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El terror generado por el agua contaminada de Flint

Menos de un mes después de los atentados del 11 de septiembre, un alto funcionario del FBI, Ronald Dick, le dijo al Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara de Representantes: “Debido a la importancia crucial del agua para todas las formas de vida…el FBIconsidera un peligro grave amenazar con atacar el suministro de agua”. En 2003, un artículo de United Press International informaba que un agente de al-Qaeda “(no descarta) utilizar gas sarín y envenenar el agua potable de Estados Unidos y ciudades de Occidente”. El ataque contra el suministro de agua que los terroristas no lograron realizar, lo realizó con éxito el estado de Michigan. Los hogares y oficinas de la ciudad de Flint han estado abastecidos con agua contaminada con plomo desde 2014, lo que ha provocado enfermedades generalizadas y posible daño cerebral permanente a los habitantes más jóvenes.

Michigan cuenta con una de las leyes de “manejo de emergencias” más extremas del país, que permite al gobernador nombrar a funcionarios no elegidos para hacerse cargo del gobierno local cuando se considera que esos lugares o instituciones atraviesan una “emergencia económica”. El gobernador republicano de Michigan, Rick Snyder, promovió y logró que se aprobaran dos proyectos de ley que fortalecieron esa legislación, que ha utilizado agresivamente para imponer su versión de austeridad fiscal en ciudades como Detroit, Benton Harbor, varios grandes distritos escolares y ahora en el sonado caso de Flint. En todos los casos, excepto en uno, el director de manejo de emergencias asumió el control de ciudades con población mayoritariamente afroestadounidense. El cargo le da amplias facultades por encima de los gobiernos locales electos democráticamente para recortar el presupuesto, vender bienes públicos, anular o renegociar contratos laborales y básicamente gobernar como en una dictadura.

En abril de 2014, Darnell Earley, el cuarto de cinco directores de manejo de emergencias de Flint nombrados por Snyder, decidió unilateralmente cambiar la fuente de agua de Flint del sistema de suministro de Detroit, que utilizaba como fuente el lago Huron desde hacía 50 años, al extremadamente contaminado y corrosivo río Flint. Los habitantes de Flint notaron de inmediato descoloración y mal olor en el agua, además de experimentar una serie de efectos en la salud, como sarpullidos y pérdida del cabello. En octubre de 2014, General Motors decidió que ya no utilizaría el agua de la ciudad de Flint en sus plantas porque estaba corroyendo las piezas de automóviles. Más tarde, se hallaron trihalometanos en el agua, derivados tóxicos del tratamiento de agua. A pesar de ello, funcionarios declararon que el agua era segura para el consumo. Al mismo tiempo, como se reveló en un correo electrónico obtenido más tarde por Progress Michigan, el estado comenzó a enviar refrigeradores con agua potable limpia al edificio de la oficina del estado en Flint, más de un año antes de que el gobernador Snyder admitiera que el agua estaba contaminada.

El persistente activismo de los habitantes de Flint, cuyos hijos se enfermaron, atrajo la participación de investigadores de Virginia Tech especializados en la calidad del agua, que concluyeron que 10.000 habitantes habían sido expuestos a altos niveles de plomo. Fue necesario que investigadores de otro estado, Virginia, viajaran a Michigan para realizar los exámenes exhaustivos necesarios. Más adelante, la Dra. Mona Hanna-Attisha intervino en el proceso. Es directora del programa de residencia en pediatría de la Universidad de Michigan. Descubrió una alarmante vinculación entre el aumento de los niveles de plomo en la sangre de los niños de Flint y la utilización del río Flint como fuente de agua.

“El porcentaje de niños con altos niveles de plomo se duplicó en toda la ciudad y en algunos barrios se triplicó, y estaba directamente correlacionado con los lugares donde los niveles de plomo eran más elevados”, nos dijo en el programa Democracy Now!

En lugar de ir tras el problema que identificó la doctora, el estado fue tras ella. “Nos atacaron. Me llamaron ‘investigadora deplorable’, dijeron que prácticamente estaba provocando histeria colectiva, que estaba inventando números y que las cifras estatales no se correspondían con mis datos. Y como científica, como investigadora, como profesional, verificas una y otra vez. Los números no mentían y lo sabíamos, pero cuando el estado, con un equipo de 50 epidemiólogos, te dice que te equivocas, te cuestionas”. En algunas semanas, las autoridades se vieron obligadas a reconocer que la Dra. Mona Hanna-Attisha tenía razón. Poco después comenzó a aparecer junto al gobernador y la acaban de nombrar encargada de una nueva iniciativa de salud pública para ayudar a las personas que fueron expuestas a la contaminación.

Un grupo de habitantes de Flint y sus aliados están exigiendo que se adopten medidas de inmediato para garantizar el suministro de agua limpia y segura a la población de Flint. Muchos están pidiendo que el gobernador Snyder renuncie o incluso que sea arrestado. El FBI y el Departamento de Justicia están investigando si se violó la ley. Esta semana, la Cámara de Representantes realizó una audiencia sobre la crisis, durante la cual la congresista de Houston Sheila Jackson Lee comparó el envenenamiento de los habitantes de Flint con el suicidio y homicidio múltiple de 1978 en Jonestown, Guyana. “Mientras estoy aquí hoy, me viene a la memoria Jim Jones dando un brebaje con veneno a niños. Me hace pensar que hay un Jim Jones en Michigan, envenenando a los niños y sus familias”. En Guyana, el líder de un culto, Jim Jones, ordenó a sus 900 seguidores, 300 de ellos niños, que tomaran Kool-Aid con cianuro. Las víctimas murieron al instante. En Flint, la tragedia continuará durante décadas.

Atrapadas: sin acceso a abortos legales y seguros

Esta semana, un gran jurado de Houston presentó una acusación que provocó sorpresa. Se le había encomendado la investigación de videos que aparentemente dejaban al descubierto que la organización especializada en planificación familiar y derechos reproductivos Planned Parenthood vendía partes del cuerpo de fetos abortados. El gran jurado no halló actos ilícitos por parte de Planned Parenthood. En cambio, acusó a los productores David Daleiden y Sandra Merritt, de la organización contraria al aborto The Center for Medical Progress, de alterar registros gubernamentales, un delito grave.

Por otra parte, esta semana tuvo su presentación pública otro video; en este caso es uno que muestra de manera precisa la amenaza que se cierne sobre los derechos reproductivos de la mujer en todo el país. “TRAPPED” (“Atrapadas”, en español) es un conmovedor documental que se estrenó el domingo por la noche en el Festival de Cine de Sundance aquí, en Park City, Utah. El documental evidencia de qué manera la aprobación en varios estados del país de las llamadas “leyes TRAP”, que imponen reglamentaciones selectivas sobre los centros de salud que practican abortos, implica un ataque al acceso al aborto legal y seguro para las mujeres estadounidenses. Las “leyes TRAP”, sigla que en inglés significa “trampa” o “atrapar”, han proliferado desde que el Tea Party arrasara en las legislaturas estatales en 2010 y dicen proteger la salud de las mujeres; sin embargo, provocan en realidad la clausura de clínicas de atención de la salud de la mujer. El estreno de la película a nivel nacional coincidirá con el momento en que el derecho de una mujer a elegir si practicarse o no un aborto se enfrente a un desafío crucial ante la Corte Suprema de Estados Unidos, el 2 de marzo.

Dawn Porter es la galardonada realizadora que escribió, dirigió y produjo “TRAPPED”. Mientras se encontraba en Mississippi filmando otra película, Porter se enteró de que en ese estado quedaba una sola clínica donde se practicaban abortos. Decidió entonces acercarse a la clínica, donde encontró al Dr. Willie Parker, obstetra y ginecólogo.

Tras la presentación de “TRAPPED” en el Festival de Cine de Sundance, el Dr. Parker expresó en el noticiero de Democracy Now!: “Hace 21 años que soy obstetra y ginecólogo y 25 años que soy médico. Cuando tomé conciencia de que una de cada tres mujeres necesitará asistencia médica para realizarse un aborto a lo largo de su vida reproductiva y que, de forma desproporcionada, las mujeres de bajos recursos y las mujeres de color tendrán dificultades para acceder a dicha atención, se tornó prioritario para mi garantizar el acceso a esos servicios de salud tan importantes, por lo que regresé a mi pueblo natal de Birmingham para brindar asistencia médica en el sur”.

La película “TRAPPED” sigue al Dr. Parker y a varios otros proveedores de aborto de Alabama, donde se aprobaron leyes TRAP que imponen onerosas modificaciones a las clínicas en que se practican abortos. La mayoría de esas leyes se basan en una legislación modelo redactada por una organización contraria al aborto llamada Americans United for Life. Las mismas obligan a clínicas que proveen el servicio de interrupción del embarazo que funcionan de manera segura y legal a efectuar reformas costosas e innecesarias en sus instalaciones. En muchos casos, las clínicas no pueden financiar la realización de las reformas y se ven obligadas a cerrar sus puertas.

En una escena de la película “TRAPPED”, se muestra al Dr. Parker con una paciente. Parker le está transmitiendo la información que la ley TRAP de Alabama exige que se les haga saber a las pacientes antes de practicarse un aborto:

“La ley me exige que le diga que al practicarse un aborto, puede incrementarse el riesgo de padecer cáncer de mama. No existe evidencia científica que lo compruebe. El estado me exige que le informe que al practicarse este procedimiento existen riesgos de complicaciones. Considero que es bueno conocerlo, al riesgo. El estado me exige que le diga que usted puede presentar hemorragias que podrían poner en riesgo su vida y que puede ser necesario trasladarla a un hospital y recibir una transfusión de sangre. Si usted presentara una hemorragia que solamente pudiera ser contenida mediante la extirpación de su útero, se le practicaría una histerectomía y no podría tener hijos en el futuro. Esos son los riesgos asociados, pero adivine qué. Son exactamente los mismos riesgos asociados a tener un bebé. Lo que quiere decir que no se está enfrentado a ningún riesgo extra en lo que refiere a su salud. Es decir que el aborto es un procedimiento extremadamente seguro”.

En Texas, la ley TRAP —conocida allí como HB2— fue aprobada en 2013. Antes de la entrada en vigor de dicha ley había 40 clínicas de abortos en funcionamiento en Texas. Quedan diecinueve. Una clínica de San Antonio entabló una demanda judicial en oposición a las restricciones impuestas por la ley HB2. Ese juicio, llamado Whole Woman’s Health contra Hellerstedt (anteriormente contra Cole), se presentará el 2 de marzo ante la Corte Suprema de Estados Unidos, cuyo fallo sobre el caso se prevé para el próximo mes de junio.

Los videos editados y manipulados con el objetivo de abatir a Planned Parenthood no lograron su cometido y sus creadores se enfrentan a años de prisión. Si bien “TRAPPED” se emitirá en junio en el ciclo de documentales “Independent Lens” de PBS, se pasará también en cines, con proyecciones comunitarias en simultáneo. Dawn Porter espera que su más reciente película logre involucrar, sensibilizar y movilizar a personas de todo el país mientras la Corte Suprema se encuentre examinando este tema crucial en materia de salud.

Historia de dos abuelas

En una nevada noche de enero hace algunos días atrás, en el norte del estado de Nueva York, una abuela se entregó a las autoridades del centro penitenciario de Jamesville para cumplir una condena de seis meses de prisión. ¿Su delito? Tomar fotografías. Mary Anne Grady Flores estaba tomando fotografías de otras ocho personas que se estaban manifestando en la entrada de la Base Aérea de la Guardia Nacional Hancock Field, en las afueras de Syracuse, Nueva York. El grupo, denominado Upstate Coalition to Ground the Drones and End the Wars (Coalición del norte de Nueva York para enterrar a los drones y terminar la guerra) se congregó allí el Miércoles de Ceniza de 2013, un 13 de febrero, para manifestarse contra los drones armados utilizados en el programa de asesinatos dirigidos del Gobierno de Obama. Fue una de las tantas protestas pacíficas del grupo.

Horas antes de entregarse a las autoridades, Mary Anne Grady Flores dijo en el programa Democracy Now!: “Era Miércoles de Ceniza, un día de expiación de acuerdo con nuestra tradición de trabajadores católicos. Y para nosotros era realmente importante difundir lo que estaba sucediendo en la base, que son crímenes de guerra”. Hancock Field alberga la 174ª división de ataque de la Guardia Nacional Aérea que opera una flota de aviones no tripulados MQ-9 Reaper, “un persistente cazador-asesino de blancos emergentes”, en las propias palabras de la Fuerza Aérea.

Grady Flores se mantuvo alejada de la protesta, tomando fotos, en parte porque un juez había emitido “una orden de restricción” contra ella y otros manifestantes por una manifestación de 2012, en la que el grupo logró bloquear tres entradas de la base durante una hora. La orden fue emitida a pedido del comandante del Grupo de Apoyo a la Misión de la 174ª división de ataque, el Coronel Earl A. Evans. Infringir la orden de mantenerse alejada de la casa, escuela o “lugar de trabajo” de Evans constituye un delito punible con hasta siete años de prisión. Mary Anne Grady Flores se enteró al ser arrestada de que la propiedad de la base abarcaba más que los confines de la entrada, e incluía el otro lado de la calle, donde ella se encontraba.

