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Una bandera cubana flamea nuevamente en Washington DC

El 20 de julio de 2015 fue un día histórico en Washington, D.C. y en La Habana, Cuba. Mientras sonaba el himno nacional cubano, se izaba la bandera de la isla en la embajada de Cuba en Washington, DC. La embajada, así como la embajada de Estados Unidos en La Habana, fue reabierta por primera vez tras 54 años. Más de 500 personas asistieron a la ceremonia celebrada en Washington. Más temprano, ese mismo día, el Departamento de Estado de Estados Unidos colocó la bandera cubana en un lugar de honor, junto a las banderas de otros 150 países ubicadas en el hall central del edificio. Si bien se han restablecido las relaciones diplomáticas entre ambos países, continúa en vigor el devastador bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba y permanece en funcionamiento el centro de detención de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo. Más de 100 prisioneros permanecen aún allí, muchos de los cuales recibieron autorización para su liberación hace más de diez años.

La Embajada de Cuba estaba colmada de diplomáticos cubanos y diplomáticos estadounidenses, autoridades de gobierno, artistas, músicos y activistas. Muchos de los allí reunidos trabajaron durante décadas para la llegada de este momento. Uno de ellos es Ricardo Alarcón: “Hay que reconocer que esta es una victoria nuestra, de nuestro pueblo y de todos aquellos que se opusieron a las políticas estadounidenses durante este medio siglo”. En tiempos de la revolución cubana, Alarcón fue un destacado dirigente estudiantil y posteriormente se convirtió en ministro de Asuntos Exteriores de Cuba y presidente de la Asamblea Nacional, el parlamento cubano. Actualmente retirado, expresó:

“El sábado pasado, Estados Unidos era el único país del hemisferio occidental que no tenía embajada en La Habana. Y Cuba era el único país del hemisferio occidental sin embajada aquí. Ahora, lo que ha sucedido es que Estados Unidos se unió al resto de América Latina y el Caribe. Esta historia empezó cuando Estados Unidos logró aislar a Cuba del resto del hemisferio y ahora el primer capítulo termina con Estados Unidos poniendo fin a su propio aislamiento del resto del continente”.

Otra importante figura en esta historia, el ex-diplomático estadounidense Wayne Smith, actualmente octogenario, reflexionó: “Yo era el secretario tercero de la embajada de Estados Unidos en La Habana en 1958 y estuve allí hasta el día en que rompimos relaciones en enero de 1961. Por lo que estuve presente cuando bajamos la bandera. Ahora estoy presente cuando izamos la bandera. Nuestra política no funcionó. Nos negamos a dialogar con Cuba. Intentamos derrocar a Castro, con Bahía de Cochinos y todo eso. Después impusimos el embargo y nos negamos a negociar. Con todo eso no se logró nada. Mire, fue totalmente contraproducente”.

Vale la pena recordar las políticas estadounidenses contra Cuba de las que habla Wayne Smith. Fidel Castro encabezó una revolución popular contra el dictador Fulgencio Batista, cuyo corrupto gobierno contaba con el apoyo de Estados Unidos. Castro y la Revolución llegaron al poder en 1959. El presidente Dwight Eisenhower dio inicio al embargo económico contra Cuba y posteriormente rompió relaciones el 3 de enero de 1961. El presidente Kennedy extendió el bloqueo y luego lanzó la invasión de la CIA a la Bahía de Cochinos con la intención de derrocar al gobierno de Castro. Fue un rotundo fracaso militar. Muchos de los miembros de la operación murieron y Cuba capturó a más de 1.200 mercenarios de la CIA. Luego tuvo lugar la crisis de los misiles, en octubre de 1962, luego de que la Unión Soviética intentara ubicar misiles nucleares de corto alcance en la isla. Se considera este hecho como el punto más cercano a una guerra nuclear a gran escala al que se haya llegado.

El senador demócrata de Vermont Patrick Leahy asistió también a la histórica ceremonia celebrada el lunes. El exdirector del Comité Judicial del Senado participó de negociaciones secretas mantenidas con Cuba durante años. Reconoció el rol que desempeñó el Papa Francisco, que actuó como intermediario entre el presidente Raúl Castro y el presidente Barack Obama, y agradeció a Canadá, donde tuvieron lugar algunas de las negociaciones secretas. Leahy expresó en la embajada: “En uno de mis primeros viajes a Cuba, hace unos quince años, más o menos, asistí a un partido de baseball. Fui a VER a un equipo estadounidense que jugaba en La Habana. Pasaron el himno nacional cubano y el himno nacional estadounidense. Todos los allí presentes se pusieron de pie y aplaudieron ambos himnos nacionales, incluso Fidel Castro. Y fue muy emotivo. Esta mañana, estamos aquí de pie, ahora en suelo cubano, en su embajada. Y ver la bandera estadounidense y la bandera cubana flameando lado a lado y oír nuestros dos himnos nacionales es para mí muy emotivo y gratificante”.

El ministro de Asuntos Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, se dirigió a la multitud luego de que fuera izada la bandera: “Sólo la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero, que tanto daño y privaciones ocasiona a nuestro pueblo, la devolución de nuestro territorio ocupado en Guantánamo y el respeto a la soberanía de Cuba darán sentido al hecho histórico que estamos viviendo hoy”. Rodríguez asistió posteriormente a una reunión con el Secretario de Estado, John Kerry. Se trata del primer ministro de Asuntos Exteriores de Cuba que visita el Departamento de Estados en más de medio siglo. Está previsto que Kerry visite La Habana el 14 de agosto para izar la bandera estadounidense en la embajada de Estados Unidos en esa ciudad. Se cree además que efectuará preparativos para una visita presidencial. Si Obama viaja, será el primer presidente de Estados Unidos en ejercicio que visita Cuba desde que lo hiciera Calvin Coolidge en 1928.

Tortura e impunidad en la Asociación Estadounidense de Psicología

Ha pasado más de un año desde que el Presidente Barack Obama reconoció que “inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre hicimos cosas equivocadas. Hicimos muchas cosas bien, pero torturamos a algunas personas”. El gobierno del predecesor de Obama, el Presidente George W. Bush, diseñó cuidadosamente los fundamentos jurídicos para permitir lo que denominó “técnicas mejoradas de interrogatorio”, que no es más que un eufemismo para referirse a la tortura. Del complejo carcelario de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo a los calabozos de Abu Ghraib en Irak y la base aérea de Bagram en Afganistán, cientos, quizá miles de personas fueron sometidas a tortura en nombre de la “Guerra contra el terrorismo”. A excepción de algunos soldados raso en Abu Ghraib, ninguna persona ha sido responsabilizada de esto. La única persona de jerarquía enviada a prisión por el PROGRAMA de torturas fue John Kiriakou, no por haber practicado la tortura, sino por haberla denunciado como informante.

La apariencia legal con la que se cometieron estos actos atroces se fundó en gran medida en la cooperación de psicólogos profesionales que capacitaron y asesoraron a los interrogadores y supervisaron el proceso de “quebrar” de los prisioneros. Esta cooperación, a su vez, requirió la aprobación oficial de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés), la mayor organización de psicólogos profesionales del mundo. En 2006, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría junto con la Asociación Estadounidense de Medicina prohibieron que sus miembros participaran en interrogatorios militares. No así la APA.

Este mes, la APA publicó un sorprendente informe independiente que confirma lo que denunciantes y psicólogos disidentes han sostenido durante casi diez años: que la APA conspiró con el Departamento de Defensa de Estados Unidos y la CIA para manipular las políticas, reuniones y a los miembros de la asociación para lograr que la APA aprobara el PROGRAMA de tortura del Pentágono. La junta directiva de la asociación encargó el año pasado la realización de una investigación independiente al ex fiscal federal adjunto David Hoffman. El informe de 542 páginas, conocido como “El informe Hoffman”, desmiente lo que la APA había afirmado en varias oportunidades: que ninguno de sus 130.000 miembros había sido cómplice de tortura.

Uno de los psicólogos disidentes es Stephen Soldz, catedrático de la Facultad de Psicoanálisis de Boston y cofundador de la Coalición por una Psicología Ética. “Desde al menos 2005 ha habido un gran debate en la asociación y entre colegas de la profesión acerca de la participación de psicólogos en los interrogatorios de seguridad nacional y en la práctica de la tortura”, dijo Soldz en Democracy Now! tras la publicación del informe. Soldz añadió: “La asociación lo ha negado. El informe dice que la asociación se equivocó, los denominados disidentes, los críticos teníamos razón. El informe concluye fundamentalmente que hubo una conspiración que duró varios años entre los líderes de la asociación y representantes de agencias de inteligencia del Gobierno de Bush: el Departamento de Defensa y la CIA”.

El informe Hoffman investiga las prácticas de una un grupo de trabajo clave creado por la APA, el Grupo Presidencial de Trabajo sobre Ética Psicológica y Seguridad Nacional, también conocida como Grupo de Trabajo PENS. El grupo fue creado en 2005 y, en teoría, debía reunirse para establecer las normas éticas para los psicólogos que supervisaban los interrogatorios. Después de solo dos días y medio de deliberaciones, el grupo concluyó que los psicólogos estaban desempeñando un “papel valioso y ético” en su colaboración con las fuerzas armadas. El grupo PENS alentó a la APA “a garantizar que las actividades de los psicólogos relacionadas con la seguridad nacional son seguras, legales, éticas y eficaces”. Posteriormente se reveló que seis de los nueve miembros del grupo con derecho a voto eran funcionarios militares o de agencias de inteligencia con vínculos directos con los interrogatorios llevados a cabo en Guantánamo y otros lugares.

Jean María Arrigo, miembro del Grupo de Trabajo PENSafirmó en Democracy Now!: “Valoro que me diga que me invitaron para participar. En realidad, me nombraron para engañarme”. Arrigo fue la primera persona que denunció al grupo de trabajo como una legitimación de la tortura. Arrigo añadió: “La manipulación comenzó desde el principio. Por ejemplo, me sentaban, no aleatoriamente ni por elección propia, entre Morgan Banks, director del Equipo de Asesoramiento en Ciencias del Comportamiento (BSCT) y el ahora presidente de la APA, Barry Anton, que era entonces el vínculo entre la junta directiva de la APA y el grupo de trabajo”. Arrigo explicó que el grupo de trabajo era básicamente dirigido por psicólogos del Pentágono, algunos de ellos incluso vestidos de uniforme. A pesar de que se le pidió que no tomara notas, igualmente lo hizo y desde entonces creó los archivos del Grupo de Trabajo PENS en la Universidad de Colorado, Boulder. A Arrigo se le mintió sobre el proceso deliberativo del grupo PENS al sugerirle que en reuniones futuras abordarían sus preocupaciones acerca de la tortura.

El informe Hoffman está teniendo fuertes repercusiones en la APA. El director de la Oficina de Ética de la APA, Stephen Behnke, considerado el “jefe” de la conspiración entre la APA, el Pentágono y la CIA, ha sido destituido. Además, esta semana se jubilaron sorpresivamente el director ejecutivo de la APA, el Dr. Norman Anderson; el subdirector ejecutivo, el Dr. Michael Honaker; y la jefa de comunicaciones, Rhea Farberman.

Cuando le pregunté a Stephen Soldz si se deberían presentar acusaciones formales, respondió: “Se demostró que estas personas y las demás estuvieron muy involucradas en la conspiración. Trabajaban con Behnke, eran informadas de lo que Behnke hacía, lo ayudaron, ayudaron a seleccionar a los miembros del grupo de trabajo PENS, trabajaron en las políticas y socavaron sistemáticamente la voluntad de los miembros. Debería haber una investigación judicial”. Soldz está instando a que el FBI y el Departamento de Justicia inicien una investigación. Mientras tanto, Stephen Behnke, el director de ética de la APA que fue destituido esta semana, ha contratado como abogado al ex director del FBI Louis Freeh.

Ciberseguridad, criptografía y los años dorados de la vigilancia

Internet, el sistema nervioso electrónico del planeta, ha cambiado la sociedad humana. Ha transformado profundamente la manera en que VIVIMOS nuestras vidas y ha sido un importante nivelador al permitir que la gente se conecte, publique y comparta a escala mundial. Se puede escribir, comprar y efectuar transacciones bancarias por Internet o también se puede organizar una manifestación que podría derrocar una dictadura. Sin embargo, Internet inaugura una era de intensa vigilancia al exponer nuestras comunicaciones más personales y privadas al ojo fisgón de compañías y gobiernos espías, sin mencionar a los criminales. Una forma de protegernos es mediante la criptografía, que brinda seguridad a nuestros DATOS y nos permite enviar y almacenar información digital en forma segura, básicamente a través de la codificación de la información. A fin de poder decodificarla, se necesita una clave o contraseña. El hecho de que la gente común pueda acceder a herramientas de criptografía de manera relativamente sencilla ha provocado que el gobierno estadounidense y el británico se propongan tener un acceso especial a todas las comunicaciones. Pretenden tener una llave maestra a la vida digital de todos.

James Comey, director del FBI, compareció ante una comisión del Senado el miércoles 8 de julio junto a la vicefiscal general de Estados Unidos, Sally Quillian Yates. Mientras se desarrollaba la reunión, la fragilidad de nuestras redes quedaba a la vista del mundo entero. La Bolsa de Nueva York permaneció cerrada durante medio día, supuestamente debido a un “problema” informático, United Airlines CANCELÓ el despegue de vuelos tras perder acceso a sus sistemas informáticos y el sitio web del periódico The Wall Street Journal estuvo fuera de servicio debido a “dificultades técnicas”. La comisión del Senado recibió el nombre de “Going Dark: Criptografía, tecnología y el equilibrio entre seguridad pública y privacidad”. “Going Dark”, que significa algo así como volverse invisible, es un término utilizado para hacer referencia al cifrado de las comunicaciones. Una declaración conjunta emitida por Yates reconoce que “los ciudadanos tienen derecho a comunicarse entre ellos en privado sin vigilancia no autorizada por parte del gobierno, no solamente porque la Constitución lo exige, sino porque el libre flujo de la información resulta esencial para el florecimiento de la democracia.”

