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Morelia— El número de damnificados en Michoacán por las lluvias…

Milán– El Vaticano permanece en alerta tras las últimas amenazas…

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El Presidente Barack Obama y los congresistas republicanos están de acuerdo. Sí, leyó bien. No, no están de acuerdo con respecto a la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio, el presupuesto, las negociaciones con Irán o la igualdad salarial para las mujeres, sino en lo que respecta a los denominados tratados de libre comercio, que dan más poder a las empresas y disminuyen el poder de la población de gobernarse a sí misma en forma democrática. Esto ha enfrentado al presidente con sus habituales aliados del Congreso, los demócratas progresistas, que se oponen al Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (conocido como TPP, por sus siglas en inglés), uno de los tratados comerciales de mayor alcance de la historia. El TPPestablecerá reglas que regirán a más del 40% de la economía mundial. Obama lo ha estado negociando en secreto, algo que no cayó bien a los demócratas.
La batalla en torno al TPP y a la TPA se está profundizando. Puede resultar confusa esta proliferación de siglas y, justamente, esa es la intención de las grandes empresas de Estados Unidos y el resto del mundo. Las políticas comerciales son intrincadas, complejas y casi el dominio exclusivo de los economistas y tecnócratas. Sin embargo, los acuerdos tienen fuertes repercusiones en la vida real. El Presidente Obama quiere que el Congreso apruebe el TPP, que es un amplio acuerdo comercial entre Estados Unidos y once países de la costa del Pacífico: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Para acelerar el proceso, el Presidente Obama está intentando que el Congreso le otorgue la llamada Autoridad de Promoción Comercial (TPA, por sus siglas en inglés), también denominada “vía rápida”. La vía rápida delega al presidente la autoridad para negociar un acuerdo comercial y luego presentarlo ante el Congreso para que lo apruebe o lo rechace, sin que exista la posibilidad de proponer modificaciones. Una coalición cada vez más grande se está organizando en contra del TPP y de la solicitud del presidente de utilizar la vía rápida. El resultado de este conflicto tendrá repercusiones a nivel mundial durante varias generaciones.
Las negociaciones sobre el TPP se han mantenido en secreto. Lo poco que conoce la mayoría de las personas acerca del tratado es gracias a que WikiLeaks, el sitio web de divulgación de documentos secretos filtrados por denunciantes anónimos, publicó varios capítulos del acuerdo hace más de un año. Los congresistas tienen un acceso limitado a los informes sobre las negociaciones en virtud de estrictas normas de confidencialidad que, como ha ocurrido en al menos una ocasión, pueden incluir la amenaza de prisión si se filtran detalles.
El TPP es una versión ampliada de acuerdos comerciales anteriores como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) firmado por Estados Unidos, Canadá y México. El TLCAN, también conocido como NAFTA (por sus siglas en inglés), entró en vigor el 1° de enero de 1994 y fue tan perjudicial para la cultura y la economía de los pueblos indígenas de Chiapas, en México, que se rebelaron ese mismo día en lo que se conoció como el Levantamiento Zapatista. El intento de crear un acuerdo comercial de alcance mundial en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio dio lugar a una de las mayores protestas de la historia contra el poder de las empresas organizada en Seattle a finales de 1999. Miles de manifestantes formaron una cadena humana y literalmente impidieron que los delegados ingresaran a la reunión ministerial. La solidaridad sin precedentes que se materializó en las calles entre sindicalistas y activistas por el medio ambiente, a pesar de la violencia policial generalizada, hizo que las negociaciones de la OMC concluyeran en un fracaso absoluto.
De ser aprobado, el TPP pondría en marcha normas comerciales que harían ilegal que los gobiernos aprueben y apliquen leyes sobre todo tipo de asuntos, desde normas medioambientales hasta leyes salariales y laborales, pasando por la duración de los derechos de autor. Por ejemplo, una ley que prohíba la venta de mercancías fabricadas en maquilas en Vietnam podría declararse ilegal por considerársela como un obstáculo al comercio; o podría dejarse sin efecto la normativa que exige requisitos de certificación a los productores de madera en Malasia, para proteger a los bosques primarios de la deforestación.
Lori Wallach, del Observatorio del Comercio Mundial de la organización Public Citizen, es una de las personas más críticas del tratado:
“Lamentablemente, el TPP es un mecanismo de aplicación de muchas de las cosas que quieren [el líder de la mayoría del Senado Mitch] McConnell y los republicanos. Por ejemplo, aumentaría el tiempo de duración de las patentes de las grandes empresas farmacéuticas, lo que significaría que obtengan ganancias excepcionales, pero provocaría un aumento de los precios de los medicamentos. El acuerdo implicaría un retroceso en la regulación financiera de los grandes bancos. Además, podría limitar la libertad del uso de Internet, introduciendo subrepticiamente la Ley para Detener la Piratería en Internet (SOPA, por sus siglas en inglés). Otorgaría privilegios y derechos especiales a las empresas extranjeras para que puedan evitar ser enjuiciadas en nuestros tribunales y puedan demandar al gobierno de Estados Unidos para obtener una indemnización si consideran que las leyes medioambientales o de protección de la salud de los consumidores perjudican sus ganancias futuras, lo que se conoce como el sistema de solución de controversias ‘inversor-Estado’. Además, tendría normas parecidas a las del TLCAN que facilitarían la externalización del empleo, facilitando así que las empresas se trasladen a países donde se pagan salarios bajos. De modo que cabe preguntarse ¿por qué el Presidente Obama quiere el TPP? Está bastante claro por qué McConnell lo quiere. Se negoció con la ayuda de 600 asesores comerciales de empresas de Estados Unidos. El acuerdo se profundizó por iniciativa del Gobierno de Obama. Lo inició [el ex presidente George W.] Bush, pero en lugar de cambiarlo y hacer algo diferente, el Gobierno de Obama lo retomó y, honestamente, lo empeoró”.
Los movimientos sociales se están organizando para oponerse al TPP y a la vía rápida. Su trabajo abarca diversos temas: derechos humanos, libertad en Internet, comercio justo, derechos laborales y medio ambiente. Los intereses económicos en Washington reciben toda la atención del presidente, de modo que apenas tienen que suspirar para que se los escuche. Es hora de que la población alce sus voces al unísono y exija ser escuchada.

Selma, Alabama: El recuerdo del Domingo Sangriento nos convoca a seguir luchando

Han pasado cincuenta años desde el Domingo Sangriento, un acontecimiento trascendental en la historia de los derechos civiles en Estados Unidos, cuando los afroestadounidenses y sus aliados intentaron marchar desde Selma hasta Montgomery, Alabama, en demanda del derecho al voto. Tan pronto como cruzaron el puente Edmund Pettus en Selma, fueron confrontados con violencia por la policía del estado de Alabama y reprimidos con porras, picanas eléctricas, perros policía y gas lacrimógeno. La policía los persiguió desde el puente hasta la capilla Brown de la Iglesia Episcopal Metodista Africana de Selma, donde se había iniciado la marcha.

Las noticias e imágenes de la violencia policial extrema, desatada sin que hubiera ningún tipo de provocación, en contraste con la conducta de los 600 manifestantes, que practicaban una disciplinada no violencia, se extendieron por todo el mundo. En cuestión de meses, el presidente Lyndon Johnson firmaría la Ley de Derecho al Voto de 1965 en respuesta a la indignación pública y la presión ejercida por un movimiento masivo hábilmente organizado. La marcha que se conocería como Domingo Sangriento se organizó en respuesta al asesinato de un joven afroestadounidense por parte de la policía. Esa historia, y cómo se relaciona con la actualidad, fue recordada el domingo pasado en la histórica Capilla Brown.

La capilla desbordaba de históricos activistas por los derechos civiles, altos funcionarios del gobierno de Obama y miembros del Congreso. En su discurso, el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, hizo una conexión con la serie de asesinatos de jóvenes afroestadounidenses desarmados a manos de la policía que tienen lugar hoy en día. Esta conmemoración ocurrió pocos días después de que el Departamento de Justicia diera a conocer su severo informe sobre el racismo sistémico en los departamentos de policía de Ferguson y de otros municipios cercanos en Missouri.

“Alentados por el asesinato de Jimmie Lee Jackson, un joven afroestadounidense desarmado”, dijo Holder desde el estrado. Hizo una pausa y luego repitió: “Un joven afroestadounidense desarmado. Un joven afroestadounidense desarmado”. Tres veces entonó esta frase, ante una multitud que incluía a su propio hijo adolescente, Eric Holder III, afroestadounidense como él, así como a su probable sucesora Loretta Lynch, que será la primera mujer afroestadounidense en ocupar el cargo de fiscal general (siempre y cuando el Senado confirme su designación). Y luego prosiguió:

“Se formó un movimiento y los ciudadanos comenzaron una marcha de Selma a Montgomery, a través de un puente que lleva el nombre de un ex senador de Alabama, general de brigada del ejército confederado durante la guerra de secesión y ‘Gran Mago’ del Ku Klux Klan”. Se refería a Edmund Pettus. El sábado siete de marzo, el presidente Barack Obama habló al pie del puente Edmund Pettus.

“En todas partes del país hay nuevos pasos que necesitan ser dados. Hay nuevos terrenos para cubrir. Hay más puentes que cruzar. Y son ustedes, los jóvenes y valientes de corazón, la generación más diversa y educada de nuestra historia, a los que el país está a la espera de seguir. Porque Selma nos muestra que Estados Unidos no es un proyecto de una persona. Porque la palabra más poderosa de nuestra democracia es la palabra ‘nosotros’. Nosotros, el pueblo. Nosotros venceremos. Nosotros podemos. Esa palabra no es propiedad de nadie. Le pertenece a todos”.

Según las estimaciones, la multitud reunida en Selma ese fin de semana llegaba a 80.000 personas. Entre los invitados especiales se encontraban los padres de Michael Brown, el adolescente afroestadounidense desarmado que fue asesinado el pasado mes de agosto por el oficial de policía de Ferguson Darren Wilson.

Sherrilyn Ifill, presidenta y directora legal del Fondo Educativo y de Defensa Legal de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color, añadió: “Para mí no está claro que esta población de 21.000 personas necesite su propio departamento de policía. Hay 90 jurisdicciones en el condado de Saint Louis. Tenemos que empezar a abordar algunas cuestiones policiales a nivel regional, de manera que podamos obtener algo de control de calidad. No se pueden controlar todas esas pequeñas jurisdicciones”.

Desde que se publicó el informe del Departamento de Justicia muchos funcionarios de Ferguson se vieron obligados a dejar el cargo. Entre ellos, dos policías, un secretario judicial, un juez municipal y, más recientemente, el jefe de policía, Thomas Jackson, quien presentó su renuncia. El pasado fin de semana en Selma, la conmemoración del 50º aniversario del Domingo Sangriento fue una notable mirada al pasado, convertido en historia viva, con muchos de los participantes de aquella marcha que aún viven participando de la conmemoración de hoy en día: todavía hablando, todavía marchando, todavía luchando. También fue un momento para recordar a los mártires del movimiento por los derechos civiles. No solo a Martin Luther King Jr., que fue representado por su hijo Martin Luther King III y por su hija, la reverenda Bernice King, sino también a los mártires menos conocidos. El hijo del Dr. King también habló en la Capilla Brown:

“Hoy deberíamos estar celebrando, pero aún no podemos celebrar. Y algunos dirán que idolatramos al Dr. King y sí, puede ser, pero por desgracia, eso no es lo que él querría que hiciéramos. Cuando idolatras algo lo pones arriba de un estante y cuando llega el día de conmemorarlo lo sacas para mostralo. Lo sacas el Día de Martin Luther King. O lo muestras cuando llega el Mes de la Historia Afroestadounidense, o el cuatro de abril, día de su muerte, o en otros momentos, lo enseñas. Pero verán, papá no querría que lo idolatráramos. Él querría que abrazáramos sus ideales: la verdad, la libertad, la justicia y la igualdad”.

El congresista John Lewis, que hace 50 años, a la edad de 25 años, encabezó la marcha por el derecho al voto a lo largo del puente Edmund Pettus y sufrió una fractura de cráneo tras la represión por parte de la policía del estado de Alabama, abrió su discurso del sábado al pie del puente hablando sobre los mártires menos conocidos: “Nosotros, como país, tenemos mucho que agradecer. Jimmie Lee Jackson, cuya muerte inspiró la marcha de Selma, así como tantos otros, no pudieron llegar a ver este día. Pero ustedes y yo estamos aquí. Podemos dar testimonio de la distancia que hemos recorrido y el progreso que hemos hecho en cincuenta años, y debemos elegir este momento para renovar nuestro compromiso de hacer todo lo posible para terminar el trabajo. Todavía queda trabajo por hacer.”.

Viola Liuzzo, madre de cinco hijos, Jonathan Daniels, seminarista de la Iglesia Episcopal, y James Reeb, ministro de la Iglesia Unitaria, los tres blancos, fueron asesinados en Selma o sus alrededores, junto con muchos otros, por apoyar la lucha por el derecho al voto. En las entrevistas que realicé en la marcha aniversario a lo largo del puente Edmund Pettus, sus nombres fueron recordados con reverencia. También apareció una y otra vez el reconocimiento hacia los mártires recientes: Trayvon Martin, Tamir Rice, Eric Garner, Michael Brown.

Lesley McSpadden, rodeada de un mar de gente que esperaba la llegada del presidente Obama al pie del puente Edmund Pettus, resumió elocuentemente el espíritu del día y la tristeza de su pérdida: “Mi hijo habría podido votar si todavía estuviera vivo”. La conmemoración del 50º aniversario del Domingo Sangriento fue masiva, con una participación que excedió ampliamente las expectativas. Los movimientos por la justicia racial, el derecho al voto y contra la brutalidad policial se están fusionando, combinando el pasado y el presente para dar forma a un nuevo futuro.