“Tomar fotografías es, por supuesto, una actividad que está protegida por la Primera Enmienda. Manifestarse es una actividad protegida por la Primera Enmienda”. Esto dijo el abogado Jonathan Wallace, en su aparición en Democracy Now! junto a Grady Flores. Wallace es un abogado que ha trabajado mucho con el movimiento de resistencia a los drones: “Estas órdenes de restricción son un formulario pre-impreso con espacios en blanco que la policía y los fiscales completan todos los días para proteger a los cónyuges víctimas de maltrato”.

Otro coronel dio su opinión sobre el caso. Ann Wright sirvió durante 29 años en las fuerzas armadas. Posteriormente, se desempeñó como funcionaria de alto nivel del Departamento de Estado. En 1997 recibió la medalla de heroísmo del Departamento de Estado por ayudar a evacuar a miles de personas en la guerra civil de Sierra Leona. Era subjefa de misión cuando la embajada de Estados Unidos reabrió en Afganistán en 2001. En 2003, renunció a su cargo en protesta contra la guerra en Irak. Wright escribió en apoyo a Grady Flores: “Me resulta bastante vergonzoso y absurdo que un comandante del ejército de Estados Unidos establezca que su seguridad personal se ve amenazada por manifestantes pacíficos, no violentos, que protestan contra las políticas de aviones no tripulados de Estados Unidos. Hubiera esperado que un comandante de Estados Unidos tuviera el valor de reunirse con el grupo de ciudadanos preocupados en lugar de obtener cobardemente una orden de restricción”.

Dos meses después de la protesta del Miércoles de Ceniza en la que Grady Flores fue acusada de violar la orden, el 23 de mayo de 2013, el Presidente Obama pronunció un discurso en la Universidad de Defensa Nacional en apoyo del programa: “Antes de lanzar un ataque, debe haber certeza casi absoluta de que ningún civil morirá ni resultará herido. Es el máximo estándar que podemos establecer”. A pesar de las promesas de Obama, el número de muertes civiles en los ataques de Estados Unidos con aviones no tripulados continúa aumentando.

Rara vez se dan a conocer los nombres de las víctimas. El 24 de octubre de 2012, la CIA lanzó un ataque con avión no tripulado en Waziristán del Norte, Pakistán. Mamana Bibi, una abuela de 67 años de edad que estaba recolectando ocra, fue asesinada. Su nieto, Zubair Rehman, de 12 años de edad, y su hermana de 8, Nabila, fueron algunos de los heridos. Tras varias cirugías, Zubair y Nabila viajaron a Estados Unidos con su padre, Rafiq, un maestro de escuela, para declarar ante una audiencia del Congreso. Después de dar su testimonio en el Congreso vinieron a nuestros estudios en Nueva York, donde los entrevistamos. En su declaración ante el Congreso, el pequeño Zubair dijo: “Ya no me gusta el cielo azul, de hecho prefiero el cielo gris. Los drones no vuelan cuando el cielo está gris…pero cuando el cielo está despejado, los drones regresan y con ellos el miedo”.

Mary Anne Grady Flores llevaba una bufanda el día que fue a prisión, pero no para protegerse de la nieve: “Llevo una bufanda azul hoy. Los niños de Afganistán enviaron este trozo de tela para que algún día podamos vivir con la visión de un futuro de cielo azul, de paz”.

Indocumentados: los ausentes del discurso del Estado de la Unión

El presidente Barack Obama pronunció su último discurso sobre el Estado de la Unión el martes por la noche ante una sesión casi a pleno del Congreso. Casi a pleno porque hubo un asiento vacío al lado de la primera dama, Michelle Obama. Según informó la Casa Blanca: “Se dejó un asiento vacío en el palco de invitados de la Primera Dama en representación de las víctimas de la violencia con armas de fuego que ya no tienen voz. Porque necesitan del resto de nosotros para que hablemos por ellos. Para que contemos su historia. Para que honremos su memoria”.

Ese símbolo, el de la silla vacía, invita a reflexionar acerca de quiénes más no estaban presentes en esa prestigiosa galería del Capitolio. Por ejemplo, los inmigrantes indocumentados detenidos en las redadas llevadas a cabo en Año Nuevo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). Cientos, o tal vez miles de personas (no se ha dado a conocer la cifra), la mayoría de ellas provenientes de países centroamericanos como Honduras, Guatemala y El Salvador, han sido arrestadas en redadas desarrolladas en todo el país. Familias enteras, madres solteras con niños y personas solas, que en muchos casos huyeron de sus países de origen para salvar sus vidas, están siendo detenidas por agentes federales armados y luego puestas a disposición para ser deportadas.

Le pregunté a la congresista de Maryland Donna Edwards, actualmente candidata al Senado, acerca de las redadas del ICE. Me dijo: “Considero que es irresponsable esta forma extrema de hacer cumplir la ley en las comunidades, la cual, en el distrito electoral al que represento, está generando tanto miedo en las comunidades que los niños no van a la escuela y la gente no va a trabajar por miedo a ser vistos y ser identificados en sus comunidades”. Las campañas del senador Bernie Sanders y de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton se han hecho eco del sentir de la congresista Edwards.

Las redadas han suscitado manifestaciones de protesta en todo el país. El pasado viernes, siete personas fueron arrestadas en la ciudad de Nueva York frente a la oficina local del ICE, tras haberse atado unas a otras y cortado el tránsito. Entre los arrestados se encontraba Claudia Palacios. Su historia es digna de ser mencionada. Palacios nació en Texas y se desempeñó durante cinco años en el cuerpo de infantes de Marina de Estados Unidos. Pasó dos años en Okinawa y varios años alrededor del mundo desplegada con la Brigada Expedicionaria de Infantería de Marina. Aunque sirvió honorablemente a su país, esta veterana del Ejército nacida en Estados Unidos tiene sus propios problemas de documentación.

Su madre era indocumentada. Como muchas mujeres embarazadas en su situación, tenía miedo de ir a un hospital. Claudia nació con ayuda de una partera en un estacionamiento para casas rodantes. Su certificado de nacimiento fue firmado por la partera. Claudia Palacios contó en Democracy Now!: “El Ejército consideró válido mi certificado de nacimiento y pude ingresar al servicio. Una vez que entré en actividad, solicité el pasaporte ante el Departamento de Estado, pero ellos no aceptaron mi certificado de nacimiento”. Ahora, fuera de la Marina, sin su documento de identidad del Ejército de Estados Unidos y sin pasaporte, Palacios nos dijo: “Básicamente, soy una apátrida. No puedo salir de mi país”.

El asiento vacío estaba a la derecha de la Primera Dama. A su izquierda, se sentó el veterano de guerra condecorado Oscar Vazquez. El mismo comunicado de prensa de la Casa Blanca que describía el significado de la silla vacía, explicaba que Vasquez “llegó a Estados Unidos de niño en busca de una vida mejor. Desde los doce años de edad, cuando se mudó desde México a Phoenix, Arizona, Oscar fue un estudiante destacado. Pero sin estatuto legal, no pudo obtener un empleo que le permitiera mantener a su esposa y su hijo recién nacido”. Una vez que se le otorgó la tarjeta de residencia permanente, según continuaba su biografía: “Oscar ingresó al Ejército para servir al país que ama y al que considera su hogar. Oscar cumplió un período de servicio en Afganistán y es actualmente un orgulloso ciudadano estadounidense”.

Claudia Palacios considera insuficiente la presencia de Vasquez en el palco: “Creo que es una farsa llevarlo como invitado, como invitado de honor, al discurso sobre el Estado de la Unión y luego ni siquiera hacer mención sobre la inmigración y sobre la forma en que vamos a abordar este asunto o la forma en que vamos a dar refugio a las personas que se encuentran amenazadas”.

Las víctimas de la violencia con armas de fuego merecen tener un lugar, merecen que se cuenten sus historias y el Presidente ha de ser elogiado por la postura que ha adoptado al respecto. Pero las personas que llegan a este país huyendo de la violencia con armas de fuego, ya sean de América Central, de Siria, Afganistán o Irak, también merecen ser reconocidas y acogidas. Eso le dará solidez a la Unión.

Deportar a un activista kurdo a Turquía es un acto terrorista

En la pintoresca localidad turística de Harbert, Michigan, se encuentra un modesto restaurante cuyo propietario y administrador es considerado un hombre fundamental en su comunidad. Cafe Gulistan es propiedad de Ibrahim Parlak, a todas luces, un clásico ejemplo de la historia exitosa de un inmigrante. Aunque hay un problema: el Gobierno de Estados Unidos está intentando deportarlo a Turquía, donde teme, con razón, que puede ser enviado a prisión, torturado y posiblemente asesinado. Después de haber vivido 25 años en Estados Unidos, le quedan alrededor de 75 días para impugnar su deportación.

Ibrahim Parlak es kurdo, nació en la región de Anatolia, Turquía, en 1962. Su infancia estuvo marcada por la creciente represión del Gobierno turco contra la minoría étnica kurda. Turquía prohibió que se hablara el idioma kurdo, así como las expresiones culturales kurdas e intentó integrar por la fuerza a la población kurda para destruir su patrimonio cultural. Parte de la resistencia a esta integración forzada incluyó manifestaciones y organización comunitaria, pero también, en la década de 1980, la resistencia armada del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). En su adolescencia, a finales de la década de 1970, Ibrahim Parlak fue enviado a prisión por tres meses por haber participado en manifestaciones pacíficas. Más tarde, se mudó a Alemania para evitar la represión del Gobierno turco. Durante su estadía en eses país, siguió siendo un miembro activo del movimiento por la autonomía kurda: organizó actividades culturales y recaudó fondos para el brazo político, no militar del PKK, conocido como Frente Nacional de Liberación de Kurdistán. Tras siete años en Alemania, Parlak decidió que podría apoyar mejor la causa kurda desde su Kurdistan natal.

Turquía había anulado su pasaporte, de modo que decidió ingresar a la región kurda de Turquía directamente desde Siria. Cuando su grupo estaba cruzando la frontera, recibieron disparos. A continuación, se suscitó un tiroteo en el que murieron dos soldados turcos. Meses más tarde, Parlak fue arrestado por las autoridades turcas y acusado de “separatismo”, a pesar de que nunca se lo acusó de haber matado a los dos soldados. Las autoridades turcas confirmaron que Parlak no efectuó disparos esa noche.

Parlak contó en el programa Democracy Now!: “Me detuvieron y me enviaron a prisión por un mes, donde me maltrataron y torturaron. Y, ciertamente, no es una experiencia agradable de recordar”. Es visible el dolor que le causa a Parlak recordar lo sucedido. La descripción que figura en el expediente de su caso, presentado ante el tribunal de apelaciones de Estados Unidos en 2007, resulta escalofriante: “La policía turca le aplicó choques eléctricos, lo golpeó en los genitales, lo colgó de los brazos, le vendó los ojos y lo privó del sueño, los alimentos, el agua y la vestimenta en el curso de casi un mes. En ese mismo período también fue violado con una cachiporra”. En esta segunda ocasión, Parlak fue enviado a prisión por alrededor de un año y medio.

Finalmente, viajó a Estados Unidos, donde obtuvo asilo y comenzó un largo proceso para rearmar su vida. Ibrahim Parlak obtuvo el permiso de residencia y en 1999 solicitó la ciudadanía. En ese entonces, el Departamento de Estado había calificado al PKK de organización terrorista, de modo que el hecho de que el nombre del grupo fuera mencionado en su expediente demoró su solicitud. Después de los atentados del 11 de septiembre, el proceso para la obtención de la ciudadanía fue modificado. Los burócratas del flamante Departamento de Seguridad Nacional buscaban incansablemente a terroristas en mezquitas, parques, escuelas, en todos lados. Ibrahim Parlak les vino como anillo al dedo y el sueño americano que construyó comenzó a desmoronarse.

Lo arrestaron y enviaron a prisión a la espera de ser deportado. El apoyo comunitario que recibió Parlak fue increíble. Un ex abogado de contraterrorismo del FBI se ofreció a representarlo. Las personas con las que trabajó durante años e incluso la policía local dieron testimonio de su personalidad. Tras diez meses en una cárcel del condado, un juez federal ordenó que lo liberaran con el argumento de que, en palabras textuales, “ha sido un inmigrante modelo. …No representa una amenaza a nadie ni plantea ningún riesgo de fuga. Tiene fuertes vínculos con su comunidad”.

Desde entonces, el proceso de deportación de Parlak está en la etapa denominada “acción diferida”, lo que significa que está libre pero puede ser detenido y deportado a Turquía en cualquier momento. Parlak cuenta con el apoyo del congresista republicano Fred Upton y tuvo el apoyo del Senador demócrata de Michigan Carl Levin, hasta que Levin se jubiló el año pasado. Sus seguidores están solicitando a los senadores Debbie Stabenow y Gary Peters, ambos demócratas, que presenten un proyecto de ley para proteger a Parlak, pero hasta la fecha ninguno lo ha hecho. El decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago ha solicitado a Obama que le otorgue el perdón.

