Con buenos ojos

Boston.- La lista de adversarios en Nueva Inglaterra crece con cada tuit de un fanático que se atreve a dudar de la supremacía de Tom Brady o que tacha de tramposo a Bill Belichick.

Pero hay un rival que se ha salvado de la furia de los seguidores de los Patriotas, y que cuenta incluso con aprecio en el corazón de Nueva Inglaterra. De hecho, es difícil encontrar muestras de animosidad contra Matt Ryan, mariscal de los Halcones de Atlanta, quien se ganó una gran reputación personal y profesional en el Boston College.

“Es difícil pensar en algo malo que puedas decir sobre Matt”, dijo el exdirector de información deportiva del Boston College, Chris Cameron, quien estaba en el departamento atlético de la institución cuando ésta, guiada por Ryan, ascendió al segundo lugar del ranking de The Associated Press a la mitad de la temporada de 2007. “Pienso que hay mucha gente en el Boston College que es fanática de los Patriotas y que en cierto modo está dividida. Pero no puedo pensar en alguien que le desee algo malo a Matt Ryan”.

Peyton Manning sí es por ejemplo una “persona non grata” en Nueva Inglaterra, porque tuvo el atrevimiento de ganar un par de veces el Super Bowl. Su equipo original, los Potros de Indianapolis, desataron la ira de los Patriotas por afirmar que los balones utilizados en la final de la Conferencia Americana de 2015 estaban inflados a menos presión de la debida.

Los Cuervos de Baltimore y los Jets de Nueva York se involucraron también en el escándalo de dos años por aquellos balones, generando el enojo de los seguidores de los Pats. Y no hay que mencionar siquiera frente a esos fanáticos el nombre de Roger Goodell, el comisionado de la NFL, que terminó suspendiendo cuatro partidos a Brady por aquel caso.

Pero Ryan es de esos rivales de los Patriotas que no inspiran odio en la zona, ni siquiera cuando se prepara para enfrentarlos el domingo en el Super Bowl.

En el Boston College, el puesto de un guardia de seguridad está decorado con un afiche de “Matty Ice”, el apodo que Ryan recibió de sus compañeros en los Eagles por su capacidad de mostrar frialdad en situaciones de alta presión. En el edificio del departamento de deportes, una vitrina exhibe grandes fotografías de Ryan y algunos de los trofeos que conquistó, como el Johnny Unitas, el Manning y el Jugador del Año en la Conferencia de la Costa Atlántica.

Y por todos los rincones del campus, en la antesala del Super Bowl, se cuentan historias del quarterback talentoso pero modesto, que era también un amigo y estudiante ejemplar.

“Él recuerda los nombres de las personas y es cortés con ellas. En realidad, nunca le detecté una actitud ególatra, sino sólo confianza”, relató Cameron. “Es sólo un tipo realmente agradable, al que le importas. Él simplemente tiene ese ‘algo’”.

Originario de Filadelfia, Ryan fue reclutado como una opción de mariscal, aunque jugaba también beisbol y basquetbol. Ryan guió al Boston College a aquel segundo puesto del ranking y finalizó entre los 10 primeros en la votación para el Trofeo Heisman.

Boston College tuvo una foja de 11-3 y ocupó el décimo puesto nacional, venciendo a Michigan State en el Champs Sports Bowl.

Pero en 2008, cuando los Halcones seleccionaron a Ryan como la tercera selección general del Draft, Cameron pasó horas respondiendo a los comentarios de fanáticos decepcionados, en un sitio Web de un diario de Atlanta.

“No estoy seguro de que la gente de Atlanta supiera mucho sobre Matt”, indicó Cameron. “Debo haber respondido a unas 100 críticas. Simplemente me lo tomé como algo personal”.

Y Cameron, nacido en Kentucky pero residente en el área de Boston desde hace más de una década, no tiene duda de quién es su favorito en el Super Bowl.

“Soy fanático de los Patriotas, pero estoy apoyando a los Halcones, sólo por Matt”, reveló. “A nivel personal, sería increíble ver que una persona tan buena tenga tanto éxito”.

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