Sobre el Sospechoso Carguero Norcoreano

Roberto A. Nodal
En el momento de hacer estas lineas sigue ocupando los titulares lo relacionado al buque Chon Chon Gang, de bandera norcoreana, y el cual aún continua detenido en Panamá mientras que las autoridades de ese país siguen investigando el asunto, y hasta han llevado el caso ante las Naciones Unidas como un acto de violación de las leyes panameñas.
Intrigante todo esto, y sin duda el extraño comportamiento del capitán –el cual hasta trató de suicidarse con una pistola- y los miembros de la tripulación, haciendo fuerte resistencia ante las autoridades aduaneras y portuarias panameñas, hace levantar dudas y sospechas sobre las verdaderas intenciones de los norcoreanos en el transporte de las armas belicas procedentes de Cuba, y encontradas escondidas bajo un cargamento de sacos de azúcar. No queda otra cosa a pensar de que se trataba de un caso clásico de tráfico de contrabando ilícito de armas y sobre todo considerando el hermetismo y falta de transparencia total por parte de los gobiernos de Corea del Norte y Cuba que ha caracterizado este incidente.
Y cabe uno preguntarse las razones por esa forma misteriosa de transportar ese material, sin declararlo abierta y legalmente, como generalmente se debe hacer de acuerdo a las leyes de tráfico maritimo internacional, en lo que se refiere a carga en alta mar. Sería casi ingenuo pensar que ambos gobiernos querían ahorrarse unos billetes en el pago de ciertas tarifas aduaneras sabiendo perfectamente de las implicaciones y repercusiones internacionales, y tal y como ha sucedido.
La justificación del gobierno cubano es que las armas belicas, que incluyen hasta el fuselaje de aviones rusos MIGs, eran obsoletas y que iban con destino a Corea del Norte para ser reparadas. Extraño, confuso y debatible argumento ese. Si en realidad las armas eran obsoletas cabe uno preguntarse si valdría de verdad la pena en gastarse una cuantiosa cantidad en el transporte de las mismas a un “taller de reparación” en un país tan distante. A no ser que el gobierno cubano se las hubiera vendido al de Corea del Norte como chatarra y ambos paises encuentren embarazozo reconocerlo de esa manera. En nuestra modesta forma de pensar, nos inclinamos a pensar que esa puede que hayan sido las intenciones verdaderas, con propositos económicos o como parte de algún tipo de intercambio de Cuba con Corea del Norte. No creemos que esto haya sido una deliberada provocación de Cuba hacia Estados Unidos, considerando que ese incidente hubiera coincidido con la próxima ronda de negociaciones migratorias Cuba-EEUU, destinadas a comenzar en esos dias. Tampoco creemos la teoría de que el gobierno de Cuba hubiese usado eso a manera de distraer al atención de otros problemas internos. La teoría de chatarra vieja para otros usos cobra fuerza considerando que el gobierno cubano ha estado recientemente usando cualquier medio a manera de hacer frente a la fuerte crisis económica que actualmente enfrentan. Eso claro es tan solo es una teoría ya que las verdaderas intenciones cubanas siguen en el mas profundo misterio.
Otra interrogante también es la de si el barco norcoreano llevaba al gobierno de Cuba armas nuevas –de manefactura coreana o rusa- y reemplazó unas por otras. Eso, claro, y el gobierno de Cuba lo sabe bien, hubiera sido jugar con fuego, dado a las actuales sanciones internacionales sobre el controversial e impredecible pais asiatico bajo su nuevo, joven y erratico lider Kim Jong-Un.
Sigue por tal todo esto siendo un misterio total, y la mas que sospechosa actitud de ambos regimenes deja poco margen de credibilidad hacia ambos; tal como la de comprarle un billete al diablo para una obra de caridad.

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