Mientras tanto, Turquía ha aumentado los ataques militares contra los kurdos y ha impuesto severos toques de queda y fuerte censura contra cualquier disidente. A muchas personas les preocupa el grave peligro que afronta Parlak si es deportado a Turquía. Su abogado, Rob Carpenter, nos dijo que Parlak ha recibido “amenazas privadas en Facebook que hacen mención a formas de torturarlo que nunca antes se habían hecho públicas, lo que indica que debe tratarse de uno de los guardias que lo torturó durante los diecisiete meses [que estuvo preso] antes de que huyera a Estados Unidos”.

Ibrahim Parlak ha vuelto a atender su Cafe Gulistan, pero su futuro es incierto. El Gobierno de Estados Unidos sostiene que es un terrorista, a pesar de que nunca fue hallado culpable de cometer actos de violencia. Deportarlo constituiría, de hecho, un acto terrorista.

Un muy infeliz Año Nuevo en Guantánamo

Mientras el reloj muestra la cuenta regresiva hasta Año Nuevo y el mundo da la bienvenida al 2016, otro reloj continúa haciendo tic tac, contando los días, las horas y los segundos transcurridos desde el 23 de mayo de 2013, día en que el presidente Obama prometió dejar en libertad a todos los prisioneros que ya hubieran sido absueltos pero aún se encontraran recluidos en la base de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo. Ese reloj fue creado por el periodista independiente Andy Worthington y se halla en Internet, en gtmoclock.com. El 22 de enero se conmemora el séptimo aniversario del día en que Obama suscribió la Orden Ejecutiva 13492, que dispone el cierre de la prisión de Guantánamo en el transcurso de un año. Al agotarse el tiempo de Obama en la Casa Blanca, se desvanecen también las posibilidades de cerrar este tristemente célebre gulag. Actualmente, hay 107 hombres recluidos allí, 48 de ellos fueron absueltos y esperan su liberación desde hace casi seis años. Además de los obstáculos impuestos desde hace mucho tiempo por el Congreso liderado por los republicanos a las iniciativas tendientes a cerrar la prisión insular, según informó recientemente Reuters, el Pentágono mismo podría estarse resistiendo a dar cumplimiento a la orden de cerrar Guantánamo, aunque supuestamente se encuentra bajo control civil del comandante en jefe Obama.

La orden ejecutiva emitida por Obama en 2009 dispuso la creación de un grupo de trabajo para la revisión de casos de los prisioneros de Guantánamo, presidido por el entonces fiscal general Eric Holder. El grupo de trabajo incluía a representantes de los departamentos de Justicia, Defensa, Estado, Seguridad Nacional, de la Oficina del Director Nacional de Inteligencia y del Estado Mayor Conjunto. La decisión de liberar a todos los prisioneros que hubieran sido absueltos contó con el consentimiento unánime de esas autoridades. Si bien algunos de esos prisioneros ya han sido liberados, resulta impactante pensar que muchos hombres, algunos de los cuales han estado detenidos por más de diez años, siguen recluidos por tiempo indeterminado sin que medien cargos en su contra.

Tariq Ba Odah es uno de los hombres cuya liberación ya ha sido determinada. “Fue destinado a Guantánamo en febrero de 2002. Se acerca a los catorce años de detención por tiempo indeterminado, casi nueve de esos años los ha pasado en huelga de hambre, recluido en aislamiento”, sostuvo su representante legal, Omar Farah, del Centro para los Derechos Constitucionales, en el noticiero de Democracy Now!. “El presidente tiene que insistir para que el Departamento de Defensa y todos los demás organismos actúen de conformidad con los objetivos que él mismo ha declarado y garanticen la inmediata liberación del Sr. Ba Odah”.

La huelga de hambre a la que se refiere Farah ha reducido a Tariq Ba Odah a la sombra del hombre que alguna vez fue. “Visité al Sr. Ba Odah en marzo y en abril de este año y lo hallé en un estado físico totalmente desastroso” relató Omar Farah. “Según afirma el gobierno, no lo digo yo, el Sr. Ba Odah pesa solamente 33,5 kilogramos, lo que representa el 56% del peso corporal que sería seguro para él”. Ba Odah es alimentado por la fuerza dos veces por día mediante una sonda nasogástrica. La fuerza con la que los carceleros militares colocan las sondas provoca intenso dolor y ha sido calificada como tortura por la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Tariq Ba Odah es originario de Yemen, pero como en ese país se desarrolla una guerra civil, el gobierno de Obama no autoriza la liberación de ciudadanos yemeníes directamente hacia su país natal. Farah afirmó: “Existe un país extranjero, otro país, dispuesto a aceptarlo y proporcionarle asistencia médica y rehabilitación. Se trata de una persona que está extremadamente enferma. Y el último paso en el acuerdo para su liberación, aparentemente consiste en la sencilla tarea de enviar su historia clínica”. El Pentágono se niega a dar a conocer su historia clínica haciendo alusión a normas de privacidad. “Es mentira. Y es una terrible mentira”, dijo Farah. “Yo estaba sentado junto al Sr. Ba Odah cuando dio su consentimiento informado por escrito para la entrega de su historia clínica, a mí como su abogado y a los efectos específicos de la negociación de su liberación”.

En su último artículo, los periodistas de Reuters Charles Levinson y David Rohde (ex periodista del periódico The New York Times que estuvo cautivo del talibán en Afganistán durante siete meses hasta que escapó) hacen referencia al caso de Ba Odah señalando que “funcionarios del Pentágono vienen imponiendo obstáculos burocráticos para impedir que se concrete el plan del presidente de cerrar Guantánamo”.

El Pentágono afirma que procederá a la liberación de los primeros diecisiete prisioneros en enero, pero eso nunca se sabe. Sin embargo, sí podemos estar seguros de que, puntuales como un reloj, los activistas pacifistas de la organización Witness Against Torture, vestidos con overoles naranjas como los prisioneros de Guantánamo, realizarán una vigilia, como cada 22 de enero, en conmemoración del aniversario de la orden ejecutiva de Obama para el cierre de Guantánamo.

El pasado Día de Acción de Gracias, una delegación de Witness Against Torture viajó a Cuba y, en un lugar visible desde la base estadounidense, llevó a cabo una acción simbólica llamada “La alimentación forzada no es un banquete en Guantánamo”. Según explicaron los activistas, la acción consistió en: “Doce personas, todas ellas ayunando ese día, sentadas a la mesa frente a platos vacíos, para representar el terrible dolor que padecen, tanto en el pasado como en la actualidad, quienes están en huelga de hambre en Guantánamo. En la cabecera de la mesa, había un integrante de la organización, vestido como un detenido, sentado frente al horrible aparato utilizado para la alimentación forzada”. Todos los hombres vestían overoles naranjas y cada uno de ellos contó sus motivos para estar allí. Después de cada orador, el grupo cantaba:

“Valor, hermano musulmán,

No estás solo en el camino

Caminaremos a tu lado

Y cantando acompañaremos a tu espíritu hasta su hogar”.

El sueño de uno que se convierte en pesadilla para otro: Clarence Moses

El atardecer del 22 de diciembre de este año, el primer día del invierno, Clarence Moses-EL salió caminando de la cárcel del condado, en Denver, libre después de 28 años. El día más corto del año podría ser el que marque el fin de la pesadilla más larga de su vida. Y todo fue por culpa de un sueño.

Moses-EL fue acusado de violación en 1987. En un comienzo, la víctima de violación dio el nombre de tres hombres con los que había estado tomando algo como sus posibles atacantes. Sin embargo, un día y medio más tarde, soñó que su vecino, Clarence Moses-EL, había sido su atacante y lo denunció ante la policía, que procedió inmediatamente a arrestarlo. Nunca se investigó a los otros tres hombres que la víctima nombró en un comienzo. No había pruebas físicas que vincularan a Moses-EL con el delito. El sueño de la víctima fue la única “prueba” que se presentó en su contra.

Sin embargo, la fiscalía tenía pruebas disponibles a su alcance: muestras para analizar tomadas en la escena del crimen, las sábanas y la vestimenta de la víctima. Nunca se analizó el ADN de estos artículos. En 1995, tras haber pasado años en la cárcel, Moses-EL obtuvo una orden judicial que ordenaba la realización de un análisis forense de las pruebas, gracias a las cuales podría haber sido liberado. Moses-EL logró recolectar los mil dólares necesarios para pagar las pruebas, gracias a las donaciones de otros reclusos. El juez ordenó a la policía de Denver que entregara las pruebas. La policía marcó la caja que contenía las pruebas con la leyenda: “No destruir” e inexplicablemente la tiró a la basura.

“Literalmente me vine abajo en la celda”, les dijo Moses-EL a los periodistas de investigación del Denver Post Susan Greene y Miles Moffeit en 2007. “No podía creerlo. Estaba destrozado. Rompieron sus propias reglas y tiraron a la basura la única llave de mi libertad”, afirmó. Los periodistas Greene y Moffeit escribieron sendos artículos sobre Moses-EL y otros prisioneros en cuyos casos se destruyeron pruebas de ADN que podrían haberlos exculpado. Incluso llegaron a ser finalistas del Premio Pulitzer por su serie de artículos “Trashing the Truth” (Desechar la verdad). Desde entonces, Susan Greene se ha convertido en editora del sitio web del periódico The Colorado Independent y no ha dejado de informar sobre el caso de Moses-EL.

Clarence Moses-EL languideció en la cárcel hasta que, en 2012, recibió una carta de otro recluso de Colorado, L.C. Jackson. Jackson fue uno de los tres hombres que la víctima de violación había nombrado inicialmente como sospechosos, hasta que dio el nombre de Moses-EL después de haber tenido aquel sueño. ¿Qué fue lo que Jackson escribió en la carta?: “Realmente no sé qué decirte, pero empecemos por esclarecer lo que ocurrió y permanece en la oscuridad. Tengo muchas cosas guardadas adentro mío. No sé quién está trabajando en esto, pero diles que vengan a verme. Ya es hora. Estaré esperando”. Jackson está cumpliendo dos condenas a cadena perpetua por la doble violación de una madre y su hija de 9 años, un delito que se parece mucho a la violación por la que fue condenado Moses-EL.

El Fiscal de Distrito de Denver Mitch Morrisey tardó dos años en considerar la confesión de Jackson. Moses-EL y su equipo de abogados lograron finalmente obtener una audiencia judicial para presentar la confesión de Jackson y otras nuevas pruebas. Hace dos semanas, un juez de Colorado anuló las condenas de Moses-EL y ordenó al Fiscal de Distrito que realizara un nuevo juicio o retirara los cargos. El martes, en una audiencia de fianza, el fiscal solicitó una fecha para el nuevo juicio, que el juez fijó para junio. Horas más tarde, Moses-EL salió de la cárcel: ya no está preso, pero todavía no es realmente libre.

Mitch Morrissey renunciará a su cargo de fiscal de distrito tras 10 años en funciones. Hasta el momento, dos de los candidatos que se presentan para reemplazarlo, Beth McCann y Michael Carrigan, han dicho que retirarán los cargos contra Moses-EL si ganan el concurso para acceder a la fiscalía en noviembre.

Al salir de la cárcel de Denver, Moses-EL dijo a los medios presentes: “Es maravilloso. Esperé tanto este momento”. Cuando le preguntaron qué lo mantuvo en pie todos estos años en la cárcel, respondió: “Mi fé y mi inocencia”. Clarence Moses-EL no busca venganza. En una pequeña celebración tras su liberación, Moses-EL dijo: “Todavía tengo una vida por delante. Sé que todo saldrá bien. Nunca lo dudé, a pesar de que por momentos sentí que estaba bajo una pila de ladrillos y no podía respirar”.

Clarence Moses-EL está deseando empezar a trabajar, poder contribuir a la comunidad. “Quiero servir a la comunidad, en programas donde pueda compartir mi experiencia, mi sabiduría, mi talento, mi creatividad”, dijo. El Fiscal de Distrito de Denver Mitch Morrissey sostiene que representa a la población. Es momento de que la población de Denver exija que se retiren los cargos contra Clarence Moses-EL.

“Somos seres humanos, no animales”

Por Amy Goodman

En las afueras de la localidad de Calais, en el norte de Francia, un campamento de refugiados improvisado, conocido como “La Jungla”, se expande a diario con el influjo de personas en busca de asilo que huyen de las consecuencias de las guerras en Afganistán, Siria, Irak, Sudán y otros lugares. Sus países de origen son un mapa de objetivos de las campañas de bombardeo de Estados Unidos. Las más de 6.000 personas que se encuentran en este campamento de refugiados, el más grande de Francia, esperan tener la oportunidad de realizar el último —pero peligroso— tramo de su viaje a través del túnel del Canal de la Mancha para llegar a Inglaterra. El viento que azota desde el Mar del Norte rompe los refugios hechos con toldos, carpas, lonas de plástico y trozos de madera en esta precaria y olvidada aldea en expansión. Las calles del campamento están embarradas y los baños portátiles están sucios. El centro de salud comunitario está cerrado desde mediados de noviembre. Por encima del acceso principal del campamento pasa una carretera, donde camionetas de la policía permanecen estacionadas con las luces encendidas y oficiales armados vigilan rigurosamente lo que sucede abajo.

