente, fueron James Risen y su colega Eric Lichtblau quienes primero sacaron a la luz el programa de escuchas telefónicas sin orden judicial del gobierno de Bush en un artículo escrito en el año 2004 que fue retenido por el entonces editor en jefe, Bill Keller, hasta después de las elecciones presidenciales del 2004, en las que resultó reelecto el Presidente Bush.

La organización Human Rights Watch y la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles emitieron conjuntamente en el mes de julio un informe titulado: “Con libertad para vigilar a todos: Cómo la vigilancia a gran escala de Estados Unidos perjudica al periodismo, a la ley y a la democracia estadounidense”. Al detallar los impactos negativos que tiene la vigilancia masiva sobre el periodismo, citan a Brian Ross, corresponsal en jefe de investigaciones de ABC News, quien expresó: “Siento que tenemos que actuar como si fuéramos de la mafia. Tenemos que ir por ahí con un monedero lleno y si se encuentra un teléfono público, hay que usarlo, o como hacen los traficantes de drogas, hay que usar teléfonos prepagos desechables. Estos son los pasos que tenemos que dar para librarnos del rastreo electrónico. Tener que tomar este tipo de medidas hace que los periodistas nos sintamos como si fuésemos criminales y como si estuviésemos haciendo algo malo. Y no creo que sea así. Creo que estamos brindando un servicio útil a los estadounidenses para que sepan lo que está pasando en su gobierno y lo que está sucediendo”.

No, los periodistas de investigación no son culpables de hacer nada malo. La organización activista online Roots Action ha publicado una solicitud, que cuenta con más de 125.000 firmas, en la que exhorta al Presidente Obama y al Fiscal General Holder a detener las acciones judiciales contra James Risen. Varias organizaciones en favor de la libertad de prensa han expresado su apoyo a Risen públicamente, al igual que lo han hecho veinte ganadores de Premios Pulitzer. En definitiva, reprimir a la prensa viola el derecho de la población a saber. Existe una razón por la que el periodismo se encuentra amparado por la Constitución de Estados Unidos: la libertad de prensa es una instancia fundamental de control y equilibrio, necesaria para que quienes detentan el poder rindan cuentas ante la sociedad. El periodismo resulta esencial para el funcionamiento de una sociedad democrática.

Hiroshima y Nagasaki 69 años después

“Odio la guerra”, afirmó Koji Hosokawa cuando nos encontrábamos junto a la llamada Cúpula de la Bomba Atómica en Hiroshima, Japón. En un extremo del Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima se erige el esqueleto de un edificio de cuatro pisos. El edificio fue uno de los pocos que quedaron en pie después de que Estados Unidos lanzara la bomba atómica en Hiroshima el 6 de agosto de 1945 a las 8.15 de la mañana. Tres días más tarde, Estados Unidos lanzó una segunda bomba en Nagasaki. Cientos de miles de civiles murieron, muchos al instante y otros tantos lentamente como consecuencia de quemaduras graves y de lo que más tarde pasó a conocerse como enfermedades provocadas por la radiación.

El mundo observa horrorizado los diversos conflictos militares de la actualidad, que dejan tras de sí solo más destrucción. En Libia y en Gaza, en Siria, en Irak, Afganistán y Ucrania. No muy lejos de los muertos y los heridos de esos conflictos, los misiles nucleares aguardan alertas, en espera del terrible momento en que la arrogancia, un accidente o la falta de humanidad provoquen el próximo ataque nuclear. “Odio la guerra”, reiteró Hosokawa. “Odio la guerra, no a los estadounidenses. La guerra vuelve locas a las personas”.

En 1945, Koji Hosokawa tenía 17 años. Trabajaba en el edificio de la compañía telefónica, a menos de 3 kilómetros de distancia de la zona cero, donde cayó la bomba: “Estaba a tres kilómetros hacia el noreste de esta zona. Allí fui expuesto a la bomba. Había un edificio muy robusto, de modo que sobreviví de milagro”. Su hermana de 13 años no corrió con la misma suerte: “Mi hermana menor también había ido a trabajar y se encontraba a 700 u 800 metros de distancia del hipocentro y allí fue expuesta a la bomba. Estaba con una maestra y los alumnos. En total, las 228 personas que estaban allí junto a ella murieron”.

Caminamos por el parque hacia el Museo de la Paz de Hiroshima. Allí se exhiben las imágenes de la muerte: las sombras de las víctimas quemadas proyectadas en los muros de los edificios, las fotografías del caos que sobrevino a la bomba y de las víctimas de la radiación. Casi siete décadas más tarde, a Hosokawa aún se le llenan los ojos de lágrimas al relatar lo sucedido. “El mayor dolor de mi vida es que mi hermana menor haya muerto por la bomba atómica”, sostuvo.

Un día antes de reunirme con Koji Hosokawa estuve en Tokio, donde entrevisté a Kenzaburo Oe, ganador del Premio Nobel de Literatura. “Cuando era niño, a los 12 años de edad, Japón ingresó en la guerra y fue al final de la guerra que Japón sufrió los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. En aquel entonces sufrí una gran conmoción, pero también mi madre, nuestras familias, todas las personas en aquel entonces estaban azoradas por la bomba atómica. Se trataba de la mayor catástrofe que jamás habíamos experimentado, por eso el sentimiento de tener que sobrevivir a esto, de superarlo y empezar de nuevo fue muy poderoso”.

Ahora, con casi 80 años, Kenzaburo Oe ha reflexionado mucho acerca de la conexión que existe entre la bomba atómica y el desastre de Fukushima, la planta nuclear que colapsó cuando un terremoto y un tsunami devastadores azotaron Japón el 11 de marzo de 2011. El Premio Nobel le dijo al periódico francés Le Monde: “Hiroshima debe quedar grabado en nuestra memoria: es una catástrofe más terrible que los desastres naturales porque fue provocada por el hombre. Repetirla, al mostrar la misma falta de respeto por la vida humana con la construcción de plantas de energía nuclear, es la peor traición a la memoria de las víctimas de Hiroshima”, afirmó.

Tras el desastre de Fukushima, Oe afirmó: “Todos los japoneses sintieron un profundo arrepentimiento …El aire que se respiraba en Japón era casi el mismo que tras la bomba de Hiroshima al finalizar la guerra. Debido a este clima, el Gobierno [en 2011], con el consentimiento de la población japonesa, prometió deshacerse o desactivar las más de 50 plantas nucleares de Japón”, sostuvo el Premio Nobel.

Sobrevivientes de la bomba atómica como Koji Hosokawa, escritores como Kenzaburo Oe, al igual que cientos de miles de personas que ahora son ancianas, han sido testigos del surgimiento de la era nuclear en 1945 y han vuelto a experimentar sus devastadoras posibilidades recientemente en Fukushima. A pesar de plantear riesgos diferentes para la humanidad, hay un vínculo entre los arsenales de armas nucleares y las plantas nucleares, ya que los productos derivados de algunas plantas nucleares pueden utilizarse como material para fabricar ojivas nucleares. Ya sea que se trate de un acto de guerra, de un acto de terrorismo proveniente de un arma nuclear que cayó en manos de un actor no estatal o de un accidente en una planta nuclear, los desastres nucleares son terriblemente destructivos, pero son totalmente evitables. Necesitamos una nueva forma de pensar, un nuevo esfuerzo para eliminar las armas nucleares y pasar a utilizar energía segura y renovable en todo el mundo.

Cuando nos íbamos del Parque de la Paz de Hiroshima, Koji Hosokawa me pidió que me detuviera. Me miró a los ojos y me dijo que no me olvidara de las víctimas: “Todas esas personas vivían aquí”, afirmó. “Vivían aquí”.

Una venerable voz judía a favor de la paz

El ataque de Israel contra la población palestina de la Franja de Gaza ya lleva más de tres semanas. El actual ataque militar terrestre, marítimo y aéreo ha durado más que el terrible ataque de 2008/2009, en el que murieron 1.400 palestinos. El número de muertos es de al menos 1.400 personas, en su gran mayoría civiles. Al momento de escribir esta columna, las Naciones Unidas confirmaron que una escuela de la ONU en Gaza, en la que miles de civiles estaban refugiados, fue atacada por las Fuerzas de Defensa israelíes, dejando un saldo de al menos 20 personas muertas. Las Naciones Unidas informaron 17 veces las coordenadas exactas del refugio a las fuerzas israelíes.

Democracy Now! entrevistó a Henry Siegman, un referente del pensamiento judío en Estados Unidos y presidente del “US/Middle East Project” (Proyecto Medio Oriente/Estados Unidos). Siegman es rabino y ex director ejecutivo del Congreso Judío Estadounidense y del Consejo de Sinagogas de Estados Unidos, dos de las principales organizaciones judías del país. Siegman sostiene que la ocupación israelí de los territorios palestinos debe terminar.

“Hay un dicho talmúdico en la ‘Ética de los padres’ que sostiene ‘No juzgues a tu prójimo hasta no haber estado en su lugar’. Entonces, mi primera pregunta al abordar cualquier problema relacionado con la cuestión israelí-palestina es: ¿qué haríamos si estuviéramos en su lugar’. ¿Qué sucedería si la situación se reviritera y la población judía fuera sitiada o se le dijera: ‘Les damos menos de un 2% de Palestina. Ahora compórtense. Nada de resistencia y permítannos encargarnos del resto’. ¿Acaso algún judío hubiera dicho que es una propuesta razonable?”.

Siegman continuó: “En las circunstancias actuales, Israel tiene derecho de hacer lo que está haciendo ahora y, por supuesto, como se ha sostenido, incluso el Presidente de Estados Unidos lo ha afirmado en reiteradas ocasiones, ningún país aceptaría vivir bajo esa amenaza permanente. Aunque le faltó decir, y es lo que invalida y socava el principio, es que ningún país ni ninguna población aceptaría vivir del modo en que se ha obligado a vivir a la gente de Gaza. Y, por consiguiente, eso también invalida esta ecuación moral que pone a Israel en el lugar de la víctima que debe actuar para evitar que la situación continúe de esta manera. Y nuestros medios rara vez señalan que los palestinos de Gaza o Hamas, la organización a cargo de Gaza, que son los atacantes, también tienen derecho a tener una vida normal y digna y que ellos también deben pensar ‘¿qué podemos hacer para poner fin a esta situación?’”.

Henry Siegman nació en Alemania en 1930. Él y su familia fueron perseguidos por los nazis. “Viví dos años bajo la ocupación Nazi, la mayor parte del tiempo corriendo de un lugar a otro, ocultándome. Siempre pensé que la lección más importante del Holocausto no es que existe el mal, que hay personas malvadas en el mundo que pueden hacer las cosas más crueles e inimaginables. Ese no fue el principal aprendizaje del Holocausto. El gran aprendizaje del Holocausto es que la gente de bien, cultivada, que generalmente consideraríamos buenas personas, puede permitir que ese mal se imponga. La población alemana, que no eran monstruos, permitió que la maquinaria nazi hiciera lo que hizo”.

El padre de Siegman fue uno de los líderes del movimiento sionista europeo, que reclamaba una patria para el pueblo judío. Siegman contó: “Yo era un ferviente sionista ya desde niño. Recuerdo que en el barco que me trajo aquí, cuando estábamos viniendo a Estados Unidos y tendría 10 u 11 años de edad, escribía poesía y canciones sobre el cielo azul de Palestina. En aquella época la denominábamos Palestina”.