A pesar de la noble afirmación, el director del FBI y otros funcionarios pertenecientes a la llamada comunidad de inteligencia pretenden tener acceso ilimitado a todas las comunicaciones, todo el tiempo. Desean lo que los especialistas en seguridad informática llaman “mecanismos de acceso extraordinario”. Esto significa que todas las herramientas de criptografía deberán tener una “puerta trasera” por la que el FBI, la CIA o quienquiera que posea la autoridad requerida sea capaz de acceder y leer la comunicación, se trate de un correo electrónico, un mensaje de texto, un chat de video o cualquier otro formato. ¿Por qué desean tener ese acceso ilimitado? Según dijeron Comey y Yates, “cuando los cambios tecnológicos limitan la capacidad de los organismos policiales de hacer uso de herramientas investigativas y dar seguimiento a pistas cruciales, puede que no seamos capaces de identificar y detener a terroristas que hacen uso de las redes sociales para reclutar, planear y ejecutar un ataque en nuestro país”.

Un conjunto de los más destacados especialistas en COMPUTACIÓN y seguridad en Internet emitieron esta semana un documento que trata sobre la magnitud del error presente en la solicitud de Comey. Quince especialistas efectuaron aportes al documento publicado por el MIT y titulado “Llaves ocultas debajo de la alfombra de la entrada: Requerir que el gobierno tenga acceso a todos los datos y las comunicaciones significa decretar la inseguridad”.

Bruce Schneier, uno de los autores del documento, es un destacado técnico en seguridad electrónica y autor de “Data y Goliat: Las batallas ocultas para recopilar tus datos y controlar tu mundo”. Schneier dijo en el noticiero “Democracy Now!”: “Es extraño que gobiernos de países libres exijan que se debilite la seguridad porque el gobierno podría querer tener acceso a toda la información. Es el tipo de cosas que vemos por parte de Rusia, China y Siria. Pero creo que verlo en países occidentales resulta extraño”.

El director del FBI, Comey, pretende incorporar la presencia de una puerta trasera, un punto débil en la seguridad. Schneier CONTINUÓ: “Lo que pretende Comey es una criptografía que pueda quebrantarse con una orden judicial. Pero, como tecnólogo, no puedo diseñar una computadora que funcione diferente ante la presencia de un pedazo de papel. Si creo un sistema que pueda quebrantarse, podrá ser quebrantado por cualquiera, no solamente por el FBI. Es por eso que su solicitud de acceso brinda acceso a los criminales, brinda acceso al gobierno chino. Necesitamos la criptografía por seguridad, por muchas más razones que por las que él pretende quebrantarla”.

El senador demócrata de Oregon Ron Wyden ha sido uno de los principales críticos del espionaje desarrollado por el gobierno. Wyden cuestionó un artículo publicado en un blog por el director del FBI, Comey: “Tratar de restringir el uso de la criptografía podría generar sospechas en torno a quienes procuran legítimamente comunicaciones seguras, como los periodistas, informantes, abogados y activistas por los derechos humanos. Es hora de dejar de atacar a la tecnología y de empezar a concentrarse en soluciones reales para las amenazas reales que enfrenta nuestro país”, escribió Wyden.

Bruce Schneier RESUMIÓ: “Nos preocupa la seguridad de nuestros datos y la criptografía es una herramienta valiosa. Debilitarla deliberadamente por orden del FBI o del gobierno británico es en mi opinión un sacrificio de locos. No nos hace más seguros, nos hace correr más riesgos”. En definitiva, es la democracia la que está en riesgo. La libertad de comunicarnos sin que el gobierno nos espíe resulta esencial para el funcionamiento de una sociedad libre y abierta.

“¿Qué significa, para el esclavo estadounidense, vuestro 4 de julio?”

“¿Qué significa, para el enclave estadounidense, vuestro 4 de julio?”. Esto se preguntó Frederick Douglass ante la multitud congregada en el Corinthian Hall de Rochester, Nueva York, el 5 de julio de 1852. Su discurso, leído por el gran actor James Earl Jones, CONTINÚA: “Yo respondería que un día que le revela, más que cualquier otro día del año, la inmensa injusticia y crueldad de la que es víctima constante. Para él, vuestra celebración es una farsa”.

Frederick Douglass escapó de la esclavitud en 1838 y se convirtió en uno de los más poderosos y elocuentes oradores del movimiento abolicionista. Su conferencia del Día de la Independencia fue organizada por la Sociedad de Damas de Rochester Contra la Esclavitud. Douglass alabó las virtudes de los Padres Fundadores de Estados Unidos, que suscribieron la Declaración de Independencia. Luego cambió su foco de atención hacia el presente, en 1852.

“¡Este glorioso aniversario no me incluye! Su preciada independencia solo revela la inconmensurable distancia que EXISTE entre nosotros. Las bendiciones que ustedes celebran en el día de hoy no las disfrutamos en común. La rica herencia de justicia, libertad, prosperidad e independencia que constituye el legado de sus Padres Fundadores la comparten entre ustedes, pero no conmigo. El sol que les ha traído a ustedes vida y sanación a mí me ha traído marcas y muerte. Este 4 de julio es de ustedes pero no mío. Puede que ustedes celebren, yo debo llorar. Arrastrar a un hombre encadenado hacia el grandioso e iluminado templo de la libertad y llamarlo para que se una a ustedes en sus himnos de regocijo constituye una burla inhumana y una ironía sacrílega. ¿Pretenden ustedes, ciudadanos, burlarse de mí al pedirme que hable hoy?”.

Por supuesto que la Sociedad de Damas de Rochester Contra la Esclavitud no tenía intenciones de burlarse de él. Las ganancias de sus eventos se destinaban PRINCIPALMENTE a financiar el periódico de Douglass. Apoyaban a Douglass y vieron la necesidad de hacer algo más, cualquiera fuera la acción que tuvieran el valor de adoptar. En la época en que fue pronunciado el discurso, Estados Unidos se encontraba a menos de diez años de entrar en una brutal guerra civil. La guerra se iniciaría formalmente con el bombardeo de los confederados a Fort Sumter, justo frente a las costas de Charleston, Carolina del Sur.

El Día de la Independencia es un momento adecuado para reflexionar acerca del rol que las organizaciones populares impulsoras del cambio social han tenido en la construcción de este país. La masacre perpetrada en la Iglesia Metodista Africana Emanuel de Charleston, Carolina del Sur, nos obliga además a preguntarnos qué tanto hemos avanzado hacia los ideales consagrados en ese documento suscrito el 4 de julio de 1776, la Declaración de Independencia.

Fue en Charleston que un hombre llamado Denmark Vesey, un ex esclavo que compró su propia libertad, planeó una extensa rebelión de esclavos que tendría lugar en 1822. La conspiración fue descubierta y Vesey, junto a 34 presuntos co-conspiradores, fue colgado. Vesey fue uno de los fundadores de la Iglesia Metodista Africana de Charleston en 1818, que se convirtió posteriormente en la Iglesia AMEEmanuel en la que Dylann Roof presuntamente asesinó a nueve personas el pasado 17 de junio, entre ellas, al pastor de la iglesia y senador del estado de Carolina del Sur, el reverendo Clementa Pinckney. Durante casi dos siglos, la renombrada iglesia, llamada coloquialmente “Madre Emanuel”, ha ocupado un lugar central en la vida de los afroestadounidenses de Charleston y sus alrededores.

Por lo que cuando surgieron pruebas de que Roof habría actuado impulsado por motivos racistas, entre ellas un manifiesto publicado en Internet junto con numerosas fotos de él con la bandera confederada, creció la presión para quitar esa bandera del Capitolio Estatal de Carolina del Sur, ubicado en la ciudad de Columbia. El movimiento surgió de inmediato y compañías como Wal-Mart y Amazon retiraron de sus estantes todo objeto que hiciera referencia a la Confederación. El gobernador de Alabama, Robert Bentley, ordenó inmediatamente que todas las banderas confederadas fueran retiradas del parlamento estatal de Alabama. Sin embargo, mientras que la bandera de Estados Unidos y la de Carolina del Sur flamearon a media asta en la cúpula del Capitolio después de la masacre, CONTINUÓ flameando a toda asta la bandera de batalla de la Confederación en un memorial de la guerra de Secesión ubicado en el predio del parlamento estatal de Carolina del Sur.

El viernes 26 de junio, más de 5.000 personas se congregaron en un estadio de Charleston para asistir al funeral del reverendo Pinckney. El presidente Barack Obama pronunció un emotivo discurso de homenaje que finalizó cantando “Amazing Grace” (“Sublime Gracia”, en español) cántico al que se unió la multitud. Al día siguiente, al alba, Bree Newsome, una mujer afroestadounidense de 30 años de edad, trepó el mástil de más de nueve metros de altura situado en el memorial de la guerra en Columbia, con casco y equipo de escalar, y retiró la bandera confederada. James Tyson, un compañero ACTIVISTA blanco, vigilaba desde la base del mástil.

Tras desenganchar la bandera, Newsome enunció desde donde se encontraba posada: “Vienen a mí con odio, opresión y violencia. Yo vengo en nombre de Dios. ¡Esta bandera será bajada hoy!” Tras descender, ambos fueron arrestados y la bandera fue izada nuevamente en el transcurso de una hora. Sin embargo, lo que hicieron corrió como reguero de pólvora y destacados líderes y organizaciones defensores de los derechos civiles apoyaron la pacífica acción directa. Newsome y Tyson se enfrentan a tres años de prisión y a una fianza de 5.000 dólares. Mientras tanto, la bandera CONTINÚA flameando y no solamente eso, sino que además, desde que tuvo lugar la masacre de Charleston, al menos media docena de iglesias afroestadounidenses han sido incendiadas en el Sur del país. Se está investigando, pero cualesquiera sean las causas de los incendios, han despertado temor a que se repita una historia brutal y bien conocida.

Las palabras pronunciadas por Frederick Douglass en aquel lejano 4 de julio, cobraron vida nuevamente con la acción de Bree Newsome, 163 años más tarde: “No se necesita luz, sino fuego; no se trata de una suave llovizna, sino del trueno. Necesitamos la tormenta, el tornado y el terremoto. El sentir del país ha de ser avivado, la conciencia del país ha de ser despertada, la decencia del país ha de ser sorprendida, la hipocresía del país ha de ser expuesta y sus crímenes contra Dios y contra el hombre han de ser proclamados y denunciados”.

Arrestaron al culpable, pero el asesino sigue suelto

La masacre de nueve feligreses afroestadounidenses en la Iglesia Metodista Africana Emanuel de Charleston, Carolina del Sur, ha causado conmoción en todo el país y bien podría haber sacudido las bases de la Confederación. Dylann Storm Roof ha sido acusado de asesinar de manera premeditada a los miembros de la congregación, tras haber recargado al menos dos veces su pistola Glock. Según una persona que habló con una de las tres sobrevivientes de la masacre, Roof dejó a una víctima con vida PARA que pudiera contarle al mundo lo sucedido. Este terrible asesinato en masa fue un acto de terrorismo abiertamente racista.

Entre las víctimas mortales se encuentra el pastor de la histórica iglesia, el Reverendo Clementa Pinckney, de 41 años de edad, que también era senador del estado de Carolina del Sur y dirigía un grupo de estudios bíblicos los miércoles por la noche. La noche de la masacre, Roof participó durante una hora de las ACTIVIDADES del grupo antes de matarlos.

Algunos años atrás, el reverendo Clementa Pinckney describió a la Iglesia Metodista Africana Madre Emanuel: “[La iglesia] se encuentra en un lugar muy especial de Charleston. Es un lugar muy especial porque el lugar donde está ubicada, esta zona, ha sido vinculada con la historia de la vida de los afroestadounidenses desde principios de 1800. La iglesia fue construida en 1891. El reverendo Morris Brown creó la congregación en 1818. Brown se convertiría más tarde en el segundo obispo de la Iglesia Episcopal Metodista Africana. Quienes saben un poco sobre nuestro nombre, comenzamos en 1787 a través de nuestro fundador, Richard Allen, que se fue de la Iglesia Episcopal Meddeth de San Jorge debido a que le decían que tenía que rezar después de los miembros ‘normales’ de la iglesia. Y es así que comenzó nuestra denominación, en un acto de desobediencia civil y, por decirlo de algún modo, de búsqueda de justicia teológica”.

Lo poco que se conoce sobre la motivación de Roof para supuestamente haber cometido el crimen ha sido extraído de un sitio web que se cree que él creó. En el sitio hay un manifiesto que reza: “Elegí Charleston porque es la ciudad más histórica de mi estado y en una época tenía la mayor proporción de negros con respecto a blancos en todo el país. No tenemos skinheads aquí, no hay un verdadero Ku Klux Klan, nadie está haciendo nada, solo hablan en Internet. Bueno, alguien debe tener la valentía de llevar esto al mundo real y supongo que tendré que ser yo”. Una sobreviviente de la masacre afirmó que Roof le dijo a una de las víctimas que le suplicaba que parara: “El dijo: ‘Debo hacerlo. Ustedes violan a nuestras mujeres y se están apoderando del país. Deben morir’”.

El sitio web contiene fotografías de Roof con un arma, la Glock calibre .45 que probablemente sea la que utilizó en la masacre, y con la bandera confederada, lo que suscitó nuevas iniciativas de retirar ese símbolo de racismo y odio de los lugares públicos. Durante décadas, la bandera confederada ondeaba en lo alto del Parlamento de Carolina del Sur, junto a la bandera de Estados Unidos y a la del estado de Carolina del Sur. Después de que la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) comenzó a boicotear al estado en el año 2000, se alcanzó un acuerdo, por el cual se retiró la bandera de la cúpula del capitolio del estado y se la colocó en otra parte del predio, junto a un monumento a los caídos del ejército de la Confederación durante la Guerra de Secesión.