La mayoría de las personas que llegan al campamento han tenido que viajar miles de kilómetros con la esperanza de cruzar al Reino Unido. El túnel del canal ofrece a quienes buscan asilo una forma de llegar al Reino Unido sin tener que arriesgarse a realizar el peligroso cruce del canal de la Mancha en bote: viajan apilados en la bodega de los trenes de pasajeros de alta velocidad o de los trenes de carga. Acceder a estos trenes implica un gran riesgo y las muertes accidentales ocurren casi todas las semanas cuando la gente intenta subirse a un tren en movimiento o tropieza bajo las ruedas de un camión.

Unos días antes de visitar el campamento, un hombre sudanés llamado Joseph murió atropellado por un automóvil en la carretera. Cuando llegamos al campamento, los habitantes estaban protestando porque la policía no obligó al conductor del vehículo a detenerse. Llevaban carteles con la leyenda: “No somos perros, somos seres humanos” y “¿Los sobrevivientes de las guerras no tienen derecho a vivir en paz?”. Le preguntamos a un joven de Damasco, Siria, llamado Majd, por qué huyó de su país: “Escapé de la guerra. No quiero morir. Esta no es mi guerra. Todo el mundo está luchando en mi país, todos, Rusia, Estados Unidos, Irán, todos. Por eso escapé de la guerra y no quiero morir sin motivo”.

Algunos días antes de mi encuentro con Majd, el Parlamento británico votó a favor de atacar Siria y comenzó a bombardear el país de inmediato. En los meses anteriores a la votación, el Gobierno británico construyó en Calais varias filas de altos vallados con alambre de púa en la parte superior a fin de cerrar la entrada del túnel y el acceso a las vías del tren a lo largo de varios kilómetros, además de haber establecido una zona donde los camiones deben esperar para ingresar a los vagones que los trasladarán al otro lado del túnel. Todos los camiones que ingresan son examinados con rayos infrarrojos para detectar bodegas ocultas. Antes de que se intensificaran las medidas de seguridad, muchas personas que buscaban asilo podían atravesar el túnel por la noche. Ahora es prácticamente imposible. Cuanto más bombardea Occidente a sus países, más cierra las puertas a quienes huyen de sus guerras.

En la sección afgana del campamento de refugiados, Sidiq Husain Khil estaba ansioso por hablar sobre la guerra de 14 años de Estados Unidos en Afganistán, la guerra más larga de la historia de Estados Unidos. Al igual que otros refugiados, no quiso que lo filmáramos. Le preguntamos cuáles son los efectos de los bombardeos y ataques con aviones no tripulados de Estados Unidos en Afganistán, a lo que respondió: “Siempre matan a personas inocentes. Están bombardeando a civiles en las aldeas. Cuando Estados Unidos o la OTAN o cualquiera de estos grupos bombardean a civiles, los civiles se enfurecen y se unen al Talibán. Es por eso que mientras ellos matan a 1 o 10 personas, 100 se están uniendo al Talibán. No apoyan al Gobierno porque el Gobierno no puede ayudarlos. La guerra no es la solución para poner fin al terrorismo. Deben hablar cara a cara”.

En un momento de nuestro recorrido por el campamento, mientras nos envolvíamos en nuestros abrigos para protegernos del frío, comenzamos a buscar a alguna mujer que estuviera dispuesta a dar su testimonio. Conocimos a Dur, una catedrática afgana de lengua inglesa, que tampoco quiso mostrar su rostro a la cámara. Viajó a lo largo de más de 4.800 kilómetros con sus cuatro hijos, en automóvil, autobús, a caballo, a pie y en bote. En un inglés casi perfecto, su hija de 12 años describió su impensable travesía: “Primero fuimos a la provincia de Nimruz en Afganistán y de allí a Pakistán. Luego caminamos hasta Saravan, Beluchistán. De allí nos dirigimos a Iranshahr, Kerman, Shiraz, Teherán, Kurdistán, Rafa, Turquía e Irán. Después comenzamos a caminar por la montaña. Más tarde fuimos a Estambul e Izmir y llegamos al mar”.

Dur contrató a un contrabandista para que los llevara en un bote de Turquía a Grecia. El bote era sumamente precario, como la mayoría de los botes en los que deben viajar los refugiados que quieren ingresar a Europa. Dur me contó: “Al principio, cuando vi el bote dije ‘¿qué es este bote?’, y ellos me dijeron ‘súbase’. Llamé a mis hijos y comencé a llorar. Los abracé y pensé: ‘Les compré la muerte. Gasté todo mi dinero para comprarles la muerte’”. Sobrevivieron de milagro. Si llegarán o no a su destino, Gran Bretaña, es otro tema.

Cuando nos fuimos del campamento, otro hombre afgano llamado Najibullah, corrió hacia nosotros. Najibullah trabajó como traductor para la Infantería de Marina de Estados Unidos. Solicitó una visa especial para afganos cuyas vidas corren peligro por haber trabajado para Estados Unidos. Dijo que se la negaron porque había trabajado para la infantería de marina durante menos de un año. “Para el Talibán es lo mismo si trabajaste un día o un año para el Gobierno de Estados Unidos. Les basta con que hayas trabajado una hora para ellos para que te condenen a muerte. Y eso es lo que me sucedió, me condenaron a muerte”.

“Hoy, Joseph. Mañana, ¿quién?”, rezaba uno de los carteles de la manifestación realizada ese día por la mañana. Estos refugiados son como animales que mueren aplastados por la guerra.

París y el planeta arden

Las velas siguen ardiendo en la ciudad de París en los sitios donde se recuerda a las 130 personas asesinadas por militantes armados identificados con el Estado Islámico (que según señalan muchos musulmanes, no es ni islámico ni un Estado) en los ataques perpetrados en el teatro Bataclan, restaurantes de la zona y el Estadio Nacional de París. En estos lugares donde ocurrieron los actos de violencia, dispuestos como un torrente de sentidas expresiones de dolor, se pueden ver flores, mensajes, banderas de Francia, fotos, recuerdos de los fallecidos y reproducciones del ahora icónico símbolo de la paz diseñado a partir de la imagen de la Torre Eiffel.

En este contexto se está desarrollando uno de los encuentros mundiales más importantes de la historia: la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o COP 21. Prácticamente todos los países del mundo están representados aquí, a través de sus delegaciones, que están intentando alcanzar un acuerdo antes del 11 de diciembre, con el objetivo de evitar un cambio climático catastrófico e irreversible.

Supuestamente, la COP 21 es la culminación de más de dos décadas de trabajo en el marco de las Naciones Unidas para transformar la sociedad, poner fin a la era de los combustibles fósiles, comenzar a utilizar energía renovable y reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Estaba previsto que el 29 de noviembre, el día antes de que comenzara la cumbre sobre el clima, se realizara en París una marcha multitudinaria, en la que se preveía que participarían más de 400.000 personas. Sin embargo, el Presidente francés, François Hollande, declaró un estado de emergencia tras los ataques y prohibió las manifestaciones. Quienes critican esta decisión sostienen que el calentamiento global también es un estado de emergencia y que expresar nuestra oposición es lo único que nos salvará.

El fin de semana, diez mil activistas parisinos e internacionales formaron una cadena humana que se extendió por varias cuadras en París. Al finalizar la acción, los activistas decidieron desacatar la prohibición de las autoridades francesas de realizar protestas e intentaron marchar hacia la Place de la République, donde miles de personas habían colocado velas y flores en homenaje a las víctimas de los ataques terroristas. Si bien el Presidente francés culpó a los manifestantes de destruir el lugar de homenaje a las víctimas, imágenes tomadas por Democracy Now! muestran que los manifestantes formaron un cordón para proteger el sitio de los cientos de policías antidisturbios que lanzaron gases lacrimógenos, granadas de contusión y gas pimienta.

Al día siguiente de la manifestación, en la cumbre sobre el clima, nos encontramos con Yeb Sano, ex negociador sobre cambio climático de Filipinas. Lo habíamos visto por última vez en la Conferencia sobre Cambio Climático de Varsovia, Polonia, en 2013, mientras el tifón Haiyan, uno de los más fuertes de la historia, destruía su país y se cobraba la vida de miles de personas. En esa ocasión, Yeb Sano trascendió por haber realizado un emotivo llamamiento al mundo a adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático:

“Los tifones como Haiyan y sus efectos son un triste recordatorio a la comunidad internacional de que no podemos seguir demorando la adopción de medidas sobre el clima. Quizá se trate de justicia poética que el tifón Haiyan sea tan grande que su diámetro equivale a la distancia entre Varsovia y París”. Yeb imploró a los demás negociadores: “Si no hacemos algo nosotros, entonces ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo? Si no es aquí, ¿dónde?”. Yeb Sano acababa de enterarse de que su hermano, A.G. Sano, apenas había sobrevivido al tifón en su localidad de Tacloban, que quedó destruida.

Al año siguiente, mientras otra terrible tormenta azotaba Filipinas, sorprendió a muchos que Yeb Sano estuviera ausente en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se desarrollaba en Lima, Perú. Lo habían retirado de la delegación a último momento, algo que suscitó rumores de que, ante la presión de los países ricos, como Estados Unidos, Yeb había sido castigado por decir lo que pensaba. En esa oportunidad, Yeb Sano publicó en Twitter: “Podrán silenciar mi voz, pero no podrán silenciar mi alma”:

Este año, Yeb Sano está participando nuevamente en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Esta vez no como negociador de Filipinas, sino como activista de base. Acaba de caminar 1.500 kilómetros en 60 días de Roma a París en la Peregrinación de los Pueblos para la Acción Climática. Su hermano, A.G. Sano, que es artista callejero, caminó a su lado y a lo largo del camino pintó seis maravillosos murales en los que se muestra a peregrinos de todo el mundo marchando hacia París. Dado que no tenía una acreditación oficial para acceder a la cumbre, lo entrevisté fuera de la zona de seguridad, sumamente fortificada. A.G. Sano realizó un tributo a un amigo suyo que falleció durante el tifón Haiyan:

“Vine aquí a traer la voz de mi amigo fallecido. Quisiera simplemente decirle al mundo el nombre de mi amigo, su nombre es Agit Sustento. El cambio climático es tan real como Agit Sustento. Estuve con él la noche antes de que muriera y lo último que le dije fue que se cuidara y que cuidara a su familia porque estábamos por enfrentar el tifón más poderoso de la historia, y esa fue la última vez que hablé con él. Perdió a su esposa, a su hijito, a su madre y a su padre. Su hijo y el cuerpo de su padre nunca fueron hallados. Y le prometí que le diría su nombre al mundo. Su nombre es Agit Sustento y no volverá a ver salir el sol”.

El mejor homenaje a quienes murieron aquí en París y al sinnúmero de víctimas del cambio climático sería alcanzar un acuerdo justo, ambicioso y vinculante en la cumbre sobre el clima a fin de contribuir a que el mundo sea más seguro, equitativo y sostenible.

30 segundos, 16 disparos, 400 días: El asesinato de Laquan McDonald

La noche del 20 de octubre de 2014, Laquan McDonald, un adolescente afroestadounidense de diecisiete años de edad de Chicago, iba caminando por la calle cuando dos patrulleros aceleraron en dirección a él. Algunos agentes se apresuraron a salir de los automóviles y al menos uno de ellos, Jason Van Dyke, abrió fuego. Laquan cayó al piso. Sus últimos y dolorosos instantes de vida fueron filmados por la cámara de un tercer patrullero que había llegado al lugar unos segundos antes. Laquan había comenzado a girar justo cuando recibió los disparos. Dos balas le impactaron en la espalda. Como puede observarse claramente en el video, las balas fueron disparadas directo a su cuerpo. Prueba de ello son las nubes de pólvora que se ven volar desde la acera mientras McDonald yace en el suelo. Esta semana, el mismo día en que el video fue dado a conocer a la opinión pública por orden judicial, se presentaron cargos por asesinato en primer grado contra el agente Van Dyke, 400 días después de haber matado a Laquan McDonald.

El escenario que declaró oficialmente el Departamento de Policía de Chicago (CPD) fue similar a tantos otros: el adolescente se encontraba armado con un cuchillo y arremetió contra el oficial Van Dyke y su compañero. Van Dyke, según sostiene la versión oficial, le disparó al muchacho con el único objetivo de defenderse a sí mismo y a su compañero de una agresión potencialmente mortal.

Medios de comunicación independientes lograron conseguir información que dio vuelta por completo ese escenario. Jamie Kalven es el fundador del Invisible Institute y es además un periodista independiente de Chicago. Kalven reveló el informe de la autopsia que muestra que Laquan McDonald recibió dieciséis impactos de bala e informó por primera vez acerca de la existencia de la grabación de video del tiroteo. Destacados medios de prensa procuraron obtener la grabación de video filmada por la cámara del patrullero en virtud de la Ley de Libertad de Información de Illinois, pero se les negó.

Brandon Smith es un galardonado periodista independiente radicado, como lo dice la biografía que figura en su blog, “donde sea que esté mi maleta”. Smith inició acciones legales contra el rechazo por parte del Departamento de Policía de Chicago de las solicitudes presentadas en virtud de la Ley de Libertad de Información ante el Tribunal del Condado de Cook. El juez Franklin Valderrama entendió en la causa y determinó que la ciudad debía hacer público el video antes del 25 de noviembre.