En Estados Unidos, Henry Siegman se convirtió en un importante referente de la vida judía estadounidense. Cuando le pedí que reflexionara sobre el ataque actual contra Gaza, sostuvo: “Es desastroso. Tanto en términos políticos como desde el punto de vista humanitario. Cuando uno se pone a pensar que esto es lo que hace falta para que Israel sobreviva, que el sueño sionista se basa en el asesinato reiterado de personas inocentes a la escala que vemos hoy en la televisión, se trata de una crisis muy profunda del pensamiento de todos los que estamos comprometidos con la creación de un Estado y su éxito”.

Le pedí a Siegman que mirara un fragmento del programa “Face the Nation”, de la cadena CBS. El presentador, Bob Schieffer, finalizó recientemente el programa con el siguiente comentario: “En Medio Oriente, el pueblo palestino se encuentra bajo el control de un grupo terrorista que se ha embarcado en una estrategia para que sus propios niños sean asesinados para lograr compasión con su causa. Esta estrategia probablemente esté funcionando, al menos en algunas partes. La semana pasada, encontré una cita de hace muchos años de Golda Meir, una de las primeras líderes de Israel, que bien podría haber sido pronunciada ayer: ‘Podemos perdonar a los árabes por matar a nuestros hijos’, afirmó, ‘pero jamás podremos perdonarlos por obligarnos a matar a sus hijos’”.

Siegman dijo que había visto el programa y respondió: “Conocí a Golda Meir y escuché su comentario. En aquel entonces pensé —y ahora también pienso— que es una declaración terriblemente hipócrita. Esta declaración la realizó la misma mujer que dijo: ‘Los palestinos…no existen los palestinos. Yo soy palestina’. Si no quieres matar a los palestinos, si te provoca tanto dolor, no debes matarlos. Puedes darles sus derechos y puedes poner fin a la ocupación. Y, ¿culpar a los palestinos de la ocupación y del asesinato de inocentes del que estamos siendo testigos en este momento en Gaza? ¿Por qué? ¿Por querer un Estado propio? ¿Por querer lo que los judíos quisieron y lograron? Lo encuentro, para decirlo en términos suaves, poco digno de admiración. Hay algo profundamente hipócrita acerca de su declaración original y acerca de repetirlo al aire ahora como una gran reflexión moral”.

Mientras Estados Unidos continúa suministrando armas a Israel, más de 250 niños han muerto en Gaza. En lugar de darle armas, Estados Unidos y el resto del mundo deberían presionar a Israel para que ponga fin a la matanza.

Bloqueo informativo sobre Gaza: un enemigo a vencer

Según información de Naciones Unidas, durante los últimos dos días ha sido asesinado un niño por hora en Gaza. En total, el ejército israelí ha asesinado a más de 700 palestinos, en su amplia mayoría civiles, desde el comienzo de los ataques contra Gaza hace más de dos semanas. Detalles de la masacre salen a la luz en medios de comunicación de todo el mundo y dan horrenda cuenta de niños asesinados en la playa, de bombardeos contra unidades de cuidado intensivo de hospitales, de trabajadores de emergencia médica asesinados por francotiradores israelíes mientras buscaban heridos entre los escombros. Las organizaciones de la resistencia armada de Gaza, principalmente el brazo armado del gobierno electo de la zona, Hamas, han lanzado miles de cohetes de fabricación casera que han provocado la muerte de tres personas en Israel. Desde que Israel inició su invasión terrestre a Gaza han muerto más de 30 soldados israelíes. Una de las mayores dificultades para poder comprender la situación en Israel y los territorios palestinos ocupados es obtener información confiable. Esta última ofensiva contra Gaza reafirma el papel clave que desempeñan los medios masivos de comunicación estadounidenses en mantener el bloqueo informativo. Pone de relieve además la creciente importancia de la presión que ejercen las redes sociales.

Hay un titular que lo dice todo: “Misil en café de playa de Gaza encuentra a clientes reunidos para ver la Copa Mundial de Fútbol”. Este titular fue publicado por el periódico New York Times en referencia a un misil lanzado por Israel, que causó la muerte de al menos ocho personas en una playa de la localidad de Khan Younis en Gaza. Ali Abunimah, destacado periodista palestino-estadounidense cofundador del sitio web The Electronic Intifada, publicó irónicamente en Twitter: “Misil israelí pasa por café de Gaza para tomar algo y conversar con sus amigos palestinos”. La extraña y pasiva formulación del titular original desató una tempestad de comentarios en las redes sociales. Ali Abunimah se refirió a ello en el programa de DemocracyNow!: “Es muy simple, el titular del New York Times hace pensar que el misil de Israel pasó por el café para mantener una amistosa conversación. Pero lo que el misil hizo en realidad fue volar en mil pedazos a varias personas que habían ido a la playa a fin de escapar del horror de la matanza que lleva a cabo Israel en el resto de Gaza para mirar un partido de la Copa Mundial de Fútbol como miles de millones de personas en todo el mundo. Y murieron allí. Eso es lo que sucedió. Pero no es eso lo que surge del titular del New York Times”. Finalmente, el New York Times reemplazó el titular por: “Buscan entre escombros de café de Gaza a víctimas que habían ido a ver un partido de fútbol”.

No se trata de la primera vez que un importante medio de comunicación recibe un golpe por su cobertura de esta última ofensiva contra Gaza. El 16 de julio, el periodista deNBC Ayman Mohyeldin fue testigo de un ataque israelí perpetrado en una playa de Gaza que causó la muerte a cuatro niños que jugaban al fútbol. Tras el mortal ataque, las explícitas publicaciones en Twitter de Mohyeldin alarmaron al mundo con la noticia. Su tuit decía: “Cuatro niños palestinos asesinados en un ataque aéreo israelí. Minutos antes de que fueran asesinados frente a nuestro hotel, yo estaba jugando a la pelota con ellos #gaza”. Mohyeldin publicó que eran todos primos hermanos. Y publicó también sus nombres y sus edades:

“1) Ahed Atef Bakr, 10 años

2) Zakaria Ahed Bakr, 10 años

3) Mohamed Ramez Bakr, 11 años

4) Ismael Mohamed Bakr, 9 años”

Ayman Mohyeldin se trasladó rápidamente al hospital Al-Shifa y presenció el momento en que la familia Bakr se enteró del asesinato de los niños. Lo normal hubiera sido que el testigo presencial del hecho diera la noticia, pero en lugar de ello, apareció en la pantalla del programa NBCNightly News el periodista Richard Engel informando desde Tel Aviv. El periodista ganador del Premio Pulitzer Glenn Greenwald me contó durante el programa de noticias de Democracy Now! lo que sabía respecto a la decisión tomada por la NBC en relación a Mohyeldin luego de que informó sobre las muertes: “Lo que resulta increíble en realidad es que, más tarde, ese mismo día, luego de lo que podría considerarse el mayor, o uno de los mayores sucesos de la carrera periodística de Mohyeldin, tras provocar realmente un gran impacto en la comprensión que el mundo tiene de lo que está pasando en Gaza, no sólo le impidieron aparecer al aire para hablar de ello en NBCNews, sino que además le ordenaron abandonar Gaza inmediatamente”.

Las redes sociales se encendieron en señal de protesta, con el hashtag #letAymanreport (“dejen-que-Ayman-informe”, en español). El viernes por la noche, NBC anunció que Mohyeldin regresaría a Gaza. Mohyeldin publicó en Twitter: “Gracias por todo su apoyo. Regreso a #Gaza para informar. Orgulloso del permanente compromiso de la NBCcon dar cobertura al lado palestino de la historia”.

Sin embargo, en los estudios de NBC, el problema no estaba resuelto. Rula Jebreal es una escritora y analista política palestina. Trabaja como colaboradora externa para el canal de noticias MSNBC, donde, durante una entrevista efectuada esta semana, criticó la cobertura sobre Gaza realizada por esa cadena de televisión por cable.

“Somos ridículos. En relación a este tema, nuestra cobertura es asquerosamente parcial. Miren [cuánto] tiempo de aire destinan diariamente [al Primer Ministro Benjamin] Netanyahu y los suyos los programas de este canal. Nunca he visto que entrevisten a ningún palestino en relación a los mismos temas”. Poco después, Rula publicó en Twitter: “¡Mi próxima aparición en televisión fue cancelada! ¿Existe alguna relación entre lo que expuse y la cancelación?” Si bien el presentador de MSNBC Chris Hayes valientemente la invitó a su programa para hablar sobre sus críticas, Jebreal no está segura de que le renovarán su contrato.

A comienzos de esta última ofensiva contra Gaza, le pregunté a Joshua Hantman, alto asesor del embajador de Israel en Estados Unidos, acerca de la creciente cifra de muertos, la mayoría de los cuales son civiles. Su respuesta provoca escalofríos: “Seré honesto, la precisión es espectacular. No ha habido otro ejército en la historia del mundo que de hecho haya utilizado blancos de tanta precisión”. El terror y la muerte sembrados por la precisión de la cual se enorgullece Hantman quedan claros día tras día gracias a la labor de demasiados pocos periodistas valientes, que reciben apoyo de una ciudadanía mundial comprometida que hace uso de las redes sociales para vencer el bloqueo impuesto por los medios masivos de comunicación tradicionales.

 

Niños de la frontera: “No hablan 

inglés, pero entienden el odio”

El periodista ganador del premio Pulitzer José Antonio Vargas le puso un rostro público a la crisis de la inmigración que atraviesa Estados Unidos, tras haber sido detenido esta semana por la policía fronteriza en McAllen, Texas. Varias horas más tarde y después de protestas a nivel nacional, Vargas fue liberado. Dio a conocer por primera vez su situación de inmigrante indocumentado hace tres años en un artículo publicado en la revista New York Times y, desde entonces, su principal tarea ha sido luchar por una reforma de la política de inmigración estadounidense. Vargas había viajado a Texas para apoyar a miles de niños inmigrantes indocumentados que actualmente están detenidos allí por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Muchos niños continúan huyendo de la violencia en sus países de origen en Centroamérica, en busca de seguridad y teniendo que enfrentar grandes riesgos en tierras lejanas. En Estados Unidos, el problema suele caracterizarse como una “crisis fronteriza”, pero no se trata de eso. Estamos asistiendo al fracaso de la globalización económica y de la política exterior de Estados Unidos, exacerbado por políticas de inmigración inadecuadas e ineficaces a nivel nacional. Las víctimas más recientes de esta situación son los niños que llegan a través de la frontera en busca de seguridad, pero, sin embargo, son cruelmente encerrados en grandes galpones y trasladados en buses a otros centros de detención. En el trayecto, deben soportar las amenazas de hordas extremistas que se oponen a la inmigración, para luego ser deportados a sus países de origen, donde corren riesgo de vida.

Decenas de miles de niños cruzan la frontera desde México hacia Estados Unidos, sin la compañía de adultos, tras recorrer miles de kilómetros en condiciones muy peligrosas, a menudo viajando en los techos de los trenes de carga que son controlados por bandas criminales. Los trenes son conocidos como “La Bestia”. Los niños que se suben a ellos deben pagar tarifas muy elevadas y a muchos de ellos los golpean, los roban, los violan e incluso los matan en el trayecto hacia el norte. Algunos tienen la esperanza de reencontrarse con sus padres en Estados Unidos, otros son enviados al extranjero por sus propios padres para evitar que sus hijos sufran la violencia endémica de sus ciudades natales: lugares como San Pedro Sula, el centro económico de Honduras, que actualmente es considerada la ciudad donde se registran más asesinatos en el mundo.

El flujo de niños ha superado la capacidad del Gobierno de Estados Unidos de hospedarlos y alimentarlos, y especialmente de brindarles el nivel de atención que es adecuada para los niños refugiados. En respuesta a esto, el Gobierno ha trasladado a los niños a diferentes lugares en el suroeste del país.