Racismo y revolución: de Crispus Attucks a Michael Brown

El cinco de marzo se conmemora un aniversario importante en Estados Unidos, pero que a menudo pasa desapercibido. Un día de invierno de hace 245 años, en 1770, una multitud enfurecida se reunió en las calles de Boston, en ese entonces la capital de la Provincia de la Bahía de Massachusetts. La gente estaba enardecida por los abusivos impuestos fijados por el Parlamento británico. Para aquietar la furia de la población, los británicos enviaron tropas que reprimieron violentamente a los disconformes. La gente ya había soportado demasiado y, en ese gélido día, la noticia de que un oficial británico había golpeado a un joven con la culata de su rifle corrió rápidamente. Más tarde, cientos de bostonianos se congregaron y abuchearon al pequeño grupo de soldados británicos, que se encontraban formados y con sus mosquetes cargados. Los soldados dispararon a la multitud, matando instantáneamente a Crispus Attucks y a dos personas más. Attucks tenía ascendencia africana y nativo-americana, y se considera la primera muerte de la Revolución Estadounidense. Fue el asesinato indiscriminado de un hombre de color, por parte de agentes armados del Estado, lo que inició la revolución. Y esto nos lleva a Ferguson, Missouri.

El miércoles, el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, abrió su conferencia de prensa con las siguientes palabras: “Han pasado casi siete meses desde la muerte a balazos del joven de 18 años de edad Michael Brown en Ferguson, Missouri. Ese trágico incidente provocó manifestaciones generalizadas y despertó emociones realmente fuertes en la población del área de Ferguson y del resto del país”. El objetivo de la conferencia era detallar los resultados de dos investigaciones del Departamento de Justicia sobre el asesinato del joven afroestadounidense desarmado por parte del oficial de la policía de Ferguson Darren Wilson. “Los hechos no justifican que se presenten cargos penales contra el oficial Darren Wilson en este caso. La muerte de Michael Brown, si bien fue una tragedia, no implicó una conducta punible por parte del oficial Wilson”. Con esas palabras, el fiscal general saliente enterró toda posibilidad de que se lleve a cabo el juicio penal procurado por las muchas personas que quieren justicia para Michael Brown. Pero la muerte de Brown continúa provocando ondas expansivas, tanto en su comunidad como más allá.

Es importante destacar que el fiscal general Holder pasó a enumerar luego los resultados del segundo estudio, más amplio, titulado “Investigación sobre el Departamento de Policía de Ferguson”. “Las autoridades locales han abordado de forma sistemática la aplicación de la ley no como un medio para la seguridad pública, sino como una fuente de ganancias. [Ferguson es] una comunidad en donde se reveló que las prácticas tanto de la policía como de los tribunales municipales perjudican de forma desproporcionada a los residentes afroestadounidenses. Una comunidad en donde estos perjuicios parecen surgir, al menos en parte, de una discriminación racial, implícita y explícita”. Ferguson es uno de los casi 90 municipios del condado de Saint Louis, en el área suburbana de la ciudad de Saint Louis. Ferguson, como muchas otras ciudades de la región, genera una parte importante del presupuesto anual municipal a partir del cobro de una cantidad sin precedentes de multas por infracciones menores que imponen a la población.

El fiscal general Holder dijo en su conferencia de prensa: “Una vez que el sistema se organizó en función de maximizar los ingresos, a través de la imposición de multas y el cumplimiento del pago de las multas, la ciudad comenzó a utilizar a la policía para servir esencialmente como una agencia de cobro del Tribunal Municipal en lugar de ser una entidad del orden público, centrada principalmente en el mantenimiento y la promoción de la seguridad pública. Entre octubre de 2012 y octubre de 2014 a pesar de representar sólo el 67% de la población, los afroestadounidenses representaron un poco más del 85% de todas las detenciones de tránsito efectuadas por el Departamento de Policía de Ferguson. Entre octubre de 2012 y julio de 2014, 35 personas afroestadounidenses y ninguna persona blanca recibieron cinco o más citaciones por infracciones menores al mismo tiempo. En el mismo período, los afroestadounidenses representaron el 85% de los cargos totales presentados por el Departamento de Policía de Ferguson. Los afroestadounidenses conforman más del 90% de los acusados por una muy discrecional infracción descrita como, y cito, ‘Forma de caminar en la calle’. Forma de caminar en la calle”.

Michael-John Voss, abogado administrador de ArchCity Defenders, representa a muchos de los acosados por estas prácticas policiales. Voss me dijo: “Lo que tenemos en Saint Louis, en los municipios del condado de Saint Louis, son modernas cárceles de deudores. Las personas afroestadounidenses son abordadas en forma desproporcionada por la policía en estos municipios y también reciben mayores abusos debido a su incapacidad financiera para pagar ciertas multas y costos relacionados con esas detenciones por cuestiones de tránsito, esas violaciones de tránsito. Entonces lo que pasa es que una persona es forzada a pagar una enorme cantidad de dinero por el cargo que enfrenta y, si no puede pagar, no se realizan investigaciones respecto a su capacidad de pago; se emite una orden de arresto y luego es encarcelada. A veces es por días o incluso semanas”. Las multas se acumulan generando un círculo vicioso, dejando a las víctimas afroestadounidenses, en su mayoría en nivel de pobreza, atrapadas por las deudas.

El informe de cien páginas del Departamento de Justicia incluye numerosos y alarmantes casos de conducta racista por parte de la policía de Ferguson, desde el uso de la palabra despectiva “nigger” durante los arrestos violentos hasta mensajes de correo electrónico con comentarios sobre el presidente Barack Obama y la primera dama Michelle Obama. En un correo electrónico se representa al presidente como un “chimpancé”; otro predice que no va a durar como presidente porque “no hay negro que mantenga un trabajo estable durante cuatro años”. Otros intercambios de correo electrónico revelaron hasta qué punto los ingresos por las infracciones fueron procurados activamente por el gobierno de la ciudad. En un correo electrónico, el jefe de policía de Ferguson, Tom Jackson, se jacta de que “de los informes de ingresos de los 80 tribunales municipales del Condado de Saint Louis, solo ocho, entre ellos Ferguson, recolectan más de un millón de dólares”.

Eric Holder, en la que podría haber sido su última conferencia de prensa antes de dejar el cargo (lo que depende del momento en que la mayoría republicana en el Senado apruebe la designación de quien fue propuesta para sucederlo, Loretta Lynch, que de ser confirmada sería la primera mujer afroestadounidense en ocupar el cargo de fiscal general), anunció que Ferguson y los municipios circundantes quedarán bajo supervisión federal. Tendrán que cambiar, o el Departamento de Justicia los va a demandar para forzar el cambio.

En una entrevista para Democracy Now, Michelle Alexander, profesora de Derecho de la Universidad Estatal de Ohio, autora de “The New Jim Crow: Mass Incarceration in the Age of Colorblindness” (En español: “El Nuevo Jim Crow: el encarcelamiento masivo en la era de ceguera al color de la piel”), afirmó: “Creo que es común hoy en día que la gente diga, sobre todo en el día de Martin Luther King, que hemos avanzado mucho pero aún nos queda un largo camino por recorrer. Creo que los acontecimientos de los últimos meses, así como las sorprendentes tasas de encarcelamiento y la existencia de este estatus de segunda clase permanente que sufren millones de personas demuestran que no estamos en el camino correcto. Es por eso que digo una y otra vez, que no se trata de hacer pequeñas reformas y seguir un plan en la misma dirección. No. Se trata de tener el coraje de replantearnos dónde estamos parados como sociedad, de tener en cuenta tanto nuestra historia como nuestro presente racial, y construir un amplio movimiento arraigado en la conciencia de la dignidad y la humanidad de todos nosotros. No importa quiénes somos, de dónde venimos o lo que podamos haber hecho”.

De Crispus Attucks a Michael Brown, 245 años después, hay dos cosas que siguen claras: que nunca se sabe qué puede incitar una revolución y que las vidas afroestadounidenses importan.

Los meteorólogos de la TV deberían decirlo fuerte y claro: el cambio climático ya llegó

El presidente Barack Obama emitió su tercer veto en los más de seis años que lleva de mandato, en rechazo del Proyecto de Ley S.1 (Proyecto de Ley del Senado Número Uno), la “Ley de aprobación del oleoducto Keystone XL”. Este fue el primer proyecto de ley aprobado por el nuevo Congreso con mayoría republicana en lo que va del año, en un intento por forzar la construcción de un oleoducto diseñado para trasladar arenas alquitranadas de Canadá a puertos estadounidenses en Texas para su exportación. Hace ya varios años que una amplia coalición internacional lucha contra el proyecto. El científico climático James Hansen, ex director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, escribió en The New York Times que si se construye el oleoducto, el clima tal como lo conocemos “será historia”.

Esta votación y este veto suceden al tiempo que gran parte de Estados Unidos se ve azotada por temperaturas extremadamente frías, con ciudades como Boston sacudidas por nevadas sin precedentes y estados sureños como Georgia experimentando la caída de nieve. Mientras tanto, la mayor parte de California se prepara para una sequía aún más fuerte. Los informativos de los canales de televisión corporativos invierten cada vez más tiempo en la cobertura del cada vez más caótico, costoso y, en ocasiones, letal clima. Pero fallan consistentemente en hacer la conexión entre las condiciones climáticas extremas y el cambio climático.

Los canales vuelcan millones de dólares en llamativos “Centros de monitoreo del clima” televisivos. Estos sets, con sus elegantes presentadores, están siendo convertidos en “Centros de monitoreo de fenómenos climáticos extremos”. Así como destacan de manera sensacionalista la expresión “condiciones climáticas extremas”, ¿por qué no destacan también los conceptos de “cambio climático” o “calentamiento global”? ¿Por qué no explican cómo el calentamiento global puede conducir a nevadas más fuertes o a temperaturas más bajas? La población depende sobre todo de la televisión para informarse, incluso en esta era de Internet. ¿De qué manera se pueden relacionar la sequía en California y el congelamiento de las Cataratas del Niágara, estando a miles de kilómetros de distancia? La gente no es tonta. La avalancha diaria de informes climáticos sensacionalistas debe incluir explicaciones de los cambios más profundos que ocurren en todo el planeta.

Basta con ver la publicidad que acompaña los informativos. A menudo vemos publicidades con gran producción, muy atrayentes, que describen lo limpia y maravillosa que es la industria de los combustibles fósiles. Pero ¿es así realmente? Veamos lo que pasó este mes mientras más de cien ciudades estadounidenses registraron temperaturas bajas récord: una explosión de una refinería de ExxonMobil al sur de Los Angeles sacudió los alrededores con el equivalente de un terremoto de magnitud 1,4. En Virginia Occidental, la “bomba” de un tren que transportaba petróleo se descarriló y explotó, encendiendo el cielo nocturno con enormes llamaradas y forzando la evacuación de dos ciudades. Dos días antes, otro tren se había descarrilado en Ontario, Canadá, y el incendio de sus vagones duró varios días.

Además de estas explosiones están las filtraciones, los derrames, la contaminación con aire tóxico que causa epidemias de asma en las comunidades afectadas. Y todas estas consecuencias de la industria de los combustibles fósiles son pequeñas cuando se las compara con la destrucción constante causada por el cambio climático, que sigue empeorando y podría llegar a ser irreversible.

El debate sobre el cambio climático ha terminado. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, ganador del premio Nobel, publicó un informe redactado por 800 científicos de 80 países, que resume los hallazgos de más de 30.000 ponencias científicas arbitradas y concluye:

“La influencia humana en el sistema climático es clara: cuanto más perturbemos nuestro clima, más nos arriesgamos a impactos graves, generalizados e irreversibles. Y tenemos los medios para limitar el cambio climático y construir un futuro más próspero y sustentable”. Comparemos esto con el puñado de científicos que niegan la realidad del cambio climático. Uno de sus paladines, Wei-Hock “Willie” Soon, del Centro de Investigaciones Astrofísicas Harvard-Smithsonian, recibió 1.200.000 dólares de la industria de combustibles fósiles, entre ellos del barón del petróleo Charles Koch, según una investigación realizada por Greenpeace y el Centro de Investigaciones Climáticas. El Dr. Soon no mencionó estas contribuciones y actualmente está siendo investigado por el Instituto Smithsoniano por posibles violaciones éticas.

Entre los que consideran que la ciencia es clara y que el debate está resuelto está nada menos que el Pentágono. Durante el gobierno de Obama, así como durante el del presidente anterior, George W. Bush, el Departamento de Defensa calificó al cambio climático como una importante amenaza a la seguridad nacional. Del mismo modo, las grandes compañías aseguradoras llevan cuidadosamente la cuenta de los desastres climáticos multimillonarios que suceden cada año, ya que estas catástrofes afectan su balance final.

Justo cuando la población necesita más información sobre estos temas, algunas de las mayores organizaciones de noticias están reduciendo el personal asignado a la cobertura del clima. El pasado mes de octubre, la NPR, la cadena de radios públicas de Estados Unidos, redujo su personal a cargo de la cobertura del ambiente y el cambio climático de cuatro personas a solamente una, que ahora trabaja a medio tiempo. En 2013, The New York Times desarticuló su equipo especializado en temas ambientales, que estaba integrado por nueve personas.

No hay eventos meteorológicos que sean por sí solos prueba del cambio climático, pero las tendencias son claras. Los meteorólogos, particularmente los de los noticieros televisivos, tienen el deber de declarar los hechos tal como son: el cambio climático es real; es una amenaza planetaria y se pueden hacer muchas cosas al respecto.