La filmación desmiente claramente la versión oficial. Justo un día antes de la fecha límite fijada para su divulgación, la fiscal estatal del Condado de Cook, Anita Alvarez, anunció que se imputarían cargos por asesinato en primer grado contra el agente Van Dyke. Pocas horas después, se dio a conocer el video públicamente.

Distintos ciudadanos han presentado entre diecisiete y veinte quejas contra el agente Van Dyke en el transcurso de sus catorce años de desempeño en el CPD por asuntos que van desde el uso excesivo de la fuerza y el uso indebido de armas hasta insultos racistas. Van Dyke nunca ha recibido medidas disciplinarias. Después del asesinato de Laquan McDonald y hasta esta semana, el agente Van Dyke no fue formalmente acusado de cometer delito alguno. En lugar de ello, continuó cobrando su sueldo y fue asignado a tareas administrativas hasta su arresto.

Ha trascendido ampliamente además que es posible que se hubieran destruido otras grabaciones de video. La policía ingresó a un restaurante Burger King cercano al lugar del asesinato poco después del tiroteo y pidió la contraseña para acceder al sistema de grabaciones de vigilancia. Los agentes se retiraron tres horas después. 86 minutos de filmaciones de vigilancia habían sido borrados. Según se supo más tarde, coincidían con la hora en que tuvo lugar el tiroteo. El gerente de distrito de Burger King, Jay Darshane, dijo a NBC: “No teníamos idea de que se iban a sentar a borrar los archivos. Me refiero a que nosotros simplemente intentábamos cooperar con la policía”.

Activistas han criticado especialmente al alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, que hizo un llamado a mantener la calma tras la divulgación del video. Charlene Carruthers, directora nacional de la organización Black Youth Project 100, me dijo en el noticiero de Democracy Now!: “La ciudad tiene intereses muy específicos en torno a lo que sucedió. Y temen por el mantenimiento de la paz en la ciudad. Pero lamentablemente es a la comunidad a la que se le está solicitando mantener la paz, no al Departamento de Policía de Chicago”.

El tiroteo tuvo lugar solo dos semanas antes de que Rahm Emanuel enfrentara una reñida contienda por la reelección. Varios meses después de haber sido reelecto, tras derrotar a un rival progresista, Chicago ofreció un acuerdo por cinco millones de dólares a la familia de Laquan McDonald, aún cuando la familia no había presentado demanda alguna.

Por otra parte, en Minneapolis, la indignación provocada por la muerte de otro joven afroestadounidense desarmado a manos de la policía suscitó una toma del espacio público frente al Departamento de Policía. Cientos de personas mantienen una vigilia pacífica en demanda de que los responsables rindan cuentas y de que se haga justicia para la víctima, Jamar Clark. La policía respondió a la vigilia con una demostración de fuerza paramilitar, con la clara intención de intimidar. El pasado miércoles, un agente fue fotografiado mientras vestía uniforme militar y apuntaba con su rifle a un manifestante que tenía las manos en alto. Resulta ser que el manifestante es el hijo del congresista de Minneapolis Keith Ellison, copresidente del Bloque Progresista del Congreso y primera persona de origen musulmán en integrar el Congreso en la historia del país.

Luego, en una impactante escalada, varios hombres blancos enmascarados fueron a la manifestación de protesta el lunes, abrieron fuego e hirieron a cinco activistas del movimiento Black Lives Matter en lo que se investiga como un crimen de odio. En respuesta, cerca de mil personas participaron de una manifestación en Minneapolis la noche del martes, la misma noche en que cientos de personas marcharon en Chicago contra la violencia policial.

A pesar de lo difícil de la situación, el congresista Keith Ellison, que se siente orgulloso de su hijo, tiene esperanzas: “Son cada vez más las diversas poblaciones que a lo largo y ancho del país tienen ansias de justicia y están demandando un trato justo. Debemos tener una sociedad más justa”.

En este Día de Acción de Gracias los refugiados no son bienvenidos en la mesa estadounidense

Los terribles ataques en París del pasado 13 de noviembre han generado fuertes reacciones contra los refugiados de las guerras de Siria, Irak y Afganistán. En las redes sociales está circulando una caricatura de un indígena estadounidense que le dice a un peregrino: “Lo lamento, pero no aceptamos refugiados”. Mientras los estadounidenses nos preparamos para celebrar una de las fiestas nacionales más importantes de Estados Unidos, el Día de Acción de Gracias, se ha desatado una ola de xenofobia en todo el país. Paradójicamente, el Día de Acción de Gracias conmemora la ayuda y los alimentos proporcionados por los indígenas a los refugiados ingleses que llegaron en busca de una vida mejor, libre de toda persecución religiosa.

En el Congreso de Estados Unidos se presentaron al menos seis proyectos de ley diferentes para impedir que se destinen fondos federales al reasentamiento de refugiados de Siria e Irak, y para otorgar facultades a los estados para que les impidan ingresar a “su territorio”. Es como si de pronto hubiera 50 “miniestados” que crean sus propios puestos de control fronterizos y detienen a todos los viajeros en busca de un sospechoso, es decir, de todos los sirios. Esto es básicamente lo que han solicitado hasta ahora 31 gobernadores de Estados Unidos. El gobernador de Kansas, Sam Brownback, emitió una orden ejecutiva que prohibe a los organismos del gobierno estatal cooperar de cualquier forma con las iniciativas de ayuda a refugiados sirios. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, con el apoyo del senador demócrata Chuck Schumer, solicitaron que se suspendiera el programa para refugiados sirios.

En Europa, se están proponiendo políticas similares. Polonia anunció que ya no cumpliría con el compromiso asumido por la Unión Europea de aceptar refugiados sirios. Los partidos de extrema derecha de Francia y Holanda también han ganado terreno con el discurso en contra de la inmigración.

Peter Bouckaert, director de emergencias de Human Rights Watch, dijo en el noticiero Democracy Now!: “Es moralmente condenable y a la vez erróneo desde el punto de vista de los hechos equiparar a estas personas con terroristas”. Bouckaert ha estado los últimos meses en los Balcanes y Grecia siguiendo de cerca la crisis de los refugiados. “De hecho, ellos están huyendo de los terroristas y han tenido que sufrir los horrores de las guerras de Irak, Siria y Afganistán. Muchos de ellos vienen con sus familias, intentando darles seguridad y un futuro mejor en Europa, y deberían ser bienvenidos. Ellos contribuirán a nuestra sociedad y tienen derecho al asilo”, afirmó.

Si bien la caricatura del hombre indígena y el peregrino puede resultar graciosa, la crisis no lo es y las imágenes de las guerras y el éxodo de los refugiados son escalofriantes. Bouckaert fue una de las primeras personas que compartió la foto de Aylan Kurdi, el niño de tres años de edad que apareció tirado boca abajo en una playa de la localidad costera de Bodrum, en Turquía, tras haberse ahogado luego de que el precario bote en el que viajaba junto a su familia y otros refugiados sirios naufragara. En el mes de septiembre, la familia Kurdi estaba intentando llegar a Grecia desde Turquía, a tan solo unos 20 kilómetros de distancia al otro lado del Mar Egeo. Compraron pasajes en el bote de un contrabandista, que naufragó. Aylan, su hermano y su madre murieron ahogados junto con al menos otras dos personas. Las fotos del pequeño cadáver de Aylan, primero tirado en la arena y, luego, en brazos de un soldado turco, sacudieron la conciencia del mundo. Bouckaert indicó: “Esa sigue siendo la realidad de las playas de Europa, se siguen ahogando dos Aylan Kurdi por día”.

Uno de los principales argumentos utilizados por quienes quieren negar el ingreso de refugiados sirios es que en la escena del crimen de los atentados de París se halló un pasaporte sirio, que presuntamente pertenecía a uno de los atacantes suicida, lo cual contribuye a la creencia de que yijadistas violentos pueden ingresar a Europa haciéndose pasar por refugiados.

Bouckaert explicó: “Si cerramos la puerta a estos refugiados, estaremos contribuyendo a la propaganda de victoria del ISIS. Y creo que es justamente por ese motivo que dejaron un pasaporte sirio falso en la escena de los ataques, porque les encantaría que le cerremos las puertas a la gente que está huyendo de su llamado califato islámico. Los valores estadounidenses se basan en acoger a refugiados. Nuestra herramienta más poderosa en la guerra contra el extremismo islámico son nuestros valores. No son nuestros aviones de combate ni nuestras bombas. La única forma de combatir esta brutalidad y esta barbarie es mediante nuestros valores”.

Sin embargo, la respuesta de Estados Unidos, Francia y Rusia al terrorismo es destruir la ciudad de Raqqa, considerada la capital del autodenominado Estado Islámico, pero también el lugar donde viven cientos de miles de civiles que ahora se convertirán en refugiados atemorizados que seguirán a los millones que ya han huido para darse cuenta de que no tienen un lugar a donde ir. Además, están los refugiados de países como Irak y Afganistán, personas que huyen de las guerras libradas por Estados Unidos.

Han pasado casi 400 años desde aquel primer banquete de Día de Acción de Gracias en Massachusetts. Si se permite que continúen en pie políticas xenófobas como las que amenazan con impedir el ingreso de refugiados de estas guerras, éstas se convertirán en el vergonzoso centro de mesa de las celebraciones del Día de Acción de Gracias de este año.

También las guerras tienen reglas

Nadie discute que fue el ejército estadounidense el que en la madrugada del sábado 3 de octubre llevó a cabo el ataque aéreo contra un hospital de la ciudad de Kunduz, en Afganistán. El ataque contra el centro asistencial de Médicos Sin Fronteras, el Centro de Trauma de Kunduz, fue devastador y provocó la muerte de al menos 30 personas. Los pacientes de la única unidad de cuidados intensivos de la región murieron incinerados en sus camas. Integrantes del equipo médico perdieron la vida a causa de bombas de metralla que les arrancaron las extremidades. Al menos una persona fue decapitada por el impacto. Mientras la gente huía del edificio en llamas, el helicóptero de combate aéreo AC-130 de Estados Unidos los masacraba desde el aire con armas automáticas. Médicos y otros integrantes del personal hospitalario recibieron disparos cuando corrían hacia otro sector del complejo intentando ponerse a salvo.

El Centro de Trauma de Kunduz estaba en el mismo lugar, practicando miles de cirugías y brindando tratamiento a decenas de miles de personas en la sala de emergencias, desde hacía cuatro años. Médicos Sin Fronteras, conocida internacionalmente por su nombre en francés Medecins Sans Frontieres o MSF, le había proporcionado en repetidas oportunidades las coordenadas de GPS exactas del hospital a funcionarios de gobierno de Estados Unidos y de Afganistán. Jason Cone, director ejecutivo de Médicos Sin Fronteras Estados Unidos dijo en el noticiero “Democracy Now!”: “Como condición previa a la apertura del hospital, negociamos con Estados Unidos, con Afganistán y con la OTAN, así como con las fuerzas de la oposición, con el Talibán. Recibimos el apoyo de todos esos grupos para operar este hospital”. Cone continuó: “Como parte de las negociaciones se acordó que proporcionaríamos nuestras coordenadas de GPS a las distintas partes. Se las proporcionamos incluso recientemente, el 29 de septiembre. Eso fue para reforzar el hecho de que sabíamos que estaban pasando cosas. Empezaban a llevarse a cabo más bombardeos y se nos dijo que esa era la forma de garantizar la protección de nuestras instalaciones”.

El 29 de septiembre fue un día de gran importancia en Kunduz, donde se venían librando batallas por el control de la ciudad entre el Talibán y las fuerzas afganas desde el mes de abril. El 28 de septiembre, una unidad del Talibán de tan solo 500 hombres, según se informó, logró derrotar a los 7.000 soldados del Ejército Nacional Afgano allí apostados, tomando así el control de Kunduz. Fue la primera ciudad importante que el Talibán reconquistó desde el inicio de la invasión y posterior ocupación por parte de Estados Unidos en octubre de 2001, cuando los talibanes fueron expulsados del poder. Médicos Sin Fronteras sabía que la primera línea del conflicto les golpeaba la puerta y que el hospital se vería inundado por muchas víctimas más. Cone afirmó: “Este hospital estaba abierto desde hacía cuatro años. De hecho, esa noche se trataba probablemente del edificio más iluminado de toda la ciudad de Kunduz, que tiene una población de unas 300.000 personas, porque teníamos generadores funcionando esa noche. Por lo que estaba bien iluminado y resultaba fácilmente visible desde el cielo. Además, se trataba de uno de los edificios más conocidos de la zona”.

Cuando le preguntamos si el ataque constituía un crímen de guerra, Jason Cone empleó las palabras precisas de un trabajador de ayuda humanitaria: “Se ha discutido mucho si se trató o no de un error. La intencionalidad o no no es necesariamente el umbral que hay que atravesar para que constituya una grave violación del derecho humanitario internacional. Si el ejército no logra distinguir entre blancos militares y civiles, como en este caso, desde nuestro punto de vista y en función de todo aquello que sabemos, consideramos que son culpables de violar el derecho humanitario internacional”.