Esta situación significó una oportunidad para los grupos xenófobos y racistas de lograr la atención de los medios por haberse enfrentado a los buses que trasladaban a los niños. En la ciudad de Murrieta, en California, un pequeño grupo de personas estaba protestando contra el traslado de un grupo inmigrantes a esa ciudad. Enrique Morones, director de la organización sin fines de lucro Border Angels (Ángeles de la frontera), se enteró de lo que estaba sucediendo y se dirigió de inmediato al norte para verlo con sus propios ojos. Morones dijo en el programa “Democracy Now!”: “Fue una escena horrible ver a los niños en el bus y a sus madres llorando. No hablan inglés, pero entienden el odio”.

Enrique Morones comparó la escena con lo sucedido en Selma, Alabama, 50 años atrás, cuando la policía bloqueó el paso de la Marcha por el Derecho al Voto y luego desató una feroz represión llena de odio: “Quiero dejar bien claro que fue la policía de Murrieta, y no los manifestantes, la que obligó a los tres buses a regresar. Mientras los buses se acercaban, la policía de Murrieta se interpuso y les impidió el paso, algo que no tiene ningún sentido debido a que podrían haber continuado su trayecto hasta la oficina de la policía fronteriza. Así que le pregunté a un oficial ‘¿Por qué detienen a los buses aquí?’ Y, a continuación, un manifestante se acercó y otros lo siguieron y de los cincuenta manifestantes que estaban allí, alrededor de la mitad se pararon delante del bus, al igual que unos veinticinco o treinta trabajadores de los medios, y comenzaron a golpear el bus. Los manifestantes golpeaban el bus con la bandera de Estados Unidos, mientras gritaban insultos raciales”. Fue la intervención policial lo que dio a pie a los manifestantes.

Todas las partes involucradas deberían prestar atención al mensaje pronunciado esta semana por el Papa Francisco sobre, en sus propias palabras, las “decenas de miles de niños que emigran solos, sin ser acompañados, para huir de la pobreza y de la violencia”: “Es una emergencia humanitaria que requiere, como primera medida urgente, que los niños sean bien recibidos y protegidos”. El Papa abordó otro asunto fundamental en su mensaje: “Sin embargo, estas medidas no serán suficientes a menos que estén acompañadas de políticas que informen a las personas sobre los peligros del viaje y, sobre todo, que fomenten el desarrollo en sus países de origen”, afirmó.

Estados Unidos tiene una larga y sanguinaria historia de desestabilizar gobiernos democráticos en los mismos países que ahora son la fuente de esta última oleada inmigratoria, especialmente Honduras, Guatemala y El Salvador. En las décadas de 1980 y 1990, los regímenes militares y paramilitares, que contaban con el apoyo de Estados Unidos, mataron a cientos de miles de ciudadanos en esos países. Los cárteles de drogas de la actualidad son los herederos de esa cultura de violencia. En Honduras, Estados Unidos apoyó el golpe de Estado de 2009 contra el presidente electo democráticamente Manuel Zelaya. Después de su derrocamiento, dos regímenes sucesivos apoyados por Estados Unidos han contribuido a lo que la catedrática de la Universidad de California Dana Frank denominó “la intensificación de la violencia y la anarquía”. Dana Frank afirmó: “El golpe en sí mismo fue un acto criminal y realmente dio paso a la corrupción generalizada de la policía y en todos los niveles del Gobierno. Y eso significa que básicamente es posible matar a quien sea, sin recibir un castigo por ello”.

José Antonio Vargas, que llegó a Estados Unidos como un niño indocumentado hace más de 20 años, resumió la situación desde Texas: “Cuando tienes nueve, diez u once años no sabes lo que significa que te llamen ‘ilegal’. No entiendes cómo el enfrentamiento político que está ocurriendo afecta tu vida, pero esto es exactamente lo que ha venido sucediendo. El modo en que muchos medios de noticias y el modo en que muchos opinólogos y el modo en que muchos políticos, en particular los republicanos, hablan sobre esta crisis humanitaria es una afrenta a Estados Unidos y a los estadounidenses. Hace algunos días, el titular de una noticia de CBSnews.com decía: ‘¿El aumento de los niños inmigrantes ilegales es una amenaza a la seguridad nacional?’ Ese era el titular. Estos niños no son ilegales, son seres humanos. Y no son una amenaza para la seguridad nacional. La única amenaza que representan estos niños es la amenaza de poner a prueba nuestra propia conciencia”.

Nómades de la era digital

La libertad de comunicarse y compartir ha ingresado a una nueva era. El poder prometido por esta libertad, por la Internet, es tan inmenso que las instituciones del poder establecido le tienen miedo. Gobiernos, ejércitos, compañías, bancos: todos se resisten a perder el control que ejercen sobre la sociedad cuando la información que mantienen en secreto circula libremente. Y algunos de los más fervientes defensores de esta nueva era de libertad de información se convierten en blanco de ataque de estas mismas instituciones, y se ven obligados a vivir huyendo, en el exilio o, en algunos casos, a pasar años en prisión.

Julian Assange es tal vez una de las personalidades más reconocidas de la lucha por la transparencia y la apertura de la comunicación. Assange fundó el sitio web WikiLeaks en el año 2007, a fin de brindar un medio seguro para filtrar documentos electrónicos. En el año 2010, WikiLeaks publicó un impactante video filmado desde un helicóptero de ataque militar estadounidense, en el que se ve cómo los comandantes de la nave disparan sistemáticamente a muerte a al menos doce civiles en Nuevo Bagdad, un barrio de Bagdad, en Irak. Dos de las personas asesinadas eran periodistas de Reuters. Sobre las imágenes de la masacre, se oyen las transmisiones de radio del ejército: una combinación de crudas órdenes asépticas de “entrar en combate” con las víctimas y de una serie de intercambios jocosos entre los soldados, con expresiones de desprecio hacia las víctimas y de festejo por la matanza.

Inmediatamente después de la publicación del video, WikiLeaks realizó tres grandes difusiones de documentación, posibilitando el acceso a cientos de miles de documentos secretos, entre otros, comunicaciones oficiales del ejército estadounidense relativas a las guerras en Afganistán e Irak, las cuales permitieron realizar investigaciones directas, por ejemplo, acerca de la cantidad de víctimas civiles en dichas guerras. WikiLeaks reveló además cientos de miles de cables del Departamento de Estado de Estados Unidos que expusieron la oscura y cínica realidad de la diplomacia estadounidense. Se cree que los cables secretos de alguna manera impulsaron la Primavera Árabe, especialmente en lo que respecta al derrocamiento del corrupto régimen de Túnez, que contaba con apoyo de Estados Unidos.

Si bien el sitio web WikiLeaks logró proteger la identidad de la fuente de estas excepcionales filtraciones, un informante del FBI señaló a un soldado estadounidense, el Soldado Bradley Manning. Mientras trabajaba en inteligencia militar estadounidense en Irak, Manning se sintió frustrado ante los abusos cometidos por el ejército de Estados Unidos. Presuntamente, habría copiado la vasta cantidad de archivos y se los habría entregado a WikiLeaks. Manning fue arrestado y recluido en aislamiento, en condiciones que Naciones Unidas ha calificado como “tortura”. Manning fue juzgado por una corte marcial. Tras ser declarado culpable y sentenciado a 35 años de reclusión en una prisión militar, Manning anunció su intención de transformarse en mujer y formalmente cambió su nombre a Chelsea Manning. Hace un mes, Manning escribió en un artículo de opinión publicado por el periódico New York Times: “Creo que las actuales limitaciones a la libertad de prensa y el excesivo secreto por parte del gobierno hacen que resulte imposible para los estadounidenses comprender cabalmente lo que está sucediendo en las guerras que financiamos”.

La editora de investigación de WikiLeaks, Sarah Harrison, es británica pero vive en Berlín. Cuando Edward Snowden filtró los documentos de la Agencia de Seguridad Nacional en Hong Kong, Harrison viajó hasta allí. Ella y WikiLeaks brindaron asistencia clave a Snowden en el proceso que culminó con la solicitud de asilo político en Rusia. Harrison teme ser arrestada si vuelve a su Inglaterra natal. Me encontré con ella en Bonn, Alemania, donde me dijo: “Inglaterra tiene una Ley Antiterrorista que contiene una sección titulada Declaración Complementaria 7, que es bastante singular y que otorga a los funcionarios la facultad de detener personas en la frontera al ingresar o abandonar el país, o incluso si están en tránsito. Ello les permite interrogar a la gente por meras sospechas, sin que les correspondan ciertos derechos fundamentales, como el derecho a guardar silencio o el derecho a contar con un abogado”.

También en Berlín se encuentra la ciudadana estadounidense Laura Poitras, la primera periodista que respondió a Snowden en sus esfuerzos por filtrar los documentos de la NSA. Fue ella quien convenció a Glenn Greenwald de acompañarla a Hong Kong, dando así inicio a la era Snowden de la cobertura sobre seguridad nacional estadounidense. Poitras ya ha sido detenida e interrogada de manera agresiva en muchas oportunidades al ingresar a Estados Unidos, muy probablemente por sus resueltas exposiciones sobre el sistema de seguridad nacional estadounidense.

Por su parte, Greenwald, también ciudadano estadounidense, ha elegido vivir en Brasil. Desde las revelaciones de Snowden, y por consejo de sus abogados, había evitado visitar su país natal. Poitras y Greenwald finalmente regresaron a Estados Unidos para recibir el prestigioso premio George Polk Award por su labor periodística. Tres días después, figuraban en los equipos de los periódicos The Guardian y The Washington Post que recibieron el Premio Pulitzer.

Y también está Edward Snowden, contra quien se han presentado cargos por espionaje, por efectuar una de las mayores y más significativas filtraciones de la historia de Estados Unidos. Las filtraciones de Snowden han desatado un debateç a nivel mundial acerca de la vigilancia, la privacidad y la seguridad nacional de los Estados. Este fin de semana, The Guardian publicó una entrevista mantenida con Hillary Clinton. Clinton expresó que Snowden debería retornar a Estados Unidos, donde podría desarrollar una enérgica defensa legal y pública de sus actos. Al día siguiente, le pregunté a Julian Assange cuál era su opinión al respecto. Me respondió: “El gobierno de Estados Unidos decidió destrozar a Chelsea Manning, destrozarla totalmente, para enviar un mensaje a todos: ni se les ocurra contarle a la gente lo que pasa en realidad dentro del ejército de Estados Unidos, ni los abusos que comete. Y luego trataron de destrozar también a la persona y organización más visibles, que era WikiLeaks, para tener atados a los dos extremos, la fuente y el medio de publicación”.

Entrevisté a Assange en la Embajada de Ecuador en Londres, donde se ha refugiado durante los últimos dos años. Ecuador le otorgó asilo político, pero Assange teme que si pone un pie fuera de la embajada, será finalmente extraditado a Estados Unidos y encerrado durante años en una prisión estadounidense por su labor con WikiLeaks.

En el centro de su caso, como en el de tantos otros, está la cuestión de si Internet continuará siendo una plataforma libre y abierta de comunicación, o una mercancía controlada por unas pocas compañías, censurada y vigilada por el aparato de seguridad nacional de Estados Unidos.

Visby, Suecia— A 95 km de la costa de Suecia, en el Mar Báltico, se encuentra la isla de Gotland. Todos los veranos, decenas de miles de personas vienen aquí durante una semana para participar en un singular acontecimiento público conocido como Almedalen. El evento lleva el nombre de un parque de la principal ciudad de Gotland, Visby, donde en 1968 el ministro de Educación sueco de aquel entonces, Olof Palme, pronunció uno de los conmovedores discursos políticos por los que se hizo conocido, parado en la parte trasera de un camión. Palme se convertiría en uno de los Primeros Ministros de Suecia que realizó más transformaciones, hasta que fue asesinado en las calles de Estocolmo en 1986. El discurso pronunciado por Palme en Visby sembró la semilla de lo que hoy en día es Almedalen: un encuentro vibrante, festivo, abierto y distendido de una semana de duración, lleno de debates y diálogos, manifestaciones y disensos. Una dosis de esto no le vendría nada mal a la debilitada y estancada clase política estadounidense.