Uno de los primeros en hablar a favor de retirar la bandera tras la masacre ocurrida la semana pasada fue el legislador estatal de Carolina del Sur Doug Brannon, un republicano blanco. Brannon dijo en Democracy Now!: “El jueves por la mañana me desperté con la noticia de la muerte de estas nueve maravillosas personas y supe que había que hacer algo. Clementa Pinckney lo merece. Estas nueve personas lo merecen. Es necesario retirar la bandera de la Confederación del capitolio de nuestro estado”.

El reverendo William J. Barber segundo es el presidente de la NAACP de Carolina del Norte. Se ENTERÓ de la matanza el miércoles por la noche, mientras estaba en la cárcel. Barber contó en Democracy Now!: “Habían arrestado a alrededor de 10 de nosotros en la Cámara de Representantes de Carolina del Norte por protestar contra los políticos extremistas que aprobaron la peor ley de restricción del derecho al voto del país”. Barber ha encabezado el movimiento “Lunes de moral”, que moviliza cada semana a cientos de miles de personas en contra de la agenda que promueve el gobierno republicano de Carolina del Norte. Está a favor de que se retire la bandera confederada, a la que denomina “vulgar”, pero sugirió que promover medidas políticas sería un mejor homenaje a Clementa Pinckney y a las demás víctimas.

Barber declaró: “El reverendo Pinckney, como colega de la iglesia, no solo se oponía a la bandera, se oponía a que se negara la ampliación de Medicaid. Sabemos que en este momento la mayoría de los estados se oponen a la ampliación de Medicaid. En muchos de ellos, 6 de cada 10 personas son negras. El reverendo Pinckney se oponía a la restricción del derecho al voto y a la identificación de votantes en Carolina del Sur. Se oponía a quienes celebraron el fin de la Ley de derecho al voto, la eliminación del artículo 4, que significa que Carolina del Sur ya no necesita autorización federal previa para cambiar las leyes de votación. Se oponía a la falta de financiamiento para la educación pública y defendía un aumento del salario mínimo”. Barber dijo al representante estatal Doug Brannon en Democracy Now!: “Elaboremos un proyecto de ley general en nombre de los nueve mártires y de todas las cosas que defendía el reverendo Pinckney. Si decimos que lo amamos a él y a sus compañeros, pongamos todas estas cosas en un proyecto de ley general, aprobémoslo y llevémoslo el viernes al funeral”.

Wal-Mart, Amazon y otras grandes empresas minoristas han retirado de la venta los productos que contienen la bandera confederada. Alabama ha retirado la bandera confederada de los edificios públicos y otros estados, entre ellos Carolina del Sur, están por hacer lo mismo. El símbolo de la rebelión y la secesión de los estados del sur, el símbolo que representa la decisión de librar una guerra para proteger la esclavitud, podrá estar menos visible, pero la lucha por la igualdad, librada hace 200 años por los propios fundadores de la Iglesia Emanuel de Charleston, CONTINÚA. Como afirma el reverendo Barber, se necesita un cambio sistémico: “Arrestaron al culpable, pero el asesino sigue suelto”.

La nueva batalla de Seattle

Han pasado más de 15 años desde que las calles de Seattle fueron invadidas por gases lacrimógenos PARA reprimir a las decenas de miles de personas que se manifestaban allí contra la cumbre ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Aquella semana de protestas a finales de 1999 pasó a la historia como “La batalla de Seattle”, dado que activistas de base y movimientos sociales lograron impedir que los líderes mundiales (ministros de Comercio de varios gobiernos y altos ejecutivos de empresas) se reunieran para firmar un acuerdo mundial de comercio que muchos sostenían era profundamente antidemocrático y perjudicial para los derechos de los trabajadores, el medio ambiente y los pueblos indígenas en todo el mundo.

En las últimas semanas, una amplia coalición de organizaciones populares ha estado librando una nueva Batalla de Seattle en contra de la gigante empresa petrolera Shell. Tanto ciudadanos como funcionarios electos que se oponen a los planes de Shell de iniciar actividades de perforación en busca de petróleo en el Océano Ártico se lanzaron al agua en Seattle para intentar impedir la partida de la gran plataforma petrolera Polar Pioneer hacia su destino en el Ártico. Mientras las empresas de combustibles fósiles intensifican la explotación del petróleo del mundo, miles de activistas, así como también el Papa, están haciendo oír sus voces como nunca antes acerca de los efectos catastróficos del cambio climático.

La plataforma Polar Pioneer llegó al Estrecho de Puget a mediados de mayo en una parada técnica antes de zarpar hacia el mar de Chukotka en el Océano Ártico. Royal Dutch Shell alquila la plataforma a Transocean, la empresa cuya plataforma petrolera Deepwater Horizon provocó la desastrosa explosión y derramamiento de petróleo en el Golfo de México hace cinco años. Cuando la plataforma fue remolcada hacia la terminal del Puerto de Seattle, la primera ola de la llamada “Flota Mosquito” se lanzó a remo a bloquearla. La flotilla de protesta está integrada por “kayaktivistas”: personas que navegan en pequeños kayaks para establecer un bloqueo, similar a lo que hicieron los manifestantes en 1999 al tomarse de los brazos y formar una cadena humana en las lluviosas calles de Seattle a fin de impedir el paso de los delegados que intentaban asistir a la Conferencia Ministerial de la OMC.

Para el horror de muchos, el Presidente Barack Obama aprobó la exploración de petróleo en el Ártico. Subhankar Banerjee, un conocido fotógrafo, escritor y ACTIVISTA que ha dedicado los últimos 15 años a trabajar en defensa de la conservación del Ártico, calificó al Gobierno de Obama de “irresponsable e imprudente”. Banerjee declaró: “El gobierno acaba de aprobar planes de exploración para que Shell perfore [el Ártico] este verano, de julio a octubre. Se trata del permiso más importante que necesita Shell, pero no del único. Shell aún necesita obtener permisos de la [Administración Nacional Oceánica y Atmosférica], del Servicio de Pesca y Vida Silvestre y otros organismos federales. Es por eso que los activistas están haciendo todo lo posible para impedir que se otorguen algunos de estos permisos, porque es una decisión imprudente”.

Hasta el legendario músico Paul McCartney ha hablado del tema. En el prólogo al nuevo libro contra la perforación en el Ártico del activista de Greenpeace Ben Stewart, McCartney escribió: “Mientras se retrae el hielo, las gigantes petroleras avanzan. En lugar de VER el derretimiento de los hielos continentales como una grave advertencia a la humanidad, tienen los ojos puestos en el petróleo que se encuentra debajo del lecho marino en el Polo Norte, que hasta ahora era inaccesible. Se están aprovechando de la desaparición del hielo para extraer el mismo petróleo que causó el deshielo”.

Finalmente, la plataforma Polar Pioneer logró escapar del Estrecho de Puget. Cuando la plataforma ingresó a alta mar desde la costa de la isla de Vancouver en Canadá, Greenpeace Canadá envió botes inflables. La activista indígena Audrey Siegl, de la Primera Nación Musqueam, se puso de pie en la proa del pequeño bote y alzó sus manos en un gesto que indicaba la orden de detenerse. Mientras tanto, otras dos personas estaban nadando en el mar abierto, frente al gigantesco buque de Shell, mientras sostenían un cartel con la leyenda: “El pueblo o el petróleo”.

Más hacia el norte, en Alaska, activistas por el medio ambiente, pueblos indígenas y pescadores están uniendo esfuerzos para impedir un ejercicio de entrenamiento de la Armada de Estados Unidos denominado “Borde Norte”. Según información, la Armada está enviando al Golfo de Alaska a miles de marineros y otros oficiales de la marina, además de varios buques destructores de la Armada, cientos de aeronaves, artillería pesada y un submarino para la realización de ejercicios militares. La Armada también tiene autorización para utilizar cientos de miles de kilos de bombas y otras municiones que contaminan el agua y perturban la vida marina. El periodista de Truthout Dahr Jamail escribió: “Las aguas del Golfo de Alaska son de las más prístinas del mundo”. Jamail me dijo en el PROGRAMA Democracy Now!: “La ciudad de Cordova aprobó una resolución en la que se opone directamente a los ejercicios navales, al igual que el Ayuntamiento de la ciudad de Kodiak, Alaska. Los pescadores de toda la región costera de Alaska que será afectada por el ejercicio están furiosos por la situación. Hace unas semanas fuimos testigos de una flotilla de más de 150 botes en Cordova. Alrededor de una o dos semanas después de eso, apareció otra gran flotilla de pescadores cerca de Kodiak”.

Del mismo modo que los complejos e interrelacionados problemas del comercio mundial dieron lugar a la creación de una coalición histórica en las calles de Seattle hace 15 años, ahora lo hace el cambio climático provocado por el hombre. La amenaza está siendo enfrentada por una multitud que resiste, entre ellos el Papa Francisco, cuya nueva encíclica sobre el medio ambiente insta a que se adopten medidas concertadas para combatir el calentamiento global.

Si el Papa y los remeros activistas se unen, significa que el cambio no debe estar lejos.

El discurso de graduación que no querían que escucharas

Evan Young había sido elegido para pronunciar el discurso de graduación de este año en la escuela secundaria pública Twin Peaks Charter Academy High School en Longmont, Colorado. Evan tenía planeado pronunciar su discurso el 16 de mayo, durante la ceremonia de graduación. Al inicio de esa semana había presentado el texto del discurso al director de la escuela, como se lo habían solicitado. Justo antes de la ceremonia, el director, B.J. Buchmann, le anunció a Evan que no pronunciaría el discurso. Evan quedó estupefacto. Había estado practicando durante días. En el discurso, había planificado revelar su homosexualidad por primera vez a su propia familia, a sus compañeros de clase y a toda la secundaria.

Sin embargo, el director Buchmann no se lo permitió. Llamó al padre de Evan después de haber leído el borrador de su discurso y le dijo que Evan era gay. Evan me dijo en Democracy Now!: “Probablemente eso sea lo que más me molesta de toda esta situación. Creo que esto deja en claro que el director tenía muy poco respeto o comprensión por alguien en mi posición”. La declaración publicada por la junta directiva de la secundaria sobre la situación dice textualmente: “El borrador del discurso…incluía referencias a asuntos personales de naturaleza sexual. No es adecuado abordar estos temas en un discurso de una ceremonia de graduación”.

Evan finalmente pronunció su discurso dos semanas más tarde. La organización local de defensa de los derechos de las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero (LGBT) Out Boulder intervino e intentó, sin éxito, convencer a la secundaria de que permitiera a Evan pronunciar su discurso en otro lugar. Ante la negativa, Out Boulder organizó una celebración en el patio de una casa en Boulder, donde un público de 250 personas escuchó a Evan finalmente pronunciar su discurso. Entre los presentes estaba el congresista de Boulder/Longmont, Jared Polis, que también es gay. Polis fue el primer congresista gay en revelar su orientación sexual en el Congreso de Estados Unidos. Evan Young me dijo a la mañana siguiente: “Fue maravilloso. Estaba muy nervioso. Muchos de mis amigos ya habían leído el discurso y todos me dijeron que les gustaba, pero no estaba realmente seguro de qué bromas les gustaban, qué partes no les gustaban, pero, en general, cuando pronuncié el discurso pareció encantarles a todos y fue alucinante”. Lo aplaudieron de pie por su discurso. El congresista Polis le dio a Evan un reconocimiento especial del Congreso por su destacado y valioso servicio a la comunidad. “Tengo un certificado, también, que quisiera leer a Evan: ‘Certificado de Reconocimiento Especial del Congreso otorgado a Evan Young en reconocimiento de su destacado y valioso servicio a la comunidad’, y por plantear este tema y hacernos saber a todos, ciudadanos interesados, que estos problemas de discriminación aún existen hoy en día”.

¿Cuáles fueron las palabras que el director consideró necesario censurar y que inspiraron tanto al público del evento de Out Boulder? Su discurso exhibió un sentido del humor maduro, condimentado con algunos chistes, pero se trató de un llamado profundamente personal a la tolerancia y la comprensión.

“Hablando en serio, quisiera contarles algo. Quizá ya lo sospecharan, pero espero que esto no cambie lo que piensan de mí: soy gay. Desde que tengo memoria me he sentido atraído hacia los hombres y nunca he tenido una novia porque prefiero a las personas de mi mismo sexo”.

Evan continuó: “Y ese es mi mayor secreto: soy gay. Entiendo que esto puede resultarles ofensivo a algunas personas, pero es quien soy. Y si siempre lo han sospechado o están totalmente sorprendidos, ahora ya lo saben. Cuando estaba escribiendo este discurso me cuestioné una y otra vez si debía revelar esto, dado que es un asunto que genera mucha división, y que se suele estereotipar a las personas homosexuales. Y pensé que, si lo hacía, debía pedirles mil disculpas y rogarles que no me vieran de un modo diferente. Pero luego me di cuenta de que no tengo que hacer eso. No debería tener que hacerlo. Si hay algo que aprendí en esta secundaria es que podemos seguir siendo amigos a pesar de nuestras profundas diferencias”.

El congresista Jared Polis ha escrito tanto a la junta directiva de la secundaria como al distrito escolar de St. Vrain Valley para solicitar una investigación del silenciamiento de Evan. Debbie Lammers, secretaria de la Dirección de Educación del distrito fue a escuchar el discurso de Evan en el evento de Out Boulder. Lammers me dijo que estaba decepcionada por lo sucedido y que le alegraba haber tenido la oportunidad de conocer a sus padres y ver a Evan pronunciar su discurso. “Es lamentable que esta escuela pública haya adoptado esta decisión. Ha puesto a su familia innecesariamente en el foco de atención”, afirmó.