MSF llevó a cabo una exhaustiva investigación interna y compartió sus conclusiones con el gobierno de Estados Unidos, la OTAN y el gobierno afgano. Al día siguiente, la dieron a conocer públicamente. Cone sostuvo: “Es parte de nuestros esfuerzos para cooperar con la investigación. Pero aún así, sentimos que es necesario que se lleve a cabo una investigación independiente e imparcial del bombardeo”. MSF solicitó al gobierno estadounidense que acepte la intervención de la Comisión Humanitaria Internacional, un organismo con sede en Suiza fundado hace casi un cuarto de siglo en el marco de la Convención de Ginebra con el cometido específico de investigar posibles crímenes de guerra. Hasta la fecha, nunca se le encomendó a la mencionada comisión que realice ninguna investigación. Paralelamente, quienes perpetraron el ataque, es decir el gobierno de Estados Unidos, la OTAN y el gobierno afgano, llevan a cabo sus propias investigaciones. El pedido público de Médicos Sin Fronteras de que se lleve a cabo una investigación independiente cuenta con el apoyo de una petición mundial que hasta el momento ha sido suscrita por 500.000 personas.

Tres semanas después del ataque registrado en Kunduz, otro hospital de Médicos Sin Fronteras sufrió un ataque; esta vez en Yemen. El hospital recibió varios ataques en el transcurso de dos horas, aún cuando en el techo figuraba el logo de MSF y las coordenadas de GPS habían sido proporcionadas en múltiples oportunidades a la coalición que encabeza Arabia Saudita. Todo indica que el Ejército de Arabia Saudita lanzó el ataque, haciendo uso de los bombarderos y las armas proporcionadas por Estados Unidos.

Cone afirmó en relación con el ataque en Yemen: “Definitivamente constituye una violación al derecho humanitario y hemos estado en contacto directo con autoridades saudíes en relación a ello. Desafortunadamente, han modificado su versión en varias oportunidades. Para nosotros, se trata simplemente de reforzar el hecho de que existe la Convención de Ginebra, de que esa Convención rige las leyes de guerra. No somos ingenuos. Somos conscientes de los riesgos de trabajar en zonas de guerra. Venimos trabajando en ellas desde hace más de 40 años. Sin embargo, es necesario saber que los gobiernos continúan respetando esas reglas, porque son las reglas que nos permiten seguir enviando gente a las regiones en guerra para tratar a las víctimas”.

El horror vivido durante el ataque al hospital de Kunduz nunca abandonará a la enfermera de MSF Lajos Zoltan Jecs, que dormía en un lugar seguro dentro del hospital cuando impactaron las bombas. “Intentamos entrar a uno de los edificios en llamas. No puedo describir lo que se vivía en el interior. No hay palabras para transmitir lo terrible que era. En la Unidad de Cuidados Intensivos había seis pacientes que se estaban quemando vivos en sus camas. Vimos morir a nuestros compañeros. A nuestro farmacéutico… La noche anterior había estado hablando con él y planificando el stock y después murió ahí en nuestra oficina”, relató.

Por el momento, ninguno de los ataques contra los hospitales ha sido mencionado en los debates o foros presidenciales de Estados Unidos. Es necesario que se lleve a cabo una completa investigación de estos crímenes para hacer que los responsables rindan cuentas. Y es necesario que se lleve a cabo un profundo debate en este año de elecciones presidenciales para determinar si se permitirá que continúen perpetrándose ataques como estos que únicamente perpetúan el terror.

Siempre es la misma guerra

“Para comprender la naturaleza de la guerra actual —pues, a pesar del reagrupamiento que ocurre cada pocos años, siempre es la misma guerra— hay que darse cuenta en primer lugar de que esta guerra no puede ser decisiva”.

“1984”, George Orwell

Cuando Barack Obama se postuló a la presidencia por primera vez, se presentó como el candidato opositor a la guerra. Ahora, cerca del fin de su segundo mandato, las dos guerras que George W. Bush inició y Obama continuó han retomado envión y se está librando una tercera guerra en Siria. Las fuerzas armadas estadounidenses están en todas partes del mundo, lanzando ataques con aviones no tripulados en Yemen y Somalia e intensificando así la conflagración mundial. Estados Unidos está en un estado de guerra permanente.

La crisis de la guerra y las millones de personas que huyen de ese infierno ha alcanzado niveles históricos, como no ocurría desde la Segunda Guerra Mundial, y dio lugar a que las Naciones Unidas y el Comité Internacional de la Cruz Roja emitieran lo que denominaron una “advertencia conjunta sin precedentes” para que los Estados pongan fin a las guerras, respeten el derecho internacional y ayuden a los 60 millones de refugiados que quedaron sin hogar como consecuencia de los conflictos recientes.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo: “La persistente violencia es una clara señal de que se necesita urgentemente una solución política al conflicto en Siria. El combate debe terminar ahora. No existe una solución militar para la crisis en Siria ni para ningún conflicto en otra parte del mundo. De Afganistán a la República Centroafricana, de Ucrania a Yemen, los combatientes y quienes los controlan están violando las reglas más básicas de la humanidad”.

El Presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Peter Maurer, añadió: “Cuando se ignoran las leyes y los principios humanitarios, cuando las agendas políticas son más importantes que las necesidades humanitarias, cuando se niega el acceso a los heridos y los enfermos, y cuando la preocupación por la seguridad hace que se suspendan las operaciones, las personas son abandonadas, la noción de protección pierde su significado y la humanidad es pisoteada. Solicitamos a los Estados que reafirmen nuestra humanidad compartida mediante medidas concretas y cumplan con su responsabilidad de respetar y asegurar el respeto del derecho internacional humanitario”.

El pedido conjunto de estos líderes fue lanzado poco después de que el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Ash Carter, anunciara que las fuerzas armadas de Estados Unidos intervendrían de manera directa en Irak y Siria. En una reunión informativa, el secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, confirmó el envío de soldados a Siria. Earnest declaró: “El Presidente adoptó la decisión de intensificar el apoyo al ofrecer el envío de un pequeño número de personal militar estadounidense de operaciones especiales para asesorar y asistir sobre el terreno a quienes luchan contra el ISIS”.

El conflicto en Siria ha pasado a tener múltiples actores internos y un número creciente de participantes externos, que libran guerras en nombre de otros con intereses contrapuestos. Estados Unidos y Rusia son algunos de esos actores, al igual que Irán y las milicias chiíes que controla, así como también sus aliados de Hezbolá. Las milicias kurdas, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos, están siendo atacadas por Turquía, un aliado de Estados Unidos. El autodenominado Estado Islámico (ISIS) está combatiendo contra el Gobierno de Assad, pero también está luchando contra grupos vinculados con al Qaeda, como el Grupo Jorasán y el Frente al Nusra.

Andrew Bacevich, coronel retirado, catedrático de la Universidad de Boston y veterano de la Guerra de Vietnam, afirmó en el programa de noticias de Democracy Now!: “Únicamente al evaluar la dimensión total de nuestro fracaso militar en la región podremos entender el imperativo de comenzar a pensar de manera diferente nuestra política con respecto a esa región” . Andrew Bacevich añadió: “La alternativa, en mi opinión, es reconocer que hay algunas guerras que no se pueden ganar y no deberían pelearse. La posibilidad de una solución al problema debe surgir de opciones no militares”. Al igual que Bacevich, su hijo era oficial del Ejército. Murió combatiendo en Irak en 2007.

Poner fin a esta guerra cada vez más extendida es responsabilidad de todos. Cuando en 2001 el Gobierno de Bush solicitó la aprobación del Congreso para atacar Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre, solamente un miembro del Congreso votó en contra: la representante de California Barbara Lee. “El 11 de septiembre cambió el mundo. Ahora nos acechan nuestros temores más profundos. Sin embargo, estoy convencida de que la acción militar no evitará otros actos de terrorismo internacional contra Estados Unidos”. Así habló Barbara Lee en su intervención de dos minutos ante la Cámara de Representantes. “Como dijo de manera muy elocuente un miembro del clero: ‘Al actuar, no nos convirtamos en el mal que deploramos’”.

Es mucho más difícil hacer la paz que la guerra.

Toma de la Bastilla en la cumbre sobre cambio climático de París

Jefes de gobierno de todo el mundo se reunirán en París dentro de tan solo un mes a fin de concretar un tratado para hacer frente a la amenaza global que representa el cambio climático. El cambio climático es real, va en aumento y, según el creciente consenso de los científicos, es claramente ocasionado por la actividad humana. Desde los albores de la era industrial, los seres humanos han estado vertiendo contaminantes al cielo como si la atmósfera fuera un pozo sin fondo, capaz de absorber una infinita cantidad de humo y gases. Estos gases de efecto invernadero han formado una especie de manta alrededor del planeta que retiene el calor del sol.

Las señales de la crisis se observan en todas partes: 2015 va camino a convertirse en el año más caluroso que se haya registrado. El Huracán Patricia azotó las costas de México la semana pasada. Patricia fue el huracán más intenso que se haya registrado en el hemisferio occidental. Y fue intenso no solo por su poder sino porque se formó a gran velocidad, prácticamente de un día para otro dejó de ser una tormenta tropical para transformarse en un huracán.

En el Golfo Pérsico, según informaron científicos esta semana, “es probable que ciertos centros poblados experimenten temperaturas intolerables para los seres humanos a consecuencia de crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero generados por la actividad humana”. En otras palabras, en ciudades como Doha, en Qatar, y Dubai, en Emiratos Árabes Unidos, la temperatura durante el día será simplemente demasiado alta para que los seres humanos puedan sobrevivir afuera más de unas pocas horas. En las zonas polares, el hielo se derrite a un ritmo sin precedentes y el océano se calienta, lo que produce que el agua se expanda. Ambos fenómenos están provocando el aumento del nivel del mar, que ya afecta a pequeños países insulares como Tuvalu, Kiribati y las Islas Marshall en el océano Pacífico y las Maldivas en el océano Índico. Los científicos predicen que cientos de millones de personas se verán finalmente obligadas a abandonar las ciudades costeras del mundo.

El objetivo es limitar el aumento de la temperatura promedio del mundo en 2º Celsius o 3,8º Fahrenheit por encima de las temperaturas que se registraban antes de la era industrial. Esto exigirá cooperación a nivel mundial a una escala sin precedentes, así como la descarbonización de la economía. En otras palabras, la gente tendrá que dejar de utilizar combustibles fósiles, como carbón y petróleo, y depender de fuentes de energía renovable, como la energía solar o la eólica. Según sostienen los científicos y asesores en políticas públicas, si esta transición se lograra a tiempo, si se lograra antes de que la temperatura superase ese umbral crítico de 2º Celsius, entonces, el clima del planeta podría salvarse. Si los seres humanos dejan que las cosas continúen tal como están y no hacen nada o si toman medidas a medias, el cambio climático será irreversible y catastrófico.

Habrá mucho en juego en la cumbre sobre cambio climático de París. El encuentro es organizado por Naciones Unidas y su nombre abreviado es COP21, en referencia a la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o CMNUCC. El proceso se inició en la “Cumbre de la Tierra de Río”, que tuvo lugar en Río de Janeiro en 1992, y culminó con el Protocolo de Kyoto en 1997. Si bien ese fue un tratado vinculante, algunos países se negaron a ratificarlo, entre ellos, el mayor contaminante del mundo que haya existido en la historia, Estados Unidos. Esta vez, cada país hará promesas voluntarias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sin que haya manera de obligar a su cumplimiento.

¿Cómo hará Estados Unidos para transformar radicalmente su economía y deshacerse de los motores de combustión interna, el gas extraído por fracturación hidráulica y las plantas de carbón para el año 2050? El sector de los combustibles fósiles ejerce una gran influencia sobre cada nivel de gobierno en Estados Unidos, lo que torna prácticamente imposible llevar adelante cualquier tipo de cambio, inclusive un cambio gradual. Gracias a la notable cobertura de los ganadores del Premio Pulitzer, InsideClimate News y el Los Angeles Times, sabemos ahora que ExxonMobil estudiaba y comprendía el cambio climático ya en la década de 1970. A pesar de ello, Exxon ocultó sus propios hallazgos respecto a que los combustibles fósiles podrían provocar el calentamiento global, la modificación del clima y el derretimiento del hielo del Ártico.

Bill McKibben, fundador de 350.org, grupo activista que lucha contra el cambio climático, me dijo: “Se trata de uno de los más importantes, o tal vez del más importante golpe de investigación que se haya dado en décadas. La notable labor de esos periodistas merece convertirse en parte del consenso que el planeta entero deberá lograr en relación a la mayor crisis a la que se han enfrentado los seres humanos. Probablemente Exxon sea la única institución de la Tierra que podría haber ahorrado estos 25 años de falso debate que hemos mantenido en relación al cambio climático. Si en 1989, cuando Jim Hansen, de la NASA, de pie ante el Congreso, dijo ‘Sí, el planeta se está calentando’, si en ese momento Exxon hubiera dicho: ‘Saben que sí, tiene razón. Nuestros científicos, que son expertos es este tema, confirman todo lo que está diciendo. El mundo se ve ante un claro problema’. No habríamos resuelto el calentamiento global, pero estaríamos bien encaminados. No nos habríamos embarcado en un cuarto de siglo de negación y debate”. McKibben se sintió tan indignado con las revelaciones de que Exxon ya tenía información sobre el calentamiento global desde los años 70 que hace algunas semanas caminó hacia la estación de servicio de Exxon de su localidad en Vermont y obstruyó el acceso a una bomba de combustible portando un cartel que decía: “Esta bomba fue clausurada temporalmente porque Exxon mintió acerca del cambio climático”. McKibben fue arrestado, pero hasta la fecha ninguno de los directivos de Exxon ha enfrentado cargos por encubrir sus hallazgos o por mentirle al mundo entero.