Suecia es una democracia parlamentaria, liderada por un gobierno de coalición. Los partidos minoritarios desempeñan un papel importante aquí gracias al sistema electoral de representación proporcional, que asegura que todo partido que obtenga al menos un 4% de los votos a nivel nacional tendrá representantes en el Parlamento. Los partidos que logren crear una coalición que incluya a más del 50% de los miembros del Parlamento serán los que gobiernen y decidirán entre ellos quién será el Primer Ministro, el ministro de Asuntos Exteriores, etc. Es un sistema de gobierno que recompensa a quienes logran acuerdos. Comparemos este sistema con el Gobierno de Estados Unidos, elegido sobre la base del principio de que “el ganador se lleva todo”, que margina a los pequeños partidos y refuerza nuestro disfuncional y polarizado sistema bipartidista.

Los principales partidos políticos de Suecia vienen a presentar sus ideas a Almedalen. A cada partido le corresponde presentar sus propuestas un día diferente de la semana. La mañana en que llegamos a Gotland, era el turno del Partido Verde, que tiene como principal prioridad los asuntos ambientales. Una multitud se reunió alrededor de una tienda de venta de café de comercio justo, donde Per Bolund, miembro del Parlamento por el Partido Verde, interrogaba a varios directores de grandes empresas acerca de las reglamentaciones ambientales que quisieran que se aplicaran. Increíblemente, los altos ejecutivos respondían. ¿Difícil de creer?

El Primer Ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, de la coalición de centro-derecha que está en el poder, encabezó un mitín en las cercanías junto a unos 50 seguidores jóvenes vestidos con camisetas de color naranja. Las encuestas indican que en las elecciones de septiembre su partido perderá frente a la alianza “rojiverde”, integrada por el Partido Socialdemócrata, el Partido Verde, el Partido de Izquierda y el nuevo partido Iniciativa Feminista. Según los datos, Iniciativa Feminista ha obtenido gran apoyo recientemente y se prevé que logrará que por primera vez una feminista radical ocupe una banca en el Parlamento.

Muchas personas en Almedalen están ejerciendo presión desde fuera de los partidos políticos. Le pregunté a la primera mujer arzobispo de la Iglesia de Suecia, Antje Jackelen, cuánto tiempo llevó que una mujer pudiera ocupar ese cargo. Jackelen sonrió y respondió: “850 años”. Ahora encabeza una importante lucha en la iglesia para combatir el cambio climático. Una de las estrategias que defiende es “reducir las emisiones, por supuesto, y dejar de invertir en la industria de los combustibles fósiles”. Sin embargo, no solo se trata de economía, ciencia y tecnología. Según sostuvo, todo se reduce a la siguiente pregunta: “¿Cuál es el papel del ser humano en el mundo? De modo que se trata de una cuestión absolutamente existencial y religiosa y deberíamos abordarla como gente de fe que somos.”

Cuando llegó a puerto uno de los grandes ferrys que transportan pasajeros desde y hacia la isla de Gotlan, manifestantes contra la guerra lo recibieron disfrazados de una de las armas que fabrica Suecia. Los manifestantes, organizados por Amnistía Internacional, denunciaron el papel que desempeña la exportación de armas en la economía sueca. Si bien Suecia es el país donde nació Alfred Nobel, el fundador del Premio Nobel de la Paz, también es uno de los principales exportadores de armas del planeta.

Otro de los participantes del Almedalen esta semana es Martin Smedjeback. Martin fue enviado a prisión tres veces por ingresar a plantas de fabricación de armas y destruir las armas que estaban destinadas a la exportación. “De hecho, la mayoría de las personas quiere que se ponga fin la exportación de armas, que es por lejos la exportación más importante de la empresa Saab”, me dijo. Sostuvo que la fábrica de automóviles “es responsable de más del 50% del total de las exportaciones de armas de Suecia en la actualidad”. Mientras la gente descendía del ferry, le pregunté a Smedjeback durante cuánto tiempo estaba dispuesto a manifestarse: “No tengo problema en dejar de hacerlo si ellos dejan de vender armas a la gente y dejan de utilizarlas en las guerras…Este es el motivo por el que estoy aquí, en el encuentro Almedalen”.

La democracia requiere un debate animado, una ciudadanía informada y comprometida y diversidad de partidos y de posturas políticas. Mientras Estados Unidos conmemora el Día de su Independencia, es preciso cuestionar la fortaleza y la vitalidad de nuestro sistema y pensar en las lecciones que podríamos aprender de Olof Palme y de Almedalen.

La contrarrevolución egipcia no será televisada

Esta semana, Egipto condenó a tres periodistas de Al-Jazeera a severos períodos de encarcelamiento tras un proceso judicial que los observadores calificaron de “absurdo”. Peter Greste, Mohamed Fahmy y Baher Mohamed fueron acusados de difundir material informativo falso, y colaborar así con la Hermandad Musulmana, que fue derrocada por un golpe militar el año pasado y posteriormente calificada como organización terrorista. Greste, de origen australiano, y Fahmy, de nacionalidad egipcia y canadiense, fueron sentenciados a siete años de prisión. Baher Mohamed, de nacionalidad egipcia, fue condenado a diez años, aparentemente porque estaba en posesión de un casquillo de bala vacío, artículo que muchos periodistas que cubren conflictos juntan de la calle a modo de evidencia. Los fiscales calificaron ese hecho como “posesión de municiones”. Los duros seis meses de prisión previos al juicio, el absurdo juicio en sí mismo y ahora estas condenas han provocado indignación alrededor del mundo, por lo que crece día a día un movimiento en demanda de indulto y liberación para los tres periodistas. Sin embargo, mientras que las palabras del gobierno de Obama apoyan su libertad, las acciones del gobierno de Estados Unidos, principalmente la promesa de reanudar la asistencia militar a Egipto, trasmiten el mensaje opuesto.

En el juicio hubo además tres periodistas extranjeros que fueron condenados en ausencia. Entre ellos, Sue Turton, de Al-Jazeera. En declaraciones realizadas para “Democracy Now!” desde la sede principal de Al-Jazeera en Doha, Qatar, expresó: “El veredicto nos dejó a todos los que trabajamos en Al-Jazeera totalmente estupefactos. Incluso llegamos a creer que el veredicto iba a ser que nos consideraban “inocentes”, porque habíamos estado siguiendo las sesiones del tribunal y no habíamos visto absolutamente ninguna evidencia presentada por los fiscales que probara, de manera o forma alguna, los cargos presentados contra nosotros”.

Antes de trabajar para Al-Jazeera, Peter Greste, uno de los periodistas encarcelados, había sido premiado por su labor alrededor del mundo para Reuters y la BBC. Cuando fue arrestado el 29 de diciembre de 2013 junto con los otros dos periodistas, Mohamed Fahmy se desempeñaba como jefe de la oficina de Al-Jazeera en El Cairo. Fahmy trabajó además para CNN, fue colaborador del periódico New York Times y trabajó para el noticiero “PBS NewsHour”, del servicio público de televisión estadounidense. Margaret Warner, corresponsal en jefe de asuntos exteriores del “NewsHour”, estaba trabajando con Fahmy en la cobertura de la revolución egipcia en 2011 cuando su equipo fue atacado. Refiriéndose a los esfuerzos realizados por Fahmy aquel día, expresó: “Definitivamente, nos salvó la vida. No soy una experta en asuntos jurídicos, pero les puedo decir que Mohamed Fahmy actuó, nada más ni nada menos, que como un periodista profesional”.

En una carta enviada al recientemente electo Presidente Fattah al-Sisi, más de 75 periodistas, entre ellos el corresponsal de “Democracy Now!” Sharif Abdel Kouddous, de origen egipcio-estadounidense, redactaron: “Como periodistas, apoyamos la liberación de todos nuestros colegas egipcios o del resto del mundo que puedan resultar encarcelados por hacer lo que consideran es su trabajo”.

El Comité para la Protección de los Periodistas indicó: “Si bien el centro de atención han sido los periodistas de Al-Jazeera, en realidad Egipto mantiene en prisión actualmente a al menos catorce periodistas, lo cual ubica a ese país entre los países más represores del mundo”. Amnistía Internacional ha lanzado una campaña para que personas de todo el mundo insten al presidente egipcio a liberar a los periodistas, mediante el envío de cartas o llamados telefónicos. En el comunicado, Amnistía afirma: “Los tres hombres son prisioneros de conciencia, encarcelados únicamente por ejercer pacíficamente su derecho a la libre expresión. Egipto debe retirar inmediatamente los cargos contra los tres periodistas y ponerlos en libertad”.

Por supuesto que todas las voces que claman por la libertad no son iguales. Cuando se pronunciaron las sentencias en el tribunal esta semana, Mohamed Fahmy gritó desde su celda: “¿Dónde está John Kerry?”. Era una pregunta muy importante. El día previo a la emisión del veredicto, el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, se encontraba en El Cairo, en reunión con al-Sisi.

Egipto ha sido durante mucho tiempo uno de los mayores receptores de asistencia estadounidense, recibiendo un promedio de 1.500 a 2.000 millones de dólares por año desde 1979. Desde el golpe de Estado del año pasado, la asistencia se encontraba suspendida, pero el gobierno de Estados Unidos ha informado que reanudará el envío de asistencia militar. Uno de los ex colegas de Kerry en el Senado, Patrick Leahy, advirtió: “Las duras acciones adoptadas hoy contra periodistas constituyen el paso más reciente hacia el despotismo”. Entonces, ¿cómo se entiende que Estados Unidos autorice el envío de más de 500 millones de dólares en asistencia militar justo ahora?

Desde su hogar en Australia, el padre de Peter Greste, Juris Greste, expresó: “Son tiempos muy oscuros, no sólo para nuestra familia, sino para el periodismo en general. Nos sentimos devastados, impactados, abatidos ante la noticia. El periodismo no es un crimen. Es tan simple como eso. Este hombre, nuestro hijo Peter, es un periodista que ha sido premiado. No es un criminal.”. Greste padre se hizo eco de un sentimiento que se ha expandido por todo el mundo. En las salas de redacción del mundo entero, desde las oficinas de la BBC y el Toronto Star, hasta salas de prensa en Hong Kong, periodistas y trabajadores de los medios están publicando fotos con sus bocas tapadas con cinta, en protesta por el hostigamiento que el gobierno egipcio lleva adelante contra la prensa. El Presidente Barack Obama y el Secretario de Estado Kerry deberían prestar atención. Una amenaza a la libertad de prensa es una amenaza al derecho de la población a saber. Es el flujo de información, no el flujo de asistencia militar, lo que resulta fundamental para el funcionamiento de una sociedad democrática.

amyEn medio de la tragedia de Irak, escuchemos a las voces por la paz

Los artífices de la desastrosa invasión y ocupación de Estados Unidos en Irak no tardaron en aparecer ante las cámaras para hablar en los programas de noticias de la televisión por cable. El grupo insurgente conocido como Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS, por sus siglas en inglés) está arrasando en Irak. Una tras otra, está tomando el control de las ciudades del país y se acerca a Bagdad, en lo que ha sido calificado de “avance relámpago”, que incluyó la ejecución sumaria de varias personas. El ISISsurgió como consecuencia del agravamiento de la guerra civil siria, y explotó eficazmente la inestabilidad reinante en dicho país, así como la debilidad del Gobierno del Primer Ministro iraquí, Nouri al-Maliki, conocido por su corrupción. Con tan solo unos miles de soldados armados, el ISIS logró derrotar al ejército iraquí, que cuenta con cientos de miles de soldados entrenados y equipados por las fuerzas estadounidenses de la ocupación, todo esto financiado con dinero de los ciudadanos de Estados Unidos.