Del “demos” al “Podemos”: levantamientos populares en Grecia y España

En la antigua Grecia, cuna de la democracia, el poder derivaba del “demos”, el pueblo. Bien, el pueblo de la Grecia contemporánea se ha estado tambaleando bajo las medidas de austeridad por cinco años y ahora votó para ponerle fin. En enero, el partido Syriza, contrario a las medidas de austeridad, obtuvo una victoria arrasadora en las elecciones nacionales. Grecia es miembro de la llamada Eurozona, el grupo de países europeos que se sellaron una unión económica a través de una moneda común en 1999. Tras la crisis financiera de 2009, la economía griega cayó en la ruina. En 2012 entrevisté a Yanis Varoufakis, economista y miembro de Syriza, y actual ministro de Finanzas de Grecia.

“Grecia está atravesando su Gran Depresión, algo similar a lo que pasó Estados Unidos en la década de 1930. No se trata solo de un cambio de gobierno. Se trata de una economía social que ha entrado en un coma profundo. Es un país que está a punto de alcanzar el estatus de Estado fallido”. Para estabilizar la economía griega se propuso un paquete de rescate financiero. El dinero fue prestado por tres instituciones, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, bautizados en Grecia como “La Troika”. A cambio del rescate financiero de más de cien mil millones de euros, Grecia tenía que imponer estrictas medidas de austeridad, entre ellas despidos masivos de trabajadores del sector público y la privatización de recursos públicos, como las instalaciones portuarias del gobierno.

Durante varios años, los principales partidos políticos de Grecia aceptaron las demandas de la Troika y reprimieron las protestas emergentes con violencia policial. El nuevo partido en el poder, “Syriza”, es un acrónimo que significa “Coalición de la Izquierda Radical”, y Varoufakis, junto con su colega Alexis Tsipras, nuevo primer ministro, no tardaron en desafiar las medidas de austeridad.

Paul Mason, jefe de la sección de economía del canal de noticias Channel 4 del Reino Unido, ha realizado algunos de los mejores informes en inglés sobre la crisis griega. Cuando lo entrevisté en “Democracy Now!” le pedí que explicara qué significa la llamada “austeridad”: “La austeridad en Grecia significa algo así como un 50% de aumento medible de suicidios masculinos. Significa una caída del 25% del salario real en cinco años. Significa que la economía perdió un cuarto de su capacidad; se redujo en un 25%. Si vas a un café en Atenas, habla con la persona que te está sirviendo: va a ser una persona con estudios universitarios completos, probablemente esté viviendo con más de una persona en una habitación y sus ingresos serán más o menos de 100 euros a la semana, o sea 400 al mes. Si bien el ingreso promedio es de aproximadamente 500 a 600 euros al mes, que es más o menos lo mismo en dólares, un camarero, que probablemente sea un graduado universitario, puede estar ganando unos 400 euros por mes. Esa es la austeridad. Y por otro lado están las 300.000 familias que no pueden pagar la electricidad. Alrededor del 15% de la población ha perdido su cobertura médica o está a punto de perderla. Grecia tiene un sistema de salud basado en el seguro médico. Cuando lo pierdes, te unes a la fila de los inmigrantes indocumentados en la Cruz Roja”. Entrevistado por Der Spiegel, Varoufakis calificó a la austeridad de “ahogamiento fiscal”. A su vez, el pueblo griego no olvida que Alemania, bajo el régimen nazi, ocupó brutalmente su país por cuatro años durante la Segunda Guerra Mundial. El representante de Syriza ante el Parlamento Europeo, Manolis Glezos, de 92 años de edad, fue tomado prisionero por los nazis por arrancar una bandera con la esvástica de la Acrópolis. Mason continúa: “La clase política alemana simplemente no puede hacerse a la idea de que haya sido electo un partido que quiere hacer algo tan radicalmente distinto, algo que no puede hacerse sin romper las reglas con las que fue conformada la eurozona”.

La recesión mundial también dejó en la ruina a España, que tiene actualmente una tasa del 50% de desempleo entre los jóvenes. Las ejecuciones hipotecarias han aumentado desenfrenadamente, dejando a miles de personas en la calle que aún tienen que pagar toda la hipoteca, lo que condujo a varios deudores hipotecarios a suicidarse. En medio de esta ruina financiera creció un movimiento popular que algunos llamaron “los indignados”. Miles de personas ocuparon la principal plaza de Madrid, la Puerta del Sol, en demanda de una verdadera democracia. Nacido en el seno de este movimiento, el pasado mes de mayo se fundó un nuevo partido político llamado “Podemos”.

Pablo Iglesias, de 36 años, profesor de ciencias políticas, es el secretario general de Podemos. Esta semana estuvo de visita en Nueva York y brindó una entrevista a Democracy Now! Le pregunté sobre la crisis en España y qué está haciendo Podemos al respecto: “Creo que los tres grandes problemas son: la deuda, la desigualdad y el desempleo. Y las políticas de austeridad no han servido para mejorar estos tres problemas sino, por el contrario, para empeorarlo. Nosotros decimos que democracia significa que cuando algo no funciona se puede hacer de otra manera y las políticas de austeridad no han funcionado en nuestro país. Hay que apostar por todo lo contrario a lo que han implicado las políticas de austeridad”.

Dos meses después de la formación de Podemos, el partido recibió 1.200.000 votos y logró ingresar a Iglesias y a otros cuatro miembros más de Podemos al Parlamento Europeo. Una encuesta sugiere que Podemos podría ganar las elecciones nacionales el próximo mes de noviembre. Si Podemos gana, Iglesias podría ser el próximo presidente español. De resultar electo, promete poner fin a los desalojos, reestructurar la deuda y promover una reforma impositiva, ya que considera que la clase media y los trabajadores tienen una carga impositiva mucho más elevada que los ricos.

Mientras el futuro de Europa se presenta como incierto, los movimientos populares en Grecia y España ganan poder y desafían a los sistemas políticos y económicos tradicionales. La crisis económica mundial ha provocado un terrible sufrimiento a miles de millones de personas en el mundo. Pero también generó una apertura, permitiendo a los ciudadanos replantearse las reglas sobre las que están asentadas sus vidas y sus trabajos, desafiar a quienes tienen el poder y demostrar que otro mundo es posible.

La llama de la intolerancia aún destella en Alabama

Esta semana, el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Alabama, Roy Moore, emitió la orden de que no se efectivicen matrimonios entre personas del mismo sexo en el estado en respuesta a un fallo de un tribunal federal de distrito que había declarado inconstitucional la prohibición del matrimonio homosexual en Alabama. Cuando la Corte Suprema de Estados Unidos se negó a tratar la apelación del fallo presentada por el estado, la prohibición fue revocada legalmente y Alabama se convirtió en el estado número 37 en reconocer el matrimonio igualitario. Esto fue así hasta que el presidente Moore se involucró. Ahora la legalidad del matrimonio entre personas del mismo sexo en Alabama está en cuestión, con algunos municipios que emiten las licencias de matrimonio y otros que se niegan.

El presidente de la Corte Moore es un conservador radical y un estridente cristiano evangélico En 2003 salió en los periódicos y noticieros de todo el país cuando colocó un enorme bloque de granito con la inscripción de los Diez Mandamientos dentro del Palacio de Justicia de Alabama en Montgomery. Tiempo después desacató la orden de un tribunal federal de retirar el monumento religioso y fue destituido de su cargo. A pesar del desprestigio que sufrió en el momento, fue reelecto en 2012. Recientemente sugirió en un evento cristiano evangélico que la Primera Enmienda protege solamente a los cristianos, ya que, según él, esa era la religión de los fundadores de la nación. En el programa de televisión “Good Morning America” a principios de este mes, especuló lo que podría pasar si se permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo:

“¿Se contentarán con que exista el matrimonio entre un hombre y un hombre, o una mujer y una mujer, o promoverán el matrimonio múltiple? ¿O irán aún más allá, con matrimonios entre hombres y sus hijas, o mujeres y sus hijos?”.

Por suerte, hay parejas enamoradas que desafían la monumental intolerancia de Moore y todavía eligen casarse en Alabama. La primera pareja en casarse en Montgomery esta semana fue la de Tori Sisson y Shante Wolfe, que adoptaron el apellido Wolfe-Sisson. Cuando le pregunté a Tori cómo se sentía ser la primera pareja en casarse allí después de que la prohibición del matrimonio igualitario fuera revocada, ella dijo: “Se siente como si necesitáramos una siesta”.

Shante explicó su insistencia de casarse en Alabama: “Nos dijimos que no íbamos a ir a otro lugar, ya que trabajamos aquí, pagamos nuestros impuestos aquí y no vamos a ir a otro estado para luego volver y que no reconozcan nuestra unión. Varias personas nos dijeron ‘Bueno, vayan a Nueva York u otro lugar y listo’. Pero no, teníamos fe en que de que las cosas se moverían en forma positiva en Alabama. Y así fue”. Tori fue parte de la organización de esta histórica victoria como referente en Alabama de la Campaña de Derechos Humanos, una organización nacional de defensa de los derechos de gays y lesbianas.

Desigualdad, racismo, segregación. Estas injusticias persisten con notable tenacidad. Entrevisté al abogado Bryan Stevenson, radicado en Montgomery, sobre estas valientes mujeres: “Tenemos que aprender a respetar los derechos de las minorías. Alabama es un estado interesante. Nunca hubo un momento en que la mayoría de las personas de este estado votaran para acabar con la segregación racial. De hecho, nuestra Constitución estatal, que ahora es tan invocada en referencia al matrimonio igualitario, aún prohibe que niños negros y blancos vayan juntos a la escuela”. Stevenson es el fundador y director ejecutivo de la organización Equal Justice Initiative (Iniciativa de Justicia Igualitaria, en español), que acaba de publicar un informe titulado “Lynching in America: Confronting the Legacy of Racial Terror” (en español “Linchamiento en Estados Unidos: Confrontar el legado del terrorismo racial”). El informe documenta cerca de 4.000 asesinatos por linchamiento, 700 muertes más que las estimaciones más certeras aceptadas previamente. Stevenson declaró: “Al final de la Guerra Civil había gente que proclamaba el poder de los afroestadounidenses liberados. Fue realmente al principio del fin del período de Reconstrucción donde se vio cómo la violencia, las amenazas y la intimidación comenzaron a afirmarse para sustentar la jerarquía racial. La supremacía blanca no hubiera podido sostenerse en el tiempo sin la imposición de la violencia, la amenaza y el terror”.

La violencia sistemática y masiva, perpetrada con lo que Stevenson calificó de atmósfera “carnavalesca”, fue diseñada y sostenida para aterrorizar a la población afroestadounidense del sur. Sobre esto, Stvenson explicó: “Todo el norte y el oeste de Estados Unidos se pobló de afroestadounidenses que huyeron a Detroit, Chicago, Cleveland y Los Angeles, no como personas en busca de oportunidades sino como refugiados del terror”.

En medio del terror, personas valientes se levantaron y, durante la era de los derechos civiles, cambiaron el curso de la historia. El siete de marzo se conmemora el 50º aniversario del “Domingo Sangriento”, cuando 600 personas, entre ellas un joven John Lewis, ahora un distinguido miembro del Congreso, iniciaron una marcha de Selma a Montgomery para impugnar las “leyes de Jim Crow” que restringían el voto en Alabama para la población no blanca. Cuando los manifestantes se acercaron al puente Edmund Pettus fueron atacados brutalmente por la policía del estado de Alabama. Esto ocurrió solo dos años después de que el racista gobernador de Alabama George Wallace exclamara: “En nombre de las personas más grandes que han caminado en esta tierra, trazo una línea en el suelo, arrojo el guante ante los pies de la tiranía y digo ‘segregación ahora, segregación mañana, segregación para siempre’”.

La intolerancia persiste, pero la gente devuelve el golpe con una fuerza más poderosa: la fuerza de los movimientos, la fuerza de las organizaciones de base. Rosa Parks y miles de personas junto a ella lo hicieron en 1955 con el boicot en los autobuses de Montgomery. Como me dijo Stevenson: “Este es un estado donde a veces hay que ponerse de pie cuando los demás se quedan sentados. Es un lugar donde hay que hablar cuando otras personas se callan. Se necesita coraje para confrontar el abuso y la opresión que se produce cuando la gente no está a tu favor, cuando no te respeta. Es la historia de Estados Unidos, en busca de la justicia. Es la historia del estado para lograr justicia. Y felicito y aplaudo a todo aquel que demuestra ese coraje. Y creo que este es un estado que continuamente debe enfrentar su resistencia a cumplir con la Constitución y a respetar la dignidad y las aspiraciones de todas las personas”.

Por demanda popular, regresa la neutralidad de la red

En enero del año 2011, miles de personas se congregaron en la plaza Tahrir de El Cairo, desafiando por primera vez a la dictadura del presidente egipcio Hosni Mubarak, que llevaba 30 años en el poder. Tanto en las calles, como a través de Internet, se comenzaba a gestar una salida a las décadas de represión y censura de todo intento de oposición al régimen. Seis meses antes, en Alejandría, el joven Khaled Saeed, de 28 años de edad, fue retirado de un cibercafé y golpeado hasta la muerte por la policía. Las fotos de su cadáver, publicadas por su familia, se volvieron un fenómeno viral en Internet, fomentando el descontento. Wael Ghonim, ingeniero informático y activista de Internet, creó una página de Facebook, “Todos somos Khaled Said”, que sirvió como plataforma de organización para cientos de miles de personas.

A medida que se incrementaba la multitud en la plaza Tahrir, el poder de Internet como fuerza para el cambio social quedaba demostrado minuto a minuto. En respuesta, Mubarak bloqueó el acceso a Internet y el funcionamiento del mayor servicio de telefonía celular. La descomunal indignación que eso generó lo obligó a reinstaurar ambos servicios.