Mientras los líderes del mundo se encuentren reunidos para la COP21 en Le Bourget, un imponente centro de convenciones ubicado en París, se espera que cientos de miles de personas se vuelquen a las calles. Los organizadores de la manifestación llaman a llevar a cabo acciones a nivel mundial el 28 y 29 de noviembre en demanda de un acuerdo justo, ambicioso y vinculante que haga frente y que, en definitiva, revierta el potencial catastrófico del cambio climático provocado por la actividad humana. Si los líderes fracasan, muchas personas estarán allí, listas para tomar la Bastilla.

Capitalismo de Casino: Demócratas y republicanos se juegan la democracia

“Buenas noches a todos. Estamos en vivo en el hotel Wynn Resort de Las Vegas para el debate presidencial demócrata de CNN y Facebook. ¡Bienvenidos!”. Con estas palabras se dio inicio al primer debate de pre-candidatos demócratas a la presidencia de cara a las elecciones generales de 2016. Sí, la sede del evento fue un casino hotel de Las Vegas.

Cinco candidatos demócratas tuvieron un lugar reservado en el escenario: la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, el senador de Vermont Bernie Sanders, el exgobernador de Maryland Martin O’Malley, el exsenador de Virginia Jim Webb y el exgobernador de Rhode Island Lincoln Chafee. CNN, la cadena que emitió el debate, tenía preparado un sexto podio con la esperanza de que el vicepresidente Joe Biden entrara al cuadrilátero a tiempo para aumentar sus índices de audiencia. Pero Biden declinó la invitación.

El candidato demócrata Larry Lessig estaba dispuesto a utilizar el sexto podio, pero se le prohibió participar. Lessig es docente de la Universidad de Harvard y un reconocido intelectual que se postula a la presidencia por el Partido Demócrata con una plataforma que incluye un único punto: eliminar el dinero de la política. Según su campaña, Lessig recaudó un millón de dólares en 28 días gracias al aporte de unas 10.000 personas, obtuvo el apoyo de votantes de todo el espectro político, alcanzó el 1% en la primera encuesta nacional desarrollada por su campaña y habló en la Convención del Partido Demócrata en New Hampshire junto a otros candidatos. Aún así, el Comité Nacional Demócrata ha ignorado sistemáticamente su candidatura. El exgobernador Chafee, por el contrario, recaudó poco menos de 28.000 dólares en el primer semestre de 2015.

Bernie Sanders se ha convertido en el candidato sorpresa de este año al atraer a una cantidad sin precedentes de público a sus actos de campaña, recaudar millones de dólares en pequeñas donaciones y subir de manera sostenida en las encuestas en comparación con Hillary Clinton. Se describe a sí mismo como socialista, hecho en el que centró su atención desde el principio el moderador del debate de CNN, Anderson Cooper: “Senador Sanders, una encuesta de Gallup muestra que la mitad de la población no pondría a un socialista en la Casa Blanca. Usted se describe como un demócrata de orientación socialista. ¿Cómo podría ganar una elección general en Estados Unidos un socialista, del tipo que fuera?”.

“Vamos a ganar, primero porque vamos a explicar qué significa esta visión demócrata-socialista. Y esta visión demócrata de orientación socialista se trata de decir que es inmoral e incorrecto que el 1% más rico de la población de este país posea casi el mismo patrimonio que el restante 90% junto, que está mal que hoy en día, con un sistema económico fraudulento, el 57% de todo nuevo ingreso vaya a parar al 1% más rico”.

Cooper insistió: “Entonces, ¿usted no se considera capitalista?”.

A lo que Sanders respondió: “¿Si me considero parte del casino capitalista que hace que tan pocos tengan tanto y tantos tengan tan poco, el que permite que la codicia y la irresponsabilidad de Wall Street arruinen la economía de este país? No. Creo en una sociedad en la que a toda la gente le va bien, no solo a un puñado de multimillonarios”.

Por supuesto que los demócratas no tienen el monopolio de la política de casino. Unos días antes del debate demócrata, el candidato republicano Marco Rubio hizo un peregrinaje a otro casino, el The Venetian Casino-Hotel de Las Vegas, para reunirse con su dueño, el magnate del juego Sheldon Adelson. Los candidatos republicanos hacen fila para “besarle el anillo” a este multimillonario que según Forbes es la decimoctava persona más rica del mundo. Con la generosidad de su dinero puede lanzar o hacer caer una candidatura y los candidatos acuden a su casino en una competencia que fue apodada como “las primarias de Adelson”. Se dice que Rubio lleva la delantera en la carrera por ganarse el apoyo de este magnate de la industria del juego. En el ciclo electoral de 2012, Sheldon Adelson gastó cien millones de dólares en apoyo a la causa republicana.

Y no nos olvidemos del favorito de los republicanos, el multimillonario Donald Trump. Él también es un magnate de los casinos por sus propios méritos y tiene una escabrosa trayectoria en el rubro. Ha sido dueño y ha dirigido numerosos casinos, desde establecimientos en Atlantic City y Las Vegas, hasta un barco-casino en el Río Mississippi, la mayoría de los cuales terminaron en la quiebra a lo largo de los años.

Muchas personas sospechan que las máquinas tragamonedas y otras opciones para realizar apuestas en Las Vegas son manipuladas. La misma crítica se ha hecho a los debates presidenciales. Los dos principales partidos conformaron una compañía privada en el año 1987, la Comisión de Debates Presidenciales, para quitarle el control de los debates a la organización independiente Liga de Mujeres Votantes. Dadas las reglas que establece esta compañía, los demás partidos prácticamente no tienen oportunidad de participar de los debates realizados en el marco de las elecciones generales. La Comisión de Debates Presidenciales está dirigida por un demócrata y un republicano: Mike McCurry, exsecretario de Prensa de la Casa Blanca durante la presidencia de Bill Clinton, y el expresidente del Comité Nacional Republicano Frank J. Fahrenkopf.

Hasta el año 2013, Fahrenkopf dirigió además la Asociación Estadounidense de Juegos de Azar (AGA, por sus siglas en inglés). Sí, dirigió el grupo de presión de la industria del juego. La AGA lanzó recientemente una iniciativa, llamada “¡Voto a favor de los juegos de azar!”, en apoyo a los candidatos partidarios de los juegos de azar en estados clave en los que la contienda está muy disputada, entre ellos, como habrán imaginado, Nevada. Según parece, a la AGA no le gusta correr riesgos, por lo que divide sus donaciones casi por partes iguales entre demócratas y republicanos.

El mundo arde en llamas. El clima está cambiando y se cierne sobre el planeta la amenaza de daños catastróficos e irreversibles. Mientras estallan guerras que obligan a millones de personas a huir desesperadamente, en Estados Unidos, la desigualdad alcanza su punto más alto en la historia. Hay mucho en juego en las elecciones presidenciales estadounidenses y su resultado no tendría que estar determinado solamente por aquellos que hacen las grandes apuestas. Nuestra democracia y el planeta merecen mucho más que eso.

Grace Lee Boggs: Un siglo de militancia de base

Grace Lee Boggs falleció esta semana, a los 100 años de edad. “Dejó esta vida como la vivió: rodeada de libros, política, gente e ideas”, dijeron sus amigas Shea Howell y Alice Jennings, quienes estuvieron a cargo de su cuidado en el último tiempo. Grace Lee Boggs no solo fue una militante de base, sino que además fue filósofa, docente y revolucionaria. Dedicó su vida a empoderar a los pobres, a la clase trabajadora y a las comunidades de color, y se comprometió profundamente con una gran variedad de luchas y movimientos sociales, desde el movimiento por los derechos civiles y el Black Power al movimiento obrero, el feminista y el movimiento por la justicia ambiental. Durante más de 60 años vivió en Detroit y fue testigo de la transformación de esa ciudad, que pasó de ser la capital mundial de la industria automotriz a convertirse en cuna de grandes movilizaciones y agitación social en la década de 1960 hasta llegar a la actual etapa post industrial, en la que, detrás de las derruidas fachadas de fábricas vacías, se están incubando un sin número de experiencias de renovación urbana y autosustentabilidad local.

En la película sobre su vida “American Revolutionary: The Evolution of Grace Lee Boggs” (Revolucionaria Estadounidense: La evolución de Grace Lee Boggs, en español), Grace le dice a un grupo de estudiantes universitarios: “Uno no elige la época en la que le toca vivir, pero sí elige quién quiere ser”. Esta extraordinaria mujer profesó ese credo durante todo un siglo.

Grace Lee Boggs era hija de inmigrantes chinos. Nació en 1915 en el piso superior del restaurante que su familia tenía en Providence, Rhode Island. A los dieciséis años de edad comenzó sus estudios universitarios en Barnard College y, a los veinticinco, obtuvo su doctorado en filosofía en el Bryn Mawr College. Cuando le pregunté cómo llegó a convertirse en activista, me respondió:

“En aquellos tiempos, la idea de que una mujer, sin mencionar una mujer chino-estadounidense, consiguiera trabajo en una universidad era algo impensable, incluso los grandes almacenes decían abiertamente: ‘No contratamos orientales’”. Con el doctorado en mano, Grace Lee se mudó a Chicago y, según relató: “Conseguí trabajo en la biblioteca de filosofía por diez dólares a la semana. Eso no me alcanzaba para alquilar un lugar para vivir. Una pequeña mujer judía sintió lástima por mí y me permitió quedarme en el sótano de su casa, sin pagar alquiler. La única dificultad fue que tuve que hacerle frente a una barricada de ratas para llegar hasta el sótano. Eso hizo que tomara conciencia del problema de las ratas, hizo que participara de una comisión de inquilinos contra las viviendas infestadas de ratas, lo cual me puso en contacto con la comunidad negra por primera vez en mi vida y me permitió ser parte del movimiento Marcha sobre Washington organizado por A. Philip Randolph”.

Tendríamos que agradecerles a aquellas ratas de Chicago por incitarla a formar parte de un movimiento social por primera vez. La “Marcha sobre Washington” a la que hacía referencia Lee Boggs no era la conocida marcha de 1963 en la que Martin Luther King Jr. pronunció su famoso discurso “Tengo un sueño”, sino el Movimiento de la Marcha sobre Washington de 1941. El reconocido dirigente obrero A. Philip Randolph junto al pacifista homosexual negro Bayard Rustin, que más tarde encabezarían la famosa marcha de 1963, organizaron una marcha similar más de veinte años antes. En 1940, observaron que la industria bélica nacional estaba sacando a cientos de miles de trabajadores blancos de la prolongada pobreza en que los había sumido la Gran Depresión, pero como había segregación en la mayoría de las fábricas, los trabajadores negros quedaban en el olvido. El movimiento que construyeron obligó al presidente Franklin Roosevelt a eliminar la segregación de las plantas que formaban parte del circuito de producción de armas para la Segunda Guerra Mundial. Ello contribuyó a impulsar el gran movimiento migratorio de afroestadounidenses provenientes de estados del sur, donde las leyes de Jim Crow imponían la segregación, hacia las ciudades industriales del norte.

Grace Lee se casó, pero no con el primer hombre que se lo propuso. Fue el africano Kwame Nkrumah, que conoció a Grace en 1945, mientras estudiaba en Estados Unidos, quien le propuso matrimonio por primera vez. Tras su retorno a África, Nkrumah se convertiría en el primer presidente de Ghana. Respecto a su proposición, Grace dijo: “Me tomó completamente por sorpresa… Le dije que no porque no podía imaginarme a mí misma políticamente activa en un país del que ignoraba totalmente su historia, su geografía y su cultura”. Nkrumah dijo más tarde: “Si Grace se hubiera casado conmigo, habríamos cambiado a toda África”.

En lugar de eso, transformó a Estados Unidos. Grace Lee Boggs se casó finalmente con el trabajador de la industria automotriz Jimmy Boggs. Juntos conformaron un equipo de una lucidez intelectual y una capacidad de organización militante que se convirtió en leyenda en Detroit. “Jimmy venía del sur profundo. Tenía la forma de pensar de la era agrícola. Luego vino, trabajó en una fábrica y adquirió también la mirada de la era industrial”.

“Detroit, que fue alguna vez símbolo de los milagros de la industrialización y se convirtió luego en símbolo de la devastación de la des-industrialización, es actualmente el símbolo de un nuevo tipo de sociedad, de gente que cultiva sus propios alimentos, de gente que prueba caminos y ayuda a los demás, de gente que empieza a pensar que se trata no tanto de conseguir trabajo y aumentar nuestro propio patrimonio sino de que dependemos los unos de los otros. Es otro mundo el que estamos construyendo aquí en Detroit”.

En 1992, Grace Lee Boggs fundó el colectivo Detroit Summer a fin de congregar gente joven para trabajar en una innovadora renovación de la ciudad. Los frutos de su trabajo continúan creciendo en toda la ciudad con granjas urbanas, micro-emprendimientos y énfasis en la economía local.