La secundaria Twin Peaks Charter Academy queda a tan solo 120 kilómetros a vuelo de pájaro del lugar donde Matthew Shepard fue golpeado y torturado. Shepard era un joven homosexual que fue secuestrado en Laramie, Wyoming, el 6 de octubre de 1998. Shepard murió seis días más tarde de las heridas que sufrió, en un hospital de Fort Collins, Colorado, aún más cerca de Longmont. El asesinato de Matthew Shepard se convirtió en noticia a nivel mundial y es una muestra de cuan cruel y violenta puede ser la homofobia. Evan Young tenía apenas dos años de edad cuando Shepard fue asesinado. El mensaje de tolerancia de Evan es el único antídoto a este tipo de odio. Sus compañeros de clase tenían que escucharlo, su familia tenía que escucharlo y ahora, gracias a las protestas públicas contra su silenciamiento, millones de personas también lo escucharon.

El castigo de Julian Assange: estar condenado sin haber sido acusado

Oculto en una calle lateral de uno de los más refinados barrios londinenses, justo enfrente del enorme edificio de la tienda Harrods, se erige un edificio de apartamentos de la época victoriana donde se encuentra la Embajada de Ecuador. Julian Assange, el fundador y redactor responsable de WikiLeaks, el sitio web de divulgación de documentos filtrados por informantes, ingresó a la embajada el 19 de junio de 2012 y desde entonces no ha puesto un pie fuera.

Ecuador le otorgó asilo político, pero el Reino Unido se niega a concederle el salvoconducto para salir del país y quiere extraditarlo a Suecia, donde sería sometido a comparecer ante una fiscalía por denuncias de abuso sexual, a pesar de que nunca se presentaron acusaciones formales en su contra. Durante alrededor de tres años ha estado preso en la embajada, sin tener siquiera la posibilidad de ver la luz durante una hora al día, un derecho del que goza la mayoría de los prisioneros. Durante los dos años anteriores a su refugio en la embajada, Assange estuvo preso o bajo arresto domiciliario en Inglaterra, todo esto sin que se presentara una acusación en su contra. Cuando viajé a Londres esta semana para entrevistarlo en la embajada, Assange me reafirmó su convicción de que esta fase previa al juicio está siendo utilizada como un castigo y también como un elemento disuasorio. Sostuvo además que Suecia está actuando como sustituto de Estados Unidos, que desea verlo tras las rejas para impedir la labor de WikiLeaks.

No obstante, WikiLeaks continúa funcionando y sigue publicando información sin precedentes acerca de las condiciones posiblemente catastróficas en que se encuentran los submarinos de armas nucleares de Gran Bretaña, o capítulos enteros sobre el secreto y extremadamente polémico Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), entre otros. Fue desde la embajada de Ecuador en Londres que Assange ayudó al ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional Edward Snowden a escapar a Hong Kong tras haber publicado millones de documentos en los que se detallaban los programas de vigilancia del Gobierno de Estados Unidos. Cuando se dirigía de Hong Kong a América Latina, donde solicitaría asilo político, Snowden quedó varado en el aeropuerto de Moscú, luego de que Estados Unidos anulara su pasaporte, tras lo cual, Rusia le otorgó asilo político temporario.

Cuando salieron a la luz las denuncias de abuso sexual contra Assange a finales de 2010, el fundador de WikiLeaks se quedó en Estocolmo para ser interrogado por el fiscal, que luego retiraría los cargos. Assange obtuvo autorización para salir de Suecia. Cuando ya estaba en el Reino Unido, una segunda fiscal, Marianne Ny, volvió a presentar los cargos contra Assange. La fiscal ha tenido tiempo de interrogarlo en estos años, ya sea en persona en Londres o mediante videoconferencia. Sin embargo, insistió en que Assange fuera extraditado por la fuerza. Finalmente, un tribunal sueco la instó a que viajara a Londres. La fiscal ha señalado que se dirigirá allí para interrogarlo, pero hasta el momento no ha especificado cuándo.

A Julian Assange, sus abogados y sus seguidores les preocupa que, de ser extraditado, Suecia lo entregue a Estados Unidos, donde todo parecería indicar que está en marcha una investigación judicial secreta contra él y Wikileaks. “Julian habría ido a Suecia hace tiempo si Suecia le hubiera garantizado que no lo entregaría a Estados Unidos para ser enjuiciado por cargos de espionaje”, afirmó el abogado de Assange Michael Ratner, presidente emérito del Centro por los Derechos Constitucionales. Ratner explicó: “Suecia nunca ha estado dispuesto a brindar esa garantía, y sabemos que tiene muy mala reputación en cuanto a esto ya que es un país conocido por cumplir con los pedidos de Estados Unidos, ya sea el de enviar a algunas personas de Suecia a Egipto, para ser torturadas allí, o el de deportar a personas con asilo político, rompiendo su compromiso de no deportación”.

El Vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden calificó a Assange de “terrorista de alta tecnología”, mientras que representantes electos y comentaristas políticos de ambos partidos han expresado públicamente que Assange debería ser asesinado. A este respecto Assange me dijo en la embajada: “La investigación de Estados Unidos contra WikiLeaks por denuncias penales es considerada la mayor investigación jamás realizada contra un medio de difusión. Es extraterritorial. Está sentando nuevos precedentes acerca de la capacidad del Gobierno de Estados Unidos de perseguir a los directores de cualquier medio de comunicación de Europa o del resto del mundo e intentar enjuiciarlos. Ellos dicen que los delitos cometidos son conspiración, conspiración para cometer espionaje, violación de la Ley de Abuso y Fraude Informático, piratería informática, apropiación indebida y robo de documentos del gobierno”. De ser confirmadas, las acusaciones de espionaje podrían llevar a Assange a ser condenado a pena de muerte. Suecia, al igual que la mayoría de los países europeos, no puede extraditar a una persona que considera que podría ser condenada a la pena capital.

Todos los posibles delitos por los que Assange es requerido en Suecia, excepto uno, prescribirán en agosto. La Corte Suprema sueca se negó a anular las órdenes de arresto presentadas en su contra a finales de 2010, en una decisión de 4 votos a favor y uno en contra. El magistrado Svante Johansson emitió el voto disidente y dijo que la detención “de facto” de Assange “viola el principio de proporcionalidad”. Sentado frente a mí en la sala de conferencias de la pequeña embajada que durante los últimos tres años ha sido su hogar, su refugio y su cárcel, Assange me dijo: “Como acusados no tenemos derechos debido a que aún no se ha abierto un proceso formal. No hay acusación, no hay juicio, no hay posibilidad de defenderse, ni siquiera el derecho de acceder a la documentación, porque no eres ni siquiera un acusado”. El tono pálido de la piel de Julian Assange tras haber pasado años sin ver la luz del sol combina con el color cano de su cabello. Sin embargo, su voluntad permanece inquebrantable y los documentos filtrados que inicialmente se propuso publicar cuando fundó WikiLeaks hace casi diez años siguen viendo la luz.

 

 

En lo profundo de las colinas del este de Tennessee se levanta un gran complejo militar llamado “Y-12”. Es el lugar donde se produce y se almacena todo el uranio altamente enriquecido que se usa para producir el arsenal de ojivas nucleares de Estados Unidos. El complejo está situado en Oak Ridge, la “ciudad secreta” que fue creada prácticamente de un día para el otro durante la Segunda Guerra Mundial y donde se produjo el uranio para la bomba atómica que fue lanzada sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Hoy en día, el complejo, apodado “El Fuerte Knox del uranio”, alberga cantidades de este elemento radiactivo suficientes para hacer 10.000 bombas atómicas.

Fue allí que, poco antes del amanecer del 28 de julio de 2012, tres activistas por la paz del movimiento Plowshares, entre ellos una monja de 82 años de edad, burlaron los numerosos sistemas de seguridad de las instalaciones y llegaron al corazón del complejo, el Centro de Almacenamiento de Materiales de Uranio Altamente Enriquecido o HEUMF (por su sigla en inglés). Pintaron mensajes de paz en las paredes, vertieron sangre, martillaron el concreto y fueron detenidos. A principios de este mes, un tribunal federal de apelaciones revocó sus condenas por sabotaje y los dejó en libertad tras dos años de cárcel. Esta es la primera vez que se revierte una condena por sabotaje a activistas de este grupo, un momento histórico para el movimiento por el desarme nuclear.

Plowshares es un movimiento que deriva su nombre del versículo 2:4 del libro de Isaías en la Biblia, que instruye: “Convertirán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces. No alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra”. Inspirados por la fe y comprometidos con la acción militante, los activistas de Plowshares han llevado a cabo acciones directas no violentas durante los últimos 35 años. Acceden a instalaciones militares de máxima seguridad y dañan con martillos armas de guerra, sea que se trate de aviones de combate o depósitos de misiles, o, como en este caso más reciente, el complejo que enriquece y almacena uranio para la producción de bombas.

Entre los primeros activistas de Plowshares estaban los hermanos Berrigan, el padre Daniel y el fallecido Philip, que habían concitado la atención nacional por la quema de listas de reclutamiento en protesta contra la guerra de Vietnam. En 1980, los Berrigan ingresaron junto con otros activistas a la fábrica de misiles nucleares de General Electric en la ciudad de King of Prussia, en Pensilvania, y dañaron con martillos los armazones de las ojivas, dejándolos inutilizables. Por esta y muchas otras acciones posteriores fueron varias veces a la cárcel. Decenas de protestas similares por el desarme se han producido en todo el mundo desde entonces.

Los activistas que lograron entrar en el complejo ultra seguro Y-12 conforman un trío muy especial: la hermana Megan Rice, una monja católica; Michael Walli, un veterano de la guerra de Vietnam que se volvió activista católico por la paz; y Greg Boertje-Obed, un ex oficial del ejército de Estados Unidos, ahora pintor de casas y activista por la paz. Después de cortar cuatro líneas de cercas y atravesar terrenos patrullados para llegar al HEUMF, pintaron consignas que decían “El fruto de la justicia es la paz” y “A Isaías le agradan los Plowshares”. Como en acciones anteriores, el grupo acuñó un nombre para sí mismo: “Transform Now Plowshares” (“Transformar ahora las espadas en arados”, en español). Le pregunté a la hermana Megan qué significaba. “¿Por qué hemos gastado en este lugar diez billones de dólares en 70 años, cuando ese dinero podría haber sido utilizado para transformar no solamente Estados Unidos, sino el mundo, en una alternativa para una vida mejor? En su lugar, hacemos algo que nunca podrá usarse, nunca debería usarse, que probablemente nunca se use a menos que queramos destruir el planeta”.

La falla de seguridad generó conmoción en los organismos de seguridad nacional, en especial en el Departamento de Energía, que está a cargo del Y-12 en el este de Tennessee. Si bien los tres activistas de Transform Now Plowshares enfrentaban cargos federales de sabotaje y hasta 30 años de prisión, durante el juicio permanecieron en libertad bajo fianza y libres de asistir a las audiencias del Congreso impulsadas por su acto de desobediencia civil, que The New York Times calificó de “la mayor violación de la seguridad en la historia del complejo atómico del país”. Sorprendentemente, Joe Barton, congresista republicano de Texas, elogió a la hermana Megan Rice:

“Queremos agradecerle por señalar algunos de los problemas en nuestra seguridad. Aunque yo no estoy totalmente de acuerdo con la plataforma que defiende, le agradezco por señalar las carencias de nuestro sistema de seguridad y por estar presente hoy. Señor presidente, esta jovencita llevaba consigo una Santa Biblia. Si hubiera sido una terrorista, solo Dios sabe lo que podría haber sucedido”.

Ed Markey, congresista demócrata de Massachusetts y actualmente senador, también se dirigió a la hermana Megan: “Gracias, hermana Megan Rice, por estar presente. Gracias por sus acciones. Gracias por su férrea voluntad de hacer centrar la atención en esta acumulación de armas nucleares que aún existe en nuestro mundo y lo mucho que necesitamos hacer algo para reducirla. No necesitamos más armas nucleares. Necesitamos menos”.

La hermana Megan Rice ahora tiene 85 años de edad. Ella y sus compañeros acusados esperan la decisión de un tribunal de primera instancia para saber si deben o no seguir tras las rejas por los cargos menores de destrucción de bienes del Estado, por el corte de cercas, pintar consignas y verter sangre en el Y-12. Pero, ciertamente, la libertad de la cárcel no es lo que más le preocupa. “Realmente no diría que nos sentimos libres, porque mientras exista una sola arma nuclear, nadie será libre”.

 

El 13 de mayo de 1970, el periódico Houston Chronicle titulaba: “Atentado con bomba saca del aire a Radio Pacífica”. KPFT, la flamante radio comunitaria de Houston, había estado en el aire apenas dos meses cuando hicieron volar su transmisor en pedazos. George Rosenblatt, del Houston Chronicle, escribió en aquel momento: “La explosión que destruyó el transmisor de la radio KPFT FM de Houston (Radio Pacífica) no fue un accidente, sino aparentemente el accionar de expertos, afirmaron hoy las autoridades”. Rosenblatt añadió: “La explosión ocurrió el martes a las 11 de la noche en el momento en que la radio estaba pasando la canción de Arlo Guthrie “Alice’s Restaurant”. En el preciso instante de la explosión se escuchaba a Arlo Guthrie cantar: “matar, matar, matar”, como si se tratara de una broma”.

Sin embargo, el ataque contra la radio no fue ninguna broma. Alguien colocó dinamita y destruyó el transmisor. El equipo de la radio y un grupo de voluntarios reconstruyeron el transmisor y lograron que la emisora volviera al aire, esta vez con el transmisor protegido por una caseta de cemento reforzado. No obstante, pocos meses después, en octubre de ese mismo año, atacantes anónimos destruyeron nuevamente el transmisor. Esta vez utilizaron 15 cartuchos de dinamita en lugar de solo uno. KPFT es, al día de hoy y afortunadamente, la única emisora de radio en la historia de Estados Unidos que ha sido víctima de un atentado con bomba.

La recuperación tras la segunda explosión, que fue más grave, llevó más tiempo. Cuando la emisora volvió al aire en enero de 1971, Arlo Guthrie estaba en Houston y terminó de tocar en vivo, en el estudio de la radio, su famosa canción “Alice’s Restaurant”, que estaba sonando al aire cuando la radio fue atacada por primera vez. KPFT sufrió dos atentados, pero los ataques lograron algo que la emisora, que carecía de presupuesto para publicidad, no habría podido lograr por sí sola: las explosiones hicieron que la radio quedara grabada en la conciencia de su potencial audiencia en Houston.