Esto nos lleva al concepto de neutralidad de Internet: la idea básica de que cualquier persona puede conectarse con otra persona a través de la web, de que los usuarios pueden acceder de igual manera a un sitio web pequeño puesto en marcha desde un garaje, como a los principales portales de Internet como Google o Yahoo. La neutralidad de la red es lo que garantiza la no discriminación en el servicio de Internet.

Durante las últimas dos décadas, mientras Internet florecía y transformaba nuestra sociedad, varias grandes empresas desarrollaron posiciones dominantes e intentaron asumir el rol de “vigías” de Internet, amenazando la neutralidad de la red. Entre ellas, los principales proveedores de servicios de Internet de Estados Unidos: AT&T, Verizon, Time Warner y Comcast. Estas cuatro empresas de telefonía y cable ganan miles de millones de dólares al tiempo que cobran enormes costos y ofrecen, con suerte, un servicio mediocre.

En 2004, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por su sigla en inglés), presidida en ese entonces por Michael Powell, hijo del secretario de Estado, el general Colin Powell, estableció los principios para la llamada “Internet abierta”. En la práctica, esos principios favorecían a las mismas corporaciones que se estaban beneficiando de una normativa considerada “light”. Powell dejó el cargo para dirigir la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones (NCTA, por su sigla en inglés), uno de los principales grupos de presión de la industria del cable, lo que demuestra claramente la corrupción presente entre los reguladores federales y las industrias que presuntamente supervisan.

Casi diez años más tarde, el presidente Barack Obama nombró a Tom Wheeler, ex director de la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones, como presidente de la FCC. Wheeler fue uno de los principales donantes de las campañas presidenciales de Obama. Después de que un tribunal federal anulara las normas propuestas durante el mandato de Powell, Wheeler anunció que la FCCestablecería otras nuevas. A los defensores de una Internet libre y abierta les preocupó que este ex defensor de las corporaciones pusiera fin a Internet tal como la conocemos y les entregara el poder a las principales empresas de telecomunicaciones y de cable.

El anuncio de Wheeler provocó un masivo movimiento de protesta. Liderados por organizaciones como Free Press y Public Knowledge, un numeroso grupo de personas acampó frente a la FCC durante varios días. Más de cuatro millones de personas enviaron comentarios sobre las normas, convirtiendo a esta solicitud federal de comentario público en la de mayor respuesta por parte de la población de la historia.

Esta semana, en un artículo publicado en el sitio web de la revista Wired, Wheeler hizo una sorprendente revelación. “Originalmente, yo creía que la FCC podía asegurar la apertura de Internet a través de una determinación de ‘razonabilidad comercial’”, escribió. Esto es lo que tenía preocupados a los defensores de la neutralidad de la red. A los principales proveedores de Internet se les permitiría discriminar, favoreciendo algunos sitios web por encima de otros, siempre y cuando estuvieran dentro de ciertos cánones de “razonabilidad”. Wheeler continuó en su artículo de Wired: “Yo propongo que la FCC utilice la autoridad que le confiere el Título II de la Ley de Comunicaciones para implementar y hacer cumplir las protecciones para una Internet abierta”.

A lo que se refiere Wheeler con “autoridad conferida por el Título II” es que ha hecho un cambio radical de postura y propondrá normas para que Internet sea regulado como un servicio público básico, como otros pilares centrales de nuestra sociedad tales como el servicio eléctrico, el servicio de agua potable y el sistema telefónico. Imaginen si el agua que sale de sus grifos fuera menos limpia que el agua de la casa de un vecino porque el vecino paga por agua de mejor calidad. Los servicios públicos están regulados. La gente obtiene el mismo servicio, sin discriminación.

Los grandes proveedores de Internet no podrán ejercer discriminación sobre ningún usuario de Internet, ya sea alguien que publique o alguien que busque información en la red. Todos deben ser tratados por igual, sin importar el origen étnico, color, creencias y, quizá lo más importante, lo ricos que sean. Las principales empresas proveedoras de Internet han ejercido enorme presión para crear una Internet de varios niveles y sacar más provecho de este tesoro público. Tom Wheeler y los otros comisionados de laFCC han escuchado, no solo al presidente Obama, sino también a la población del país, a los millones de personas que han exigido el derecho fundamental a comunicarse sin discriminación.

Derechos civiles: De Sundance a Selma, pasando por Carolina del Sur

La primera vez que se proyectó una película en la Casa Blanca fue el 21 de marzo de 1915. El presidente Woodrow Wilson se sentó a ver “El nacimiento de una nación” de D.W. Griffith. La película, considerada una de las más abiertamente racistas de todos los tiempos, falsifica la historia de la Reconstrucción y representa a los afroestadounidenses liberados de la esclavitud como dominantes, violentos y opresivos hacia los blancos sureños. El presidente Wilson dijo de la película: “Es como escribir la historia con relámpagos, y lo único que lamento es que sea todo tan terriblemente cierto”. La película serviría como una poderosa herramienta de reclutamiento para el Ku Klux Klan.

Cien años más tarde, la Casa Blanca fue escenario de la proyección de otra película, esta vez por invitación del primer presidente afroestadounidense. La película fue “Selma”. La directora de la película, Ava DuVernay, la miró junto con el presidente y la primera dama. Conocí a DuVernay en el Festival de Cine Sundance en Park City, Utah donde, en 2012, fue la primera mujer afroestadounidense en ganar el premio a Mejor dirección por una película anterior. La entrevisté en las oficinas de Sundance, donde relató sus sentimientos después de la proyección: “Fue hermoso estar en la Casa Blanca en 2015 con una película como ‘Selma’ sabiendo que en 1915 la primera película proyectada en la Casa Blanca fue ‘El nacimiento de una nación’”.

“Selma” relata la historia de uno de los momentos clave del movimiento por los derechos civiles: las marchas de 1965 desde Selma hasta Montgomery, recordadas especialmente por el llamado “Domingo Sangriento” del 7 de marzo de 1965, cuando la marcha fue violentamente atacada por la policía del estado de Alabama en momentos en que estaba atravesando el puente Edmund Pettus. Un joven John Lewis, entonces líder del Comité de Coordinación Estudiantil No Violento, y actualmente miembro del Congreso de larga data, fue uno de los organizadores de la marcha. La policía lo golpeó, al punto de dejarlo todo ensangrentado y con una fractura de cráneo. La película de DuVernay presenta esa marcha en su contexto histórico. DuVernay explicó: “’Selma’ es una historia sobre justicia y dignidad. Es sobre la vida de estas personas corrientes. Eso es lo que me encantó de la película, que no se llama King, que cuando llegué al proyecto se llamaba Selma. Es sobre el poder de la gente. Es sobre voces que empiezan a hacerse oír”.

La historia también es sobre el Dr. Martin Luther King Jr., quien jugó un papel central en la organización de las marchas de respuesta al “Domingo Sangriento”. DuVernay me dijo: “No se había hecho en 50 años. No hay ninguna película producida por un gran estudio, ni de cine independiente, con King como figura central, en los 50 años desde que estos eventos sucedieron, cuando tenemos películas biográficas sobre todo tipo de personajes ridículos. ¿Y ninguna sobre Martin Luther King? No hay ninguna representación cinematográfica que sea significativa y centrada. Así que esto era algo que no podía dejar pasar”.

“Selma” obtuvo atención a nivel nacional, no solo por haber sido nominada al Oscar a la mejor película, sino también porque DuVernay no fue nominada a mejor dirección, lo que desató furor en las redes sociales bajo la etiqueta de Twitter “#OscarsSoWhite” (Qué premios Oscar tan blancos, en español). Una encuesta de 2012 realizada por el periódico Los Angeles Times halló que los votantes de los Oscar son en un 94% blancos y en un 76% hombres, y la edad promedio es de 63 años.

La película también ha desatado controversia debido a su representación del presidente Lyndon Johnson como un político reacio al derecho al voto, en ocasiones, incluso, directamente obstruccionista, ordenando medidas como el seguimiento y acoso de King por parte del FBI. “No estoy aquí para rehabilitar la imagen de nadie ni ser custodio del legado de nadie. De lo que he leído, aprendido y escuchado, y de lo que sé y he hablado con muchas de las personas que estuvieron allí, es que había una relación de respeto por parte de la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano, que lideraba King, pero que constantemente debían estar presionando y presionando”, me dijo DuVernay, y continuó: “Tenemos que trabajar sin pedir permiso. Sobre todo como mujeres que somos parte de esta industria. ¿A quién le estamos pidiendo permiso para hacer lo que queremos hacer? Eso hay que erradicarlo; hay que elegir un camino y empezar a caminar”.

Lejos de Sundance, pero no tan lejos de Selma, un drama de la vida real se desarrolló esta semana en un tribunal de Carolina del Sur, donde fueron anuladas las condenas del año 1961 contra un grupo de activistas de derechos civiles. Los conocidos como los “Friendship Nine” fueron nueve jóvenes afroestadounidenses que se sentaron en un bar solo para blancos en Rock Hill, Carolina del Sur. Fueron condenados a 30 días de trabajos forzados. El miércoles, el juez del Tribunal de Circuito John C. Hayes III revocó sus condenas y afirmó: “No podemos reescribir la historia, pero sí podemos enderezar la historia”. El Juez Hayes es sobrino del juez que condenó a estos hombres hace 54 años. El Procurador del Decimosexto Circuito, Kevin Brackett, agradeció a los Friendship Nine, en su nombre y en nombre de su hija, por hacer del estado de Carolina del Sur y del país un lugar mejor.

En Selma, durante el fin de semana del 7 de marzo, se congregarán personas de todo el mundo para conmemorar el 50o aniversario de la histórica marcha del “Domingo Sangriento”. Barack Obama, presidente de Estados Unidos, también estará allí. El cambio llega; poco a poco, pero llega. ¿Acaso estará cerca el nacimiento de una nueva nación?

Imaginemos algo diferente

“Imaginen si hiciéramos algo diferente”.

Esas fueron tan solo cinco de las casi 7.000 palabras que el presidente Barack Obama pronunció durante su discurso del Estado de la Unión esta semana. Obama pronunció su discurso ante las dos cámaras del Congreso, cuya mayoría está en manos de sus más implacables opositores. Lo más importante, sin embargo, es que se dirigía al país. De forma característica, Obama empleó una retórica muy encendida para transmitir su mensaje a favor del bipartidismo. “La sombra de la crisis ya pasó, y el Estado de la Unión es fuerte”, aseguró.

¿Para quiénes pasó la sombra de la crisis? ¿Y para quién es fuerte esta Nación?

“¿Aceptaremos una economía donde solo a unos pocos de nosotros les va muy bien? ¿O vamos a comprometernos con una economía que genere mayores ingresos y oportunidades para todos los que hagan el esfuerzo?”.

Oxfam, la organización internacional de lucha contra la pobreza, opinó sobre esta cuestión en un informe publicado el día anterior al discurso de Obama, titulado “Riqueza: Tenerlo todo y querer más”. Oxfam analizó los datos del informe mundial sobre riqueza 2014 publicado por el banco de inversiones Credit Suisse y la lista de la revista Forbes de los multimillonarios del mundo para determinar algunos hechos impactantes sobre la desigualdad mundial.

En primer lugar se concluyó que, a partir de 2014, las 80 personas más ricas del mundo son más ricas en conjunto que la mitad de la población mundial. Vale la pena repetirlo: las 80 personas más ricas, un grupo que podría entrar en un autobús, controla más riqueza que 3.500 millones de personas. Los ricos no sólo están acumulando cada año más riqueza, sino que además lo hacen cada vez más rápido. Oxfam informa que entre 2009 y 2014 la riqueza de esas 80 personas se duplicó. Mientras tanto, el resto del mundo estaba sumido en la llamada Gran Recesión, con un desempleo atroz y los ahorros de toda la vida de las personas viéndose esfumados. Si las tendencias actuales continúan, señala Oxfam, en 2016 el 1% más rico de la población mundial controlará más riqueza que el 99% de la población menos favorecida.

Una de las formas en que los ricos logran aumentar su riqueza, informa Oxfam, es a través de grupos de presión o lobby. El informe identifica dos industrias: la de finanzas y seguros, y la de farmacéutica y salud, como las principales fuentes de riqueza de los más ricos y las principales fuentes de financiamiento político. Cada año estas industrias destinan cientos de millones de dólares a influenciar la política pública y salvaguardar sus ingresos.

Obama también habló sobre este tema en su discurso del Estado de la Unión: “Durante demasiado tiempo, los grupos de presión han manipulado el código impositivo con lagunas tributarias que permiten que algunas empresas no paguen nada mientras las demás pagan toda la carga. Lo han llenado de concesiones para los más ricos, que no las necesitan, y han negado un recorte a las familias de clase media que sí lo necesitan.”.

Obama ha propuesto aumentar los impuestos a los más ricos: “Vamos a eliminar las lagunas tributarias que fomentan la desigualdad al permitir que el 1% más rico evite pagar impuestos sobre su riqueza acumulada”.

David Cay Johnston, periodista ganador del premio Pulitzer, es un experto en impuestos. Lo entrevistamos en “Democracy Now!” poco después del discurso del Estado de la Unión. “La idea de que no hay que ajustar las tasas impositivas para las personas más ricas, y que hacerlo de alguna manera constituye una lucha de clases, es absurda. El presidente está proponiendo que las personas que constituyen la mitad superior del 1% más rico paguen una tasa de impuesto sobre las ganancias de capital similar a la tasa vigente durante el gobierno de Ronald Reagan, que era del 28%. Casi todo el dinero lo pagaría solo la décima parte superior del 1%, que son personas que ganan más de dos millones de dólares. Y los republicanos están diciendo que eso es una barbaridad. Bueno, lo siento, pero siempre nos dijeron que Ronald Reagan era un santo”.