Dick Cheney, Paul Wolfowitz, William Kristol y Paul Bremer, entre otros miembros de la pandilla de George W. Bush, tuvieron amplio espacio en las cadenas de televisión y en la prensa para arremeter contra el Presidente Obama y culparlo de la actual crisis en Irak. Estos políticos y opinólogos profesionales no están menos equivocados hoy en día de lo que estaban cuando nos quisieron vender la guerra de Irak en 2003.

Una persona que conoce bastante bien la situación en la región y a quien no se le ha dado mucho espacio en los medios de comunicación estadounidenses es Lakhdar Brahimi. Brahimi renunció recientemente al puesto de enviado especial de las Naciones Unidas y la Liga Árabe para Siria. Desempeñó el cargo durante dos años, durante los cuales se encargó de supervisar las negociaciones de Ginebra que tienen como finalidad lograr la paz en Siria. Renunció tras haber reconocido el fracaso absoluto del proceso de paz.

En una entrevista realizada esta semana en el programa de noticias “Democracy Now” reiteró una advertencia que viene realizando hace tiempo: “La situación en Siria es como una herida infectada: si no se la trata adecuadamente, se esparcirá. Y eso es lo que está sucediendo”. A los 80 años de edad, Brahimi es un hombre con mucha experiencia. Luchó por la independencia de Argelia, contra la ocupación francesa. Más tarde fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, y luego se desempeñó como enviado de las Naciones Unidas en varias zonas de conflicto, como Haití, Sudáfrica y Afganistán. Es miembro de “The Elders” (Los Mayores), un grupo de diplomáticos jubilados formado por el ex Presidente sudafricano Nelson Mandela para trabajar por la paz mundial. Le pregunté a Brahimi cuál pensaba que había sido el peor error de Estados Unidos en Irak desde la invasión en 2003. Me respondió utilizando el cuidadoso lenguaje de un diplomático de carrera: “El error fue invadir Irak. Tras la invasión de Irak, quizá sea muy injusto al decir esto, pero me inclino a afirmar que cada vez que tuvieron la oportunidad de elegir entre hacer las cosas bien y hacerlas mal, muy pocas veces se optó por hacerlas bien”.

Brahimi está de acuerdo con muchos críticos que afirman que el Gobierno de Bush se equivocó al disolver el ejército iraquí después de derrocar al Gobierno de Saddam Hussein. En los diez años siguientes, Estados Unidos ha vendido, alquilado o cedido al Gobierno iraquí decenas de armas y equipamiento militar por miles de millones de dólares. La información pública sobre la venta de armas está desperdigada en diferentes sitios web del Gobierno de Estados Unidos e incluye el envío urgente de 300 misiles Hellfire, además de los acuerdos existentes para el envío de armas de bajo calibre, municiones, vehículos blindados Humvee, helicópteros de ataque Apache y el primer envío de aviones de combate F-16 para ser utilizados por Irak. Todas estas armas se están enviando al Gobierno de al-Maliki, que es objeto de condena por aislar a la población suní de Irak, lo que genera sectarismo y conflicto.

El Presidente Obama ordenó el envío al Golfo Pérsico del portaaviones USS George H.W. Bush y de dos buques destructores equipados con misiles dirigidos. Si bien en un principio afirmó que no enviaría soldados estadounidenses a Irak, al menos 275 militares fueron enviados para proteger la embajada de Estados Unidos en la denominada Zona Verde de Bagdad, además de 100 soldados de operaciones especiales. El Gobierno de al-Maliki solicitó también a Obama que lanzara ataques aéreos contra las fuerzas delISIS.

Sami Rasouli es otra de las voces que no es escuchada con frecuencia en los medios estadounidenses. Es iraquí, pero se radicó en Estados Unidos en la década de 1970, donde puso un restaurante en la región de Minneapolis-St. Paul, en Minnesota, al que se dedicó durante años. Cuando la ocupación estadounidense de Irak empeoró hasta llegar al caos en 2004, vendió su restaurante y regresó a Irak, donde fundó el grupo Muslim Peacemaker Teams (Equipos de Musulmanes por la Paz) para ayudar a reconstruir su país. Desde Nayaf, en Irak, me dijo acerca de las fuerzas armadas estadounidenses: “Creo que deberían irse de la zona, que no deberían intervenir y que deberían poner fin a la guerra en Afganistán. Deberían retirar a sus fuerzas y dejar que los árabes y los países de la zona resuelvan sus problemas. No será fácil. Llevará tiempo, pero finalmente hallarán la forma de lograrlo”.

Las voces de los iraquíes que están en Irak y de los activistas por la paz en Estados Unidos nos dan lecciones importantes. En 2001, la representante demócrata de California, Barbara Lee, fue la única congresista que se opuso a la guerra como medida de represalia contra los ataques del 11 de septiembre: “El 11 de septiembre cambió el mundo. Nos acechan nuestros más profundos temores. Sin embargo, estoy convencida de que la acción militar no impedirá que se cometan otros actos de terrorismo internacional contra Estados Unidos. Es un asunto muy complejo. Ahora se aprobará esta resolución, pero todos sabemos que el Presidente puede iniciar una guerra sin nuestra aprobación. Sin embargo, por más difícil que sea esta votación, algunos de nosotros exhortamos a mantener la cautela. Nuestro país está de luto. Algunos de nosotros debemos decir: tomemos distancia por un momento, detengámonos a pensar un momento y reflexionemos sobre las repercusiones de las medidas que adoptaremos hoy para que la situación no se salga de control. En la ceremonia de homenaje a las víctimas, que fue muy dolorosa, pero a la vez muy emotiva, un miembro del clero dijo de manera muy elocuente: ‘Al actuar, no nos convirtamos en el mal que deploramos”. Esta semana, la representante Barbara Lee publicó en Twitter: “Seamos claros: Estados Unidos está cansado de la guerra. No existe una solución militar al conflicto sectario en Irak”. Y también están las voces nuevas. Su colega, la congresista de Hawaii Colleen Hanabusa, de filiación budista, presentó una enmienda para impedir las operaciones de combate en Irak. Al respecto, escribió: “Me he opuesto a la invasión y ocupación de Estados Unidos en Irak desde 2002 y creo que una mayor intervención militar carece de un objetivo definido y de un final claro”.

El propio Presidente Obama se opuso a la guerra de Irak. Hoy debería recordar aquella decisión.

 

“Niños en fuga”: una crisis inmigratoria que se profundiza

¿Han visto las fotos de esas filas y filas de niños, durmiendo en el piso, recluidos en un Centro de Detención del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos? Cada día llegan al país más niños inmigrantes y el gobierno federal no sabe dónde ubicarlos.

“Cuando vi las fotos por primera vez, lloré. Lloré y se me rompió el corazón por esos niños, porque conozco la razón por la que vienen”. Esto me dijo José Luis Zelaya, mientras miraba las fotos de los niños inmigrantes que el gobierno de Estados Unidos ubica en depósitos. Zelaya entiende por lo que están pasando. Está a punto de terminar su Doctorado en la Universidad A&M de Texas, pero no es un estudiante típico. Su camino fue largo y dificultoso, un notable ejemplo de las luchas y los éxitos de muchos inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. Su arduo camino resulta especialmente importante de oír en este momento en que decenas de miles de niños no acompañados, provenientes de América Central y México, inundan la frontera sur de Estados Unidos, profundizando la crisis del ya deficiente sistema inmigratorio estadounidense.

“Nací en Honduras, en San Pedro Sula, la capital mundial de la violencia. De niño, crecí en la extrema pobreza. Fui testigo de la muerte de mi hermano en los brazos de mi madre porque no teníamos dinero para llevarlo a un hospital. Teníamos un padre violento, un hombre alcohólico que golpeaba a mi madre en público, que me golpeaba a mí y me impidió acceder a la educación, que, literalmente, me separó de mi madre. Mi madre huyó de él con mi hermana menor, pero él me retuvo. Me obligó a quedarme para que pudiera proveerle alcohol. Mi madre emigró a Estados Unidos y yo me quedé en Honduras durante unos dos años sin ella. Finalmente, mi padre me echó de casa y me quedé sin hogar”. Zelaya siguió recordando su historia en el programa de noticias de Democracy Now!: “Me convertí en un niño de la calle. Hurgaba en los tachos de basura para encontrar algo que comer. Lustraba los zapatos de la gente en los parques. Vendía caramelos en los semáforos. Limpiaba parabrisas para mantenerme. Pero la realidad es que Honduras es un país muy peligroso. Una vez, estaba jugando al fútbol y hubo un tiroteo callejero y terminé recibiendo dos tiros, uno en cada brazo, y fue ahí que tomé la decisión de que tenía que huir”.

José tenía un pedazo de papel con el número de teléfono de su madre, que comenzaba con “713”, el código de área de Houston. Sólo con ese dato y con apenas trece años de edad, se embarcó en un viaje infernal hacia el norte para reunirse con su madre. Se estima que unas 500.000 personas viajan en trenes de carga desde América Central, y a través de México, con la esperanza de llegar a la frontera con Estados Unidos. Sonia Nazario es periodista y ganó un Premio Pulitzer por su trabajo sobre la problemática de la inmigración. Sus informes fueron publicados en el libro: “La Travesía de Enrique: La arriesgada odisea de un niño en busca de su madre”. El libro cuenta la historia de otro muchacho que huyó de su hogar, una historia similar a la de José. Nazario reconstruye la travesía de este muchacho, Enrique, en especial, el arriesgado viaje en los trenes que tanto él como José utilizaron para dirigirse al norte, a los que con frecuencia se conoce como “La Bestia”.

Si logran atravesar todo eso, los niños tienen aún que enfrentarse a una frontera estadounidense cada vez más militarizada y a los llamados “coyotes”, delincuentes o contrabandistas que ofrecen atravesar la frontera a cambio de pagos exorbitantes. José fue atrapado y retenido en un centro de detención de Harlingen, Texas, durante dos meses. Las condiciones en las que lo mantenían resultan impactantes: “Solamente se nos permitía ver la luz del día durante una hora a la semana y solamente se nos permitía beber agua tres veces al día”.

Las experiencias de José Luis Zelaya, vividas hace más de doce años, resultan relevantes actualmente, en un momento de gran afluencia de niños no acompañados que cruzan la frontera entre México y Estados Unidos. En lo que va del año 2014, según informes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, más de 47.000 niños que viajaban solos fueron detenidos tras haber cruzado la frontera, casi el doble de la cantidad registrada durante todo 2013 y casi cinco veces más que la cifra correspondiente a 2009. La oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados publicó un estudio el pasado mes de marzo titulado “Niños en fuga”, que reafirma lo que, según Sonia Nazario, lleva a estos miles de niños a huir hacia el norte solos: “Las razones por las que vienen los niños son, en primer lugar, huir de la violencia, y en segundo lugar, la necesidad de reunirse con uno de sus progenitores, en la mayoría de los casos las madres, que se fue sin ellos, dejándolos en su país de origen con una tía o abuela”.