Una investigación realizada después de los atentados con bomba dio lugar al procesamiento de Jimmy Dale Hutto, el Gran Dragón de la organización local del Ku Klux Klan. Hutto dijo que hacer estallar el radiotransmisor de KPFThabía sido el acto de su vida del que se sentía más orgulloso. Al pensar en la rica trayectoria de Radio Pacífica, no resulta sorprendente que un grupo que incitaba al odio como el KKK la atacara. Radio Pacífica brinda un espacio público a las personas para que hablen por sí mismas, rompiendo con los estereotipos y el fanatismo que alimentan el odio.

Radio Pacífica fue fundada por Lew Hill, un pacifista que se negó a combatir en la Segunda Guerra Mundial. Cuando salió del campo de detención en el que había permanecido encerrado durante la guerra, dijo que Estados Unidos necesitaba un medio de comunicación que no fuera propiedad de las empresas que lucran con la guerra, sino de los periodistas y artistas. Como dijo el difunto George Gerbner, ex decano de la Facultad de Comunicaciones Annenberg de la Universidad de Pensilvania: “Las empresas no tienen nada que decir, pero sí todo para vender, y son las que están criando a nuestros hijos hoy”.

KPFA, la primera emisora de Radio Pacífica, comenzó a transmitir en Berkeley, California, el 15 de abril de 1949. Radio Pacífica intentó algo que nadie pensó que podría funcionar: construir una red de emisoras basada en la financiación voluntaria de los oyentes, un modelo que más adelante adoptaron todas las emisoras públicas de radio y televisión de EE.UU. La red de Pacífica creció hasta llegar a tener cinco emisoras: KPFA en Berkeley, KPFK en Los Ángeles, WBAI en Nueva York, WPFW en Washington yKPFT en Houston.

Las radios de Pacifica dieron importantes primicias y nunca temieron a la polémica, especialmente cuando se trata de cubrir temas relacionados con los movimientos sociales. Luminarias del movimiento por los derechos civiles, como Paul Robeson y Harry Belafonte, eran invitados asiduos de estas emisoras. La red Pacífica transmitió un debate entre Malcolm X y el escritor afroestadounidense James Baldwin sobre el valor de los actos de desobediencia civil no violentos. En 1965, la emisora de la red Pacífica en Nueva York, WBAI, envió al periodista Chris Koch a Vietnam del Norte, convirtiéndose en el primer medio estadounidense en tener un corresponsal informando sobre la guerra desde la perspectiva norvietnamita. Músicos de la talla de Bob Dylan y Jerry García, de Grateful Dead, realizaron sus primeras actuaciones en vivo en emisoras de la red Pacífica.

Cuarenta y cinco años después de los atentados, KPFTsigue transmitiendo en Houston y sirve a la población como referencia de puntos de vista alternativos y foco de difusión de las noticias y la cultura locales. Algunas personas dicen que los atentados no se investigaron en profundidad debido a la relación cercana entre el Ku Klux Klan local y la policía de Houston. En la actualidad nos enfrentamos a una crisis de discriminación racial y persecución policial de jóvenes afroestadounidenses, que ocurre con aparente impunidad. A pesar de que la actividad de los grupos que incitan al odio ha aumentado considerablemente desde que Barack Obama fue electo presidente, a lo largo de varias décadas se han logrado cambios más importantes y duraderos.

Cinco años antes del atentado con bomba contra KPFT, el 26 de febrero de 1965, Martin Luther King Jr. habló en el Templo de Israel en Hollywood, California: “Venceremos. En lo más hondo de mi corazón creo que venceremos. Y lo creo porque, de alguna manera, el arco del universo moral es largo, pero se inclina hacia la justicia. Venceremos porque Carlyle tenía razón: una mentira no dura por siempre. Venceremos porque William Cullen Bryant tenía razón: ‘la verdad que cayó abatida se alzará otra vez’”.KPFT, la emisora de Radio Pacifica en Houston, fue abatida dos veces en 1970, pero volvió a alzarse una y otra vez durante 45 años y ha estado utilizando las frecuencias de radio públicas para contribuir a que el arco del universo moral se incline hacia la justicia.

 

“¿Qué deseas lograr con esta protesta?”, le pregunté en agosto del año pasado a una adolescente de 13 años que estaba participando de una manifestación en Staten Island contra el asesinato por parte de la policía del afroestadounidense Eric Garner. La adolescente, llamada Aniya, me respondió: “Vivir hasta los 18 años sin morir antes de un balazo. Queremos crecer, vivir la vida. No queremos morir en cuestión de segundos por culpa de la policía”.

Este es el sentimiento que inspira al movimiento Black Lives Matter (Las vidas de las personas negras importan) en todo el país. ¿Acaso será ese el nuevo sueño americano?

Más recientemente, en Baltimore, el anuncio por parte de la fiscal de la ciudad de que se presentarían cargos contra seis policías por la muerte de Freddie Gray calmó los ánimos luego de una semana de intensas protestas. Marilyn Mosby, la fiscal de Baltimore de 35 años de edad, es la fiscal principal más joven de una ciudad importante de Estados Unidos. Lleva apenas 100 días en el cargo y apareció en primera plana el viernes primero de mayo cuando realizó el sorprendente anuncio de que los policías afrontarían varias acusaciones, desde agresión hasta homicidio en segundo grado.

Según los informes policiales, el teniente de la policía de Baltimore Brian Rice estaba patrullando en bicicleta en la mañana del 12 de abril cuando Freddie Gray se echó a correr tras haber establecido contacto visual con él. Rice persiguió a Gray junto con los oficiales Garrett Miller y Edward Nero. Un transeúnte filmó el momento en que Gray era arrastrado hasta la camioneta de la policía mientras gritaba de dolor. A pesar de que Gray pidió asistencia médica reiteradas veces, no se la proporcionaron y al poco tiempo quedó inconsciente. Otros policías que participaron en su arresto y traslado tampoco hicieron nada. Su familia informó que Gray tenía un 80% de la médula espinal quebrada y que su laringe estaba destrozada. Gray murió después de haber estado una semana en coma.

Gene Ryan, presidente del sindicato de policía de Baltimore, escribió horrorizado: “Las imágenes que aparecieron en la televisión se parecen a un linchamiento”. Sí, “linchamiento” fue el modo que un hombre blanco usó para describir las protestas de personas afroestadounidenses contra la muerte de otro afroestadounidense a quien le quebraron el cuello mientras se encontraba en custodia policial. Más tarde, en una conferencia de prensa, Michael Davey, abogado del sindicato de policías, defendió la persecución policial de Gray: “Si uno se encuentra en una zona donde hay altos índices de delincuencia y huye de la policía sin que haya provocación, la policía está legalmente habilitada a perseguirlo”. Entonces, ¿esto significa que Freddie Gray fue arrestado por ser negro y haber salido corriendo?

Luego de cada asesinato de una persona aforestadounidense por parte de la policía en los últimos tiempos, la indignación se ha hecho sentir cada vez más. La muerte de Eric Garner ahorcado por un policía el 17 de julio de 2014, quedó impune. El fiscal de distrito de Staten Island, Daniel Donovan Jr., se negó a presentar acusaciones contra los oficiales. Donovan, que es republicano, fue recompensado esta semana: obtuvo la banca en el Congreso que dejó vacante Michael Grimm, quien renunció tras haber sido hallado culpable de evadir millones de dólares en impuestos. Grimm también es conocido por haber amenazado con golpear a un periodista en un programa de televisión en vivo después de que éste le preguntara sobre las acusaciones. Grimm le dijo al periodista en aquella oportunidad: “Te partiré en pedazos, como a un niño”.

Volviendo a Baltimore, muchas personas se sintieron aliviadas cuando la fiscal de la ciudad Marilyn Mosby anunció que había presentado acusaciones contra los seis policías: “Provengo de una familia de cinco generaciones de agentes del orden. Mi padre era policía, mi padre era policía, al igual que varios de mis tíos y tías. Mi querido abuelo, recientemente fallecido, fue uno de los miembros fundadores de la primera organización de policías negros de Massachusetts. A quienes están furiosos, heridos o han sufrido sus propias injusticias en manos de la policía, los insto a que canalicen esa energía pacíficamente mientras llevamos adelante este caso. He escuchado su clamor de que ‘sin justicia no hay paz’. Sin embargo, su paz es absolutamente necesaria mientras me esfuerzo por impartir justicia en el caso de Freddie Gray”.

Mosby finalizó su oratoria mediante una declaración sin precedentes en la historia de los discursos de la fiscalía: “Por último, pero no menos importante, a los jóvenes de esta ciudad les digo que intentaré hacer justicia en su nombre. Este es su tiempo. Garanticemos que las manifestaciones sean pacíficas y productivas, para que logren cambios estructurales y sistémicos para las próximas generaciones. Ustedes están al frente de esta causa y, como jóvenes, nuestro tiempo es ahora”.

Si la exigencia de que los responsables rindan cuentas se lleva a cabo con esta determinación, quizá Aniya logre su deseo de cumplir 18 años y muchos, muchos más.

El mensaje de un cartero al Congreso para recuperar la democracia

“Ni la nieve, ni la lluvia, ni el calor ni la oscuridad de la noche impedirán a estos carteros completar con celeridad sus rondas asignadas” reza el lema no oficial del Servicio de Correos de Estados Unidos. Ahora podríamos agregar: “ni una zona de exclusión aérea de seguridad nacional”, como demostró el cartero Doug Hughes. Hughes hizo lo que consideró era su deber: llevar cartas. Tenía 535, una para cada miembro del Congreso, y cada una de ellas estaba firmada por él. En ellas, Hughes escribió sobre la influencia corruptora del dinero en la política y optó por un método de muy alto perfil para entregarlas. Piloteó un helicóptero del tamaño de una bicicleta llamado “girocóptero” a lo largo de 160 km., desde Maryland hasta Washington, y aterrizó en la explanada oeste del Capitolio de Estados Unidos, atravesando espacio aéreo restringido.

La aeronave de Hughes podría haber sido derribada. Le pregunté si valió la pena haber asumido ese riesgo, a lo que respondió: “Soy padre y abuelo y puedo ver el cambio que hubo a lo largo de las últimas décadas. Hemos pasado de una democracia a una plutocracia. Los peces gordos están tomando las decisiones. Están consiguiendo todo lo que quieren y los votantes lo saben. Todo el espectro político, los de izquierda, los de derecha y los de centro, saben que este Congreso no representa al pueblo. Y sí, valió la pena arriesgar mi vida, valió la pena arriesgar mi libertad a fin de lograr una reforma para que el Congreso trabaje para el pueblo”.

La carta de Hughes comienza con una cita del Secretario de Estado. Hughes escribió: “Lean la siguiente declaración de John Kerry en su discurso de despedida del Senado: ‘Considero que la búsqueda interminable del dinero amenaza con robarnos la democracia. Ellos lo saben. Saben que lo sabemos y, sin embargo, no se hace nada al respecto’, afirma John Kerry”. Hughes continúa su carta con un análisis del modo en que el dinero corrompe el trabajo de los miembros del Congreso “antes de ser electos, durante y después de su mandato”, escribió.

El espectacular modo que encontró Hughes para entregar sus cartas no pasó inadvertido. La mayoría de los medios de comunicación simplemente ignoraron el mensaje que este cartero estaba intentando entregar y se centraron, en cambio, en que su espectacular aterrizaje dejó en evidencia la vulnerabilidad de la seguridad. Resulta interesante que su acción no fuera del todo condenada por quienes trabajan en el Capitolio.

El legislador republicano de Carolina del Norte Walter Jones dijo en la Cámara de Representantes de Estados Unidos: “No defiendo violar el espacio aéreo restringido y arriesgar a personas inocentes al volar un girocóptero en el predio del Capitolio. El Sr. Hughes tiene razón con respecto a la fuerte influencia del dinero en la política. He visto cómo ha empeorado esta situación en los veinte años que llevo en el Congreso. La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso de Citizens United en 201o, en relación con el financiamiento de las campañas, creó comités especiales, los llamados súper PAC, y multimillonarios que compran candidatos”.

El fallo de la Corte Suprema de 2010 al que se refiere Jones, Citizens United contra la Comisión de Elecciones Federales (FEC, por sus siglas en inglés), y un fallo posterior de 2014, McCutcheon contra la FEC, dieron vía libre a las donaciones ilimitadas para el financiamiento de las campañas electorales, incluyendo la posibilidad del financiamiento a través de fondos que no pueden ser rastreados, conocidos como “dinero oscuro”. El gasto de grupos externos en las campañas explotó, pasando de 15 millones de dólares en 1998 a más de 1.000 millones de dólares en 2012. Y entre las arcas de Clinton y el efectivo de los hermanos Koch, la crisis empeorará cada vez más mientras se prepara la campaña electoral de las elecciones presidenciales de 2016. Hughes apoya una reforma constitucional que elimine la influencia del dinero en la política.

Al día siguiente de que Hughes aterrizara su girocóptero en el Capitolio, le pregunté al congresista demócrata de Florida Alan Grayson qué pensaba sobre la protesta del cartero contra la influencia del dinero en la política: “De hecho me encontraba en la sala de la Corte cuando se emitió la desastrosa decisión de Citizens United hace cinco años. Mitch McConnell, [en ese etonces congresista republicano y ahora líder de la mayoría del Senado], se encontraba a dos asientos a mi izquierda. Éramos los únicos funcionarios públicos en la sala. Mitch McConnell estaba más feliz que nunca aquel día. Estaba literalmente riendo de alegría cuando se emitió el fallo. Y yo dije en MSNBC aquella noche hace cinco años que si no hacíamos nada, podíamos comenzar a despedirnos de este país. Bueno, prepárense porque ahora mismo son los multimillonarios y las multinacionales los que toman las decisiones con respecto a lo que quieren, ya sea el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, la vía rápida, o cualquier cosa que quieran. Logran rescates financieros, exenciones impositivas. Obtienen la llamada desregulación, lo que sea. Obtienen lo que quieren aquí porque están pagando por ello”.