¿Para qué se usaría el dinero de estos impuestos? Entre otras cosas, Obama se comprometió a hacer el cuidado infantil más asequible y prometió educación terciaria gratuita. Estas son buenas ideas, genuinas. Tras su discurso, los republicanos en repetidas ocasiones afirmaron que Obama está abogando por la “redistribución de la riqueza”, es decir, en sus códigos, por el socialismo. Pero la riqueza ya está siendo actualmente redistribuida por el gobierno: solo que de abajo hacia arriba, de los pobres a los ricos, a través de políticas promovidas por los dos grandes partidos, como las lagunas fiscales y los acuerdos de “libre comercio”, que protegen los beneficios de las empresas antes que los derechos de los trabajadores.

¿Y quiénes promulgan estas leyes? El Centro para la Política Receptiva (CRP, por sus siglas en inglés), un observatorio sobre el financiamiento político, informa que, por primera vez en la historia, más de la mitad de los miembros del Congreso son millonarios. El grupo sostiene que esto “representa un punto de inflexión en un momento donde los legisladores están debatiendo cuestiones como prestaciones por desempleo, cupones de alimentos y salario mínimo, que afectan a las personas de menores recursos, además de evaluar la revisión del código tributario”.

Como dijo el presidente Obama en su discurso del Estado de la Unión: “A todos los que todavía se niegan en este Congreso a aumentar el salario mínimo, les digo: ‘Si realmente creen que podrían trabajar a tiempo completo y mantener una familia con menos de 15.000 dólares al año, inténtenlo’”.

La creciente desigualdad económica no sólo perjudica a los pobres y a la clase media y obrera, sino que también desestabiliza a la sociedad en su conjunto. Sí, como dice Obama, “imaginemos si hiciéramos algo diferente”. Todo el mundo debe interesarse por el estado de la nación.

Los otros Charlie

La masacre de Charlie Hebdo, el posterior asesinato de una policía y la matanza en el supermercado kosher Hyper Cachet conmocionaron al mundo. Jóvenes fanáticos con armas automáticas desataron un torrente de violencia y muerte, alimentado por una ferviente intolerancia. En la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo en París, doce personas fueron asesinadas y once resultaron heridas. La única culpa que podía caberle a las víctimas era la de expresar ideas. Sin duda, fiel a la sátira, varias de las ideas eran muy ofensivas para muchas personas; en este caso, las caricaturas del profeta Mahoma.

Tras la masacre, personas de todo el mundo expresaron su solidaridad con las víctimas y con el pueblo de Francia. Entre los líderes mundiales que acudieron a París a condenar los ataques se encontraban algunos de los mayores responsables de represión contra periodistas del mundo, en particular de periodistas árabes y musulmanes.

Reporteros Sin Fronteras, organización también conocida como Reporters Sans Frontieres o RSF, tiene su sede central en París, no muy lejos de la redacción de Charlie Hebdo. La noticia del ataque llegó rápidamente a sus oficinas. Lucie Morillon, directora de programas de RSF, fue una de las primeras personas en llegar a la escena después de la masacre contra los periodistas de Charlie Hebdo. La entrevisté en la ciudad de Nueva York, al día siguiente de que ella participara en la marcha solidaria del pasado domingo en París, que congregó a más de un millón de personas. Ella recordó así los acontecimientos del miércoles siete de enero:

“Estábamos en una reunión tratando temas importantes, cuando un colega entró a la oficina haciendo gestos como si pasara algo importante y nos quisiera interrumpir. Yo le di una mirada dura como diciéndole ‘Más vale que esto sea importante’. Y él dijo: ‘Pasó algo grave. Parece que hubo disparos contra Charlie Hebdo y podría haber muertos’. Fue completamente conmocionante, totalmente surrealista. Agarramos nuestros bolsos, cuadernos y teléfonos y corrimos a las oficinas de Charlie Hebdo. Son cinco estaciones de metro desde nuestra oficina, por lo que llegamos pronto. No había nadie, excepto por los vecinos congregados en las áreas restringidas, hasta que llegaron el Ministro del Interior, el Alcalde de París y un montón de oficiales. Uno de los oficiales nos reconoció a mí y al Secretario General de Reporteros Sin Fronteras, Christophe Deloire, y pudimos entrar al área restringida con ellos. Terminamos al frente de la oficina. No entramos porque era la escena del crimen, pero igual podíamos ver las balas en el suelo y personas llorando. Un hombre salió de la oficina y se arrojó a los brazos del Presidente [François] Hollande, que ya había llegado, y dijo entre lágrimas, ‘Charb est mort’, ‘Charb está muerto’”. Se refería a Stephane Charbonnier, caricaturista principal y director editorial de Charlie Hebdo.

El domingo, día de las marchas de solidaridad en toda Francia, donde se congregaron cerca de cuatro millones de personas, el grupo declaró en un comunicado de prensa: “Reporteros Sin Fronteras celebra la participación de muchos líderes extranjeros en la marcha de hoy en París, en homenaje a las víctimas de los ataques terroristas de la semana pasada y en defensa de los valores de la república francesa; pero le genera indignación la presencia de autoridades de países que restringen la libertad de información”. El grupo declaró que estaba “consternado por la presencia de los líderes de países donde periodistas y blogueros son perseguidos sistemáticamente, como Egipto, Rusia, Turquía y Emiratos Árabes Unidos”.

A lo largo de todo el planeta fueron difundidas fotos y videos de los líderes mundiales de pie, tomados del brazo, encabezando la multitudinaria marcha. Mucho ruido hubo en Estados Unidos con respecto a la ausencia de autoridades del gobierno de Obama de alta jerarquía. A pesar de que el fiscal general Eric Holder estaba en París ese día, inexplicablemente no asistió a la marcha. Por otra parte, sí asistió el Ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Sameh Shoukry, cuyo gobierno ha encarcelado a muchos periodistas; particularmente a tres periodistas de Al Jazeera, que permanecen detenidos hace más de un año: Peter Greste, Mohamed Fahmy y Baher Mohamed.

El embajador de Arabia Saudí en Francia también participó de la manifestación. Dos días antes, su gobierno había azotado al bloguero Raif Badawi, quien fue condenado a mil latigazos que la monarquía saudí administra a un ritmo de cincuenta por semana. Delphine Hagland, directora de Reporteros Sin Fronteras en Estados Unidos, explicó: “Decidieron dividir los mil azotes en varias sesiones porque tenían miedo de matarlo”.

Ahora se ha informado que los líderes mundiales no estaban en la marcha, sino que se reunieron en una calle cerrada, lejos de la manifestación y bajo vigilancia para hacer la sesión de fotos, de la que salió la imagen que el mundo vio. En pocas palabras, fue el pueblo el que tomó el liderazgo ese día, no los líderes. “Je Suis Charlie” o “Yo soy Charlie”, fue el grito de batalla de muchos. Otros publicaron en Twitter fotos o portaron carteles que decían “Yo no soy Charlie”, condenando la violencia sin apoyar las caricaturas de Charlie Hebdo. Una musulmana tenía un cartel que decía “Je Suis Juif” (“Yo soy judía”, en español), en solidaridad con las víctimas judías. Otras personas tenían pancartas que decían “Yo soy Ahmed” por Ahmed Merabet, el policía francés-musulmán que fue asesinado frente a las oficinas de la revista.

Cerca de cuatro millones de personas salieron a las calles de Francia el pasado domingo exigiendo una sociedad más pacífica, en la que la libertad de prensa y la tolerancia religiosa sean más fuertes que la violencia y el odio.

Hay que cerrar Guantánamo y devolverle el territorio a Cuba

Esta semana se cumplen trece años de la llegada de los primeros prisioneros tras el atentado del 11 de septiembre de 2001 a la prisión de la Bahía de Guantánamo, la cárcel más tristemente célebre del planeta. Este sombrío aniversario, y el comienzo de la normalización de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, sirven como recordatorio de que tenemos que cerrar definitivamente esta cárcel y devolverle el territorio a sus propietarios legítimos: el pueblo cubano. Es hora de poner fin a este capítulo oscuro de la historia estadounidense.

“El centro de detención de Guantánamo para los individuos contemplados en esta orden ejecutiva se cerrará tan pronto como sea posible”. Eso dijo el presidente Barack Obama cuando anunció hace casi seis años una de sus primeras órdenes ejecutivas, el 22 de enero de 2009. A pesar de eso, la cárcel sigue abierta, con 127 prisioneros que permanecen allí luego de que Kazajstán aceptara recibir a cinco ex prisioneros que fueron puestos en libertad el pasado 30 de diciembre. Según la información pública, ha habido 779 presos retenidos en la base desde 2002, algunos de los cuales permanecieron detenidos por más de diez años sin que se presentaran cargos en su contra ni fueran sometidos a juicio. Gracias a WikiLeaks y a su presunta fuente, Chelsea Manning, sabemos la mayoría de sus nombres.

El coronel Morris Davis fue el fiscal general de Guantánamo entre 2005 y 2007. Dimitió después de que un funcionario designado por George W. Bush anulara su decisión de prohibir el uso de las pruebas obtenidas bajo tortura. En una entrevista, Davis me dijo: “Yo estaba convencido de que no estábamos comprometidos a celebrar juicios completos, justos y abiertos, y que iba a predominar el teatro político más que la justicia”. Obama nombró un enviado especial para el cierre de Guantánamo, aunque la persona que más recientemente ocupó el cargo, Cliff Sloan, renunció abruptamente a finales de diciembre, sin dar motivos. En un artículo de opinión recientemente publicado en el periódico New York Times, Sloan escribió: “Como me dijo una vez un funcionario de seguridad de alto rango de uno de nuestros más firmes aliados en la lucha contra el terrorismo (no de Europa): ‘La mejor medida que puede tomar Estados Unidos para luchar contra el terrorismo es cerrar Guantánamo’”.

Estados Unidos ha impuesto un aplastante bloqueo a Cuba desde hace más de medio siglo, con el pretexto de castigar al pequeño país por su forma de gobierno. ¿Qué tipo de alternativa les mostramos a los cubanos en esa esquina de su isla controlada por Estados Unidos? Una cárcel militar infernal, que está fuera del alcance de las leyes de Estados Unidos, donde cientos de hombres han sido retenidos, la mayoría sin cargos, y muchos de los cuales han sido golpeados y torturados.

El presidente Obama critica con toda razón a Egipto por el encarcelamiento de tres periodistas de Al Jazeera: Peter Greste, Mohamed Fahmy y Baher Mohamed. “Tanto de forma pública como privada fuimos claros respecto a que deben ser liberados”. Eso dijo el presidente Obama a la prensa el pasado mes de agosto. Sin embargo, y por desgracia, basta con que Egipto mire a Estados Unidos para determinar cuál es el tratamiento aceptable de los periodistas de Al Jazeera. Sami al-Hajj era camarógrafo de esta cadena de noticias y se hallaba cubriendo la invasión estadounidense de Afganistán en 2001 cuando los militares paquistaníes lo apresaron y entregaron a las fuerzas estadounidenses. Tras diecisiete días brutales en la Base Aérea de Bagram fue trasladado a Guantánamo, donde estuvo detenido sin cargos durante más de seis años. Fue torturado, golpeado y humillado. Al-Hajj inició una huelga de hambre de 480 días y fue sometido a alimentación forzada a través de tubos nasales. Quedó en libertad en mayo de 2008.

En diciembre de 2012 estuve con Sami al-Hajj en la sede de Al Jazeera en Doha, Qatar, donde dirigía la oficina de Derechos Humanos y Libertades Públicas de la cadena. Me dijo que durante el tiempo que permaneció en Guantánamo, Estados Unidos intentó forzarlo a convertirse en espía:

“Empezaron a hacerme la oferta de darme la nacionalidad estadounidense y cuidar de mi familia si trabajaba para ellos en la CIA mientras continuaba con mi trabajo de periodista para Al Jazeera. Querían que les envíe información sobre el vínculo entre Al Jazeera y Al Qaeda y otros grupos terroristas y algunas personas en Medio Oriente. Por supuesto que me negué a hacerlo. Les dije: ‘Yo soy periodista, y moriré siendo periodista'”.

Estados Unidos sabía que Sami al-Hajj era inocente pero quería que espiara a Al Jazeera, y por ello lo sometió a varios años de duro encarcelamiento en un intento de quebrarlo.

Estados Unidos tomó la Bahía de Guantánamo por la fuerza en 1898 durante la Guerra hispano-estadounidense y obtuvo de parte de Cuba la cesión y usufructo indefinido de la propiedad en 1903. Devolverle la Bahía de Guantánamo a Cuba significaría comenzar a remediar más de un siglo de agravios perpetrados por el gobierno de Estados Unidos allí. Y más importante aún: la devolución de la base naval y prisión de la Bahía de Guantánamo hará que sea más difícil que los futuros criminales de guerra, ya sea que estén liderando la Casa Blanca, el Pentágono o la CIA, y sus partidarios en el Congreso, utilicen Guantánamo como un calabozo fortificado y remoto para infligir tortura y terrorismo contra los prisioneros, muchos de ellos inocentes, lejos de los ojos del pueblo estadounidense y lejos del alcance de la justicia.