Este incremento sin precedentes en la cantidad de niños que cruzan la frontera solos ha provocado algunas acciones por parte del gobierno federal. El Fiscal General, Eric Holder, anunció la semana pasada que destinaría dos millones de dólares a la contratación de abogados y asistentes legales que ayuden a los niños a sortear el laberinto legal de la detención de inmigrantes. Nazario afirma que eso está lejos de ser suficiente, y considera que a estos niños debería otorgárseles la condición de refugiados: “Esto no es un debido proceso. Considero que evaluamos un país en función del trato que brinda a los niños. Y le pedimos a estos niños que hagan algo imposible: que defiendan su derecho a estar aquí. No todos podrán quedarse, pero debemos otorgarles un debido proceso. Y lo que hizo Eric Holder es un buen primer paso, pero en verdad es simbólico. Es necesario que de un paso más y consiga la participación de muchos más abogados”.

Sonia Nazario prevé que el próximo año ingresarán a Estados Unidos mucho más de 100.000 niños no acompañados, que huyen desde sus países hacia el norte para evitar la violencia y la guerra del narcotráfico, las pandillas y la pobreza sistémica, exacerbada por los tratados de comercio injustos y por la política relativa a estupefacientes de Estados Unidos. Estos valientes niños están tratando de salvar sus vidas. Nuestra tarea en Estados Unidos es encontrar soluciones para los asuntos vinculados a las políticas que los obligan a

 

amyCuando se denunció la desaparición de Bowe Bergdahl en Afganistán la mañana del 30 de junio de 2009, se produjo una gran grieta en el discurso estadounidense acerca de la guerra más larga de la historia del país.

La liberación de Bergdahl esta semana como parte de un intercambio de prisioneros con el Talibán provocó que desde los medios de comunicación dominantes se atacara abiertamente al prisionero de guerra estadounidense, a su familia y al propio Presidente Barack Obama. Sin embargo, lejos del barullo de estos abucheadores profesionales de la clase política, en Haily, Idaho, Bob Bergdahl, el padre del joven prisionero, ha librado una larga lucha por la liberación de su hijo. El calvario del hijo y el activismo disciplinado y contemplativo del padre muestran otra cara de la guerra de Estados Unidos en Afganistán.

Aún se desconoce exactamente qué sucedió aquella noche en que Bowe Bergdahl desaparició en la provincia de Paktika. Sean Smith, un documentalista del periódico The Guardian, conoció a Bergdahl un mes antes de su desaparición.

“Bowe era un tipo que hablaba con calma, era inteligente y atento”, escribió Smith sobre el soldado ahora liberado. Smith realizó dos videos excepcionales, uno con imágenes registradas en Afganistán y otro filmado en Idaho, en el que se muestra el incansable trabajo de Bob Bergdahl no solo para que liberen a su hijo, sino también para comprender la misión de Estados Unidos en Afganistán. El soldado Bowe no aparece en los documentales de Smith, pero sí dos de sus compañeros de unidad, que son parte de un inseparable grupo de cinco o seis personas.

En el video, uno de los soldados, le dice a Smith: “Esta gente solo quiere que se la deje en paz”.

El otro compañero de Bowe, prosigue: “Los rusos los jodieron durante 17 años y ahora vinimos nosotros”.

Y continúan: “Lo mismo ocurrió en Irak cuando estuve allí. Esta gente solo quiere que la dejen tranquila, celebrar sus cosechas, sus bodas, ese tipo de cosas. Eso es todo”.

Pocos días después de esta entrevista a sus compañeros, Bergdahl desapareció. Smith me dijo: “Muchas personas que servían en el Ejército en Afganistán estaban expresando preocupación acerca de lo que estaban haciendo allí o acerca de lo que les dijeron que fueron a hacer allí y de lo que pensaban que estaban haciendo. No criticaban la cadena de mando, sino que estaban cuestionando la guerra y el concepto que hay detrás. Varios soldados estadounidenses plantearon inquietudes y cuestionamientos”.

De regreso en Idaho, Smith caminó junto con el padre de Bowe hasta llegar a un remoto campamento cubierto de nieve en medio de las montañas. Bob Bergdahl se había dejado crecer una larga barba y estaba estudiando el idioma Pashto para poder comunicarse con la gente de Afganistán.

En el documental, Bergdahl dice acerca de su hijo: “No estaba allí por razones de seguridad nacional. No estaba allí porque perdió a un amigo cercano el 11 de septiembre. Estaba allí porque fue educado para sentir compasión. Sé que esa fue la motivación de Bowe, ayudar a estas personas. Ese es el modo en que muchos estadounidenses conciben la guerra: somos una especie de Cuerpo de Paz con armas y esa es una misión imposible”.

Inmediatamente después, se ve a Bob Bergdahl mirando un video de Martin Luther King Jr. en 1967, cuando pronunció su famoso discurso “¿Por qué me opongo a la guerra de Vietnam?”. Bergdahl reflexiona: “¿Cómo vamos a enseñarles a al menos dos generaciones de niños de este país que tenemos cero tolerancia a la violencia cuando, al mismo tiempo, ocupamos dos países de Asia durante casi una década? Es esquizofrénico. La finalidad de la guerra es destruir. No se la puede utilizar para gobernar”.

Se está prestando mucha atención al grupo de personas que solicita que Bowe Bergdahl sea sometido a un consejo de guerra. Media Matters, un observatorio de los medios de comunicación sin fines de lucro ha documentado la implacable campaña del canal Fox News contra Bergdahl y la demonización de su familia. Mientras tanto, el New York Times puso en duda la afirmación reiterada incansablemente por la CNN, MSNBC y otros medios de que de seis a ocho soldados murieron mientras buscaban a Bowe Bergdahl en las semanas y los meses posteriores a su desaparición.

Otras personas, quizá mejor informadas, a quienes los medios de comunicación dominantes conceden muy poco espacio, tienen respuestas más matizadas con respecto al intercambio de prisioneros de guerra. El Coronel retirado de la Fuerza Aérea Morris Davis, principal fiscal militar de la prisión de la Bahía de Guantánamo hasta que renunció en 2007, me dijo: “No conozco ninguna guerra que haya terminado sin que las partes negocien o debatan. Simplemente no sé cómo se pone fin a una guerra sin hablar con el otro bando”.

En respuesta a la crítica de que los cinco prisioneros de Guantánamo que fueron intercambiados por Bergdahl eran terroristas de alto nivel, Davis afirmó: “Muchos políticos, incluido John McCain, han intentado utilizar esto para mostrar al Presidente Obama como débil. Creo que es un discurso falso y, lamentablemente, demasiadas personas lo han creído. Se está intentando pintar un panorama de que las fuerzas estadounidenses capturaron a estos hombres en medio de la batalla y que en el proceso se perdieron vidas y eso no fue lo que sucedió. Durante el tiempo que fui fiscal principal en Guantánamo investigamos a todos los presos y nos centramos en alrededor de 75 que podían ser acusados de cometer algún delito. Cuando vi los nombres el otro día, no los reconocí. Tuvimos más de 12 años para probar que habían cometido algún delito del que acusarlos. Estoy seguro de que si hubiera sido el caso, lo hubiéramos hecho, pero no fue así.”

Cuando le pregunté al Coronel Morris si calificaría a estos hombres que han sido liberados y enviados a Qatar también como prisioneros de guerra, me respondió afirmativamente.

El difunto periodista de la revista Rolling Stone Michael Hastings publicó varias notas sobre Bowe Bergdahl en las que cita correos electrónicos enviados por Bowe a sus padres, que son muy críticos de la ocupación de Estados Unidos en Afganistán. Bowe escribió: “Lamento todo lo ocurrido aquí”. Al final del video de Sean Smith, se escucha a Bob Bergdahl decir sobre la guerra de Estados Unidos en Afganistán: “Creo que se trata del ocaso del tejido moral estadounidense. Aquí se origina el sentimiento de culpa, porque te dicen que estás ayudando, pero por dentro sabes que no es así”.

 

amy“Podrás inscribirme en la historia

Con tus mentiras amargas y retorcidas,

Podrás arrastrarme en el fango

Y a pesar de todo, como el polvo, me levantaré.”

Estas son las palabras que entona Maya Angelou en su famoso poema “A pesar de todo, me levanto”. Angelou murió esta semana a los 86 años en su hogar de Carolina del Norte. Al recordarla, es importante destacar su compromiso con la lucha por la igualdad, que era una lucha no solo por su propia vida, por las mujeres y las personas afroestadounidenses, sino por la paz y la justicia en todo el mundo.

“Si crecer en el sur es doloroso para una chica negra, ser consciente de su propia exclusión es como tener una navaja al cuello”, escribió en el prólogo de su primera y sobrecogedora autobiografía, titulada “Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado”, que relata su vida desde la niñez hasta los 17 años. Nació en St. Louis con el nombre Marguerite Ann Johnson. A los 7 u 8 años de edad fue violada por el novio de su madre, que fue asesinado a golpes poco tiempo después. Como consecuencia de esa experiencia traumática, Maya prácticamente perdió el habla durante cinco años, en los que solamente hablaba con su hermano. Fue madre soltera a los 17 años y tuvo que luchar para mantener a su hijo, lo que la llevó a tener diversos empleos. Finalmente, tuvo éxito como cantante de calypso.

Tras escuchar un discurso de Martin Luther King Jr. en la Asociación de Escritores de Harlem, de la que era miembro, produjo junto con un músico colega la revista musical el “Caberet de la Libertad”, que presentaron en el barrio Greenwich Village de Nueva York a beneficio de la organización que presidía King, la Conferencia Sur del Liderazgo Cristiano, también conocida como Conferencia de Líderes Negros del Sur. Según cuentan, fueron el propio King o el legendario activista Bayard Rustin quienes le pidieron a Angelou que asumiera una posición de liderazgo en la organización, ofrecimiento que aceptó y así se convirtió en la coordinadora del grupo en el Norte.

Maya Angelou fue una fuerte defensora de Fidel Castro y de la Revolución Cubana. En 1961 conoció a un activista sudafricano por los derechos civiles, del que se enamoró, lo que la llevó a mudarse con su hijo a El Cairo. Aunque estuvieron juntos durante tan solo tres años, Angelou se quedó en África. Allí se mudó a Ghana, donde conoció a Malcolm X y colaboró con él en el decisivo proyecto político que estaba forjando: la Organización de la Unidad Afroestadounidense. Angelou regresó a Estados Unidos para apoyar la iniciativa, pero Malcolm X fue asesinado poco después de su regreso. Esa tragedia y el asesinato de su amigo Martin Luther King Jr. en 1968 fueron acontecimientos devastadores para Maya. En 1969 el autor James Baldwin, entre otros, la animó a que volcara su energía a la escritura. Así nació la primera de siete autobiografías y la estupenda carrera por la que Maya Angelou se hizo famosa en todo el mundo. Tras recitar su poema “En el pulso de la mañana” durante la ceremonia de asunción de mando del Presidente Bill Clinton en 1993, Angelou se ganó un lugar muy importante en la conciencia colectiva de Estados Unidos.

Si bien algunas escuelas y bibliotecas aún censuran sus obras por reflejar en ellas sin tapujos la vida que llevó, fue en la biblioteca de mi ciudad natal donde vi por primera vez a Maya Angelou, durante mi adolescencia. La biblioteca la invitó a pronunciar un discurso. De modo que habló, pero también bailó y cantó, demostrando un talento que nos hizo reír, llorar y estremecernos al punto de conmocionar a las cientos de personas que estábamos en el público, blancos y negros por igual.

Al recordar la vida de Maya Angelou, nadie puede hablar de forma tan elocuente como lo hizo ella misma sobre las personas que la inspiraron. En la Convención Nacional Demócrata de Boston, en 2004, Angelou habló de Fannie Lou Hamer, quien intentó, 40 años antes, que el Partido Democrático de la Libertad de Mississippi obtuviera reconocimiento. Angelou afirmó: “En lo más recóndito del corazón de todos los estadounidenses hay un ardiente deseo de pertenecer a un gran país, de representar a un país noble, donde los poderosos no sometan a los más débiles y el sueño de la democracia no sea propiedad exclusiva de los más fuertes”.