Grace Lee Boggs vivió una vida que se extendió durante un siglo, desde la Primera Guerra Mundial hasta la era digital. Los jóvenes acudían a su casa, que actualmente alberga al centro de promoción de liderazgo comunitario Boggs Center to Nurture Community Leadership, para seguir sus pasos y aprender de ella, de sus acciones y de sus palabras. Como decía Grace: “La única manera de sobrevivir es cuidarnos los unos a los otros”.


Sin bula papal: Francisco alaba a la paz y a los activistas que luchan por ella

El papa Francisco se fue. Durante su primera visita a Estados Unidos, fue noticia a cada instante.

El jueves 24 de septiembre, el papa Francisco pronunció un histórico discurso ante el Congreso, en lo que constituyó la primera vez que un papa se dirigía a ambas cámaras reunidas en asamblea. Al referirse a los refugiados en su discurso, expresó: “No debemos sentirnos abrumados por las cifras, sino más bien ver que se trata de personas, mirar sus caras, escuchar sus historias e intentar dar la mejor respuesta que podamos a su situación. Una respuesta que sea simplemente humana, fraterna. Es preciso evitar una tentación muy común, la de desechar todo lo que resulta problemático. Recordemos la Regla de Oro: ‘Trata a los demás como quisieras que los demás te trataran a ti’”. Ante ese grupo de legisladores, la mayoría de los cuales apoya la pena de muerte, el Papa llamó a la abolición de la pena capital en el mundo: “La Regla de Oro nos recuerda además nuestra responsabilidad de proteger y defender la vida humana en todos sus estadios de desarrollo. Esta convicción me ha llevado desde el principio de mi ministerio a defender en distintos ámbitos la abolición de la pena de muerte en el mundo”. En su alocución ante el Congreso del principal país fabricante de armas del mundo, llamó además a poner fin al comercio internacional de armas. El Papa reflexionó: “¿Por qué se venden armas letales a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indescriptible a las personas y a la sociedad?  Lamentablemente, la respuesta, como todos sabemos, es simple: por dinero. Dinero teñido de sangre. Muchas veces, de sangre inocente. Ante el silencio vergonzoso y culpable, es nuestro deber afrontar el problema y poner fin al comercio de armas”. Sin embargo, mientras leía en voz alta y pausada sus palabras redactadas en un cuidadoso inglés (su quinta lengua), se vio interrumpido en varias oportunidades por las ovaciones de legisladores de ambos partidos mayoritarios, que se ponían de pie para aplaudirlo.

En líneas generales, el discurso del papa Francisco giró en torno a cuatro estadounidenses: Abraham Lincoln, Martin Luther King y dos figuras menos conocidas, dos católicos, Dorothy Day y Thomas Merton. “Estos hombres y mujeres, con todas sus diferencias y limitaciones, con trabajo duro y abnegación, algunos incluso a costa de su propia vida, fueron capaces de construir un futuro mejor. Dieron forma a valores fundamentales que permanecerán por siempre en el espíritu del pueblo estadounidense”.

Lincoln y Martin Luther King no precisan mucha presentación. Las otras dos figuras mencionadas por el Papa, tal vez sí. Dorothy Day fue una tenaz activista del siglo XX cuya canonización está siendo considerada formalmente por la Iglesia Católica.

Robert Ellsberg editor de los escritos seleccionados de Dorothy Day, así como de sus diarios y cartas, dijo sobre ella en “Democracy Now!”: “Fue una activista radical en su juventud, experimentó una conversión y dio inicio a un movimiento, el Movimiento del Trabajador Católico, que le permitió conjugar su fe y su compromiso con la justicia social, los pobres y la búsqueda de la paz”.

Dorothy Day nació en Brooklyn en 1897. En 1917 ya escribía para periódicos radicales de la ciudad de Nueva York, donde realizaba la cobertura informativa de movimientos sociales, como el sindicato de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW, por sus siglas en inglés), la revolución rusa, el comunismo y de anarquistas como Emma Goldman. Day fue una activa defensora del voto femenino y fue arrestada en noviembre de 1917 por manifestarse frente a la Casa Blanca en demanda del derecho al voto para la mujer.

En la década de 1920, Dorothy Day continuó con su trabajo periodístico y su activismo, negándose a cumplir las normas que la sociedad imponía a las mujeres en esa época. Se practicó un aborto a principios de la década de 1920 y en 1925 tuvo una hija con un hombre con el que no estaba casada. Luego conoció a una religiosa que la inspiró a convertirse al catolicismo.

Robert Ellsberg explicó que en 1933, en lo más profundo de la Gran Depresión, Dorothy: “Fundó el Movimiento del Trabajador Católico, que conjugaba obras de caridad en Nueva York y otras ciudades con una vida comunitaria entre los pobres. Contemplaba la provisión de alimentos para quienes tenían hambre, ropa para quienes no la tenían, pero todo ello combinado con una crítica radical de nuestro sistema económico y social y combinado también con un profundo compromiso con el mensaje de paz de Jesús. Todo esto hizo que fuera arrestada en repetidas oportunidades durante su vida y que fuera, de alguna manera, una figura marginalizada dentro de la Iglesia Católica en la década de 1950 y 1960, pero creo que ahora emerge más como una especie de conciencia radical”.

Dorothy Day contribuyó a la creación de las casas comunitarias del Movimiento del Trabajador Católico, que actualmente ascienden a más de 200 en todo el mundo y ofrecen hospitalidad, alimentos y refugio a pobres e indigentes. Day lanzó un periódico, The Catholic Worker, el 1º de mayo de 1933, que continúa publicándose actualmente y vendiéndose aún por un centavo.

“Lo de Thomas Merton me sorprendió”, dijo Robert Ellsberg. “Hace diez años, los obispos católicos de Estados Unidos decidieron retirar su nombre de una lista de católicos ejemplares que sería incluida en un catecismo para adultos jóvenes porque les molestaba. Era un profeta. Era un hombre que se ubicaba al margen, que no encajaba con ninguna idea o santidad católica preestablecida, aunque fue monje trapense y sacerdote la mayor parte de su vida. Él también atravesó una conversión e ingresó a un austero monasterio trapense, escribió una autobiografía de éxito en la que describió su conversión y se convirtió así probablemente en el escritor espiritual católico más popular de su época. Sin embargo, en la década del 50 también atravesó un cambio interesante. Tuvo una experiencia mística en el centro de Louisville, donde dijo haber despertado repentinamente de un sueño de separación. Miró alrededor suyo, a todas las personas que se encontraban en la calle y dijo que no había extraños, que éramos todos seres humanos. Reconoció la chispa divina presente en cada uno y después de eso ya no pudo escribir dentro de ese molde que ubica lo santo únicamente dentro de la Iglesia Católica. Comenzó a comprometerse con la problemática mundial, especialmente con la Guerra Fría, la carrera armamentista, las armas nucleares, el racismo y la Guerra de Vietnam. Su propia orden trapense lo censuró y durante algunos años no le permitió publicar escritos sobre esos temas. Redactó muchos artículos para el periódico The Catholic Worker de Dorothy Day y se convirtió, de varias formas, en una especie de renegado, en una especie de figura problemática. Dijo: ‘Quiero que mi vida entera sea una manifestación de protesta contra la guerra y la tiranía política. ‘No’ a todo lo que destruya la vida. Sí a todo lo que la reafirme’”.

Tanto Thomas Merton como Dorothy Day fueron abiertos partidarios de una forma de religión comprometida y llevaron sus creencias a la práctica. Dorothy Day fue más lejos con su activismo y fue arrestada en múltiples oportunidades en manifestaciones contra la guerra. Los activistas del Movimiento del Trabajador Católico, a quienes enseñó e inspiró, continúan llevando adelante su misión, organizando actos de desobediencia civil en plantas de almacenamiento de misiles nucleares y en bases militares como Hanford y Creech, desde donde se operan a distancia aviones no tripulados. El movimiento para canonizar a Dorothy Day cobró gran impulso gracias a la visita del papa Francisco la semana pasada. Pero como dijo la propia Dorothy Day en 1980, el año de su fallecimiento: “No me llamen santa. No quiero que se deshagan de mi tan fácilmente”.

El Papa del pueblo en la tierra del dólar
Jorge Mario Bergoglio, el argentino de 78 años de edad mejor conocido en el mundo entero como el papa Francisco, realizó su primera visita a Estados Unidos esta semana, llevando consigo su singular mirada papal progresista. Casi la cuarta parte de la población estadounidense se identifica como católica, pero como líder religioso mundial, la influencia del Papa se extiende mucho más allá de la comunidad católica. El Papa ha criticado de manera muy directa buena parte de la base de la sociedad estadounidense: el capitalismo, el consumismo, la guerra y el fracaso a la hora de abordar el cambio climático. Pero si bien el papa Francisco es una figura muy querida, su visita también genera polémica, dado que mantiene el antiguo dogma católico en lo que refiere a las mujeres en el sacerdocio, los anticonceptivos y el aborto. Ha provocado además la indignación de muchas personas de ascendencia indígena al reabrir heridas ocasionadas durante la violenta colonización española de California hace más de dos siglos.

Tras convertirse en papa, muchos se vieron sorprendidos por la decisión de Francisco de no usar los atavíos típicos de la máxima posición de la Iglesia Católica. El nuevo papa prefirió vivir en las instalaciones para huéspedes del Vaticano en lugar de hacerlo en los Apartamentos Papales del ornamental Palacio Apostólico. Viste un simple hábito blanco, en lugar de las sotanas cubiertas de oro que vestían sus predecesores. Viaja en autobús cuando se desplaza dentro de Roma. Parece ser que este papa, el primero venido del sur y el primer papa no europeo desde que un sirio ocupó el cargo en el año 741, predica con el ejemplo.

El papa Francisco marcó un hito en la historia del clero el pasado mes de mayo al dar a conocer una encíclica papal sobre el medio ambiente y el cambio climático a la que llamó, en latín, Laudato Si, que en español significa: “Alabado seas”. Tomó esas palabras del santo por el que eligió su nombre, San Francisco de Asís, y comenzó la encíclica de la siguiente manera: “San Francisco de Asís […] nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, […] Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla”.

El Laudato Si es el contundente llamado del papa a tomar medidas respecto al cambio climático. Conlleva además una dura crítica al capitalismo. Consideremos solo uno de los párrafos de la encíclica de 40.000 palabras:

“La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano. Las finanzas ahogan a la economía real. No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental”, dice la encíclica.

Previamente este año, en Bolivia, el Papa citó a otro teólogo católico para expresar: “Detrás de tanto dolor, tanta muerte y destrucción, se huele el tufo de eso que Basilio de Cesarea llamaba ’el estiércol del diablo`. La ambición desenfrenada de dinero que gobierna”.

En ese mismo discurso pronunciado en Bolivia, un país de ascendencia mayoritariamente originaria, el papa Francisco expresó también: “Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios”. Sin embargo, a pesar de sus disculpas, el papa Francisco siguió adelante con sus planes de canonizar al misionero católico del siglo XVIII Junípero Serra, que construyó las misiones católicas ubicadas a lo largo de la costa de California, desde México hasta San Francisco.

Valentin Lopez es el presidente de la organización tribal del pueblo indígena Amah Mutsun y ha encabezado los esfuerzos de oposición a la decisión del papa Francisco de canonizar a Serra. Lopez dijo en el noticiero de “Democracy Now!”. “Junípero Serra fue cruel con los pobladores originarios de California. Fue el primer padre presidente de las misiones. En consecuencia, fue su responsabilidad desarrollar los sistemas, reglamentaciones y políticas de captura, custodia y retención de los indígenas. Salían con los soldados, capturaban a los indígenas por la fuerza y los llevaban hasta la misión. Una vez que ingresaban a la misión, no podían salir. Eran mano de obra para la misión, mano de obra esclava para las misiones. Si huían, enviaban a los soldados a capturarlos y traerlos de regreso, y luego los azotaban reiteradamente, a veces durante todo un mes”. Lopez se refirió además a las violaciones, saqueos, trabajos forzados y, quizás principalmente, a las enfermedades transmitidas por los colonizadores españoles que provocaron un genocidio. Lopez continuó: “En el inicio del período de las misiones había 30.000 indígenas Ohlone en el territorio que va desde Monterrey hasta San Francisco. Al final del período de las misiones quedaban menos de 100. En total, unos 150.000 indígenas de California murieron a manos del sistema desarrollado por Junípero Serra”.

Hijo de inmigrantes, el papa Francisco es un férreo defensor de los refugiados en todo el mundo. Quería ingresar a Estados Unidos, no por avión, como finalmente hizo, sino a pie. Dijo, en sus propias palabras: “Ingresar a Estados Unidos desde la frontera con México sería un hermoso gesto de hermandad y apoyo a los inmigrantes”. En tiempos de la actual campaña presidencial estadounidense, plagada de odio contra los inmigrantes, se necesita mucho el mensaje de solidaridad y tolerancia del papa.

En la Iglesia Católica, como en todas las religiones, abundan las contradicciones. Aún así, el papa Francisco parece tener la intención de forjar un nuevo camino, un camino progresista.