Negación del cambio climático: la industria de la cortina de humo de la duda

Hace poco más de 50 años, el entonces Director General de Salud Pública de Estados Unidos, Luther Terry, hacía público el revolucionario informe “Tabaco y salud”. El informe concluía: “Fumar cigarrillos es un riesgo de salud de suficiente importancia en Estados Unidos como para ordenar la aplicación de medidas restrictivas oportunas”. Tras la publicación del informe, la industria tabacalera intensificó la campaña para defender el cigarrillo, por medio de la financiación de institutos de investigación fraudulentos y pseudociencia. Actualmente, se está desatando una guerra similar contra la verdad, esta vez por parte de la industria de los combustibles fósiles, con el objetivo de desacreditar a la ciencia del cambio climático.
“Nuestro negocio es la duda”, afirma un memorando de 1969 de la tabacalera Brown and Williamson, “ya que es la mejor forma de competir con el ‘conjunto de hechos’ que tiene en la mente la población”. Brown and Williamson era parte del grupo de gigantes tabacaleras –conocido como “Big Tobacco” en Estados Unidos– junto con Philip MorrisUSA, R.J. Reynolds, Lorillard Tobacco Company, U.S. Tobacco, Liggett Group y American Tobacco. En 1994 los directores ejecutivos de estas siete empresas mintieron ante el Congreso, declarando que la nicotina no era adictiva, aún cuando una investigación secreta realizada por sus corporaciones había demostrado lo contrario. La imagen de los siete ejecutivos con la mano derecha en alto, jurando decir la verdad, se volvió el ícono de una industria engañosa y letal.
A mediados de la década de 1990, algunos estados comenzaron a demandar a las tabacaleras para recuperar los miles de millones de dólares que se estaban gastando para tratar las enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Para noviembre de 1998 los casos se habían resuelto en el marco del “Acuerdo Transaccional Principal” del tabaco, por el que las empresas se comprometieron a pagar a los estados 206.000 millones de dólares a lo largo de 25 años. También acordaron dejar de realizar campañas publicitarias de cigarrillos destinadas a los niños. Gran parte del dinero del acuerdo se ha invertido en educar a la población, especialmente a los niños, sobre los riesgos de vida que conlleva fumar.
En 1999, el gobierno federal presentó una demanda contra las gigantes tabacaleras bajo la Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por el Crimen Organizado (RICO, por su sigla en inglés). El Departamento de Justicia alegó que “los acusados han participado y realizado, y lo siguen haciendo, de una gran conspiración de 50 años para defraudar a la población, sobre todo a los consumidores de cigarrillos”. A pesar de estas pérdidas jurídicas locales, estas grandes tabacaleras aún prosperan a nivel mundial, gracias a mecanismos como la Organización Mundial del Comercio, que usan para frustrar las medidas antitabaco en otros países por ser impedimentos para el “libre comercio”. Y todavía están investigando formas de generar nuevos adictos a la nicotina, recientemente con los cigarrillos electrónicos.
Hoy en día, la industria de los combustibles fósiles ha sembrado una cortina de humo de duda, al igual que las gigantes tabacaleras. Greenpeace Estados Unidos publicó un informe en 2013, “Dealing in Doubt” (Comerciando con la duda, en español), que traza la historia de la industria de la refutación del cambio climático, con sus participantes clave y sus financiadores. Curiosamente, hay una relación directa entre las grandes tabacaleras y los desacreditadores del cambio climático. Muchos de los más antiguos detractores de la ciencia sobre el cambio climático comenzaron como voceros en favor de las grandes tabacaleras, argumentando en contra de los riesgos planteados por el humo de segunda mano.
Estos “escépticos” del cambio climático se encuentran diseminados en varios de los autodenominados “think tanks” del libre mercado, tales como Americans for Prosperity, Cato Institute, American Petroleum Institute, Competitive Enterprise Institute y Heartland Institute. Guiados por las empresas globales de relaciones públicas como Hill and Knowlton, estas instituciones organizan campañas mediáticas para rebatir informes respetados sobre el cambio climático, con poco o ningún respaldo científico que respalde sus afirmaciones. Si bien las gigantes de los combustibles fósiles como ExxonMobil tradicionalmente financian a estos refutadores profesionales, la publicidad negativa ha conducido a los patrocinadores a refugiarse en las sombras. Por ejemplo, los hermanos Koch –Charles y David– que obtienen sus miles de millones de dólares a partir de la industria de los combustibles fósiles y financian agresivamente las acciones para bloquear su regulación, además de financiar directamente a estos grupos e instituciones, también realizan donaciones encubiertas. Ellos y otros más hacen contribuciones caritativas a una organización sin fines de lucro llamada “Donors Trust” y a otra organización asociada, “Donors Capital Fund”, que a su vez hacen llegar los fondos a las instituciones que se encargan de desmentir el cambio climático, otorgando el anonimato a los donantes originales.
Los Koch y otros actores de la industria de los combustibles fósiles también invierten dinero en las elecciones estadounidenses, y esa es una de las razones por las que el Senado de Estados Unidos pasó a tener mayoría republicana tras las elecciones del pasado mes de noviembre. En consecuencia, una comisión clave del Senado que trata directamente el tema del cambio climático ahora estará presidida por el senador republicano de Oklahoma James Inhofe. Este senador sostiene que el cambio climático inducido por la humanidad es un mito y ha comparado a la Agencia de Protección Ambiental con la Gestapo.
Al igual que los impactos del tabaco sobre la salud, la ciencia del cambio climático es sólida. Cerca de 2.000 científicos que participan del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas han generado una gran cantidad de investigaciones que documentan la grave amenaza que significa para el clima la tasa actual de emisiones de carbono generadas por la humanidad. Los líderes mundiales se reunirán en París el próximo mes de diciembre, con la esperanza de que se comprometan a un acuerdo vinculante que reduzca las emisiones y limite el aumento de la temperatura media mundial a dos grados Celsius.
La industria de la negación del cambio climático seguirá trabajando a toda máquina para hacer fracasar cualquier progreso, haciendo uso de su principal estrategia de marketing: sembrar la duda. En el pasado, el objetivo de los refutadores profesionales era generar una cortina de humo para las gigantes tabacaleras. Ahora hacen eso mismo para la industria del petróleo y el carbón. Esta vez, las consecuencias de su mentira profesional sobre el clima podría fácilmente causar muertes y desastres para los miles de millones de personas que estamos aquí en el planeta Tierra.

Mark Udall, el senador demócrata saliente por Colorado, está a punto de dejar su cargo en menos de una semana, pero podría tener aún por delante su tarea más importante como senador. Durante la semana que le queda en el cargo, todavía será miembro de la Comisión de Inteligencia del Senado, dato que no es menor, dado que como miembro del comité trabajó en el épico informe de 6.700 páginas sobre el programa de detención e interrogatorios de la CIA, también conocido como “Informe sobre la tortura”, que aún permanece en secreto. La Comisión de Inteligencia ha publicado recientemente un resumen desclasificado del informe, redactado bajo estricta censura, en el que se han hecho públicos por primera vez nuevos y terribles detalles de la tortura llevada a cabo durante el gobierno de Bush y Cheney.

Udall está furioso por el programa de tortura de Estados Unidos y por la gran censura que hubo sobre el resumen ejecutivo. También está furioso por la interferencia de la CIA y la Casa Blanca en la labor de supervisión de la Comisión de Inteligencia y quiere que el informe completo esté a disposición de la población. Aunque todavía tiene calidad de secreto, Udall podría publicar el documento clasificado en su totalidad. Para poder entender cómo es útil volver a 1971 y recordar la publicación de los Papeles del Pentágono y a un senador de Alaska llamado Mike Gravel.

Los documentos conocidos como “Los Papeles del Pentágono” son una crónica secreta de la participación de Estados Unidos en Vietnam, escrita por orden del entonces Secretario de Defensa Robert McNamara. Daniel Ellsberg, uno de los analistas de inteligencia que trabajaron en el proyecto, filtró los Papeles del Pentágono al periódico The New York Times. Ellsberg me dijo: “Me encontré ante 7.000 páginas de documentos altamente secretos que demostraban comportamiento inconstitucional por parte de una sucesión de presidentes, la violación de su juramento y la violación del juramento de cada uno de sus subordinados [incluyéndome], que habían participado en ese fraude horrible e indecente a lo largo de los años en Vietnam, que nos arrojó a una guerra inútil”.

El New York Times publicó su primera crónica sobre los Papeles del Pentágono el 13 de junio de 1971. Un tribunal federal ordenó al periódico que dejara de publicar notas sobre el tema, por lo que Ellsberg buscó un senador federal cercano a su causa que pudiera hacer incluir los Papeles del Pentágono en el Registro del Congreso. Por esta vía lograría además que todos los documentos quedaran a disposición de la población en su versión completa, no solamente los extractos seleccionados por el Times y otros periódicos. Ellsberg encontró a Mike Gravel.

Gravel se oponía a la guerra en Vietnam y había realizado maniobras obstruccionistas en el Senado para bloquear el servicio militar obligatorio. Ellsberg le había entregado una copia de los documentos secretos del Pentágono a Ben Bagdikian, editor del Washington Post, bajo la condición de que le diera una copia al senador Gravel. Bagdikian se reunió con Gravel una medianoche frente al Hotel Mayflower y trasladó los documentos del baúl de un coche a otro. Para lograr incluir estos documentos clasificados en el Registro del Congreso, Gravel halló un vacío legal sobre el que me habló recientemente en “Democracy Now!”:

“Como era el presidente del Subcomité de Edificios y Terrenos del Senado, yo podía convocar ese subcomité a sesión en cualquier momento, tomando como precedente a la Comisión de Actividades Antiestadounidenses de la Cámara de Representantes, que se llamaba a sesión en cualquier lugar del país y a cualquier hora con el objetivo de lograr que la gente testificara, muchas veces bajo engaño. En ese momento eran cerca de las 11 [pm] y decidí convocar de manera urgente al subcomité. Habíamos podido conseguir un congresista de Nueva York, [John G.] Dow, que se presentó ante el comité a testificar. Él quería que se construyera un edificio federal en su distrito. Y yo le dije, ‘Bueno, lo comprendo y me encantaría autorizar la construcción de un edificio federal en su distrito, pero no tenemos el dinero. Y la razón por la que no tenemos el dinero es que estamos malgastándolo en el sudeste de Asia. Permítame que le lea cómo nos metimos en ese lío’. Y luego procedí a leer en voz alta los Papeles del Pentágono”.

Exhausto, conmocionado y sin certezas sobre las consecuencias jurídicas de sus acciones, Gravel comenzó a leer el registro de los horrores de la guerra de Vietnam de los que dan cuenta los Papeles del Pentágono. Y si bien no pudo seguir leyendo porque rompió en llanto, ya no importaba: al haber leído una parte del documento, el resto se podía entregar al registro público del Congreso para su divulgación completa. Sin embargo, los intentos para lograr que la población conociera el contenido de los Papeles del Pentágo no habían terminado. Gravel procuró que fueran publicados por el brazo editorial de la Iglesia de la Asociación Unitaria Universalista, Beacon Press, pero el gobierno de Nixon hizo todo cuanto estaba en su poder para detener la publicación, al punto de casi llegar a destruir la Iglesia. La edición de los Papeles del Pentágono, dividida en varios tomos, finalmente vio la luz, con la cara de Gravel en la portada.

Recientemente, Dick Cheney respondió preguntas sobre el uso de la tortura en “Meet the Press”. Allí dijo: “Lo haría de nuevo en un minuto”. ¿En serio? ¿El submarino? ¿Muerte por hipotermia o golpes? ¿Alimentación rectal? ¿Privación del sueño? Tal vez al ex vicepresidente le gustaría que la práctica de la tortura continúe, pero no es algo que dependa de él. Depende del pueblo estadounidense. Y para ello, el pueblo necesita información.

Ahí es donde entra en juego el senador Mark Udall. Él puede publicar el informe completo sobre la tortura. Como senador, está protegido por la cláusula de Discurso y Debate de la Constitución y no puede ser procesado. El ex Senador Mike Gravel tiene un consejo para el todavía Senador Mark Udall. Dado que el informe secreto sobre la tortura ya forma parte del Registro del Congreso, Gravel afirmó: “Lo único que tiene que hacer es (…) tomar este documento de 6.000 páginas, publicar un comunicado de prensa que detalle por qué lo va a hacer público y presentarlo a la población. Es así de simple”.

La política infructuosa de Estados Unidos contra Cuba, que ha clausurado por más de medio siglo las relaciones entre estos países vecinos e inflingido daño a varias generaciones del pueblo cubano, podría finalmente estar llegando a su fin. El miércoles por la mañana nos enteramos de que Alan Gross, un contratista del gobierno estadounidense condenado en Cuba por espionaje, había sido puesto en libertad después de cinco años de prisión. Otra persona, un cubano no identificado encarcelado en Cuba desde hace veinte años por espiar para Estados Unidos, también fue liberado. Este acontecimiento ha sido noticia a nivel mundial. No tan bien explicada en los medios estadounidenses fue la liberación de tres presos cubanos en Estados Unidos. Son los tres miembros de los Cinco de Cuba que seguían encarcelados. Los Cinco fueron detenidos a finales de 1990 bajo cargos de espionaje, pero no estaban espiando al gobierno de Estados Unidos. Estaban en Miami con el objetivo de infiltrarse en los grupos paramilitares cubano-estadounidenses instalados allí con la finalidad de lograr la destitución violenta del gobierno cubano.

Al mediodía del miércoles, el presidente Barack Obama dio oficialmente la noticia: esto no fue un simple intercambio de prisioneros. “El día de hoy, Estados Unidos de América está cambiando su relación con el pueblo de Cuba. Estamos produciendo los cambios más significativos de nuestra política hacia Cuba en más de cincuenta años. Vamos a dar por terminado el enfoque obsoleto que durante décadas no ha logrado promover nuestros intereses y, en su lugar, comenzaremos a normalizar las relaciones entre nuestros dos países. A través de estos cambios, tenemos la intención de crear más oportunidades para el pueblo estadounidense y para el pueblo cubano y comenzar un nuevo capítulo entre los países de las Américas. He instruido al Secretario [de Estado John] Kerry a que inicie de inmediato el diálogo con Cuba para restablecer las relaciones diplomáticas que fueron interrumpidas en enero de 1961”.