Dos años más tarde, el tributo de Maya Angelou a su amiga Coretta Scott King podría pronunciarse hoy en honor a la propia Angelou: “Fue la mujer afroestadounidense por antonomasia. Nació en un pequeño pueblo represivo del Sur. Nació de carne y hueso, pero estaba destinada a volverse de hierro. Nació como planta de aciano, pero se convertiría en una magnolia de acero”.

En el funeral del actor y activista Ossie Davis en 2005, celebrado en la histórica Iglesia Riverside de Harlem, Maya Angelou pronunció un discurso poético, como siempre. Sus palabras de reflexión sobre la muerte de su amigo también pueden servir para honrarla a ella:

“Cuando los grandes árboles caen, tiemblan las rocas de colinas distantes. Los leones se refugian en el alto césped y hasta los elefantes buscan seguridad. Cuando los grandes árboles se caen en los bosques, las pequeñas criaturas se retiran en silencio, sus sentidos alterados más allá del miedo. Cuando las grandes almas mueren, el aire alrededor nuestro se vuelve ligero, enrarecido, estéril. Respiramos, brevemente. Nuestros ojos, brevemente, ven con una claridad dolorosa. Nuestra memoria, repentinamente agudizada, examina, roe las amables palabras no dichas, los senderos prometidos nunca tomados. Las grandes almas mueren y la realidad que nos une a ellas nos abandona”.

La elocuencia de Maya Angelou vive en su poesía:

De las barracas de la vergüenza de la historia,

me levanto.

Desde el pasado enraizado en el dolor,

me levanto.

Soy un océano negro, impetuoso y extenso.

Fluyendo y embraveciendo soporto la marea.

Dejando atrás noches de espanto y miedo,

Me levanto.

Con los talentos que mis ancestros dieron,

Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.

Y naturalmente…

Me levanto.

amyEste mes, el mundo ha perdido a dos hombres excepcionales, dos afroestadounidenses que ayudaron a forjar la historia moderna, y aún así, dos hombres cuyos nombres y logros continúan siendo casi desconocidos. William Worthy, periodista, falleció a los 92 años de edad. Activista por los derechos civiles, Vincent Harding falleció a los 82. Ambos fueron testigos de algunos de los principales sucesos de la segunda mitad del siglo XX. Dedicaron sus vidas a gritarle verdades al poder, a trabajar por un mundo mejor.

William Worthy comenzó su carrera como periodista trabajando para CBS News y para el periódico Baltimore Afro-American. Informó desde la Unión Soviética y estuvo en Vietnam del Norte. Siendo becario de la Fundación Nieman, de la Universidad de Harvard, ignoró la prohibición impuesta por Estados Unidos de viajar a la China comunista. A consecuencia de ello, el Departamento de Estado se negó a renovarle el pasaporte. Worthy viajó a Cuba tras la revolución y entrevistó a Fidel Castro. A su retorno, se presentaron cargos en su contra por ingresar a Estados Unidos sin pasaporte. Objetó los cargos y finalmente resultó absuelto. William Worthy contó sobre el caso: “La acusación que tuvo lugar en 1962, y que dio origen al caso que se prolongó durante dos años, era, por supuesto, mucho más grave que la pérdida del pasaporte. Sin embargo, por alguna razón que nunca podrán entender ni la ACLU, que me defendió, ni la comunidad jurídica en general, la División de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia, que era bastante reaccionaria, me acusó, no de ir a Cuba, sino de volver. Y por lo tanto, fui procesado por el original delito de volver a casa. Y el Quinto Circuito lo revirtió por unanimidad sobre la base de que un ciudadano tiene un derecho inherente, un derecho constitucional inherente, de volver a casa. El gobierno de Kennedy se vio tan avergonzado por este caso que, aunque le División de Seguridad Nacional quería apelar ante la Corte Suprema, Bobby Kennedy, el Fiscal General, se negó. Él y su hermano estaban hartos. Ya habían pasado suficiente vergüenza con este caso”. Su representante legal fue William Kunstler, que en ese entonces era un joven abogado de la Asociación Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés). Kunstler dijo posteriormente que la victoria en ese caso lo inspiró para continuar su pionero camino como abogado defensor de los derechos constitucionales.

Acompañado de colegas, Worthy fue a Irán en 1981, después del triunfo de la revolución que derrocó a la monarquía que contaba con apoyo estadounidense, y tras la resolución de la llamada crisis de los rehenes de la Embajada de Estados Unidos. Obtuvo copias de una serie de libros que contenían reproducciones de documentos de la CIA que fueron destruidos al ser invadida la embajada de Estados Unidos, pero que fueron luego cuidadosamente reconstruidos. Los once volúmenes se encontraban ampliamente disponibles en Irán y hasta en Europa, pero estaban estrictamente prohibidos en Estados Unidos. Las copias de Worthy fueron confiscadas del equipaje que despachó, pero las autoridades no notaron las que llevaba en su equipaje de mano. Nuevamente, siguen palabras de William Worthy: “Randy Goodman, Terri Taylor y yo compramos estos libros de bolsillo en varios puestos de revistas. Teníamos dos lotes en total. Cuando volvimos, no por Ottawa, sino por el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York, teníamos un lote en nuestro equipaje de mano con el que no tuvimos problema. Los otros ejemplares los despachamos junto a equipo fotográfico, en un equipaje sin acompañamiento con destino a Boston, y allí fue donde la aduana los detectó y se los entregó a la CIA. Esto tuvo como consecuencia que la CIAy el gobierno dijeran que nos iban a acusar por posesión de documentos clasificados. Se trataba de algo público, distribuido en todo el mundo, ya no había nada secreto al respecto. Pero los confiscaron y la ACLU se hizo cargo del caso. Y en un plazo de un año, nos devolvieron los libros, dejaron de decir que presentarían cargos, lo cual, para empezar, había sido ridículo, y se acordó extrajudicialmente el pago de 16.000 dólares por daños y perjuicios”.

Luego de que el periódico The New York Times se negara a publicar la historia de los documentos de la CIA, el periodista de investigación Scott Armstrong, del Washington Post, los publicó en primera plana. Armstrong me dijo: “Había documentos que no se parecían a ningún otro documento que haya visto. Había informes en bruto de laCIA, no sólo estudios que se habían hecho, no sólo cosas publicadas como los Documentos del Pentágono o como los demás documentos sobre políticas divulgados por Snowden, sino que se trataba de informes reales acerca de reuniones con agentes. Algunos de ellos habían sido cuidadosamente reconstruidos por estudiantes a partir de tiras de papel. Se trataba de una extraordinaria mirada sobre la historia del derrocamiento de [Mohammad] Mosaddegh, el Primer Ministro electo democráticamente por el pueblo iraní, la restauración del rey, la participación de laCIA en el asunto y la posterior cooperación que brindó laCIA al SAVAK, la temida policía secreta de Irán. Se incluía allí cada uno de los más íntimos detalles. Estos documentos básicamente sembraban la mentira sobre cada uno de los argumentos expresados en relación a la participación de Estados Unidos en Irán durante un período de 30 o 40 años hasta el momento”.

Vincent Harding era amigo cercano y asesor de Martin Luther King Jr. En una entrevista para Democracy Now!, Harding nos dijo: “King vio la conexión natural que había entre lo que les estaba pasando a los pobres en Estados Unidos [y lo que sucedía fuera]. Entendió que la forma en que los hombres y mujeres jóvenes se revelaban, con enojo, frustración y desesperación, estaba profundamente relacionada con la atención que prestaba el país a la devastación que estaba provocando en Vietnam. King intentaba unir al país, comprender la relación entre el malestar interno y el malestar de sus políticas en el exterior”. El 4 de abril de 1967, un año antes del día de su asesinato, King pronunció un discurso redactado inicialmente por Harding, un discurso que constituía una poderosa declaración contra la guerra de Vietnam. En relación al discurso, Harding dijo: “Siempre hablábamos de lo que significaba intentar encontrar alternativas creativas y pacíficas a la guerra, terrible y pasada de moda como camino para resolver conflictos. En ese mismo momento, él estaba profundamente comprometido con viajar por el país una y otra vez para recaudar fondos para la labor que se desarrollaba en el sur y en el norte. No tenía tiempo de componer el tipo de discurso que quería pronunciar en una ocasión así. Y como conocíamos nuestros mutuos sentimientos, pensamientos, compromisos y convicciones al respecto, me pidió si podía redactar la versión inicial, porque eran convicciones que compartíamos las que se expresarían. Redacté la versión inicial y básicamente, el borrador se convirtió en el discurso, el sermón, el llamado, el grito desde el corazón que King pronunció”.

Cuando redactó el discurso, Vincent Harding procuró reflejar las cuestiones que durante mucho tiempo preocuparon a King: “En los últimos años de su vida, decía que Estados Unidos tenía que lidiar con lo que él llamaba los tres males: el mal del racismo, el mal del materialismo y el mal del militarismo. Consideraba que los tres estaban muy interconectados entre sí”. Tras la muerte de King, Harding continuó luchando durante décadas contra esos mismos problemas, como primer director del Centro Martin Luther King Jr. (que ahora conocemos como Centro King), y luego como docente de religión y transformación social de la Escuela de Teología Iliff de Denver.

Estos dos hombres, William Worthy y Vincent Harding, presenciaron momentos de inmensa agitación social, revolución, lucha y pérdida. Dedicaron sus vidas al desafío de quienes ostentan el poder y a la búsqueda de la justicia y la igualdad para todos.

 

amyMichael Powell es el hijo del General Colin Powell. El mayor de los Powell conoce bien los asuntos de guerra. Como es bien sabido, fue él quien el 5 de febrero de 2003 expuso ante la Asamblea General de Naciones Unidas los argumentos en defensa de la invasión a Irak, basándose en pruebas erróneas de la existencia de armas de destrucción masiva. Powell considera ese discurso como una dolorosa “mancha” en su trayectoria. Por lo que resulta particularmente sorprendente que ahora su hijo presagie que el Gobierno de Obama enfrenta la amenaza de una “Tercera Guerra Mundial”.

Michael Powell es el presidente de la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones (NCTA, por sus siglas en inglés), que constituye el principal grupo de presión de la industria de la televisión por cable. Es también ex director de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), el organismo encargado de dictar las normas de telecomunicaciones del país. Su actual blanco de destrucción es la neutralidad en la red. El campo de batalla es en Washington, D.C., dentro del cuartel general de la FCC. Los mayores proveedores de servicios de Internet, compañías como Comcast, Time Warner Cable, AT&T y Verizon, aúnan fuerzas para terminar con la neutralidad de la red. Millones de ciudadanos, junto a miles de organizaciones, otras compañías, artistas e inversores intentan salvarla.

¿Qué es la neutralidad de la red? Es el principio fundamental de que cualquier persona en la red puede acceder a cualquier otra, de que los usuarios pueden acceder con la misma facilidad a un pequeño sitio web lanzado desde un garaje que a uno de los principales portales de Internet como Google o Yahoo. La neutralidad en la red es el amparo contra la discriminación con el que cuenta Internet. Y entonces, estos grandes proveedores de servicios de Internet, ¿para qué querrán eliminar algo tan bueno? Por codicia. Los principales proveedores de servicios de Internet ya obtienen inmensas ganancias. Pero si se les permite crear una Internet de varios niveles, en la que algunos proveedores de contenido paguen más para que sus páginas o sus aplicaciones web se carguen más rápido, podrían obtener ganancias extra. Recordemos que los usuarios ya pagan para acceder a Internet. Ahora, compañías como Comcast pretenden cobrarles también a quienes se encuentran al otro lado de la conexión de Internet, con lo que recaudarían miles de millones de dólares provenientes tanto de los usuarios como de los proveedores de contenido.

