Las consecuencias de una inesperada muerte

Jenni-Rivera-Divorce-NewsPor Miguel Ignacio

Las consecuencias de la inesperada muerte de la llamada diva de la banda, Jenny Rivera, acaecida la madrugada del pasado domingo luego de presentar un concierto en Monterrey, Nuevo León, donde después de finalizado el mismo voló en compañía de su equipo de trabajo al Estado de Toluca.

El itinerario sería llegar a Toluca donde después volaría al Distrito Federal, donde intervendría en otras actividades artísticas en un medio telefisivo de la ciudad de México; sin embargo, el destino le deparaba otra cosa: una tragedia aérea que puso en vilo al mundo artístico, a la mayoría de medios y a los seguidores de su música, quienes atónitos veían u oían un acontecimiento inverosímil.

Si los restos tanto de los cuerpos de los tripulantes como del aparato fueron localizados en territorio de Nuevo León, es de suponer que la eronave se precipitó a tierra unos minutos después de su despegue del aeropuerto de Monterrey.

De acuerdo con versiones de expertos en aeronaves, el aparato en el que volaban la artista y su séquito perdió altura posiblemente por desperfectos mecánicos, ya que ese mismo avión ya había tenido un aterrizaje forzoso anteriormente; otra posible causa era por sobrepeso ya sea de equipaje o de combustible; no obstante, la última palabra la tendrán los análisis que se hagan de la caja negra.

Ausencia de paz entre algunos familiares

La cantante partió de este mundo a los 43 años de vida, prácticamente en la plenitud de su existencia; si ella pasó a “mejor vida”, no así lógicamente para sus seres queridos que quedaron, sus familiares, por ejemplo, como también los amantes de sus canciones.

La cantante, por su parte, habrá cerrado los ojos para siempre con un dolor en el alma que lo llevó consigo a la tumba por su repentino divorcio con su esposo Esteban Loaiza, tal vez no tanto por esa separación, sino por las causas; éstas tuvieron que ser graves al extremo por la forma en que ella manejó esa situación cuando la entrevistaron al respecto, jamás dio una pista de ese motivo. “nunca lo voy a decir”, repitió en la mayoría de ocasiones cuando le tocaron ese punto.

Con su muerte habrá dejado una estela de sinsabores e intranquilidad entre algunos miembros de su familia, especialmente en su hija mayor Janney Marín, más conocida como “La Chiquis”.

Marín cargará, a su vez, por cierto tiempo el dolor en su conciencia –de ser cierto lo que aseveró un medio radial a nivel nacional- que ella había sido la responsable del divorcio de su madre (QEPD) con Loaiza.

Días muy recientes al rompimiento de la relación Rivera-Loaiza, el locutor de la radio en referencia señaló que la propia Jenny Rivera había sospechado “algo” en su casa, por lo que colocó algunas cámaras para asegurarse de si sus sospechas eran infundadas, días después las revisó y encontró imágenes en las que Loaiza engañaba a su esposa con su hijastra –“La Chiquis”-.

Aunque después una tía de Janney Marín aseguró que Jenny rompió la relación con su esposo porque éste le había robado un dinero; y, luego, días después la cantante puso a su hija a vivir sola –la sacó de la casa-.

Con la muerte de su señora madre, “La Chiquis” arrastrará por mucho tiempo con la carga de conciencia, es menester, por tanto, recurrir a especialistas para terapias mentales y emocionales, porque probablemene esperaba que “las aguas” se normalizaran para poder hablar con su mamá y pedirle que la perdonase; no obstante, el tiempo no se lo permitió.

De toda esta complejidad “La Chiquis” es, en cierta medida, una víctima del incesto, independientemente de cómo se dieron sus supuestas relaciones con su padrastro; “La Chiquis” posiblemente no esperaba que la sacaran de la casa y, mucho menos, esperaba la muerte de su progenitora; en consecuencia, el dolor en ella es de partida doble. Sólo se le desea la pronta superación del deceso de su madre.

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