Fue el presidente Dwight Eisenhower quien rompió relaciones con Cuba el 3 de enero de 1961, dos años después de que Fidel Castro tomara el poder. Más adelante, el presidente John F. Kennedy extendería el bloqueo. Pocos meses después de que Kennedy asumiera el cargo, la invasión de la CIA a la Bahía de Cochinos, con la intención de derrocar al gobierno de Fidel Castro, tuvo un resultado desastroso. Es universalmente considerado como uno de los mayores fiascos militares de la era moderna. Decenas de personas fueron asesinadas, y Cuba encarceló a más de 1.200 mercenarios de la CIA.

Cuba se convirtió en una zona caliente, sobre todo cuando la Unión Soviética intentó emplazar misiles nucleares de corto alcance en la isla, lo que precipitó la llamada crisis de los misiles en octubre de 1962. Este episodio es ampliamente considerado como lo más cerca que han estado estas dos potencias mundiales de embarcarse en una guerra nuclear. Estados Unidos intentó también asesinar a Castro. Mientras el Comité Church del Senado de Estados Unidos identificó ocho intentos de ello, Fabián Escalante, ex jefe de la contrainteligencia cubana, descubrió al menos 638 intentos de asesinato.

La revolución cubana tiene sus detractores, pero la transformación de la vida cotidiana allí no se puede negar. A lo largo de la década de 1950, durante el gobierno del dictador Fulgencio Batista, la mayoría de los cubanos padecieron pobreza extrema, con acceso escaso a la educación, a la salud y a puestos de trabajo bien remunerados. El régimen de Batista era brutal, con detenciones arbitrarias, tortura y ejecuciones. Batista se alió con la mafia estadounidense, beneficiándose personalmente de la corrupción generalizada, especialmente de los opulentos hoteles y casinos de La Habana. Actualmente, los cubanos disfrutan de la misma esperanza de vida que sus vecinos estadounidenses y tienen una menor tasa de mortalidad infantil. Cuba tiene una de las tasas de alfabetización más altas del mundo, superada solamente por Finlandia, Dinamarca, Nueva Zelanda y Australia, según el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, que ubica a Estados Unidos en el lugar 21 del ranking mundial, dos niveles por encima de Kazajstán.

Cuba, a menudo azotada por huracanes, ha desarrollado uno de los mejores sistemas de respuesta médica a desastres naturales en el mundo. Recientemente ha desplegado 250 médicos en África Occidental para combatir el ébola. En el año 2005, el entonces presidente Fidel Castro ofreció enviar 1.500 médicos a Estados Unidos tras el huracán Katrina. El gobierno de George W. Bush nunca respondió.

El bloqueo ha sido durante mucho tiempo central para la política electoral estadounidense, ya que la comunidad cubana en Miami, buena parte de la cual es histórica y resueltamente anticastrista, se ha considerado crucial para ganar el estado de Florida en una elección presidencial. Miami también ha servido como refugio para los grupos terroristas anticastristas. Uno de los Cinco, René González, fue liberado en 2011 después de trece años de cárcel. Lo entrevisté en 2013, poco tiempo después de su regreso definitivo a La Habana. Me dijo: “Formó parte de la experiencia común de mi generación ver que gente proveniente de Miami asaltaba nuestras costas, disparaba a los hoteles, mataba gente aquí en Cuba y atentaba contra aviones cubanos”.

En 1976, un atentado terrorista hizo estallar un vuelo de Cubana de Aviación. El avión explotó en el aire y las 73 personas que iban a bordo murieron en el acto. En 1997, una serie de atentados con bomba en hoteles de La Habana provocaron la muerte de un turista italiano. El ex agente de la CIA Luis Posada Carriles reconoció su participación en los atentados a los hoteles, y existen pruebas que lo vinculan fuertemente con el atentado del avión. Los Cinco de Cuba fueron declarados culpables de investigar las actividades terroristas de estos hombres y de los grupos sin fines de lucro que les servían como fachada de apoyo, como la Fundación Nacional Cubano Americana y Hermanos al Rescate. Posada Carriles vive actualmente en Florida como un hombre libre.

La guerra fría ha terminado. El gobierno de Cuba es comunista, pero también lo son los gobiernos de China y Vietnam, con los cuales Estados Unidos mantiene fuertes lazos. Los once millones de ciudadanos de Cuba, así como todos los que vivimos aquí, en Estados Unidos, merecemos un vínculo fluido y abierto como vecinos, sobre la base de la igualdad y arraigado en la paz.

LIMA, Perú–Lima, la capital de Perú, se ha convertido en una ciudad de renombre culinario, que atrae aficionados al turismo gourmet de todo el mundo, que llegan para degustar platos que van desde el famoso ceviche a los productos típicos de la región andina. Esto quizá la convierta en un lugar apropiado para lo que se ha convertido en un auténtico ritual anual móvil, la serie de cumbres itinerantes organizadas por Naciones Unidas en diversos puntos del planeta para hacer frente a la crisis del cambio climático. El encuentro de este año, conocido como “COP 20”, la 20ª Conferencia de las Partes del Protocolo de Kyoto, será la última reunión con participación de presidentes y primeros ministros antes de la cumbre sobre cambio climático de diciembre de 2015, que se llevará a cabo en París.

Una de las expectativas para el encuentro de París es lograr una extensión del Protocolo de Kyoto; un nuevo tratado mundial legalmente vinculante para limitar el calentamiento global a un aumento de la temperatura promedio mundial de solo dos grados Celsius. Por ende, todos los ojos están puestos en París. Pero si el problema está en los detalles, es aquí en Lima donde los detalles se están elaborando. No se puede decir “clima” sin decir “Lima”.

En primer lugar, es necesario comprender el contexto, y conocer quién fue invitado a participar del debate y quién no. En el interior, la cumbre se lleva a cabo de forma ordenada, con la policía de la ONU monitoreando todo y un aire enrarecido de decoro diplomático. No hay una sensación de urgencia en las salas de audiencias, lo cual es sorprendente, ya que la ciencia es clara: el mundo se calienta rápidamente y, si no se hace algo al respecto, pronto tendremos un cambio climático irreversible y catastrófico.

La cumbre oficial se lleva a cabo en una base del ejército peruano, conocida con el inquietante nombre de “El Pentagonito”. En esta zona militarizada, la cumbre climática de la ONU se produce en una especie de “Pueblo Potemkin” e incluye ceremonias formales y protestas intermitentes previamente aprobadas.

El simbolismo no pasa desapercibido para muchos de los peruanos organizados por la justicia climática. Wilfredo Saavedra Marreros, presidente del Frente de Defensa Ambiental de Cajamarca, declaró a Democracy Now!: “LaCOP 20 no es más que una suerte de engaño, muchachos; es una farsa, nosotros lo concebimos así. Se han reunido los representantes de los Estados del mundo en un lugar que está manchado con sangre. En el Pentagonito, ese resguardo militar, allí se han asesinado extrajudicialmente a hermanos nuestros, los han quemado, los han desaparecido”.

Afuera, en las bulliciosas calles de Lima, una ciudad de más de ocho millones de habitantes con atascos de tráfico interminables, los movimientos sociales organizan su propia “cumbre de los pueblos” contra el cambio climático en un parque público de la ciudad. El diez de diciembre, Día de los Derechos Humanos, miles de personas marcharon por las calles en demanda de medidas concretas para revertir el cambio climático.

Pascoe Sabido, del grupo Corporate Europe Observatory (CEO, por su sigla en inglés), participa de la organización de actividades tanto dentro como fuera de la COP 20. Publicó junto con otros grupos un informe titulado “Corporate Conquistadors: The Many Ways Multinationals Both Drive and Profit From Climate Destruction” (Conquistadores empresariales: varias formas en que las multinacionales impulsan y se benefician de la destrucción del clima). En una de las instancias de adentro, Sabido y otros activistas participaron de una reunión patrocinada por las gigantes petroleras Shell, Chevron y otros intereses de la industria de los combustibles fósiles. “Había montones y montones de personas muy enojadas intentado protestar contra la presencia de la industria de los combustibles fósiles en estas conversaciones”, me dijo Pascoe. “Hace veinte años que existen estas negociaciones y no se ha logrado avanzar hacia el acuerdo ambicioso y justo que necesitamos para frenar el cambio climático. Una de las grandes razones es la presión agresiva de la industria de los combustibles fósiles, tanto en el ámbito nacional como aquí en las negociaciones internacionales”.

Otro activista presente en la COP 20 es el líder ambiental nigeriano Nnimmo Bassey, quien dijo: “Antes de partir de Nigeria me tomaron la temperatura dos veces para determinar si tenía fiebre alta o ébola. Ahora bien, la temperatura del planeta Tierra se ha elevado a un punto de 0,8 grados por encima de los niveles preindustriales. Si la Tierra tuviera que pasar por el mismo proceso… hubiera sido puesta en cuarentena, porque se habría determinado que tenía fiebre alta o ébola. Pero no podemos poner en cuarentena a la Tierra. Tenemos que encontrar a quienes están atacando el clima y ponerlos en cuarentena a ellos”.

También es importante tener en cuenta quién no está presente en la COP 20. Yeb Sano fue el principal negociador de Filipinas el pasado año. Para sorpresa de muchos, fue retirado de la delegación de este año y se encuentra en su hogar, mientras su país se ve devastado por otro tifón más, el Hagupit. Sano tuiteó: “Pueden silenciar mi boca. Pero no pueden silenciar mi alma”. Sano convulsionó la COP 19 de Varsovia, Polonia el año pasado. En ese momento, Filipinas estaba siendo azotada por el tifón Haiyan. Sano no sabía si su familia había sobrevivido. En un emotivo discurso pronunciado en una sesión plenaria de la cumbre, preguntó: “Si no somos nosotros, ¿entonces quiénes? Si no es ahora, ¿cuándo? Si no es aquí, entonces ¿dónde?”. Muchos activistas en defensa del clima de Filipinas piensan que la presión concertada por parte los gobiernos europeos y de Estados Unidos provocaron la destitución de Sano, ya que se estaba convirtiendo en un defensor enérgico de la justicia climática para el Sur Global.

Atossa Soltani, fundadora de la organización sin fines de lucro Amazon Watch, me dijo que, a pesar de todas las deficiencias de la cumbre, igual se alegra de que este encuentro mundial se haga aquí, en Perú, donde más del 60% del país (un área del tamaño de Texas) es de selva tropical. “Es la primera COP que se realiza en un país amazónico. Y la selva amazónica es realmente importante en el debate sobre el cambio climático. No solamente porque la deforestación es una gran fuente de emisiones, sino también porque la selva tropical del Amazonas es la máquina de lluvia del planeta. Esta selva genera los ríos voladores que básicamente brindan lluvia fértil para el continente entero y el resto del mundo. Es el corazón del planeta, que bombea humedad y vapor al resto. Esa es la importancia de esta COP: poner el Amazonas en el mapa, llevar los derechos indígenas fundamentales al centro del debate, y pedir el fin de la era de los combustibles fósiles. Es por eso que estamos aquí”.

Arriba las manos (y ojalá no te asfixien)

Otro afroestadounidense muerto a manos de la policía. Otro gran jurado que decide no presentar cargos contra el policía responsable: ni por asesinato, ni por homicidio culposo, ni por agresión. Ni siquiera por conducta imprudente y temeraria. Vivimos en un país donde reina la impunidad; al menos para quienes están del lado del poder.

El verano pasado, tras cubrir las protestas en Ferguson, Missouri, volví a la ciudad de Nueva York y fui directamente a Staten Island a cubrir la marcha en protesta del asesinato a manos de un policía de Eric Garner, un afroestadounidense de 43 años de edad, padre de seis hijos. El caso fue notablemente similar al asesinato en Ferguson, donde el oficial de policía Darren Wilson disparó y mató al adolescente afroestadounidense desarmado Michael Brown. Ambos casos involucraron oficiales de policía blancos que aplicaron fuerza letal. Ambas víctimas eran afroestadounidenses desarmados. En ambos casos los fiscales locales, con estrechos vínculos con los departamentos de policía locales, pudieron controlar el gran jurado. Pero hubo algunas diferencias entre los casos. La principal es que el asesinato de Eric Garner fue registrado en video.

Si se observa cuidadosamente el video, en el momento en que Daniel Pantaleo, el oficial de la policía de Nueva York, lo somete a una llave de estrangulamiento prohibida, se ve a Eric Garner alzar las manos en señal de rendición, tal como se entiende internacionalmente. Acto seguido, es derribado por un grupo de policías y se lo escucha decir varias veces que no puede respirar. Lo dice un total de once veces antes de dejar de forcejear y morir.

¿De dónde provino este video? Un joven llamado Ramsey Orta se encontraba cerca de Garner en esa tarde del 17 de julio cuando llegó la policía. Orta sacó su celular y filmó todo el hecho. Pantaleo fue atrapado in fraganti y la prueba fue expuesta a la vista de todo el mundo. Pese a ello, el gran jurado decidió no presentar cargos contra él. Solo dos personas fueron arrestadas tras la muerte de Garner: Ramsey Orta, quien filmó el video, y su esposa, Chrissie Ortiz. Chrissie declaró a una estación de televisión local que desde que Ramsey fue identificado como el autor del video, ambos habían sido sometidos a acoso policial. Ramsey fue arrestado al día siguiente de que el médico forense de la ciudad declarara que la muerte de Garner había sido un homicidio. Poco después, Chrissie también fue arrestada. Los vi en la marcha de Staten Island aquel sábado, parados cerca del lugar donde murió Garner. Les pedí comentarios, pero tenían miedo y se refugiaron en la misma escalera donde estaba Ramsey mientras filmaba la muerte de Garner.