De eliminarse la neutralidad de la red, los principales proveedores de contenido, ya consolidados y con vasto capital, pagarán por el privilegio de que sus contenidos sean accesibles a través de una “vía rápida” en Internet. Los sitios web más pequeños y las nuevas aplicaciones no tendrán el mismo acceso, y quedarán atascados en los carriles de circulación más lenta. La era de los nuevos emprendimientos austeros impulsores de innovación llegará abruptamente a su fin. Ya no se fundarán compañías de alta tecnología en dormitorios de residencias estudiantiles. Llevará más tiempo cargar esos sitios que los ofrecidos por las grandes compañías.

La Comisión Federal de Comunicaciones es una típica agencia reguladora “cooptada” por las empresas a las que debería supuestamente regular, y cuyos funcionarios suelen alternarse entre la función pública y el trabajo para esas empresas. El actual director de la FCC, nombrado por el Presidente Barack Obama, es Tom Wheeler, que previamente fue presidente de la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones, cargo que hoy ocupa Powell, y luego encabezó el grupo de presión de la industria de las comunicaciones inalámbricas. Básicamente, Tom Wheeler y Michael Powell intercambiaron posiciones el uno con el otro. Lamentablemente, ambos llevan adelante la misma tarea: representar los intereses de las grandes empresas.

Fue durante la dirección de Michael Powell que la FCCdeclaró a la industria de la banda ancha “servicio de información”, limitando así el alcance de las regulaciones en dicha industria. En su reciente discurso de apertura de la asamblea anual de la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones, Powell calificó esta medida como “un cambio hacia una normativa más laxa”. Sin embargo, la elevada retórica de Powell no pasa el test de la risa. El servicio de banda ancha en Estados Unidos, en promedio, es de una calidad muy inferior a la de otros países, y mucho más caro.

Los activistas pretenden que la FCC vuelva a declarar a la banda ancha como servicio público, tal como lo es el servicio telefónico. Imaginemos lo que sucedería si a las compañías telefónicas se les permitiera reducir la calidad de nuestras llamadas porque no pagamos extra por un servicio de primera clase. O imaginemos lo que sucedería si el agua que sale de nuestros grifos fuera menos pura que el agua del vecino, porque ellos sí pagan extra por agua de mayor calidad. Estos servicios están regulados. Todo el mundo accede al mismo servicio, sin discriminación.

El pasado mes de enero, un tribunal federal anuló la normativa de la FCC para una “Internet Abierta”, argumentando que si bien la FCC tiene la facultad de regular Internet, sus normas no seguían ninguna lógica. Al declarar apropiadamente el servicio de Internet como servicio público, la FCC puede regularlo, legal y sensatamente.

Casi dos millones de personas ya se han pronunciado a favor de la neutralidad en la red y están exhortando a la recategorización del servicio de Internet. Ese es el acto que según Michael Powell provocaría la “Tercera Guerra Mundial”. Michael Powell puede amenazar con iniciar una guerra a causa de ciertas políticas, pero debería tener cuidado con lo que desea. Como director de la FCC, allá por el año 2003, lideró los esfuerzos que hubieran permitido una mayor concentración en los medios, lo que provocó una fuerte reacción pública. Finalmente, las normas permisivas que él propuso fueron derrotadas. El Congreso aprendió la lección tras las manifestaciones contra las leyes para la regulación de Internet conocidas como SOPA, Ley de Cese a la Piratería en Internet, y PIPA, Ley de Protección de la Propiedad Intelectual. El clamor en su contra fue mundial e implacable.

Ahora, el centro de atención es la Comisión Federal de Comunicaciones. Tom Wheeler tiene la oportunidad de escuchar a millones de ciudadanos preocupados y corregir los errores del pasado. O puede seguir las órdenes de Michael Powell y su ejército de presión. Si lo hace, en su trayectoria quedará también una mancha indeleble.

 

amyEsta semana, el estado de Oklahoma torturó a un hombre hasta la muerte. El martes 29 de abril, Clayton Lockett fue sujetado a una camilla en la sala de ejecución del estado. A las 6:23 pm, ante una habitación llena de testigos entre los que se encontraban doce integrantes de medios de comunicación, se le inyectó en sus venas el primero de tres fármacos. Ziva Branstetter, editora del periódico Tulsa World, se encontraba entre los periodistas que observaban. Relataría luego el suplicio de Lockett minuto a minuto:

“6:29 pm. Los ojos de Lockett están cerrados y su boca ligeramente abierta”.

“6:31 p.m. El médico revisa las pupilas de Lockett, coloca su mano sobre el pecho del recluso y lo sacude ligeramente. ‘El Sr. Lockett no está inconsciente’, dice [la Encargada de la Penitenciaría del Estado de Oklahoma Anita] Trammell”.

Branstetter continúa el relato de lo que está presenciando:

“6:38 pm. Lockett está gesticulando, gruñendo y levantando completamente su cabeza y sus hombros de la camilla… Parece estar sintiendo dolor”.

Repentinamente, se cierran las cortinas, ocultando así la horrenda situación que se desarrollaba en la cámara de ejecución, y se solicita a los periodistas que se retiren. La muerte de Lockett fue declarada a las 7:06 pm. Branstetter afirmó durante el programa de noticias “Democracy Now!”: “Como una de los periodistas que fue testigo de lo sucedido, me gustaría recibir más respuestas. Tengo planeado solicitarlas hoy. Estoy segura de que el abogado a cargo presentará varias apelaciones. El Departamento de Correccionales nos dijo anoche que aún no han determinado si esto podría ser considerado como una ejecución ya que murió de un ataque cardíaco 43 minutos después”. La mayoría de las ejecuciones de Oklahoma tardan unos seis minutos en concretarse. Robert Patton, director del Departamento de Correccionales, explicó posteriormente que la vena de Lockett “explotó”.

El “cóctel letal” que se usó con Lockett no había sido utilizado nunca antes por Oklahoma. El mismo está compuesto de midazolam, como sedante, bromuro de vecuronio, para detener la respiración, y cloruro de potasio, para detener el corazón. Estaba previsto que Charles Warner fuera ejecutado el mismo día que Lockett. Tras el terrible fallo en la ejecución de Lockett, la Gobernadora de Oklahoma, Mary Fallin, suspendió por catorce días la ejecución de Warner. El miércoles, al anunciar una revisión de los procedimientos con inyecciones letales, Fallin expresó: “No le he fijado al Comisionado Thompson una fecha límite para la finalización de la revisión. Si no la completa para el 13 de mayo, se emitirá un nuevo aplazamiento, llegado el momento. Si el comisionado Thompson precisara hacer ajustes, o resultara necesario modificar los protocolos de ejecución del estado, dicha tarea será realizada”. Si bien la revisión que ordenó Fallin incluirá una autopsia de Lockett que deberá ser llevada a cabo por un patólogo independiente, la revisión en general estará a cargo de un integrante del gabinete de Fallin, por lo que su carácter de “independiente” se está viendo cuestionado.

Lockett y Warner habían demandado al estado de Oklahoma alegando que la confidencialidad respecto a la fuente de los fármacos y al cóctel a ser utilizado en la ejecución infringía sus derechos constitucionales. Una jueza de Oklahoma estuvo de acuerdo y emitió un aplazamiento de las ejecuciones el mes pasado. Los magistrados de la Corte Suprema de Oklahoma estuvieron posteriormente de acuerdo y emitieron su propio aplazamiento el 21 de abril. El 22 de abril, la Gobernadora Fallin, alegando que la Corte Suprema no tenía jurisdicción, ignoró los aplazamientos y reprogramó las ejecuciones para el 29 de abril. Al día siguiente, la Corte Suprema canceló su aplazamiento argumentando que, en realidad, los reclusos no tienen derecho a conocer los químicos que serán utilizados en sus ejecuciones.

Madeline Cohen representa legalmente al otro hombre condenado a muerte, Charles Warner. Cohen sostuvo: “Después de que Oklahoma se negara durante semanas a revelar información básica respecto a los fármacos que se utilizarían en los procedimientos de ejecución de hoy, esta noche Clayton Lockett fue torturado hasta la muerte”. Y agregó: “Creo que intentan ocultar que todo salió terriblemente mal. Recordemos que la ejecución se lleva a cabo mediante la colocación de vías intravenosas en ambos brazos al mismo tiempo, y que se supone que dosis simultáneas e iguales se introducen en ambos brazos, y que se supone además que deben ser dosis bastante grandes de los fármacos. Por lo que considero poco realista asumir que las venas de ambos brazos fallaron simultáneamente o que le haya tomado tanto tiempo al médico actuante constatar que una vena explotó, incluso después de que declaró que el Sr. Lockett se encontraba sedado. Tiene que haber una investigación exhaustiva, una investigación independiente y una autopsia independiente o nunca sabremos lo que salió tan espantosamente mal”.

El fallido procedimiento de ejecución de Lockett tuvo lugar poco después de un desastre similar en Ohio. El 16 de enero, a Dennis McGuire se le aplicó un cóctel de dos fármacos. Su hijo, que también se llama Dennis, fue testigo de su sufrimiento. “Mi padre empezó a jadear y a luchar para respirar. Vi cómo su estómago hacía movimientos bruscos. Lo vi intentar sentarse a pesar de las correas que lo sujetaban a la camilla. Lo vi apretar los puños varias veces. Me pareció que luchaba por su vida, pero se asfixiaba. La agonía y el terror de ver a mi padre asfixiarse hasta la muerte duró más de diecinueve minutos”, sostuvo Dennis.

Hay muchas más historias como estas. Los estados se desesperan por conseguir los fármacos para las ejecuciones, ya que las compañías farmacéuticas europeas se niegan a vender a los gobiernos estatales de Estados Unidos cualquier fármaco que pueda ser utilizado en una ejecución. El sitio web de noticias Colorado Independent obtuvo documentos enviados por correo electrónico de los que surge que el Fiscal General adjunto de Oklahoma bromeó con un colega de Texas respecto a que podría ayudar a Texas a conseguir los fármacos a cambio de entradas preferenciales para un importante partido de fútbol americano.

El Centro de Información sobre la Pena de Muerte indica que, desde 1973, 144 personas que habían sido sentenciadas a pena de muerte fueron exculpadas y posteriormente liberadas. Se trata de personas inocentes que podrían haber sido ejecutadas. Un artículo incluido en la prestigiosa revista de la Academina Nacional de Ciencias publicada tan solo un día antes de la ejecución de Lockett sugiere que más del 4% del total de reclusos sentenciados a muerte serían liberados si se dedicara el tiempo suficiente para rever adecuadamente sus casos. Incluso en aquellos casos en que la culpabilidad no está en discusión, se podría argumentar sobre una base meramente económica. Ejecutar a un recluso cuesta entre tres y cuatro veces más que mantenerlo encarcelado durante toda su vida sin posibilidad de libertad condicional.

La mayoría de los países desarrollados han prohibido la pena de muerte. Estados Unidos comparte la práctica de esta barbarie con países como China, Irak, Irán y Arabia Saudita. Dado que muchos estados de nuestro país llevan a cabo atroces experimentos con prisioneros, como en el caso de Lockett, resulta de vital importancia recordar que la Constitución prohíbe el castigo cruel e inusual. Lamentablemente, el castigo cruel e inusual se está transformando en algo cada vez más usual