Doug Hughes está actualmente bajo arresto domiciliario en Florida. De ser hallado culpable, afrontaría una pena de cuatro años de prisión. Tiene tres hijos. Tenía cuatro, pero uno se suicidó en 2012. Le pregunté a Doug Hughes si el suicidio de su hijo tuvo que ver con su acción, a lo que respondió: “Su muerte no tuvo sentido. Fue un desperdicio. Tenía tanto potencial. Pensé en lo que había hecho yo, en lo que había logrado y contribuido y pensé qué país y qué mundo vamos a dejar si las cosas continúan como están. Tengo [otros tres] hijos. Tengo dos hijos adultos y una niña de 11 años. Quiero dejarles una verdadera democracia para que puedan tener el control sobre su destino y el destino de sus hijos. Y ahora mismo están perdiendo esa posibilidad. Estamos perdiendo esa posibilidad. Y depende de nosotros restablecer la democracia. Podemos encontrar soluciones a los problemas que tenemos, si las personas tienen el control”.

Venas abiertas y heridas que se cierran en América Latina
Por primera vez en más de medio siglo, los presidentes de Estados Unidos y de Cuba se reunieron formalmente. Barack Obama y el presidente cubano, Raúl Castro, mantuvieron una reunión en el marco de la séptima Cumbre de las Américas, celebrada este año en la ciudad de Panamá. La participación de Cuba en estas cumbres había sido bloqueada por Estados Unidos desde que comenzaron a celebrarse en 1994. Este momento histórico, sin embargo, se produce con cierta tristeza: Eduardo Galeano, el gran escritor uruguayo que tanto hizo para explicar las relaciones profundamente desiguales entre América Latina y Estados Unidos y Europa, murió dos días después de la finalización de la cumbre.
El libro más conocido de Galeano es “Las venas abiertas de América Latina: Cinco siglos de saqueo de un continente”. Se publicó en 1971 y fue uno de los primeros en explicar el impacto de la dominación colonial del hemisferio a través de una amplia gama de acontecimientos históricos. El propio Galeano fue parte de muchos de esos acontecimientos fundamentales de la historia. Según contó, escribió el libro “en 90 noches plagadas de cafeína”, en las que trabajó para interconectar las historias que ya se habían contado antes por separado y en el lenguaje codificado de los historiadores, economistas o sociólogos. “Traté de escribir de una manera tal que pudiera ser leído y disfrutado por cualquier persona”, dijo.
Mientras los golpes de Estado promovidos por Estados Unidos en la región derrocaban a los gobiernos democráticos, el éxito del libro iba en aumento. Esto convirtió a Galeano en un blanco de las dictaduras militares. Fue encarcelado en Uruguay y tras su liberación comenzó una vida en el exilio. Se radicó en Argentina, donde fundó y editó una revista cultural llamada Crisis. Después del golpe militar respaldado por Estados Unidos en ese país en 1976, el nombre de Galeano se agregó a la lista de los condenados por los escuadrones de la muerte: “Finalmente me tuve que ir volando de Argentina también. No podía quedarme en Uruguay porque no me gusta estar en la cárcel y no me quedé en Argentina, no podía, porque no quería estar en un cementerio. Porque como dije antes, la muerte es muy aburrida” dijo Galeano a Democracy Now!.
Nuevamente voló, esta vez a España, donde comenzó a escribir su famosa trilogía “Memorias del fuego”, que reescribe la historia de América del Norte y del Sur: “Tenemos una memoria cortada en trozos y yo escribo intentando recuperar nuestra memoria real, la memoria de la humanidad. Lo que yo llamo ‘el arcoiris humano’, que es mucho más colorido y hermoso que el otro arcoiris. Pero el arcoiris humano había sido mutilado por el machismo, el racismo, el militarismo y un montón de otros ismos. Hemos estado matando de forma terrible nuestra grandeza, nuestra grandeza posible, nuestra belleza posible”.
Y ahora, una parte de esa historia, la que tiene como protagonistas a Estados Unidos y Cuba, está en proceso de reescritura. El presidente Obama ha enviado al Congreso un informe del Departamento de Estado que recomienda que Cuba sea eliminada de la lista oficial de países que patrocinan el terrorismo, confeccionada por el gobierno de Estados Unidos. El grupo pacifista CODEPINK aplaudió la medida, declarando en un comunicado: “La tristemente célebre lista de países terroristas de Estados Unidos incluye solamente otros tres países: Irán, Sudán y Siria, y curiosamente omite a Corea del Norte. Muchas personas en el mundo consideran una hipocresía de Estados Unidos señalar a Cuba y por otro lado hacer caso omiso del apoyo al terrorismo por parte de aliados de Estados Unidos como Arabia Saudita, Pakistán, Egipto e Israel, sobre todo porque Cuba es conocida por la exportación de médicos, músicos, maestros, artistas y bailarines… no de terroristas”.
Le consulté a un ex diplomático cubano, Carlos Alsugaray Treto, su opinión acerca de las críticas que recibió el presidente Obama por su propuesta de retirar a Cuba de la lista de países terroristas, especialmente de personas como el senador republicano y ahora candidato a la presidencia Marco Rubio, un cubano-estadounidense de Florida. Marco Rubio dijo: “La decisión tomada por la Casa Blanca hoy es terrible, pero lamentablemente no me toma por sorpresa. Cuba es un estado que auspicia el terrorismo. Alberga fugitivos de la justicia estadounidense, entre ellos una persona que mató a un policía en Nueva Jersey hace más de treinta años. Es también el país que está ayudando a Corea del Norte a evadir las sanciones de armamento impuestas por Naciones Unidas. Deberían haber permanecido en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo y creo que esto envía un mensaje escalofriante a nuestros enemigos en el extranjero, de que esta Casa Blanca ya no se toma con seriedad el hecho de llamar al terrorismo por su nombre”.
El diplomático cubano Carlos Alzugaray respondió: “Bueno, en el primer lugar el señor Rubio no es cubano-americano. No nació en Cuba; es hijo de inmigrantes cubanos y no sabe nada de Cuba”. En segundo lugar dijo que Rubio “debería preocuparse por tener terroristas, un terrorista como Luis Posada Carriles, viviendo en Miami. Tiene al terrorismo muy cerca, en la propia Miami, a mucha menor distancia de su casa que los 145 kilómetros que separan a Cuba de la Florida. Y no se queja”. Luis Posada Carriles fue agente de la CIA y admitió haber sido el autor intelectual del atentado contra un avión de Cubana de Aviación en 1976, en el que murieron las 73 personas que iban a bordo. Venezuela ha procurado su extradición por mucho tiempo, pero el gobierno de Estados Unidos se niega a cumplir, permitiendo que Carriles camine libremente por las calles de Miami.
No obstante, el bloqueo estadounidense contra Cuba, una de las reliquias más perdurables y perjudiciales de la Guerra Fría, sigue vigente. Este pilar central de la política hostil de Estados Unidos hacia Cuba, que ya lleva medio siglo de duración, es cada vez menos popular aquí. El sector empresarial estadounidense está cansado de desaprovechar las oportunidades de las que gozan los inversionistas de Canadá, Europa, Japón y China. La Cámara de Comercio de Estados Unidos elogió la iniciativa del presidente Obama para normalizar las relaciones. Empresas como Facebook y Airbnb ya han desembarcado en Cuba y planifican expandirse tan pronto sea legal hacerlo. El asesor adjunto de Seguridad Nacional estadounidense, Ben Rhodes, dijo recientemente: “Nuestra política hacia Cuba, en lugar de aislar a Cuba, terminó por aislar a Estados Unidos de nuestro propio patio trasero”. Y el presidente Obama, al anunciar su intención de normalizar las relaciones con Cuba el pasado mes de diciembre, admitió: “Creo que podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través de compromisos. Después de todo, estos 50 años han demostrado que el aislamiento no funcionó. Es hora de un nuevo enfoque”.
La Cumbre de las Américas ha terminado y la trayectoria de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba ha tomado un nuevo curso. En la primera cumbre a la que asistió Obama tras ser elegido presidente, en la de 2009, el fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez le entregó una copia de “Las venas abiertas”.
Eduardo Galeano dijo en Democracy Now!: “Fue una acción generosa y, de hecho, el libro se convirtió después de tantos años –casi cuarenta– en una especie de símbolo. Mi estilo ha cambiado mucho. Ahora escribo de una manera muy diferente, pero yo no estoy arrepentido de esa obra en absoluto, ni de una sola coma, ni de un solo punto. Y creo que puede ser un libro útil para entender que la riqueza y la pobreza están íntimamente conectadas, así como también la libertad y la esclavitud. No hay riqueza realmente inocente de causar pobreza y no hay libertades que no tengan algo que ver con la esclavitud. Así que traté de escribir el libro de una manera tal que pudiera ser leído y disfrutado por cualquier persona. Y es por eso que perdió el Premio Casa de las Américas, debido a que el jurado consideró que no era serio. En ese momento, los intelectuales de izquierda estaban seguros de que para ser serios, había que ser aburridos. Y el libro no era aburrido, por lo que no era lo suficientemente serio. Después, afortunadamente para mí, la dictadura militar consideró que era muy serio y lo mandó a la quema. Y esa fue mi mejor publicidad, mi mejor herramienta de mercado”.
Si aún no lo leyó, Obama debería leer el libro. Como dijo el escritor británico John Berger sobre Galeano: “Publicar a Eduardo Galeano es publicar al enemigo: el enemigo de la mentira, de la indiferencia y, sobre todo, del olvido. Gracias a él se recordarán nuestros crímenes. Su ternura es devastadora; su veracidad furibunda”.
Ojalá Eduardo Galeano descanse en paz. Probablemente, pocas cosas lo harían más feliz que el hecho de que el bloqueo a Cuba también sea enterrado.

Pena capital: una política condenada a muerte

Un jurado de Boston halló a Dzhokhar Tsarnaev culpable de los 30 delitos de los que fue acusado por su participación en los atentados de la maratón de Boston. Ahora el jurado deberá decidir a qué pena se lo condenará: si a cadena perpetua o a pena de muerte. La pena capital es ilegal en Massachusetts, pero el juicio contra Tsarnaev se llevó a cabo en un tribunal federal, donde esta pena está permitida. El jurado deberá decidir si vive o muere. El caso brinda un nuevo motivo para analizar la pena de muerte y por qué esta práctica irreversible y extremadamente problemática debería prohibirse

Anthony Ray Hinton está vivo y es un hombre libre hoy, pero la semana pasada estaba condenado a pena de muerte y aguardaba su ejecución en Alabama desde hacía 30 años. Hinton se convirtió en la persona número 152 en Estados Unidos en ser exonerada de la pena de muerte, a la que estuvo condenado durante treinta años por un delito que no cometió. Fue acusado de matar a dos gerentes de un restaurante de comida rápida en 1985. Sin embargo, no hubo testigos ni huellas dactilares que lo incriminaran. Los fiscales alegaron que las balas halladas coincidían con las del revólver de la madre de Hinton. Hinton no estuvo bien asesorado ni tenía dinero para establecer una defensa creíble o contratar a un verdadero experto que contradijera el informe balístico. Le pregunté a Anthony Ray Hinton cómo se siente estar en libertad: “Es maravilloso. Por momentos es aterrador, especialmente cuando voy al centro comercial. No estoy acostumbrado a estar rodeado de tantas personas en un mismo lugar”.

El juicio injusto fue tan solo el comienzo. Bryan Stevenson, fundador y director ejecutivo de Equal Justice Initiative (Iniciativa por una justicia equitativa), que fue el abogado que finalmente logró la liberación de Anthony Ray Hinton, me dijo: “Esta es una clara demostración de la crítica al sistema de justicia penal de Estados Unidos, que nosotros sostenemos que trata mejor a los ricos y culpables que a los pobres e inocentes”. Stevenson continuó: “Presentamos pruebas que demostraron que estas balas no correspondían a una única pistola y que no se trataba de la pistola del Sr. Hinton. El estado se negó durante 16 años a volver a examinar las pruebas. Y, para mí, esa fue la parte más preocupante de este caso. Fue indiferente, fue irresponsable y muy inescrupuloso que decidieran arriesgarse a ejecutar a una persona inocente antes de arriesgase a que se percibiera que de algún modo estaban cometiendo un error o que no estaban siendo firmes a la hora de castigar el delito. Lucharon con uñas y dientes contra nosotros. Realmente fue excepcional e inusual que lográramos que la Corte Suprema interviniera cuando lo hizo. Si no hubiera intervenido, creo que el riesgo de realizar una ejecución errónea habría sido muy, muy alto”, afirmó Stevenson.

No muy lejos de allí, en Louisiana, Glenn Ford fue liberado en marzo de 2014, también después de haber pasado treinta años condenado a pena de muerte. Las pruebas lo absolvieron del asesinato del propietario de una joyería en 1983. Ahora es un hombre libre y afronta una condena a muerte diferente: padece cáncer de pulmón en estado avanzado que se expandió a sus huesos, nódulos linfáticos y columna. Está internado en un centro para enfermos terminales y no tuvo la fuerza suficiente para verme esta semana, pero Marty Stroud sí la tuvo. Stroud es el hombre que procesó a Glenn Ford hace 30 años y hoy lamenta haberlo hecho. Considera que Ford tuvo un juicio injusto, en el cual la policía y los fiscales eliminaron pruebas fundamentales, y que Ford carecía de dinero para tener una defensa adecuada. Además, sostiene Stroud, si él hubiera hecho bien su trabajo en aquel entonces y se hubiesen recopilado todas las pruebas, no habrían podido “arrestar al Sr. Ford y mucho menos enjuiciarlo y condenarlo a la pena de muerte”. Ahora, 30 años más tarde, el fiscal Marty Stroud tiene una opinión diferente sobre la pena capital: “Estoy 100% en contra de la pena de muerte. Es inhumana y el motivo por el cual es inhumana es que es administrada por seres humanos y los seres humanos nos equivocamos, no somos infalibles”.