En esa marcha de Staten Island del 23 de agosto, si bien Ramsey y Chrissie optaron por no hablar, muchas otras personas lo hicieron. Una de ellas fue Constance Malcolm, madre de otro joven afroestadounidense muerto a manos de la policía: “Mi nombre es Constance Malcolm. Soy la madre de Ramarley Graham. El [procurador general] de Staten Island no debería estar a cargo de este caso. No queremos que ocurran las mismas cosas que en el Bronx cuando nos fallaron en el caso de Ramarley. No podemos permitir que eso pase. Necesitamos que vengan funcionarios federales y se ocupen del caso ahora mismo. Es necesario que se responsabilice a los culpables”,

También entrevisté a Imani Morrias, una niña de tan solo 12 años de edad: “Necesitamos mostrarle a la comunidad que estos oficiales de policía deben ser disciplinados y sentenciados por todo lo que causaron. Ya causaron mucho dolor”.

Cerca de allí, otra joven afroestadounidense que solo dio su nombre propio, Aniya, marchaba solemnemente. Aniya tiene 13 años de edad. Le pregunté qué deseaba lograr con la protesta: “Vivir hasta los 18 años sin que me disparen. Quiero crecer, vivir la vida. No quiero morir en cuestión de segundos por culpa de la policía”.

La noticia sobre la decisión del gran jurado en el caso de Garner fue difundida en Staten Island al mismo tiempo que, a cientos de kilómetros de distancia, en Cleveland, se terminaba de celebrar el funeral de otro afroestadounidense muerto a manos de la policía. Tamir Rice, de 12 años, estaba agitando una pistola de juguete en un parque público el 22 de noviembre cuando un policía de Cleveland llegó en un patrullero, bajó bruscamente y le disparó de muerte. El sueño de Aniya de unos meses atrás aparece como un fantasma en el funeral de Tamir: “Vivir hasta los 18 años sin que me disparen”.

Mientras se difundía que el oficial Daniel Pantaleo no sería imputado por la muerte de Eric Garner, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, respaldó a los líderes afroestadounidenses en Staten Island. “Este debe ser un momento nacional de duelo, de dolor y de búsqueda de soluciones. Hemos escuchado decir una y otra vez la misma frase básica de parte de personas de diversos orígenes: que las vidas afroestadounidenses importan. Y lo han dicho porque era lo que había que decir. Es una frase que no debería tener que pronunciarse jamás, debería ser evidente. Pero, lamentablemente, nuestra historia exige que lo digamos. Porque, como dije el otro día, no es un problema del año 2014. No se trata de años de racismo que condujeron a esto, ni de décadas, sino siglos de racismo que nos han conducido al día de hoy. Esa es la profundidad de la crisis”. Miles de personas se congregaron a lo largo de la ciudad de Nueva York para repudiar la decisión del gran jurado. Se juntaron en Staten Island, en la escena del crimen, donde Garner murió, y en Harlem, Times Square y Union Square. Entre los carteles se podía leer “Ferguson está en todas partes”.

Las protestas en contra de la impunidad recién están comenzando.

El sacudido cielo de Ferguson, Missouri

“Mientras se siga postergando la justicia, siempre estaremos al borde de estas noches oscuras de disturbios sociales”. Esto decía Martin Luther King Jr. en un discurso pronunciado el 14 de marzo de 1968, apenas tres semanas antes de ser asesinado.

El asesinato del joven afroestadounidense Michael Brown en agosto sigue desatando conmoción en Ferguson, Missouri y más allá. La noche del pasado lunes, el anuncio del fiscal del condado de Saint Louis Robert McCulloch de que no se presentarían cargos penales contra Darren Wilson, el policía que mató a Michael Brown, desencadenó una noche de disturbios. Por algún motivo incomprensible, McCulloch retrasó la revelación del fallo del gran jurado hasta el anochecer. La conferencia de prensa del fiscal resultó profundamente indignante para muchas personas, ya que McCulloch defendió enérgicamente las acciones de Darren Wilson y atacó el carácter de la víctima, Michael Brown.

Poco después del anuncio de McCulloch, Ferguson entró en erupción. Se incendiaron edificios, que se quemaron por completo. Se vieron coches envueltos en llamas. La policía antidisturbios reprimió violentamente a los manifestantes y, haciendo caso omiso de las tan pregonadas “reglas de compromiso” acordadas con los organizadores de la protesta, lanzó gases lacrimógenos a los residentes indignados. A lo largo de la noche también resonaron algunos disparos de arma de fuego.

“La vida de los afroestadounidenses no importa”, dijo un joven que participó de la protesta en Ferguson, durante la noche helada del lunes. Cerca de allí, el gas lacrimógeno se mezclaba con el humo nocivo del fuego arrasador. Otra manifestante, Katrina Redmon, explicó su frustración por la decisión de no imputar a Darren Wilson: “Él mató a un joven afroestadounidense desarmado. No hay excusa para eso. Un hombre fue asesinado y nadie paga por ello… queremos respuestas. Porque parece ser que la única manera en que se puede esquivar el castigo por asesinato es tener una placa de policía”.

Entrevisté a algunos manifestantes frente a la comisaría de Ferguson, que estaba rodeada de policías antidisturbios. No estábamos muy lejos del lugar donde mataron a Michael Brown, que recibió al menos seis disparos de parte de Darren Wilson, y de donde su cadáver fue dejado en la calle, boca abajo y sangrando, durante más de cuatro horas bajo el sol ardiente de agosto mientras sus amigos y vecinos contemplaban la escena horrorizados. Luego de que aumentaran las protestas tras la muerte de Brown, las policías estatal y local desplegaron una batería sorprendente de equipamiento y armas militares, lo que expone cómo el Pentágono ha estado repartiendo silenciosamente el arsenal de guerra excedente de Irak y Afganistán a miles de ciudades y poblaciones de todo el país. Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 se ha transferido armamento de este tipo por un valor de más de cinco mil millones de dólares. Estados Unidos tiene ahora una fuerza militar de ocupación: la policía.

La policía antidisturbios y la Guardia Nacional acordonaron los barrios blancos de Ferguson, mientras que el lado afro de la ciudad, a lo largo de West Florissant Avenue, estaba en llamas. Casi no había policías allí. El gobernador de Missouri, Jay Nixon, declaró el estado de emergencia la semana previa a que se emitiera la decisión del gran jurado; sin embargo, los efectivos de la Guardia Nacional que fueron desplegados no se encontraban en ningún lado de esta parte de la ciudad. Una decena de negocios ardieron en llamas. ¿Por qué quedó desprotegida la zona de West Florissant Avenue? ¿Las autoridades dejaron que Ferguson ardiera?

En su discurso de 1968, “El otro Estados Unidos”, el Dr. King habló de los temores de un inminente verano de disturbios como los que azotaron a Newark, Nueva Jersey, Detroit y otras ciudades del interior en 1967. King expresó:

“No alcanza con que yo me presente ante ustedes esta noche y condene los disturbios. Hacerlo sería moralmente irresponsable sin condenar al mismo tiempo las condiciones intolerables que existen en nuestra sociedad. Estas condiciones son lo que causa que las personas sientan que no tienen otra alternativa que participar en rebeliones violentas para obtener atención. Y tengo que decir esta noche que los disturbios son el lenguaje de quienes no son escuchados”.

Aquellos no escuchados de hoy, los ciudadanos de Ferguson que han estado tomando las calles por más de cien días, no fueron quienes iniciaron el incendio. Ellos exigían justicia. Las manifestaciones de solidaridad masivas realizadas a lo largo y ancho del país y alrededor del mundo están amplificando sus demandas, vinculando las luchas, construyendo un movimiento de masas.

“Vamos a hacer sacudir el cielo”, me dijo un joven, mientras se enfrentaba a la policía antidisturbios. Podía verse su aliento en el aire helado de esa noche. Estaba temblando de frío, pero no se iba a ir a ninguna parte. Ese fuego, ese compromiso inextinguible, y no las brasas ardientes de los edificios, es lo que más deberían temer aquellos que se benefician de la injusticia.

Keystone, el cambio climático y el frío

Esta semana, el Senado vivió una escena conmovedora. Mientras la senadora que presidía la sesión, Elizabeth Warren, anunciaba la derrota del oleoducto Keystone XL, un miembro de la tribu sioux de Crow Creek, de Dakota del Sur, que se encontraba en una de las galerías del Senado, se puso a cantar. El enorme movimiento popular en favor del clima y en contra de la extracción del petróleo más sucio del planeta finalmente prevaleció… al menos por ahora.

Fue una senadora demócrata, Mary Landrieu de Louisiana, quien representó los intereses de la industria petrolera e intentó impulsar la aprobación del oleoducto. Landrieu esperaba que la aprobación la ayudara en la segunda vuelta electoral del seis de diciembre, en la que debe enfrentar al congresista Bill Cassidy, que patrocinó un proyecto de ley similar en la Cámara de Representantes. Los republicanos han prometido volver a introducir el proyecto de ley cuando asuman el control del Senado en el mes de enero.

La coalición contra el oleoducto Keystone XL tiene una base amplia. Comprende ambientalistas, activistas indígenas, agricultores y ganaderos, todos preocupados por el cambio climático y la protección de sus tierras. Les preocupa la posibilidad de que se produzcan derrames de petróleo en el acuífero de Ogallala, uno de los más grandes del mundo, que se extiende desde Dakota del Sur hasta Texas y provee agua a millones de personas. El nombre de una de las organizaciones asociadas señala el rasgo único de esta coalición: Vaqueros e Indios Unidos. En las dunas y grandes llanuras del oeste, los residentes que en el sigloXIX eran más que propensos a ser adversarios, ahora se han unido para enfrentar el agresivo plan de la empresa transnacional TransCanada para imponer una traza del oleoducto que pase a través de sus tierras.

Cyril Scott, presidente de la tribu sioux de Rosebud, de Dakota del Sur, me dijo: “Como todos sabemos, la lucha, solo acaba de comenzar. Los republicanos asumen el control de la Cámara de Representantes en enero. Tenemos que prepararnos, estar listos y comenzar nuestra propia campaña para asegurarnos suficiente apoyo para poner fin a esta serpiente negra que va a dañar no solo el país de los indígenas, sino todo Estados Unidos de América”.

La función principal del oleoducto Keystone XL será trasladar el petróleo de las arenas alquitranadas de la región de Alberta en Canadá, a las instalaciones portuarias de la costa sur de Texas, para el envío del petróleo a los clientes de ultramar. También permitirá ampliar la extracción de las arenas alquitranadas, una forma de petróleo mucho más destructiva para el medio ambiente que otras. El climatólogo James Hansen, ex director del Instituto Goddard de la NASA para Estudios Espaciales, escribió en el New York Times: “Si Canadá sigue adelante y no hacemos nada, el clima será historia”. Hansen es una de las más de 1.200 personas que han sido arrestadas frente a la Casa Blanca en manifestaciones contra el Keystone XL.

Tiempo atrás, el presidente Barack Obama había declarado que si no se aprobaba el oleoducto Keystone XL, TransCanada de todos modos construiría otro oleoducto que evitaría pasar por Estados Unidos totalmente y enviaría el petróleo a través de Canadá, a su costa este u oeste. Naomi Klein, activista en defensa del clima y autora de una especie de biblia de este nuevo movimiento que se titula “This Changes Everything: Capitalism vs. the Climate” (Esto lo cambia todo: el capitalismo contra el clima, en español), afirma que el argumento ya no tiene vigencia. El día anterior a la votación en el Senado, me dijo: “El oleoducto Keystone está estrechamente vinculado a los planes de las industrias petroleras y del gas para ampliar drásticamente la producción en las arenas alquitranadas de Alberta.Las arenas alquitranadas están realmente rodeadas de oposición. Por donde quiera que se intente construir un nuevo oleoducto o expandir uno existente, se enfrentará a una feroz acción directa, así como a impugnaciones legales de los pueblos indígenas y otros intereses. Así que, la idea de que si no se construye Keystone el petróleo va a salir de todos modos, es absurda”.

TransCanada está claramente preocupada por el movimiento. Documentos filtrados obtenidos por Greenpeace revelan que TransCanada ha contratado a Edelman, la compañía de relaciones públicas más grande del mundo, para librar una campaña contra los grupos que intentan bloquear sus proyectos de oleoductos. Los documentos revelan que Edelman ya ha creado un grupo artificial, una especie de organización civil falsa que promueve una agenda a favor del oleoducto, y ha hecho la propuesta de que 40 profesionales de relaciones públicas de Edelman trabajen para acosar y confundir a los grupos de protesta.

El presidente Obama señaló antes de la votación del Senado que se ha vuelto escéptico respecto al oleoducto Keystone XL y a las afirmaciones de quienes lo proponen de que generará empleos y reducirá el precio de la gasolina en el país: “Comprendan lo que es este proyecto. Es darle a Canadá la capacidad de extraer su petróleo, enviarlo a través de nuestro territorio hasta el golfo de México, desde donde será exportado a cualquier otra parte del mundo”.

Mientras tanto, otro presidente, Cyril Scott, de la tribu sioux de Rosebud, dijo en un comunicado: “Vamos a cerrar las fronteras de nuestra reserva al Keystone XL. Autorizar el Keystone XL es un acto de guerra contra nuestro pueblo”.

Con el récord de frío que azota el país esta semana, y la nevada equivalente a la de un año en Buffalo, Nueva York en un solo día, tenemos que preguntarnos: ¿Qué se necesita para escuchar a la ciencia y enfrentar de manera contundente la amenaza global que representa un cambio climático catastrófico?