Además de los argumentos jurídicos, éticos, raciales y de injusticia económica en contra de la pena de muerte, hay un motivo práctico de creciente peso para poner fin a esta práctica: cada vez es más difícil obtener los fármacos utilizados en las inyecciones letales. Las empresas farmacéuticas europeas se niegan a suministrar los fármacos si serán utilizados para matar a personas. La Asociación Estadounidense de Farmacéuticos (APhA, por sus siglas en inglés) se sumó recientemente a las organizaciones de médicos y anestesiólogos que desalientan a sus miembros a participar en ejecuciones. El Dr. Leonard Edloe, un farmacéutico de la APhA, me dijo: “Simplemente no queremos que nuestros farmacéuticos participen en el suministro o uso de los fármacos porque, realmente, las recetas son ilegales. No son recetas, son órdenes de compra”. Debido a la escasez de los fármacos para la inyección letal, en Utah se reinstauraron las ejecuciones mediante el pelotón de fusilamiento y en Oklahoma ahora se utilizan combinaciones de fármacos que no han sido probados y que han provocado ejecuciones malogradas en que los condenados sufrieron una muerte lenta y dolorosa.

Las deliberaciones sobre la condena que se impondrá a Tsarnaev vuelven a centrar la atención en el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos. Esta práctica está prohibida en dieciocho estados y en el Distrito de Columbia. Sin embargo, aún hay más de 3.000 personas condenadas a la pena de muerte en el país. Como observa Bryan Stevenson: “Hemos podido identificar que cada nueve personas ejecutadas en el país, una es inocente”. Ya es hora de imponer una moratoria a las ejecuciones.

El 7 de agosto de 1930 tres jóvenes aforestadounidenses fueron linchados en Marion, Indiana. El horror del crimen fue capturado por un fotógrafo local. La imagen de los cuerpos colgados y ensangrentados de dos de estos tres jóvenes es una de las más icónicas del sombrío archivo de linchamientos documentados en Estados Unidos. La mayoría de las personas asocia el linchamiento con el sur profundo, los vestigios de la esclavitud y la aplicación de las leyes de segregación racial. Sin embargo, esto sucedió en el norte. Marion está en el norte de Indiana, a mitad de camino entre Indianápolis y Fort Wayne y a alrededor de 240 kilómetros de Chicago. La intolerancia no conoce fronteras.

En la fotografía se ve, parada debajo del árbol de arce de la plaza de los Tribunales de Marion, a la multitud de hombres blancos responsables del linchamiento de los jóvenes. Algunos sonríen a la cámara. Un hombre señala al cadáver de Abran “Abe” Smith, colgado junto al de Thomas Shipp. La tercera víctima, James Cameron, sobrevivió. Era el menor de los tres. Fue golpeado y arrastrado hasta el tronco del árbol, debajo de sus amigos muertos y llevaba una soga alrededor del cuello. Por algún motivo no lo mataron. Posteriormente, fundó cuatro grupos locales de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), así como el Museo del Holocausto Negro de Estados Unidos en Milwaukee. Fue también director de la oficina de derechos civiles de Indiana.

Sin duda, Indiana no quiere ser recordado por este terrible crimen ni como bastión del odio. Entonces, ¿por qué el gobernador de Indiana, Mike Pence, legalizó una nueva ola de intolerancia al promulgar la controvertida “Ley de Restauración de la Libertad Religiosa”?

Quienes apoyan la ley afirman que defiende la libertad religiosa; quienes se oponen la califican de un ataque apenas encubierto a los derechos de las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero (LGBT). La ley permite a individuos, empresas y comercios negarse a atender a personas LGBT únicamente por motivo de su orientación sexual o identidad de género. Ello ha provocado una ola de fuertes reacciones negativas a nivel nacional. Muchas celebridades, grandes empresas y gobiernos de ciudades y estados condenaron y boicotearan a Indiana. Charles Barkley, ex jugador de básquet de la NBA y comentarista deportivo dijo en una declaración: “Mientras exista legislación contra las personas homosexuales en un estado, creo que los grandes eventos como los ‘Final Four’ y el ‘Super Bowl’ no deberían realizarse en ciudades de esos estados”. Indianápolis, capital del estado de Indiana, será anfitrión de las semifinales y de la final del campeonato de básquet universitario, conocidos como ‘Final Four’, que se celebrarán del 4 al 6 de abril.

El entrenador del equipo de básquet masculino de la Universidad de Connecticut, Kevin Ollie, no asistirá a los partidos, en cumplimiento de la prohibición que rige a los empleados públicos del estado de viajar a Indiana con fondos públicos, impuesta por el gobernador Dannel Malloy. Pat Haden, ex jugador de fútbol americano y actual director de deportes de la Universidad del Sur de California, anunció que boicoteará una reunión de fútbol universitario que se realizará en Indianápolis al mismo tiempo que los ‘Final Four’. Haden publicó en Twitter: “Soy padre orgulloso de un hijo homosexual. En su honor, no asistiré a la reunión del comité de CFP en Indiana esta semana. Apoyemos la diversidad (#EmbraceDiversity)”. Si la Asociación Nacional de Deportes Universitarios (NCAA, por sus siglas en inglés) trasladara a otro estado los partidos finales de la liga universitaria de básquet sería un desastre para Indiana desde el punto de vista económico y destruiría la reputación del gobernador republicano Pence.

Hablando de hijos, Asa Hutchinson, gobernador de Arkansas, donde la legislatura siguió los pasos de Indiana al aprobar esta semana una ley similar a la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa, afirmó que no la promulgará. Hutchinson mencionó en su argumentación que su propio hijo firmó una petición en contra de la ley. Supongo que el hecho de que Walmart, la empresa más grande del mundo, se manifestara en contra de la ley debe haber contribuido a su decisión.

La propia Asociación de Deportes Universitarios ha expresado fuerte preocupación con respecto a la ley de Indiana. Pero las reacciones no se limitan al básquet. Hasta la Asociación Nacional de Carreras de Automóviles” (NASCAR, por sus siglas en inglés) anunció que estaba “decepcionada por la legislación recientemente aprobada en Indiana. No apoyaremos ni participaremos en la exclusión ni en la intolerancia. Estamos comprometidos con la diversidad y la inclusión en nuestro deporte”, sostuvoNASCAR.

Nueva York y Washington se sumaron a Connecticut en la prohibición a que se realicen viajes a Indiana financiados con fondos públicos, al igual que los gobiernos de las ciudades de Nueva York, Denver, Seattle y San Francisco. Empresas como Nike, Apple y Marriott denunciaron la ley. Angie’s List, el popular sitio web de recomendación de servicios para el hogar, decidió no avanzar con la expansión de su sede en Indianápolis, un proyecto que estaba valuado en 40 millones de dólares.

Ante la fuerte presión y tras su rechazo inicial, Pence ha solicitado a la legislatura que “enmiende” la ley y “aclare” que su redacción no permite la discriminación por motivos de orientación sexual. Quienes se oponen a la ley afirman que no se conformarán con menos que su derogación absoluta. Como decía un cartel de protesta: “El odio no tiene aclaración”.

La imagen del linchamiento de 1930 en Marion, Indiana, inspiró la canción de Billie Holiday “Strange Fruit”. Bob Dylan comienza su famosa canción de 1965 “Desolation Row” con palabras inspiradas en el incidente: “Están vendiendo postales del ahorcamiento”. El sobreviviente del linchamiento, James Cameron, es citado en el sitio web del Museo del Holocausto Negro: “El odio es un veneno que corroe por dentro al que odia”. Tanto dentro como fuera de Indiana, personas de diversos ámbitos están demostrando que la acción organizada es el antídoto para el odio.

El costo de la guerra, el precio de la paz

¿Qué precio pagaría usted por no matar a otro ser humano? ¿Ante qué circunstancia cometería los delitos de deserción y “mala conducta ante el enemigo”, de los que fue acusado el miércoles el Sargento Bowe Bergdahl?

Bowe Bergdahl era soldado raso cuando abandonó su puesto en Afganistán, en circunstancias que aún no se han dado a conocer públicamente, y fue capturado por el Talibán. Bergdahl estuvo secuestrado durante cinco años hasta que fue liberado como parte de un controvertido intercambio de prisioneros negociado por el Gobierno de Obama. Cinco miembros del Talibán que estuvieron detenidos en Guantánamo durante años fueron liberados de la prisión estadounidense para proseguir su detención bajo arresto domiciliario en Qatar a cambio de la liberación de Bergdahl, que ahora afronta un consejo de guerra y podría ser condenado a cadena perpetua. Mientras los artífices de las desastrosas guerras de Irak y Afganistán siguen sin ser enjuiciados, un nuevo informe afirma que alrededor de 1,3 millones de personas murieron en Irak, Afganistán y Pakistán en los primeros diez años de la llamada guerra contra el terrorismo.

El informe, titulado “Body Count” (Conteo de bajas), fue realizado por la organización ganadora del premio Nobel de la Paz Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear y publicado en Estados Unidos por la organización Physicians for Social Responsibility (Médicos por la responsabilidad social). “Minimizar la responsabilidad de las fuerzas aliadas en la masacre y la destrucción generalizada de la región era un objetivo de gran importancia en términos políticos”, escribió el médico de San Francisco Robert M. Gould en el prólogo del informe. Gould me dijo: “La publicación de este informe en América del Norte nos brinda una explicación mucho más exhaustiva de lo que ha sido el costo humano de esta guerra. Aún podemos ver los impactos de la desestabilización que nosotros, que nuestro gobierno y sus aliados, causaron en Irak y otros países. Creo que de modo similar a nuestra experiencia colectiva con respecto a la información sobre la Guerra de Vietnam ha habido en este caso una verdadera desconexión con respecto al impacto que esta guerra ha tenido en las personas del lugar. Sin duda se ha informado de los muertos y los heridos de nuestro lado, del número de soldados estadounidenses y de fuerzas de la OTAN que han muerto en los diversos conflictos. Pero estas otras muertes, esta destrucción, por una serie de motivos, se ocultan a la población de Estados Unidos, de modo que no vemos el verdadero costo de la guerra. Además, no vemos la conexión entre estas políticas y el grado de muerte y destrucción que provocan la desestabilización de estas regiones y la matanza sistemática que se realiza a través de la guerra con aviones no tripulados, etc. Estamos aislados de estos efectos y no entendemos la ira de la gente que ha sufrido la guerra en Irak durante doce años, o incluso por más tiempo en Afganistán. No sabemos cuáles son los efectos”.

La publicación del informe coincidió con la visita del nuevo presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, a la Casa Blanca para reunirse con el Presidente Barack Obama. Obama anunció que postergará la retirada de los soldados estadounidenses de Afganistán y que dejará a 9.800 soldados en el país al menos hasta finales de 2015. “La fecha de nuestra retirada completa no se modificará, pero en mi opinión —y en la opinión del general [John F.] Campbell y de otras personas que están en el lugar— vale la pena proporcionar este plazo adicional para contribuir al triunfo de las fuerzas de seguridad de Afganistán”. La guerra más larga de la historia de Estados Unidos continúa y no parece vislumbrarse su fin. Durante su estadía en Washington, Ghani también visitó el Pentágono y el Cementerio Nacional de Arlington, donde colocó flores en honor a los soldados estadounidenses caídos.

“Body Count” proporciona una sorprendente actualización del cálculo de muertes generalmente aceptado de la guerra contra el terrorismo en Irak, Afganistán y Pakistán. “La cifra es aproximadamente diez veces más elevada que la cifra manejada por la población, los expertos y los actores políticos. Y se trata apenas de un cálculo conservador”, afirma el informe. Y añade que “el número total de muertes en los tres países podría exceder los dos millones, mientras que una cifra inferior a un millón es muy improbable”. El ex secretario general adjunto de las Naciones Unidas Hans von Sponeck escribe en el prólogo que el informe “debe ser considerado un aporte fundamental para acortar la brecha entre los cálculos confiables del número de víctimas de la guerra, especialmente de víctimas civiles en Irak, Afganistán y Pakistán, y la información tendenciosa, manipulada o incluso fraudulenta que en el pasado ha nublado nuestra visión sobre la magnitud de las muertes y el despojo causados en los tres países”, escribió. Desde su hogar en Friburgo, Alemania von Sponeck me dijo: “Creo que la importancia de todo esto es que utilicemos los datos como base para impulsar el debate postergado durante mucho tiempo en Washington, en Londres y, sin duda, en las Naciones Unidas en Nueva York sobre por qué sucedió todo esto y cómo podemos tratar de evitarlo”. Hans Von Sponeck, que en 1957 fue uno de los primeros objetores de consciencia de Alemania Occidental, se desempeñaba como Coordinador de las operaciones humanitarias de las Naciones Unidas en Irak en el momento en que las fuertes sanciones impuestas por Estados Unidos estaban provocando la muerte de miles de personas en el país y, en oposición a esas medidas, decidió renunciar.

No hemos escuchado la explicación del prisionero de guerra Bowe Bergdahl sobre cómo y por qué abandonó su puesto aquella noche de junio de 2009. Si se lo somete a la misma “justicia” militar que a Chelsea Manning, probablemente se nos niegue la posibilidad de escuchar la declaración de Bergdahl durante el juicio. En el consejo de guerra de Manning, su testimonio pudo escucharse únicamente a través de una grabación filtrada, realizada en forma clandestina. El fallecido periodista de la revista Rolling Stone Michael Hastings publicó varios artículos acerca del caso de Bergdahl, en los que citó correos electrónicos enviados por el soldado a sus padres antes de haber sido capturado, en los que criticaba fuertemente la ocupación de Estados Unidos en Irak y Afganistán. Bowe había escrito: “Me entristece todo lo que sucede aquí”.

El Presidente afgano, Ashraf Ghani, honró a los miles de soldados estadounidenses que están enterrados en el Cementerio Nacional de Arlington. ¿Inspirará su gesto al Presidente Obama o a su sucesor a visitar los muchos cementerios colmados de muertos de las guerras de Irak, Afganistán y Pakistán?

El Presidente Barack Obama y los congresistas republicanos están de acuerdo. Sí, leyó bien. No, no están de acuerdo con respecto a la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio, el presupuesto, las negociaciones con Irán o la igualdad salarial para las mujeres, sino en lo que respecta a los denominados tratados de libre comercio, que dan más poder a las empresas y disminuyen el poder de la población de gobernarse a sí misma en forma democrática. Esto ha enfrentado al presidente con sus habituales aliados del Congreso, los demócratas progresistas, que se oponen al Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (conocido como TPP, por sus siglas en inglés), uno de los tratados comerciales de mayor alcance de la historia. El TPPestablecerá reglas que regirán a más del 40% de la economía mundial. Obama lo ha estado negociando en secreto, algo que no cayó bien a los demócratas.
La batalla en torno al TPP y a la TPA se está profundizando. Puede resultar confusa esta proliferación de siglas y, justamente, esa es la intención de las grandes empresas de Estados Unidos y el resto del mundo. Las políticas comerciales son intrincadas, complejas y casi el dominio exclusivo de los economistas y tecnócratas. Sin embargo, los acuerdos tienen fuertes repercusiones en la vida real. El Presidente Obama quiere que el Congreso apruebe el TPP, que es un amplio acuerdo comercial entre Estados Unidos y once países de la costa del Pacífico: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Para acelerar el proceso, el Presidente Obama está intentando que el Congreso le otorgue la llamada Autoridad de Promoción Comercial (TPA, por sus siglas en inglés), también denominada “vía rápida”. La vía rápida delega al presidente la autoridad para negociar un acuerdo comercial y luego presentarlo ante el Congreso para que lo apruebe o lo rechace, sin que exista la posibilidad de proponer modificaciones. Una coalición cada vez más grande se está organizando en contra del TPP y de la solicitud del presidente de utilizar la vía rápida. El resultado de este conflicto tendrá repercusiones a nivel mundial durante varias generaciones.
Las negociaciones sobre el TPP se han mantenido en secreto. Lo poco que conoce la mayoría de las personas acerca del tratado es gracias a que WikiLeaks, el sitio web de divulgación de documentos secretos filtrados por denunciantes anónimos, publicó varios capítulos del acuerdo hace más de un año. Los congresistas tienen un acceso limitado a los informes sobre las negociaciones en virtud de estrictas normas de confidencialidad que, como ha ocurrido en al menos una ocasión, pueden incluir la amenaza de prisión si se filtran detalles.
El TPP es una versión ampliada de acuerdos comerciales anteriores como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) firmado por Estados Unidos, Canadá y México. El TLCAN, también conocido como NAFTA (por sus siglas en inglés), entró en vigor el 1° de enero de 1994 y fue tan perjudicial para la cultura y la economía de los pueblos indígenas de Chiapas, en México, que se rebelaron ese mismo día en lo que se conoció como el Levantamiento Zapatista. El intento de crear un acuerdo comercial de alcance mundial en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio dio lugar a una de las mayores protestas de la historia contra el poder de las empresas organizada en Seattle a finales de 1999. Miles de manifestantes formaron una cadena humana y literalmente impidieron que los delegados ingresaran a la reunión ministerial. La solidaridad sin precedentes que se materializó en las calles entre sindicalistas y activistas por el medio ambiente, a pesar de la violencia policial generalizada, hizo que las negociaciones de la OMC concluyeran en un fracaso absoluto.
De ser aprobado, el TPP pondría en marcha normas comerciales que harían ilegal que los gobiernos aprueben y apliquen leyes sobre todo tipo de asuntos, desde normas medioambientales hasta leyes salariales y laborales, pasando por la duración de los derechos de autor. Por ejemplo, una ley que prohíba la venta de mercancías fabricadas en maquilas en Vietnam podría declararse ilegal por considerársela como un obstáculo al comercio; o podría dejarse sin efecto la normativa que exige requisitos de certificación a los productores de madera en Malasia, para proteger a los bosques primarios de la deforestación.
Lori Wallach, del Observatorio del Comercio Mundial de la organización Public Citizen, es una de las personas más críticas del tratado:
“Lamentablemente, el TPP es un mecanismo de aplicación de muchas de las cosas que quieren [el líder de la mayoría del Senado Mitch] McConnell y los republicanos. Por ejemplo, aumentaría el tiempo de duración de las patentes de las grandes empresas farmacéuticas, lo que significaría que obtengan ganancias excepcionales, pero provocaría un aumento de los precios de los medicamentos. El acuerdo implicaría un retroceso en la regulación financiera de los grandes bancos. Además, podría limitar la libertad del uso de Internet, introduciendo subrepticiamente la Ley para Detener la Piratería en Internet (SOPA, por sus siglas en inglés). Otorgaría privilegios y derechos especiales a las empresas extranjeras para que puedan evitar ser enjuiciadas en nuestros tribunales y puedan demandar al gobierno de Estados Unidos para obtener una indemnización si consideran que las leyes medioambientales o de protección de la salud de los consumidores perjudican sus ganancias futuras, lo que se conoce como el sistema de solución de controversias ‘inversor-Estado’. Además, tendría normas parecidas a las del TLCAN que facilitarían la externalización del empleo, facilitando así que las empresas se trasladen a países donde se pagan salarios bajos. De modo que cabe preguntarse ¿por qué el Presidente Obama quiere el TPP? Está bastante claro por qué McConnell lo quiere. Se negoció con la ayuda de 600 asesores comerciales de empresas de Estados Unidos. El acuerdo se profundizó por iniciativa del Gobierno de Obama. Lo inició [el ex presidente George W.] Bush, pero en lugar de cambiarlo y hacer algo diferente, el Gobierno de Obama lo retomó y, honestamente, lo empeoró”.
Los movimientos sociales se están organizando para oponerse al TPP y a la vía rápida. Su trabajo abarca diversos temas: derechos humanos, libertad en Internet, comercio justo, derechos laborales y medio ambiente. Los intereses económicos en Washington reciben toda la atención del presidente, de modo que apenas tienen que suspirar para que se los escuche. Es hora de que la población alce sus voces al unísono y exija ser escuchada.

Selma, Alabama: El recuerdo del Domingo Sangriento nos convoca a seguir luchando

Han pasado cincuenta años desde el Domingo Sangriento, un acontecimiento trascendental en la historia de los derechos civiles en Estados Unidos, cuando los afroestadounidenses y sus aliados intentaron marchar desde Selma hasta Montgomery, Alabama, en demanda del derecho al voto. Tan pronto como cruzaron el puente Edmund Pettus en Selma, fueron confrontados con violencia por la policía del estado de Alabama y reprimidos con porras, picanas eléctricas, perros policía y gas lacrimógeno. La policía los persiguió desde el puente hasta la capilla Brown de la Iglesia Episcopal Metodista Africana de Selma, donde se había iniciado la marcha.

Las noticias e imágenes de la violencia policial extrema, desatada sin que hubiera ningún tipo de provocación, en contraste con la conducta de los 600 manifestantes, que practicaban una disciplinada no violencia, se extendieron por todo el mundo. En cuestión de meses, el presidente Lyndon Johnson firmaría la Ley de Derecho al Voto de 1965 en respuesta a la indignación pública y la presión ejercida por un movimiento masivo hábilmente organizado. La marcha que se conocería como Domingo Sangriento se organizó en respuesta al asesinato de un joven afroestadounidense por parte de la policía. Esa historia, y cómo se relaciona con la actualidad, fue recordada el domingo pasado en la histórica Capilla Brown.

La capilla desbordaba de históricos activistas por los derechos civiles, altos funcionarios del gobierno de Obama y miembros del Congreso. En su discurso, el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, hizo una conexión con la serie de asesinatos de jóvenes afroestadounidenses desarmados a manos de la policía que tienen lugar hoy en día. Esta conmemoración ocurrió pocos días después de que el Departamento de Justicia diera a conocer su severo informe sobre el racismo sistémico en los departamentos de policía de Ferguson y de otros municipios cercanos en Missouri.

“Alentados por el asesinato de Jimmie Lee Jackson, un joven afroestadounidense desarmado”, dijo Holder desde el estrado. Hizo una pausa y luego repitió: “Un joven afroestadounidense desarmado. Un joven afroestadounidense desarmado”. Tres veces entonó esta frase, ante una multitud que incluía a su propio hijo adolescente, Eric Holder III, afroestadounidense como él, así como a su probable sucesora Loretta Lynch, que será la primera mujer afroestadounidense en ocupar el cargo de fiscal general (siempre y cuando el Senado confirme su designación). Y luego prosiguió:

“Se formó un movimiento y los ciudadanos comenzaron una marcha de Selma a Montgomery, a través de un puente que lleva el nombre de un ex senador de Alabama, general de brigada del ejército confederado durante la guerra de secesión y ‘Gran Mago’ del Ku Klux Klan”. Se refería a Edmund Pettus. El sábado siete de marzo, el presidente Barack Obama habló al pie del puente Edmund Pettus.

“En todas partes del país hay nuevos pasos que necesitan ser dados. Hay nuevos terrenos para cubrir. Hay más puentes que cruzar. Y son ustedes, los jóvenes y valientes de corazón, la generación más diversa y educada de nuestra historia, a los que el país está a la espera de seguir. Porque Selma nos muestra que Estados Unidos no es un proyecto de una persona. Porque la palabra más poderosa de nuestra democracia es la palabra ‘nosotros’. Nosotros, el pueblo. Nosotros venceremos. Nosotros podemos. Esa palabra no es propiedad de nadie. Le pertenece a todos”.

Según las estimaciones, la multitud reunida en Selma ese fin de semana llegaba a 80.000 personas. Entre los invitados especiales se encontraban los padres de Michael Brown, el adolescente afroestadounidense desarmado que fue asesinado el pasado mes de agosto por el oficial de policía de Ferguson Darren Wilson.

Sherrilyn Ifill, presidenta y directora legal del Fondo Educativo y de Defensa Legal de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color, añadió: “Para mí no está claro que esta población de 21.000 personas necesite su propio departamento de policía. Hay 90 jurisdicciones en el condado de Saint Louis. Tenemos que empezar a abordar algunas cuestiones policiales a nivel regional, de manera que podamos obtener algo de control de calidad. No se pueden controlar todas esas pequeñas jurisdicciones”.

Desde que se publicó el informe del Departamento de Justicia muchos funcionarios de Ferguson se vieron obligados a dejar el cargo. Entre ellos, dos policías, un secretario judicial, un juez municipal y, más recientemente, el jefe de policía, Thomas Jackson, quien presentó su renuncia. El pasado fin de semana en Selma, la conmemoración del 50º aniversario del Domingo Sangriento fue una notable mirada al pasado, convertido en historia viva, con muchos de los participantes de aquella marcha que aún viven participando de la conmemoración de hoy en día: todavía hablando, todavía marchando, todavía luchando. También fue un momento para recordar a los mártires del movimiento por los derechos civiles. No solo a Martin Luther King Jr., que fue representado por su hijo Martin Luther King III y por su hija, la reverenda Bernice King, sino también a los mártires menos conocidos. El hijo del Dr. King también habló en la Capilla Brown:

“Hoy deberíamos estar celebrando, pero aún no podemos celebrar. Y algunos dirán que idolatramos al Dr. King y sí, puede ser, pero por desgracia, eso no es lo que él querría que hiciéramos. Cuando idolatras algo lo pones arriba de un estante y cuando llega el día de conmemorarlo lo sacas para mostralo. Lo sacas el Día de Martin Luther King. O lo muestras cuando llega el Mes de la Historia Afroestadounidense, o el cuatro de abril, día de su muerte, o en otros momentos, lo enseñas. Pero verán, papá no querría que lo idolatráramos. Él querría que abrazáramos sus ideales: la verdad, la libertad, la justicia y la igualdad”.

El congresista John Lewis, que hace 50 años, a la edad de 25 años, encabezó la marcha por el derecho al voto a lo largo del puente Edmund Pettus y sufrió una fractura de cráneo tras la represión por parte de la policía del estado de Alabama, abrió su discurso del sábado al pie del puente hablando sobre los mártires menos conocidos: “Nosotros, como país, tenemos mucho que agradecer. Jimmie Lee Jackson, cuya muerte inspiró la marcha de Selma, así como tantos otros, no pudieron llegar a ver este día. Pero ustedes y yo estamos aquí. Podemos dar testimonio de la distancia que hemos recorrido y el progreso que hemos hecho en cincuenta años, y debemos elegir este momento para renovar nuestro compromiso de hacer todo lo posible para terminar el trabajo. Todavía queda trabajo por hacer.”.

Viola Liuzzo, madre de cinco hijos, Jonathan Daniels, seminarista de la Iglesia Episcopal, y James Reeb, ministro de la Iglesia Unitaria, los tres blancos, fueron asesinados en Selma o sus alrededores, junto con muchos otros, por apoyar la lucha por el derecho al voto. En las entrevistas que realicé en la marcha aniversario a lo largo del puente Edmund Pettus, sus nombres fueron recordados con reverencia. También apareció una y otra vez el reconocimiento hacia los mártires recientes: Trayvon Martin, Tamir Rice, Eric Garner, Michael Brown.

Lesley McSpadden, rodeada de un mar de gente que esperaba la llegada del presidente Obama al pie del puente Edmund Pettus, resumió elocuentemente el espíritu del día y la tristeza de su pérdida: “Mi hijo habría podido votar si todavía estuviera vivo”. La conmemoración del 50º aniversario del Domingo Sangriento fue masiva, con una participación que excedió ampliamente las expectativas. Los movimientos por la justicia racial, el derecho al voto y contra la brutalidad policial se están fusionando, combinando el pasado y el presente para dar forma a un nuevo futuro.